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lunes, 8 de mayo de 2017

LOS GUSANOS NO LLEVAN BUFANDA

Desde luego, el interés de esta película radica en lo descabellado y bizarro de su reparto. ¿A quién se le ocurriría meter en la misma película a Anthony Perkins, Quique Camoiras, Rody McDowall, José Luis López Vázquez y Beatriz Carvajal? Pues nada menos que al productor José Frade y al compositor/actor/director Javier Elorrieta, que estaban convencidos de que, por encima del talento, y con un pensamiento muy a la americana, lo que prima en el éxito de una película es el número de estrellas internacionales que contrates para ella, aún estando estas en decadencia. Con esa premisa rodaron en 1989 “Sangre y Arena” que cuenta con la particularidad de tener en su reparto a Sharon Stone que aún no era una súper estrella y con la que ya sonaron campanas en cuanto a su carácter de mujer caprichosa irracional e insoportable. Y en 1992, disponen todo para poner en marcha esta “Los gusanos no llevan bufanda”.
Aunque esta películas con estrellas internacionales probablemente funcionarían bien en el resto del mundo, ya fuera en ediciones en vídeo, ya fuera en ventas a televisión, lo cierto es que en España pasaron inadvertidas, si bien es cierto que, mal publicitadas, y malas como el mismo diablo, lo más probable es que sus estrenos comerciales en la península importaran un pimiento; no eran esas vías las que harían que los bolsillos de Frade se llenasen, sino las anteriormente mencionadas.
Estrenada internacionalmente con el título de “The Naked Target”, en clara alusión y explotando el tirón de la saga “The Nuked gun” - “Agárralo como puedas” , “Los gusanos no llevan bufanda” cuenta la historia de un inepto mensajero neoyorquino que, sin saberlo, es enviado por la CIA a España a una misión secreta, para la cual se le esposará a la mano un misterioso maletín metálico. Una vez en España es recibido a tiros, comenzando así una trama incomprensible, liosa e incoherente que se irá desarrollando entre gags cómicos de sal gruesa. El tedio más absoluto se apodera del espectador.
Y es que esta película es una rara avis, quizás, la película más extraña del cine español. Una mezcla, intuyo que involuntaria, de acción al más puro estilo americano –pero muy mal rodada- con la comedia española de toda la vida, la de la pandereta, los cuernos y el esconder al amante dentro del armario.
Para que el entramado internacional cuadre más, y rodada íntegramente en Madrid, se soluciona esta papeleta rodando unos planos de Nueva York muy bonitos y pintones que se colocarán  al principio, durante los títulos de crédito, y así queda cubierta la parte americana de la película.
Protagonizada, sin comprender muy bien por qué, por el actor Clayton Rohner, secundario americano especializado en producciones de serie B, su nombre sonará a amantes del género de terror al estar su nombre implicado en los repartos de películas como “Inocentada Sangrienta”, “Lecturas Diabólicas” o más recientemente “The Human Centipede III”, pero para el resto de los mortales, y más en concreto para el publico del cine español, un completo desconocido. Rohner encabeza el reparto intentando ser lo más gracioso posible, sin conseguirlo, y con cara de preguntarse todo el tiempo qué demonios hace ahí.
Más decadente resulta la aparición de Anthony Perkins dando vida a una especie de putero  homosexual adicto a los accidentes de tráfico, con medio cuerpo articulado en plan robot,  que va en busca de travestís y que por motivos meramente cómicos, acaba contratando los servicios de nuestro protagonista perfectamente disfrazado de mujer por motivos que no vienen al caso, ni en lo que cuento, ni tan siquiera en la película. Y a pesar de lo decadente de esta intervención del que fuera antaño Norman Bates en “Psicosis", esta se antoja de largo como lo mejor y más divertido de la película, lo más desmadrado, y un claro guiño a clásicos de de la serie B americana como, por poner un ejemplo, “La carrera de la muerte del año 2000” producida por Roger Corman, en caso de que, efectivamente, existiera la intención de homenajear por parte del director Javier Elorrieta. Mucho me temo, que el posible homenaje, sería también involuntario, pero ahí queda.
Más digno sería el papel que desempeña Roddy McDowell, que venía directamente del tirón que el actor adquirió al protagonizar al cazador de vampiros Peter Vincent en “Noche de Miedo” y que daría vida al contacto español que capitanea la misión de nuestro protagonista y si bien es cierto que su rol sería el menos excesivo de toda la película, la cosa se torna bizarra cuando en la sala de doblaje de la versión española de la cinta se decide que su voz sea doblada por ¡¡Jesús Puente!! El actor tenía una larga carrera de doblaje a sus espaldas, pero el tono  de su voz y el hecho de que por aquél entonces gozaba de cierta popularidad por presentar en televisión diversos programas televisivos, hacen su presencia en la película demasiado evidente como para que esto no resulte hilarante y, en cierto modo, incluso ridícula.
Y a todo este elenco internacional, imagínenselos interactuando con un enloquecido Quique Camoiras que, sierra mecánica en mano, está a punto de rebanarle los sesos a Clayton Rohner, o con un José Luis López Vázquez que da vida a un oficial del ejercito cuya mujer, Beatriz Carvajal, le pone los cuernos, y creyendo este que el amante de su mujer es el mismo Rohner,  la emprende con él a tiro limpio, o con un Juan Carlos Martín, recién salido de los programas televisivos de Tele Cinco y que comenzaba con su fallida carrera cinematográfica compartiendo un momento con Rohner en el que son masacrados a golpe de metralleta en la cornisa de un edificio. El resultado es del todo hilarante, pero dista mucho de ser de interés o minimamente divertido, pero si que es una comedia española para nada convencional. Tampoco es convencional su director, Javier Elorrieta, hijo del famoso productor José María Elorrieta, y que empezó su carrera como compositor –suya es la partitura de “Descanse en Piezas” para la que además hace un papelito- y protagonizó la película “Freddie, El Croupier" , para rápidamente pasarse a la dirección cinematográfica facturando títulos de cierto prestigio como “La noche de la Ira” , despropósitos deleznables como “Demasiado caliente para ti”  o acabar dirigiendo “Sitcoms” de factura patria que muy bien se podrían reseñar en este blog como pueda ser “Arévalo & CIA”  a mayor gloria del humorista Arévalo, para acabar sus días en el cine filmando directamente en vídeo con “Humo y Azar”.
Actualmente, compagina la dirección por encargo con su tardía carrera paralela como cantante y de la cual ya cuenta con cuatro discos en el mercado.
Un director curioso.

