Del fenómeno “The Room”, queda nada más que lo que dé de sí la película.
Conscientes sus máximos representantes, Tommy Wiseau y Greg Sestero, que el film que perpetraron allá por 2003 se convirtió en una especie de circo y, 20 años después, todavía les permite viajar por el mundo haciendo presentaciones y ganando algún dinerito, la manera natural de afrontar sus carreras posteriormente es continuando un poco la senda de aquello que les dio éxito. Pero me da la impresión que ni ellos mismos comprenden el por qué “The Room” es única e irrepetible. En su ingenuidad, los intentos de exprimir el fenómeno no les salen ni medianamente bien; ahí está ese binomio titulado “Best F(r)iends” —que algún día aparecerá reseñado por aquí— o la película de tiburones acometida por Wiseau, inconsciente de que “The Room” nada tiene que ver con esa corriente dentro del cine independiente consistente en hacer películas voluntariamente malas y/o bizarras, y más con el subgénero en boga que es el de tiburones asesinos. No van por ahí los tiros de su película más popular, aunque el recibimiento por parte de los seguidores de esos subproductos le han hecho creer al desgraciado que sí. Wiseau y Sestero no logran repetir “The Room” ni aunque lo intenten.
Sin embargo, en ese sentido, si alguno de los dos puede salir ganando, es Wiseau, porque a su infame personalidad hay que sumarle una tremenda ingenuidad derivada de un evidente problema de salud mental. No así Sestero, que es un individuo normal y corriente. Si se adscribe a esta manera de hacer (y ver) cine, es probablemente porque no le queda otra. Entonces, podemos verle acompañando a Wiseau en el reparto de cualquier película independiente y mercenaria, asumiendo el choteo que trae consigo su mera presencia, pero, a las primeras de cambio, para desmarcarse saca un libro contando su experiencia en esa locura que fue “The Room”, el aclamado “The Disaster Artist”, o emprende algún tipo de producción que lo desvincule de todo el universo Wiseau —aunque utilice su nombre con fines promocionales—.
Así llegamos al debut de Greg Sestero como director, que además protagoniza, escribe y produce. Una película barata, normal y corriente esta “Miracle Valley”. En ella, un fotógrafo de aves se va con su pareja a ojear unas especies, cuando, en medio del desierto, topan con una siniestra secta que les complicará la existencia. Trama sencilla, mil veces vista y terriblemente insulsa en manos del novato director.
Sestero con esta película no quiere saber nada del estilo “The Room” ni de la serie Z en la que sobrevive como actor desde hace más de 20 años —recordemos que su primer papel relevante fue como joven André Toulong en una de las más sosas secuelas de “Puppet Master”, “Retro Puppet Master”—, por lo que deja entrever sus influencias que van desde el cine independiente de sectas (al estilo “Red State”, “El Infinito”) hasta el "rape & revenge" (según el director, tiene muy presente “Las colinas tienen ojos”) pasando por, obvia e irritantemente, Quentin Tarantino, al que no copia más porque no sabe y al que detectamos en los posmodernos títulos de crédito de “Miracle Valley”. También hay un poco de gore, porque Setero sabe que la chicha vende.
¿Cuál es el resultado de todo este mejunje? La nada más absoluta. Greg Sestero quiere hacer una película de corte personal, seria y con posibilidades de ser presentada en los diversos festivales de cine fantástico y/o independiente que pueblan el mapamundi. Es un tipo soso e insulso, casi dan ganas de darle una colleja para que espabile, y eso se transmite en una película cuya mayor virtud es que es tan aburrida, que cada 5 minutos nos vemos tentados a dar al stop de nuestro reproductor. Porque no pasa nada. Y aguardamos pacientemente, y sigue sin pasar nada. Y fin.
Sin embargo, es lo que podíamos esperar de un tipo como él. Lo contrario sería encontrarnos con una película vibrante y emocionante, porque eso iría contra natura, del mismo modo que no localizamos película de su colega Tommy Wiseau que, aun comedida, no sea excesiva, porque Wiseau es excesivo.
Lo que nadie puede negar es que, en ese sentido, ambos son auténticos autores.
Como sea, este “Miracle Valley” es lo peor de lo peor. Pero no lo peor de lo peor que hace risa, sino lo peor de lo peor que es inaguantable. Y eso es un handicap con respecto a las otras películas en las que el actor/director ha participado de alguna manera, porque en la sala en la que se proyecte no va a haber chascarrillos ni vítores, solo bostezos.
Sin embargo, y quizás por los tiempos que corren en el que los formatos cinematográficos se han estandarizado, técnicamente resulta bastante competente, por lo que no se la puede considerar una película genuinamente mala o cine "trash". Es sencillamente, un coñazo. Uno de los más grandes.
Por lo demás, Sestero se escribió el guion en tan solo 13 días, y se encarga de parte de la fotografía (que me parece cojonuda, lo que falla es el resto), demostrando que, al final, a rasgos generales no es un completo incapaz.
