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sábado, 8 de febrero de 2025

POLICE FORCE

Durante mi obsesión juvenil por consumir toda suerte de películas sobre andanzas justicieras, llegué a un punto en el que, tras devorar los títulos respetados y respetables, e inyectarme una dosis de sus coetáneos italianos, tuve que recurrir a un escalón todavía más bajo (aunque no el último, ese pertenece al "actioner" filipino): subproductos norteamericanos directos al vídeo-club por cortesía de nombres tan poco recomendables como los de Joseph Merhi & Richard Pepin, David A. Prior o Cirio H. Santiago. Entre muchos más, todos igual de insalubres. La única condición que les ponía era la existencia de cierto parecido con "Paul Kersey" o, sobre todo, "Harry Callahan". Es decir, poli encabronado buscando venganza y armado con juguete de gran calibre. Así, de memoria, recuerdo haberme papeado, siguiendo tal estrategia, películas como "The Big Score" de/con Fred Williamson (se rumoreaba -erróneamente- que partía de un guion para el propio "Harry Callahan" finalmente no realizado), "L.A.Heat" (del amigo Merhi), "Max Force" (con John Matuszak -el "Sloth" de los "Goonies"- impartiendo justicia) o "Juez, Jurado y Ejecutor". "Police Force" tenía, a primera vista, todos los números para encajar en la lista. Ya desde su tremenda caratula (se la dejo abajo, cortesía -lo mismo que el respectivo ripeo- de mi queridísimo Enorm), cuyo póster lució en mis paredes un tiempo (supongo que los del vídeo-club iban a tirarlo y conseguí que me lo regalaran), el original yanki -donde se la conoce como "Nightstick", año 1987 por cierto- ultra-macarra (y ultra-engañoso... más incluso que la versión pal mercado hispano), su trama de base... hasta el apellido del héroe, Calhoun -muy fonéticamente parecido a "Callahan"-.
Y sí, Calhoun es un poli duro -tampoco demasiado-, en perpetua lucha contra sus superiores (nos lo presentan con la típica escena heroica, en la que se hace pasar por médico para detener a un psycho armado. Retrotrae a aquella de "Callahan" fingiendo ser piloto en "Harry, el fuerte"). Será el responsable de pillar a una banda de hermanos malísimos que amenazan con infestar Nueva York de bombas si no les dan dinero (por número, método e intenciones, diríanse la combinación perfecta entre el "Scorpio" de "Dirty Harry" y los terroristas jipis de su tercera entrega, "Harry, el ejecutor"). ¿Exagero? Bien, ¿y si les digo que uno de los actores de "Police Force" es John Vernon, quien interpretara al alcalde en el clásico de Don Siegel, y aquí da vida a un poderoso hombre de negocios extorsionado? Dato tan descarado como cuando Sylvester Stallone fichó para "Cobra" a Reni Santoni y Andrew Robinson (socio y enemigo de "Callahan" respectivamente en el primer film).
Por desgracia, todos esos paralelismos con mi poli favorito se quedan en la superficie, porque "Police Force", a pesar de sus esforzados intentos a base de ritmo acelerado y cierta sutil estilización, termina resultando más bien desaboría. ¿Motivo? pues que estamos ante un telefilm en toda regla, y de los ochenta, cuya naturaleza queda del todo delatada cuando en el reparto localizamos a dos veteranos por entonces más que habituales en estas lides, Robert Vaughn y un Leslie Nielsen apuntito de zafarse de semejante infierno para renacer como "Frank Drebin" (y, a su modo, meterse en otro infierno, el del encasillamiento). Al "Harry Callahan" de mentirijillas lo interpreta Bruce Fairbairn, actor habitual en series bien conocidas (como "La Masa", "Los ángeles de Charlie", "El coche fantástico", "Remington Steele", "Los vigilantes de la playa"...), quien también habría nadado ocasionalmente entre subproductos. Ese mismo 1987 venía de interpretar a otro policía en "Cyclone, al filo de la muerte" del omnipresente Fred Olen Ray. Pero previamente contaba con un crédito de lo más exótico como protagonista, "Vampire Hookers" para -otra vez tú- Cirio H. Santiago, nada menos. Le complementa David Mucci, el matón feúcho finalmente decapitado en "Prom Night", como uno de los villanos.
Por tanto, y por supuesto, el 99% de la carrera de Joseph L. Scanlan, director de "Police Force", se desarrolló entre los márgenes de una pantalla cuadrada. Estaba cantado, vamos.
Al productor, Sandy Howard, ya lo hemos tratado por acá. Un auténtico hombre de cine, capaz de apadrinar desde productos de primera, a cosas más cochambrosas o, como es el caso, telefilms. Graciosamente, no era aquella la primera vez que me decepcionaba, ya lo hizo cuando convirtió a Wings Hauser en un poli no sucio, pero sí frío, de nombre "Stoney".
Que "Police Force" se parió para la caja lerda lo denota también cierta censura moral. Entre la poquísima chicha que hay, tenemos la ejecución de un policía por parte del criminal de turno. Cuando vemos a aquel en el suelo, apunto de recibir el balazo, distinguimos una cantosa aplicación de látex pegada a la frente. Es evidente que su finalidad consistía en falsear un supuesto impacto mortal... pero no llegamos a presenciarlo.
En el tercer acto, los malos exigen que sea Calhoun quien les lleve las maletas con el dinero, previa instrucción telefónica (otra conexión con "Harry, el sucio"), además, han secuestrado a su chorba, por lo que el policía acude más que motivado. No obstante, ni siquiera así se enfunda en el "look" ultra-chanin del cartel yanki, ni saca un pistolaco como el de la caratula del vídeo-club, algo que podría haber sospechado viendo la foto promocional de la parte trasera en la que sujeta una pistolica mas bien mierdosa.

sábado, 14 de noviembre de 2020

HARRY, EL EJECUTOR

Partamos de la base que soy un gran fan de la saga y del personaje de "Harry Callahan". Es cierto que lo he dicho ya un montón de veces, pero teniendo en cuenta cómo son las cosas y la naturaleza humana, doy por sentado que ninguno de ustedes lo sabe. Y por esa misma razón, tampoco diré nada malo de "Harry, el ejecutor", que en versión original fue bautizada como "The Enforcer" y en nuestros sueños podría titularse "Harry, el sucio 3" (cosa que sí ocurrió en países como Alemania o Japón). Efectivamente, es la tercera aventura del rudo policía, situada en plenos y gloriosos años 70. Las otras dos aún estaban calientes, así que podemos considerarla el cierre temporal de una trilogía que no reviviría hasta 1983 con la estupenda "Impacto Súbito".
Lo que aquí tenemos es un "Inspector Callahan" más duro, patillero y políticamente incorrecto que nunca. Estamos en 1976, el punk anda cociéndose en la ciudad de Nueva York mientras los hippies agonizan, tal vez por ese motivo la película se decanta por estos últimos a la hora de inventarse unos villanos, una panda de revolucionarios dispuestos a matar a quien sea por la causa... y por dinero, su verdadero motivador. Entre los caídos están el entrañable "DiGeorgio", interpretado por John Mitchum (hermano de Robert), una persona + personaje tan afín a la trilogía original de "Callahan" como Harry Guardino/"Lt.Bressler" o Albert Popwell. Que "DiGeorgio" sea uno de los que la palma, y motive la venganza personal del protagonista, podría considerarse como ese "cierre metafórico" de la serie.
El siguiente que visita el otro barrio, y termina por cabrear como una mona al bueno de "Harry", es la inspectora "Kate Moore", interpretada por Tyne Daly, actriz que luego se haría popular gracias a la serie de televisión "Cagney & Lacey" (y recientemente pudimos ver en "Spider-Man: Homecoming"). Aquí es el centro sobre el que giran todos los gags cuya función consiste en pitorrearse del feminismo. No queda muy claro si la condición abiertamente machista de "Callahan" es cuestionada o no (como el glorioso momento en el que, para interrogar a una prostituta, la agarra violentamente por el cuello). Hay escenas en las que vemos cómo la inspectora es tratada con desdén por el resto del reparto masculino, en plan "Mira que injusto". Pero luego las hay que la chica se comporta como una auténtica idiota. En fin, el caso es que sacrifica su vida para salvar al prota y este se carga al malo usando nada menos que un bazooka, momento celebrado con júbilo por vuestro humilde narrador. A aquel le da vida DeVeren Bookwalter, actor de escueta carrera y muerte prematura que antes de su salto al mainstream se dejó comer la polla en un corto de Andy Warhol muy consecuentemente titulado "Blow Job". Curioso.

