En la época que vivía engañado creyendo que me gustaba leer novela de terror -que no- y, más concretamente, a Stephen King -que tampoco-, descubrir en la sección de novedades de la librería del "Corte Inglés" este "El ciclo del hombre lobo" fue todo un regalo para los sentidos. A saber: cortito, letra gorda, aspecto super-atractivo y, más importante aún, con ilustraciones del gran gran Bernie Wrightson (que en paz descanse). No hacía muchos años de su colaboración con King para la fabulosa traslación tebeística de la maravillosa "Creepshow" (porque ese es el Stephen King que a mi me molaba, y me mola, aquel vinculado al cine), así que, teniendo en cuenta lo mega-fan que era -y soy- de aquella, este libro se antojaba casi casi como un tesoro. Tanto como para intentar leerlo. Y tanto como, tropecientos años después de haberlo extraviado, recuperarlo a través de "Wallapop". ¿Por qué? ¿por su alto valor literario? ¡¡No!! Por nostalgia, el aspecto y los dibus del co-papá de "La cosa del pantano".
Hay un hombre lobo ahí fuera. Cada noche que la luna es llena, sale a cazar individuos a los que devora con delectación. Un niño paralítico será el único que le haga frente.
Sí, es cierto que Stephen King era una fábrica de "best sellers" y cualquier cosa que llevaba su firma -especialmente en esa época- se vendía. Y la prueba está en "El ciclo del hombre lobo", que como novela es de lo más insulsa, tontuna y previsible. Tal vez lo único que llama la atención es que, tratándose de una historia de licántropos, se ajusta más a los ciclos lunares de lo que es habitual en las películas del gremio, cosa que afecta a su formato episódico. De hecho, leyéndolo aprendí que la luna llena no sale cada día, o arbitrariamente, así que, pal caso, digamos que King ejerció de una especie de Carl Sagan para mi yo adolescente, granudo y virginal. Por lo demás, pues no sé, una obra de lo más normalilla, que ni deja huella, ni irrita, ni deslumbra. De haberla firmado Pepe López, seguramente nadie la valoraría... salvo por la maravillosa labor de Wrightson. Lo suyo es para arrancar y enmarcar.
No hace falta decir que, también como todo lo que escribía Stephen King en la época, "El ciclo del hombre lobo" se convirtió en una película de la que ya hablé en su momento. Lo que más llama la atención de ella es el protagonismo que da a personajes secundarios -o muy secundarios- del libro, como la hermana del chaval paralítico. Y luego, pues que se carga el único aspecto semi-original, la mentada estructura episódica en conveniencia con los ciclos lunares, convirtiéndola en un relato lineal y elemental hasta la médula. En fins...
Resumiendo: Recomendado exclusivamente a fans de Bernie Wrightson.
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sábado, 8 de mayo de 2021
viernes, 28 de marzo de 2008
MAXIMUM OVERDRIVE / LA REBELIÓN DE LAS MÁQUINAS
Recuerdo cuando las revistas especializadas en cine fantástico hablaban de "Maximum Overdrive" (uso el original porque el Español, "La rebelión de las máquinas" es, en comparación, mucho más soso) como el no va más de la temporada de estrenos que se avecinaba. Y es que no era para menos, el escritor Stephen King, padre de nosecuantos grandes títulos del horreur moderno, debutaba tras la cámara. Encima, las fotos que se veían eran de lo más jugosas, y prometían un festival de sangre y vísceras muy estimulante. Finalmente, todo acabó resultando una decepción tremebunda, la peli fue un fracaso de crítica y público y a estas tierras de lerdos llegó directamente en vídeo y, si no recuerdo mal, a través de la mítica "Dister", la misma que editó "Slugs, muerte viscosa".
Yo la alquilé en su día, pero a penas la recordaba... algo que en mi agenda es mala señal. Por eso, cuando la vi reposar en los estantes de casa de un amigo, en su edición digital (que por cierto, hace gala de los diseños de menús más horribles que se recuerdan), me entraron unas ganas irrefrenables de refrescar la memoria. Ahora puedo decir que tenía mucho sentido que mi cerebro se hubiera tomado la molestia de borrar todo recuerdo al respecto.
"Maximum Overdrive" cuenta la historia de cómo la cola de un cometa que pasa cerca de la tierra, dota de vida a todas las máquinas del mundo (desde un ventilador a un camión, que para algo tienen un papel protagonista) y estas deciden revelarse contra los seres humanos. Sobre tan básica premisa, Stephen King emula a John Carpenter (entonces aún en forma) metiendo a un grupo variopinto de personajes en un lugar cerrado del que intentan huir, pero no pueden, en este caso una estación de servicio.
Vale, hasta aquí bien. La lástima es que el film no necesitaba de mucho más para ser mejor, lo que pasa es que, claro, con el autor de "Carrie" dirigiendo, uno ponía (remarco que está escrito en pasado) las expectativas demasiado arriba. La falta de ritmo y, sobre todo, unos momentos de humor bastante anodinos y chorras (luego está el cachondeo involuntario, que lo hay), hacen cojear muy mucho al resultado. Encima, los personajes son bastante cutres, en especial ese Emilio Estévez como delincuente de buen corazón pero con carrera universitaria (¿que gilipollez es esa?, ¿acaso un no-universitario no puede ser valiente, inteligente y resolutivo?). Luego tenemos a la chica, de lo más sosilla y que mantiene un ridículo romance con el héroe de la función (de la actriz que le da vida, poco se volvió a saber). Y en general, sorprende que, a pesar de la delicada situación que viven y de haber presenciado el fenecimiento de seres queridos, los actores se pasan todo el metraje risueños y bromistas. De por medio, el propietario del antro resulta que tiene el sótano repleto de armas y las utiliza a intervalos, en lugar de acabar con la amenaza de un tirón (aparte de que disparar cohetes en una gasolinera no sea como muy seguro... digo yo). Cuando la peli está ya acabando y, más o menos, piensas que no está mal del todo (en especial la secuencia en la que los camiones forman una enorme cola para recibir su dosis de fuel), sale un texto que nos aclara que la culpa no era del cometa, sino de un ovni que chocó con un satélite Ruso y no se que polladas... ¿¿MANDE??, ¿y algo tan espectacular y determinante no lo hubieras podido mostrar, en lugar de perder el tiempo filmando a la panda de gilipollas escapando de los camiones?. En fin.
En otro aspecto que "Maximum Ovedrive" decepciona es en lo del gore y demás... las imágenes prometían mucha más chicha de la que finalmente hay, siendo esta bastante poco vistosa.
Un dato curioso: Metido en la producción está Milton Subotsky, co-fundador de la mítica compañía británica especializada en terrores “Amicus” y que desde ese momento, y hasta el día de su muerte, se dedicó a meter mano solo en adaptaciones de Stephen King para la gran y pequeña pantalla. Otro: Yeardley Smith, que interpreta a la irritante recién casada, es la responsable de darle voz -desde el principio- a ¡Lisa Simpson!.
Stephen King (que no repitió en la dirección y, francamente, podría... otros hacen más mierda y siguen) suele decir que cuando rodó esta cosa iba hasta el culo de coca -entre otras substancias, presupongo-, y se refiere a ella como "Mi propio "Plan 9 from outer space"", aunque hayan muchos críticos convencidos de que ya le gustaría a King haber facturado una peli la mitad de divertida que la de Ed Wood (no es mi caso, considero "Plan 9..." un tocho insufrible) ¡Cuanta mala leche!
Yo la alquilé en su día, pero a penas la recordaba... algo que en mi agenda es mala señal. Por eso, cuando la vi reposar en los estantes de casa de un amigo, en su edición digital (que por cierto, hace gala de los diseños de menús más horribles que se recuerdan), me entraron unas ganas irrefrenables de refrescar la memoria. Ahora puedo decir que tenía mucho sentido que mi cerebro se hubiera tomado la molestia de borrar todo recuerdo al respecto.
"Maximum Overdrive" cuenta la historia de cómo la cola de un cometa que pasa cerca de la tierra, dota de vida a todas las máquinas del mundo (desde un ventilador a un camión, que para algo tienen un papel protagonista) y estas deciden revelarse contra los seres humanos. Sobre tan básica premisa, Stephen King emula a John Carpenter (entonces aún en forma) metiendo a un grupo variopinto de personajes en un lugar cerrado del que intentan huir, pero no pueden, en este caso una estación de servicio.
Vale, hasta aquí bien. La lástima es que el film no necesitaba de mucho más para ser mejor, lo que pasa es que, claro, con el autor de "Carrie" dirigiendo, uno ponía (remarco que está escrito en pasado) las expectativas demasiado arriba. La falta de ritmo y, sobre todo, unos momentos de humor bastante anodinos y chorras (luego está el cachondeo involuntario, que lo hay), hacen cojear muy mucho al resultado. Encima, los personajes son bastante cutres, en especial ese Emilio Estévez como delincuente de buen corazón pero con carrera universitaria (¿que gilipollez es esa?, ¿acaso un no-universitario no puede ser valiente, inteligente y resolutivo?). Luego tenemos a la chica, de lo más sosilla y que mantiene un ridículo romance con el héroe de la función (de la actriz que le da vida, poco se volvió a saber). Y en general, sorprende que, a pesar de la delicada situación que viven y de haber presenciado el fenecimiento de seres queridos, los actores se pasan todo el metraje risueños y bromistas. De por medio, el propietario del antro resulta que tiene el sótano repleto de armas y las utiliza a intervalos, en lugar de acabar con la amenaza de un tirón (aparte de que disparar cohetes en una gasolinera no sea como muy seguro... digo yo). Cuando la peli está ya acabando y, más o menos, piensas que no está mal del todo (en especial la secuencia en la que los camiones forman una enorme cola para recibir su dosis de fuel), sale un texto que nos aclara que la culpa no era del cometa, sino de un ovni que chocó con un satélite Ruso y no se que polladas... ¿¿MANDE??, ¿y algo tan espectacular y determinante no lo hubieras podido mostrar, en lugar de perder el tiempo filmando a la panda de gilipollas escapando de los camiones?. En fin.
En otro aspecto que "Maximum Ovedrive" decepciona es en lo del gore y demás... las imágenes prometían mucha más chicha de la que finalmente hay, siendo esta bastante poco vistosa.
Un dato curioso: Metido en la producción está Milton Subotsky, co-fundador de la mítica compañía británica especializada en terrores “Amicus” y que desde ese momento, y hasta el día de su muerte, se dedicó a meter mano solo en adaptaciones de Stephen King para la gran y pequeña pantalla. Otro: Yeardley Smith, que interpreta a la irritante recién casada, es la responsable de darle voz -desde el principio- a ¡Lisa Simpson!.
Stephen King (que no repitió en la dirección y, francamente, podría... otros hacen más mierda y siguen) suele decir que cuando rodó esta cosa iba hasta el culo de coca -entre otras substancias, presupongo-, y se refiere a ella como "Mi propio "Plan 9 from outer space"", aunque hayan muchos críticos convencidos de que ya le gustaría a King haber facturado una peli la mitad de divertida que la de Ed Wood (no es mi caso, considero "Plan 9..." un tocho insufrible) ¡Cuanta mala leche!
sábado, 1 de febrero de 2020
CREEPSHOW TV (1ª PARTE / INTRODUCCIÓN)
Los que me conocen saben que tengo las yemas de los dedos y la lengua medio desgastadas de tanto escribir y hablar sobre mi segunda película favorita de todos los tiempos, "Creepshow". Naturalmente me refiero a la primera, la original. La relación que tengo con las secuelas es variada. La segunda me cae muy simpática. De la pseudo tercera abominaba hasta que la revisé y pasé de odiarla a considerarla simplemente mala (lo que, si se mira detenidamente, es un avance positivo).
Sin embargo, no estoy aquí para hablar tanto del film de George A. Romero, como de la reciente serie inspirada en su universo y formas. El día que el canal "Shudder" lo anunció a bombo y platillo, no puedo decir que me entusiasmara, aunque sí tuve ciertas esperanzas al saber que el talentoso hombre de efectos especiales Greg Nicotero (que anduvo como imberbe principiante en el rodaje de la primera) se iba a encargar del pifostio, derrochando cariño y respeto por la materia. Esas mismas esperanzas se ampliaron levemente en cuanto tuve conciencia de que se estaban dejando el ojete en hacer las cosas bien. ¿Cómo? Pues fichando a peña que ya había tenido algo que ver con el primer "Creepshow" (Adrienne Barbeau, John Harrison, Tom Savini, Stephen King como material adaptable) y a otros rostros/nombres ya clásicos del cine de terror, muy estimados por el fandom, (actores como Jeffrey "Re-Animator" Combs, Tobin "Saw" Bell, Bruce Davison y David "Scream" Arquette o gente de letras del calibre de David J. Schow, Joe R. Lansdale, Joe Hill -hijo de Stephen King y que interpretara al niño del prólogo en el film-nodriza- o el mítico hombre de comic -muy adecuado dadas las circunstancias- Bruce Jones). Añadan al pack un "host" de cadavérico aspecto destinado a introducir cada capítulo (de entrada, me pareció raro e incomprensible que no hablara, pero luego entendí que en el original tampoco lo hace. Habría molado que sí le diera el pico, pero en el aspecto "fidelidad" no puedo quejarme), el juego constante con el supuesto formato comiquero afín a la saga, animaciones entre una historia y otra (con un estilo que recuerda a los dibujos animados de "Creepshow 2", aunque con un tufo un poco más de flash. Ahora bien, nada comparado a las animaciones computerizadas de los créditos iniciales, que desentonan y son bastante feuchas), la utilización de efectos especiales "old school" (mezclado con poco pero no por ello menos costroso CGI), la recuperación de todos los truquillos visuales que hicieron de la peli de George A. Romero algo TAN especial, con sus colorines, fondos a base de dibujos, transiciones a modo de páginas pasando (incluidas aquellas que lucen supuestos anuncios de -como decían en "Top Secret!"- artículos de coña), ilustraciones cobrando vida, bocadillos con texto, etc, etc. Resumiendo, todo pintaba a que iban a facturar algo digno... asumiendo que jamás estaría a la altura de la peli de 1982.
Pronto, coincidiendo con el estreno, las redes yanquis se llenaron de reacciones entusiastas. Incluso Stephen King, que no se presta mucho a esa clase de juegos, escribió cosas positivas en Twitter. Bien, acostumbrado a que en USAlandia todo se reciba con exagerada pasión y descontrolada positividad, no me fiaba mucho. Hasta que, por fin, supe de una primera y casi única reacción negativa, que acusaba a la serie de pobretona. Eso ya me cuadraba más. Imaginé que la verdadera verdad sería algo intermedio y esperé a verla.
Deglutidos todos los capítulos de la primera temporada (porque ya hay una segunda anunciada) puedo afirmar que la sensación general fue de.... ¡decepción!. Sí, amiguitos, me temo que este nuevo "Creepshow" no ha terminado de funcionar para mí. ¿Cómo es posible?