jueves, 28 de junio de 2012

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (24): DOS ERAN DOS

Como saben, recientemente fui obsequiado con un buen puñado de cintas Beta. Algunas de ellas contaban con un notable defecto, iban sin caja. Sin caratula. Y para mi una cinta de vídeo sin caja/caratula es como una mujer sin senos. Apetece, pero algo falta. El fin de estas era, obviamente, disfrutar únicamente de la película que contuvieran y, una vez vista -o ripeada-, al container. Entre tan poco afortunado grupo estaba "Alguien detrás de la puerta", sin más datos que el título. De entrada todo hacía creer que se trataba de un jugoso film de terror, pero una vez buscada senda información en la red, descubrí que en realidad era un thriller protagonizado por Charles Bronson y Anthony Perkins. Me hubiese corrido como una furcia si estuviera fechado en los 80 y con producción "Cannon" (que es cuando a mi me mola ver al del bigotillo), pero no. "Alguien detrás de la puerta" es de 1971 y en v.o. se llama "The Stranger". Según Imdb va sobre un médico que se entera que su mujer le pone los cuernos. Para vengarse y eliminarla, pilla a uno de sus pacientes amnésicos (Charlie) y le convence de que la mujer del médico es la suya y que tiene que matarla o algo así. No está mal, oiga, igual hasta la veo... lo que pasa es que si a mi me quitas al Charlie poli, justiciero o asesino profesional, frío y sin motivos personales, no me mola tanto.
Pero vamos, esto era solo una mera introducción. La verdadera sorpresa cuando encontré la caratula hispana de "Alguien detrás de la puerta" fue descubrir que, una vez más, nuestros entrañables diseñadores se habían pasado de listos con otro de sus enfermizos collages. No me pregunten a qué peli pertenece la imagen de base de la sombra, porque aunque si investigara no dudo que daría con la respuesta, tampoco es algo que me apetezca.


