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viernes, 30 de septiembre de 2016

SUMMER CAMP

Se llama “Summer Camp”, pero no transcurre en ningún campamento de verano. Aunque lo parezca a priori, tampoco es un “Slasher”.  Vemos en los créditos bien en grande el nombre de Jaime Balagueró, pero no es el director.
Después de las pistas engañosas, al visionar la película, descubrimos que se trata de una vuelta de tuerca al concepto presentado hace ya algunos años en “Rec”, en el sentido de que los bichos que aquí aparecen son algo parecido a infectados, solo que para acabar de rematar, estos se convierten en zombies, demonios o lo que diablos sean bebiendo el agua de las instalaciones en las que se encuentran.
En co-producción con USA, la Filmax se gasta menos que un abuelo en turrón del duro para contarnos la historia de cuatro muchachos que acuden a una especie de caserón rural –al que nada más llegar, el guión tiene la excusa para justificar que no están en un campamento… y lo dicen de viva voz…¡manda cojones!- que va a servir como escuela de verano  para que un grupo de chavales aprendan Inglés con profesores nativos.
Un par de noches antes de la llegada de los críos a las instalaciones, nuestros monitores serán poseídos por demonios o algo así, y se atacarán unos a otros, matándose entre ellos. Pero a veces, los efectos de esta “posesión” –voy a llamarla posesión, porque hasta que no se descubre lo del agua no se sabe que cojones les pasa a estos- se pasan, afectando a los otros, entonces la película transcurre entre posibles combinaciones de personaje poseído que corre detrás del que no lo está para comérselo. Así  pues, con una cámara que se mueve en exceso, y más en las escenas más terroríficas,  los chavales se tiran corriendo para arriba y para abajo hasta el final de la película, en el que tomará protagonismo un palo con punta que aparece desde el principio, y que vaticina que alguno de esos mastuerzos acabará ahí ensartado para deleite del espectador, en algún momento de la película.
Bastante gore, un par de sustos resultones, no son suficientes para suplir el festival de clichés y el aburrimiento de los que la película hace gala.
Me ha parecido aburrida, sí, y peor aún, estúpida. Como si en ningún momento se supiera que hacer con el material del que se dispone. Porque lo del agua…. ¡Ay, lo del agua! Ni que estuviéramos viendo un reboot de “Me bebo tu Sangre”… Una mamarrachada.
Por lo demás, decir que el encabezamiento de una Review en IMDB reza “¿Dónde está Jason Voorhees cuando se le necesita?”, que en cines la vieron 2.729 espectadores (muy de tapadillo estrena en la actualidad la Filmax… ¿Chanchullitos? Nunca lo sabremos) y que despotricar aquí es una obviedad, porque sabía a lo que me enfrentaba antres de darle al play al reproductor.
Dirige el asunto Alberto Marini que ha trabajado de todo para la Filmax, y que tras cortos debuta en el largometraje con este producto. Marini tiene oficio, pero ¿De que sirve la técnica y el oficio cuando el talento no se aprende en ninguna escuela ni trabajando mucho? En cualquier caso, eso no es su culpa.
Muy mala. Sin novedad en el frente del cine Español. No solo el fantástico.

lunes, 12 de enero de 2015

CUERPO EN EL BOSQUE

Cuando un estudiante de cine aborda su primer corto, a no ser que sea un espécimen raro y con personalidad propia que haya visto algo de cine, SIEMPRE intentará plagiar, con menos arte que una rata, al señor David Lynch.
Maldigo a David Lynch y, en particular, maldigo “Twin Peaks”, que a tantos directores profesionales hizo pensar que también podían rodar algo similar con los presupuestos con los que cuenta el fantástico en este país – a dios gracias, imagínense lo que haría esta gente con más capital en sus manos- errando en esa idea, como erraron en la mayoría de decisiones que tomaron en su miserable vida.
Y Joaquim Jordá, documentalista y guionista catalán (el de aquella cosa con prestigio titulada “Monos como Becky”) que perpetró esta infamia, sabe perfectamente que la película que rodó para una  Filmax” pre-“Fantastic Factory” es una puta mierda espantosa que se le ocurrió tras devorar ese otro espantajo que era “Twin Peaks”.
Así, tenemos un asesinato raro en el bosque, el de una chica a la que todos parecen conocer. Unos cazadores encuentran el cuerpo, van a dar parte, y cuando regresan comprueban que está manipulado y con la cabeza reventada debajo de una piedra en la que pone “Puta” (no se con qué objeto, pero resulta bastante cómico). Entra en escena la teniente de la guardia civil interpretada por Rossy de Palma, y comienzan los "flashbacks", las conversaciones eternas e insustanciales, las incongruencias, las mamarrachadas y las escenas de relleno, todo ello con el fin de justificar una investigación chorras para, en el meridiano de la película, dar un estúpido giro argumental contándonos lo que de verdad pasó, que nada tiene que ver con lo que se suponía en un primer momento. Todo ello servido con la energía y la pericia de alguien que está pidiendo Eutanasia. Un rollo macabeo del que ni te puedes reír a mala idea. Y su director, vive dios que  lo sabe.
Eso sí, los pajeros que leéis esto, que sois muchos y muy pajeros, tenéis una asegurada en el momento en que Nuria Prims (“Historias del Kronen”) nos muestra su huesuda anatomía, incluyendo ahí tetillas de cabra y poblado felpudo. Para los más fetichistas diré que la vemos pegándose una meada sobre unas brasas -que parece no acabarse nunca-, de pie, con las piernas abiertas, mientras se ríe la muy puerquilla. Por lo demás, basura infame para la cual, además, despedazan grauitamente a un pobre jabalí delante de las cámaras.
Eso sí, "Filmax" la rodaría para blanquear dinero o algo así, porque pasó por los cines sin pena ni gloria, mal distribuida y congregando a unos nimios 17.000 espectadores. Menos merecía.
Malditos años noventa. Maldito cine español.