Durante la producción de “The Disaster Artist” de James Franco, Greg Sestero hizo buenas migas con los hermanos Franco, en concreto con el más desconocido de los tres, Tom, que se atreve a producir íntegramente la película, así como marcarse un cameito.
Insufrible. Véanla solo dependiendo de si su nivel de curiosidad es lo suficientemente alto como para enfrentarse a un collage realizado por los alumnos de educación especial de cualquier colegio concertado de la periferia.
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viernes, 1 de marzo de 2024
lunes, 1 de abril de 2013
INTERVIEW: TOMMY WISEAU
Me ha hecho mucha ilusión el poder entrevistar al artífice
de una de las películas con más culto de los últimos 10 años, la enloquecida (a
pesar de lo sereno y dramático que pretende ser su argumento) “The Room”, una
de mis pelis chungas de cabecera, dirigida e
interpretada por el carismático e imposible Tommy Wiseau.
Después de lidiar con su administrador John, e intentar
buscarles un local en España que se digne en estrenar, no ya su película, sino
su Show, John le pasa mi cuestionario a TW (que así es como le gusta que le
llamen) y como todas las estrellas de cine, Wiseau responde a las preguntas de
la manera más escueta posible.
Señoras y señores, aquí les dejo con la entrevista al gran
Tommy Wiseau.
Cuéntanos algo sobre el proceso de creación de “The Room”
“The Room” supuso 12 años de
trabajo. En primer lugar, se supone que era una obra de teatro, después un
libro, pero al final escribí un guión y se transformó en película.
“The Room” es una película independiente, que, sin embargo goza de un
gran culto en USA, llegando su fama incluso al resto del mundo. ¿A que crees
que se debe esta conexión con el público?
La razón es porque “The Room”
está tratada con humanidad y la gente conecta con ella, y se basa en el
comportamiento humano y las relaciones humanas.
La película es dramática, sin embargo, hay muchos toques de humor. ¿Es
el humor que hay en “The Room” intencionado?
Todo lo que ves en “The Romm” se
hizo intencionadamente y no te creas lo que escriben en artículos basados en
suposiciones.
Siendo “The Room” una película independiente en la que invertiste
dinero hace ya diez años ¿Has recupero la inversión tras las diversas
proyecciones? ¿Has obtenido ganancias?
Estamos contentos de estar donde
estamos. En Junio, es el décimo aniversario de “The Room”.
A tu película se le da el mismo trato por parte de los fans que al
clásico “The Rocky Horror Picture Show” ¿te gusta que el público interactúe en
las proyecciones?
Estoy feliz de que la gente
disfrute y se lo pase guay con la peli. Yo siempre digo que puedes reír, puedes
llorar, puede expresarte, pero por favor no hos hagáis daño los unos a los
otros. ¡Disfrutad con “The Room”!
Tu siguiente película tras “The Room” es “Homeless in america”, un
documental sobre vagabundos. ¿Por qué crees que no ha tenido la repercusión que
si ha tenido “The Room”?
Fue un proyecto diferente y no se
puede comparar naranjas con manzanas.
Eres actor y director ¿En que faceta te encuentras más cómodo?
Disfruto haciendo ambas cosas.
En el corto “The house that drips blood on Alex”, tienes un papel hecho
a tu medida ¿Te llamaron para este corto tras ver tu trabajo en “The Room”?
Me contrataron como actor. Soy un
actor de teatro.
¿Te gustaría trabajar para los estudios de Hollywood?
Sí. He hecho algunos proyectos y
estoy abierto a otros proyectos con estudios de Hollywood.
Después de “Homeless in america” ¿Tienes algún proyecto?
Estamos trabajando en una nueva
película llamada “Foreclosure”. Se dará a conocer en breve. Y estoy trabajando
en una película de vampiros.
¿Qué le dirías al publico español para que se animase a ver “The Room”?
“The Room” es una experiencia
especial como ninguna otra. ¡Espero que lo disfruten y se diviertan con ella!
Dime tus cinco películas favoritas y otras
cinco que no te gusten nada
Pienso
positivamente, así que mis películas favoritas son:
“Ciudadano Kane,
“Gigante”, “Cleopatra”, “Entrevista con el Vampiro”,
“Harry el sucio”
y tantas otras.
Cinco directores favoritos y cinco directores que no te gusten.
Mis directores favoritos: Clint
Eastwood, Martin Scorsese, Francis Coppola y otros.
¿Algo que añadir? ¿te gustaría decir algo a los lectores de “AQUÍ VALE
TODO”?
Me gustaría poder ver “The Room”
en un ambiente de cine y algún día voy a
visitar España para un estreno y saludar a todo el mundo.
martes, 12 de abril de 2011
THE HOUSE THAT DRIPS BLOOD ON ALEX
Cortometraje cuyo único atractivo radica en quien es el protagonista. Nada menos que Tommy Wiseau, director de la maravillosamente apestosa THE ROOM, y actor ocasional para los amigotes.El corto cuenta la historia de un individuo que encuentra una ganga hipotecaria. Le venden un gran chalet a precio de risa. Cuando se instala, cae en la cuenta de que allí por donde el camina, el techo gotea sangre sobre el. La cosa se complica, cuando un amigo del prota, se da cuenta de que no es que solamente la casa se desangre sobre el, si no que además este, está ya bañado en sangre todo el tiempo. Después de un par de absurdas conversaciones, nuestro prota subirá al desván a ver que cojones ocurre. El desenlace es tan previsible que es mejor que lo veáis.