Sin embargo, las imágenes de los actores principales son fácilmente reconocibles. La de Charles Bronson pertenece a "Yo soy la justicia", o "Death Wish 2", segunda e infame entrega de la saga que le hizo inmortal. En ella, Charlie, decidido a vengar la muerte de su hija, por las noches se disfraza con ropajes urbanitas, destacando el sombrerico negro, y sale a la caza de los culpables.


La otra imagen, la de Perkins, es aún más reconocible, "Psicosis 2", la delicada pero aún así bien considerada segunda parte del clásico de Alfred Hitchcock. Encontrar la "fuente original" me estaba costando un güevo hasta que recordé que, si la reconocía, era porque en su año había sido flamante portada de la revista "Dirigido por", de cuando mi hermano se las compraba todas y yo me pasaba horas en su cuarto leyéndolas. Así que ale, a buscar dicha cubierta, que me va como anillo al dedo porque luce incrustado el título de "Psicosis 2", y de este modo ven que no me lo invento!!!!.
Como pueden apreciar, antes de meterla en la caratula, invertieron la dirección hacia donde mira Perkins, tal vez para que sus ojos se cruzaran con los de Bronson.


No deja de ser una extraña y curiosa casualidad que ambas fotos no solo no pertenezcan a "Alguien detras de la puerta", sino que lo hagan a sendas segundas partes de sendos éxitos taquilleros de ambos actores. Y, ya puestos, que a las dos únicamente las separe un año de diferencia. La de Bronson es del 82, y la de Perkins del 83.
¡Que raro y entrañable es todo!

lunes, 2 de diciembre de 2013

PSICOSIS III

Bajo el título, en el póster español, reza la frase “La más asombrosa de todas” –luego en el dvd, lo cambiarían por “La más terrorífica de todas”-  y yo estoy convencido de que esa frase promocional está ahí, precisamente, por todo lo contrario, pero claro, si pusiesen “La más mierdosa de todas”, no sería una buena publicidad… aunque eso tampoco sería de recibo, pues estaba por venir la cuarta parte.
Lo que si que tiene esta tercera parte, es el póster más molón de todos. Es cómo si intentaran hacer de Norman un nuevo Freddy Kruegger, pero Norman es demasiado antipático para convertirse en eso.
El caso es que, efectivamente, la película es mierdosa, comparándola con esa segunda parte de “Psicosis” que tan satisfecho me dejó en el reciente visionado. No obstante, no es una mala película de “psycho-killers”, es bastante disfrutable, y resulta encomiable el intento de darle una pequeña vuelta de tuerca a la saga, sin salirse del motel, poniendo un par de personajes que le dan colorido a lo sórdido del asunto.
Una monja que ha perdido la fe y que en un ataque de histeria propicia la muerte de una compañera, abandona los hábitos y el claustro quedando perdida por los caminos. Entre unas cosas y otras, acaba en el motel de Norman. Esta le recuerda a su primer víctima, Marion, ya que físicamente es igual, y termina enamorándose de ella. La cosa es reciproca, pero se ve truncada por la doble personalidad de Norman, es decir, por su madre, que le llama cochino y le insta a matar a esa zorra que solo intenta separarles. Por otro lado tenemos la presencia de un aspirante a estrella de rock que es contratado por Norman como recepcionista, y a una periodista que quiere hacer un artículo sobre el muchacho y que complicarán las cosas. Aunque no mucho.
Obviamente, como secuela de “Psicosis”, es flojilla, pero no está peor que otras muchas películas del género. Es entretenida y con las dosis de suspense y mal rollo justas como para tenerla en cuenta.
La gracia está en que se trata del debut como director de Anthony Perkins, que ayudado por Ken Russell (hay quien incluso afirma que la dirigió este segundo) apuesta por un ambiente aún más enrarecido que el de su predecesora (Richard Franklin sí que mamó bastante de la teta de Hitchcock) y por una dirección de lo más estándar y de estudio, es decir, impersonal, no notándose la mano del nuevo director por ninguna parte.
Su experiencia en ese campo se prolongaría con una película más dos años después, “Lucky Stiff” una especie de “spoof” videoclubero, cuya frase promocional rezaba “Esto es como si “Psicosis” se encontrara con “Agárralo como puedas"", y que pasó totalmente inadvertida, cosa que no me extraña en absoluto. Y es que, tristemente, a pesar de lo dotado que estaba Perkins para la actuación, el personaje que interpretó transcendió mucho más que el, y tuvo que vivir de los restos de Norman hasta el día de sus muerte.
“Psicosis III”, concebida en un principio pare revitalizar la franquicia, fue un sonoro fracaso a nivel mundial, lo que no fue óbice para que la figura de Norman siguiera siendo explotada en la pantalla, aunque fuera la catódica. Prueba de ello son el telefilme "Psicosis IV", del que ya no hablaremos,  "Bates Motel" o la serie de mismo título que actualmente se emite por televisión, además del remake plano a plano de la primera, dirigido por Gust Van Sant, controvertido fracaso, que no obstante, a mí, me parece más que digno, aunque a Vince Vaugh no le va el papel de Norman en absoluto. De hecho, después hizo carrera en la comedia, y se le da muy bien.
En el reparto, junto al señor director, tenemos a un jovencito Jeff Fahey, que ya sobreactuaba de lo lindo, incluso en una escena tan idiota como en la de su personaje está iluminando, con dos lamparitas de noche, a una zorra que bailotea en la cama mientras lame recortes de revistas porno.
Se deja ver perfectamente.

