miércoles, 25 de mayo de 2011

LA SEMANA DEL ASESINO

LA SEMANA DEL ASESINO, es una de nuestras películas de “Serial Killers” más populares en el mundo. Eloy de la Iglesia, antes de “darle al pico”, y de especializarse en cine quinqui, era un solvente director de cine de género, que lo mismo le daba por plagiar LA NARANJA MECANICA con UNA GOTA DE SANGRE PARA MORIR AMANDO, que hacía debutar a Pepe Legrá en el cine con CUADRILATERO, mientras provocaba al personal, ya fuera con planos artísticos imposibles, o con temas escabrosos con los cuales escandalizar.
Yo nunca había visto esta película, una de las más polémicas, y mal tratadas por la censura que defenestro cuanto plano virulento se le puso a tiro, pero que sin embargo, en el resultado final no se pierde ni un ápice de sordidez. Y aunque uno ya está de vuelta de todo, lo cierto es que me he sorprendido con esta joya del cine español, por lo inmunda que pretende ser, y lo moderna (en el buen sentido), ya que se trata de una obra de 1973, con Franco aun dando sus últimos coletazos. Atrevida, también sería.
Marcos, trabaja en un matadero, y sale con una mujer mucho mas joven que el. Un buen día, un taxista un tanto cabrón, se mete con ellos, porque se están morreando en la parte trasera del taxi, así que este los echa, y acto seguido, los pega. Marcos no duda en coger una piedra y cargárselo. Durante el resto de la semana, a razón de uno al día, se va cargando a todos aquellos, que o bien porque el se lo cuenta, o bien porque sospechan algo, se interpondrán en su camino hacia la libertad, mientras hace amistad con un extraño individuo que pasea al perro cerca de donde el vive.
Apoyada en una banda sonora siniestra, que es la verdadera culpable de crear el ambiente malsano de toda la película, y en los elementos que en esta se introducen como la homosexualidad latente entre el asesino y su amigo el paseador de perros, o el sexo sucio y garrulo con la dueña del bar que frecuenta, la convierten en una película morbosa y transgresora, que si ya en los años setenta era motivo de censura y de polémica, a día de hoy, no se podría ni rodar.
Por lo demás, en ningún momento apartamos la mirada de la pantalla para ver el reloj.
Muy maja.