Sin embargo, la función de la reseña no consiste en decir el estupendo pedazo de celuloide vibrante y sumamente entretenido que es "Harry, el ejecutor", porque lo es (al terminar, mi señora y yo aplaudimos entusiasmados como si fuese la primera vez). De lo que se trata es de soltar el consecuente llanto del "ya no se hacen como esta". Hoy día, una película de acción como la comentada sería facturada en plan "Fast and Furious", con tíos enormes ultra-cachas conduciendo coches como si fuesen cohetes y haciendo toda clase de piruetas asombrosas. O como alguna de las tres de "John Wick", pelis perfectamente consumibles pero que, como es norma en Hollywood, tienden siempre a la exageración, al "más es mejor", a la mega-estilización, al asalto a las neuronas del espectador a base de peleas imposibles y héroes casi sobrenaturales. ¿Dónde cojones quedan las pelis de acción sobrias, realistas, urbanas, sin estridencias, perfectamente narradas, con sus personajes carismáticos y, en dos palabras, saludablemente entretenidas?. Siendo conscientes de semejante tragedia, lo mejor que podemos hacer es gozar de esta "Harry, el ejectuor" tal y como merece. Y, al terminar, nos ponemos las cuatro restantes. Claro que sí.

sábado, 16 de abril de 2011

IMPACTO SÚBITO

Cuidao que entramos aquí en terreno sagrado. "Harry Callahan" ES mi personaje de ficción favorito. De adolescente estuve totalmente obsesionado con él, y todas sus pelis me gustan. Unas más que otras, pero ninguna sobra. La primera, obvio, es la obra maestra, la joya, el tesoro, una fascinante muestra de celuloide que jamás me cansaré de ver sobre la maravillosa batalla entre un maníaco y un policía que casi le supera en demencia. Brutal. ¿Y después de la primera, cual es la mejor?, nadie puede dudarlo, la segunda más estupenda peli de "Harry el sucio" la dirigió el mismo "Harry el sucio", "Impacto Súbito" de y con maese Clint Eastwood.
Una tipa comienza a cargarse a los maromos que, años atrás, la violaron. Envían al amigo Harry a investigar el caso. De camino, unas cuantas secuencias inolvidables de clamoroso lucimiento.Con "Impacto Súbito", Eastwood olvidaba el tono justificoso de "Harry, el fuerte", y el aire tebeístico en "Harry, el ejecutor" para volver a ponerse serio y oscuro (eso sí, sin resultar pedante ni aburrido... humor, como siempre, haylo. Ese Mentecato impagable) para narrar esta historia de justicieros con y sin placa, bañada de una violencia muy de su época.
De hecho, yo la vi en el cine en doble sesión con "Porky´s 2: al día siguiente" (!!). Aquel fue mi desvirgue, y desde entonces, vivo enamorado del señor inspector.
Dejando de lado lo bien narrada y rodada que está "Impacto Súbito", cabe recordar los "momentos lapidarios" que son unos cuantos y todos alcanzan la categoría de obra maestra. La parrafada sobre la "cagada de perro". La sensacional secuencia en la cafetería ("Nosotros no dejaremos que os vayáis". "¿Nosotros?, ¿quienes?". "Smith y Wesson y yo", ¡¡BANG!!"). El incomparable "Alégrame el día" y, por supuesto, la secuencia final de Callahan, auto-mag en ristre, a contraluz y con la -siempre tan- estupenda banda sonora de Lalo Schifrin (¡¡atención al orgásmico tema inicial!!), arrasando con los malos a base de pura tensión. Brutal. Increíble.
Una película absolutamente maravillosa, como las que ya no se hacen, con un Clint en estado de gracia. Aunque la tengo en dvd (en esa estupenda edición de luxe de la caja y la placa), ayer la vi en VHS... y a pesar de tener el formato cortado, la gocé como un jodido enano metiéndose un champiñón por el culo.
Atención a la sincera y directa frase, en mayúsculas y negrita, que hay en la parte de atrás de la -cojonuuuda- carátula: "Las más espectaculares escenas de violencia que jamás haya visto". Eso es hablar claro, cojones.¿Un diez?... no, un 900 (el 1000 lo dejamos para la primera).

jueves, 25 de diciembre de 2014

CARPETAS CINÉFAGAS (Y OTRAS ESPECIAS)

Había en mis tiempos de escolapio una característica del todo típica que consistía en adornar tu carpeta o carpesano con imágenes representativas de tus gustos y apetencias. Podías tirar de las pegatinas que regalaban las revistas destinadas a la porción del mercado que tu representabas o demostrar algo más de personalidad y currártelas tu, a base de recortar, fotocopiar o incluso dibujar.
Yo, como buen aficionado al cine de género, con especial y orgullosa inclinación por el terror, no iba a ser menos. A lo largo de mi no demasiado extensa y sí notoriamente fracasada carrera estudiantil, lucí muchas carpetas armoniosamente decoradas, siempre acorde a cuales eran mis obsesiones en el momento. También pude disponer de algunas ya diseñadas para tal menester, aunque esas fueran las menos.
Afortunadamente tuve la buena idea de conservarlas casi todas, en parte por su aún útil función archivadora. Únicamente lamento la pérdida de una de ellas, pero que no forme hoy parte de mi colección obedece a una aplastante lógica: su tamaño. Estaba pensada para salvaguardar hojas de formato Din-A3 y, claro, acabó siendo un trasto gordo, pesado y molesto que terminé aniquilando. Sin embargo, recuerdo perfectamente qué imágenes la ilustraban. Ambas, obvio, acorde a su tamaño: La de la familia matarife de "La matanza de Texas 2", ahí posando, pero sin letra ni logo alguno, y una secuencia muy llamativa de "En los límites de la realidad", aquella que nos muestra a una moza de espaldas abriendo una puerta por la que asoma un ojo gigantesco. Recuerdo perfectamente que, en el metro y de camino al cole, la estampa de "Leatherface" y los suyos era inevitable blanco de muchas miradas, cosa que me incomodaba, sí, pero no tanto como para renegar de ella. Ni por el forro.
Por fortuna, el resto de mis carpetas escolares reposan en el armario. Y un buen día se me ocurrió que sería divertido y entrañable recuperarlas todas, fotografiarlas y desmenuzarlas aquí, en este nuestro/vuestro blog, dedicado -en parte- a rememorar cinéfagas primeras experiencias.



