Genuina y pura comedia Española setentera, de las que ya no se hacen (Y ya no quedan), infravalorada por muchísimos e incluso despreciada por otros, que hace de lo políticamente incorrecto su bandera, y con una filosofía exquisita y transgresora para la época en la que se filmó.Un apuesto galán (Arturo Fernández), es esclavizado por su esposa (Concha Velasco), que lo tiene empleado como masajista en un salón de belleza. Trabaja tantas horas, que solo piensa en dormir. El salón de Belleza es un éxito, porque como el es tan guapo, está siempre repleto de señoritas (y algún marica (Andrés Pajares, muy jovencito)) que acuden allí, solamente para ser masajeados por este hombre… pero el está agotado.
Hasta que un día, la esposa muere de un sincope, y la cosa cambia… el galán ya no quiere dar palo al agua y se recluye en en su dormitorio junto a su mascota, por lo que todos los que forman parte de su circulo social, se enfrentarán a el para que vuelva al trabajo.
Bien, lecturas que yo personalmente saco de las intenciones de esta película. A) La mujer es un cáncer que únicamente piensa en lo monetario, siempre y cuando sea el marido el que trabaje. B) El trabajo jamás dignifica, así que vaguea todo lo que puedas, que eso es lo que te llevas a la tumba. El prota lo deja todo con tal de no trabajar. Una oda al no- trabajo, al vivir con poco, y al descanso perpetuo. C) La familia política es una lacra, así que si puedes, que se lleven lo que se merecen (y si se merecen mierda, pues mierda).
Lógicamente, la película es demasiado ingenua para plantearse lanzar estos mensajes, pero de manera involuntaria, los da, como involuntariamente lanza una apología de los malos tratos; Arturo Fernández, es acosado por una bella señorita, a la que en respuesta a dicho acoso, a grito de “¡Orieeeeent!” propina un puñetazo, fuera de plano que deja a la señorita el ojo morado. Hoy un gag impensable, en la época, un chiste de ojo morado, sin mala intención.
Y ya, obviando todos estos aspectos, decir que ver a Arturo Fernández haciendo de Arturo Fernández, es siempre un placer, máxime cuando un Andrés Pajares primerizo, le acompaña en la tarea cómica haciendo de maricón, junto con la presencia del carismático Don Jaime de Mora y Aragón, cuya carrera de vividor de tres al cuarto, está pidiendo a gritos un biopic, en una comedia dirigida por “La maquina de hacer dinero” Ramón Fernández, record de espectadores en salas hasta hace bien poquito por su NO DESEARÁS AL VECINO DEL QUINTO.
Yo no entiendo a los detractores de la comedia, pues a día de hoy, yo no conozco una película actual con mas ritmo que esta, y que se pase tan rápido. Va a ritmo de “Slapstic”, sin por ello descuidar la , también rauda, verborrea de los actores.
Además esto es historia de nuestra cinematografía, así que ¿Por qué ese desprecio? ¿Por los chistes de sal gorda? No, es porque odian el cine, los mismos que defienden EL PERRO DEL HORTELANO.

4 comentarios:
Es una comedia divertida, muy superior a lo habitual en aquella época, a mi personalmente me gusto, especialmente lo de las motos y el perro con el casco y el inolvidable final, por cierto, de niño siempre me pregunte, cuando hace el corte de mangas...¿quien conduce el mercedes?
Y mención para Rafaela Aparicio como la suegra cabrona.Guardo un buen recuerdo.
Maravilloso(s) mensaje(s) el de esta peli. Cien por cien de acuerdo!.
Yo me pregunté también quien conducía al final!!!
Luis, ¿y que me dices del ritmo? va como una ametralladora!!!
si, ¡¡ jajaja !! por eso creo que es una comedia superior al resto, es divertida y encima tiene gracia.Buena aportacion.
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