martes, 19 de agosto de 2025

EL REGRESO DEL PRESIDIARIO

La quintaesencia del telefilme de medio día, un telefilme muy telefilme y, para más inri, de juicios.
El caso es que, si este tipo de productos en su momento eran como películas de segunda categoría que adolecían de un ritmo menor al de aquellas destinadas al cine (con honrosas excepciones que, finalmente, acababan en salas de nuestro país, muy dado a estrenar telefilmes que habían resultado más o menos majos), consumir en pleno 2025 uno de esas "tv movies" de los 80, se torna una experiencia cuando menos agradable porque, dadas las circunstancias, y con la cantidad de morralla actual que pasa por nuestras retinas en forma de título vigente y "mainstream", ver a Bruce Boxleitner metido en un asunto tan serio como el que nos propone la película, es incluso de agradecer, sin que por ello reconozcamos en “El regreso del presidiario” un producto de categoría bastante inferior.
Conocida en los USA bajo los títulos de “The Town Bully” y “Out of Control”, y curiosamente producida por "Warner", la película llegó a nuestros videoclubes a finales de los 80, poco después de ser emitida en la "ABC" sin que los índices de audiencia marcaran un hito al respecto. No es baladí, porque justo en esa época era terriblemente popular entre el público la saga de “Loca academia de policía” y la película reseñada traía consigo la presencia de uno de los actores más queridos de aquellas comedias, David Graf, conocido como el "Sgt. Eugene Tuckleberry" y, al igual que otros actores del reparto, en nómina de la "Warner" aquel 1988. De hecho, la horrorosa caratula con la que la distribuidora "Filmax" puso esta película en circulación en España, lo que explota es la presencia de David Graf, indicando debajo de su nombre «de la serie Loca academia de Policía» como principal reclamo, a pesar de que Graf, aun teniendo su personaje un gran peso en la trama, no es más que un secundario que apenas si aparece en un tercio de la película y en calidad de estrella invitada durante los créditos. Sin embargo, aquí presidía el póster de la edición videográfica y, como pueden ver, por partida triple —gracias al paupérrimo fotomontaje. "Filmax" puede colgarse la medalla de haber diseñado durante aquellos años los pósters y caratulas más feas de la historia de la distribución patria—.
Graf es un actor que me cae muy bien, soy muy fan de "Tuckleberry" (personaje al que le debe la fama internacional), y si aparece en alguna película, me quedo a verla. Pero era un actor pésimo. En “Loca academia de Policía” tiene un personaje excesivo y cómico y parece diseñado a su medida, pero si lo sacan de ahí… Por eso, su presencia causa hilaridad en “El regreso del presidiario”; Graf, un buenazo en la vida real, aquí interpreta a un ser maquiavélico que se pasa tres pueblos con todo el mundo; ver como se desgañita, desencaja el rostro y trata mal a todo el mundo, no solo provoca momentos de comedia involuntaria, sino que somos partícipes de cuan gran sobreactuador era el hombre. Da gusto verlo.
Y es que la acción se traslada a Sparwood, una pequeña localidad de Arizona en la que un tipo llamado "Raymond" tiene atemorizados a todos. Les pega, les grita, les roba, les amenaza… hasta que un día, por fin, las autoridades consiguen meterle entre rejas. Un año más tarde, "Raymond" sale de la cárcel y regresa al hogar, pero lejos de volver con el rabo entre las piernas, lo hace siendo más hijoputa todavía, y sembrando nuevamente la discordia en el pueblo. Un comité formado por las autoridades competentes traza un plan con la finalidad de que este gamberro deje de hacerle la vida imposible a todo cristo. Y la cosa se saldrá de madre.
Poco más, la historia pega un giro que no desvelaré, y pronto pasamos a la estructura clásica de telefilme de medio día, dejando en el espectador la sensación de que, si al menos no se ha enfrentado a una gran película, sí ha echado hora y media entretenida.
Además de Graf (que fallecería en el año 2000 víctima de un infarto de miocardio mientras se encontraba como invitado en una boda), el telefilme está repleto de rostros de la gran y pequeña pantalla, por lo que aparece por ahí el anteriormente mentado Bruce Boxleitner (visto en “Tron”), el inevitable Pat Hingle (visto en “Batman”) o Christine Eloise (vista en “Muñeco diabólico 2” y debutando aquí).
La dirección corre a cargo de Noel Black, cuya carrera se ha desarrollado principalmente en el ámbito televisivo, pero que tuvo su momento para hacer una escapada a la pantalla grande, filmando el plano de culos lozanos más sexy de la comedia sexual ochentera en “Escuela privada… para chicas”.
Se le puede dedicar un visionado tranquilo a esta “El regreso del presidiario”.

domingo, 25 de noviembre de 2007

EL PROYECTO DE LA BRUJA DE REC

Hace unos pocos días que se estrenó "Rec", la nueva película de Jaume Balagueró y Paco Plaza, apadrinada, cómo no, por Filmax. Se trata de un falso documental rodado en vídeo en el que unos periodistas se internan en un edificio infestado de pseudo-zombies. Dicen que da mucho miedo. De hecho, en los medios no paran de alabar la supuesta genialidad de sus directores cuando cuentan que, con el fin de lograr una sensación de pavor realista, se pasaron el rodaje ocultándoles a los actores qué es lo que iba a ocurrir, montándoles un especie de “tour” durante el cual sólo había una constante: No parar de grabar.
Lo que joroba del asunto es que, como bien sabrán los mínimamente documentados, esa es exactamente la misma técnica de rodaje utilizada por Daniel Myrick y Eduardo Sánchez para "El proyecto de la bruja de Blair"... pero LA MISMA, dejar a los actores en medio del bosque de noche, con cuatro indicaciones y un par de cámaras que no debían estar apagadas nunca. Este film es todo un clásico moderno, le pese a quien le pese, revolucionó el modo de promocionar las películas (se descubrió el potencial de internet en ese campo) y ayudó a integrar el vídeo como formato de rodaje dentro de la industria (hoy día hasta George Lucas y Brian De Palma lo utilizan). La diferencia es que en ese caso, hablamos de un film prácticamente amateur, mientras que "Rec" cuenta con el respaldo del capo Julio Fernández.
Obviamente, mientras cualquier "falso documental de terror" que se produce actualmente es comparado con el trabajo de Sánchez y Myrick (incluso la última de George Romero), en el caso de "Rec" es lo opuesto, NADIE, y digo NADIE, se atreve a comentarlo en ningún medio, no sea que el peso de Filmax caiga sobre sus cabezas y en el próximo preestreno no hayan canapés. Aquí se habla maravillas del "revolucionario modo de rodaje", de la genialidad de sus autores (irónicamente, también dos, como en "El proyecto de...") y, seguramente, el que sean Españoles o, peor, Catalanes es el verdadero motivo de esta voluntaria ceguera.