Tras darle mucho al coco en busca de una respuesta, he llegado a la siguiente conclusión: Todos esos elementos afines a la peli original se quedan únicamente y de forma exclusiva en lo estético. Las formas, el papel que envuelve al regalo. Pero en lo narrativo, las cosas cambian sustancialmente. Es decir, todas las historias son poco.... ¡"Creepshowianas"!.Como si cogieran un capítulo de cualquier serie de cuentos de terror y le añadieran todos los abalorios visuales propios de "Creepshow". Pero el hábito no hace al monje. O, aunque la mona se vista de seda... eso. No basta con el envoltorio adecuado, se necesita algo más. Quizás es que los autores del nuevo "Creepshow" no han terminado de entender las maneras del film de Romero, y confunden las maravillosas y perfectamente aplicadas dosis de humor negrísimo de aquella con coña bufa y chorra. O tal vez es que, simplemente, no conocen en profundidad los comics "E.C.", los grandes homenajeados por la pluma de Stephen King en su día. Al fin y al cabo, este creció leyendo aquellos tebeos y supo trasladarlos de forma adecuada al papel/pantalla, cosa de la que se ven incapaces Nicotero y los suyos, ni que sea por pertenecer a una generación posterior.
Podríamos ser un poco más maliciosos y culpar de todo ello a James Glenn Dudelson y Robert Franklin Dudelson, capitostes de la productora "Taurus" y responsables de los descalabros que fueron la mentada "Creepshow 3" y también ese intento fugaz de web-serie bautizado "Creepshow Raw". Víctor y yo les dedicamos todo un podcast que pueden escuchar AQUÍ si quieren saber más. Estos tienen los derechos de "Creepshow", es decir, del título, la marca. Así pues, supongo que, si quieres hacer algo con la saga, tienes que entenderte con ellos. Para su asociación con "Shudder", creo sinceramente que los Dudelson Boys aprendieron de los errores del (su) pasado y se sumaron a la admirable intentona de hacer las cosas bien... solo que no atinaron. O no entendieron el material de base (que en realidad nunca han entendido).
Y ahí radica la gran pena y al mismo tiempo la gran revelación sobre el clásico de Romero, ALGO tenía aquel que es imposible replicar por mucho que lo intentes. ¿El talento de sus artífices, la pasión que aún desplegaban en esos tiempos? ¿una cualidad que se me escapa? A saber.
Dicho todo ello, vamos a por los capítulos en cuestión, comentados brevemente a lo largo de tres entradas que irán apareciendo en las próximas semanas. ¿Por qué? porque de otro modo esto quedaría demasiado largo y, salvo casos inevitables, prefiero hacer las reseñas más escuetas.
Hasta dentro de siete días pues.
Sin embargo, no estoy aquí para hablar tanto del film de George A. Romero, como de la reciente serie inspirada en su universo y formas. El día que el canal "Shudder" lo anunció a bombo y platillo, no puedo decir que me entusiasmara, aunque sí tuve ciertas esperanzas al saber que el talentoso hombre de efectos especiales Greg Nicotero (que anduvo como imberbe principiante en el rodaje de la primera) se iba a encargar del pifostio, derrochando cariño y respeto por la materia. Esas mismas esperanzas se ampliaron levemente en cuanto tuve conciencia de que se estaban dejando el ojete en hacer las cosas bien. ¿Cómo? Pues fichando a peña que ya había tenido algo que ver con el primer "Creepshow" (Adrienne Barbeau, John Harrison, Tom Savini, Stephen King como material adaptable) y a otros rostros/nombres ya clásicos del cine de terror, muy estimados por el fandom, (actores como Jeffrey "Re-Animator" Combs, Tobin "Saw" Bell, Bruce Davison y David "Scream" Arquette o gente de letras del calibre de David J. Schow, Joe R. Lansdale, Joe Hill -hijo de Stephen King y que interpretara al niño del prólogo en el film-nodriza- o el mítico hombre de comic -muy adecuado dadas las circunstancias- Bruce Jones). Añadan al pack un "host" de cadavérico aspecto destinado a introducir cada capítulo (de entrada, me pareció raro e incomprensible que no hablara, pero luego entendí que en el original tampoco lo hace. Habría molado que sí le diera el pico, pero en el aspecto "fidelidad" no puedo quejarme), el juego constante con el supuesto formato comiquero afín a la saga, animaciones entre una historia y otra (con un estilo que recuerda a los dibujos animados de "Creepshow 2", aunque con un tufo un poco más de flash. Ahora bien, nada comparado a las animaciones computerizadas de los créditos iniciales, que desentonan y son bastante feuchas), la utilización de efectos especiales "old school" (mezclado con poco pero no por ello menos costroso CGI), la recuperación de todos los truquillos visuales que hicieron de la peli de George A. Romero algo TAN especial, con sus colorines, fondos a base de dibujos, transiciones a modo de páginas pasando (incluidas aquellas que lucen supuestos anuncios de -como decían en "Top Secret!"- artículos de coña), ilustraciones cobrando vida, bocadillos con texto, etc, etc. Resumiendo, todo pintaba a que iban a facturar algo digno... asumiendo que jamás estaría a la altura de la peli de 1982.
Pronto, coincidiendo con el estreno, las redes yanquis se llenaron de reacciones entusiastas. Incluso Stephen King, que no se presta mucho a esa clase de juegos, escribió cosas positivas en Twitter. Bien, acostumbrado a que en USAlandia todo se reciba con exagerada pasión y descontrolada positividad, no me fiaba mucho. Hasta que, por fin, supe de una primera y casi única reacción negativa, que acusaba a la serie de pobretona. Eso ya me cuadraba más. Imaginé que la verdadera verdad sería algo intermedio y esperé a verla.
Deglutidos todos los capítulos de la primera temporada (porque ya hay una segunda anunciada) puedo afirmar que la sensación general fue de.... ¡decepción!. Sí, amiguitos, me temo que este nuevo "Creepshow" no ha terminado de funcionar para mí. ¿Cómo es posible?
Tras darle mucho al coco en busca de una respuesta, he llegado a la siguiente conclusión: Todos esos elementos afines a la peli original se quedan únicamente y de forma exclusiva en lo estético. Las formas, el papel que envuelve al regalo. Pero en lo narrativo, las cosas cambian sustancialmente. Es decir, todas las historias son poco.... ¡"Creepshowianas"!.Como si cogieran un capítulo de cualquier serie de cuentos de terror y le añadieran todos los abalorios visuales propios de "Creepshow". Pero el hábito no hace al monje. O, aunque la mona se vista de seda... eso. No basta con el envoltorio adecuado, se necesita algo más. Quizás es que los autores del nuevo "Creepshow" no han terminado de entender las maneras del film de Romero, y confunden las maravillosas y perfectamente aplicadas dosis de humor negrísimo de aquella con coña bufa y chorra. O tal vez es que, simplemente, no conocen en profundidad los comics "E.C.", los grandes homenajeados por la pluma de Stephen King en su día. Al fin y al cabo, este creció leyendo aquellos tebeos y supo trasladarlos de forma adecuada al papel/pantalla, cosa de la que se ven incapaces Nicotero y los suyos, ni que sea por pertenecer a una generación posterior.
Podríamos ser un poco más maliciosos y culpar de todo ello a James Glenn Dudelson y Robert Franklin Dudelson, capitostes de la productora "Taurus" y responsables de los descalabros que fueron la mentada "Creepshow 3" y también ese intento fugaz de web-serie bautizado "Creepshow Raw". Víctor y yo les dedicamos todo un podcast que pueden escuchar AQUÍ si quieren saber más. Estos tienen los derechos de "Creepshow", es decir, del título, la marca. Así pues, supongo que, si quieres hacer algo con la saga, tienes que entenderte con ellos. Para su asociación con "Shudder", creo sinceramente que los Dudelson Boys aprendieron de los errores del (su) pasado y se sumaron a la admirable intentona de hacer las cosas bien... solo que no atinaron. O no entendieron el material de base (que en realidad nunca han entendido).
Y ahí radica la gran pena y al mismo tiempo la gran revelación sobre el clásico de Romero, ALGO tenía aquel que es imposible replicar por mucho que lo intentes. ¿El talento de sus artífices, la pasión que aún desplegaban en esos tiempos? ¿una cualidad que se me escapa? A saber.
Dicho todo ello, vamos a por los capítulos en cuestión, comentados brevemente a lo largo de tres entradas que irán apareciendo en las próximas semanas. ¿Por qué? porque de otro modo esto quedaría demasiado largo y, salvo casos inevitables, prefiero hacer las reseñas más escuetas.
Hasta dentro de siete días pues.
Creepshow TV (1ª temporada)
sábado, 8 de marzo de 2025
LOS OJOS DEL GATO
Y ahí va otra muestra más de que 1985 fue un año chévere para el cine de género. Por entonces Stephen King ya había perdido un poco su aureola de prestigio (lejos quedaban "Carrie", "El misterio de Salem´s Lot" o "El resplandor") pasando a ser más como carne de cañón, materia fácilmente adaptable con la que asegurarse unos dólares en taquilla. Tampoco se contrataba ya a directores de prestigio que se encargaran de la tarea, valía cualquier artesano competente. Digamos que con King ocurrió lo que siempre ocurre con los yankis, lo sobre-explotaron y para la llegada de "Los ojos del gato", pues ya no atraía a las masas. Menos aún desde la conversión de Dino De Laurentiis en el productor oficial del "Kinguismo", etapa esta que arrancó muy bien con "La zona muerta" y concluyó algo deslucidamente con "Miedo Azul" o la propia e infame primera y única película del escritor ejerciendo de filmmaker, "La rebelión de las máquinas". Por suerte "Los ojos del gato" cae en zona intermedia. Para el caso, Stephen King no es mero material adaptable, él mismo se encarga del guion, pariendo un largometraje compuesto de historias (sí, repitiendo la fórmula del clásico), siendo las dos primeras exclusivamente confeccionadas para la ocasión y la tercera, y última, la auto adaptación de un relato publicado en las páginas de "Penthouse", ejemplar este que se marca un cameo en la película, entre muchas otras coñas y referencias al universo del padre de "It". Según he visto y leído, en todas partes salen gráficamente numeradas y espoileadas... por eso he decidido evitarlo, para que cuando se sienten ante la tele dispuestos al visionado, puedan jugar al juego de localizarlas. Créanme, la mayoría son tan evidentes como graciosas.
El artesano competente contratado en esta ocasión fue el bueno de Lewis Teague, quien ya tenía experiencia previa trasladando material de Stephen King a la pantalla con la aburrida "Cujo", pero, además, a lo largo de los años -previos y posteriores- fue dejando su estampa en títulos tan entrañables como "La bestia bajo el asfalto", "La joya del Nilo", "Kamikaze Detroit" o "Peligrosamente Unidos". El, asumo, fracaso de esta última le condenó a currar para la caja tonta hasta 2010, luego se retiró (remarcar que en 2007 rodó un corto de curiosísimo título, "Cante Jondo")
Otros individuos a valorar tras las cámaras son Milton Subotsky, co-fundador de los legendarios estudios "Amicus" y especialista en antologías de historias cortas, quien ligó su nombre al del escritor de Maine a lo largo de varios años. Alan Silvestri, compositor destinado a ser recordado por la partitura que ideó para "Regreso al futuro" ese mismo 1985. De hecho, hay quien dice que esta y la de "Los ojos del gato" guardan cierto parecido. Y es verdad. La diferencia es que, mientras en la reseñada utilizó sintetizadores, para la previa, mil veces mejor presupuestada, tiró de orquesta. Carlo Rambaldi, papá de "E.T. El Extraterrestre", quien se encarga de diseñar a cierta resultona criatura, acompañado por nuestro Emilio Ruiz del Río para "la maquetas de fondo". Y chapamos el repaso con el prestigioso y oscarizado Jack Cardiff, ocupándose de la dirección fotográfica.
Todo este bonito plantel -y más del que hablaré luego- dan forma y fondo a "Los ojos del gato", una película, ya lo adelanto, condenadamente entretenida, simpatiquísima, buenrollera y muy muy recomendable. A mí se me pasó en un suspiro hace un par de noches. Todo gira en torno a un felino callejero, la mar de precioso, con un objetivo, llegar hasta el dormitorio de una niña que le pide auxilio así como telepáticamente. En el camino, se topará con un tipo que quiere dejar de fumar y acude a una agencia muy eficaz pero brutalmente radical en sus métodos. Y un gangster adicto a apostar quien propone un juego mortal al amante de su esposa: dar la vuelta completa a un rascacielos desplazándose a través de la estrecha cornisa exterior. Si gana, se queda a la mujer y un buen pellizco de dinero. Si pierde... bueno, le espera el implacable asfalto tras una caída de varios metros.
Estas dos historietas son especialmente eficaces y, aunque quedan lejos del terror puro -yo usaría la palabra thriller-, vienen cargaditas de ideas brillantes, mucho humor (sobre todo la primera) y mucho suspense (la segunda, especialmente si padeces miedo a las alturas). Finalmente llegamos a la última que, sin ser un descalabro ni mucho menos, es un pelo flojilla, ni que sea por comparación. Aquí el gato logra su meta y, ahora sí, le tocará enfrentarse a dos trolls malignos, el diseñado por Rambaldi que amenaza a la cría y la autoritaria madre de esta. A pesar de dicha calidad descendente, el conjunto termina resultado altamente disfrutable. Concluido el show, uno lamenta la ausencia de esta clase de gozoso entretenimiento en el cine de hoy día.
Si como yo son amantes de los gatos, disfrutarán viendo al protagonista en acción, aunque puede que también sufran un poco en algunas escenas. Concretamente una en la que es sometido a una breve electrocución. Ya saben, según se dice no hubo mal trato y todo eran trucajes... y confío que así sea, pero, bueno, en 1985 estas cosas se miraban bastante menos. No obstante, y justamente por ser de la época que es, merece destacarse el trabajo de coordinación con las criaturas peludas. Está super bien resuelto, cosa más que meritoria considerando la -maravillosa- ausencia de CGI (y la no menos maravillosa individualidad de los felinos)
¡¡Ah!! Si no lo digo, reviento. En un momento dado, asistimos al encuentro entre un padre y su hija limitada intelectualmente. La escuela donde se desarrolla el bis a bis se supone para niños especiales, cosa indicada en un letrero. Lo gracioso del caso es que, mientras en inglés leemos "for the exceptional", el doblaje en castellano suelta un "para niños subnormales" que, salvo por mi risotada resultante, hoy se consideraría algo ofensivo.
Ya que estamos, a la cría monger la interpreta una aún muy jovencita Drew Barrymore, fresca de su paso por "E.T. El Extraterrestre" y a puntito de meterse en el infierno del vicio borrachuzo y drogadizo (no olvidemos que con tan solo trece primaveras fue ingresada en un centro de rehabilitación). Por aquello de dar cierta cohesión a la trama, su presencia / apariencia se expande a una niña anónima anunciando comida de gatos y el protagonismo total del último capítulo. Efectivamente resulta algo repelente, pero eso ya lo esperábamos. La acompañan el hoy mal considerado James Woods, perfectísimo en su rol de fumador compulsivo, Alan King, Kenneth McMillan, Robert Hayes en uno de los pocos papeles que podrían hacer sombra a aquel que le dio la fama, el de "Ted Striker" en "Aterriza como puedas", Candy Clark, James Naughton, James Rebhorn, Charles S. Dutton, Tony Munafo (amiguísimo de Sylvester Stallone y muy habitual en sus películas) y Mike Starr (el "Georgie Weiss" de "Ed Wood" y matón ineficaz en "Dos tontos muy tontos"), quien desaparece de la trama de una escena a otra y sin explicación alguna aparente.
