martes, 26 de junio de 2007

BOSQUE DE SOMBRAS

Por diferentes motivos que no vienen al caso, tenía mucha curiosidad de ver el debút en el largometraje de Koldo Serra. Ahora que ya lo he hecho, la peli ha suscitado en mi diversas impresiones, de esas tan variadas e intensas que te empujan a ponerte a escribir una reseña que nadie leerá, para un blog que nadie lee y a las 5,30 de la mañana. Uno es así, oigan.
Ningún ser humano puede tildar a Serra de falta de honestidad, desde el primer momento, cuando le preguntaban por su película, hablaba de dos influencias claras: "Perros de paja" y "Deliverance". Eso está muy bien... desafortunadamente, ambas se dejan ver demasiado a lo largo de "Bosque de sombras", excesivamente incluso diría yo, algo que si se tratara de un film exploitation videoclubero, no sería criticable, pero viniendo de una producción Filmax con Gary Oldman de prota y que desde el principio te la han vendido con intenciones serias y prestigiosas, entonces, maaaalo.
Las réplicas son cuantiosas, la estructura es idéntica a "Perros de paja" (asedio de pueblerinos a gente de ciudad decidida a proteger de sus garras a una "criatura indefensa"), el prota es clavado a Dustin Hoffman (el pringao que termina convertido en una máquina de matar) y Oldman que hace muy bien de Burt Reynolds, el personaje duro y seguro de si mismo que cree saberlo todo de todo.
Aún así, y a pesar de ello, "Bosque de sombras" termina resultando un producto entretenido, de género puro y sin aparentes pretensiones. Vale, que la parte final es un poco plasta, y que los actores, salvo Oldman, Lluis Homar y Alex Angulo, son un poco acartonados... y no hablemos de las manos deformes de la niña (engaya!), pero teniendo en cuenta la de mierda con ínfulas que se hace en este país, esta pequeña peliculilla es un soplo de aire fresco que igual se queda con las buenas intenciones, pero que desde aquí, lo agradecemos.

domingo, 24 de junio de 2007

DRIVE THRU (FAST FOOD KILLER)

La verdad es que, a estas alturas de la vida, jamás creí que una película de las llamadas "slasher" pudiera llegar a gustarme e incluso resultarme entretenida, y menos una producida en pleno siglo XXI con la resaca del "slasher de los 90" aún no tan alejada como sería deseable. Pero ha ocurrido, y el honor de tal hazaña se lo lleva "Drive Thru (Fast food killer)", una producción de la gente de "Lions Gate" responsabilidad de los dos señores que comparten su paternidad: Brendan Cowles y Shane Kuhn.
De entrada, y así contada a lo burro, nada hace suponer que "Drive Thru" tiene algo que la diferencia del montón. La historia la hemos oído millones de veces (la broma estudiantil que sale mal y acarrea nefastas consecuencias en el futuro), así como la rutina habitual del "asesinato - escena aburrida - asesinato - otra escena aburrida..." y unos personajes tan odiosos y repugnantes como uno espera de esta clase de cine (en especial la chica protagonista). Incluso el desenlace, que no es tal, también está presente.
Sin embargo, "Drive Thru" tiene "algo más" que la hace distinta. Puede que sus diálogos a ratos bastante ingeniosos. A lo mejor su asesino, de un look aparatoso y horrible, pero al mismo tiempo muy resultón y que mola. También podrían contribuir a esa sensación lo notablemente gráfico de las escenas gore, las inevitables citas a cierta cultura popular (Godzilla, Elvira y "El Resplandor"), la guasa a costa de "McDonalds" y su famosa mascota (ya que de eso va disfrazado el asesino de turno, y todo el sarao gira en torno a una cadena de comida rápida... no es casual, pues, que Morgan Spurlock, dire del famoso docu "Supersize Me", se permita un pequeño papel estelar interpretando, cómo no, a un currante de fast food), la banda sonora (con especial fijación en grupos de metal bastante bruto), el montaje dinámico, ciertos tics videocliperos que resultan hasta efectivos (la aceleración de unos pocos frames cuando el criminal acomete sus fechorías), una subtrama sobrenatural cogida con pinzas y un sentido del humor que sin llegar a cargar, se agradece.
De verdad, no sé por qué, pero a mi "Drive Thru" me ha parecido un film muy divertido, y que merece que le des una oportunidad... a menos que una cabeza de niña mona estallando dentro de un microondas o un niñato de melena rubia con un hachazo en pleno jeto no te parezcan motivo de celebración... en ese caso, esto no es para ti, amigo!.

martes, 19 de junio de 2007

LA UNICA PELI BUENA DE JACKIE CHAN (O CASI)

Si hago un repaso a mi adolescencia me encuentro con un panorama muy triste, pero lo que más me llama la atención es que jamás disfruté de dos de las típicas "cosas" que solían encandilar a los de mi quinta: los grupos de heavy metal y las películas de artes marciales. Y lo intenté!, ya lo creo, pero a día de hoy no puedo hablar de ningun grupo greñudo que me flipara y de ningun film de piños que despertara mi interés mas allá de lo meramente anecdótico.
Por ese motivo puedo decir que nunca me sentí atraído (dentro de los parámetros de la heterosexualidad) ni por Bruce Lee ni por Jackie Chan, aunque puestos a elegir, la verdad es que me quedo con éste segundo... quizás porque sus pelis solían ser más divertidas, o porque sus producciones me son más próximas en cuanto a década se refiere. He visto muchas pelis de Jackie Chan, y salvo excepciones, suelen entretenerme, lo que ya es mucho... incluso las más recientes, tipo "El Smoking", me parecieron films muy gozables.
De la cosecha de Chan, antes de su integración definitiva en Hollywood, me quedo con dos. Por un lado "La armadura de Dios" y por otro, la que, sinceramente, creo que es su mejor película, "El Protector".
A Jackie Chan siempre le ha gustado vender la moto de que sus obras están pensadas para una audiencia joven y, por ello, se mantienen alejadas de la violencia excesiva y especialmente cruda. Sin embargo, "El Protector" es la única que se resiste a encajar en esa fórmula, quizás sea por ello que al actor no le hace demasiada gracia que figure en su currículum. Y es que no podía esperar un cuento de hadas con James Glickenhaus detrás de las cámaras, también conocido como "El tipo que dirigió la emblemática, brutal e inolvidable "El Exterminador"", lo que para mi ya es sello de garantía. Está claro que "El Protector" no abusa de la sangre tanto como la obra cumbre de Glickenhaus, pero tampoco se queda corta, sobre todo en los tiroteos.
De por medio tenemos a un Danny Aiello totalmente desubicado, acompañando a Chan hasta su tierra natal para ajustar cuentas con el asesino de un compañero, galletas, muchas galletas, de esas que asustan, un poster promocional super-chanante (aquí presente) y un slogan que quitaba el hipo a jovenzuelos impresionables como yo: "Clint Eastwood es Harry, el sucio, Sylvester Stallone es Rambo, Jackie Chan es El Protector". ¡Olé!.