martes, 5 de agosto de 2008

EL DIOS DORMILÓN Y EL CACHORRO DESPIERTO

Ayer me pasé por la tienda de saldos que hay cerca de mi curro, y vi que en un cesto enorme liquidaban montones de dvds de Kung Fu. 3 por 5 euros. Y mira tu por donde, me encontré esta película, que aún vista cientos de veces, y que ya tenía en mi colección, no puede resistirme a pillármela.
Liang Chia Ren es un poli (de época) que se une en una reyerta al niño Wong Yat Leung, y entre pelea y pelea, acaban siendo entrenados por el viejo maestro (beodo) interpretado, como no, por Yuen Hsiao Tien. Hostias al canto, bien coreografiadas, y comedia infantiloide china, que yo agradezco un montón.
Esta peli es un clásico de clásicos, eso está claro. Además de ser la cosa mas entretenida que te puedas echar a la cara.
Lo que me fascina, es otro tema.
A principios de los 80, (y creo que esto lo he contado ya cientos de veces... si es así, os jodéis y os lo cuento de nuevo), con el auge de los videoclubes, las pelis de Kung Fu salían como rosquillas, por eso, no era de extrañar que la misma apareciera con distinta caratula y distinto título, por lo que si no eras muy avispado, te la podías llevar dos veces.
Bien, pues "El dios dormilón y el cachorro despierto", es un claro ejemplo de esto que os cuento. Para empezar, se estrenó en cine con este titulo, que, además, tiene más coherencia con el argumento de la cinta. Pero por otro lado, nos engañaban en el póster, diciéndonos que los actores eran Liang Chia Ren y ¡¡¡Jackie Chan Jr.¡¡¡¡ lo cual era una falacia, porque el niño que se supone que es el hijo de Jackie Chan en realidad es el anteriormente mentado Wong Yat Leung.
Y ya cuando salió en vídeo, además de la edición de Filmax, también hubo otra con el título "Golpe Ciego", una caratula que nada tiene que ver con la película, pero respetando el nombre original de los actores.
Bien, el caso es que con el tiempo el titulo original es el que ha perdurado en el recuerdo y su póster, fácilmente distinguible. Entonces ¿que es lo que ha motivado a una de estas distribuidoras pequeñitas a editar en dvd la película como "Golpe Ciego"?... esto es muy fuerte. Además con una caratula que bien podría pertenecer a cualquier otra película. Lo lógico es que, al menos, hubieran conservado el título original, que por otro lado es el famoso, asegurándose alguna que otra venta (los aficionados al género se cuentan por millares) Al editarse con el título pirata, nadie sabrá qué película es y no venderán ni una, porque mira que es fea.
Muy al contrario, la peli es buenísima, se llame como se llame.

viernes, 14 de noviembre de 2014

THE ST. FRANCISVILLE EXPERIMENT

Es curioso el caso de esta “The St. Francisville experiment”.
Las leyendas populares estadounidenses, cuentan que en 1834 se cometió una masacre con esclavos negros, en la mansión de St. Francisville. El tema salió a la luz tras un incendio en esa casa, dónde aparecieron restos de cadáveres con signos de tortura y encarcelamiento.
Bien, pues en un principio, un productorcito con poco dinero en los bolsillos, quería grabar un documental sobre la casa y estos hechos, pero mira tú por donde, durante la pre-producción de este documental, “El proyecto de la bruja de Blair” se estrenaba,  se convertía en fenómeno social, y el invento llenó, a sus responsables, los bolsillos de dinero. Así que pensando en el vil metal, el productorcito, mutó su proyecto de documental, en un descarado “Exploitation” del por muchos considerado primer “Found Fotage” de la era moderna. Así que, con esa idea, contactó con varios socios que pusieran algo de capital, entre ellos Charles Band, y logró reunir los míseros 250.000 dólares, que con suerte se convertirían en millones. Y por sugerencia de Band, se contrató a un experimentado director de cine, acostumbrado a rodar con presupuestos ínfimos: El pobrecillo de  Ted Nicolaou (“Terrorvision”, “Puppet Master vs. Demonic Toys”).
Así,  plagiaron plano por plano la estructura de falso documental de “El proyecto de la bruja de Blair”, con una primera parte con cabezotes parlantes y  cambiando el bosque en el que se desarrolla la original, por la mansión de St. Francisville, y a la bruja, por los espíritus de los esclavos encadenados que murieron torturados allí. Pero un plagio tan descarado, que aquí también tenemos un plano de una de las protagonistas aterrada ante la magnitud de los paranormales acontecimientos, que llora desconsolada. Claro que todo esto rodado en mini-dv, sin brío, sin gracia, y con tanta luz en los momentos de terror, que no da miedo en absoluto. Con lo difícil que es que un “found footage” no de miedo.
La peli cuenta como un grupo de estudiantes de cine interesados por los hechos paranormales, se adentran con sus cámaras de vídeo en la susodicha mansión con el objetivo de grabar tanta actividad fantasmal como puedan. Y claro, cuando estas hacen acto de presencia, estos se acojonan.
La película es tan incompetente que, llevando toda esta estructura de falso documental, y sin salirse del mismo, una vez se adentran  en la casa, el montaje pasa a ser como el de una película de ficción, viendo la acción a través de las cámaras que portan los protagonistas, por lo que la sensación de realidad, tan importante en este tipo de productos, brilla por su ausencia. Además que vemos planos que, ni de coña, podían pertenecer a esas cámaras, cosa de la que en Estados Unidos, se mofaron especialmente.
Eso por no hablar del soberano aburrimiento que supone el enfrentarse a su hora y media de metraje.
Plagiando, de la misma manera, la campaña publicitaria de “El proyecto de la bruja de Blair”, cuando esta aún estaba calentita en los cines, anunciaron esta película como si fuera totalmente real, y que estas eran las cintas encontradas de este grupo de jóvenes, por lo que se omitió siempre, en la campaña promocional, el nombre de los actores.
La película salió directamente en DVD, fue un fracaso de ventas, y los aficionados se pitorrearon de ella, como era de prever, y los más puristas fans de “La bruja”, se ofendieron y la criticaron en sus blogs, llegando a decir que esto era un insulto y una falta de respeto para con “El proyecto de la bruja de blair”. Vamos, que salió el tiro por la culata, porque la puta película es una vergüenza, la campaña promocional una chufla, y esta gente no ha sabido expoliar como es debido. Además de que salió inmediatamente después de “La bruja de Blair”, y aunque el público es tonto,  no lo es tantísimo.
Así que, con la tontería, esta mierdecilla se ha quedado ahí como una pieza oscura y extraña, que no obstante, y gracias a la visita a mi rastrillo favorito, he podido encontrarla por un euro en DVD, gracias a que, en su momento, “Filmax” la editó, un tanto de tapadillo, en la segunda era dorada del vídeo club. Además, con mala leche, o al menos yo lo interpreto así, pues la frase promocional de la película en españa reza: - Si “El proyecto de la bruja de Blair” te asustó… “The St. Francisville experimente” te aterrorizará”- Desde luego, es una película aterradora…
Un pedazo de mierda, que no deja de ser curiosa, un “Exploitation” que pasó inadvertido, y un nuevo “Found Footage”, esta vez de vergüenza ajena, para la saca.
El pobrecillo de Ted Nicolaou,  todavía anda por ahí, rodando cualquier mierdecilla que le proponen, echando sobre el asador sus huevos y su escaso talento.