A la sacrosanta hora de elegir la imagen ilustrativa, me he encontrado en una seria diatriba. Quería incluir mi favorita, la de tirón gótico con ese caserón absurdo en un páramo + luna llena -sin conexión alguna con el film-, pero también estaba la que en su día fabricó "Filmayer" para el lanzamiento en vídeo, igual de tosca / bella que la de "Miedo Azul". Al final lo más sencillo ha sido juntar ambas, milagro al que ha contribuido la extensión del tocho. Ventajas de padecer incontinencia "reseñista".
El artesano competente contratado en esta ocasión fue el bueno de Lewis Teague, quien ya tenía experiencia previa trasladando material de Stephen King a la pantalla con la aburrida "Cujo", pero, además, a lo largo de los años -previos y posteriores- fue dejando su estampa en títulos tan entrañables como "La bestia bajo el asfalto", "La joya del Nilo", "Kamikaze Detroit" o "Peligrosamente Unidos". El, asumo, fracaso de esta última le condenó a currar para la caja tonta hasta 2010, luego se retiró (remarcar que en 2007 rodó un corto de curiosísimo título, "Cante Jondo")
Otros individuos a valorar tras las cámaras son Milton Subotsky, co-fundador de los legendarios estudios "Amicus" y especialista en antologías de historias cortas, quien ligó su nombre al del escritor de Maine a lo largo de varios años. Alan Silvestri, compositor destinado a ser recordado por la partitura que ideó para "Regreso al futuro" ese mismo 1985. De hecho, hay quien dice que esta y la de "Los ojos del gato" guardan cierto parecido. Y es verdad. La diferencia es que, mientras en la reseñada utilizó sintetizadores, para la previa, mil veces mejor presupuestada, tiró de orquesta. Carlo Rambaldi, papá de "E.T. El Extraterrestre", quien se encarga de diseñar a cierta resultona criatura, acompañado por nuestro Emilio Ruiz del Río para "la maquetas de fondo". Y chapamos el repaso con el prestigioso y oscarizado Jack Cardiff, ocupándose de la dirección fotográfica.
Todo este bonito plantel -y más del que hablaré luego- dan forma y fondo a "Los ojos del gato", una película, ya lo adelanto, condenadamente entretenida, simpatiquísima, buenrollera y muy muy recomendable. A mí se me pasó en un suspiro hace un par de noches. Todo gira en torno a un felino callejero, la mar de precioso, con un objetivo, llegar hasta el dormitorio de una niña que le pide auxilio así como telepáticamente. En el camino, se topará con un tipo que quiere dejar de fumar y acude a una agencia muy eficaz pero brutalmente radical en sus métodos. Y un gangster adicto a apostar quien propone un juego mortal al amante de su esposa: dar la vuelta completa a un rascacielos desplazándose a través de la estrecha cornisa exterior. Si gana, se queda a la mujer y un buen pellizco de dinero. Si pierde... bueno, le espera el implacable asfalto tras una caída de varios metros.
Estas dos historietas son especialmente eficaces y, aunque quedan lejos del terror puro -yo usaría la palabra thriller-, vienen cargaditas de ideas brillantes, mucho humor (sobre todo la primera) y mucho suspense (la segunda, especialmente si padeces miedo a las alturas). Finalmente llegamos a la última que, sin ser un descalabro ni mucho menos, es un pelo flojilla, ni que sea por comparación. Aquí el gato logra su meta y, ahora sí, le tocará enfrentarse a dos trolls malignos, el diseñado por Rambaldi que amenaza a la cría y la autoritaria madre de esta. A pesar de dicha calidad descendente, el conjunto termina resultado altamente disfrutable. Concluido el show, uno lamenta la ausencia de esta clase de gozoso entretenimiento en el cine de hoy día.
Si como yo son amantes de los gatos, disfrutarán viendo al protagonista en acción, aunque puede que también sufran un poco en algunas escenas. Concretamente una en la que es sometido a una breve electrocución. Ya saben, según se dice no hubo mal trato y todo eran trucajes... y confío que así sea, pero, bueno, en 1985 estas cosas se miraban bastante menos. No obstante, y justamente por ser de la época que es, merece destacarse el trabajo de coordinación con las criaturas peludas. Está super bien resuelto, cosa más que meritoria considerando la -maravillosa- ausencia de CGI (y la no menos maravillosa individualidad de los felinos)
¡¡Ah!! Si no lo digo, reviento. En un momento dado, asistimos al encuentro entre un padre y su hija limitada intelectualmente. La escuela donde se desarrolla el bis a bis se supone para niños especiales, cosa indicada en un letrero. Lo gracioso del caso es que, mientras en inglés leemos "for the exceptional", el doblaje en castellano suelta un "para niños subnormales" que, salvo por mi risotada resultante, hoy se consideraría algo ofensivo.
Ya que estamos, a la cría monger la interpreta una aún muy jovencita Drew Barrymore, fresca de su paso por "E.T. El Extraterrestre" y a puntito de meterse en el infierno del vicio borrachuzo y drogadizo (no olvidemos que con tan solo trece primaveras fue ingresada en un centro de rehabilitación). Por aquello de dar cierta cohesión a la trama, su presencia / apariencia se expande a una niña anónima anunciando comida de gatos y el protagonismo total del último capítulo. Efectivamente resulta algo repelente, pero eso ya lo esperábamos. La acompañan el hoy mal considerado James Woods, perfectísimo en su rol de fumador compulsivo, Alan King, Kenneth McMillan, Robert Hayes en uno de los pocos papeles que podrían hacer sombra a aquel que le dio la fama, el de "Ted Striker" en "Aterriza como puedas", Candy Clark, James Naughton, James Rebhorn, Charles S. Dutton, Tony Munafo (amiguísimo de Sylvester Stallone y muy habitual en sus películas) y Mike Starr (el "Georgie Weiss" de "Ed Wood" y matón ineficaz en "Dos tontos muy tontos"), quien desaparece de la trama de una escena a otra y sin explicación alguna aparente.
A la sacrosanta hora de elegir la imagen ilustrativa, me he encontrado en una seria diatriba. Quería incluir mi favorita, la de tirón gótico con ese caserón absurdo en un páramo + luna llena -sin conexión alguna con el film-, pero también estaba la que en su día fabricó "Filmayer" para el lanzamiento en vídeo, igual de tosca / bella que la de "Miedo Azul". Al final lo más sencillo ha sido juntar ambas, milagro al que ha contribuido la extensión del tocho. Ventajas de padecer incontinencia "reseñista".
sábado, 23 de marzo de 2013
ALIANZA MACABRA / THE MANGLER
Que tiempos aquellos en los que las respectivas carreras de Tobe Hooper y Stephen King estaban en pleno apogeo y a algún tio listo se le ocurrió que ya era hora de que uniesen fuerzas. Hooper aún arrastraba su "Matanza de Texas" (de la que únicamente habían pasado cinco años) y King iba a ser adaptado por segunda vez tras la estupenda "Carrie". Les hablo de 1979 y de "Salem´s Lot" o "El misterio de Salem´s Lot" o el infame "Phantasma 2" que, tratándose de un producto destinado a la caja tonta, y sin ser ni mucho menos la repolla, sí cumplía unos mínimos (incluso para alguien tan poco amigo de los vampiros como yo). A mediados de los temibles 90, con el terror sufriendo una de sus peores épocas, a otro tío -no tan- listo se le ocurrió que sería buena idea reunir de nuevo a Hooper y King en los roles de adaptador/adaptado tras tantos años desde aquel lejano "momento de gloria" (vale, en "Sonámbulos" habían vuelto a coincidir, pero sin lengua). Claro que entonces las carreras de ambos estaban ya bastante tocadas. El cineasta había rodado la infame "Combustión espontánea" y unos cuantos productos televisivos de menor calado, y el escritor pues puede que no pasara un momento TAN bajo, pero las adaptaciones que más triunfaban en aquellos tiempos eran las ajenas al terror, como "Eclipse total" o la estupenda "Cadena perpetua". El género de nuesos amores había quedado relegado a productos de segunda, simpáticos como "The Langoliers", sí, pero bien distantes del brillo de la mejor etapa de King-en-la-pantalla. Por todo eso, poco podíamos esperar de este "The Mangler" o "Alianza macabra".
En una lavandería de esas industriales, una enorme planchadora cobra vida tras probar la sangre y comienza a papearse a todo el que se aproxima demasiado. La cosa ya viene de lejos, de un pacto de origen diabólico tras el que se esconde el dueño del lugar, un anciano de lo más repulsivo. El inevitable poli protagonista, en inevitable crisis personal, será el encargado de descubrir el lío con la ayuda de un cuñado conocedor de toda clase de ciencias ocultas.
Vale, siempre he dicho que jugar con la idea de un objeto muerto que cobra vida para asesinar, no solo es terreno trillado, también muy delicado, porque resulta harto sencillo caer en el más absoluto y profundo de los ridículos. Da igual que Stephen King sea un especialista en el tema, sigue siendo un concepto que da pié a mucha caca y penuria (el relato del que parte la peli pertenece a su antología "El umbral de la noche", de donde también surgió "Maximum Overdrive", el debut en la dirección del escritor con una panda de camiones asesinos y un hostión en taquilla). Consciente de ello, Tobe Hooper opta por enfocar su película desde el humor, pero uno que surge de cierto tono irreal, semi-grotesco e incluso un pelín surrealista. El cineasta carga las tintas estéticamente, un poco en la línea de dos expertos en el barroquismo -y el agobio- como Tim Burton o Terry Gilliam (pero al estilo Hooper, quien no era nuevo en esas lides, basta repasar sus trabajos para la "Cannon"). Robert Englund, protagonista de la función, tomó buena nota de ello e interpreta al malvado dueño de la lavandería echando mano de unos cuantos histrionismos. Ted Levine (el famoso "Buffalo Bill" de "El silencio de los corderos") da vida al alucinado policía y, también, se suma al carro de la demencia, sobreactuando y encargándose de soltar los previsibles diálogos con fin apaciguador: "¿Una planchadora poseída por un demonio?, sí claro!". Y, justamente, ésta misma, la máquina que da nombre al film (a la que se bautiza como "la trituradora", que es lo que significa "The mangler"), es la que gasta el mayor de todo los excesos estilísticos, a base de unas formas pantagruélicas y un tamaño mas bien descomunal. Claro, todo esto está muy bien, quiero decir, es un buen intento por parte de Tobe Hooper de sacar algo potable de una serie de ideas tan estúpidas y absurdas... pero no lo consigue. Por un lado carga mucho (aunque a mi ya me suelen agobiar esta clase de excesos, así que no soy objetivo) y por otro, no logra que "The mangler" nos deje de parecer una chorrada. La parte final, con la máquina totalmente liberada, arrastrándose cual gusano y echando fuego cual dragón, es ya el cachondeo total y absoluto y, directamente, epitafio para la peli.
Sin embargo, tal vez estoy siendo injusto y la culpa no es totalmente del director de "La masacre de Toolbox", ya que, según fuentes (es decir, según Imdb), este solo rodó una parte de la peli, largándose del plató cuando aún no había terminado y otorgando las riendas al productor. Claro que yo no noto diferencia alguna.......
En la parte buena cabe destacar el elemento gore, bastante generoso, bastante gráfico y bastante bien facturado. Sí, queridos, podréis gozar todos viendo cómo la planchadora atrapa, aplasta, revienta y retuerce los cuerpos de sus agónicas víctimas, sin disimulos. De hecho, cuando el cadáver de la primera es descubierto por la policía, de entrada te lo muestran en rápidos flashes, tal y como Hooper hiciera al principio de "La matanza de Texas" con el mítico cadáver putrefacto, pero luego, planteándote tirar ya de pause para verlo bien, te lo enseñan perfectamente en un plano abierto e iluminado. Gracias a dios!.
Junto a Hooper, King, Englund y Levine, encontramos al legendario Harry Alan Towers en producciones ejecutivas, lo que explica la presencia de Sudáfrica como país co-productor.
El caso es que "The Mangler" debió funcionar bien de alguna manera, ya que en el 2002 hubo un "The Mangler 2" y en el 2005 un "The Mangler Reborn". ¡Que me lopliquen!.
Claro que no hacía falta soltar semejante parrafada para hablar de las poco honrosas mediocridades de la peli (sí, lo sé, demasiado tarde... lo siento), bastaba con señalar que estamos ante una producción de 1995 y todo habría quedado claro desde buen principio. Como dicen en no recuerdo qué película: "Sí amigo, aquel no fue un buen año..." yo diría más, aquella no fue una buena década.
En una lavandería de esas industriales, una enorme planchadora cobra vida tras probar la sangre y comienza a papearse a todo el que se aproxima demasiado. La cosa ya viene de lejos, de un pacto de origen diabólico tras el que se esconde el dueño del lugar, un anciano de lo más repulsivo. El inevitable poli protagonista, en inevitable crisis personal, será el encargado de descubrir el lío con la ayuda de un cuñado conocedor de toda clase de ciencias ocultas.
Vale, siempre he dicho que jugar con la idea de un objeto muerto que cobra vida para asesinar, no solo es terreno trillado, también muy delicado, porque resulta harto sencillo caer en el más absoluto y profundo de los ridículos. Da igual que Stephen King sea un especialista en el tema, sigue siendo un concepto que da pié a mucha caca y penuria (el relato del que parte la peli pertenece a su antología "El umbral de la noche", de donde también surgió "Maximum Overdrive", el debut en la dirección del escritor con una panda de camiones asesinos y un hostión en taquilla). Consciente de ello, Tobe Hooper opta por enfocar su película desde el humor, pero uno que surge de cierto tono irreal, semi-grotesco e incluso un pelín surrealista. El cineasta carga las tintas estéticamente, un poco en la línea de dos expertos en el barroquismo -y el agobio- como Tim Burton o Terry Gilliam (pero al estilo Hooper, quien no era nuevo en esas lides, basta repasar sus trabajos para la "Cannon"). Robert Englund, protagonista de la función, tomó buena nota de ello e interpreta al malvado dueño de la lavandería echando mano de unos cuantos histrionismos. Ted Levine (el famoso "Buffalo Bill" de "El silencio de los corderos") da vida al alucinado policía y, también, se suma al carro de la demencia, sobreactuando y encargándose de soltar los previsibles diálogos con fin apaciguador: "¿Una planchadora poseída por un demonio?, sí claro!". Y, justamente, ésta misma, la máquina que da nombre al film (a la que se bautiza como "la trituradora", que es lo que significa "The mangler"), es la que gasta el mayor de todo los excesos estilísticos, a base de unas formas pantagruélicas y un tamaño mas bien descomunal. Claro, todo esto está muy bien, quiero decir, es un buen intento por parte de Tobe Hooper de sacar algo potable de una serie de ideas tan estúpidas y absurdas... pero no lo consigue. Por un lado carga mucho (aunque a mi ya me suelen agobiar esta clase de excesos, así que no soy objetivo) y por otro, no logra que "The mangler" nos deje de parecer una chorrada. La parte final, con la máquina totalmente liberada, arrastrándose cual gusano y echando fuego cual dragón, es ya el cachondeo total y absoluto y, directamente, epitafio para la peli.
