martes, 28 de febrero de 2012

LOS NOVIOS BÚLGAROS

Tres años antes de morir, y escribiendo el guión a pachas con Fernando Guillén Cuervo, Eloy de la Iglesia, tras 16 años alejado de los sets aquejado de la enfermedad que arrastraba (por vicioso), vuelve al redil adaptando una novela de Eduardo Mendicutti, titulada, al igual que la película LOS NOVIOS BULGAROS.
Dela Iglesia, se lo pasa pipa con los avances tecnológicos instaurados en el cine desde su ultima película en 1987(LA ESTANQUERA DE VALLECAS), hace alarde de una buena planificación y de tener mucho oficio rodando, e incluso se permite el lujo de introducir C.G.I. (Que campeón… la historia en absoluto lo pide, pero ya se encarga el muy pícaro de meterlo sin que chirríe) no obstante en la década de 2000, una película como esta, que tan transgresora hubiera sido de ser rodada en los años setenta, en la actualidad parece obra de, por ejemplo, unos Albacete y Menkes en buena forma. Y es que al bueno de De la Iglesia, en tiempos en los que los maricas salen del armario sin problemas, en los que ya no solo no se esconden, si no que incluso celebran por todo lo alto lo orgullosos que están de serlo, a Eloy, tristemente, se le acaba el discurso.
Un individuo bien posicionado, frecuenta cuartos oscuros y jovencitos chaperos inmigrantes en la Plaza de Chueca, cuando un buen día conoce a un chapero Búlgaro del cual se enamora perdidamente. Pronto descubrirá –y aceptará- que este esté casado, que quiera trabajo y papeles, y que además, pertenezca a una banda de crimen organizado que tontea con el tráfico de Uranio. El búlgaro utilizará a su novio como tapadera de sus fechorías, mientras lo sodomiza con violencia.
Sin ser LOS NOVIOS BULGAROS, una gran película (flojea el guión, el desarrollo, la historia, y algunos actores están para matarlos), y siendo posiblemente una de las peores películas de De la Iglesia, quedándose muy light, más que por el contenido, por el paso de los años – hoy en día en el cine español, estamos acostumbrados a ver enculadas gays tan bruscas, así que las escenas de este tipo en absoluto indignan ni impactan- que lógicamente afectan a los grandes directores. Eloy es ya viejo y sigue con sus reivindicaciones a lo gay, sin que hagan ya falta, por lo tanto el producto se queda un tanto caduco. Sin embargo, técnicamente, la película es impecable, y la dirección un tanto por encima de la media de lo que es habitual durante estos años en el cine español, demostrando, que después de tantos años sin rodar, y afectado de una larga enfermedad, quien tuvo, retuvo.
El protagonista, Fernando Guillén Cuervo, niño mimado de papá,(y por ende, del cine Español), pero totalmente exento de talento, fue el culpable de que Eloy de la Iglesia, ya retirado, volviera a la palestra con esta película, por eso removió Roma con Santiago para conseguirlo, poniendo pasta de su bolsillo, y pidiendo subvenciones a cascoporro, metiendo a alguien ajeno al sistema de cine español que llevamos ahora, a alguien que había funcionado con anterioridad, de otra manera.
Desde luego, no es ni de lejos un broche de oro, pero al menos no es una película tan horripilante como cabía esperar. Eso si, el director demostró con creces, ser un director de actores magistral: Fernando Guillén Cuervo, es un actor espantoso; aquí, salvo por las escenas en las que llora y babea, que quedan un poco forzadas, gracias a las instrucciones del director, esta vez no la hace tan mal. O al menos, no da grima.
Por cierto, pongo el cartel internacional, que es engañoso que te cagas. La frase promocional reza “Cuidado con el amor en paquetes radiactivos”, dando importancia a una referencia mínima de la película. Somos carne de cañón.

1 comentario:

sofia martínez dijo...

¡Bastante buena! El reciente estreno de Looking 2 , una serie de hbo con temática gay, me llevó a descubrir nuevas propuestas en cuanto a películas que abordan la homosexualidad y es así como descubrí esta película que me parece muy entretenida pero que aborda el tema de una manera tangencial.