martes, 26 de junio de 2007

BOSQUE DE SOMBRAS

Por diferentes motivos que no vienen al caso, tenía mucha curiosidad de ver el debut en el largometraje de Koldo Serra. Ahora que ya lo he hecho, ha suscitado en mi diversas impresiones, de esas tan variadas e intensas que te empujan a ponerte a escribir una reseña a las 5,30 de la mañana. Uno es así, oigan.
Ningún ser humano puede tildar a Serra de falta de honestidad. Desde el primer momento, cuando le preguntaban por su película, hablaba de dos influencias claras: "Perros de paja" y "Deliverance". Eso está muy bien... desafortunadamente, ambas se dejan ver demasiado a lo largo de "Bosque de sombras", excesivamente incluso diría yo, algo que si se tratara de un exploitation videoclubero, no sería criticable, pero viniendo de una producción Filmax con Gary Oldman y que, desde el principio, te la han vendido con intenciones serias y prestigiosas, entonces maaaalo.
Las réplicas son cuantiosas, la estructura es idéntica a "Perros de paja" (asedio de pueblerinos a gente de ciudad decidida a proteger de sus garras a una "criatura indefensa"), el prota es clavado a Dustin Hoffman (el pringao que termina convertido en una máquina de matar) y Oldman que hace muy bien de Burt Reynolds, el personaje duro y seguro de sí mismo que cree saberlo todo de todo.
Aún así, y a pesar de ello, "Bosque de sombras" termina resultando un producto entretenido, de género puro y sin aparentes pretensiones. Vale que la parte final es un poco plasta, y los actores, salvo Oldman, Lluis Homar y Alex Angulo, son un poco acartonados... sin hablar de las manos deformes de la niña (¡engaya!), pero teniendo en cuenta la de mierda con ínfulas que se hace en España, esta pequeña peliculilla es un soplo de aire fresco que igual se queda con las buenas intenciones, pero que desde aquí agradecemos.

lunes, 20 de junio de 2022

LA ORINA Y EL RELÁMPAGO

Ramiro Lapiedra, popular productor de cine porno que alcanzaría la celebridad a nivel mediático a raíz de aparecer durante la década de 2000 en programas de prensa rosa por los motivos menos esperados —donde sus parejas y actrices porno Miriam Sánchez, María Lapiedra o Celia Blanco adquirirían mayor popularidad si cabe— , con anterioridad había sido portero de discoteca y, dicen, ejercía esa profesión mientras estudiaba la carrera de derecho. Al mismo tiempo resultó ser un apasionado del cine que admiraba a Pasolini y a Bergman, y que estudiaba sus películas. Para rematar la excentricidad, resulta, asimismo, que antes de dedicarse al porno era un consumado director de cortos amateur en sus ratos libres.
El caso es que Lapiedra proliferó en la industria siendo uno de los directores de Elephant Channel, la filial de Filmax dedicada al cine pornografico donde rodó un buen número de películas convencionales de ese género, pero donde, según el cineasta, no podía realizarse creativamente. Así, tras una mala racha económica, decide rodar la presente película con la ayuda de su hermano Pablo, una suerte de porno vanguardista con imágenes impactantes protagonizada por gente del porno y llevada a cabo prácticamente sin financiación. Y es que tras los sonados éxitos de público y crítica de films que mezclaban el porno con el cine de autor como puedan ser, por ejemplo, “Romance X” o “Fóllame”, se abría la veda para que la gente del cine guarro hiciera sus pinitos en el convencional, y qué mejor forma que a través de la vanguardia, que es fácil y barata de hacer. Y Lapiedra se apunta a un bombardeo.
De esta forma, se casca un folletín sobre el descenso a los infiernos de dos prostitutas que además tienen bulimia, en una película en la que, por supuesto, habrá una alta dosis de sexo explícito combinado con secuencias impactantes cargadas de simbolismos, como aquella en la que Celia Blanco se masturba con una cría de ratón sin ningún tipo de pudor o aquella en la que lo hace con ¡un huevo cocido! Nada nuevo en realidad, todo esto ya lo habíamos visto en películas de Richard Kern o Nick Zedd, cuando militaban en aquella pantomima a la que llamaron Cinema Of Transgression, solo que estos lo hicieron 20 años antes. Y ya en los 70, se hacía.
Como fuere, “La orina y el relámpago” no es nada del otro mundo. Una cámara de vídeo, un par de crías de ratón que sirven para alimentar a un sapo —como se ve en la película—, diálogos improvisados, toneladas de mal gusto, personajes torturados que esnifan mucha cocaína (o se inyectan heroína), imaginería religiosa y un par de buenas folladas. Luego un montaje más o menos dinámico, todos los filtros posibles para disimular que se ha rodado en vídeo barato y que parezca celuloide, y hasta la inclusión en el corte de una toma falsa —Holly One negándose a esnifar una raya de coca aludiendo que la cámara le está grabando—. En definitiva, plástico. Una película que podría haber hecho cualquiera, una sucesión de clichés puestos ahí uno detrás de otro sin que tan siquiera exista pericia a la hora de sujetar la cámara. Pero el amigo Lapiedra es muy listo y lo hizo bastante bien, por lo que el experimento coló. En consecuencia el MoMA de Nueva York se interesó por la película y tuvo su estreno en salas comerciales. Por si eso fuera poco, José Antonio Romero López de la Universidad Nacional Autónoma de México, le dedica parte de su tesis doctoral: “Portrait of a call girl y La orina y el relámpago: El carácter espectacular y crítico expresivo en el cine pornográfico”.
Por otro lado, si me he acercado a esta película es porque un amigo me comentó que le encantaba a Luis García Berlanga y eso suscitó mi curiosidad. Una vez vista entiendo que le gustase, porque para pajearse a unos les puede funcionar una cosa y a otros otra, y Berlanga se la pelaría cual mono como todo hijo de vecino, máxime, cuando él mismo reconocía que era un salidillo. Además puedo entender que le gustara por motivos estéticos.
Al respecto, Berlanga le comentaba al bueno de Ramiro Lapiedra que su película podía ser más de culto que “Arrebato” de Zulueta, pero que como esta estaba dirigida por un macarra proveniente del porno, no le darían nunca el crédito necesario. Yo difiero con eso, pienso precisamente lo contrario. Si esta película proviniera de un estudiante de cine o alguien ajeno a la industria en cualquiera de sus manifestaciones, habría dado lo mismo —¿Cuántas películas amateur existen exactamente igual que esta, ya sean mejores, o peores? Millares, pero no salen del nicho al que pertenecen—. Sin embargo, al ser una pieza dirigida por un director porno de pasado mediático, fama de garrulo y que encima muestra ciertas ínfulas artísticas, pues llama la atención en general. Eso es más impactante que ver a Celia Blanco masturbándose con ratoncillos o a uno de los actores inyectándose heroína. Y la película obtuvo sus 15 minutos de fama, quizás, entre un público elitista y poco acostumbrado a experimentos, sean estos pornográficos o no. Para el resto de los mortales, nada. Yo de hecho ni la conocía.
Con todo sólo dura una hora y se deja ver sin mayores estridencias, por supuesto sirve para hacerse no una, sino varias pajas y no deja de ser interesante su mera existencia. Curiosa al menos. Así que, sí, conservaré mi copia en un disco duro.
En el reparto, haciendo lo que pueden que no es poco, Lapiedra cuenta con la plana mayor del porno español de la década de 2000, por lo que desfilan, actuando además de follando, los anteriormente mentados Celia Blanco y Holly One (el enanito del porno catalán), y Ángela Peña (probablemente la señora más guapa y morbosa del porno español), Silvie Lacome, Andrea Morante, Paco Roca y el propio Ramiro Lapiedra.
Por lo demás, Lapiedra intentó obtener otros 15 minutos de fama no-porno con una especie de secuela titulada “Aberración” con la que no consiguió distribución alguna, y también se habla mucho de una cinta de terror rodada en 2015 titulada “Berenice, préstame tu sangre” que se proyectó en el festival de Sitges, esta vez sin escenas porno en su contenido y que probablemente acabe viendo algún día.
Vean “La orina y el relámpago” que, por muy mediocre que sea al final este experimento, saciará su curiosidad.

