sábado, 16 de mayo de 2015

LA PIRÁMIDE

El tándem formado por Alexandre Aja / Gregory Levasseur, responsables en funciones de director / guionista de títulos muy logrados (“Alta tensión”), logrados (el remake de “Las colinas tienen ojos”), pasables (“Reflejos”) y olvidables (“Piraña 3D”), se apunta al “found footage” llevándonos hasta el interior de una misteriosa pirámide de tres caras, oculta bajo tierra durante miles de años, de la mano de sus dos descubridores (un padre arqueólogo y la buenorra de su hija) y el equipo de televisión que documenta la movida (un cámara y la buenorra –menos que la otra- presentadora que le acompaña). No hace falta decir que quedarán atrapados en el interior y se encontrarán cara a cara con desagradables sorpresas (¡aunque olvidaros de momias, no van por ahí los tiros!).
Para la ocasión, Gregory Levasseur deja el teclado a un lado y se marca su debut en la dirección, con el colega Aja produciendo. La peli resultante se aferra sin miramientos a la fórmula del “found footage” (primeras escenas en plan reportaje para situarnos y presentarnos a sus protagonistas, bromitas entre estos, las fugaces teticas de la buenorra grabadas indiscretamente, etc…), salvo por el curioso hecho –tampoco innovador, ni muchos menos- de que combina imágenes tomadas desde varias cámaras con narración cinematográfica standard, y que esta última se va imponiendo a medida que la historia avanza y el reparto se reduce.
La ambientación “piramidal” está muy conseguida y mola que se apueste por una oscuridad a un pelo de ser absoluta (en algunos momentos muy contados, y perfectamente estudiados, has de forzar un poco la vista para captar lo que ocurre ante tus ojos. No es un fallo, es parte del show) pero, teniendo en cuenta el emplazamiento donde se desarrolla todo y sus posibilidades, el miedo y el suspense no asoman demasiado el careto, siendo los sustos, que los hay para dar y regalar, los que se imponen y funcionan según pude comprobar el otro día viéndola en una sala bastante llena, sensación esta, la de compartir los sobresaltos con la peña, que ya casi había olvidado y recuperé con placer.
El auténtico punto flojo –a mi parecer- de “La pirámide” es la resolución del enigma. Demasiado inverosímil y estirado para el gusto del que suscribe. Me encajaba mejor la teoría inicial sobre ciertos animales mutados que llevan milenios ahí encerrados y han sobrevivido gracias al canibalismo y la adaptación extrema (otra de las varias deudas que la peli gasta con la bastante superior “The Descent”), pero vamos, tampoco ofende y al final del todo queda un producto perfectamente visible y razonablemente entretenido que, una vez más y según me acaba de contar un amigo por teléfono,  ha sufrido las iracundas e incomprensibles iras del sector más supuestamente especializado del llamado “fandom”. Cosa esta que no sorprende, primero por lo lerdos que son en su mayoría y, segundo, porque el “found footage” ya suele crear esa clase de respuestas exageradamente e injustificadamente hostiles.
¡Ni puto caso!.