viernes, 12 de agosto de 2022

AL BORDE DE LA LOCURA

“Al borde de la locura” llega en un momento en el que el cine de terror en general está en decadencia y comienzan a facturarse una serie de títulos de presupuesto medio / bajo que están cortados por el mismo patrón. Son los años en los que Brian Yuzna está en su apogeo, cercanos los 90,  y el género se vuelve un poco pegajoso y grisáceo. Las películas suelen ir al festival de Sitges primero y a cines de barrio después, siendo quizás el videoclub, el lugar donde languidecen —en taquillas españolas apenas alcanzó los 70.000 espectadores—. Y todas tienen ese tufillo pre-noventa que aunque hace unos años era sinónimo de mierdote, vistas en retrospectiva ahora ya no apestan tanto.
“Al borde de la locura”, que se pegaba la machada de tener a un Anthony Perkins terminal haciendo las veces del Dr. Jeckyll y Mr Hyde, fue considerada durante lustros una película muy mala. Vista en pleno 2022, y sin tirar ningún tipo de cohete, lo cierto es que no está tan mal.
Rodada casi íntegramente en Budapest por aquello de que salía baratito, se trata de la enésima revisión del mito de Dr Jeckyll y Mr. Hyde al que se le han añadido elementos propios de Jack el destripador, con lo cual tenemos aquí a un Jeckyll que, investigando con la morfina y las drogas duras, sufre una alteración de la personalidad al consumirlas, lo que le llevará a frecuentar burdeles donde, además de hacerles perrerías a las prostitutas, se fuma unos pipazos de crack que le vuelven turulato, así que tirará de cuchillo para quitarles la vida por pura maldad. No contento con esto, también hace experimentos dando de fumar a sus víctimas que asimismo se volverán malvadas y seremos testigos de secuencias lúdico-sexuales muy extrañas, que convierten a esta película de corte clásico en una cosa bastante insólita.
Por supuesto hay que destacar la sobreactuación de Perkins cuando es Mr Hyde, que entre alarido y alarido mete mano a las chicas mientras no para de hablar —algo muy común entre los cocainómanos, la incontinencia verbal— y la cosa, por excesiva, acaba haciendo gracia. Lógicamente, y por si aún cabía alguna duda, la obra de Robert Louis Stevenson es una metáfora continuada sobre la adicción a la cocaína y, con permiso de “Jeckyll & Hyde: Hasta que la risa nos separe” en la que esta metáfora se convierte prácticamente en apología, “Al borde de la locura” es la película sobre el Dr. Jeckyll que más claro lo deja. Vamos, es que de hecho, cuando aparece la pipa de la que fuma Mr. Hyde, la narración se recrea en ello.
Por lo demás, unas cantidades de sangre bastante generosas teniendo en cuenta el material que maneja (un clásico de la literatura), escenas sexuales bastante subiditas de tono, muchos momentos para el ridículo y, en resumidas cuentas, funcional entretenimiento. Resulta una película bastante curiosa. No menos curioso es su director, el gabacho Gérard Kikoïne que durante la década de los setenta se dedicó al cine porno para luego, en los ochenta, pasarse al cine convencional y, a finales de la década, realizar producciones internacionales de terror como esta o como “Emparedada”, que ya tuvo a bien reseñar mi compañero en su momento.
Como ya les he dicho, no está tan mal.