Sin embargo, tal vez estoy siendo injusto y la culpa no es totalmente del director de "La masacre de Toolbox", ya que, según fuentes (es decir, según Imdb), este solo rodó una parte de la peli, largándose del plató cuando aún no había terminado y otorgando las riendas al productor. Claro que yo no noto diferencia alguna.......
En la parte buena cabe destacar el elemento gore, bastante generoso, bastante gráfico y bastante bien facturado. Sí, queridos, podréis gozar todos viendo cómo la planchadora atrapa, aplasta, revienta y retuerce los cuerpos de sus agónicas víctimas, sin disimulos. De hecho, cuando el cadáver de la primera es descubierto por la policía, de entrada te lo muestran en rápidos flashes, tal y como Hooper hiciera al principio de "La matanza de Texas" con el mítico cadáver putrefacto, pero luego, planteándote tirar ya de pause para verlo bien, te lo enseñan perfectamente en un plano abierto e iluminado. Gracias a dios!.
Junto a Hooper, King, Englund y Levine, encontramos al legendario Harry Alan Towers en producciones ejecutivas, lo que explica la presencia de Sudáfrica como país co-productor.
El caso es que "The Mangler" debió funcionar bien de alguna manera, ya que en el 2002 hubo un "The Mangler 2" y en el 2005 un "The Mangler Reborn". ¡Que me lopliquen!.
Claro que no hacía falta soltar semejante parrafada para hablar de las poco honrosas mediocridades de la peli (sí, lo sé, demasiado tarde... lo siento), bastaba con señalar que estamos ante una producción de 1995 y todo habría quedado claro desde buen principio. Como dicen en no recuerdo qué película: "Sí amigo, aquel no fue un buen año..." yo diría más, aquella no fue una buena década.
viernes, 24 de julio de 2020
LOS CHICOS DEL MÁIZ
Clásico del horror ochentero que en su momento supuso un
auténtico hit en nuestro país con casi 800.000 espectadores en salas de cine y
una sustanciosa vida en videoclubes y que, basada en un cuento corto de Stephen King, fue una mala película en su momento y es una mala película ahora.
Pese a estar basada en un relato de King, desde luego, y
aunque sea demasiado obvio compararlas, “Los chicos del maíz” no deja de ser
una mala versión de “¿Quién puede matar a un niño?” De Chicho Ibáñez Serrador.
La cosa va de unos críos que rinden culto a una extraña
deidad de los campos de máiz, que, liderados por un extraño niño llamado Isaac,
asesinan a todos los adultos del pueblo y sacrifican a los adolescentes que
hayan cumplido los 18 años.
Una pareja formada por Linda Hamilton y el de
“Treintaytantos” (jejejejeje!) están de paso por el pueblo y atropellan
accidentalmente, con su vehículo, a un niño que está en medio de la carretera.
Al examinar el cadaver descubren que la garganta del niño había sido cercenada
previamente al atropello, por lo que deducen que este ya estaba muerto antes
de que ellos 'pasarán por allí' y, metiendo las narices donde no les llaman, comienzan a
investigar y se topan con todo el pifostio. Se las tendrán que ver, pues, con
todo esos niños tan fanáticos y repelentes.
Revisada con una diferencia de casi treinta años desde que la
vi por primera vez —que no me gustó— hasta el día de hoy —que tampoco— la
película no funciona por culpa de una cadencia televisiva que provoca el tedio,
mientras que todo lo interesante que podría ofrecernos, que es lo relativo
a la secta formada por niños, se ve relegado a un segundo plano por la
presencia de los dos adultos protagonistas que nos importan muy poquito y que,
para nuestra desgracia, son el móvil de la película entera. En resumidas
cuentas, es un coñazo.
Sin embargo, tiene
una puesta en escena estupenda, con esos niños en la cafetería o ese Isaac con su sombrero de amish asomando de manera inquietante por la ventana
y dando la orden para que los otros chicos ejecuten una masacre con los
adultos. Empieza bien la jodía… lástima que tras ese prólogo se da paso a los
títulos de crédito y a partir de ahí todo va para abajo hasta llegar a ese
estúpido desenlace con un demonio realizado a base de colorines y animación barata que
resulta hasta molesto.
Stephen King, abomina absolutamente de la película alegando
que se trata de una de las peores adaptaciones para el cine que se han hecho de
una novela suya (y mira que se han hecho malas adaptaciones), pero su opinión
cuenta más bien poco. Durante la preproducción estuvo involucrado en la
escritura del guion, y cuando los productores se percataron de que las primeras
35 páginas las conformaban una sola escena el la que la Hamilton y el de
“Treintaytantos” discutían, su guion fue desestimado y se le encargó una nueva
escritura a George Goldsmith. El motivo que se le dio para ser rechazado (casi,
despreciado) es que el cine era un medio audiovisual que requería un guion
técnico, y que King, sin tener ni puta idea de esto, escribió el guion de manera
literaria, como si fuera una novela, algo que, por descontado, no servía. Vamos,
que le llamaron inútil. No es de extrañar que tras esto, King arremetiese
contra la película de manera descarnada. Aunque verdaderamente, le va a la
zaga, porque casualmente, sí que se trata de una película un tanto mediocre.
Como fuere, la cosa tiró para adelante, salió rentable, y
hasta el día de hoy se han ido realizando espantosas secuelas que, muy
probablemente, no verán reseñadas por aquí, al menos por mi parte.
Sin embargo, no injustamente, “Los chicos del maíz” se ha
vuelto con el tiempo un clásico, una película reconocible de la cultura
popular, que hasta en nuestro país ha generado que un grupo de rap formado por
muchachos con cierta deficiencia mental, tome el título de la película para dar
nombre a su apestoso grupo. Eso sí, cambiando la C final de “Chicos” por la K,
porque son muy de izquierdas y muy radicales estos Chikos del máiz, cuyos
discos no hay un dios que los escuche de lo rematadamente malos, aburridos y machacones que son. Bien pensado, hasta hacen justo honor a la
película.
Muy mala.
sábado, 18 de mayo de 2019
SESIÓN DOBLE STEPHEN KING : 1922 + CREEPSHOW
1922 : "1922" y "El juego de Gerald" son dos adaptaciones de sendos trabajos de Stephen King que el canal Netflix nos ha hecho llegar en formato de largometraje original. Mientras el segundo, que es el que tiene más buena prensa, me pareció una chorradilla algo pesada con un muy buen planteamiento desaprovechado, el primero, este que pasaré a comentar, ha sido una sorpresa bastante agradable. Veamos.
Un granjero orgulloso de las tierras que se curra diariamente ve como un día la propietaria de las mismas, nada menos que su mujer, quiere venderlas e ir a vivir a la ciudad. Tras darle vueltas, el hombre decide asesinarla y hacer creer a todo el mundo que se largó voluntariamente. Para ello lía a su inocente y atontado retoño y juntos, proceden. No hace falta decir que, poco a poco, las cosas se irán jorobando por efecto de una venganza desde el más allá cortesía de la asesinada (y de unas ratas).
Principalmente estamos ante un drama puro y duro que, lentamente, se va tornando cuento de terror... aunque esto último tampoco abunda mucho. El tempo no es lento, pero se toma las cosas con calma. Y la historia no brilla por su originalidad. Sin embargo, como película "1922" funciona. Ayudan su atmósfera. Su bonita fotografía. Su tono sombrío. Su, en general, muy buena factura. Y su reparto, en especial un Thomas Jane de protagonista al que, de buenas a primeras, no reconocía gracias a una lograda caracterización. A su lado otro rostro habitual, Neal McDonough.
Cuando "1922" acaba, te queda la sensación de que no has visto nada especial, ni excepcional, pero sí una peliculita sencilla, honesta, solvente y decente.
CREEPSHOW : Cinco historias donde el terror y un humor muy negro, y muy sutil, se hermanan para lanzar un afectuoso guiño a los legendarios tebeos de la editorial "E.C. Comics". Un cadáver que sale de la tumba reclamando su tarta de cumpleaños. Un paleto que se convierte en planta por efecto de un meteorito. Una pareja de amantes ahogada en el mar de forma cruenta reclama venganza. La liberación de un temible monstruo de hambre infinita encerrado en una caja. Un huraño magnate con fobia a las cucarachas ve su peor pesadilla hecha realidad.
Clásico donde los haya, "Creepshow" aunaba los talentos de George A. Romero, Stephen King y Tom Savini (y Tom Atkins o Adrienne Barbeau, añado yo) en una película que, esencialmente, era un regalo para cualquier fan del cine de terror con buen gusto. Aunque fue un éxito rotundo en su estreno, recibió notables e injustificados palos por parte de crítica y cierto fandom (es absurdo que se cuestionara que todas sus historias giraban en torno a la venganza porque, justamente, así eran los comics de la "E.C."). Sin embargo, el paso de los años la ha puesto en su lugar como el canto a la imaginación y el placer audiovisual que es. Los diseños de las criaturas (impagables el zombie de la tarta y el monstruo de la caja), la admirable estética que gasta, propia de un comic (los encuadres como viñetas y, sobre todo, la iluminación de colores), las excelentes partes de animación, la maravillosa banda sonora y unos efectos especiales de la vieja escuela que hoy serían pasto de insaboro CGI (especialmente las cucarachas, totalmente reales y, por ello, totalmente escalofriantes). Todo en "Creepshow" es absolutamente delicioso. Una fiesta del terror, una película única, altamente disfrutable y muy recomendable. Más si se dispone de una versión en DVD o Blu-Ray, donde sus virtudes -sobre todo las estéticas- brillan como nunca.
Tuvo una segunda parte oficial que, aunque no llegaba a los mismos niveles de gozo, está muy consumible. Luego hubo varios intentos un poco bastardos de más secuelas y series, todas completamente olvidables e incapaces de mimetizar el espíritu y las infinitas bondades de un film tan irrepetible.
Un granjero orgulloso de las tierras que se curra diariamente ve como un día la propietaria de las mismas, nada menos que su mujer, quiere venderlas e ir a vivir a la ciudad. Tras darle vueltas, el hombre decide asesinarla y hacer creer a todo el mundo que se largó voluntariamente. Para ello lía a su inocente y atontado retoño y juntos, proceden. No hace falta decir que, poco a poco, las cosas se irán jorobando por efecto de una venganza desde el más allá cortesía de la asesinada (y de unas ratas).
Principalmente estamos ante un drama puro y duro que, lentamente, se va tornando cuento de terror... aunque esto último tampoco abunda mucho. El tempo no es lento, pero se toma las cosas con calma. Y la historia no brilla por su originalidad. Sin embargo, como película "1922" funciona. Ayudan su atmósfera. Su bonita fotografía. Su tono sombrío. Su, en general, muy buena factura. Y su reparto, en especial un Thomas Jane de protagonista al que, de buenas a primeras, no reconocía gracias a una lograda caracterización. A su lado otro rostro habitual, Neal McDonough.
Cuando "1922" acaba, te queda la sensación de que no has visto nada especial, ni excepcional, pero sí una peliculita sencilla, honesta, solvente y decente.
CREEPSHOW : Cinco historias donde el terror y un humor muy negro, y muy sutil, se hermanan para lanzar un afectuoso guiño a los legendarios tebeos de la editorial "E.C. Comics". Un cadáver que sale de la tumba reclamando su tarta de cumpleaños. Un paleto que se convierte en planta por efecto de un meteorito. Una pareja de amantes ahogada en el mar de forma cruenta reclama venganza. La liberación de un temible monstruo de hambre infinita encerrado en una caja. Un huraño magnate con fobia a las cucarachas ve su peor pesadilla hecha realidad.Clásico donde los haya, "Creepshow" aunaba los talentos de George A. Romero, Stephen King y Tom Savini (y Tom Atkins o Adrienne Barbeau, añado yo) en una película que, esencialmente, era un regalo para cualquier fan del cine de terror con buen gusto. Aunque fue un éxito rotundo en su estreno, recibió notables e injustificados palos por parte de crítica y cierto fandom (es absurdo que se cuestionara que todas sus historias giraban en torno a la venganza porque, justamente, así eran los comics de la "E.C."). Sin embargo, el paso de los años la ha puesto en su lugar como el canto a la imaginación y el placer audiovisual que es. Los diseños de las criaturas (impagables el zombie de la tarta y el monstruo de la caja), la admirable estética que gasta, propia de un comic (los encuadres como viñetas y, sobre todo, la iluminación de colores), las excelentes partes de animación, la maravillosa banda sonora y unos efectos especiales de la vieja escuela que hoy serían pasto de insaboro CGI (especialmente las cucarachas, totalmente reales y, por ello, totalmente escalofriantes). Todo en "Creepshow" es absolutamente delicioso. Una fiesta del terror, una película única, altamente disfrutable y muy recomendable. Más si se dispone de una versión en DVD o Blu-Ray, donde sus virtudes -sobre todo las estéticas- brillan como nunca.
Tuvo una segunda parte oficial que, aunque no llegaba a los mismos niveles de gozo, está muy consumible. Luego hubo varios intentos un poco bastardos de más secuelas y series, todas completamente olvidables e incapaces de mimetizar el espíritu y las infinitas bondades de un film tan irrepetible.
sábado, 8 de noviembre de 2025
LA RESURRECCIÓN DEL MAL
Hace casi quince años aseguraba con bravuconería que jamás vería esta película. Y aquí me tienen, escribiendo sobre ella. ¡Ay, bocazas!. ¿A causa de qué solté tal sentencia? Pues acababa de pimplarme el título que la precedía, "Algunas veces ellos vuelven", telefilm basado en un relato de Stephen King cuyo éxito generó dos continuaciones directas a los estantes del vídeo-club que, dado el escaso entusiasmo provocado por aquella primera dosis, decidí ignorar. Concretamente, esta segunda juega al papel de remake disfrazado. Carece de conexión narrativa con la previa, pero viene a repetir el mismo esquema argumental salvo puntuales variaciones. Por lo que, si la presencia de King en aquella ya sería algo diluida (considerando que convertía en largometraje un relato corto), aquí directamente pasa a excusa.
Los gamberros del pueblo (el "leitmotiv" de la franquicia) son tan malos que realizan rituales satánicos. Aquello que un chaval es testigo de cómo sacrifican a su hermana de dieciocho recién cumplidas primaveras. Lógicamente ofuscado, acaba con ellos en plena celebración de la efeméride diabólica. Pasan treinta años, ahora el chaval es padre soltero de una hija apunto de cumplir mayoría de edad. Ello provoca que los gamberros regresen de los avernos con intención de usar a la moza para concluir el ritual interrumpido en su día.