sábado, 7 de junio de 2025

EL INNOMBRABLE 2

Señalaba en la reseña de "El Innombrable 1" su condición de truño insufrible, capaz de generar el sopor más truculento imaginable, pero cuyo éxito por parámetros videocluberos había generado una secuela que, aseguraban ciertas lenguas, mejoraba mucho a su precedente. Y yo, que cinéfagamente soy incurablemente curiosón, "me moría" por echarle el guante a ese "Innombrable 2", aún a sabiendas que terminaría arrepintiéndome tras el dolor ocasionado por la primera dosis, debut de su ignoto director Jean-Paul Ouellette. Y aunque la espera se ha prolongado años, finalmente ocurrió.
Ya lo dijo el sabio: cuidado con lo que deseas.
Así de primeras, lo que desconcierta de "The Unnamable II: The Statement of Randolph Carter" -extenso título original-, es que comienza exactamente donde termina la anterior. Con los mismos actores. Y, claro, después de lo comentado, comprenderán que mi cerebro había borrado todo rastro de "El Innombrable", por lo que me resultó imposible efectuar una conexión entre ambas películas. No sé si dicha continuidad es genuina o se la han sacado de la manga. Sea como fuere, la cosa queda del siguiente modo...
Los supervivientes a la noche de horror se obcecan en dar a conocer al mundo la existencia real del monstruo que no puede nombrarse. Armados con el legendario "Necronomicón" (recordemos que ambos productos se suponen inspirados en la obra de H.P.Lovecraft), dan con una gruta, localizan al bicho, lo liberan de la maldición, convirtiéndose así en una pava sexy (el "innombrable" es señora, más mosqueada y rabiosa de lo normal) y se la llevan con ellos. Lo que desconocen es que hay otra "innombrable" que les seguirá, dispuesta a recuperar a la primera, dejando un reguero de cadáveres a su paso.
Pos no. "El Innombrable 2" sigue siendo tan aburrida y olvidable como lo era su precedente y el resto de películas de terror baratuchas del periodo, esos temibles inicios de los 90. Lo sospechaba. Es decir, sabía que todos esos rumores de que era mejor y bla, bla serían papel mojado. Calderilla. Pudin. Y eso es exactamente. Un film perfectamente evitable, sosaina, sin alma, con estética de telefilm, la dosis justa de chicha pero que sabe a nada, momentos de comedia voluntaria vergonzante y... en fin, que es una basura innombrable (chiste fácil, pero inevitable y necesario).
Del reparto destacan algunos rostros curiosos como el de John Rhys-Davies dando vida a un experto en monstruos antediluvianos, cosa que se convertiría en su rutina laboral a partir de ese momento, sumergiéndose sin descanso en toda suerte de subproductos de idéntica catadura. O el gran David Warner, en un papel minúsculo y absurdo que no aporta casi nada a la trama y únicamente está ahí para dar algo de "caché" al descalabro.
Las dos innombrables vienen interpretadas por "scream queens" de cierta solera. Por un lado Maria Ford quien, una vez desprovista del maquillaje, se pasa un cacho de la peli como dios la trajo al mundo -pueden verla en este documental echado pestes del gremio y amargadísima porque solo la explotaban sexualmente.... paradójico que terminara con el cuerpo recauchutado a base de horribles operaciones- y la ya fallecida Julie Strain, a la que toca acarrear el látex durante todo el fuckin´ largometraje (y, a diferencia de su compañera, gozaba como una perra haciendo papeles sexys para basuras videocluberas). En ambos casos se puso las botas aplicándolo Christopher Biggs.
"El innombrable 2" destruyó la carrera de Jean-Paul Ouellette, y con justicia (lo mismo podemos decir respecto a un "El innombrable 3" que jamás existió... gracias a dios). Seguidamente entró como profesor en el "Emerson College", donde produjo y dirigió algunos cortos estudiantiles. Actualmente ronda por "Linkedin". Ni falta hace señalar que en su currículum NO figuran NINGUNO de sus escarce
os con el cine de género. Ni "El innombrable 1", ni "El innombrable 2", ni esa aportación a la acción de aspecto grimoso titulada "Chinatown Connection" (con protagonismo de ¡¡ Bruce Ly y Lee Majors II !! Distribuida por estos lares vía "Filmax Video") ¡¡Traidor!! así te pudras en el infierno. Tú y tu filmografía al completo.