Apéndice sobre la reseña anterior (es decir, la siguiente a esta):
Al final logramos reunir el valor suficiente para enfrentarnos a "El Grito 2" y debo decir que por lo menos cuenta con UNA escena potente, que da verdaderos escalofríos. Cierto que en los más de 90 minutos que parece que dura, una sola escena no la salva de la quema, pero menos es nada
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domingo, 17 de junio de 2007

LA MALDICIÓN DE "LA MALDICIÓN 2"

Fue en pleno auge del terror nipón que se estrenó "La Maldición", coronada junto a "The Ring" como una de las mejores representantes de su especie. Yo fui a verla al cine, esperando cagarme de miedo y lo único que logré fue aburrirme hasta extremos impensables. La odié, y así se lo hice saber raudo a mis amistades esa misma noche. Naturalmente de "La Maldición 2" no quise saber ni leches.
Un tiempo después, los americanos estrenan un remake, "El Grito" y resulta que no me desagrada, incluso me da algo de acojone. Ello despierta en mi un nuevo interés por la saga. Me zampo "La Maldición 2" que me parece hasta soportable, y alquilo "Ju-On", el telefilm que lo empezó todo y que, desde mi humilde punto de vista, es lo mejor de todo este despipote.
Pasa más tiempo. Le digo a mi novia que alquilemos "El Grito" y "La Maldición 2", asegurándole que pasará miedo. La yankee aún... pero la japonesa nos resulta insoportablemente plasta, hasta el extremo de tener que quitarla. ¡Que raro!.
Y todavía pasa más tiempo... el suficiente para que se estrene "El Grito 2". Hey, que no cunda el pánico, no puede ser peor que "La Maldición 2"... además, "El Grito 1" estaba muy potable. ¿Lo que?, "El Grito 2" no es peor que "La Maldición 2", pero es igual de plasta, anodina, monótona y lenta... un tostón que ni podemos aguantar hasta el The End. Un buen remake sin duda, incluso conserva intactos los elementos negativos/insufribles de la obra original.
Algo pasa con la segunda entrega de "La Maldición" y su remake americano... algo que me impide soportarlos... miedo, da mucho miedo.
Lo que está claro es que ha pasado lo que era inevitable: El terror nipón ha tocado fondo, las caras pálidas en la oscuridad, las largas melenas negras y demás aburren y ya no resultan efectivos. Que le den al "off".

miércoles, 13 de junio de 2007

SLEDGE HAMMER!

Si "Superagente 86" era la versión coñera de "James Bond", "Sledge Hammer" cumple la misma función con "Harry, el sucio". Y no lo digo yo, lo dice Alan Spencer, el tipo que creó esta poco conocida serie de bajo presupuesto que, sin embargo, y como es lógico, se ha granjeado un culto considerable.
Como fan de las correrías de "Harry Callahan" que era, y soy, descubrir a "Sledge Hammer" fue todo un regalo para los sentidos... lo triste es que no recuerdo cómo ocurrió, ya que la primera vez que esta serie se echó por la tele fue en el circuito catalán de la dos y a las seis o siete de la mañana. Sin embargo, fue un amor a primera vista. De hecho, no mucho después la volvieron a pasar a horas intemprestivas, y en castellano, y esta vez fui precabido, pues gracias a la magia del VHS pude grabarme casi todos los episodios... que aún conservo.
"Sledge Hammer" es el nombre de este super-policía machista, racista y homófobo que está enamorado de su plateada magnum 44 a la que habla cariñosamente. En su tiempo libre, se entretiene con vídeos para mejorar su puntería... disparando contra la diana que sale en pantalla (!). Entre las joyas de la serie tenemos aquel episodio en el que, para detener a unos malechores que se han amotinado en un edificio, les dispara con un bazooka y derriba por completo la construcción o cuando empieza a empinar el codo tras extraviar su querido revolver. Existe un episodio muy mítico en el que "Sledge Hammer" es transformado temporalmente en un "Robocop" de lo más cutre. Y es que, además del cachondeo de su propia cosecha, uno de los fuertes de esta serie era su tendencia a parodiar películas. En una ocasión, y sin alejarnos mucho de Clint Eastwoodlandia, se tomaron a guasa "Escalofrío en la noche".
"Sledge Hammer" estaba interpretado por el bueno de David Rasche, eterno segundón al que en los 80 pudimos ver haciendo de fotógrafo de moda (y fiambre) en "Cobra" (sí, la de Stallone) y más recientemente en producciones de alto standing como "United 93" y... ¡¡"Banderas de nuestros padres"!!, lo que se traduce en el ansiado encuentro entre el verdadero "Harry, el sucio" y su divertida y entrañable parodia.
Dato curioso: La brillante musiquilla que adornaba la no menos brillante secuencia de inicio de la serie era cortesía de un principiante Danny Elfman.
Más información en
http://www.sledgehammeronline.com

lunes, 11 de junio de 2007

EL REGRESO DE LOS MUERTOS VIVIENTES (BSO)

