viernes, 8 de febrero de 2013

POLO DE LIMON

“Polo de limón”, es una película muchísimo más relevante de lo que parece, no ya por que sea el verdadero percutor de todas las “Teen Movies” americanas de los ochenta, porque con permiso de “Desmadre a la Americana”, el resto de plagios (“Porky´s” concretamente) salen de esta película Israelí.
Esta a su vez, está claramente inspirada en “American Graffiti”, ese sobrevalorado coñazo de George Lucas, pero además de la ambientación en los años sesenta, la película tiene la fortuna de añadir las tetas y felpudos, los chistes sexuales y el desmadre a todo lo que vendría después. Vamos, que creó escuela.
Pero no solo por eso es importante esta película, sino que gracias al éxito de estas, los productores Menahen Golam y Yoran Globus, pudieron meterse en la industria americana y así poder fundar la “Cannon”, con todas esas películas tan míticas que vinieron después. Además, Boaz Davidson es el director de la misma, así que no es muy difícil llegar a la conclusión que de no ser del éxito mundial de “Polo de Limón”, productoras de tercera tan míticas como “Cannon”, “Nu Image”, “21sr Century” o “Milenium films”, responsables de “John Rambo” o “Los Mercenarios”, probablemente no existirían.
Tal fue el éxito, que además de estrenarse en medio mundo, los americanos hicieron su propio remake “El último Americano Virgen”, película esta, casi, remakeada plano a plano y de la que ya les hablaré en un futuro.
Ambientada en los años sesenta, y con una banda sonora, a mi juicio, insoportable, compuesta de nostálgicos éxitos rocanroleros de aquellos años, nos cuenta la historia de tres adolescentes y sus escarceos con el sexo. Míticos los segmentos ( y digo míticos, porque tras muchos años sin ver la película permanecían perennes en mi memoria) en los que una mujer madura se sube a casa a los tres protagonistas a echar un casquete, siendo estos sorprendidos “in fraganti” por el marido de esta, marinero de profesión, que consigue trincar por banda al gordito (Zachi Noy, sosias de John Candy y que sobrevive a todas y cada una de las secuelas)y darle una buena somanta de hostias. O la escena en la que los protas, tras copular con una puta, cogen ladillas y tienen que ingeniárselas para hacerlas desparecer.
Ante tanto desmadre adolescente, pronto aparecerá el romanticismo con la chica de la película, que estando enamorada del guapo de la pandilla queda embarazada de el, siendo ninguneada por este, no queriéndose hacer cargo de nada. El prota, enamorado de ella como está, le ayudará en la tarea de abortar dando lugar todos los acontecimientos a uno de los finales más realistas y menos babosos de la historia de las “Teen Movies”.
La película, en realidad, no es nada del otro mundo, aunque me sorprende que el paso del tiempo no la haya dejado demasiado desfasada. Y eso es, quizás, porque los señores productores tuvieron el acierto de hacer una película de época.  Sin embargo, si que me llama la atención lo sórdido de lo que vemos en pantalla. Con tono, efectivamente, de película Americana, Israel no es el lugar más limpio. Es más sus calles, sus localizaciones y el aspecto del reparto, le dan a la película un rollo deprimente, que convierte este melodrama para adolescentes en algo único. Y todavía, se puede sorprender uno viéndola.
La película dio lugar, a parte de el remake, a nada menos que ocho secuelas, en las que Zachi Noy va cobrando protagonismo a medida que van avanzando las entregas, y que tendré a bien comentar por aquí en los próximos días. Que Dios me pille confesado… o no.
Como director, Boaz Davidson, paró su actividad con la película “Looking for Lola”, pero como productor, toda la vida ha sido un hombre de negocios imparable –e implacable-, siendo “Conan el Bárbaro (2011)”, “Forzada bajo amenaza” o “Los Mercenarios 2”, sus recientes  producciones más populares.