Cuando intentaba recordar cuál de todas las carpetas que siguen era la primera, hubo una pista que me ayudó a decidirme por una candidata. ¿Y en qué consiste esa pista?, pues en su mala ejecución. No a la hora de elegir las imágenes, ni mucho menos, si no a la hora de situarlas. Tal como quedó, una de las caras estaba boca abajo en relación a la otra. Error. Que no lo hiciese correctamente en esta ocasión es lógica muestra de mi inexperiencia (ya que no volví a cagarla igual again), ergo, esa ha de ser la primera.
¿Y qué encontramos en ella?, pues un muestrario infinito y generoso de lo más variado. Propio también del novatillo, con los gustos aún no del todo definidos. Por ejemplo, en la cara A, por así llamarla, encontramos clásicos del calibre de "La Niebla" o "Halloween 3". Uno de mis slashers favoritos, "La Quema". Un poco de la música que me gustaba entonces ("Blues Brothers", "Motorhead".... y bastante heavy, lo que me choca porque nunca me tiró mucho ese tipo de sonido, aunque supongo que me atraía más a un nivel estético, por sus habituales cubiertas a base de elementos horroríficos... como ese "Eddie" ("Iron Marisamaiden") en plan piloto de guerra. También vemos a los "Creedence" -que me molaban entonces por su participación en los soundtracks de John Landis- y ¿¿¿Pink Floyd?? que imagino sería puro relleno. Si no, no me lo explico). También nos damos de bruces con referentes a algunos "blockbusters" clásicos como "Los Cazafantasmas" y "Regreso al futuro" (cuyo vinilo gozaba mucho escuchando) y sendas cubiertas de las bonitas novelas de terror editadas por Martínez Roca (ver más abajo). Complementan el sarao dos calaveras dibujadas por el menda, siendo la más grande una imitación de la que protagonizaba la versión en comic de "El día del padre", según "Creepshow", de la mano de Bernie Wrighston. La guinda la pone Monty Python y la que entonces era mi peli favorita del grupo, "El sentido de la vida". ¡Y que no falte "Viernes 13"/Jason!, aunque sea en plan "cameo carpetil".


En la segunda cara retomamos el tema "Creepshow" -por entonces mi absoluta number one. Hoy es la number two, lo que tampoco es moco de pavo-, destacando esa curiosa ilustración promocional extraída de un "Fotogramas" de la época. Una no muy sincera declaración de amor al noveno arte a base de imágenes mangadas de "Vampus" o "Rufus", referencias a Richard Corben -mi dibujante favorito en el momento, junto a Wrighston-, a Moebius (??) y a "Torpedo", que me gustaba mucho. En lo musical nos encontramos con el "Salve" de la "Polla Records" (entonces recién comprado en formato casete), un guiño punk -en esos tiempos comenzaba a interesarme por la subcultura del imperdible- y una tímida referencia al "Thriller" de Michael Jackson. Sí, amigos, yo fui de los que se cagaron de miedo viéndolo. Destaca H.P.Lovecraft en lo literario, autor al que me acerqué a través del cine, y aunque intenté leer algunos de los libros que aparecen en la foto, nunca logré conectar con ninguno de ellos. Arriba de todo, el encabezamiento de las tiras humorísticas y macabras de Pierino extraídas de "El Papus". Era un dibujante que me gustaba y se adecuaba mucho a mis apetencias grotescas.
Lo que más me llama la atención es que gran parte de los recortes aquí expuestos, sobre todo los de música y literatura -y de escueto tamaño- están recortados de un popular catálogo que solía llegarnos a casa por correo, "Discoplay" (¡gracias Don Olid!).


Como apéndice, comentar de pasada la costumbre que tenía de incluir "caramelos" en el interior. Y pal caso, lo que aquí tenemos es la adecuada incursión de portadas de la colección súper terror de Martínez Roca, destacando las antologías de "Las mejores historias de terror" o la adaptación de "La noche de los muertos vivientes" de John Russo. El "Spy vs. Spy" de la revista "Mad", que entonces leía. El libro de H.G.Wells que inspiró una de mis pelis antiguas favoritas, "El tiempo en sus manos" y, cómo no, el mítico "Stryker" de Cirio H. Santiago.
Brutal.



Pa la siguiente carpeta decidí no matarme tanto y tiré por lo fácil. Carteles grandes, ambos extraídos de las páginas del "Fotogramas", justo cuando se estrenaban oficialmente ambas películas. El de "Viernes 13, 3ª parte", que explotaba a tope el elemento tridimensional, siempre me ha parecido precioso, uno de mis favoritos de la saga.


El otro, pues a decir verdad únicamente lo escogí por la presencia de Clint Eastwood sujetando una gran pistola, a lo "Harry Callahan" que, como verán a continuación, ha sido siempre una presencia constante en mis preferencias decorativas. Aquí no interpreta al gran "Dirty Harry", y la película resultante ni siquiera me gusta, pero pal caso, no importaba mucho.


La fricadilla la pone el breve anuncio del video-juego, por entonces aún una práctica bastante verde, inspirado en "Viernes 13". No es que lo tuviese, o lo hubiese jugado en casa de un amigo... de hecho, nunca llegué ni a verlo, pero se trataba de algo relacionado con la saga en cuestión, lo que era ya suficiente argumento para recortarlo y añadirlo.


En este caso recurrí de nuevo al tema imágenes grandes, solo que aquí tuve la decencia de utilizar algo hoy bien valorado por el aficionado medio, una fotografía promocional de "Re-Animator", de esas que solían adornar las vitrinas de los cines (vamos, lo que llaman "fotocromo"... y por cierto, ¡¡menudo es!!, ¿dejarían hoy día usar una imagen así de extrema?). En ella vemos uno de los momentos álgidos, más sangrientos, grotescos y gran guiñolescos del famoso y estupendo film de Stuart Gordon, cuando un zombie (el papá de Megan) le revienta los ojos a la cabeza del Dr.Hill, poco antes de aplastarla como un melón. No hace falta decir que me ALUCINABA ese panorama, por su exageración, su locura, su demencia y su rojo abundante. Absolutamente salvaje. Recuerdo cuando una persona adulta vio la carpeta y cínicamente me dijo: "Veo que ahora te va el romanticismo". Con todo debo abrirme a ustedes y confesarles que, por entonces, aún no había visto "Re-Animator", así que con material como ese mi imaginación volaba libre y peligrosamente.


La cara B resulta harto reveladora. Como ven, son los carteles franceses de "From Beyond/Re-Sonator", "Howard, un nuevo héroe", "El día de los muertos" y "Viernes 13, 6ª parte: Jason Vive", lo que significa que me encontraba en pleno apogeo de mis lecturas gabachas. Todo ese material salió de las páginas de "L´Ecran Fantastique" que, junto a "Mad Movies" e "Impact", conformaba mi generosa dieta de lectura cinematográfica por esos tiempos.
No hace falta decir más.



Por lo visto eso de poner un solo cartel no me satisfacía tanto, y para la ocasión -y la siguiente- decidí retomar el tema "collages", solo que aquí partiendo directamente de fotocopias. Eran los tiempos en los que había descubierto la revista "Fangoria" -la yankee, claro- y con ella el fascinante espectro oscuro y chungo del cine fantástico y de terror, su lado más "trash", algo que se refleja mucho muchísimo en esta interminable galería de rostros.
Lo normal era que los chicos adornaran sus carpetas con cantantes sexys, modelos, actrices. O en un caso pre-homosexual, jugadores de furgol. ¿¿Y qué es lo que hago yo??, colar las caras de un puñado de señores de mediana edad o más -cada uno con su respectivo nombre debajo-, casi todos hombres de negocios de escaso talento y algunos más interesados en sacar dinero del bolsillo de los posibles espectadores impresionables que de crear cine. ¿Quiénes eran estos elementos?, fácil: Al Adamson, Andy Milligan, Jesús/Jess Franco, Frank Henenlotter, Aristide Massaccesi (Joe D´Amato), David DeCoteau, Ted V. Mikels, Charles Band, David Friedman, Herschell Gordon Lewis, Lucio Fulci, Roger Corman y Fred Olen Ray (en una foto que casi está de espaldas). La créme de la créme. Junto a ellos, temas tan propios de ese tipo de movidas como el cine de caníbales o "Santo, el enmascarado de plata". Nótese ciertas manchas de rojo-granate en las esquinas de las fotos... sí queridos, era tempera, en un intento de hacer más cantoso el tono "sangriento" del invento (dulces ingenuidades).
Y por aquello de no perder las buenas costumbres: "Harry Callahan" en un ladito (con un contundente "My hero!" encima de la foto) y el Steven Seagal de "Por encima de la ley".
A esta carpeta podríamos bautizarla tranquilamente como la "trash-carpet".
Fascinante.