viernes, 29 de julio de 2016

SWEET HOME

Coproducción Hispano-Polaca de la “Filmax” que se adscribe al subgénero del “Home Invasion” que , en parte, toma buena nota estética y formal de lo que hizo Adam Wingar con la sobre valorada “You´re next”. Digamos que quiere formar parte –dignamente- de esa nueva corriente, por decirlo de algún modo.
No se si será por la participación Polaca, pero lo cierto es que todo lo concerniente a la parte técnica de “Sweet Home”, al diseño de producción sobre todo, es impoluta. Todo funciona, la dirección, la fotografía, las interpretaciones, el salvaje gore del que hace gala,  incluso la duración, que es cortita con lo que se agradecen hoy día las películas cortitas. Sin embargo, todo eso se va a traste cuando lo que no funciona es todo lo demás, quiero decir, que el principal problema de “Sweet Home” es que es un coñazo de tres pares de cojones. Tristemente, el guion es una cosa sosa y endeble carente del más mínimo atractivo.  Y aunque he dicho que la dirección funciona, dejo claro, de nuevo, que solo a instancias técnicas, porque a la hora de transmitir, el espectador se queda como estaba ya que no se engancha, se distrae, no empatiza con los protagonistas –que nos importan un bledo- y en momentos de máxima tensión, esto se queda solo en la intención, porque lo que sucede en la teoria, no sucede en la práctica. Una verdadera lástima, porque por lo demás, sobretodo visualmente, la película está bonita.
Aprovechando las instalaciones que ofrecen uno de tantos edificios abandonados de la ciudad de Barcelona, una muchacha  que se dedica a rollos inmobiliarios, decide meterse en uno y organizarle ahí dentro, a su novio, una pequeña y privada fiesta de cumpleaños. Una vez dentro descubren que no están solos en el edificio, sino que además hay unos individuos con pasamontañas que por un lado, han matado al único inquilino que quedaba dentro, y por otro, ahora les tocará matarles a ellos. El resto de la película lo componen el juego del ratón y el gato en que se convierte aquello.
Lo bueno se acaba tras la puesta en escena, es decir, que una vez sabemos que hay unos individuos de aviesas intenciones dentro del edificio, la cosa ya empieza a flojear, máxime cuando al final, lo que estamos viendo es una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, la misma escena. Un peñazo. Lastima de banda sonora que se malgasta con escenas sin ningún impacto. En fin.
En la parte actoral, la cosa no chirría en absoluto, principalmente por estar los actores doblados por dobladores profesionales, y por ser rostros desconocidos como los de Ingrid Garcia Jonsson o Bruno Sevilla, lo que está muy bien porque ya sabemos lo que ocurre cuando vemos un rostro popular sin doblar; que por lo general, no se entiende una mierda ni hay dios que se lo crea. No es el caso.
El guion está co-escrito por Ángel Agudo, nombre conocido del fandom español que lo mismo te escribe el libro que te dirige el documental sobre Paul Naschy, que te escribe el libreto de este “Sweet Home”. El otro 50% del mismo lo firma el propio director, Rafa Martínez, que debuta en la dirección de largometrajes con este aburrimiento, pero ¡ojo! no perderle de vista porque en realidad promete. Al menos, sabe dónde colocar la cámara y hacer buenos encuadres. Lo próximo seguro que estará muy bien. Tendremos fe.

viernes, 9 de enero de 2015

LA MUERTE DEL ESCORPIÓN

Uno de los primeros títulos que tuvo a bien llevar a los cines “Filmax”, y ópera prima de un director de escueta filmografía llamado Gonzalo Herralde, que no destacó precisamente por ser un cineasta a tener en cuenta. Más bien pasó sin pena ni gloria alguna.
“La muerte del escorpión” sería un thriller que transcurre en torno a un triangulo sexual que ocurre, a su vez, dentro del equipo de producción de una productora cinematográfica. 
Una actriz que está casada con el productor, se tira a un abogado y al guionista de las películas que produce su marido, mientras que alguien le hace chantaje; le pide quinientas mil pelas o se chiva a su marido de que es un poco golfilla ¿Qué pasará? Pues no queda muy claro, porque la película, a pesar de estar técnicamente cuidada, está contada y montada con el puto culo.
Parece como si estuviéramos viendo un collage de imágenes que tienen conexión entre si, pero en ningún momento sabemos exactamente que es lo que está ocurriendo. Si somos conscientes de que la prota anda de cama en cama, y que por ahí se desarrolla el asunto turbio. Y, por supuesto, el malo es quien en un principio parece ser, porque solo falta que le pongan una mano señalando, cada vez que abre la boca.
Verdaderamente, un bodrio, pero uno que visualmente está interesante.
Protagonizan el pifostio Teresa Gimpera, a la cual no le sientan nada bien los primeros planos que en esta peli le dedica el director, Eusebio Poncela antes de volverse un pedante, José María Blanco (“El enigma delYate”, “Hola… señor Dios” o “99 mujeres”), Antonio Casas (“Disco Rojo”, “Hijosde papá”) y Jorge Bofill (“Los Bingueros”, “Perros Callejeros II” o “Los últimos golpes del Torete”).
Muy mala.