Y seguimos hablando de música. La primera vez que supe de esta banda sonora y, por ende, de la película (de la que hablaremos en otra futura entrada), fue siendo yo muy jovencito en las estanterías del ya inexistente "Galerías Preciados". Lo que me llamó poderosamente la atención de este disco fue, cómo no, la cubierta, con esos chanantes zombie-punks rodeando una lápida con el título escrito con spray, y que uno de los grupos estrella fueran los "Cramps", que aportaban una canción inédita, "Surfin´Dead" y, por entonces, hacía poco que los había descubierto para mi mayor placer auditivo. Logré que me compraran el disco de marras, llegué a casa, lo puse, y desde entonces no he dejado de escucharlo, ya fuera en cd o, como es el caso actualmente, en mp3.
Lo que tiene de especial la bs de "El regreso de los muertos vivientes" es que se aleja por completo de la música habitual en películas de terror de la época (es decir, el heay metal, estilo éste muy presente en la horrenda segunda parte, "La divertida noche de los zombis") y, dentro de su condición de punk, se decanta por grupos un tanto más oscuros de lo normal (el caso contrario serían las bandas que se dejan escuchar en "Lucifer", entre ellas tenemos a los mismísimos "Sex Pistols" nada menos). A los "Cramps" se les unen los temazos de "45 Grave", "TSOL", Rocky Erickson, "The Damned", "Tall Boys", "The Jet Black Berries" y "SSQ". Para el final dejo la joya de la corona, "Eyes without a face", de "The Flesheaters", una canción como la copa de un pino, de una intensidad vocal que quita el hipo y un salvajismo sonoro que corta la respiración, un tema de esos que no te cansas de escuchar y que ponértelo directo al cerebro, vía auricular, te induce a la absoluta locura. Brillante. Solo por esta canción merece la pena hacerse con el disco, pero no nos engañemos, el resto está más que a la altura.
Un absoluto clásico.

miércoles, 6 de junio de 2007

HOSTEL(ES)

La primera vez que vi "Hostel" era en inglés, sin subtítulos. En ese momento me gustó, no demasiado, pero se dejaba ver. Tiempo después, me pasaron la versión doblada al castellano, y me dije "¿Por qué no?". Curiosamente, en esta ocasión la disfruté más... no sé si porque entendí mejor los diálogos (aunque realmente lo único especial de estos es "la broma" con respecto a la importancia que uno de los torturadores da a "utilizar los dedos" y el hecho de que luego se los cercenen), pero me pareció una peli entretenida, sórdida (dentro de los parámetros de Hollywood), brutal (dentro de los parámetros de Hollywood) y que desató mi adrenalina en los momentos en los que el prota ajusticia sin contemplaciones a aquellos que le han infringido dolor. De su director, Eli Roth, ya había visto y apreciado su peli anterior, "Cabin Fever", así que esta me pareció una muestra más de su capacidad... con el productor, o apadrinador, no tenía el mismo vínculo afectivo, soy de los que opinan que Quentin Tarantino no es más que una fotocopiadora de lujo que regurgita cultura trash/oscura y la convierte en aperitivo de modernos y gilipollas. Pero bueno, en este caso haría la vista gorda porque, a fin de cuentas, el dire NO era él (y por cierto, como productor teníamos al viejo Scott Spiegel, habitual del clan Sam Raimi y guionista de "Evil Dead 2").
Hace poco que tuve la suerte de poder ver "Hostel 2". A ver, de entrada me parece inferior a la primera, no es que sea especialmente mala, pero sí es más aburridilla y carece de momentos apropiados en cuanto a subidón adrenalinítico se refiere. Sin embargo, y a pesar de que hay menos escenas de tortura, creo sinceramente que en esta ocasión dichos momentos superan en crudeza y bestialidad a la primera parte, incluso hasta el punto de ofender. Básicamente porque, a diferencia de "Hostel 1", "Hostel 2" presenta secuencias de "violencia sexual", que siempre resulta más delicado, y en concreto impresiona bastante lo gráfico de cierta "guinda" final que no desvelaré aquí, pero que es más propia de una peli Alemana ultra-gore que de una producción razonablemente mainstream como esta.
Y es que eso es, sin duda, lo que sorprende de las dos "Hostel", que films tan respaldados en la fábrica de sueños americana se atrevan a tanto... algo impensable hace años, pero que visto cómo tiran esta clase de pelis actualmente en taquilla, parece que está obligando a que los de Hollywood (y la MPAA) sean más abiertos y permisivos (el dinero, siempre el dinero!). Es obvio que Roth y Tarantino son fans del llamado euro-trash, y que ambienten ambos títulos en tierras europeas es parte de la idea, la de recuperar -hasta cierto punto- el tono de esos films... a lo que contribuye, no porque si, el fichaje de actores surgidor del cine popular hecho en Europa por ahí los 60 y 70.
Resumiendo: Lo confieso... me han sorprendido, y para bien.

domingo, 3 de junio de 2007

LA TRILOGIA DE SERIE A QUE PARECE B

Son tres películas, y aunque originalmente no comparten ningun aspecto destacado más allá de su género, la ciencia ficción, todas tienen una curiosa serie de características en común: Que son séries A que parecen B, un demostración de irregulares, sino mediocres, efectos CGI, la antipatía que buena parte de la crítica siente hacia ellas, que no fueron ni mucho menos exitazos en taquilla, sus años de producción son casi correlativos y tampoco suelen llevarse demostraciones de afecto por parte del público. Y ahí es donde discrepo... a mi las tres, en mayor o menor medida, me parecen films muy agradables de ver (además, los disfruté en una pantalla de cine), entretenidos, divertidos y hasta, ¿por qué no?, imaginativos. Por todo eso la considero una especie de trilogía no oficial, y la conforman estos títulos: "La máquina del tiempo", "El sonido del trueno" y "El Núcleo".


"La máquina del tiempo" (Simon Wells, 2002) es una nueva versión de la famosa novela de H.G.Wells y, según se mire, un remake de la adaptación que George Pal hiciera en 1960 con esa absoluta joya (y una de mis 10 favoritas) "El tiempo en sus manos". Lo mejor de esta película está en su arranque, en los primeros viajes que se marca su prota. Es una lástima saber que a causa de los atentados del 11-S fue suprimida una secuencia que hubiese sido altamente gozable, en la que pedazos de una luna resquebrajada por culpa de los hombres van cayendo a la tierra en forma de meteoritos y arrasan con edificios y demás. Especialmente notables son los momentos que, metido en su burbuja atemporal, el prota ve como a su alrededor la piedra erosiona y las plantas crecen, a velocidad vertiginosa. Cuando llegamos a la parte de los famosos Morlocks, nos acercamos peligrosamente al horrible remake de "El planeta de los simios"... aún así, Simon Wells consigue mantener el ritmo hasta el final y no nos aburre, dejándonos un sabor de boca de lo más bueno.