Si el caso anterior era algo bizarro, el de ahora roza la locura.
¡¿Fred Olen Ray, el ínclito cineasta zetoso, como motivo central de una carpeta?!. Miedo da. Pero sí, queridos, así de fan era yo entonces del director de "Alienator" (que decora ampliamente el collage), "Del espacio profundo", "Los Dreggs", "Días de horror y muerte", "Commando para matar", "El poder de las armas", "El misterio de la pirámide" y otras que no aparecen en la imagen como "Biohazard", "Alien Dead" o "Beverly Hills Vamp".
Recuerdo que, tras mirarla atentamente, un compañero de aula me dijo: "¿Te gusta la violencia, eh?". Pues sí, pero solo en la pantalla, chavalote.



En la cara B del caso que nos ocupa se recupera un poco cierta cordura. Aunque tampoco mucho.
"Blood Feast", el inevitable "Harry Callahan", su entrañable parodia televisiva "Sledge Hammer", más macarrismo con "Yo, el jurado", el cartel de "Re-Animator 2/Metamorphosis" según san Luigi Montefiori (que es una puta bazofia, pero esa ilustración me gustaba mucho... ¿será de E.Sciotti?, eso explicaría muchas cosas) y, consecuentemente acorde a la presencia de San Fred Olen Ray, un guiño a Jim Wynorski con dos de sus obras cumbre, "The Return of Swamp Thing" y, sobre todo, la inmortal "Deathstalker 2".

Posdata: La imperdonable ausencia de imágenes en ambos lados, a base de tijera bruta, obedece a alguna causa de reciclaje que, ahora mismo, no recuerdo claramente (aunque puede distinguirse el nombre de Linnea Quigley, lo que significa que la carpeta también luciría cierto erotismo barriobajero).


MENCIONES ESPECIALES:

Las dos carpetas que siguen se alejan un poco del grupo. Una por temática y otra por fabricación. Pero merecen estar aquí... entre otras cosas porque, en fin, son las que faltaban para completar el repaso… y porque me sale de los cojoncillos.


El punk rock como temática ha salido ya alguna vez, tímidamente, a lo largo de este periplo, pero realmente no se impuso hasta mediados de los años 90.
Pal caso tenemos a Jayne/Wayne County (el travesti punk del Nueva York originario que hacía poco había visto “live”). Una ilustración extraída de un número de la revista "Vibraciones" del año 77. En esa época era muy fan (y mantenía relación epistolar) con el grupo "Wat Tyler" y a falta de alguna imagen más representativa, utilicé esa del bailarín tirolés. A su lado, la pegata número uno de mi fanzine "Suburbio", y el nombre de una banda que desentonaba un poco en el conjunto (de ahí que su presencia fuese tan poco llamativa), los militantes "Crass". A su lado, un dibujo muy especial de John Holmstrom, el famoso padre de la revista "Punk Magazine" y portadista de "Ramones". En medio, y ahí luciendo a lo grande, la que era mi banda absolutamente favorita, "The Lurkers". Justamente, el tipo con el perro y la bandera es Arturo Bassick, que en aquellos tiempos lo lideraba.
Retornamos a la parte baja, extremo izquierda, y descubrimos la pegatina número dos de "Suburbio".
A su lado, el logo de los mediocres "Chelsea", "Sham 69" (y no entiendo muy bien el motivo de que estén ahí) y la divertida imagen macarra de uno de los integrantes de "Spider Babies", grupo de garaje cazurro.



Y estos, pues no necesitan presentación.
A día de hoy dudo mucho que los "Toy Dolls" fueran genuino punk. Siempre he visto a su líder, Olga, como un currante que se disfraza cuando toca y luego vuelve a la normalidad de su rutinaria existencia. Pero eso no quita que, en sus buenos tiempos, los "Toy Dolls" me ENCANTABAN y, de hecho, en cierto modo fueron los culpables de mi afición al punk rock. Así que merecían un lado entero de la carpeta para ellos solos... y más con una imagen tan ideal como la de este single de su divertida canción "James Bond lives down our street".


A esta, obviamente, lo que le tengo es mucho cariño, tratándose como se trata de merchandising oficial surgido a raíz del estreno del legendario "Superman" de Richard Donner con Christopher Reeve. Comprado en la época, se entiende. Sorprendentemente ha durado en bastante buen estado hasta nuestros días. Tengo algunos amigos completistas del personaje que han demostrado interés en hacerse con ella guita mediante, pero de momento prefiero conservarla.

miércoles, 13 de junio de 2007

SLEDGE HAMMER!

Si "Superagente 86" era la versión coñera de "James Bond", "Sledge Hammer" cumple la misma función con "Harry, el sucio". Y no lo digo yo, lo dice Alan Spencer, el tipo que creó esta poco conocida serie de bajo presupuesto que, sin embargo, y como es lógico, se ha granjeado un culto considerable.
Como fan de las correrías de "Harry Callahan" que era, y soy, descubrir a "Sledge Hammer" fue todo un regalo para los sentidos... lo triste es que no recuerdo cómo ocurrió, ya que la primera vez que esta serie se echó por la tele fue en el circuito catalán de la dos y a las seis o siete de la mañana. Sin embargo, fue un amor a primera vista. De hecho, no mucho después la volvieron a pasar a horas intempestivas, y en castellano, y esta vez fui precavido, pues gracias a la magia del VHS pude grabarme casi todos los episodios... que aún conservo.
"Sledge Hammer" es el nombre de este super-policía machista, racista y homófobo que está enamorado de su plateada magnum 44 a la que habla cariñosamente. En su tiempo libre, se entretiene con vídeos para mejorar su puntería... disparando contra la diana que sale en pantalla (!). Entre las joyas de la serie tenemos aquel episodio en el que, para detener a unos malhechores que se han amotinado en un edificio, les dispara con un bazooka y derriba por completo la construcción o cuando empieza a empinar el codo tras extraviar su querido revolver. Existe un episodio muy mítico en el que "Sledge Hammer" es transformado temporalmente en un "Robocop" de lo más cutre. Y es que, además del cachondeo de su propia cosecha, uno de los fuertes de esta serie era su tendencia a parodiar películas. En una ocasión, y sin alejarnos mucho de Clint Eastwoodlandia, se tomaron a guasa "Escalofrío en la noche".
"Sledge Hammer" estaba interpretado por el bueno de David Rasche, eterno segundón al que en los 80 pudimos ver haciendo de fotógrafo de moda (y fiambre) en "Cobra" (sí, la de Stallone) y más recientemente en producciones de alto standing como "United 93" y... ¡¡"Banderas de nuestros padres"!!, lo que se traduce en el ansiado encuentro entre el verdadero "Harry, el sucio" y su divertida y entrañable parodia.
Dato curioso: La brillante musiquilla que adornaba la no menos brillante secuencia de inicio de la serie era cortesía de un principiante Danny Elfman (ver aquí).
Más información en
http://www.sledgehammeronline.com