martes, 27 de enero de 2026

SUPERCAÑERAS: EL INTERNADO PUEDE SER UNA FIESTA

“St. Trinian’s School” es una serie de ilustraciones satíricas creadas en 1946 por el dibujante Ronald Searle. En ellas se mostraban los sucesos de un internado para señoritas en el que los profesores eran poco menos que unos sádicos, y las estudiantes unas delincuentes juveniles en potencia.     
En Inglaterra esas ilustraciones publicadas dominicalmente en la prensa o recopiladas en libros son un éxito absoluto, amén de formar parte de la cultura popular inglesa como pueda formarlo de la nuestra, por ejemplo, la Ruperta del “Un, dos, tres… responda otra vez”. Así, su éxito natural se tradujo unos años después de su creación en forma de películas. Nace “The Belles of St. Trinian´s” en los años 50, a la que seguirán una serie de secuelas que se extenderán en el tiempo hasta bien entrados los años sesenta y una incursión furtiva en los ochenta que no hará tanto ruido como sus predecesoras. 
Por supuesto, estos libros de ilustraciones o películas primigenias jamás llegaron a España y todo este universo nos suena a chino, por lo que nos llega la película que nos atañe como una más del género de institutos.
En 2007 los productores Mark Hubbard y Oliver Parker se asocian al actor Rupert Everett con el fin de poner en pie un reboot de la franquicia “St. Trinian’s” adaptando el material creado por Ronald Searle a los nuevos tiempos y volviendo a poner en el mapa, en plena década de 2000, las aventuras de estos profesores y alumnas del instituto St. Trinian. Así se da luz verde al proyecto con un presupuesto holgado, produciendo un título que generará grandes beneficios ya que se juega en casa con un material muy querido por todos los ingleses. Se reúne un elenco coral encabezado por el propio Rupert Everett, que se marca aquí un vergonzante doble rol encarnando a los hermanos "Carnaby" y "Camilla Fritton", profesores de St.Trinian, macho y hembra respectivamente. No  juzguen al señor productor ejecutivo; en las películas originales el papel de la "Señora Fritton" también lo interpretaba un actor masculino. Más vergüenza da el hecho de que mantiene un affaire con otro de los profesores, esta vez interpretado por Colin Firth, lo que provocará no pocos momentos en los que ambos puedan lucirse cómicamente, sin que en ningún caso logren resultar graciosos en absoluto. Y como se trata de una "teen movie" de alto postín, el elenco lo completarían actores y actrices de la talla de Russel Brand, Stephen Fry, la maravillosa Juno Temple, Lucy Punch o Toby Jones entre muchos otros. 
Para la dirección se contrató a un prestigioso director de alta comedia inglesa como es el también actor Oliver Parker, responsable de, entre otras, cintas como “Un marido ideal”) o su formal adaptación de “La importancia de llamarse Ernesto”. 
La película fue uno de los éxitos de las Navidades de 2007 en Inglaterra, si bien las críticas lo dejaban a caer de un burro. No era para menos.
El argumento es casi indescifrable. Tenemos una suerte de internado femenino al que llega una nueva alumna. Esta observa que el resto de escolares se rigen de manera jerárquica. Los profesores, por otro lado, son un desastre, y el desmadre general que reina en la institución es poco menos que anárquico. Así, entra un nuevo profesor con el afán de enderezar las cosas. Mientras se desarrollan subtramas estúpidas que, a veces, ni llegan al desenlace, las alumnas tomarán cartas en el asunto con el fin de salvar de la bancarrota el instituto.
El resultado de la película no es más que un amasijo de ideas, conceptos y gags mal ejecutados puestos ahí a boleo sin orden alguno, que para rendir tributo a las viejas películas o los dibujos de “St. Trinian’s School” a la producción le sobra. Una mamarrachada.
“Supercañeras: El internado puede ser una fiesta”, dista mucho de parecerse a la actual corriente de la comedia gamberra femenina, pero, eso sí, sirva la franquicia como muestra palpable de un material que se adelanta a los tiempos, siendo las chicas las que se divierten y hacen el cafre como los chicos, en un material que data nada menos que de los años 40. 
Como la película en Inglaterra fue un éxito y también se estrenó en Estados Unidos, "Filmax" adquirió los derechos de explotación para España. Por otra parte, “Supersalidos” de Greg Mottola estaba fresca y triunfante, así que ante el desconocimiento del público español hacia las chicas del internado de St. Trinian’s, los distribuidores decidieron aprovecharse un poquito del tirón que tenía la película de Mottola buscándole un título que se asemejara: “Supercañeras”. De hecho, por aquel entonces, fueron varios los que se aprovechaban del tirón de la cinta producida por Judd Apatow. Dio un poco igual esta estrategia promocional porque la película en su estreno en salas apenas congregó unos escasos 35.000 espectadores. En DVD de alquiler tampoco es que fuera un título que saliera constantemente. Ni tan siquiera es una película de la que se escuchara hablar.
En definitiva; confusa, boba, para nada sexy —como así se pretende—, aburrida… ¡Horrorosa!.

