viernes, 4 de mayo de 2018

27 HORAS


Sin lugar a dudas, y de manera un tanto tardía, “27 horas” es un acercamiento al cine de corte social que por aquél entonces cultivaba Eloy de la Iglesia. Esa sería la manera sutil de definir a esta película. La manera brusca —y honesta—  de hacerlo sería diciendo que “27 horas” sería un “exploitation” que roba conceptos, y hasta looks y estética,  del cine de De la Iglesia y más concretamente de “El Pico”. No solo hace eso, sino que además se busca una par de protagonistas lo más parecido posible a José Luis Manzano y Javier García como son los impersonators de  Martxelo Rubio y Jon Donosti, formando parte de un pequeño fenómeno de efímera duración que podríamos llamar, sin  despeinarnos el “Manzanoxploitation”. En este caso, tenemos a Matxelo Rubio como una suerte de sosias de Manzano, pero “27 Horas” no sería el único caso, films como “Soldadito Español” de Antonio Jiménez Rico,  también tendría su propio Manzano en la figura de Francisco Bas, mientras que en “Adolescencia” de Germán Lorente, también tenemos un joven de aspecto “Manzaniano”, el actor José Luis Alonso, en un film que ofrece ciertas similitudes con el cine que posteriormente nos ofreció De la Iglesia, al tiempo que no deja de ser una consecuencia de “Navajeros”.
Pero volviendo a la película que nos ocupa, “27 Horas”, nos enfrentamos a un título de repugnante oportunismo, un oportunismo mayor que el de los propios films de Eloy de la Iglesia porque, lejos de hacer alarde de la amoralidad del cine de este, “27 Horas” trata de ser cine respetable y de autor, vamos, que plagia “El Pico”, pero en ningún momento nos muestra la decadencia y lo lamentable del ambiente heroinómano, así pues, no vemos monos, ni jóvenes metiéndose un buco. De hecho, las jeringuillas se ven muy sutilmente y de pasada. Es un ataque de sobervia, como diciendo su principal artífice, que él puede hacer lo mismo que De la Iglesia, pero sin caer en  el sensacionalismo. Claro que por otro lado, el director de “27 horas” no es ni la mitad de buen cineasta que Eloy de la Iglesia. Se trata de uno de los directores más repugnantes, condescendientes, formales, académicos y, por ende, aburridos que ha dado nuestro cine: Montxo Armendáriz.
Ergo, lo que aquí tenemos son “Las cartas a Alou meets El Pico”.
La película narra las 27 horas en el transcurrir de un heroínomano desde que se levanta hasta que pierde a su novia víctima de una sobredosis, durante las cuales, nuestro protagonista vende algo de pescado para sacar algo de pasta y juega al futbolín  con Antonio Banderas.
Prejuicios aparte, la película está entretenida y deja ver, amén del valor añadido que supone el que sea un “exploit” tan descarado dentro de respetable “cine de autor” del manazas, sobrevalorado e insoportable Montxo Armendáriz.  Ver a día de hoy sus “Historias del Kronen”, es una experiencia casi religiosa, y es el claro ejemplo de cómo el paso del tiempo y el ser un inútil dirigiendo a malos actores, convierten un drama contemporáneo de los 90 en una comedia involuntaria.
“27 Horas”, ganó la concha de plata en San Sebastián en el año 86 y fue nominada al Goya a la mejor película.
También vemos a Maribel Verdú en uno de sus primeros papeles, pero solo la vemos; su voz es doblada por otra actriz.