domingo, 28 de noviembre de 2010

BLACK COBRA

Cuando a inicios de los 90 me dio por el cine de justicieros, muchas fueron las pelis del estilo que me zampé. Americanas, Francesas, Filipinas... pero nadie -obvio- copiaba mejor mis referentes que los inmortales Italianos. De todas ellas, destacaban las protagonizadas por Maurizio Merli, el Eastwood/Bronson de serie Z de aquellos lares (en prometedores pero decepcionantes vehículos). Algunas de esas joyas las firmaba un tal Stelvio Massi, el mismo responsable de la que ahora nos ocupa. Vi el cartel de "Black Cobra" por vez primera en las sabrosas páginas de la revista "Pantalla 3" (auténtico catálogo de videoclubadas de todo calibre), pero nunca jamás localicé el film. Al menos no durante el tiempo que me interesaba dar con el. Como ingrediente exótico estaba el protagonismo del legendario Fred Williamson, por aquellos tiempos inmerso de lleno en el mercado italiano y que, en mi fiebre justiciera, también me había aportado algunas escuetas horas de placer (como con "The Big Score", que se supone partía de un guión rechazado por Clint Eastwood para lo que hubiese sido otra aventura de "Harry Callahan"). La combinación era atractiva, al menos a priori: Williamson como poli duro, Massi a los mandos y una trama que revelaba el verdadero fin de la película, explotar el "Cobra" de Cosmatos/Stallone, producida un año antes. ¿El resultado?, vamos a ello...
Un grupo de psicópatas están tan hartos del sistema que deciden emprenderla a tiros y violencia desatada con las pobres gentes inocentes de la calle. En eso que una moza de lo más atractiva presencia uno de los crímenes, lo que la convierte en blanco de interés de los malos. ¿Y qué hace la policía?, pues encargar al duro durísimo Malone la protección de la muchacha, aún a sabiendas que este prefiere disparar antes que preguntar... o que cagar... o que dormir.
Que sí, que es igualita que "Cobra" (o, bueno, ¿que la famosa novela que la inspiró, "Fair Game"?). Empiezan igual, con el héroe acudiendo a salvar unos rehenes por la línea burra. El malo, en su afán por parecerse a Brian Thompson, y gracias a su vestimenta, termina siendo una imitación precaria de "Terminator". La chica prota, en "Cobra" modelo, aquí pasa al otro lado de la cámara, vamos, que es fotógrafa. En cierto momento, el asesino se tiñe el pelo a lo rudimentario para no ser descubierto. Si en la de Cosmatos era para colarse en el hospital donde está ingresada la testigo, en "Black Cobra" es por otros fines... aunque, claro, también tenemos escena de hospital. Joder, si hasta en la jugada sale perjudicado el amigo Callahan, a quien Malone/Williamson le roba la famosa tonadilla del "Sé lo que estás pensando...", aunque con mucha menos gracia, claro.
Por lo demás, pues algunas caras conocidas del exploit italiano (la morbosa Sabrina Siani), música electrónica tan cutre como efectiva, muchos zooms, el aceitoso objetivo de la cámara y en fin, un ritmo tirando a farragoso. Solo los italianos son capaces de producir películas de acción con tiros, sangre y explosiones y lograr que les salgan más chapa que la peor muestra de cine de vanguardia. Increíble.
A pesar de todo, la jugada salió bien, pues "Black Cobra" esputó tres secuelas más, dos dirigidas por Edoardo Margheriti, hijo de Antonio, ("Black Cobra 2 y 3") y una cuarta ("Detective Malone") con el sello Umberto Lenzi y parida a base de material rechazado de las pelis anteriores ya que, por lo que dicen en Imdb, el bueno de Fred Williamson ya no tenía ganas de hacer más. ¡Lógico!.

sábado, 22 de marzo de 2025

STONEY, EL FRÍO

No solemos ser tan oportunos, pero el cruel destino ha obrado en nuestro favor. Tenía el siguiente tocho programado para dentro de dos semanas.... y justo me entero del fallecimiento de Wings Hauser, legendario astro del cine barato y prota absoluto del film en cuestión. Es por ello que he decidido adelantar su publicación a modo de tributo. Descanse pues en paz, caballero.
Dice asín...
En la reseña de "Police Force" acusaba al productor, mister todoterreno Sandy Howard, de haberme engañado con otra de sus películas previas, "Stoney, el frío", vendiendo -por título- una falsa epopeya justiciera "a lá Harry Callahan". Luego, en -precisamente- frío, lo consideré un poco injusto por mi parte, ya que la "estafa" fue cosa de los distribuidores españoles (el único país donde se tiró de tal estratagema) quienes optaron por ese bautismo troleante, cuando en realidad la película fue estrenada en USA como "Deadly Force", un rato molón (claro que traducido suena más genérico, "Fuerza Mortal"). Sin embargo, me informo -es decir, visito Imdb- y descubro que el film SÍ nació con la intención de arrancar una nueva franquicia de vigilante repartiendo tiros, citándose muy claramente "Harry, el sucio" y "Death Wish" como inspiración (así lo de "Deadly Force" cobra más sentido. Un título al que le pega mucho una posible numeración continua, "Deadly Force 2", "Deadly Force 3"... ¿a que sí?). Desconcertante, muy desconcertante, porque una vez consumida por segunda vez -cortesía de mi querido "consiguietor" Enorm- tras la inevitable y mentada decepción juvenil, no veo paralelismos por ningún lado. La cuestión es que Sandy Howard quedó impresionadísimo con el carisma y talento desplegado por Wings Hauser en su colaboración anterior, "La jauría del vicio", donde hacía de villano ultra-cabrón, y decidió fabricarle un vehículo de lucimiento, con el protagonista -esta vez un héroe- totalmente diseñado para él. No obstante, Hauser desenmascaró su limitado registro interpretándolo casi como si fuese otro villano -o eso dicen los que saben-, de ahí la imposibilidad de conectar con su condición supuestamente heróica y, de rebote, con el público. El inevitable fracaso resultante puso fin a la intención "franquiciadora" y a las colaboraciones entre productor y actor. A saber el mal rollo que generaría todo ello.
No obstante, según mi teoría -la de los que saben poco-, el descalabro no solo es cosa del amigo Wings. La película, toda ella, carece de elementos medianamente llamativos. Tal vez el enfrentamiento final entre el héroe y su némesis resulte algo más interesante, ni que sea por la inhabitual cantidad de estopa que recibe el primero. Pero, en general, abunda el muermo. Falta acción, falta violencia, falta sordidez, falta de todo. Podría pasar como semi entretenimiento de tarde de domingo, consumido mientras miras el móvil o piensas en tus mierdas, pero nada más. No deja ninguna clase de poso y Hauser da vida a un tipo demasiado normal como para resplandecer en el rol de justiciero. Es sociable, simpático, enseña el culo, está enamorado de su mujer a la que ama (fuerza un polvete reconciliador) y, en fin, no hay mucho de duro, frío y despiadado en él. Tampoco nadie se venga aquí, lo que rebaja totalmente la posible adrenalina que ello provocaría en nosotros, ilusos consumidores, y eso incluye la poco gustosa muerte del malo... uno que se supone sorpresa, pero ves venir desde lejos y sobradamente. Al parecer, el director, Paul Aaron (a quien debemos films como el "Fuerza 7" con Chuck Norris, la comedia "Maxie" con Glenn Close o -en funciones únicamente de productor- "El alucinante viaje de Bill y Ted"), aseguraba a los medios del momento que había evitado rodar "la típica peli de polis matando a diestro siniestro". Considerando ello, casi podríamos señalarle a él como total y absoluto culpable. Eso es justo lo que tendría que haber sido "Stoney, el frío".
Hay un maníaco suelto en la ciudad que elige sus víctimas a boleo. Ha asesinado a una jovenzuela cuyo abuelo pide ayuda a su amigo Stoney Cooper para que averigüe algo. Este, detective de profesión -fue expulsado de la policía, no dicen por qué razón, pero suponemos que será cosa de métodos expeditivos... ¿no es siempre así?-, se dedicará a resolver el entuerto, recuperar a su ex y, de paso, enfrentarse a viejos enemigos.
Inevitablemente, y siendo una película del año 1983, localizamos unos cuantos nombres curiosos. En cuestiones de reparto, destacan Paul "El precio del poder" Shenar, Al "El padrino parte III" Ruscio, Lincoln "Fortaleza Infernal" Kilpatrick -ambos de extensísima y sorprendente carrera-, la Estelle Getty de "Las chicas de oro" (haciendo gala ya de ese desparpajo que, en su vejez, la catapultaría hacia lo más alto), Aaron Norris -hermano de Chuck, es decir, enchufado- como policía y el bueno de Ned Eisenberg en plan ratero callejero, lo reconocerás como chico malo / víctima en "La Quema", pandillero en "El Exterminador", soldado israelí en "Ultimatum" y aficionado a la ultra-violencia en "Locademia de conductores". ¡¡Carrerón!!.
El caso de la "partenaire" de Hauser es un poco atípico. Joyce Ingalls venía de interpretar a una prostituta en "La cocina del infierno" de / con Stallone. Por lo visto, en la época el famoso actor y ella fueron pareja, o follamigos (me pregunto si cuando Estelle Getty y Sly coincidieron años después en "¡Alto! o mi madre dispara", cuchichearían al respecto). Tras "Stoney, el frío", Ingalls se lió con movidas beatas. A causa de ello, dejó la interpretación, que no retomó hasta 1998 con "Arma Letal 4". Eso sí, en un rol de enfermera, casi como extra. Debió satisfacerla más bien poco porque ya no reincidió. En 2015 abandonó esta dimensión.
En los efectos de maquillaje un clásico, Mark Shostrom, de más que lustrosa trayectoria. Aquí no es que le dejen lucirse mucho, pero cumple.
Y, ya concluyendo, en tareas de guion tenemos a un "mostro" del "exploitation" como era Robert Vincent O´Neil, padre de la saga "Angel". A Barry Schneider, responsable del libreto de "Ruby", del de la comedia "Apáñatelas como puedas" y de dos para Mark Lester, "Roller Boogie" y nada menos que "Curso 1984". Vale la pena señalar que en esta no figura acreditado, siendo el reputado Tom Holland quien se lleva la medalla. He buscado información (es decir, he vuelto a mirar a fondo Imdb), pero sin suerte. Aunque para misterios, el tercer guionista de "Stoney, el frío" (¡¡tres personas pa escribir esto!! tiene delito) Ken Barnett. Posee un único segundo crédito como guionista, otro producto Sandy Howard titulado "Las aventuras de Hambone". Lo llamativo es que, justo Ken Barnett, fue el nombre elegido por Freddie Francis y Ken Wiederhorn para ocultar sus respectivas (ir)responsabilidades con respecto a la fallidísima "Torre de cristal", recuerden, aquella de terror rodada en Barcelona el año 1987 usando como escenario exterior la Torre Trade. Aquí pueden leer al respecto. Ya, ya, seguramente haya unos cuantos Ken Barnett pululando por los USA, pero la coincidencia tiene su coña y la duda no se disipa del todo al descubrir que "Torre de cristal" venía producida por el amigo Sandy Howard..... ¡¿hein?!.