domingo, 1 de enero de 2012

EMPAREDADA

Por alguna extraña razón que desconozco, a finales de los 80 e inicios de los 90, a la peña le dio una inexplicable Poenitis... de Edgar Allan Poe. Es decir, que les entró la neura de readaptar los más famosos relatos del célebre escritor. Claro que los cineastas de más categoría en tal empresa fueron Dario Argento y George A. Romero con su "Los ojos del diablo", seguidos de cerca por Stuart Gordon y "El pozo y el péndulo" (producido por Charles Band). Así que imaginaos el nivel del resto: Roger Corman, Fred Olen Ray, Jim Wynorski... y Harry Allan Towers, legendario productor de "serie B" gracias a sus aportaciones cinematográficas del personaje de "Fu-Manchu" (curró incluso junto a Jesús Franco durante los años 60/70) asociado para la ocasión nada menos que con un ex-director porno francés (Gerard Kikoine, quien se había marcado un escueto tanto convirtiendo a Anthony Perkins en un nuevo "Dr.Jekyll/Mr.Hyde" con "Al borde de la locura"), un oscuro exploiter (Alan Birkinshaw) e incluso, en un momento dado, el mítico ex-"Cannon" Yoram Globus. Vaya panorama. Para dar un mayor toque exótico al asunto, Towers había descubierto lo baratico que salía rodar sus películas en Sudáfrica, y hasta allí arrastraba a sus equipos, cosa que también hizo en el caso que nos ocupa (en su periplo sudafricano, trabajó junto al peculiar Darrell Roodt, semireputado especialista en cine fantástico allá en su tierra y donde le llamen, suya es la infamemente famosa "Dracula 3000").
Y sí, lo de Edgar Allan Poe es una puta excusa (que en los créditos figura como Edgar AllEn Poe... ¿trifulcas legales acaso?), ya que "Emparedada" no guarda ninguna relación con el supuesto relato que adapta, el de "The Premature Burial". En realidad tiene más puntos en común con "El Gato Negro". Primero porque todo el rato sale un gato negro (gñé!), y segundo porque, como dice el título, al asesino le va emparedar a sus víctimas. Estas son todas chicas malas salidas de un especie de psiquiátrico / residencia / correccional (que responde al poeniano nombre de Ravenscroft) cuya norma es aceptar únicamente a mozas de buen ver y mejor catar (y más si son ex-estrellas del porno en un intento de meterse -ja!- en eso del cine legítimo, como Ginger Lynn). Al lugar llega una profa nueva, muy guapa ella, que comienza a tener visiones en las que ve a un John Carradine hecho polvo en su última peli intentando salir de detrás de una pared. El dueño del castillo no es otro que "mister hachazo" Robert Vaughn. Y a sus servicios está un patético Donald Pleasence con peluquín y tirando a histriónico. Otros rostros más o menos conocidos son los de un joven Arnold Vosloo (futura "Momia") y William Butler (que hace el papel que siempre solía, noviete chulillo). Se trata de descubrir quien es el asesino y por qué mata (y salvo un crimen, poca sangre derrama), pero llegados a los 60 minutos de peli, ya ha dejado de interesarnos. El resto lo vemos porque, total, ya que estamos puestos, al menos que termine.
Aburrida, sosa, de ver-y-olvidar... en definitiva, muy de los 90.

