lunes, 30 de julio de 2018

CUADRILATERO


La tercera película de Eloy de la Iglesia , puede que sea también su film más impersonal, y también, su peor película (con permiso, quizás, de “Fantasía 3”).
En la estela de otras cintas deportivas para promoción de la estrella del boxeador de turno —por ejemplo, “El marino de lo puños de oro” con Pedro carrasco— (que en los años 60 el boxeo era un deporte súper popular en España),  pero  con claras ínfulas de cinta noir, “Cuadrilátero” busca la promoción de Pepe Legrá que en aquellos tiempos gozaba de gran fama en nuestro país ya que, aunque cubano de nacimiento, representaba a España en el resto del mundo, siendo el capeón mundial de los pesos pluma en los año 60 —Luego en los 90, volvería a tener gran popularidad gracias a sus apariciones en el programa “Tutti Fruti” de Tele 5 dónde tenía un rincón humorístico en el cual encarnaba a un crítico literario que cada semana debía lidiar con los chistes racistas que le escribían los cabrones de los guionistas. Como leía muy mal, el mal trago provocaba al ex boxeador ataques de risa… y estos ataques de risa le volvieron extrañamente famoso—. La gracia está en que Legrá, no sería más que un reclamo publicitario, porque finalmente resulta ser un personaje secundario, por mucho que encabece el reparto y presida todos los carteles de la película. Además tenía serios problemas para actuar y memorizar sus líneas de texto, como muy bien podemos advertir en sus escasas apariciones en la cinta. El propio Legrá aseguraría recientemente que hizo esa película porque le ofrecieron una cantidad de dinero para nada desdeñable, pero que él no tenía afición ninguna al cine o a la actuación (soy boxeador, no actor, que diría  Rocky) .
“Cuadrilátero” es en realidad un encargo que se le hace a De la Iglesia, un film totalmente alejado del imaginario propio del director, que parte de una idea del guionista y cronista deportivo, Antonio Fos, principal promotor de la cinta, que poniendo los ojos en films americanos boxilísticos como “Más dura será la caída” confía su material a un director que ya apuntaba maneras como era Eloy de la Iglesia. Y De la Iglesia, utiliza este material para experimentar y hacer un uso de la cámara casi marciano.
La historia es bastante sosa. Un boxeador decide retirarse del boxeo porque casi deja ciego a un púgil y no le parece bien ganarse la vida de esa forma. Mediante la extorsión, su manager consigue que siga boxeando, haciendo uso de sus malas artes y abusando de su autoridad, mientras se suceden un par de historias de amor dentro de ese ambiente de promotores  y púgiles.
Muy mala, aburrida en incluso insulsa, con torpes movimientos de cámara que, por momentos, hacen parecer a la más que cuidada fotografía, una casualidad. Sin embargo, no deja de ser una curiosidad dentro de la dúctil filmografía primeriza del director.
Además de los cuatro momentos contados en los que Legrá aparece en pantalla, vemos desfilar por la misma los rostros de Rosanna Yanni, Gérard Tichy, María Luisa San José o José Maria Tasso. También contamos con un cameo del director José Truchado.
No la vio nadie, apenas 185.000 espectadores. De hecho, De la Iglesia declaró que él asumía sin ningún tipo de problemas todos los errores de sus películas, excepto de “Cuadrilátero” que no deja de ser un encargo.