sábado, 8 de marzo de 2014

ME BEBO TU SANGRE, LA MIA Y LA DEL OTRO...

Cuando grabamos la séptima edición de nuestro podcast, Victor comentó la película de David Durston "Me bebo tu sangre". A raíz de lo cual, hablé de lo mucho que de chaval había llegado a fascinarme ese puto film, tanto como para que me animara a escribir y dibujar mis dos personales versiones de la historia que contaba, porque en realidad era esto lo que me flipaba, la trama, el concepto, no tanto el modo en que Durston lo había llevado a la pantalla. De hecho, mis "Me bebo tu sangre" los parí ANTES de ver la película, con lo que pueden hacerse una idea de la decepción que me llevé cuando, finalmente, logré alquilarla y consumirla gracias al extinto (y añorado) video-club barcelonés "Vergara".
El caso es que, en el periplo, descubrimos cierto blog que, por pura pereza e ignorancia, había usado la portada de mi tebeo (parida con rotuladores Carioca y colgada en un viejo blog que tuve hace unos años) como cartel oficial del film de Durston. Ello despertó la curiosidad de algunos de aquellos incautos/ilusos que nos leen/ven/escuchan e incluso se atrevieron a pedir que colgáramos el tebeito en cuestión. Tras mucho pensarlo y debatirlo con la almohada, me dije "¿Por qué no?". Al fin y al cabo, no es la primera vez que hago uno de estos recordatorios retro-adolescentes creativos y siempre resultan entrañables.

Pero antes, hagamos una pequeña introducción.
El argumento del film "Me bebo tu sangre" dice así: "Un grupo de jipis malvados se acopla en un pueblo de la américa profunda, dispuetos a llevar acabo sus fechorías con total impunidad. El nieto de un abuelete ultrajado tiene la santa mala hostia de llevar acabo una retorcida venganza, inyecta sangre de perro rabioso en unos pastelitos y se los entrega a los malos. Tras comerlos, estos se convertirán en una panda de psicópatas incontrolados que matarán e infectarán por doquier". Brutal.
Pues bien, la primera de mis versiones de la que hablaré es la parida en formato texto, de cuando me dio el punto por escribir ficciones, siempre muy inspiradas en películas. De hecho, el pseudónimo que solía usar entonces era nada menos que el de Joe D´Amato, directamente mangado al italiano Aristide Massaccesi (quien lo usó para firmar la legendaria "Gomia, terror en el mar Egeo"). Esta era la cubierta que lucía...


En esta primera versión personal de "Me bebo tu sangre", la acción se sitúa en el pueblo costero catalán de Torredembarra (al que había ido en sendas ocasiones a pasar el verano en casa de un amigo). Todo se desarrolla a velocidad de vértigo y arranca como un thriller. El chaval prota va a un colmado a comprar el pan y se lo encuentra vacío, al indagar un poco en sus interiores, se topa con los cadáveres de los dependientes horriblemente mutilados. La banda de motards causante (en una primera lectura de la sinopsis de la peli de David Durston los jipis eran erróneamente calificados de moteros, idea esta que inmediatamente hice mía) llega al pueblo e impone la ley marcial tras acribillar a la policía. El chaval, entonces, corre hasta un viejo almacén abandonado donde, días atrás, su padre había matado a un perro rabioso. Procede y entrega los pastelitos a los malos (en la frontera que han levantado a las afueras). Lo curioso del caso, y que marca la diferencia con la película y el comic, es que aquí el jefe de los moteros, una vez infectado, se carga al resto de su banda y queda como único "monstruo" de la función. En otra pirueta estupenda, el protagonismo pasa al padre del chaval causante, que será quien se enfrente cara a cara con el barbudo rabioso, al que terminará matando partiéndolo en dos -verticalmente- con una sierra mecánica. Fin.
Uno de los puntos graciosos, tanto del tebeo como del relato, es que los infectados no actúan como gente a la que se le ha inoculado la rabia, lo hacen como auténticos poseídos, como si un demonio se les hubiera metido entre pecho y espalda. Vamos, como los jóvenes diabólicos de "Posesión Infernal", film que, ya por aquellos entonces, me tenía enamorado. La incursión de sierras mecánicas y de un personaje solitario -masculino- que se erige como héroe recuerdan también mucho al film de Sam Raimi.
El texto está fechado el año 1987 y viene "editado" por el sello que entonces había creado para tal menester, "Macabre Show". En un ataque de conciencia, va dedicado a David Durston. Y la portada, como podéis comprobar vosotros mismos aquí debajo, era un refrito de la caratula de "Cumpleaños sangriento". Al respecto mencionar el slogan mal redactado que luce, mi intención era recurrir a aquello de "Fue peor el remedio que la enfermedad", pero no daba para más...



Bien, ahora tocaría el comic.
La lástima es que este no lleva año de realización. Desconozco si es anterior o posterior (en este segundo caso, no lo sería demasiado). Viene firmado por el nombre de guerra que solía usar entonces para estos quehaceres. I.Gore.Fiol o Gore a secas, idea totalmente robada a Richard Corben, que en su época de autor de comic de terror estilo "E.C." solía firmar así. Llamativamente, todo el tebeo es en blanco y negro, salvo las escenas truculentas, que lucen una sangre coloreada vistosamente con rotulador rojo.
Respecto al relato guarda tantas diferencias (que lo acercan más al film, como que aquí sea la banda de motards entera la que actúa rabiosa y que al final se enfrenten contra obreros de la construcción) como parecidos (los rabiosos siguen teniendo el aspecto de poseídos por alguna fuerza diabólica -esos ojos rojos- y tenemos un héroe armado con sierra mecánica que se despacha a gusto con el jefe). Se acentúa más el tono sobrenatural y "posesioninfernalesco" (por muy absurdo que suene, uno de los moteros se derrite al ser destruido, igual que a los amigos de "Ash" al final del clásico) y el chaval prota, en este caso, se inspira en mi propia persona (ese ego!), lleva el mismo infra-peinado que llevaba yo entonces y, bueno, fíjense en los posters que hay en su cuarto y las revistas que lee, "Central Park Driver" (cartel que tuve colgado en mi paredes durante una temporada), "Ghoulies 2", "Creepshow" y.... ¡¡"Posesión Infernal"!!. Muy clarificador.
Como datos simpáticos hacer notar que la tontería viene editada por "T.H.Comics" (mi "E.C." particular, solo que en este caso la T era de terror y la H de humor), que se supone que ocurre en Estados Unidos (concretamente en "Mine", o el intento mal enfocado de lanzar un guiño a Stephen King) a pesar de que uno de los albañiles lleva una boina muy castiza, que aquí no son pastelitos infectados sino ¡hamburguesas de un "fast food"!, que el dibujo del gordito apuñalado por detrás estaba inspirado en el cartel de "Colegialas Violadas/Bloody Moon" y que, aunque en ningún momento la calidad del dibujo (ni de nada) sobresale demasiado -¿qué quieren?, ¡tendría entre 14 y 15 años!-, resulta especialmente gracioso que en las últimas páginas se denota cierta prisa por terminar, con menos fijación en los detalles y, seguramente debido a un largo parón en la confección de la "piece", que el tono del rotulador rojo cambia sensiblemente.
En fin, sin más, ahí va el comic de las narices. No hace falta que pida disculpas de antemano ni nada, es lo que es, un pasatiempo parido por un chavalillo enamorado del cine de terror -y la sangre-, sin más.