"El Sonido del trueno", dirigida en el 2005 por ese entrañable artesano llamado Peter Hyams, se basa en un relato corto de Ray Bradbury que juega, como en el caso anterior, con una paradoja temporal (tema este que me mola mucho). La idea de base es absolutamente brillante, de cómo un acto mínimo acometido en el pasado puede generar hasta los más inverosímiles cambios en el futuro. Además, molan mucho conceptos como que el viaje en el tiempo es un lujo para turistas ricos, la idea de cómo los animales evolucionan a partir de ese cambio inesperado (mandriles con piel de reptil) o que el mentado viaje en el tiempo siempre se produzca en el mismo lugar, día y hora para controlar los acontecimientos y no alterarlos. La peli fue duramente criticada en su momento, y tardó en estrenarse por algún oscuro motivo. Cierto es que los efectos CGI son temiblemente cutres (sobre todo los fondos de una supuesta ciudad futurista), pero al menos a mi me resulta una peli muy entretenida y, como digo, las ideas que expone de los viajes temporales me fascinan... y no lo digo por decir, que hace dos días volví a verla y mantengo mi opinión.


Sobre "El Núcleo" (Jon Amiel, 2003) ya he hablado en más de una ocasión, incluso una vez escribí un artículo titulado "¿Por qué El Nucleo es una gran película?", así que ya véis por donde irán los tiros. De las tres, es mi favorita. "El Núcleo" es un divertimento sin fin que reboza imaginación por todos sus fotogramas. Como fan total del cine de catástrofes que soy, la peli me planteaba una idea nueva, descabellada, sí, pero nunca antes vista en una pantalla: el núcleo de la tierra se para y hay que ir a reactivarlo. Con esta premisa, y con un reparto bastante bueno, Amiel desarrolla una historia con ritmo y, sobre todo, buen humor en la que veremos submarinos deslizarse entre el magma, gemas gigantescas, diamantes del tamaño de un estadio de fútbol... y toda suerte de ideas brillantes gracias a un guionista muy fric y fan total del género que toca. "El Núcleo" tiene de todo y para todos los gustos, incluídas secuencias de destrucción masiva como cuando el puente se derrite a causa de un calor exagerado o la ciudad de Roma reventada a base de rayos surgidos de una tormenta gigantesca. Una gozada.
Esas son, las tres pequeñas joyas que desde aquí os recomiendo fervientemente como antídoto ideal contra el aburrimiento.

sábado, 2 de junio de 2007

NUMERO UNO

Cuando me da la locura de turno por un tipo de película, primero devoro las famosas, las conocidas, y cuando esto ya ha sido digerido, entonces doy el paso siguiente: Buscar las copias, a cada cual más oscura y cerda. Cuando me dio el remalazo "James Bond", me zampé mucha basura, de mayor o menor calidad, desde los aún reputados "Matt Helm" o "Flint" a cosas más marginales como ese curioso "Duncan Jax". Pero está claro que la fotocopia de 007 que se ganó un puesto de honor en mi corazoncito es la dedicada a inmortalizar las aventuras del agente número uno, es decir Charles Bind.
Hablamos de tres films en los que, mientras al protagonista se le cambia el rostro en cada uno, el director siempre es el mismo, el extrañísimo cineasta británico Lindsay Shonteff. Shonteff tiene en su haber una película bien considerada, "Devil Doll", uno de los primeros títulos sobre muñecos con vida propia. Luego le sigue mucha serie B sobre espías rodada en pleno boom bondiando (los 60), para entrar en los 70 y 80 por la puerta de la serie Z.
Shonteff, seguramente en paro, incluso se atrevió a rodar un par de peliculillas en formato video, para probar dice él, una de las cuales (drama post-nuclear) llegó a nuestras tierras con el título de "Cold Fury". Sin embargo, fue durante esta etapa en la que Shonteff dirigió las tres películas de Nº1 y que, junto a la mentada "Devil Doll", le han acabado por convertir en un personaje de culto (ya fallecido).