lunes, 2 de abril de 2018

EL JUSTICIERO

Una breve sinopsis y entramos en materia: A un medico honrado, un buen día, le entran unos delincuentes en casa con la intención de robar y en el periplo acaban asesinando a su mujer y dejando parapléjica a su hija. Como la policía no hace lo suficiente, este médico decide armarse y buscar a los asesinos de su familia, mientras por el camino se lleva por delante a tantos delincuentes como se encuentra.
 Desde luego, en unos años en los que es tendencia el remakear todo lo remakeable, con según que  películas, el material a rehacer es su principal aval, pero también, su principal lastre. Una película como “El Justiciero” tiene que pelear con la sombra de la película en la que se basa, “El justiciero de la ciudad” de Michael Winner, y además, tiene que salir airosa en el intento. Es injusto, pero es lo que sucede. Las hordas de fans van a mirar con lupa cualquier movimiento en falso y se van a tirar a la yugular del director, cuando no, directamente, su trabajo va a consistir en destruir esa obra (en sentido figurado).
Sin embargo,  cuando yo era jovencito y vi por primera vez “La Cosa” de John Carpenter —por poner un ejemplo—, la vi virgen. Quiero decir, que no tenía ni pajolera idea de que se trataba de un remake de “El enigma de otro mundo”, un pequeño clásico de la serie B más añeja. Sin embargo, a la película se la atacó por los mismos motivos que se ataca hoy cualquier remake de una película con notable fandom. Lo de siempre.
Ahora, nostalgias y fanatismos a parte, imagino que las nuevas generaciones no tendrán ni pajolera idea de que “El Justiciero” está remakeando un clásico de los 70… ¿Qué opinión tendrán ellos, que llegan vírgenes a la justicia impartida por Paul Kersey? Me gustará saberlo.
Por otro lado, yo soy un fan incondicional de la saga de “Death Wish”, me flipan esas películas, y marcan momentos de mi vida inolvidables, por lo que la nueva  versión de Eli Roth, con Bruce Willis como Kersey, de primeras lo tenía complicado conmigo. La sombra de Charles Bronson es alargada. Y decidí ir al cine a verla intentando juzgarla desde cero, como si las películas de Bronson no existieran. No pude hacerlo. Comparé de principio a final.  Y obviamente, esta nueva versión, si la comparamos con “El Justiciero de la ciudad” sale perdiendo. ¡Ojo! sale perdiendo, sí, pero en absoluto es una mala película. De hecho es muy buena. Incluso, sería mejor que algunas de las secuelas de la saga madre, sin lugar a dudas.
Entonces, aunque parezca mentira, “El Justiciero” consigue mantener el listón de “Death Wish” bastante arriba. No se ha suavizado la formula, no elude los clichés, es consciente del material que está tratando, y lo moderniza sin dejar sus discutibles valores morales a un lado, quiero decir, que si Paul Kersey se supone que es un personaje amoral porque se toma la justicia por su mano, aquí, Willis supera a Bronson en amoralidad y hasta se permite una escena de tortura, cosa que el Kersey original no hacía. Y me parece estupendo.
Por otro lado, Bruce Willis no me cuadraba a mí en este papel.  No me gustaba de hecho. Hasta que le veo las arrugas y como afronta el personaje. Primordial es que Bruce Willis se despoja de su carisma. No es una peli de Bruce Willis, es una peli del justiciero. Además ya es demasiado viejo, ya no es un héroe de acción, por lo que resulta de lo más creible como Kersey.  Y no es un personaje especialmente simpático, es un pijo, un tontolapolla. Lo hace tan bien… le vemos tan desvalido al principio de la película… rápidamente me ganó.
Entonces, tenemos buenas escenas de acción, macarrismo, frases lapidarias tan en desuso, pero sin abusar, y un Paul Kersey que mola. ¿Qué resulta?  Entretenida de cojones. Estupenda.
Por otro lado, entra el factor Eli Roth. Mucha gente hecha pestes de él, sus películas no acaban de cuajar en el fandom. A mí sin embargo, me gusta Eli Roth, me gusta “El infierno verde” y me gusta “Toc, Toc” y ese tono que le da a sus películas como de serie B de lujo. Me gusta su estilo, me gusta su última etapa, y su cadencia. En ese sentido, “El justiciero” es puro Eli Roth. Ha cogido el material, le ha dado un limpiado de cara y ha puesto al personaje en su universo, por lo cual, la película se torna bastante violenta y gore. Y algo que es de agradecer; en manos de Roth, todo este material corría el peligro de resultar paródico. No lo es. Impregna todo de una seriedad que le viene muy bien a una película de justicieros que en pleno 2018 puede pecar de desfasada. Todo en sus dosis justas y de la mejor manera. De hecho, Roth se tomó el proyecto en serio. Incluso, pasó jornadas junto a la policía de Chicago con el fin de empaparse del ambiente policial al cual era completamente ajeno.
Claro, haters, a Roth y al remake, no le han faltado. He leído de todo. Las opiniones, pues ya se sabe. Es más, las críticas han sido espantosas en la prensa yankie, además de influir el hecho de que se estrenó tan solo unos días después del tiroteo en el instituto de Stoneman Douglas. Ya saben como son los americanos para estas cosas.
Por otro lado diré que me hace mucha gracia el cambio de profesión de Paul Kersey con respecto a las  de Bronson; aquí es médico ¡Como en el exploitation de Paul NaschyLa noche del ejecutor”! obviamente, eso es producto de la casualidad, pero no sería raro que Roth conociera la película de Jacinto Molina. Me gusta fantasear con que ha tomado ese detalle prestado.
Otras licencias, para nada molestas, son el hermano que le encaloman a Paul Kersey, que la película transcurre en Chicago (como en alguna de las novelas en las que se basa todo este pifostio) y no en Nueva York,  o la sustitución de otro de los personajes míticos de las películas originales,  el teniente Frank Ochoa interpretado por Vincent Gardenia,  que aquí pasa a llamarse Kevin Raines, y tiene una acompañante femenina. Vincent D’Onofrio sería el hermano de Kersey, y Dean Norris y Kimberly Elise, la pareja de policías que investiga el caso del justiciero.
Como esposa de Kersey, tenemos a Elisabeth Sue, que está muy bien. Lástima que esté ahí solo para morir.
Muchas vueltas dio el proyecto desde el día que Silvester Stallone se pondría con él hasta que este parecía que iba a ser cosa de Joe Carnahan —quién escribiría finalmente el guion, y que, dicen, que aunque así aparece acreditado en el film, no hay ni una sola página de su guion que permanezca en la película, al ser este rescrito por Roth y otros guionistas— hasta acabar en manos de Eli Roth, quien finalmente lo llevó a buen puerto. Sin duda, me gusta más lo que he visto que la idea inicial de Stallone, en la que quería que Kersey fuera un policía que jamás había tocado un arma, y me gusta más Bruce Willis que Stallone, o cualquiera de los que aspiraban al papel  (desde Will Smith a Brad Pitt) siendo el favorito de la crítica Lian Nelson, el actor que lo iba a interpretar en la versión de Carnahan, y del que dicen que hubiera sido el actor adecuado. Joe Carnahan, de hecho, se salió de la película cuando la producción decidió sustituirlo por Bruce Willis. Me sigo quedando con Willis.
Distribuida por la siempre en mala racha Metro Goldwin Meyer, en España se encarga de hacerlo la Filmax, que hacía tiempo que no daba señales de vida. Y como anécdota al respecto, decir que en el poster promocional, ponen una franja roja en el lado superior en el que asegura que ha tenido “Más de 30.000.000 de recaudación”, como si eso fuera un mega taquillazo… ese es su presupuesto. Mientras escribo esto, ya ha superado los 40 millones, pero a duras penas ha recuperado la inversión y se puede hablar de fracaso de taquilla.
En definitiva, no sabía muy bien con qué me iba a encontrar y lo que me encontró me dejó satisfecho, no solo en lo referente a la saga de “Death Wish”, sino también en lo concerniente al cine de acción, que hace años que no me motiva lo que veo. “El Justiciero”, sí.