martes, 19 de noviembre de 2013

KRUSH GROOVE

“Krush Groove” como película ni tan siquiera traspasó sus fronteras, ni tuvo repercusión alguna a nivel cinematográfico, pero para el aficionado al hip- hop, más concretamente a la “Old School”, es todo un hito.
Esta película nace como consecuencia, por un lado, del sonido rap que en sus inicios, ya como música con entidad propia, estalló con mucha fuerza en el panorama musical durante los años 1984 y 1985, vendiendo discos a cascoporro, y por otro, por las excelentes taquillas que estaban teniendo todas las películas  centradas en el mundo del hip-hop: “Break Dance”, “Electric Boogaloo”, “Body Rock” centradas en el mundo del Break Dance o la considerada la obra maestra del sub-género, “Beat Street”, que se centraba en todos los elementos de la cultura hip-hop, rap, graffiti, Break y D.jing.
Sin embargo, no había ninguna película que retratara al 100% el mundo del rap, la música perteneciente a esa cultura callejera, y aunque los discos de multiplatino estaban por llegar, y el rap todavía no era la música más escuchada del planeta,  un sello discografico mítico (“Adidas”  le dedica un modelo de zapatillas) "Def Jam Recordings" despuntaba de tal manera que se hablaba más del sello que de sus propios artistas, así que como medio de promoción, Rick Rubin y Russel Simmons, responsables del mismo,  contactan con Warner Brothers para coproducir una película que narra las andanzas e inicios del sello, protagonizando la cinta no solo sus mismos responsables, si no también los raperos más punteros que lo conforman.  Así que con una producción mas bien discreta se rodó esta película que, aún convertida en clásico entre los aficionados a esta música, no logró obtener el éxito que se esperaba. Pero claro, si se hubiera rodado un par de años después, otro gallo hubiera cantado.
El caso es que aunque la película es un anuncio gigante para promocionar los nuevos artistas del sello (“L.L. Cool. J”, tambien actor o “The Beastie Boys”), que hacen fugaces cameos, esta no está protagonizada por músicos de la casa, sino por los artistas de rap más populares del momento, a saber: “Run DMC” que no perteneciendo al sello, les une lazos familiares con los fundadores, “The Fat Boys”, autenticos protagonistas de la película y grupo de moda en aquel momento, Kurtis Blow, probablemente el primer rapper en hacer rap de manera consciente en la historia y la zorrita de “Prince”, “Sheila. E” -que se apuntó a la moda-, que darían más interés para el espectador, que los grupos nóveles que intentaban promocionar,
La película, más allá del interés “hiphopístico”, es una absoluta patata hervida. Mala hasta decir basta, con un guión tan endeble que no se sostiene por ningún lado. Me da igual que se amparen en que está basada en hechos reales; parece concebida para tontos. Incluso a los tontos les parecería una película demasiado básica.
Los “Run DMC”  graban un disco que despunta en la radio de lo lindo, por lo que empieza a generarse una gran demanda de sus trabajos, por lo que el creador del sello discográfico “Krush Groove”, Russel, no tiene dinero para fabricar todos esos vinilos que le están pidiendo las tiendas, así que tiene que pedir prestado el dinero a los mafiosos.
Por otro lado, tenemos a tres chicos obesos que quieren triunfar en el mundo del rap, los “Disco Three”, pero nadie les toma en serio porque a los gordos nadie los toma en serio.
Los “Run DMC”, asombrados por el dinero que les ofrece otro sello discografico de renombre, traicionan a Russel (hermano de Run), firmando de manera millonaria por ese sello y dejando a “Krush Groove” sin su grupo estrella.
En un concurso en el que pierden, Kurtis Blow, rapero consagrado, se da cuenta de que los gorditos de los que tanto se ríe la gente son consumados raperos, así que los cuela en un concierto que los lanzará, sin duda, al estrellato. Durante la transición, estos deciden tomarse a cachondeo así mismos, en vez de rapear de manera agresiva lo hacen de forma humorística y sobre las cosas que les gustan (la comida) y pasar a llamarse “Los Chicos Gordos” o lo que es lo mismo “The Fat Boys”. Y triunfan.
La película, como ya he dicho, flojea más que un condón usado, pero como sello discografico, “Def Jam” desde 1981 hasta la actualidad, se caracteriza por no dejar de facturar millones y por tener en sus filas los mejores grupos de rap de la historia, y algún heavy esporádico, como “Slayer”.
En cuanto al cine, pues se metieron en alguna cosilla más, la segunda película de “Run DMC”  “Ciudad Sangrienta”, igualmente deleznable, esta vez dentro de los parámetros de la ficción, pero que, igualmente, no sirvió  ni para promoción del disco que se lanzaba, el “Tougher than Leader”, ni para hacer pasta.
En el reparto tenemos, debutando, a Blair Underwood (“Gattaca”) interpretando al, por otro lado, productor de la peli Rusell Simmons.
En la dirección, Michael Schultz, que además de dirigir la puesta de largo de “The Fat Boys” en la comedia con “Tres gordos y un millonario”, dirigió aquel delirio kung-fu-Disco que fue “El último dragón”. Por lo demás, ha hecho toneladas de televisión. Tanta, que asusta.
“Krush Groove”, como curiosidad, funciona, pero nada más.

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