"Nº1 del Servicio Secreto" contaba con un cartel estupendo y un slogan muy inspirado, "James Bond es el mejor agente secreto, pero yo soy el número uno". Ya en ésa época recordaba perfectamente haber visto el film anunciado en la prensa con motivo de su estreno en salas, eso si, todo a niveles muy modestos. Cuando lo pipeé en los estantes de uno de los trillones de video clubs que entonces pululaban por la ciudad condal, se me cayeron las bragas... en ese preciso momento iba yo padeciendo jamesbonditis, y aquella parecía una dosis altamente satisfactoria.
Lo que más llama la atención de esta película es su extremada pobreza. Lejos del glamour propio de las aventuras de 007, aquí todo se desarrolla en lugares sucios, oscuros y estrechos... pero no como una estética buscada expresamente, sino como lógico resultado de la escasez de presupuesto. Varios son los actores que, habiendo aparecido en films legítimamente Bondianos, aquí se marcan desde roles principales (el jefe de Nº1) a casi de extra. Sin embargo, es el prota, Nicky Henson, quien borda al personaje. Es el Nº1 ideal, y no hay más que ver los títulos siguientes para darse cuenta. Las chicas Nº1 son temiblemente feas, para lo que uno espera de estas producciones y las situaciones se desarrollan de modo lento y aburrido. El film carece de ritmo y es tan pobre que cuando un coche se estrella, lo vemos estrellado, pero únicamente oímos el piñote en si. Y cuando Nº1 estampa la cabeza de un malo contra un cristal, no vemos el golpe ni la rotura, vemos el "después". Pobre donde los haya.
Sin embargo, hay una serie de ideas que hacen de "Nº1 del servicio secreto" algo muy especial, y son las "macarradas" del protagonista. Nº1 es capaz de partir un cuchillo por la mitad (ojo, horizontalmente, de punta a mango) de un balazo o enfrentarse a una vampira (de las que muerden de verdad) que le acosa. Siempre acompañado de una música heróica genial que le decora cada hazaña (junto a la simpática canción que abre y cierra el film, de lo mejor de la peli).
De todas las escenas de acción para lucimiento de Nº1 destaca una que fue la que me convirtió en fan total del personaje (y motivo este por el que aún conservo una copia original de la peli en mi videoteca). En un momento de la narración, Nº1 se enfrenta a un ejército (literal) de mercenarios... verlo para creerlo, desenfunda sus dos armas (un par de magnum 44 nada menos!!) y mientras hace piruetas con ambas pistolas, va disparando uno por uno contra los soldados (y eso que entre las dos pistolas, hacen únicamente 12 balas). Cuando acaba con el último de ellos haciéndole estallar en la mano la granada que iba a lanzarle, se presenta otro coche lleno de mercenarios. Entonces, de un par de saltos sircenses y pirueta mortal en el aire, Nº1 aterriza junto a su fardón buga, aprieta un botón y de debajo surje una metralleta con la que, cómo no, se dedica a hacer trizas a los mercenarios... y no me quedo corto, que vemos brazos y piernas saltar por los aires, con sus muñones ensagrentados y todo. Surrealista, desde luego, pero absolutamente genial
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Naturalmente, me había vuelto un enamorado del film de Lindsay Shonteff, lo veía una y otra vez, sobre todo la masacre de los mercenarios, pero jamás de los jamases se me hubiera ocurrido pensar que poco después localizaría una segunda parte!!!. Uno siempre cree que las secuelas son exclusivamente para films de gran éxito, no para oscuras y deprimentes producciones inglesas de serie B/Z. Sin embargo, ahí estaba, "Licencia para amar y matar". Todo cuadraba, el nombre del personaje y, claro, el director. Recuerdo perfectamente haber sufrido un escalofrío tremebundo de placer orgásmico cuando encontré aquella joya. Raudo me la llevé a casa y la devoré en un plis.
Aunque el cartel, también muy bonito, luce otro slogan muy potente, "El cero nunca va antes de su nombre", la peli en realidad está por debajo de las posibilidades que ofrecía el film anterior. De entrada ya echas de menos a Nicky Henson, y tienes que conformarte con el soseras de Gareth Hunt, quien se dejó ver en la série de "Los Nuevos Vengadores". Como en el caso de "N1º del servicio secreto", "Licencia para amar y matar" básicamente no se entiende, pero da igual, es la sucesión de gags absurdos lo que de verdad interesa. Una cosa que llama la atención de esta nueva aventura del agente Nº1 es la mejoría en cuanto a medios económicos. Es evidente que Shonteff cuenta con más pasta, aunque no le sabe sacar ningún partido, la verdad. En general la peli resulta bastante desavoría, a pesar de que mantienen la entrañable "musiquita heróica" y la canción de turno está a la altura de la que sonaba en la primera parte... pero por lo general, poco más. ¿Ideas que destacar?, pues ese super-malo capaz de descuartizar un insecto a balazos y que se entrena disparando sobre blancos humanos, pero sobre todo la escena en la que Nº1 es atacado por una stripper con afiladas cuchillas colgando de sus senos, que se convierten en potentes hélices cuando la chica las hace voltear. El agente secreto intenta repeler el ataque con una silla de madera, que tras pasar por las hélices se convierte en un par de palillos!!.Por lo demás, más bien olvidable.


Y donde caben dos, caben tres. Fue ojeando un libro recopilatorio de la publicación "Shock Xpress", en concreto en un artículo dedicado a Shonteff, que me enteré de la inesperada tercera película del agente secreto, "Number One Gun". Desafortunadamente nunca he podido verla, aunque tampoco es que me haya esforzado mucho para ello. Nuevamente en esta ocasión el prota cambia de rostro (y por lo que se ve en el cartel, esta vez se han pasado otorgando el rol a un tipo con cara de cromo) y el argumento, parece ser, es idéntico al del primer film. Por lo demás, desconozco el nivel de macarradas, desconozco si la banda sonora sigue siendo fiel a la saga y desconozco absolutamente todo. Si alguien la ha visto, que me escriba y me cuente que tal (aunque por youtube rula este trailer que da algunas pistas).