martes, 3 de noviembre de 2009

CAVERNÍCOLA

La idea de una comedia situada en plena era prehistórica no se si será mérito del director (Carl Gottlieb, más popular en su faceta de guionista y actor, funciones ambas que hizo en "Tiburón") o del co-guionista (junto al mismo Gottlieb, Rudy DeLuca, mano derecha habitual de Mel Brooks), pero es cojonuda... aunque no del todo original. Hay un precedente producido en Italia y titulado "Cuando las mujeres tenían cola" (por una vez, al revés de lo normal).
"Carvenícola" es, junto a "Los guerreros del espacio" o "Detectives casi privados", uno de esos films que marcaron a la audiencia más joven habitual de los vídeo-clubs de los 80. Esa clase de pelis que dejan huella y cuyo recuerdo queda resguardado en un rincón de tu cerebro para siempre, dejándose ver y oír eventualmente.
Un troglodita se pirra por los huesos de la pareja del jefe de su tribu. Es pillado en un intento de agenciársela carnalmente y, por ende, expulsado. Una vez fuera, se reunirá con otro miembro rechazado previamente y varios parias más, que le ayudarán en su intento por hacerse con la moza que le lleva loco, además de enfrentarse a tantos otros peligros. Aunque de crío no te das ni cuenta, el mensaje es evidente: la tribu de los buenos está formada por dos inválidos en mayor o menor grado, una pareja gay, dos individuos de otra raza, un enano, etc.... significativo.
Naturalmente, el humor de "Cavernícola" básicamente es visual (la ausencia de diálogos "normales" es total, aunque sustituidos muy ingeniosamente por sonidos, gestos y palabras reconocibles) y, por eso mismo, recuerda mucho al "slapstick" clásico, sensación esta aumentada por el uso -pero no abuso- de la cámara rápida en algunos certeros momentos (el gag del huevo gigante, por ejemplo). En general los chistes son todos bastante divertidos y ocurrentes (el huevo antes mencionado convertido en frito, el enano hundido en caca de T-Rex...), pero destacan, a gusto personal, aquellos que implican monstruos prehistóricos. El dinosaurio que recibe primero un masaje y luego un doloroso golpe en los testículos gracias a un cavernícola ciego. Otro de ojos saltones y casi bizco. Otro drogado y que demuestra signos inequívocos de disfrutar del momento... aunque uno de los mejores es el abominable hombre de las nieves (interpretado nada menos que por Richard Moll, mítico astro del terror de "serie B", cadáver andante en "House, una casa alucinante" y "Bull" en "Juzgado de guardia") que, tras aterrorizar a los cavernícolas y quedarse solo, comienza a lloriquear cual perrito abandonado pues lo único que hacía era jugar un rato.
Ni que decir que en el tema de los efectos especiales descubrimos nombres tan legendarios como los de Dave Allen para los stop-motion (era habitual en las nóminas de "Empire" y "Full Moon"), Ray Arbogast supervisando (lo mismo hiciera en "Christine", "El retorno del Jedi" o "Están vivos" entre muchas otras) y Jim Danforth en las pinturas mate (suyas son las de "La Cosa", "Commando" o "El día de los muertos").
La ocurrente banda sonora se la debemos al gran Lalo ("Harry, el sucio") Schifrin quien, imagino, también será el compositor del pegadizo tema que improvisan los protagonistas rodeando una hoguera y que vendría a ser el descubrimiento de la música por parte del hombre prehistórico.
Como nota curiosa añadir que el montador no es otro que Gene Fowler Jr., director en su momento del clásico "I was a teenage werewolf".
El reparto es tan completo como exótico. El ex-"Beatle" Ringo Starr de prota, seguido de un jovenzuelo Dennis Quaid, Shelley Long ("Esta casa es una ruina"), Evan Kim (el Bruce Lee de risa en "Made in USA" y el compañero de "Harry Callahan" en "La lista negra"), Barbara Bach (ex-chica Bond, prota de "La isla de los hombres peces" y, a raíz de "Cavernícola" -hasta la actualidad-, recipiente carnal del pene de Ringo), John Matuszak (el mítico "Sloth" de los "Goonies" y, fíjate tú que casualidad, uno de los piratas galácticos de "Los guerreros del espacio"), el pequeñín Cork Hubbert (estuvo también en "Legend") y el gigantón Miguel Ángel Fuentes (se las vio con Charles Bronson en "Justicia Salvaje" pero se le puede encontrar en cosas tan dispares como una peli de "Santo, el enmascarado de plata", "Fitzcarraldo" o "El templo del oro" junto a Chuck Norris).
Entrañable.