Cambiar la tele por el vídeo-club (suspiro...) aporta ciertas ventajas, como poder incluir algo de sangre (muy comedida. De efectos especiales prácticos la cosa anda bien, aunque parapeten muertes tan risibles como la chavala cosida a "cartazos". Los visuales, en cambio, resultan menos convincentes, rozando por momentos un doloroso cutrismo) y unas pocas tetillas bonitas de ver. Pero ahí termina toda diferencia. Como producto noventero de terror de escaso montante, "La resurrección del mal" (traducción porculera de "Sometimes they comeback... again", "Algunas veces ellos vuelven, otra vez"), se deja ver sin mayores aspavientos. Es puro "fast food" de manual, con algunas salidas narrativas ridículas, de esas que parece que te tomen por tonto (como ver al protagonista librarse alegremente y sin mayores dificultades de la cadena que le inmoviliza. O la desesperada búsqueda de un objeto que, al final, resulta estar a la vista, fácilmente localizable...) y un "tic" muy irritante y de su tiempo, las maneras "a lá Freddy Krueger" que gasta el satánico jefe de la pandilla, es decir, "verborreando" hasta el paroxismo cada vez que asesina a alguien a base de pretendidas gracietas (algunas tan lamentablemente inimaginativas como cuando a un manco recién amputado le suelta aquello de "Gracias por echarme una mano").
A este le otorga (sobre)vida Alexis Arquette, perteneciente a la famosa casta y de rostro bastante peculiar. Llegó a dejarse ver en "Pulp Fiction" y luego fue el novio gótico de "La novia de Chucky" (donde, esta vez, él era el sacrificado durante un ritual). Posteriormente cambió de sexo, pero apenas tuvo tiempo de disfrutarlo ya que falleció en 2016.
Se enfrentan a él Michael Gross, eternamente ligado a la "sitcom" "Enredos de familia" y a otra franquicia segundona, "Temblores", y su hija, interpretada por una jovencita y muy bella Hilary Swank años antes de dar el salto a primera división. Les acompañan Patrick Renna, al que reconocía por su oronda figura y feo careto. Creía situarle en alguna película de cierto peso, pero no, se trata del tardío y aburrido slasher "Dark Ride" ("La casa del terror" en las españas). Su físico también le llevó a formar parte del cast de una comedia -igualmente tardía- de "National Lampoon", "Escuela de novatos". Otro rostro bastante familiar es el de Molly Hagan, que "En la resurrección del mal" hace de sheriff.
Igual que "Algunas veces ellos vuelven", y varias de las adaptaciones de Stephen King de esos años, produce -entre otros- el ex-"Amicus" Milton Subotsky. Guioniza Guy Riedel (siendo el único libreto de su filmografía, más centrada en labores de producción) a pachas con el director debutante, Adam Grossman. La experiencia le otorgaría puntos para responsabilizarse dos años después, bajo mandato "productil" de Wes Craven, de "El carnaval de las almas", supuesto remake de aquella cult-movie aburrida de cojones y con la que nunca he conseguido congeniar, "Carnival of Souls". Las malas críticas y, presupongo, escasa recaudación le condenaron a la inopia, salvo cuando co-escribió el guion de, justo, la tercera parte de la saga que nos ocupa, "Sometimes They Come Back... for More" ("Algunas veces ellos vuelven... a por más"), aquí marcianamente titulada "Infierno blanco" y situada esta vez en el inhóspito escenario de una base científica del ártico. No me pregunten sobre ella porque, ciertamente, mis recuerdos son escasos... casi inexistentes.
Los gamberros del pueblo (el "leitmotiv" de la franquicia) son tan malos que realizan rituales satánicos. Aquello que un chaval es testigo de cómo sacrifican a su hermana de dieciocho recién cumplidas primaveras. Lógicamente ofuscado, acaba con ellos en plena celebración de la efeméride diabólica. Pasan treinta años, ahora el chaval es padre soltero de una hija apunto de cumplir mayoría de edad. Ello provoca que los gamberros regresen de los avernos con intención de usar a la moza para concluir el ritual interrumpido en su día.
Cambiar la tele por el vídeo-club (suspiro...) aporta ciertas ventajas, como poder incluir algo de sangre (muy comedida. De efectos especiales prácticos la cosa anda bien, aunque parapeten muertes tan risibles como la chavala cosida a "cartazos". Los visuales, en cambio, resultan menos convincentes, rozando por momentos un doloroso cutrismo) y unas pocas tetillas bonitas de ver. Pero ahí termina toda diferencia. Como producto noventero de terror de escaso montante, "La resurrección del mal" (traducción porculera de "Sometimes they comeback... again", "Algunas veces ellos vuelven, otra vez"), se deja ver sin mayores aspavientos. Es puro "fast food" de manual, con algunas salidas narrativas ridículas, de esas que parece que te tomen por tonto (como ver al protagonista librarse alegremente y sin mayores dificultades de la cadena que le inmoviliza. O la desesperada búsqueda de un objeto que, al final, resulta estar a la vista, fácilmente localizable...) y un "tic" muy irritante y de su tiempo, las maneras "a lá Freddy Krueger" que gasta el satánico jefe de la pandilla, es decir, "verborreando" hasta el paroxismo cada vez que asesina a alguien a base de pretendidas gracietas (algunas tan lamentablemente inimaginativas como cuando a un manco recién amputado le suelta aquello de "Gracias por echarme una mano").
A este le otorga (sobre)vida Alexis Arquette, perteneciente a la famosa casta y de rostro bastante peculiar. Llegó a dejarse ver en "Pulp Fiction" y luego fue el novio gótico de "La novia de Chucky" (donde, esta vez, él era el sacrificado durante un ritual). Posteriormente cambió de sexo, pero apenas tuvo tiempo de disfrutarlo ya que falleció en 2016.
Se enfrentan a él Michael Gross, eternamente ligado a la "sitcom" "Enredos de familia" y a otra franquicia segundona, "Temblores", y su hija, interpretada por una jovencita y muy bella Hilary Swank años antes de dar el salto a primera división. Les acompañan Patrick Renna, al que reconocía por su oronda figura y feo careto. Creía situarle en alguna película de cierto peso, pero no, se trata del tardío y aburrido slasher "Dark Ride" ("La casa del terror" en las españas). Su físico también le llevó a formar parte del cast de una comedia -igualmente tardía- de "National Lampoon", "Escuela de novatos". Otro rostro bastante familiar es el de Molly Hagan, que "En la resurrección del mal" hace de sheriff.
Igual que "Algunas veces ellos vuelven", y varias de las adaptaciones de Stephen King de esos años, produce -entre otros- el ex-"Amicus" Milton Subotsky. Guioniza Guy Riedel (siendo el único libreto de su filmografía, más centrada en labores de producción) a pachas con el director debutante, Adam Grossman. La experiencia le otorgaría puntos para responsabilizarse dos años después, bajo mandato "productil" de Wes Craven, de "El carnaval de las almas", supuesto remake de aquella cult-movie aburrida de cojones y con la que nunca he conseguido congeniar, "Carnival of Souls". Las malas críticas y, presupongo, escasa recaudación le condenaron a la inopia, salvo cuando co-escribió el guion de, justo, la tercera parte de la saga que nos ocupa, "Sometimes They Come Back... for More" ("Algunas veces ellos vuelven... a por más"), aquí marcianamente titulada "Infierno blanco" y situada esta vez en el inhóspito escenario de una base científica del ártico. No me pregunten sobre ella porque, ciertamente, mis recuerdos son escasos... casi inexistentes.
sábado, 17 de septiembre de 2016
CELL
El año 2007 se estrenó una película basada en un relato de Stephen King que, durante una escueta temporada, dio la impresión que iba a devolver el buen nombre como material adaptable al célebre escritor tras su entrañable etapa dorada por allí finales de los 70 e inicios de los 80. Nada, puro espejismo. Estoy hablando de "1408" que recibió la considerable bendición de la taquilla y parte de la crítica. La verdad es que nunca lo entendí, a mi me pareció un mojón aburrido. Sin embargo, desde entonces el film ha ido arrastrando cierto "buen nombre", tal vez por eso, casi diez años después, a alguien se le ocurrió que sería buena idea, y garantía de éxito, rejuntar de nuevo a los dos protagonistas de aquella, John Cusack y Samuel Jackson, en otra adaptación de King. Hablo de "Cell", producto que no habrá copado las expectativas de sus responsables porque a España ha llegado –que yo sepa- directamente vía televisión.
Hacía años que se iba hablando de la traslación a la pantalla de esta especie de "historia de zombies o infectados según la -afectada- visión del padre de "Carrie". Se mentó a Eli Roth como director, pero nada. Y para cuando se pusieron de acuerdo, habían dejado pasar el tren de la irritante y cansina moda zombie, cosa que seguramente les ha perjudicado.
"Cell" no se diferencia nada de cualquier otra peli del estilo. Estalla una plaga que convierte a los seres humanos en muertos vivientes, o infectados rabiosos, o lo que sea, y el protagonista decide cruzar medio país para reencontrarse con su ex y su hijo. Por el camino irá topándose con personajes más o menos carismáticos que se unirán a su aventura. Y, eventualmente, tendrá que enfrentarse a los monstruos de rigor.
El aspecto "original" o diferente reside en el origen de estos últimos. Muy acorde a tiempos modernos, la infección viene vía movil. Una especie de ruido ensordecedor convierte en maníacos incontrolables a todos aquellos que estaban con la oreja pegada al aparato. Un poco también rollo "The Crazies", por aquello de que algunos de ellos ríen histéricamente y se ahostian voluntariamente contra la pared hasta perder los dientes. Además están unidos mentalmente en plan línea telefónica. Se comportan como bandadas de pájaros y abren la boca para soltar graznidos, en plan "La invasión de los ultracuerpos".
Bien, debo reconocer que no encontré "Cell" tan mala como me la pintaron. Sí es cierto que a ratos roza el ridículo (sobre todo en el momento que estalla la infección), en otros se torna trillada (hacia la mitad, cuando los supervivientes se encierran en una taberna británica infestada de peña un tanto peculiar) y al terminar ha dejado algunos cabos sueltos, cerrando la paradita de modo más confuso que clarificador. Todo eso es verdad. Pero también lo es que tiene sus buenos momentos (la brutal incineración del campo repleto de pseudo-zombies en estado catatónico escuchando el famoso "trololo"). Total, que entra más o menos bien, a lo que ayudan sus actores, no ya porque lo hagan de puta madre, sino porque ¿¿a quién no le caen bien Cusack, Jackson y el siempre eficaz Stacy Keach??.
Dirige Tod Williams (responsable también de "Paranormal Activity 2"). En la producción encontramos a Xavier Gens, director de "Frontier(s)" y "Hitman". Stephen King se medio responsabiliza del guión cinematográfico junto a Adam Alleca (autor del libreto del remake de "La última casa a la izquierda"). Y el omnipresente (y omnipesado) Lloyd Kaufman se marca un cameo.
Pasable.
Hacía años que se iba hablando de la traslación a la pantalla de esta especie de "historia de zombies o infectados según la -afectada- visión del padre de "Carrie". Se mentó a Eli Roth como director, pero nada. Y para cuando se pusieron de acuerdo, habían dejado pasar el tren de la irritante y cansina moda zombie, cosa que seguramente les ha perjudicado.
"Cell" no se diferencia nada de cualquier otra peli del estilo. Estalla una plaga que convierte a los seres humanos en muertos vivientes, o infectados rabiosos, o lo que sea, y el protagonista decide cruzar medio país para reencontrarse con su ex y su hijo. Por el camino irá topándose con personajes más o menos carismáticos que se unirán a su aventura. Y, eventualmente, tendrá que enfrentarse a los monstruos de rigor.
El aspecto "original" o diferente reside en el origen de estos últimos. Muy acorde a tiempos modernos, la infección viene vía movil. Una especie de ruido ensordecedor convierte en maníacos incontrolables a todos aquellos que estaban con la oreja pegada al aparato. Un poco también rollo "The Crazies", por aquello de que algunos de ellos ríen histéricamente y se ahostian voluntariamente contra la pared hasta perder los dientes. Además están unidos mentalmente en plan línea telefónica. Se comportan como bandadas de pájaros y abren la boca para soltar graznidos, en plan "La invasión de los ultracuerpos".
Bien, debo reconocer que no encontré "Cell" tan mala como me la pintaron. Sí es cierto que a ratos roza el ridículo (sobre todo en el momento que estalla la infección), en otros se torna trillada (hacia la mitad, cuando los supervivientes se encierran en una taberna británica infestada de peña un tanto peculiar) y al terminar ha dejado algunos cabos sueltos, cerrando la paradita de modo más confuso que clarificador. Todo eso es verdad. Pero también lo es que tiene sus buenos momentos (la brutal incineración del campo repleto de pseudo-zombies en estado catatónico escuchando el famoso "trololo"). Total, que entra más o menos bien, a lo que ayudan sus actores, no ya porque lo hagan de puta madre, sino porque ¿¿a quién no le caen bien Cusack, Jackson y el siempre eficaz Stacy Keach??.
Dirige Tod Williams (responsable también de "Paranormal Activity 2"). En la producción encontramos a Xavier Gens, director de "Frontier(s)" y "Hitman". Stephen King se medio responsabiliza del guión cinematográfico junto a Adam Alleca (autor del libreto del remake de "La última casa a la izquierda"). Y el omnipresente (y omnipesado) Lloyd Kaufman se marca un cameo.
Pasable.
sábado, 24 de abril de 2021
STEPHEN KING, PESADILLAS NOCTURNAS
En una ocasión leí que cuando un estudiante de cine se aproximaba a Stephen King para pedirle los derechos de adaptación de alguno de sus relatos, este únicamente le exigía un dólar a cambio. Y eso es lo que, supongo, debieron pagar los tres directores de los tres cortometrajes que conforman esta película que a España llegó vídeo mediante cortesía de "Dister". Como suele ser habitual, la alquilé en su momento y me aburrió desesperadamente. Es por eso que, pasados unos años, decidí darle una segunda oportunidad, ya consciente de que los relatos eran cortometrajes hechos por estudiantes y, consecuentemente, iban a ser un coñazo. Me costó un huevo conseguir una copia, hasta que ayer noche pude deglutirla, tras esnifar una enorme clencha de paciencia.
El título original es "Nightshift Collection" (en referencia al libro de relatos de King "Nightshift" -en España conocido como "El umbral de la noche"-) y, por alguna razón que desconozco, en los USA únicamente cuenta con dos cortos, uno menos que la versión aquí reseñada.
La historia inicial es la mejor, la más popular porque supone uno de los primeros trabajos del posteriormente bien conocido y respetado Frank Darabont (que adaptaría con notable éxito comercial y artístico unos cuantos trabajos más del escritor) y, también, es la menos de terror. En realidad es un dramón en el que un abogado con la madre enferma de cáncer en el hospital, muriendo lentamente, se planeta la posibilidad de ahorrarle sufrimiento acabando con su vida. Está muy bien parida toda ella, los actores lo hacen estupendamente y, sí, es bastante deprimente, angustiosa y dura. Darabont, a diferencia del resto de directores de la compilación, apuesta por algo sencillo, sin complicaciones, sin estridencias, que es lo que suele dar mejores resultados (¡talento!). Lo único achacable es una escena de pesadilla que, pa mi, colaron ahí con el fin de justificar que era de terror, pero es del todo prescindible. No me sorprende que, de los tres directores, este fuese el único que logró hacer carrera. ¡AH! y en los títulos de crédito finales localizarán a David DeCoteau ejerciendo de currelas, un señor que ha estado en todos los fregaos.