lunes, 13 de junio de 2016

MARBELLA, UN GOLPE DE 5 ESTRELLAS

La prueba de que Miguel Hermoso era un director bastante manazas la tenemos en que tras “Truhanes”, que le salió cojonuda, y hasta los noventa que se adaptó al cine que se estilaba en la época –el subvencionado- no atinaba el pobre. Solo generaba mierdotes.
Y “Marbella, un golpe de 5 estrellas”, su segunda película, lo deja claro.
Con producción de José Frade, que en aquella época le encantaba introducir en sus películas elenco internacional –Ray Milland  y Timothy Bottons en “Serpiente de Mar”, casi todo el reparto de “Descanse en piezas” y “Al Filo del Hacha”, Sharon Stone en “Sangre y Arena” o  Clayton Rohner, Roddy Mcdowall y Anthony Perkins en “Los gusanos no llevan bufanda”, lo que es muy gracioso porque están ahí para dotar la película de glamour, pero claro, al contratar solo actores alcohólicos, en decadencia e inmersos en la tercera edad,  las películas se convierte en más roñosas y cutres de lo que por si eran- se procura, esta vez, un reparto con lo más granado del cine español de la época , Fernando Fernán Gómez, Oscar Ladoire, Paco Rabal, Emma Suarez (y sus estupendísimas tetas, que muestra sin remilgos) para que secunden al protagonista, un Rod Taylor (mitiquísimo protagonista de “El tiempo en sus manos” o “Los Pájaros”) colorado por los alcoholes y con muy poquitas ganas de estar en la película que estaba, con un guion que el propio director escribió junto a Mario Camus. Pues la cosa se le quedó grande al caballero porque ¡menudo pedazo de mierda!
Queda claro que “Truhanes” le salió así de casualidad o, como decía Carlos Pumares, se la hizo un primo, porque "Marbella, un golpe de 5 estrellas" es la obra del más penoso director de serie Z contando una historia enorme cuyo presupuesto no deja ejecutar debidamente.
Un yanki afincado en Marbella, estando una noche en su yate, observa como una mujer se tira al agua desde un barco. Al ver que nadie la socorre, decide proceder él. Ello provoca las iras del dueño del barco, que embiste el yate del protagonista y se lo deja hecho añicos. Tras denunciarlo y comprobar que "el embestidor" tiene a la policía comprada y él no puede hacer nada al respecto, investigará con el afán de ver a que se dedica. Cuando descubre que se dedica al tráfico de armas, decide suplantarle para agenciarse los respectivos milloncejos.
Mala es decir poco. Y aburrida. Y cutre.
Al ser Marbella una localidad provinciana, a pesar del lujo y la corrupción que se menea por allí, se ve que la película levantó expectación durante su confección, porque rodaban en exteriores y se utilizaba gente local como extra.
La película tuvo una distribución discreta en cines, que logró acumular el número de 222.284 espectadores. Muy pocos, pero en justicia, se merecía menos.
Por otro lado, Frade la distribuyó internacionalmente bajo el título de “Marbella”. Tal cual. Supongo que encontraría su nicho en los videoclubes norteamericanos y poco más.