jueves, 20 de agosto de 2009

NOSTALGIA IMPRESA 2







Superman 1978, La Guerra de las Galaxias, El Mundo de los Desconocido Fantasmas Monstruos Ovnis, Nosotros los Catalanes, Jan, El Jueves, Histerias Indecentes de la Tele, Zorry Kid, Coco Bill, Jacovitti, Harry el sucio, Harry Callahan 

sábado, 27 de noviembre de 2021

COP, CON LA LEY O SIN ELLA

Un asesino psicópata anda suelto. Sus víctimas favoritas son mujeres tímidas e inocentes. Un policía tremendamente obsesivo, y casi tan loco como aquel, será quien se dedique en cuerpo y alma a pararle los pies.... aunque para ello tenga que cabrear a todo su departamento.
"Cop, con la ley o sin ella" es un thriller policíaco la mar de solvente. Bastante entretenido, con notables interpretaciones, unas agradecidas dosis de violencia y sexo, una trama que, aunque a priori parece más vista que el tebeo, no se conforma con tirar por derroteros trillados y del todo predecibles. Vamos, una película perfectamente recomendable. Pero, honestamente, no me habría parado a escribir estas letras si no fuese por tres elementos.
El primero es evidente, James Woods. Hoy está de moda odiarle y decir que es una mierda (tras erigirse como fan y defensor de la causa Trump), pero eso no quita que sea un actorazo al que le van como un guante los personajes ambiguos y tremendamente sórdidos, como es el caso. Sería fácil dejarse llevar por comparaciones con "Harry, el sucio". Sí, existen ciertas similitudes. Sin embargo, la gran diferencia es que "Harry Callahan" es un héroe, mientras que el poli al que da vida Woods, no. Es un cabrón. Ni siquiera en plan "Teniente Corrupto". Este es un cabrón sin quererlo, que casi lo hace peor. Y ahí es donde entra el segundo punto a favor del film: su tendencia a lo políticamente incorrecto, sin postmodernismos autoconscientes, ni provocaciones desesperadas por llamar la atención. De modo totalmente transparente. Ayuda que se produjera a finales de los ochenta, por supuesto. Pero, aún así, tiene tela. Especialmente porque el personaje menos "correcto" del pack es, justamente, su protagonista. El poli bueno, que no tiene problema en matar a un sospechoso y, seguidamente, flirtear con la acompañante femenina de aquel, aún en shock. Además, se lleva fatal con su esposa y, en general, gasta un tono misógino de lo más refrescante. No solo él, sino toda la peli. Sin ir más lejos, nos presentan a una poetisa feminista, que pintan como medio demente, reprimida, y justifican su inclinación ideológica porque fue violada siendo adolescente. En un momento dado, Woods quiere ligársela, solo porque le apetece follar, sin más, y le sigue el rollo. Ella habla y habla, cuenta sus trifulcas espirituales, él se agobia, se rasca la oreja, mira el reloj con el rabillo del ojo y se muestra totalmente insensible a lo que la mujer relata. Para rematarlo, el hombre no tiene ningún reparo en lanzar continuas proclamas homofóbicas, con toda naturalidad. Un verdadero gusto, amigos.
Y así llegamos al tercer punto. Que no desvelaré pero que resumiré en que "Cop, con la ley o sin ella" gasta uno de los finales más secos, contundentes, vibrantes y PERFECTOS de la historia del cine. Casi vale la pena ver toda la peli por ese cierre magnífico.
Basada en una novela del célebre escritor James Ellroy (calificada de sádica y violenta), dirige James B. Harris, con pocos títulos en su haber pero una carrera llamativa en funciones de productor, puedes ver su nombre estampado en las primeras películas de Stanley Kubrick, nada menos.
Acompañan a James Woods nombres tan solventes como el gran Charles Durning o una Lesley Ann Warren un pelín menos sobreactuada que de costumbre.
Ya en su época se consideraba "Cop, con la ley o sin ella" una peli diferente al tipo de cine que se hacía entonces. Hoy, directamente, asciende a perro verde.

miércoles, 1 de octubre de 2008

LOS DESMADRADOS PIRATAS DE BARBA AMARILLA

En los 80 había una moda bastante irritante que consistía en atribuirle películas al clan Monty Python en las que, únicamente, solo alguno de sus componentes había participado. Un caso que se dio mucho con Terry Gilliam ("La bestia del reino" y "Los héroes del tiempo" son dos ejemplos) y con otras, tal como la que hoy comento, "Los desmadrados piratas de barba amarilla", título más adecuado para la comedia americana que se producía entonces, eminentemente juvenil, que para este film británico hasta la médula.
Obviamente, lo que más destaca es su espectacular reparto de actores habituales del cine de risas. Tenemos a, como decía, algunos miembros de Monty Python (John Cleese, Eric Idle, Graham Chapman como protagonista y co-guionista), otros del clan Mel Brooks (Marty Feldman, Peter Boyle, Madeline Kahn), a los yankis Cheech y Chong y una suculenta variedad de cómicos ingleses (Peter Cook, Spike Milligan o Nigel Planer, es decir, el hippie de la inolvidable serie "The Young Ones"). A semejante ensalada debemos añadir a James Mason, un breve cameo de David Bowie y a Buddy Van Horn encargado de las tareas de los especialistas. Van Horn era habitual colaborador de Clint Eastwood, e incluso le acabó dirigiendo como "Harry Callahan" en "La lista negra".
Evidentemente, con un plantel así, y medios bastante holgados, esta peli tendría que haber sido la repanocha, el no va más del descojone padre. Pues no, todo lo contrario. "Los desmadrados piratas de barba amarilla" nos cuenta la historia de un feroz pirata que oculta un tesoro y es encarcelado 20 años. Pasada esa fecha, escapa en busca del botín, solo que ahora son unos cuantos más los que saben de su existencia, y no dejarán que el fiero pirata se lo quede.
El resultado es terriblemente desencantado, soso, sin gancho, sin ritmo y sin especial gracia. Con suerte sonríes en algún momento, pero poca cosa. En general mas bien te aburres como una puñetera ostra. Cuando llegas a la hora, estás tan cansado ya, que ni algunos de los por entonces mejores gags logran animarte. Un desperdicio de talento (y dinero) del que debemos culpar a su director, Mel Damski, un tipo que venía de la tele, hizo un parón en el cine con este film, y volvió a la caja tonta de por vida (entre sus últimos trabajos hay episodios de "Psych").
Si no me acabáis de creer, ahí va esa: El propio John Cleese asegura que es la peor de todas sus películas. Casiná.

domingo, 3 de abril de 2011

MANIAC COP 2

Pues no, esta vez la cosa no les sale tan bien como en la anterior.
Repiten Larry Cohen en la producción y el guión, y William Lustig dirigiendo (que, para la ocasión, se luce un poco más). El film denota un mayor presupuesto gracias sobre todo a unas pocas -bastante- espectaculares persecuciones. Y claro, hace gala de algunos "momentos Cohen" muy potentes, como la secuencia en la que los policías que practican tiro comienzan a recibir balazos desde detrás de las dianas (lo que da pie a un cacho que, aunque guapo, resulta muy deudor de "Terminator") o el clímax final, con el poli maníaco cumpliendo su venganza, a pesar de estar envuelto en llamas.
También esta vez Larry Cohen se esfuerza en ofrecernos una historia estructurada de modo que evite clichés e ideas previsibles, con sus gotas subversivas... sin embargo, como decía, la hazaña no se repite. De hecho, abundan los personajes desaprovechados (el poli interpretado por Robert Davi podría haber sido un pseudo-"Harry Callahan" cojonudo, pero no se le explota lo suficiente) y otros que molestan (la relación entre el poli asesino y un estrangulador que asola los clubs de striptease no convence demasiado). ¡¡Coño, si hasta hay una sierra mecánica y todo, a la que no le sacan nada de jugo!!.
Por lo demás, pues un poco lo mismo: Robert Z´Dar "vuelve de la tumba" para seguir vengándose de todo dios. Sorprendentemente los primeros en caer son los supervivientes de la anterior epopeya, sí, Bruce Campbell (¡¡argh!!, como duele eso!) y Laure Landon (yupi!). Así pues, el marrón pasa a las manos del poli duro interpretado por Davi y una psicóloga. Como decía, el maniac cop se asocia con otro maniac que le ayudará a regresar a la prisión de Sing Sing para machacar a los reclusos que lo convirtieron en lo que es.
En fin, tampoco es una nulidad completa, claro... se puede ver si no tienes nada mejor que hacer, pero sin prisas. Como sabéis luego hubo una tercera de la que el propio Lustig reniega. Tal vez la vea... nunca se sabe.
Ah! y sale Michael Lerner.

