miércoles, 18 de enero de 2012

LOS PLACERES OCULTOS

Una vez más, Eloy de La Iglesia buscando temas controvertidos y sensacionalistas para realizar una de sus películas.
En este caso, una reivindicación de la homosexualidad –y de la amistad- que a día de hoy con toda la normalización al respecto resulta blanquísima, pero que en 1976, año en el que se rodó la película, daría que hablar.
Un homosexual con un alto cargo como director de banco, se dedica a pagar a chaperos para saciar su apetito sexual. Obviamente, lo lleva en secreto. Un buen día, conoce a un jovencito heterosexual del cual se enamora, y al que contrata para su ficticia empresa y colma de regalos y atenciones. Con unas firmes convicciones y el claro propósito de no intentar cambiar a las personas, le confiesa sus sentimientos, y ante la imposibilidad de conseguir nada con el muchacho, deciden hacerse amigos.
Todo se complicará, cuando la amante del jovencito, cuarentona ella, comienza a echarle de menos. Entre ella y un chapero con el que ha habido problemas, tratarán de hacerle la vida imposible a los protagonistas
Quizás estemos ante una de las mejores películas de Eloy de la Iglesia, que rueda y encuadra como pocos y que sabe dotar a sus películas del tempo necesario para que no miremos el reloj durante sus habituales 90 minutos de metraje.
Entretenida, interesante y de buenas intenciones, De la Iglesia intenta por todos los medios que empaticemos con los protagonistas, y sobretodo, que el público de los años 70 dejara de ver a los homosexuales como bichos raros. Seguramente no lo consiguió.
Protagonizada por un siempre excelente Simón Andreu – que para la ocasión es doblado por un actor de doblaje- le secundan una tórrida y de buen ver Charo López, Tony Fuentes, que protagonizaría alguna clasificada “S” y poco más, Queta Claver, Antonio Gamero y Josele Román, desde luego es una de sus películas menos sórdidas y agradables, además de llevar su personalismo sello en cada uno de los fotogramas.
Muy recomendable.
¡Ah! Y no confundir con LOS PLACERES OCULTOS de René Cardona; nada que ver con el mariconismo, si no con el terror… o así.