jueves, 12 de abril de 2012

CUERPO MALDITO

Hubo un tiempo en que Eric Red y Jeff Fahey eran dos nombres prometedores en esto del séptimo arte. El primero había destacado como guionista en títulos respetados del calibre de "Carretera al infierno", "Los viajeros de la noche" o "Acero Azul". El segundo era un actor guaperas que venía de interpretar papeles secundarios en "Silverado", "Psicosis III" (donde el golfo de Anthony Perkins intentó despelotarlo frente a la cámara) y nada menos que "Cazador blanco, corazón negro" de/junto a Clint Eastwood. Todo ello se consolidó de alguna manera con "Cuerpo maldito", título del año 1991 (vale, no TODO lo noventero apesta) que se lanzó a bombo y platillo como lo más de lo más, con Red de director/guionista y Fahey de prota absoluto. Yo la alquilé, la vi, me sentí un poco decepcionado (las expectativas y el come-oreja nunca son buenos), y la semi-olvidé. Otro recuerdo personal que acompaña a la peli es que fue portada del número tres de la célebre -primera- edición Española de la revista "Fangoria", exactamente el ejemplar en el que se publicó una carta del menda.
De entrada "Cuerpo maldito" no cuenta nada excesivamente original: Un feliz padre de familia tiene un -muy espectacular- accidente automovilístico en el que pierde un brazo. La doctora que le trata le propone a su mujer una solución de urgencia, el trasplante. Pasado un tiempo, y cuando todo parece volver a ser perfecto, el prota descubre que su nueva extremidad pertenecía a un terrible asesino y, peor aún, a veces se comporta como si tuviera vida propia. OK, hasta aquí nada especial. Interesante, sí, pero poco más. Sin embargo, la historia continúa y ahí es donde hace acto de presencia la idea cojonuda: El brazo que luce nuestro prota no es la única porción reutilizada del mismo cadáver, 
el otro brazo y las piernas forman parte de sendas anatomías ajenas. De pronto, alguien comienza a asesinar a esos nuevos propietarios, alguien que les arranca de cuajo sus nuevas extremidades. El amigo Fahey será quien decida investigar el asunto y ponerle fin.
Pues resulta que ayer dieron "Cuerpo Maldito" en el estupendo "Paramount Channel". La pillé por puta casualidad -algo que me encanta-, la volví a ver y esta vez me pareció cojonuda, muy muy entretenida, vibrante, perfectamente diseñada, muy bien acabada técnicamente, con algunas secuencias de acción bien molonas (la persecución con Fahey esposado al brazo del conductor del otro automóvil) y algo de gore chulo, que siempre mola. El talento de Eric Red en esto de las letras se nota desde el minuto uno, especialmente en lo bien estructurada que está la narración para que no le quede ni un hueco que apestar al aburrimiento. Cada nueva escena alimenta tu interés con respecto al desarrollo de la historia, y así, poco a poco, resulta que has llegado al estupendo y extrañamente tranquilizador desenlace y ni te has enterado. Otro detalle a tener en cuenta, el rol del alucinado Brad Dourif como el de un pintor no muy afortunado que, al disponer de nuevo brazo, y visiones del pasado de su propietario, comienza a plasmarlas en oscuras y retorcidas telas que le hacen triunfar.
Sin embargo, a pesar del éxito -al menos a nivel personal/creativo- de "Cuerpo maldito", las carreras de Red y Fahey irían progresivamente en descenso (tal vez porque el éxito comercial dejó bastante que desear). El director se pasaría al pantanoso campo de la televisión, pariría -como guionista- una secuela para video-club de "Carretera al infierno", dirigiría una -según recuerdo- flojita historia de hombres lobo ("Luna maldita") y su última peli, la no especialmente desdeñable "Acoso del mas allá / Arresto domiciliario", sería distribuida por la poco lustrosa compañía "The Asylum". A Fahey tampoco le iría mucho mejor, destacó un poco en "El cortador de césped" y de ahí en adelante alternaría títulos más o menos potables con telefilms y series B/Z de la peor calaña. Recientemente fue rescatado por el clan Tarantino/Rodriguez en su discutible tributo/insulto al "grindhouse", pero la cosa quedó más como una anécdota tirando a pasajera (actualmente acaba de protagonizar el telefilm de prometedor título "Alien Tornado", dirigido nada menos que por ¡¡Jeff Burr!!).
Ambos ya pueden hundirse en la mierda con la cabeza bien alta sabiendo como saben que en sus curriculums figura una peli tan guapa y recomendable como "Cuerpo maldito".

miércoles, 28 de diciembre de 2022

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 24 (CARTELES Y CURIOSIDADES)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....

