lunes, 15 de enero de 2018

EL PICO 2

Para cuando estaba montano “El Pico”, el nivel de adicción a la heroína de Eloy era tal que con el descaro de cualquier yonkie, extendía las rayas en la moviola y se las esnifaba delante de su montador, José Salcedo, quién tras contemplar tan decadente actitud decidió que ya no quería volver a montar una película de Eloy de la Iglesia. Fue por aquél entonces cuando el director decidió que quería darle continuidad a las “aventurillas” de Paco Torrecuadrada en “El Pico 2”.
Como el guionista habitual, Gonzalo Goicoechea, también tiraba de jaco, a la hora de ponerse a escribir la película, supongo que para darle algo más de coherencia al texto, se contrató a Fermín Cabal, un tercer guionista en discordia,  para que co-escribiera la  película con ellos y así se dio forma a lo que sería la secuela de la película más exitosa de De la Iglesia.
En esta ocasión, a pesar de los esfuerzos del Comandante Torrecuadrada por tapar el asesinato cometido por su hijo y Urko en la primera película, gracias a la pericia de un periodista, este es procesado y encarcelado en la cárcel de Carabanchel. Allí, lejos de desintoxicarse, Paco, casi que e se engancha más al jaco, pero también es sodomizado y bejado a cambio de un pico, mientras que traba amistad con Pirri y “El Lendakari”, un vasco del que se cree que anduvo con ETA. Paco sale de la cárcel, y lejos de quedarse en casa tranquilo, se une a “El Lendakari” en una cruzada criminal con atracos y violencia, hasta que el Comandante Torrecuadrada pide al cuerpo ocuparse personalmente del arresto del muchacho.
Sin dejar de ser un producto endemoniadamente entretenido, si “El Pico” era sensacionalista, esta ya riza el rizo, conteniendo escenas de los chavales pinchándose tan impactantes, que causaron incluso desmayos en los cines. Por otro lado, sonadas son las quejas de las señoras de la limpieza de los cines cuando encontraban jeringuillas usadas en las tazas de los váteres.
Con dos horas de metraje, pues se filmó y montó el guion entero, sin eliminar nada, los altos y los bajos son las principales características de la película, alcanzando su zénit en el segundo acto que transcurre en la cárcel y dónde Pirri le roba la película a Manzano, para luego, cuando Paco sale y se pone a delinquir junto al Lenda y Katy (el papel que en ambas interpretó Lali Espinet), que es cuando la película entra de verdad en los parámetros de lo que podemos entender como cine quinqui, pierde fuelle hasta el final, que con un sprint, recobra el interés. No es superior a “El Pico”, pero si que es una buena continuación.
Sin embargo, la vida tras las cámaras se volvía un calvario para sus artífices; Durante una visita en la que el actor Javier García (Urko en “El Pico”) pasó la noche con Eloy de la Iglesia, José Luis Manzano, en un ataque de celos, se fue al cuarto de baño y se cortó las venas con el fin de llamar la atención del director. Cuando este le veló en el hospital tras este intento de suicidio, Manzano, se puso un pico y se fue a rodar.  De hecho, en algunas escenas de la cárcel, si nos fijamos bien, podemos verle a Manzano los cortes en las muñecas, tan frescos, que ni tan siquiera el maquillaje logra cubrirlos en su totalidad.
Por otro lado, el estado de De la Iglesia como heroínomano que era (y que se reserva un cameo en la cárcel, donde podemos verlo todo desaliñado y sucio, haciendo de preso) la sustancia a la que era adicto ya comenzaba a consumirle, por lo que, aún lúcido a la hora de rodar, de hacer cine en general, su mal estado físico le llevó a que no pudiera ni tan siquiera acabar el rodaje, terminando las últimas escenas de la película su ayudante de dirección, que procuró en todo momento imitar el estilo de De la iglesia, para que en ningún momento la película pareciera filmada por dos personas.
Un aspecto destacable de la película es la falta del actorJosé Manuel Cervino, que es sustituido por  Fernando Guillén. Según Eduardo Fuembuena en su estupendo libro “Lejos de aquí”,  lo que sucedió nos remite a tiempo atrás. Durante la presentación de, no recuerdo que película —puede que sea “Colegas”—, en, no recuerdo tampoco qué festival,  Eloy de la Iglesia volvió a meterse en la habitación de hotel con Javier García, dejando de lado a su amante José Luis Manzano. Cuando Cervino pasó por la planta de hotel donde estaba cita la habitación del director y el actor, se encontró a Manzano sentado fuera, llorando, apoyado en lo que también era su habitación de hotel, mientras Eloy y García se pegaban el gran festival. Cervino se apiadó del muñeco roto, y le hizo compañía. Cuando acabo de follar, Eloy se encontró con Cervino y Manzano, por lo que intuyó que este se había enterado de sus affaires con los actores. Como este hombre era celoso de su vida privada, tomó manía a Cervino, y en plan amenaza, le advirtió que en la postproducción del “El Pico”, le iba a doblar un actor profesional de doblaje. Dicho y hecho. Cervino se enfadó, con razón, y para cuando se pusieron a rodar “El Pico 2”  Cervino no repite papel; hay dos versiones del por qué, una, que Cervino pedía una cantidad desorbitada  por repetir el papel que la producción no estaba dispuesta a pagar, según de la Iglesia, y la otra versión, es que el actor, indignado por haberle doblado sin necesidad de hacerlo, decidió no volver a aparecer en ningún otro film de De la Iglesia, según la del propio Cervino.
En cualquier caso, a De la Iglesia ya le gustaba usar dobladores sin ningún tipo de raciocinio más allá del de ahorrarse dietas, así, Si en “Navajeros” dobló a Manzano porque este tenía dificultades para leer sus diálogos en la sala de doblaje (por aquél entonces era prácticamente analfabeto), en “El Pico” sí que se dobló él mismo, excepto en algunas secuencias, que si nos fijamos bien, escucharemos la voz del actor que le dobló en “Navajeros”.
En “El Pico 2”, Manzano es enteramente doblado por Pedro Mari Sánchez. La excusa para hacerlo, es que Manzano estaba cumpliendo el servicio militar, pero yo pienso, que debido a la veneración que De la Iglesia sentía por Stanley Kubrick, contrató a Pedro Mari por el simple hecho de que este había doblado a Malcolm McDowell en “La Naranja Mecánica”. Y aunque el actor trata de ceñirse al tono de voz de Manzano en las escenas, como la película está narrada en primera persona por una voz en off, como si se tratase de una especia de memorias del personaje de Paco Torre Cuadrada, cuando Sánchez pronuncia su texto con esa cadencia y perfección, casi parece que estemos escuchando a Alex de Large en lugar de al macarra de José Luis Manzano.
¿Excentricidad de director de éxito, o delirio de heroinómano? En cualquier caso, De la Iglesia volvería a contar con los servicios de Pedro Mari Sánchez en el futuro.
Por supuesto, “El Pico 2” fue un éxito, que se vio incrementado por su paso al Videoclub donde de verdad arrasó. Pero De la Iglesia ya no vio un duro de esa fase, porque para entonces había abandonado a la empresa productora, Ópalo Films, de la que era socio.