THE GHASTLY ONE: THE SEX-GORE NETHERWORLD OF FILMMAKER ANDY MILLIGAN

Un buen día me enteré de que a alguien (Jimmy McDonough) se le había ocurrido sacar una biografía sobre Andy Milligan, uno de los vips del cine más chusquero, y aunque tardé una eternidad en decidirme, al final me la pillé. "The Sex-Gore netherworld of filmmaker Andy Milligan: The Gashtly One" intenta lo que ya intentara la auto-biografía de otro ilustre del infra-cine, Jess Franco, demostrar que tras esas películas birriosas destinadas a los bajos instintos del público más simple (yo), se esconde un artistazo torturado, un intelectual incomprendido... y yo me cago en la puta madre de McDonough quien por cierto, y no por mera casualidad, también se sacó de la manga un libro dedicado al ultra-sobrevalorado Russ Meyer.El libro ha tenido montones de críticas favorables, incluso hay quien lo ha calificado como una de las mejores bios del siglo... pero a mi me pareció bastante aburrido, a lo mejor porque no me tomo en serio a Milligan, por mucho que el autor me hable de lo torturado que era. Ya sé que era un misántropo, un sádico de cuidado, bastante hijo de puta, machista y homófobo (aunque en realidad le encantaba ser sodomizado) y es verdad que sus películas (sobre todo las que coincidían con la época dorada del cine exploitation) iban más allá del producto ultra-comercial que solía facturar, por ejemplo, H.G.Lewis quien no se las tomaba nada en serio y las tenía por un simple negocio (de ahí que sus pelis sean mil veces más divertidas), ya que tiraba mucho de experiencias personales y las reflejaba en decadentes dramones paterno-filiales (sí, el chaval odiaba a muerte a su madre) que siempre terminaban en violencia (algo que a Milligan se la ponía dura ya que, por lo visto, también le iba el sado al muy vicioso), pero todo eso no justifica que lo que hacía era una gran e inmensa mierda.Curiosamente, el libro se salta bastante a la torera la mejor peli de las que yo he visto de tio Andy, "Matanza", ya que, según cuenta el autor, la hizo después de mucho tiempo retirado y con el fin de contentar al fan del cine de terror más standard (alguien a quien Jimmy McDonough no aprecia mucho, visto lo visto, pues califica de "pajillera" a la misma "Fangoria"). Resumiendo, que en ese sentido el libro resultó una decepción... por mucho que le chinche al autor, yo soy de los que tenían a Andy Milligan por un cineasta de películas de terror-gore de serie Z de aquellas de las que te puedes reír gustosamente, y jamás vi, ni quise ver, nada más en ese tipejo... me la suda si es un artista, me la suda si (como se dice mucho en el libro) mantenía paralelismos con Fassbinder (!!!), me la trae floja si verlo desde esa perspectiva me condena al sepulcro de los "fans planos y pajilleros del terror comercial"... de hecho, estoy especialmente orgulloso de esto último. Y a Milligan, que le den.El libro, cuando no se sube por las ramas hablando de los amigos raros del cineasta (aspecto este de lo más aburrido), termina con un tono especialmente deprimente, narrando como un viejales y abandonado Milligan, quien había perdido la costumbre de lavarse, vivía en su ruinosa mansión en la que había montado un patético teatro al que acudían yonquis, putas y asesinos. Pues me alegro por él, pero para mi "Matanza" sigue siendo la mejor película de las que he visto de Andy Milligan... aunque, a fin de cuentas, sea una mierda pinchada en un palo.

NO FOCUS

Casi por casualidad me enteré de que el experto en cine underground Jack Sargeant (autor también de obras como "Deathtripping" o "Cinema contra Cinema") y Chris Barber habían sacado un libro (vía la interesantísima editorial/revista "Headpress") dedicado al punk en el cine, ¿su título?, "No Focus". De entrada, y a pesar de esa feísima portada en la que, cómo no, salen Sid Vicious y Johnny Rotten (¿se puede ser más previsible?), la obra pinta muy muy interesante, sobre todo por la macro-interviu dedicada a Billy Childish y su casi desconocida faceta de cineasta. El problema viene cuando vemos que, como casi el 90% de ensayos en torno al punk, el libro peca de intelectualoide y algo arty. Se saltan muchas demostraciones evidentes de cine-punk y resaltan otras que, sin dejar de serlo, se centran excesivamente en conceptos muy artísticos y pretenciosos (de hecho, según el libro, Jean-Luc Gordard vendría a ser el cineasta punk por excelencia... ugh!!). A ver, que Derek Jarman sea considerado uno de los cineastas-punk más genuinos no me parece mal del todo, cuando yo le seguía la pista ahí en los 90 ya me lo parecía a mi, pero tampoco es como para dedicarle tres capítulos. La parte de Childish es la más interesante, aunque este es el Childish del siglo XXI, el que va sobrado de cierta pretenciosidad y dice algunas de esas chorradas contradictorias que es pa matarle... aunque siempre le prefiero a él que a la oportunista y falsa de la Penelope Spheeris, que hizo algunas películas con el punk como tema base en los 80 y luego se puso a hacer comedias hollywoodienses como "Wayne´s World", para volver al punk ahora que su carrera está en declive, rajar de sus pelis de gran presupuesto y hablar de lo que es punk y qué no... ¡¡hay que tener morro!!. Como es de ley, del punk inglés de los 80 apenas se dice nada, sólo un escueto capítulo dedicado a "Jettizounds Video", aquel mítico sello que editó montones de conciertos de bandas de la época, pero que gira más en torno al psychobilly. Y lo peor viene al final, cuando se suben por las ramas hablando de otros movimientos contra-culturales que a mi, personalmente, no me interesan ni lo más mínimo.Aunque al libro le falte algo de desparpajo, cachondeo y le sobre pedantería, resulta una lectura interesante y, al fin y al cabo, se agradece que alguien se decidiera a editar como dios manda un ensayo sobre el tema.