Jeff Schiro también consiguió luego dirigir alguna cosilla, como un capítulo de la serie "Tales from the Darkside", pero la mayor parte de su filmografía la componen trabajos como montador. Su historia es la peor del pack. Va sobre un padre de familia que ve como sus hijos mueren por culpa de una presencia misteriosa que vive en el armario. El hombre se obsesiona con ella y grita y sobreactúa mucho. El final es en plan sorpresa, pero no funciona. Demasiado atolondrado y caótico todo. Técnicamente es más cruda que la de Darabont, pero eso a mi no me molesta. De hecho, me mola.
La que hace tres es regular. La historia no está mal, un thriller con un asesino psicópata al que persiguen la policía y una vidente. Entre medias, el tipo secuestra y mata a una niña pequeña. La trama básica de cine policíaco que, si se hace algo pesada, será por la falta de tablas de su responsable, Jim Greco, que luego hizo alguna cosilla más, pero nada destacable. Da la sensación que el proyecto le va demasiado grande.
En resumen, no deja de ser una curiosidad tirando a aburridilla. Estrictamente para completistas del escritor y fans de Frank Darabont (si es que los hay). Como fricada comentar que en la caratula del vhs el apellido de este aparece mutado en DarEbont. Spain is different.
El título original es "Nightshift Collection" (en referencia al libro de relatos de King "Nightshift" -en España conocido como "El umbral de la noche"-) y, por alguna razón que desconozco, en los USA únicamente cuenta con dos cortos, uno menos que la versión aquí reseñada.
La historia inicial es la mejor, la más popular porque supone uno de los primeros trabajos del posteriormente bien conocido y respetado Frank Darabont (que adaptaría con notable éxito comercial y artístico unos cuantos trabajos más del escritor) y, también, es la menos de terror. En realidad es un dramón en el que un abogado con la madre enferma de cáncer en el hospital, muriendo lentamente, se planeta la posibilidad de ahorrarle sufrimiento acabando con su vida. Está muy bien parida toda ella, los actores lo hacen estupendamente y, sí, es bastante deprimente, angustiosa y dura. Darabont, a diferencia del resto de directores de la compilación, apuesta por algo sencillo, sin complicaciones, sin estridencias, que es lo que suele dar mejores resultados (¡talento!). Lo único achacable es una escena de pesadilla que, pa mi, colaron ahí con el fin de justificar que era de terror, pero es del todo prescindible. No me sorprende que, de los tres directores, este fuese el único que logró hacer carrera. ¡AH! y en los títulos de crédito finales localizarán a David DeCoteau ejerciendo de currelas, un señor que ha estado en todos los fregaos.
Jeff Schiro también consiguió luego dirigir alguna cosilla, como un capítulo de la serie "Tales from the Darkside", pero la mayor parte de su filmografía la componen trabajos como montador. Su historia es la peor del pack. Va sobre un padre de familia que ve como sus hijos mueren por culpa de una presencia misteriosa que vive en el armario. El hombre se obsesiona con ella y grita y sobreactúa mucho. El final es en plan sorpresa, pero no funciona. Demasiado atolondrado y caótico todo. Técnicamente es más cruda que la de Darabont, pero eso a mi no me molesta. De hecho, me mola.
La que hace tres es regular. La historia no está mal, un thriller con un asesino psicópata al que persiguen la policía y una vidente. Entre medias, el tipo secuestra y mata a una niña pequeña. La trama básica de cine policíaco que, si se hace algo pesada, será por la falta de tablas de su responsable, Jim Greco, que luego hizo alguna cosilla más, pero nada destacable. Da la sensación que el proyecto le va demasiado grande.
En resumen, no deja de ser una curiosidad tirando a aburridilla. Estrictamente para completistas del escritor y fans de Frank Darabont (si es que los hay). Como fricada comentar que en la caratula del vhs el apellido de este aparece mutado en DarEbont. Spain is different.
domingo, 16 de marzo de 2008
LA NIEBLA (2007)
Los nombres de Stephen King y Frank Darabont, siempre que van juntos, suelen dar resultados cojonudos ("Cadena Perpetua"), resultados potables ("La milla verde") y resultados.... resultados que no recuerdo ("The Woman in the room", el corto que Darabont hizo siendo estudiante y que a España llegó como parte de la antología "Stephen King, Pesadillas Nocturnas"). A estas le sigue "The Mist", que por el título y la trama de base (hay algo maligno oculto en la niebla) hace pensar, inevitablemente, en "La Niebla" de Carpenter y, ¿por qué no?, "El Buque Maldito" de Amando De Ossorio. Aunque toda posible conexión queda ahí, porque en lo que respecta al resto de la historia, nada tienen que ver.
Sin contar el citado corto, esta es la primera vez que Darabont y King se acercan juntos al terreno del terror puro, la marca de fábrica del escritor y puedo decir, satisfecho, que por lo que a mi respecta la empresa ha salido bien parada. De entrada, todo recuerda mucho a las últimas adaptaciones del escritor de Maine (no cuenta "1408", peli esta que, por otro lado, me pareció aburridísima), sobre todo las televisivas, por aquello de juntar a una serie de personajes de lo más comunes en una situación límite, y de cómo estos deben enfrentarse no solo a la amenaza en cuestión, sino también a su propia condición humana. Es otra conexión que, afortunadamente, solo se queda en la superficie... y digo afortunadamente porque, salvo puntuales excepciones ("El aviador nocturno", "It" o "La tormenta del siglo") la mayoría de los productos destinados a la caja tonta con el padre de "Carrie" por medio, dan como resultado pestiños como camiones.
El reparto está a la altura, y lo componen esa clase de actores que nunca destacan en roles principales (salvo Thomas Jane, a quien guardo especial afecto desde que lo vi en "The Punisher"), pero que siempre cumplen a la perfección. Ellos, y un puñado más, se ven obligados a encerrarse en un supermercado con el fin de escapar de las monstruosas entidades que se esconden en la susodicha niebla. Darabont logra momentos muy potentes de tensión y suspense y, aunque la primera aparición de un bicho a mi me ha dejado un tanto frío, las siguientes lo compensan de sobras, en especial la secuencia de las arañas... logradísima.
Otro de los aciertos de "The Mist" reside en el personaje de la beata medio loca, que va logrando reunir acólitos, hasta el punto de que ya no sabes quien es más peligroso, si ellos o los que rondan en el exterior. Por cierto, el mentado personaje se hace realmente odioso, hasta el punto de desearle la muerte y, en caso de que llegue, estar convencido de que será motivo de celebración.
Todo eso, unos efectos especiales muy dignos (¡lástima del primer monstruo!), sobre todo los de maquillaje, unas interpretaciones muy solventes y una trama bien llevada y con ritmo (son tan disfrutables las secuencias de horror, como las de interacción entre personajes), dan como resultado una muy estimable peli de terror hollywoodiense que, sin cebarse en el gore, tampoco escatima en asquerosidades.
Ah... ¡y ojo al tremebundo desenlace!.
Sin contar el citado corto, esta es la primera vez que Darabont y King se acercan juntos al terreno del terror puro, la marca de fábrica del escritor y puedo decir, satisfecho, que por lo que a mi respecta la empresa ha salido bien parada. De entrada, todo recuerda mucho a las últimas adaptaciones del escritor de Maine (no cuenta "1408", peli esta que, por otro lado, me pareció aburridísima), sobre todo las televisivas, por aquello de juntar a una serie de personajes de lo más comunes en una situación límite, y de cómo estos deben enfrentarse no solo a la amenaza en cuestión, sino también a su propia condición humana. Es otra conexión que, afortunadamente, solo se queda en la superficie... y digo afortunadamente porque, salvo puntuales excepciones ("El aviador nocturno", "It" o "La tormenta del siglo") la mayoría de los productos destinados a la caja tonta con el padre de "Carrie" por medio, dan como resultado pestiños como camiones.
El reparto está a la altura, y lo componen esa clase de actores que nunca destacan en roles principales (salvo Thomas Jane, a quien guardo especial afecto desde que lo vi en "The Punisher"), pero que siempre cumplen a la perfección. Ellos, y un puñado más, se ven obligados a encerrarse en un supermercado con el fin de escapar de las monstruosas entidades que se esconden en la susodicha niebla. Darabont logra momentos muy potentes de tensión y suspense y, aunque la primera aparición de un bicho a mi me ha dejado un tanto frío, las siguientes lo compensan de sobras, en especial la secuencia de las arañas... logradísima.
Otro de los aciertos de "The Mist" reside en el personaje de la beata medio loca, que va logrando reunir acólitos, hasta el punto de que ya no sabes quien es más peligroso, si ellos o los que rondan en el exterior. Por cierto, el mentado personaje se hace realmente odioso, hasta el punto de desearle la muerte y, en caso de que llegue, estar convencido de que será motivo de celebración.
Todo eso, unos efectos especiales muy dignos (¡lástima del primer monstruo!), sobre todo los de maquillaje, unas interpretaciones muy solventes y una trama bien llevada y con ritmo (son tan disfrutables las secuencias de horror, como las de interacción entre personajes), dan como resultado una muy estimable peli de terror hollywoodiense que, sin cebarse en el gore, tampoco escatima en asquerosidades.
Ah... ¡y ojo al tremebundo desenlace!.
sábado, 10 de diciembre de 2016
SONÁMBULOS
Como saben de sobras, en este blog no sentimos mucha simpatía por el cine de la década de los 90, especialmente en cuanto a terror y fantástico se refiere. No obstante, eventualmente nos gusta revisar alguno de aquellos productos para ver si nuestras primeras impresiones han cambiado o mejorado con el paso de los años. Es algo que solemos hacer mucho en el podcast. Y en ocasiones resulta que una peli que no teníamos en demasiada buena consideración termina ganándose nuestras simpatías. Una como, por ejemplo, esta de la que les voy a hablar a continuación, "Sonámbulos", "Sleepwalkers" en versión original.
Narra la historia de una madre y su hijo que, bajo una apariencia humana común y corriente, ocultan su condición de criaturas monstruosas, algo así como unos leones sin pelo cuyo fin es alimentarse a base de energía virginal y reproducirse. A poder ser entre ellos, llevando a la práctica las más flagrantes sesiones de incesto imaginable (y que, imagino, en los 90 sería un elemento la mar de transgresor). El benjamín se ha encaprichado de una chavala del colegio con el himen intacto a la que pretenden churrupetear, algo que pone celosa a la progenitora. El intento de zampársela desencadenará el inevitable drama bañado de horrores.
Vi "Sonámbulos" cuando se estrenó. Principalmente vibré con el legendario cameo que se marcan algunos nombres de peso ligados a mi género favorito, Clive Barker, Tobe Hooper, Joe Dante y John Landis, encabezados todos ellos por el mismo Stephen King, autor del guión, reclamo del film y, como de costumbre, interpretando a un palurdo (sin olvidar el papelito que se marca Mark Hamill). El otro elemento que me la puso gorda es el hecho de que los gatos son los mayores enemigos de los monstruos de la función, y resulta que el gato es mi animal favorito. Ello también se tradujo en mucho sufrimiento cuando estos son asesinados no sin cierta crueldad, pero para compensarlo está su incuestionable condición de héroes, en concreto si hablamos del minino de la policía, Clovis, uno de los grandes "héroes animales" olvidados del cine contemporáneo y que posaba junto a Stephen King en una portada de la revista "Fangoria". Y no solo la yankee, también la Española, pues eran los tiempos en los que esta se editaba por acá bajo la tutela de Luis Vigil.
¿¿El resto de la peli??, pues bueno, en su época me pareció de lo más mediocre. De hecho, aunque llegué a disponer del poster en mi dormitorio (supongo que más por lo de los gatos que otra cosa), creo que no la alquilé en vídeo para verla una segunda vez. Y si lo hice, ni me acuerdo.
Vista hoy, y contra todo pronóstico, puedo decirles que me gustó. Me entretuvo. Me pareció muy sencilla, maja y correcta. Nada del otro mundo, pero al menos tampoco me hizo trallar. Dejando de lado a famosos y gatos, me moló que hubiese algo de gore (en unos tiempos en los que, progresivamente, fue desapareciendo de las pantallas) y llamaron mi atención algunos de los actores, destacando a Mädchen Amick (en aquellos tiempos de moda gracias a su papel en la serie del momento, "Twin Peaks"), Alice Krige (el fantasma de "Historia Macabra"), Lyman Ward o Ron Perlman.
Quizás lo peor de ella sea la utilización de un efecto muy feo pero muy común en esa época, el "morphing", realmente chungo. Me complace que fuese algo pasajero y hoy ya no quede rastro del mismo. O, al menos, que lo hayan mejorado tanto como para que ya no resulte ofensivo. También me hizo gracia revivir ese absurdo crimen mediante mazorca que, mientras en 1992 nos pareció ridículo y patético, hoy lo considero hasta medianamente original. Lo que hace el paso del tiempo...
Dirige el cotarro el irregular Mick Garris, lo que explica la aparición de todos esos "Masters of Horror".
Simpática.
Narra la historia de una madre y su hijo que, bajo una apariencia humana común y corriente, ocultan su condición de criaturas monstruosas, algo así como unos leones sin pelo cuyo fin es alimentarse a base de energía virginal y reproducirse. A poder ser entre ellos, llevando a la práctica las más flagrantes sesiones de incesto imaginable (y que, imagino, en los 90 sería un elemento la mar de transgresor). El benjamín se ha encaprichado de una chavala del colegio con el himen intacto a la que pretenden churrupetear, algo que pone celosa a la progenitora. El intento de zampársela desencadenará el inevitable drama bañado de horrores.
Vi "Sonámbulos" cuando se estrenó. Principalmente vibré con el legendario cameo que se marcan algunos nombres de peso ligados a mi género favorito, Clive Barker, Tobe Hooper, Joe Dante y John Landis, encabezados todos ellos por el mismo Stephen King, autor del guión, reclamo del film y, como de costumbre, interpretando a un palurdo (sin olvidar el papelito que se marca Mark Hamill). El otro elemento que me la puso gorda es el hecho de que los gatos son los mayores enemigos de los monstruos de la función, y resulta que el gato es mi animal favorito. Ello también se tradujo en mucho sufrimiento cuando estos son asesinados no sin cierta crueldad, pero para compensarlo está su incuestionable condición de héroes, en concreto si hablamos del minino de la policía, Clovis, uno de los grandes "héroes animales" olvidados del cine contemporáneo y que posaba junto a Stephen King en una portada de la revista "Fangoria". Y no solo la yankee, también la Española, pues eran los tiempos en los que esta se editaba por acá bajo la tutela de Luis Vigil.
¿¿El resto de la peli??, pues bueno, en su época me pareció de lo más mediocre. De hecho, aunque llegué a disponer del poster en mi dormitorio (supongo que más por lo de los gatos que otra cosa), creo que no la alquilé en vídeo para verla una segunda vez. Y si lo hice, ni me acuerdo.
