lunes, 12 de marzo de 2018

OTRA VUELTA DE TUERCA

Un ex seminarista encuentra trabajo en un enorme caserón en el que se convertirá en tutor y maestro de dos niños, los sobrinos del Conde de Etxebarría. Con las idas y venidas por la casa, el ex seminarista comenzará a sentirse atraído por el crío, por lo que comenzará a plantearse su sexualidad.
Por otro lado, puntuales apariciones de los antiguos empleados de la casa, hacen que nos preguntemos si se trata de sus fantasmas, o simplemente es que andan por las inmediaciones todavía. El desenlace, tampoco nos aclarará nada.
La adaptación al cine de la novela del mismo título de Henry James por parte de Eloy de la Iglesia, supuso también el mayor descalabro en taquilla en la carrera del director vasco. Y es que una película de ambiente gótico que tontea con el fantastico, quizás no era lo más adecuado después de haber dejado a media españa ávida de jeringuilla tras “El Pico” y “El Pico 2”. Asimismo, “Otra vuelta de tuerca” es una adaptación muy sui generis, en la que las intenciones de Eloy del Iglesia están más enfocadas en mostrarnos homosexualismo que fantasmas. Y quien dice homosexualismo dice también, incesto, pederastia… de todo ello tiene el film ligeros toques. Por otro lado, se trata de una época en la que nuestro director tiene un enganche a la heroína más que considerable, por lo que su comportamiento en el set de rodaje podía perfectamente se un tanto extraño, amén de sentir una atracción física por el actor Asier Hernández.
Pedro Mari Sánchez, el protagonista del film, un excelente actor híbrido entre Marlon Brando y Ashton Kutcher, y que merecía más suerte comercial de la que obtuvo, no veía bien  las insistentes alusiones homosexuales en torno a su personaje. Y tuvo constantes discrepancias con De la Iglesia, que a punto estuvo de expulsarle del rodaje para buscarse a otro actor. Sin embargo, no lo hizo ya que económicamente supondría el suicido de la película, así que el rodaje se convirtió en un molesto toma y daca entre el actor y el director.
La crispación llegó a sus cotas más elevadas en una escena en la que el ex seminarista encarnado por Sánchez tenía que sujetar una vela encendida cuya cera se derramaría por su mano, un símbolo que representaba un falo eyaculando tras una masturbación. Sánchez, se negó a rodar esa escena. No era un caso de homofóbia ni nada por el estilo, simplemente, Sánchez, consideraba que todos esos simbolismos y sugerencias estaban de más en la historia que se trataba de contar, y que no venía a cuento el mariconeo, máxime, cuando el director ya había tenido películas enteras para mostrar sus caprichos homosexuales. No le parecía de recibo en una adaptación de la popular novela de Henry James.
En cualquier caso, tras el rodaje, sus estrenos casi de tapadillo condenaron la película al fracaso quedando olvidada, prácticamente, al poco de ser  estrenada.
Personalmente, considero “Otra vuelta de tuerca” una película fallida; no está en absoluto mal realizada —y más si tenemos en cuenta que por aquél entonces De la Iglesia andaba yonkie perdido—, la ambientación está más que correcta y, al contrario que a Pedro Mari Sánchez, me parecen bien las alusiones al sexo y toda la subtrama homosexual, ya que son el sello autoral del director y son las que le dan un toquecito original a la adaptación, si bien es cierto que de tanto centrarse en eso, pasa por la subtrama fantástica muy de puntillas. Apenas hay momentos en los que se luzcan los fantasmas.
Con todo, está claro que nos encontramos en la debacle del director, y la película, con sus fallos y aciertos, finalmente se torna híper aburrida, sobrándole metraje a lo largo de sus 120 largos mínutos de duración.
Sin embargo, para ser una muestra relativamente moderna de lo que los entendidos llaman “Spanish Gothic”, considero que está a la altura de otros sobrevalorados títulos mucho más reconocidos y reivindicados que la obra de De la Iglesia. Pero también es cierto que estamos ante una de sus peores películas.
Para curiosos y completistas de De la Iglesia, ya va bien.