martes, 9 de septiembre de 2014

AVT PODCAST (21)

Coincidiendo con la vuelta al cole de los apestosos niños, y la selectividad de los no menos apestosos aspirantes a universitario, nos juntamos los "Three Amigos" vía escaip por veintiunagésima vez y parimos otra entrega más del podcast favorito de vagabundos, mercenarios y Drag Queens bien dotadas. A toda mecha, superando calores inauditos, graves síntomas de gonorrea y a lo largo de tres laxivas horas (y pico).
Y arrancamos con menos –estúpidas- noticias de lo habitual, que se centran en remakes televisivos de míticas series, los nuevos proyectos de Sly Stallone, al amigo ex-The Rock enfundándose en el traje de un super villano, el return a la infra-dirección del padrino del gore y unas cuantas de nuestras movidas personales/creativas... que sabemos que a ustedes les importan una mierda pero, bueno, se joden.
Velozmente nos metemos materia por las venas en forma de peliculismo: "Tentáculos de las Bermudas" (las arrugas de Linda Hamilton contra los monstros), "Jaimito va a la escuela" (o cómo Víctor entra en un bucle mortal para intentarnos explicar el fenómeno Pierino/Jaimito), "Oscuridad (The Dark)" (damos un no muy extenso repaso a la atípica trayectoria de su responsable, John "Bud Spencer" Cardos), "Rebobine (Rewind this!)" (esputando el inevitable debate sobre el VHS y los diferentes formatos digitales y cuales), "Una noche para descuartizar" (si logran desentrañar su trama, les premiaremos con una patada en las córneas),  "The Phantom, el hombre enmascarado" (o el rey de los fracasados superhéroes noventeros), "Paradiso" (en la sección cultureta) y finalmente "Giallo" (la de Dario Argento, comedidamente defendida por nosotros y nuestras honras).
Se cierra el show con un poco de charla post-coito en plan personal y espiritual sobre las bondades y miserias del blogerismo, a la que siguen las habituales frases ridículas. El resto es simple y llanamente... silencio.
Escucharlo es como masturbar la vagina de una mujer negra, sus cortantes pelos pueden herir tu tersa piel, pero el placer obtenido resulta cuantioso y compensativo.