sábado, 20 de diciembre de 2025

RUNAWAY, BRIGADA ESPECIAL

No deja de tener cierta gracia que Steven Spielberg "deba" su mayor éxito noventero a Michael Crichton, autor de la novela que inspiró "Parque Jurásico", mientras que este, en su faceta como cineasta (suyas son "Almas de metal", "Coma", "El primer gran asalto al tren", "Ojos asesinos" o "Contra toda ley"), pariera en 1984 un thriller de ciencia-ficción muy influenciado por las maneras del "cine espectáculo" propios del papá de "E.T.", cuando solían encasquetarle aquello de "Rey Midas de Hollywood". Estoy hablando, obvio es, de "Runaway, brigada especial", otro de los vehículos de lucimiento para Tom Selleck confeccionados durante la dorada década (y ahí tenemos de nuevo la conexión Spielberg, con el bigotudo apunto de dar vida a cierto famoso arqueólogo aventurero de látigo fácil).
Hasta cierto punto, "Runaway, brigada especial" vendría a ser un poco el "Blade Runner" para "tontos", por así decirlo. Tampoco es tan descabellado, siendo Crichton escritor de -más o menos- ciencia ficción, indudablemente conocía la novela de Philip K. Dick que inspiró aquella y se dejaría salpicar. Las dos hablan de un policía especializado en detener robots descontrolados y asesinos. Y que en el título ambos films aludan a la acción de "run" tiene doble guasa. En fin, pues eso, que estamos en un futuro no muy lejano donde un tipo la mar de malo (muy fácil de identificar porque, vamos, ¡es que TIENE cara de malo!) trafica con chips y demás zarandajas y, cuando es de menester, fabrica máquinas homicidas o altera aquellas destinadas a facer tareas del hogar para que adquieran capacidades letales. El bigotudo Selleck se encargará de pararle los pies, proteger a su retoño, enamorar a su nueva compañera en apenas dos o tres días y superar el paralizante vértigo que le atormenta. Menudo crack.
Si nos ponemos farrucos, mirada la película con todos estos años de por medio, lógicamente muchos de los adelantos tecnológicos que muestra han quedado mazo desfasados, empezando por esos robots tan armatoste y poco prácticos. Sin embargo, cabe decir que en otros aspectos Michael Crichton tuvo muy buen ojo, especialmente respecto a la cámara flotante mediante hélice que induce a pensar en los actuales drones. También molan los explosivos rodantes en miniatura cuya función es situarse bajo un automóvil y reventarlo (no muchos años después veríamos algo parecido en "La lista negra", la quinta aventura de "Harry Callahan"), esa bala inteligente que persigue a sus víctimas a base de steadycam acelerada / trucada y, por supuestísimo, las arañas mecánicas especializadas en lanzar ácido mediante temibles agujas. Ideas estas que en esos años hacían vibrar al espectador más joven e inocente (trad: muá).
El resultado, pues, es una peliculita bastante del montón, con salidas de esas de manual (el forzado final feliz, el villano secuestrando al ser querido del prota, bla, bla...), pero bien realizada y lo suficientemente llevadera/amena como para rellenar una noche de fin de semana.
Por supuesto el reparto es un regalo para los sentidos. Cynthia Rhodes, compañera de Selleck, iba para actriz revelación pero, extrañamente, no logró despegar. De hecho, puso punto y final a su carrera tras protagonizar el zetismo de Joe Tornatore "Crystal eye: el ojo de cristal". Kirstie Alley marcándose un rol de chica sessssi, tanto como para medio mostrar palmito. Todo un G.W. Bailey, alias el "Teniente Harris" de la franquicia "Loca academia de policía", como encabritado comisario jefe. Stan Shaw, el inevitable "compañero negro". Chris Mulkey en plan informático chantajeado. Anne-Marie Martin, la futura compañera de "Sledge Hammer", ejerciendo de puta. Una actriz que nunca gozó de demasiada suerte, pasando de roles segundones pero algo notables (como en "Prom Night") a casi cameos, algunos sin acreditar. No extraña nada que dejara la interpretación tras su intervención en la afamada serie lo que, curiosamente, sería aquello que le daría más nombre. Perra vida. Y lo mejor para el final, Gene Simmons de "Kiss" como villano, cosa en la que se especializó durante aquellos tiempos (imposible otra clase de papel con semejante faz). Su muerte en "Runaway, brigada especial" es muy espectacular y reserva un sustazo final a la manera de una peli de terror.
La música lógicamente tira de sintetizador a lo bestia y se encarga de componerla el todoterreno Jerry Goldsmith.

miércoles, 6 de septiembre de 2023

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 26 (MADE IN ITALY)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique", "Impact" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....

Retomamos la sección de escaneos bonitos, y procedemos con una apuesta segura, el horror (y el "exploitation") parido/s en Italia a lo largo de la década de los ochenta. No todo lo que viene a continuación se puede considerar bueno... pero sí conserva esa pátina tan peculiar e inimitable que gastaban esta clase de productos y los hacía tan jodidamente entrañables.



La primera entra de lleno en el grupo de las buenas. O, mejor, las cojonudas. Ya lo dije en su momento, para mí "Aquarius" es la mejor película de terror producida en Italia, de toda la vida. Y, especialmente, un colofón estupendísimo a su época dorada.
Lo que aquí tenemos son una imagen icónica de Barbara Cupisti apunto de ser -fallidamente- asesinada por el psycho-killer del jeto de búho y la impactante secuencia en la que un tipo rescata a su novia -preñada-, que ha caído por un agujero a merced del villano, y al tirar de ella recupera únicamente la mitad, cercenada con una sierra mecánica (aunque, curiosamente, en el momento no oímos el motor de la misma. De hecho, ¿¿pero qué demonios hace semejante aparato en el taller de un teatro??.... ¡pues rimar! ¿qué si no?)
Yes! "Aquarius" se confeccionó con muy pocas liras, y todo era rudimentario no, lo siguiente. Por mucho que ame el film de Michele Soavi, no puedo contener el deseo de remarcar lo muy descaradamente que canta el maniquí utilizado como tronco de la víctima. En la pantalla da el pego.... aquí, no tanto.
Dios bendiga los efectos prácticos de chichinabo.


El bueno de Lamberto Bava tiene mucha presencia en la entrada de hoy. De primeras, este especie de collage que me he currado de "Demons 2", donde un poseído atrapa al actor con cara de boxeador Lino Salemme, cabolo mediante.



Luego, un par de instantáneas extraídas de "Disturbios en el cementerio", el pestiño que casi provoca el linchamiento de su director en el Festival de Sitges de la época. Lo cierto es que, a pesar de la poca calidad del film, están guapos los bichos, especialmente el segundo. 


Decimos "ciao!" a Bava Junior del mejor modo posible, con una de las víctimas del asesino de "Crímenes en portada". Tal es la locura de este que, en lugar de ver la belleza de las modelos que asoman en las páginas de una revista sexy, su mente las transforma en monstruos, como esta a la que han puesto careto de avispa. La gracia consiste en reconocer de quien se trata. ¿No le suenan esas deliciosas, preciosas y perfectas ubres censuradas? Sí, amiguitos, estamos ante la mismísima Sabrina Salerno, culpable de deslechar los testículos de media población adolescente española a finales de los ochenta (incluidos los míos, faltaría más). 
¿Que no, siguen sin recordar? Pues dejen que les refresque la memoria...




(para gosssarlas más y mejor, CTRL + botón izquierdo del ratón)

Creo que la de "Yo amo estudiantes" la tuve un tiempo
adornando mi carpeta escolar.
Bien, ahora que se han secado las lágrimas, y lo que no son lágrimas, vayamos a
por el colofón.



No es terror, pero sí italiano y muy "cool". ¿Hay cosa más macarra que Franco Nero dándoselas de un bigotudo Harry Callahan, sujetando un pistolón plateado? No, padre. Encima, de la mano de todo un experto en estas lides, don Enzo G. Castellari. Se trata de "El día del cobra", cuya reseña tecleé hace doce años.