BILLY CHILDISH VS. DOCTOR X

Billy Childish es un personaje francamente interesante. Este Inglés inconfundible lleva dándole a la música desde los lejanos tiempos del 77. Y a pesar de que también se le conoce por otras de sus muuuchas facetas creativas (sobre todo pintor y poeta, aunque también es escritor, hace tallas en madera, fotos y cortos), es en el terreno de la música donde más ha destacado, y destaca, por su extensa discografía, por su personal (y genial) modo casero y voluntariamente cutre de grabar y por la cantidad de bandas famosas ("Nirvana" entre ellas) que se han declarado fans de su música. Billy Childish puede llegar a fascinar, por su cabezonería con la que inspira a todos aquellos que nos movemos en el terreno de la "creación ajena al mainstream" (es decir, que no nos comemos un torrao comercialmente con lo que hacemos) y por su visión del punk como algo activo, creativo y sano (es "hacer cosas en tu casa"), lejos de clichés y poses. Durante mucho tiempo Childish se situaba al otro bando de lo que podríamos llamar arte pretencioso y pedante, sus creaciones eran sinceras, honestas, básicas... y así fue durante su época más punk (o más garajera), al bando de bandas como "The Milkshakes", pero sobre todo "The Mighty Caesars" o los fabulosos "Thee Headcoats", moviéndose en sellos tan auténticos y molones como "Crypt Records" o "Damaged Goods" (aunque con estos aún colabora). Aquel era un Childish provocador, punkarra, divertido y que no se tomaba demasiado en serio ni a si mismo ni a nada. Sin embargo, un mal día, deja de beber, se viste como Van Gogh, comienza a hacer Yoga y deja de ser el Childish que mola, para convertirse en pasto de intelectuales y, peor aún, putos modernos, etapa esta que "casualmente" coincide con el ridículo reportaje que le dedican en la biblia de los modernos "Mondo Brutto" (no hay más que ver videos de los conciertos de antes y los de ahora, y el look del público cambia sustancialmente).
El Billy de ahora filosofa, habla como un hippie, se codea con la creme de la creme del arte establecido y hasta su más reciente grupo, "The Buff Medways" (al que le han seguido "Billy Childish & the musics of the british empire"), suena más ñoño y sin la crudeza de sus buenos tiempos. Está bien que un artista, después de tantos años activo, se reinvente a si mismo y todo ese rollo, es admirable, la pena es el "en qué" se convierta, y en el caso de Childish, no mola. Lo más vomitivo de todo esto es ver lo ciegos que son muchos de sus seguidores... por un lado está la prensa especializada tipo "Ruta 66" que ya hablaba de él cuando era un personaje oscuro y "sucio", y que sin embargo, parece que no quieran ver ese cambio en el artista, un cambio que, afectando a otro tipo, sería duramente criticado por una publicación que, hasta hace poco, no parecía muy amiga de ciertas tendencias proto-artys (hay un ejemplo que lo demuestra. A inicios de los 90, Childish firma para Sub-pop, el sello que descubre el grunge, y una vez más se pone de moda entre modernos. Esto mismo motivó que "Ruta 66" criticara tal hecho, e incluso la banda amiga de Childish, los divertidos "Armitage Shanks", escriben una canción en la que se ríen de esa clase de "nuevos fans" que salen al rey del garaje lo-fi. Y digo yo... ¿por qué AHORA no?). En el otro bando están sus fans, incapaces de juzgarle objetivamente, elementos carentes de personalidad que como los seguidores de Charles Manson, comerían hasta la mierda que Childish cagara directa a sus gaznates. Dan asco y pena.
Todo este rollo se confirmó cuando hace poco adquirí, vía internet (y de la mano precisamente de Dick Scum, cantante de los mentados "Armitage Shanks") un dvd auto-editado que incluía varios documentales sobre la figura de Childish, siendo "Billy Childish vs. Dr. X" de Andy Crabb el que lo encabezaba y daba nombre. Hecho en video y Super 8, este docu retrata la mejor época del artista, e incluso resulta fascinante, por su estética abiertamente amateur y casera, que contrasta con los otros reportajes, todos producciones de la BBC, tope de estandarizados y que ven a Childish como un "bicho raro". En cambio en "Dr.X" eso se pasa por alto... se nota que lo realiza gente que entiende el tema, lo aprecia de verdad y lo ve desde dentro, haciéndole preguntas simples y directas, sin las florituras pretenciosas de los otros reportajes. Eso por un lado, por otro, lo que más mola, es que vemos al Billy Childish de los 90, al más punk, al más provocador, al más "cutre", garajero y lo-fi (en un momento se le ve leyendo sus poemas, y todos están en libritos auto-editados) y, lo más importante, el Childish más divertido (él mismo se pregunta si "¿Te editas a ti mismo porque nadie más quiere sacar tu basura?"). Eran los tiempos en los que sacaba discos y libritos a porrillo con su propio sello, Hangman, material creado por él y sus amigos de modo totalmente casero y que hacían gala de unos diseños feistas y crudos realmente bonitos. ¡¡Que diferencia verle luego tope de estirado con su look Van Goghiano, codeándose con el mainstream y filosofando sin parar!!. Una pena.Como detalle final, mencionar que tanto en "Dr.X" como en uno de los reportajes de la BBC sale el singular socio de Childish, Sexton Ming. Divertido elemento este que protagoniza un cortito de super 8 simpatiquísimo titulado "Slap of the Wild Belly", firmado por el mismo Billy.

EL JUSTICIERO DE LA NOCHE (DEATH WISH 3)

