jueves, 21 de junio de 2018

UN GESTO ESTUPIDO E INUTIL


En 2015 se estrenó con gran éxito dentro del circuito de festivales “National Lampoon: Drunk Stoned Brilliant Dead”, documental en el que se nos relataba de manera impecable la historia de la revista satírica del mismo nombre: tal y como la conocemos actualmente, "National Lampoon" nació a comienzos de los 70 en el ámbito universitario, y más concretamente en Harvard, como una publicación de carácter semiamateur para pasar a convertirse progresivamente, y conforme avanzaba la década, en un verdadero emporio del humor que consiguió aglutinar revistas, libros, programas de radio, TV, discos e, incluso, películas: de hecho, shows televisivos como el longevo “Saturday Night Live” o films como “Desmadre a la americana” o la saga “Vacation” tuvieron su origen en esta cabecera de referencia creada en pleno mandato del republicano Richard Nixon por los universitarios Henry Beard y Doug Kenney.
Así, y operando al principio desde el más puro underground, Beard y Kenney no tuvieron reparo alguno a la hora de practicar un tipo de humor que, a la manera de “L'Écho des savanes” en Francia o “El Papus” en España, ponía en tela de juicio la realidad del país atacando de la manera más feroz, escatológica y obscena posible tanto a la cultura como a las instituciones más sacrosantas de los Estados Unidos, desde el estamento político hasta el educativo, pasando por los boy-scouts, el ejército o esos medios de comunicación que, por aquella misma época, trataban de manipular y edulcorar las noticias que llegaban desde Vietnam.
Respondiendo a la cada vez más creciente demanda de material audiovisual que exigen las nuevas plataformas de televisión de pago, este mismo año llegó a nuestras (pequeñas) pantallas “Un gesto estúpido e inútil”, film de ficción basado en el libro del 2006 del mismo nombre que, básicamente, vendría a abordar la misma historia del magnífico documental antes mencionado… aunque con una diferencia importante. De esta manera, y al contrario que aquel, el film protagonizado por el estomagante Will Forte se centraría más en contarnos la vida de Doug Kenney - no por casualidad el más excéntrico de los fundadores del "Lampoon" - y lo hace hasta el punto de que la influencia que la revista ejerció en la sociedad americana, así como todos los tabúes que logró derribar, son relegados aquí a un segundo plano en favor del morboso relato de los últimos y bastante decadentes años finales del creador de “El club de los chalados”.
De este modo, y haciendo gala de la falta de personalidad propia de las producciones de Netflix, asistimos a una versión resumida, deslavazada y sin chispa de “Drunk Stoned Brilliant Dead”, dentro de un formato biográfico que sigue con tiralíneas los más trillados recursos del subgénero, como pudieran ser la (demasiado) pulcra recreación de la época en la que transcurre la acción, el festival de pelucas, patillas y bigotes postizos inevitable en toda producción situada en la década de los 70, así como el concurso de una serie de actores que no conocen ni en su casa encarnando a celebridades, en este caso luminarias de la comedia como Belushi, Harold Ramis o Bill Murray. Junto a este montón de don nadies podremos encontrarnos asimismo con pequeños cameos de gente como Matt Lucas ("Little Britain"), Seth Green o Ed Helms (protagonista del reboot de "Vacation"), lo que vendría a confirmar el prestigio del goza Kenney aún a día de hoy entre los comediantes de nuevo cuño.
Por otra parte, resulta más que obvio el hecho de que los propios creadores de "Un gesto estúpido e inútil" son plenamente conscientes de la naturaleza convencional de este tipo de biopics, lo cual tampoco es óbice para que la película acabe siendo una más que añadir a la lista. No obstante es de agradecer el esfuerzo por parte de sus responsables a la hora de ofrecer un film original (o que, al menos, lo parezca) ya sea utilizando como narrador a un Doug Kenney anciano - cuando en realidad el verdadero murió a los 33 años - o recurriendo al propio formato de la revista para ilustrar determinados pasajes de la vida del malogrado cómico. Sin embargo, y como ya apuntábamos antes, este ánimo renovador, así como el hecho de que sus responsables estén al tanto de los limitaciones que el género impone, no les exime por desgracia de ofrecer un producto que roza la mediocridad la mayor parte del tiempo.
De esta manera, y antes que un film que se detenga en profundizar en como Kenney ayudó a expandir los límites del humor dentro del show business yanqui, nos encontramos ante la típica y tópica historia de self-made men, tan del gusto americano por otra parte. Así las cosas, y antes que atender a la vertiente creativa y rebelde de su recorrido vital, aquí se le otorga más importancia al hecho de que Kenney fuera alguien que se convirtió en multimillonario antes de cumplir los 30, dentro de una narración superficial en la que conceptos capitales como el derecho a la libertad de expresión, o los mecanismos por los que se rige la comedia, se ignoran para centrarse en su lugar en temas tan mundanos como la adicción a la cocaína de su protagonista o si éste le ponía los cuernos (... o no) a su mujer. Una pena. Sólo nos queda imaginar lo que un material de este calibre hubiera dado de sí en manos de alguien como Milos Forman, director que en películas como “El escándalo de Larry Flynt” o “Man on the Moon” fue perfectamente capaz de seguir el canon biográfico sin que ello implicara descuidar otras cuestiones más complejas.
Aún con todo, el balance final que arroja esta biografía sería mayormente positivo: al menos no aburre y además su cuestionamiento del propio concepto del biopic, aunque desaprovechado, resulta interesante, aunque, por otra parte, también sobrevuela durante todo el visionado la sensación de que si no fuera por el concurso de Netflix esta peli, directamente, no existiría; vamos, que tampoco hubiera pasado nada si no se hubiera rodado. Y es que, en el fondo, la peli es tan tonta e innecesaria como su propio título sugiere.
"Un gesto estúpido e inútil" es, en definitiva, una crónica a medio gas con puntuales chispazos de ingenio pero que en muy raras ocasiones logra estar a la altura de la historia que cuenta: eso sí, al menos te puede arreglar perfectamente una tarde, lo que no es poco.