Vista hoy, y contra todo pronóstico, puedo decirles que me gustó. Me entretuvo. Me pareció muy sencilla, maja y correcta. Nada del otro mundo, pero al menos tampoco me hizo trallar. Dejando de lado a famosos y gatos, me moló que hubiese algo de gore (en unos tiempos en los que, progresivamente, fue desapareciendo de las pantallas) y llamaron mi atención algunos de los actores, destacando a Mädchen Amick (en aquellos tiempos de moda gracias a su papel en la serie del momento, "Twin Peaks"), Alice Krige (el fantasma de "Historia Macabra"), Lyman Ward o Ron Perlman.
Quizás lo peor de ella sea la utilización de un efecto muy feo pero muy común en esa época, el "morphing", realmente chungo. Me complace que fuese algo pasajero y hoy ya no quede rastro del mismo. O, al menos, que lo hayan mejorado tanto como para que ya no resulte ofensivo. También me hizo gracia revivir ese absurdo crimen mediante mazorca que, mientras en 1992 nos pareció ridículo y patético, hoy lo considero hasta medianamente original. Lo que hace el paso del tiempo...
Dirige el cotarro el irregular Mick Garris, lo que explica la aparición de todos esos "Masters of Horror".
Simpática.
viernes, 7 de marzo de 2008
EL CEMENTERIO VIVIENTE
Intenté leer la novela original de Stephen King en su momento... pero mucho me temo que soy hombre de cine (de verlo, cuanto menos) y a mi la ficción en letras no me engancha (la ficción, especifico), así que, como se suele decir, "Mejor ver la película".
Y en este caso, no me arrepiento. De hecho, me sorprende que "El Cementerio Viviente" no tenga mejor prensa de la que tiene, ni se la considere uno de los títulos más emblemáticos del género, ni tan siquiera que suela ser blanco de crítica nostálgica. Y digo que me sorprende porque, desde mi punto de vista, estamos ante uno de los films más loables del horror moderno, y más si tenemos en cuenta que se estrenó en un momento delicado, en el que las películas de miedo se encontraban en plena transición de lo mejor (los 80) a lo peor (los 90). Seguramente, situarse un poco en tierra de nadie (1989) fue lo que propició que pudiera ser lanzado a lo grande sin demasiados problemas, a pesar de contener materia delicada. No se quién lo dijo (¿Tom Savini?) pero justamente ese hueco se dio en un inaudito momento en el que la censura (una MPAA pre-"Hostel") hizo la vista gorda durante una temporada, el tiempo justo para ver "El Cementerio Viviente" triunfar en taquilla.
La palabra ideal para definir esta producción de Richard Rubinstein (ex-socio de George A. Romero) es macabra. Le va como un guante. Lo que más llama la atención es su condición de adulta. En "El Cementerio viviente" no hay adolescentes idiotas, humor cazurro, asesinos enmascarados... nada especialmente chillón, todo se desarrolla sin excesivas salidas de tono (excesivas, alguna cae) y está perfectamente construido.
La historia de Stephen King es bastante original, aunque haya un precedente no muy claro en la peli del Italiano Pupi Avati, "Zeder". Esta y el film en cuestión tienen en común el descubrimiento de un terreno en el que, todo aquello que entierras, vuelve a la vida. Por lo demás, "El Cementerio Viviente" aplica esa base a la vida del médico protagonista, un padre felizmente casado que ve como un fatídico día su hijo pequeño es atropellado por un camión. Desesperado, y conociendo el secreto de dichas tierras (de origen Indio) gracias a su vecino, el bueno de Fred Gwynne (más conocido como Herman Munster) y una experiencia previa hecha con el fenecido gato de su hija, entierra al retoño que, efectivamente, volverá la vida... aunque convertido en un ser maligno.
Y ahí radica lo fuerte de este film. Las secuencias del crío revivido son acojonantes, muy escalofriantes. Podría haber quedado ridículo y risible pero, a mi juicio, consiguen todo lo contrario, dotarlo de una malignidad tremebunda... momentos como cuando se lanza al cuello de Gwynne para darle un mordisco o cuando recibe a su alucinada madre con un aspecto angelical, casi de postal, para luego sacar un bisturí o ya puestos, su enfrentamiento con el padre y posterior muerte, a mi es que me dejan sin habla.
Tampoco están nada mal las historias narradas a modo de flashback, la de la hermana enferma de la protagonista femenina o la del primer intento de revivir a un ser humano enterrándolo en las tierras malditas (la imagen de este sujetando la pierna de un niño, medio devorada, es de una fuerza inusitada), así como esa surrealista pero impactante cara surgida de un arroyo que intenta detener al prota camino del cementerio de marras, funcionan de maravilla a la hora de darnos unas cuantas descargas en el espinazo.
En algunos otros aspectos la peli chirría, sobre todo con el protagonista Dale Midkiff (nada malo que decir del niño, Miko Hughes, al que posteriormente podríamos ver más crecidito en "Mercury Rising", junto a Bruce Willis, o en otros títulos afines al género como "Spawn" y "La nueva pesadilla de Wes Craven") o casi todo lo relacionado con el personaje de "Victor Pascow", totalmente prescindible. Sin embargo, es la seriedad de la propuesta (sobre todo lo relacionado con la muerte del infante, su atropello, el escandaloso funeral...) lo que hacen de "Cementerio Viviente" una genuina película de terror. Su éxito llevó a que la directora, Mary Lambert, se pusiera manos a la obra con una secuela horrible, que cometía todos y cada uno de los fallos que no tenía la entrega precedente y hacían de ella algo diferente. Una pena... o no.
Destacar como colofón, la resultona canción de "Ramones" en los créditos finales.
Y en este caso, no me arrepiento. De hecho, me sorprende que "El Cementerio Viviente" no tenga mejor prensa de la que tiene, ni se la considere uno de los títulos más emblemáticos del género, ni tan siquiera que suela ser blanco de crítica nostálgica. Y digo que me sorprende porque, desde mi punto de vista, estamos ante uno de los films más loables del horror moderno, y más si tenemos en cuenta que se estrenó en un momento delicado, en el que las películas de miedo se encontraban en plena transición de lo mejor (los 80) a lo peor (los 90). Seguramente, situarse un poco en tierra de nadie (1989) fue lo que propició que pudiera ser lanzado a lo grande sin demasiados problemas, a pesar de contener materia delicada. No se quién lo dijo (¿Tom Savini?) pero justamente ese hueco se dio en un inaudito momento en el que la censura (una MPAA pre-"Hostel") hizo la vista gorda durante una temporada, el tiempo justo para ver "El Cementerio Viviente" triunfar en taquilla.
La palabra ideal para definir esta producción de Richard Rubinstein (ex-socio de George A. Romero) es macabra. Le va como un guante. Lo que más llama la atención es su condición de adulta. En "El Cementerio viviente" no hay adolescentes idiotas, humor cazurro, asesinos enmascarados... nada especialmente chillón, todo se desarrolla sin excesivas salidas de tono (excesivas, alguna cae) y está perfectamente construido.
La historia de Stephen King es bastante original, aunque haya un precedente no muy claro en la peli del Italiano Pupi Avati, "Zeder". Esta y el film en cuestión tienen en común el descubrimiento de un terreno en el que, todo aquello que entierras, vuelve a la vida. Por lo demás, "El Cementerio Viviente" aplica esa base a la vida del médico protagonista, un padre felizmente casado que ve como un fatídico día su hijo pequeño es atropellado por un camión. Desesperado, y conociendo el secreto de dichas tierras (de origen Indio) gracias a su vecino, el bueno de Fred Gwynne (más conocido como Herman Munster) y una experiencia previa hecha con el fenecido gato de su hija, entierra al retoño que, efectivamente, volverá la vida... aunque convertido en un ser maligno.
Y ahí radica lo fuerte de este film. Las secuencias del crío revivido son acojonantes, muy escalofriantes. Podría haber quedado ridículo y risible pero, a mi juicio, consiguen todo lo contrario, dotarlo de una malignidad tremebunda... momentos como cuando se lanza al cuello de Gwynne para darle un mordisco o cuando recibe a su alucinada madre con un aspecto angelical, casi de postal, para luego sacar un bisturí o ya puestos, su enfrentamiento con el padre y posterior muerte, a mi es que me dejan sin habla.
Tampoco están nada mal las historias narradas a modo de flashback, la de la hermana enferma de la protagonista femenina o la del primer intento de revivir a un ser humano enterrándolo en las tierras malditas (la imagen de este sujetando la pierna de un niño, medio devorada, es de una fuerza inusitada), así como esa surrealista pero impactante cara surgida de un arroyo que intenta detener al prota camino del cementerio de marras, funcionan de maravilla a la hora de darnos unas cuantas descargas en el espinazo.
En algunos otros aspectos la peli chirría, sobre todo con el protagonista Dale Midkiff (nada malo que decir del niño, Miko Hughes, al que posteriormente podríamos ver más crecidito en "Mercury Rising", junto a Bruce Willis, o en otros títulos afines al género como "Spawn" y "La nueva pesadilla de Wes Craven") o casi todo lo relacionado con el personaje de "Victor Pascow", totalmente prescindible. Sin embargo, es la seriedad de la propuesta (sobre todo lo relacionado con la muerte del infante, su atropello, el escandaloso funeral...) lo que hacen de "Cementerio Viviente" una genuina película de terror. Su éxito llevó a que la directora, Mary Lambert, se pusiera manos a la obra con una secuela horrible, que cometía todos y cada uno de los fallos que no tenía la entrega precedente y hacían de ella algo diferente. Una pena... o no.
Destacar como colofón, la resultona canción de "Ramones" en los créditos finales.
lunes, 13 de enero de 2014
CARRIE (2013)
Otro de esos remakes u adaptaciones de un material ya
existente a los nuevos tiempos, que, con todas las de perder en sus alforjas,
se gana la dignidad y mi respeto.
Claro, que hay una novela de por medio- de Stephen King- con
la que es respetuosa, según he leído, incluso más que la de Brian de Palma. Y
no es mejor que la de de Palma, es distinta (pero igual), y al igual que esta,
se trata de una película muy buena.
Si las comparamos, lo único que se le puede poner como pega
a esta, es la estética. La de los años
setenta, sórdida, decadente y granulosa, ayuda a que la historia sea más terrorífica
que en esta ocasión, plagada de efectos especiales infográficos y con las
nuevas tecnologías y lo digital por bandera, apostando, en los tiempos que
corren no puede ser de otra manera, por un aspecto limpio.
Ya saben: Una muchacha, Carrie, alienada por los fanatismos
religiosos de su madre, es víctima del más cruel de los “buying” en el
instituto, el día que en las duchas del gimnasio le llega su primera
menstruación, no sabe que es lo que le ocurre y naturalmente se asusta, mientras sus compañeras se ríen de ella, humillándola
y tirándole tampones. Para más inrri, esto lo graban con sus teléfonos móviles
y lo suben a la red –Esto es consecuencia de los tiempos que corren,
obviamente, no está en la novela-.
Esto provocará que castiguen a las agresoras, impidiéndoles acudir
al baile de graduación, lo que no les hará ni pizca de gracia. Una de las
agresoras, arrepentida, le pide a su pareja que invite a Carrie al baile de
graduación, y así limpiar su conciencia.
Mientras, Carrie descubre que tiene poderes telequinéticos y las cosas se
complicarán.
Se ve, que aunque Stephen King en un principio no entendió
el por qué se rodaba una nueva versión, cuando vio el cheque que le
correspondía, puso menos pegas, e incluso sugirió, para el papel de Carrie a
Lindsay Lohan. Supongo que al viejo le pondría cachondo, porque la Lohan, para
interpretar a una puta vieja adicta al crack pase, pero para interpretar a una
adolescente a la que le viene la regla por primera vez, como que no pega mucho.
Gracias a dios, la producción no le hizo mucho caso y el
papel recayó en una joven que dará mucho que hablar y que es para comérsela, la
dulce Clöe Grace Moretz ,que aunque tremendamente guapa, es tan buena actriz
que ya no te imaginas una Carrie que no sea ella. Nada que ver con la Sissy
Spacek de la de Brian de Palma, pero es que estamos con otra cosa.
Al final este remake, se prodiga como una película harto
interesante, una puesta al día más que competente, que sin embargo, cayendo el
peso de toda la película sobre la Moretz, llegamos incluso a pensar, que lo
bueno no es la peli, sino ella, y que sin ella, quizás este “Carrie (2013)” no
sería tan buena ni interesante.
Sea como fuere, la película tiene momentos verdaderamente
escalofriantes, y si ya hemos dicho que Clöe Grace Moretz, está genial, no
mucho peor está la mala de la función, Portia Doubleday, que aún teniendo diez
años más que el personaje que interpreta (y sin dar el pego), si que convierte
a su Chris Hargersen, en una psicópata hija de puta con gran convicción. Después
de Moretz, lo mejor de la película.
Junto a ellas, una Julianne Moore que le está sacando un
gran partido a la edad y que sustituye a una mucho menos eficiente Jodie Foster
que en un principio iba a hacer su papel – el de la loca madre de Carrie- y que también hace una interpretación de
antología.
“Carrie (2013)” es un gran remake, y la prueba de que no
todos los remakes son tan malos, ni tan buenos, ni mejores o peores que las
predecesoras. Simplemente, son otra cosa.
Además, hay que recordar que no es el primer remake del
“Carrie” de los setenta: en los odiosos 90, hicieron uno que se vendió como
secuela oficial de “Carrie”, que era espantoso y que se llamó “La Ira: Carrie
2”. Ese era todo lo contrario a este y al original. Un oloroso saco de mierda.
Dirige esta nueva versión, una mujer, Kimberly Peirce, que
después del éxito independiente que supuso en su carrera aquella estupidez que
se llamaba “Boys Don´t Cry”, rodó un par de productos para zorras de la gran
manzana, sin relevancia ninguna, hasta que la Metro Goldwin Meyer, le ofreció
hacerse con las riendas de este “Carrie 2013” Y la verdad, es que ha pasado la
prueba con notable.
jueves, 9 de febrero de 2012
"CREEPSHOW" EDICIÓN ESPECIAL DVD
Hace unos días estuve en casa de mi buen amigo el Dr.Chainsaw. Mirando su interesante colección de dvd´s, localicé la edición especial de "Creepshow". La americana, digo, que en España solo existen dos mierdas y, encima, piratas. A pesar de que la peli de Romero es la número dos en mi "top ten" personal, jamás compré dicho dvd porque siempre creí que como edición especial ofrecía poco, y que una pedazo de peli como esa merecía más, mucho más. Así que me dije "Pues nada, me espero a que salga la definitiva". Pero claro, una cosa es comprarla, y otra muy diferente es que tu amigo te la preste.Vista ahora de cabo a rabo (son dos discos), puedo decir que no está tan mal. Los menús son un poco mierdas, y hubiera preferido una caja más chula, incluso una chuchería interior como un tebeo o algo así... pero en cuanto a contenidos, satisface bastante al fan. Lo más destacado, obviamente, es el documental del "cómo se hizo" titulado "Just Desserts: The making of Creepshow" que dura lo mismo que un largometraje. Así que hay chicha. Está muy entretenido y completo, aunque se echa en falta a Stephen King. De hecho es el gran ausente en todo el dvd, no aparece por ningún lado (salvo en la peli, claro). Tenemos a George Romero y Tom Savini como maestros de ceremonias, pero también estan Tom Atkins, Ed Harris en una aparición breve pero muy simpática hablando de su famosa escena del "baile hortera", Adrienne Barbeau (muy guapa), Bernie Wrightson (que, como sabéis, dibujó la adaptación posterior del film a las viñetas), Richard P. Rubinstein o el responsable de la maravillosa banda sonora, John Harrison. Justamente, a esta se le dedica un capítulo íntegro, igual que a las animaciones (hay imágenes del comic real utilizado en la peli!!), a todas las deliciosas pijadas estéticas que imitan el lenguaje del noveno arte, a los problemas que dieron las cucarachas y bueno... a los actores y demás. Muy jugoso. Merece la mitad del precio.
