lunes, 9 de mayo de 2016

BODY ROCK

Siempre que hablamos de las películas de Breakdance, se habla de cualquiera de las de la “Cannon”, “Breakdance” o “Electric Boogaloo:Breakdance 2”, incluso de “Beat Street” que es la buena, pero nos olvidamos de la más excéntrica de todas y de carácter más “Exploitation”, “Body Rock”, que es un híbrido entre las anteriormente citadas. Esta tiene los colorines pastel y fosforito de las de la “Cannon” y el graffiti y rollo más realista de “Beat Street”. La gracia del asunto está en que, mientras que las otras películas están protagonizadas por artistas reales de aquella primigenia cultura Hip-Hop, esta está protagonizada por Lorenzo Lamas, que, obviamente, no provenía de las calles. Y aunque es un inútil en lo que respecta al arte callejero, Lorenzo Lamas en la película baila Break, Rapea, y pinta graffiti como todo un experto –de hecho el graffiti que se marca él en un tren, al principio de la película, es obra de los “Tats Cru”, reputado grupo de escritores de Graffiti- cuando en realidad no tiene ni puta idea de hacerlo. De hecho, cuando se marca algunos pasos básicos, la verdad es que da bastante pena ver al “Rey de las camas” en tan  incomoda tesitura. Y es que además es un espantoso actor; si creen que en “Snakeater” lo hacía mal, es porque no han visto “Body Rock”.
La película cuenta la historia de “Chilly” un activo miembro de la cultura Hip-Hop que se encuentra dentro de un grupo de artistas callejeros llamado “Body Rock”, que cultiva el rap, el Graffiti y el Break Dance como principales disciplinas, en las cuales, “Chilly” no está muy versado.
En busca de un manager para su “crew”, topa con unos posibles contratadotes, unos pijos modernos de Manhattan, Ante la posibilidad de conseguir algún tipo de contrato, pide a Magic, un niño que milita en “Body Rock” que le enseñe a bailar Break, para que cuando estos promotores vengan a verlos, vean que algo sabe hacer. Así que medio aprende.
Cuando les ven actuar, al grupo de pijos solo les interesa “Chilly” a pesar de que no sabe hacer la o con un canuto, asi que le contratan solo a él. “Chilly” acepta con la intencion de, poco a poco, introducir en ese mundo al resto de su grupo, pero cuando llega a Manhattan, firma un contrato para grabar un disco y se vuelve un esnob modernito y arrogante que dejará de lado a su antiguos amigos.
Cuando un homosexual le besa en la boca, este se la parte de un puñetazo, y esa latente homofobia es la que hace que considere si no era mejor la vida en los suburbios con sus amigos paletos y heterosexuales. Así de absurdo es todo.
Lorenzo Lamas consiguió gracias a su “Genial” performance interpretativa, una nominación a el premio razzie al peor actor ese año. Lo raro es que no lo consiguiera. De hecho la película es tan genuinamente ridícula y mala, que en la “Oficial Movie Razzie Guide”, se considera a “Body Rock” una de las mejores 100 peores “pelis malas que son buenas” de la historia. Y yo que lo ratifico.
Producida por New World,  “Body Rock” es un descaro en busca de las migajas del éxito de las otras películas de Breakdance, ya de por sí, de bastante carácter “Exploitation”, pero tan ridícula, tan alocada, que hace parecer a “Electric Boogaloo: Breakdance 2”, una obra maestra.
Verdaderamente, hay que ver “Body Rock” para creérsela.
A destacar todos los numeritos de baile en los que interviene Lorenzo Lamas, con especial interés en el que transcurre en un Zoológico o el momento en el que se vuelve cantante pop, alentado por su nuevos amigos modernos.
Eso si, condenadamente entretenida.
Junto a Lamas, un par de breakdancers profesionales y un papelito para Tony Ganios, el mítico “Cigarro Puro” de “Porky’s”.
Dirige Marcelo Epstein, que en lo sucesivo haría un montón de video-clips de grupos Heavy, pero lo que son películas, no volvió a dirigir ni una más.
En los Estados Unidos la taquilla fue discreta, pero en España, lo fue aún más discreta siendo de todas las películas sobre “Breakdance” estrenadas entre los años 83 y 85 la que menos espectadores congregó, no llegando a reunir ni 350.000.

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