Tom Selleck vivió su pequeño momento de gloria en los ochenta protagonizando vehículos de lucimiento como "La gran ruta hacia China", "Runaway, brigada especial" -que podría ser la mejor del "pack"- y su verdadero "hit", "Tres solteros y un biberón". Bien, justo entre medias cae esta "Lassiter", donde interpreta a un experto ladrón de joyas presionado por las autoridades para, en pleno Londres del año 1939, mangar unos diamantes a los nazis. Deberá ganarse las atenciones de una pava de lo más pérfida, lo que creará un conflicto en su relación formal. Además, aquellos que le han hecho la comanda piensan meterle entre rejas cumpla o no su cometido, así pues se las tendrá que ingeniar para librarse de ellos.
Si "La gran ruta hacia China" era el seudo-"Indiana Jones" de Selleck (conllevando todo lo que conllevaba), "Lassiter" gastaría un poco tufo a "James Bond". Lo reconozco, está cogido con pinzas, pero algo hay. Ver al ex-"Magnum P.I." acudiendo a un casino con su smoking y dándoselas de antihéroe irresistible para las féminas, contribuye. La misma escena introductoria, con él robando en casa de un ricachón cuya joven y atractiva esposa le descubre y, lejos de denunciarle, se le ofrece carnalmente, también trae un poco a la mente los arranques de las aventuras del famoso agente secreto del cine. Sin embargo, él la rechaza. Y ¡cuidao! que la pava se queda en tetas ante sus ojos y los nuestros. Semejante gesto rompe con la idea preconcebida de que íbamos a consumir una de aventuras alegre y desenfadada, encontrándonos de bruces con un thriller serio y realista de tintes dramáticos destinado a plateas adultas. Dicho desnudo no es el único, el mismo Tom Selleck muestra su deseado trasero. Añadan al cocktail unas dosis de violencia justas pero contundentes y detalles perversos como las aficiones de la mujer fatal que guarda las preciadas joyas. Se pone cachonda con la sangre ajena y disfruta matando. Su introducción es especialmente llamativa, desnuda y clavándole un punzón en la nuca a su amante. A este le da (escueta) vida nada menos que David Warbeck, nuestro querido "star" del "exploitation" italiano. No le dejan lucirse demasiado, apenas dura tres minutos en pantalla, sin frase alguna, para terminar como cadáver desnudo en plena calle. Pobre hombre. Aunque no está solo. La pava del arranque, la que se ofrece a Selleck, es nada menos que Belinda Mayne, a la que has visto en marcianadas como "Alien 2", "No abrir hasta Navidad" o "White Fire". Curioso localizar en un mismo film "mainstream" -y en situación desinhibida- a dos rostros habituales del subproducto.
Completan la jugada, ya en categorías superiores, Jane Seymour (también desnuda, aunque de modo más sutil), el gran Bob Hoskins encarnando a un policía de tremenda mala leche, Lauren Hutton (igualmente en tetas y cepillándose -en todos los sentidos- a David Warbeck), Ed Lauter y Joe Regalbuto como ingenuo agente del "FBI". No mucho después se convertiría en el mejor amigo del "Halcón Callejero". Otro rostro complementario y curioso -además de los citados- es el de Warren Clarke en plan nazi cabrón -volveríamos a verle como uno de risas en "Top Secret". También formó parte de los "drugos" de "La naranja mecánica"-.
Produce -entre otros- Raymond Chow de "Golden Harvest", guioniza David Taylor (previamente co-firmó los libretos de "Volverse loco" y "Hanky Panky: Una fuga muy chiflada") y dirige Roger Young, caballero habituado a la caja tonta, medio que nunca lograría abandonar del todo (salvo puntuales incursiones en la gran pantalla como "Los tramposos de la loto" o "Besar el cielo"), por lo que, asumo, "Lassiter" funcionó tirando a mal. De ser así, podríamos culpar a su desubicación genérica, el no acabar de decidirse entre el thriller duro o la desenfadada aventura. Esas cosas siempre confunden a la audiencia lerda (que es la mayoría).
Vista hoy, pasa por efectivo producto de sobremesa, que ni deslumbra ni ofende. La consumí a la hora de mi siesta sin que los párpados descendieran un milímetro. Tómenlo como garantía.
