jueves, 30 de enero de 2014

GALLINO, THE CHICKEN SYSTEM

En esto del cine, Carlos Atanes lleva años guisándoselo y comiéndoselo el solito. Como su estilo es demasiado raro (ni los hipsters lo comprenden, pues es más moderno que los modernos) no llega a salas comerciales de arte y ensayo porque, aún dando un mensaje de claros atisbos artísticos, su discurso está siempre inspirado por el cine de género, más en concreto, por la ciencia ficción. A eso podemos añadirle, que cada nueva película que hace es más barata que la anterior, esta especialmente, porque se ha financiado a base de “Crowfunding” de ese,  ergo la elaboración de los escenarios de su universo fílmico (porque Atanes puede gustarte, o puede parecerte una soberana mierda, pero tiene un universo muy propio y reconocible y eso no lo puede cuestionar nadie) es más artesanal. Y como los argumentos de sus películas-aunque Atanes los tenga claros cuando los escribe- muchas veces te los tienes que imaginar,  puedo decir, sin despeinarme, que esta película trata sobe el papel de aluminio. No quiero ni pensar la de rollos que habrán gastado, ni la de gafas de sol y vasos de plástico que han customizado para darle a todos los objetos que salen, en esta película, aspecto Atánico.
También trata de jovencitas (o no tanto) que guarrean con la comida. Otro sello de identidad de Atanes. Aquí chupan patas de pollo como si de falos se tratase. Llegas incluso a ponerte cachondo. Y eso está muy bien.
Por lo demás, no se explicarles exactamente de que va la peli. Una serie de actores filosofa todo el rato, y a la mínima de cambio, cualquier objeto de los que aparecen en la película se convierte en artilugio sexual, detecto cierto sentido del humor muy negro en todos y cada uno de sus frames y lo onírico se mezcla con lo pornográfico, sin que haya un solo plano pornográfico en toda la película, o al menos, que lo muestre entre humano y humano… ahora, pornografía entre humano y esfera, o humano y alimentos, si que la hay. Por eso, en un alarde de excentricidad, Atanes denomina a su película “A pornophilosophical film”. Todo esto no deja de ser burda provocación que se justifica con dosis elevadísimas de surrealismo.
Bien, Atanes es un vendemotos, un caradura, que sabe que hay un público un tanto extraño –y lerdo- camuflado de intelectual, y al que sabe que será más fácil vender esa moto. La vende, y se siente cómodo haciéndolo. Y a mí me parece muy bien, porque vende con estilo. Con mucho estilo diría yo. Y no solo les vende la moto, sino que se ríe, abiertamente, de quienes la compran ciegamente…
No obstante hay un público que le juzgará, porque descubre que lo que está vendiendo, es una moto. Atanes también lo sabe, y el hijoputa, consigue que su moto tenga elementos, o bien visuales, o bien no- narrativos o las suficientes excentricidades, el suficiente humor y mala leche, como para que ese público- entre el que me encuentro- le pase por alto sus pretensiones y poses en pro de la película que ha hecho. Y lo peor, es que, te enfrentas a una peli de Atanes con todos los prejuicios del mundo, y al final sabes, que por unas u otras cuestiones, te va a acabar gustando, como es mi caso.
Ahora, este “Gallino, The Chicken System”, aún gustándome, si que me ha parecido un poco más soporífero que “Proxima” o “Maximun Shame”. Por todo el rollo del filosofeo más que nada, por las largas parrafadas, porque en el nivel  técnico, me ha encantado, porque ahí Atanes es todo caos. Tiene la misma facilidad para componerte un plano técnicamente perfecto, como para hacer un plano que sea una autentica chapuza. Y eso es lo que me gusta de él.
Por otro lado, otra cosa que me encanta, es que se nota a la legua que ha tenido a una serie de actores para una sola sesión de rodaje, y muchas veces, en un mismo escenario… bien, pues el se encarga de que estos actores estén presentes durante toda la película con astucia. Con esa astucia del que sabe que los abanderados de ese movimiento de mierda que es el cine “Low Cost” no son más que unos farsantes, y que sabe hacer una película sin gastarse ni un solo duro desde hace más de veinte años.
Esta vez, en el reparto, siempre excéntrico, además del habitual Manel Solás, cuenta con la presencia de José Lifante, toda una institución del fantástico en este país, eficaz como siempre, Pablo Puyol, Octavi Pujades, alguna actriz porno o la todoterreno María Kaltembacher, que en un futuro, si la suerte se posiciona de su lado, dará que hablar, si no lo está haciendo ya.
Vean “Gallino, The Chicken System”. Y luego despotriquen, que eso es muy fácil con una película Atánica.

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