A continuación les dejamos una serie de carteles curiosos de películas -no tan curiosas-. Algunos se parieron antes que la interfecta y no guardan conexión con su contenido. Otros pertenecen a proyectos jamás realizados. Y los hay simplemente bonitos. Gocen.


Sobre la "falsa franquicia" made in Italy de "La Casa"
hablamos largo y tendido en el podcast de "Neon Maniacs",
pero es un fenómeno que nunca deja de sorprender y siempre
mola revisitarlo. Aquí tenemos el cartel de "La Casa 5", es
decir, "Beyond Darkness", dirigida por el inútil de Claudio
Fragasso oculto bajo el alias de Dan Edwards, aunque
finalmente recurriría al habitual Clyde Anderson.


Esta era inevitable. El clásico. Siempre
disfruto mucho con los carteles de la época,
transmiten peligro, horror del duro, emociones
extremas... todas esas sensaciones que, siendo
jovenzuelo, disparaban mi imaginación y
adrenalina. Que luego la peli no me decepcionara -¡para
variar!- 
la puso en el pedestal donde reposa hoy.
Bendita sea.


Otro de esos carteles de películas ignotas
que, siendo joven, me fascinaban por todo
el misterio que las envolvía. En este caso
hablamos de un modestísimo título del año
1978 dirigido por un tal Rodger Darbonne.
Tengo entendido que es aburrido hasta las
trancas y muy horroroso. Hoy en día pueden
localizarlo gratis online. Maldito y bendito interné.


De esta no hablaré mucho porque ya lo hizo Víctor
en su respectiva reseña. Pero este pre-cartel, de cuando 
la peli aún estaba pendiente de estreno, es un rato chulo.
Desde luego mucho mejor que la sosa caratula española.


Una imagen de la segunda entrega de "La matanza
de Texas" para anunciar el rodaje de la tercera. Curioso.
Esto podría ser un invento de la misma revista, nada
oficial, pero es de lo más gracioso.


Y llegamos a la rareza. A finales de los ochenta, el
productor Harry Alan Towers andaba desatadísimo rodando
adaptaciones de Poe en plan baratillo y se planteó poner
al día La Momia con este proyecto que, ya lo adelanto, nunca
se materializó. Pero elementos interesantes tenía. 
Anthony Perkins iba a dar vida a ¡la momia! (muy adecuado,
dirían algunos cabrones) Y le secundarían Christopher Lee
(quien sí acabaría liado en una peli moderna de momias) y
Donald Pleasence. A los mandos de todo ello, nada menos
que Gordon Hessler. ¿Habría molado? Naaah, no lo creo.
En cualquier caso, lo realmente espeluznante de todo este cristo
es pensar que, hoy día, ninguno de los nombres mentados vive ya.



Fabuloso cartel de "Retaliator", pero por las razones
equivocadas... entre ellas el nulo parecido de Robert Ginty
con su versión de carne y hueso.

Y como colofón, sobredosis de Brian Yuzna...


Por un lado, el proyecto que jamás vio la luz... y
nunca mejor dicho. Una puesta al día del hombre invisible.
Al final hubo varias y, en general, se dejaban consumir
dignamente. ¿Habría pasado lo mismo con la aportación
de mister Yuzna? Lo dudo... pero el cartel está majo.


Por otro, la que sí se hizo realidad... para 
nuestro mayor disgusto. La secuela de "Re-Animator".
He escogido este pre-cartel (obviamente la imagen de
Jeffrey Combs pertenece a la original) por su tono
gótico, en blanco y negro, ahí con castillo y todo.
Desde buen principio, ya con el título, cantaba como 
una pestilente almeja el guiño a "La novia de Frankenstein",
pero a la hora de diseñar el cartel, sobre todo con
la tipografía, se lo tomaron literalmente.