Se trata de la tercera entrega de la saga del justiciero, y después de la primera, seguramente la más popular de todas ellas, ya que la Cannon (que ya metió mano en la segunda) se emperró en adaptar el film al tono reinante de entonces gracias a films como "Rambo", "Desaparecido en combate" o "Invasión USA", por poco que ello le pegara a las correrías del bueno de Paul Kersey. Sin embargo el resultado, lejos lejísimos del nivel de sus predecesoras, resultó todo un éxito y con el tiempo se ha granjeado una reputación de culto. Y es que "El justiciero de la noche" no es, para nada, una película normal. Recordaba perfectamente que en mis años mozos la tenía en un pedestal, era mi favorita de la saga "Death Wish" y estaba especialmente fascinado con todo el tramo final, lo veía una y otra vez. De hecho, incluso me molaba la banda sonora de Jimmy Page, de la que tanto se ha rajado en círculos especializados. Por eso tenía unas ganas inmensas de revisarla y os puedo asegurar que no fue ninguna decepción.
Lo primero que sorprende de "El justiciero de la noche" es su ritmo, acelerado, endiablado, todo ocurre a gran, gran velocidad, a lo que contribuye la ágil, fresca y nada encorsetada dirección de Michael Winner, así como el frenético montaje y esos zooms tan setenteros (a pesar de ser una producción inconfundiblemente ochentera!!). La mejor palabra para definir esta peli es DELIRANTE, no hay nada de verosímil en ella... lo que no deja de ser curioso, puesto que el crudo realismo es lo que hizo famosas las dos primeras entregas, sobre todo la peli-madre. Este especie de surrealismo ya es destacado por Paul Talbot en su libro (y Rick Sullivan en su fanzine "The Gore Gazette"), algo que indudablemente la hacía enemiga jurada de los críticos antes de estrenarse y que, al mismo tiempo, con los años le ha dado este estatus tan especial que posee.
De entrada ya es imposible creerse a Bronson como héroe de la función, está muy viejo. Podría pasar por un justiciero silencioso que se mueve por los oscuros callejones de New York, pero no cuela como el pseudo-Rambo que es (al menos en esta entrega). Otro elemento poco creíble (¿poco?, ¡¡NADA!!), es el romance casposo que se inventan para él... está claro que la chavala la meten ahí con calzador, de modo muy forzado, con el único fin de cargársela y motivar a Kersey a masacrar a todo Dios (y eso que a esas alturas de la peli está más que motivado), lo que ya resulta ridículo, pues un par de polvos y una llamada no creo que puedan crear una unión sentimental TAN fuerte como para que Bronson sienta lástima por la moza y decida requetevengarse (que además, es muchísimo más joven que él, y se encapricha del abuelo de un modo tontísimo y sin sentido alguno).
Pero quitando ese par de cosas (o, ¡que coño!, gracias a ellas), "El justiciero de la noche" resulta un divertimento fabuloso, super-entretenido y muy gozable... aunque sea a costa de risas no intencionadas (pero muy respetuosas y llenas de cariño). La peli es como un gran e inmenso tebeo barato, todo son estereotipos, cliches ultra-básicos y en general el tono de caricatura es sumamente remarcado. Desde ese barrio ultra-chungo a los malos de la función, con exagerados y aparatosos uniformes de "tribu urbana", tipos sin sentimientos, nacidos para hacer el mal, destruir y matar aunque no venga a cuento. Y hablando de matar, resulta curioso que el que más gente mata aquí sea el bueno de la historia... porque una cosa es que Charlie dispare sobre los asesinos de su hija, y otra es que lo haga del modo más frío sobre dos pobres gilipuertas que le están intentando robar el coche (por otro lado, una de las mejores secuencias de la película), o a otro únicamente por pisparle la cámara de fotos (y además nada de pistolitas, Kersey utiliza un pistolón de cuidado... otro elemento muy propio del cine de acción de esa década).
Sin embargo, es el final donde "El justiciero de la noche" toca el cielo. Una extensa mini-guerra entre bandas callejeras y vecinos enfurecidos que incluso matan a escobazos, repleta de explosiones, disparos, peleas... todo ello coreografiado de modo poco natural, pero que te hace saltar de la butaca y gritar cada vez que Kersey se come a balazos a alguno de los malos. Suerte tiene el abuelo de que estos tengan tan mala puntería, y de su super-chaleco anti-balas... destaca especialmente un momento en el que, para matar a dos pillastres, se sitúa cómodamente, apunta y dispara. En ese lápsus de tiempo, los malandrines no han parado de disparar sobre el super-justiciero y no le han alcanzado ni una vez, incluso la frustración se refleja en sus rostros. Mítico donde los haya.
El fin de fiesta no podría ser mejor: El jefe de la banda fenece de un cañonazo propiciado por un señor bazooka que Charlie guardaba pacientemente junto a la mesita del teléfono. Luego pilla los trastos, se va y créditos finales. Así, sin más, pim-pam, sin perder el tiempo, sin florituras... absolutamente brillante.
Recuerdo que en una ocasión, y con motivo de un programa-debate muy serio de la tele dedicado a los justicieros, echaron "El justiciero de la noche" como película-ilustradora... y cuando acabó, uno de los invitados dijo de ella que parecía un documental sobre la entonces de actualidad guerra del Golfo. Cuánta razón tenía el tipo... sin embargo, lo bien que me lo pasé yo aquella noche!!!.

BRONSON´S LOOSE!

Ya lo he dicho alguna que otra vez, pero lo repito aquí. Me gustan mucho las películas de justicieros, es un subgénero que adoro desde muy chaval y, aún a día de hoy, me siguen resultando atractivas y, hasta en el mejor de los casos, me molan (como la más reciente adaptación de "El Castigador", aunque la anterior también me gustó lo suyo). Sin embargo, el cine de justicieros está muy mal visto, seguramente por lo que algunos dicen es su "discutible ideología", lo que es una chorrada porque, ante todo, estamos ante cine, entretenimiento, fantasía pura y dura, y los que se lo toman demasiado en serio, directamente son tontos del culo. Por ello mismo, el día que casualmente -ojeando un "Videowatchdog"- descubrí que habían editado un libro que repasaba de pe a pa la saga "Death Wish" protagonizada por Charles Bronson (algo así como la madre del cine de justicieros urbanos, si no tenemos en cuenta la obra maestea "Harry, el sucio" que, a fin de cuentas, hablaba de tipos con placa, no de "gente corriente") no dudé un puto segundo en comprarlo gracias a los servicios de Amazon.
Recuerdo haber leído previamente una reseña en la que se "criticaba" que el libro no se centrara en el inmenso fenómeno popular que resultó el primer "Death Wish" ("El justiciero de la ciudad") y dedicara "innecesarios" textos a sus más oscuras y mediocres continuaciones. Pues precisamente era esta parte, la dedicada a indagar en unos films de segunda que, por norma, jamás serían estudiados en ninguna publicación, lo que me resultaba más interesante.Otro elemento que lo hacía apetitoso era la procedencia del autor, Paul Talbot. Que un crítico especializado me escriba sobre cine de género, puede estar bien, pero que lo haga un tio que, además de escribir sobre cine fantástico para sendas publicaciones, haya dirigido tres películas de terror de serie Z (una de ellas distribuida por la infame Troma, la otra motivo de un extenso artículo en el mítico fanzine "Draculina", todas con Gunnar "Leatherface" Hansen en el reparto) es garantía de que estoy ante algo bueno.Y así es. "Bronson´s Loose!" resulta una lectura de lo más amena. Se trata de un libro bastante delgado y de aspecto fanzinero, pero no por ello iba a resultar peor, of course. Se lee rapidísimo, Talbot no pierde el tiempo y nos ofrece quilos de información en muy pocas líneas, inmortalizando anécdotas curiosas como cuando Bronson se quejó de que estaba demasiado viejo para su papel en "Death Wish 3" y Michael Winner, el dire, le dijo: "Charlie, se supone que tienes que acabar con una banda callejera entera, ¿cómo lo vas hacer pues?, ¿montando un puesto de perritos calientes envenenados?".
Cuánto más oscura es la película, más interesante el texto... mola especialmente cuando uno de los guionistas (el de la cuarta parte) cuenta íntegramente el argumento pensado inicialmente para el film y que finalmente fue desechado por los productores, y es una pena, porque hubiese sido un "Death Wish" de lo más original y divertido.
Lectura ideal para pasar un buen rato y culturizarse con lo que realmente importa.

INAUGURACIÓN

HOLA!!!!!
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