Otros extras son las famosas grabaciones en vídeo que Tom Savini hizo del rodaje (y que rulaban completas por la red hace unos años, en el dvd van agradecidamente resumidas), material eliminado (el más destacable es la escena que estaba en el comic de Wrightson, pero fue extirpada de la película, en la que Bedelia va al hospital a reconocer el cadaver de su enamorado al que le falta un cacho de cara por efecto de un disparo), fotos y el genial trailer.
Eso en el disco de extras. En el otro tenemos la peli, que se ve estupendamente bien (la verdad es que, a pesar de adorar mi edición "Polygram" en vhs, reconozco que el dvd gana en colorido y detalles) y el comentario de Romero y Savini, bastante normalico... no te descubren gran cosa y, sobre todo, como decía antes... se echa de menos a Stephen King (no es que sea fan suyo, pero no se puede negar que él es una parte super-importante de "Creepshow").
Sigo pensando que esta obra de arte desbordante en creatividad y pasión (mientras la veía comentada perdía el hilo de las explicaciones, totalmente fascinado y abrumado por sus imágenes y su música... creo que, aunque la historia de "El día del padre" me encanta, "La caja" es la mejor del pack) merece una edición más lujosa y completa. Solo que de momento y para pasar el ratico, esta ya vale. ¡¡Me la copio!!.
martes, 26 de abril de 2011
OJOS DE FUEGO
Ayer noche era la primera vez en mi perra vida que veía esta peli. Ya ven ustedes, producto "fantástico" de los 80, basado en un libro de Stephen King, con Mark Lester -el tipo de "Curso 1984" y la extraordinaria "Commando"- dirigiendo (y que sustituía al inicialmente previsto John Carpenter, retirado del proyecto tras su fracaso con "La Cosa") y un actor en el reparto tan de mi gusto como George C. Scott... y sin embargo, jamás sentí interés por ella. ¿Motivo?, pues porque pensaba que un film con una Drew Barrymore pre-drogas (o no, que esta a los 8 años ya era una borracha asquerosa) y que prende fuego con la mirada no podía ser nada especialmente interesante... ni terrorífico... ni sangriento... y por aquellos entonces, ese era el baremo con el que solía medir mi interés por una peli. ¿Iba desencaminado?, a medias. En realidad "Ojos de fuego" no es de terror, digamos que es un thriller un poco rarito, ¿sobrenatural?, y sí, es cierto que a nivel de violencia la cosa está escasa, pero tampoco es tan desdeñable -en general- como creía.
Una pareja que participa en un experimento da como resultado una cría con poderes mentales, capaz de prender fuego a voluntad. Evidentemente, y como suele pasar en estos casos, el gobierno anda tras ellos, pues quieren estudiarlos y ver si pueden convertirlos en armas militares. Al final, y tras muchas trifulcas, la niña se vuelve contra los tíos trajeados y se arma una de bien gorda.
"Ojos de fuego" es un caso extraño. Digamos que podemos dividirla en dos partes muy específicas y distintas. La primera gira en torno a la huida de la cría y su padre (no hay actor más feo, anti-carismático y erróneo para cualquier reparto que David Keith). Que si al aeropuerto, que si al motel, que si a casa de los abuelos, etc... aquí la cosa flojea por momentos, está todo torpemente explicado y hay algunos diálogos de risa (aunque creo que eso es más culpa del doblaje). Sin embargo, cuando ya crees que la peli va a ser un suplicio, entramos de lleno en la segunda parte, en la que el gobierno logra encerrar a la pareja, David Keith pierde protagonismo y en su lugar lo gana al gran gran George C. Scott en un papel fabuloso de matón medio loco. Aquí el film gana muchos enteros, se vuelve más interesante y, por ende, más entretenido. Y todo ello concluye en una parte final bastante espectacular y conseguida, que es cuando la niña despliega su poder por entero. ¡Que gusto volver a ver fuego de verdad en una peli, y no CGI!.
Un detalle tontuno: Hay un momento en que un científico expone una teoría bastante interesante, y que daría pie a una peli, o dos, muy guapas, ¿y si esa niña, ya adolescente, incrementa su poder hasta el extremo de poder crear explosiones nucleares con solo desearlo? o, mejor aún, ¿y si un día decide que quiere partir el planeta tierra en dos?... ¿se imaginan las posibilidades argumentales que tiene eso?, ¡¡yummmmmmm!!.
Si "Ojos de fuego" hubiera mantenido el tono de su primera mitad hasta el final, les diría que es muy mediocre. Pero gracias a la segunda, el visionado resultó ser bastante disfrutable y, por ende, recomendable. En su momento, muchos echaron pestes de ella, incluido el propio Stephen King. Cuando este debutó con su desastrosa "Maximum Overdrive", Mark Lester pudo tomarse la revancha: "¿Cómo puede criticar mi película después de haber hecho él eso?", jajaja, ¡di que sí, chaval!.
domingo, 18 de octubre de 2009
MIEDO AZUL
A inicios de los 80 se puso muy de moda en el cine norteamericano adaptar para la gran pantalla la última novela del famoso escritor Stephen King. Sin comerlo ni beberlo, nos vimos literalmente invadidos por toda clase de producciones. La cosa empezó con títulos y cineastas de prestigio, como el Carpenter de "Christine" o el Cronenberg de "La Zona Muerta", pero poco a poco las películas inspiradas en la obra del escritor comenzaron a perder fuelle en taquilla, y de la "serie A" se pasó a la "serie B", con títulos como la simpática "Los ojos del gato", la fallida "Ojos de Fuego" y la que hoy comentamos, "Miedo Azul", que vendría a ser el estandarte de la decadencia de la moda King.
La película se inspiraba en la novela "El ciclo del hombre lobo", un pequeño libro de letra gruesa ilustrado por el magnífico dibujante Bernie Wrightson, que hacía poco había colaborado con el escritor adaptando a las viñetas la película "Creepshow". Puesto que en aquellos tiempos cualquier productor hubiera pagado para llevar al celuloide hasta la lista de la compra de King, Dino de Laurentiis se animó a convertir lo que era una historia de hombres lobo en un largometraje, justo cuando los licántropos estaban de capa caída. El resultado final fue "Silver Bullet", "Miedo Azul", un film de aspecto telefílmico agradable de ver pero poco más que contó con los efectos especiales del papá de "E.T.", Carlo Rambaldi, al parecer no muy inspirado en aquel momento ya que más que un hombre lobo, lo que el veterano técnico Italiano había creado era un hombre oso. Así como suena.
"Miedo Azul" no cuenta nada que no hayamos visto antes. Un pueblo anda aterrorizado porque una extraña criatura está asesinando a sus habitantes. Un niño impedido y su tío alcohólico deciden desvelar el misterio y descubren atónitos que se trata del mentado hombre lobo. Pero, ¿qué habitante del pacífico pueblo es el que se transforma en un monstruo con la llegada de la luna llena?, la verdad es que no cuesta nada descubrirlo.
Daniel Attias, que venía de asistir a gente del calibre de Steven Spielberg (con "E.T.") o Sam Fuller (con "Perro Blanco"), se encargó de las tareas del director, y está claro que no lo hizo demasiado bien ya que no ha vuelto a dirigir para la gran pantalla desde aquel lejano 1985, centrando todo su campo de acción en la caja tonta.
Los rostros familiares de "Miedo Azul" nos llegan a través del reparto, el incombustible Gary Busey, al que muchos recordarán como el malo de "Arma Letal", el decadente ídolo de las jovencitas Corey Haim y tres veteranos del género, Evertt McGill, uno de los personajes más célebres de la serie de David Lynch "Twin Peaks" y extraño padre de familia a las órdenes de Wes Craven en "El sótano del miedo", el eterno secundario y protagonista de la saga de "El Padrastro" Terry O´Quinn y el actor de culto Lawrence Tirney.
"Miedo Azul" no cuenta nada que no hayamos visto antes. Un pueblo anda aterrorizado porque una extraña criatura está asesinando a sus habitantes. Un niño impedido y su tío alcohólico deciden desvelar el misterio y descubren atónitos que se trata del mentado hombre lobo. Pero, ¿qué habitante del pacífico pueblo es el que se transforma en un monstruo con la llegada de la luna llena?, la verdad es que no cuesta nada descubrirlo.
Daniel Attias, que venía de asistir a gente del calibre de Steven Spielberg (con "E.T.") o Sam Fuller (con "Perro Blanco"), se encargó de las tareas del director, y está claro que no lo hizo demasiado bien ya que no ha vuelto a dirigir para la gran pantalla desde aquel lejano 1985, centrando todo su campo de acción en la caja tonta.
Los rostros familiares de "Miedo Azul" nos llegan a través del reparto, el incombustible Gary Busey, al que muchos recordarán como el malo de "Arma Letal", el decadente ídolo de las jovencitas Corey Haim y tres veteranos del género, Evertt McGill, uno de los personajes más célebres de la serie de David Lynch "Twin Peaks" y extraño padre de familia a las órdenes de Wes Craven en "El sótano del miedo", el eterno secundario y protagonista de la saga de "El Padrastro" Terry O´Quinn y el actor de culto Lawrence Tirney.
sábado, 10 de agosto de 2019
NOS4A2
Cuando interpretó al "niño que sale en el póster" de "Creepshow", Joe Hill era demasiado joven para plantearse si sería bueno que se le conociera como "hijo de". Por eso aparece como Joe King. Ya más crecido, decidió dedicarse al novelismo de terrores y lograrlo por méritos propios, cosa esta que le reportaría una mayor satisfacción personal. Así que retorció su nombre real, Joseph Hillstrom King, al de Joe Hill. Y lo consiguió, cosa muy admirable. Sin embargo, a medida que se hacía famoso, la verdad iba saliendo a la superficie. Hoy por hoy Joe Hill no puede evitar que se le venda como "el hijo de Stephen King". Y probablemente se le considere un poco más gracias a ese dato (y a lo mucho que se parece físicamente al él !!).
Como prueba tienen la serie "Nos4a2", que llegó a nuestros lares haciendo especial hincapié en esa conexión familiar. Y de hecho, durante la cabecera únicamente se subtitulan dos cosas, el título (que aquí ha pasado directamente a ser "Nosferatu") y que está basada en una obra de Joe Hill. Sabiendo como sabemos que, salvo en el caso concreto de unos cuantos aficionados, el público masivo no tiene ni puta idea de quién se trata.
Dejando a un lado todo este rollete, centrémonos en la serie, que cuenta la historia de "Charlie Manx", un espíritu inmortal que se alimenta de la energía de niños a los que convierte en algo así como monstruitos caníbales dentudos de poco convincente aspecto. Todo le va de perlas hasta que aparece "Vic McQueen", una rebelde de pega que se pasa toda la puta serie sollozando y tiene la capacidad de viajar allá donde quiere. Ella y una bibliotecaria lesbiana de lo más desagradable, lucharán coño con coño para detener a "Manx". Claro que siendo esto una serie, y tratándose como se trata de la primera temporada, pues lo conseguirán a medias. Ya se sabe.
Elegí "Nos4a2" sin mucha convicción un grisáceo día en el que no sabía que ver. Y me he terminado zampando sus diez capítulos. ¿Porque es cojonuda?. No, por inercia. Ciertamente se trata de un producto bastante común y corriente. Del montón. Se deja ver y se olvida con facilidad. Aturde un poco tanto dramón y tantas angustias existenciales. Y se echa de menos más terror. Pero se puede digerir si no hay nada mejor que hacer.
Joe Hill tiene buenas ideas. También "Horns/Cuernos" partía de una base muy interesante (solo que eso sí terminó siendo un pestiño de puta madre), pero, o los cineastas que las llevan a la pantalla no saben sacarles más jugo o es que todas se quedan en eso, una idea buena sin posibilidad de ser dignamente desarrollada.
¡Ah! Zachary Quinto, el "Spock" de la reciente "Star Trek", pone su raro rostro a "Charlie Manx", aunque quizás el personaje que más me ha gustado sea el de "Bing Partridge", el gordo que le sirve de criado.
¿Que si veré la segunda temporada? (ya anunciada). Pues no sé. Me lo tendré que pensar.
Como prueba tienen la serie "Nos4a2", que llegó a nuestros lares haciendo especial hincapié en esa conexión familiar. Y de hecho, durante la cabecera únicamente se subtitulan dos cosas, el título (que aquí ha pasado directamente a ser "Nosferatu") y que está basada en una obra de Joe Hill. Sabiendo como sabemos que, salvo en el caso concreto de unos cuantos aficionados, el público masivo no tiene ni puta idea de quién se trata.
Dejando a un lado todo este rollete, centrémonos en la serie, que cuenta la historia de "Charlie Manx", un espíritu inmortal que se alimenta de la energía de niños a los que convierte en algo así como monstruitos caníbales dentudos de poco convincente aspecto. Todo le va de perlas hasta que aparece "Vic McQueen", una rebelde de pega que se pasa toda la puta serie sollozando y tiene la capacidad de viajar allá donde quiere. Ella y una bibliotecaria lesbiana de lo más desagradable, lucharán coño con coño para detener a "Manx". Claro que siendo esto una serie, y tratándose como se trata de la primera temporada, pues lo conseguirán a medias. Ya se sabe.
Elegí "Nos4a2" sin mucha convicción un grisáceo día en el que no sabía que ver. Y me he terminado zampando sus diez capítulos. ¿Porque es cojonuda?. No, por inercia. Ciertamente se trata de un producto bastante común y corriente. Del montón. Se deja ver y se olvida con facilidad. Aturde un poco tanto dramón y tantas angustias existenciales. Y se echa de menos más terror. Pero se puede digerir si no hay nada mejor que hacer.
Joe Hill tiene buenas ideas. También "Horns/Cuernos" partía de una base muy interesante (solo que eso sí terminó siendo un pestiño de puta madre), pero, o los cineastas que las llevan a la pantalla no saben sacarles más jugo o es que todas se quedan en eso, una idea buena sin posibilidad de ser dignamente desarrollada.
¡Ah! Zachary Quinto, el "Spock" de la reciente "Star Trek", pone su raro rostro a "Charlie Manx", aunque quizás el personaje que más me ha gustado sea el de "Bing Partridge", el gordo que le sirve de criado.
¿Que si veré la segunda temporada? (ya anunciada). Pues no sé. Me lo tendré que pensar.
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