Me encanta este corto. Aunque camuflado de cortometraje de terror, en realidad se trata de una comedia. Y pensando mal, incluso diría que es una comedia que solo existe para que los responsables se cachondeén de Wiseau. Quizás si Tommy Wiseau no estuviera ahí, me gustaría, pero el verlo a el, es algo altamente gozoso.
En primer lugar, su actuación. Yo me planteo un par de cosas; ¿Este hombre es así, o está haciendo el papelón a raíz del éxito de THE ROOM? Porque si vieron la película de la que Wiseau es responsable, y se deleitaron con su actuación, piensen que en este corto, los gestos los exagera al 100%. Y su manera de hablar (y reír) es hasta escalofriante.
De hecho, si obviamos su repugnante aspecto, empeorado esta vez por la edad y las operaciones estéticas, hay momentos en los que se diría que es un autentico retrasado mental. Da gusto verlo.
En cuanto al corto, bueno, simpático, con ritmo y cortito. Una cosa muy agradable.
Dirigen Brock La Borde, chico para todo en diversos productos mainstream (LAS RUINAS, EL NOVIO DE MI MADRE) que como ya les he dicho, debuta en este corto para reirse del retardado, y Jarerd Richard, con curriculum similar al de La Borde.
lunes, 23 de marzo de 2020
JAY Y BOB EL SILENCIOSO (EL REBOOT)
Hace ya mucho tiempo que Kevin Smith dejó de interesarme.
Sin embargo, “Clerks” fue una película
importante para mí en su momento, amén de considerarla un hito del cine
independiente y, con muchísima diferencia, la mejor película del director.
“Clerks” generó después un universo cinematográfico propio
que, obviamente, aun siendo simpático, con el paso de los años se tornó
irritante pero, con todo, siempre me acerco a ver una película de Smith dentro
del “View Askiwniverse”. Y es que Smith, ya metido en la cincuentena, ha
comprendido que fuera de su universo no funciona y, como reza un chiste de la
propia película que nos ocupa, “se aferra a su gloria de los 90” como si no
hubiera mañana. Así, Smith se pone a rodar su película más de nicho, una broma
interna para sí mismo y para sus fans que consiste en hacer un reboot de una de
sus películas más flojas, “Jay y Bob el silencioso contraatacan” y lo hace
contando, otra vez, la misma película, pero esta vez como un revulsivo donde lo
que destaca es un presupuesto mucho más escueto y la auto crítica más feroz,
una auto crítica que, paradójicamente, le sirve al director para dejar claro lo
mucho que se mola, para que sus detractores vean que sabe reírse de sí mismo,
lo cual está muy bien, pero que, finalmente, no deja de parecerme patético.
Con todo, la película está entretenida ya que efectivamente
es un reboot de la que hizo hace 20 años. Tenemos a Jay y Bob viajando hasta
Hollywood para sabotear una película que se va a hacer sobre sus alter egos
Bluntman y Chronich, y que para más inri va a dirigir Kevin Smith, en la
película retratado como una suerte de Youtuber cincuentón bastante lamentable.
Entonces, durante el periplo, Jay y Bob se las tendrán que ver con mil y unas
vicisitudes que ya vivieron en la película
de 2000, y encontrándose con personajes de todas las películas del “View
Askeuniverse” con la gracia de que, esta vez, todos esos personajes están ya
mayores y ajados. Así, van interactuando con el Brody de “Mallrats” o con el
Loki de “Dogma”, llegando hasta el Holden y la Alyssa de “Persiguiendo a Amy”,
y vuelta la burra al trigo.
Realmente, la cosa no molesta porque la película es honesta
desde el principio y Smith ha rodado la misma chorrada, pero con algunas
cositas nuevas —como la aparición de una hija de Jay— si bien ya los chistes no
funcionan como sí lo hacían en su época de bonanza. Por otro lado es una
película concebida casi en exclusiva para los fans, por lo que, todos aquellos
que no estén familiarizados con el universo de Smith no comprenderán
absolutamente nada. Pero bueno, insisto, la cosa no está ni tan mal.
“Jay y Bob el silencioso (el Reboot)”, concebida ya pensando
directamente en las plataformas digitales, tuvo un estreno reducido en salas,
que luego, como si de una rock star se tratara —y basando su exhibición en el
modelo que instauró el bueno de Tommy Wiseau con “The Room”—, sacó la película de
gira por todo el país en pases únicos que acompañaba de coloquios que se
llenaban a su paso por las distintas ciudades en las que se exhibía, por lo que
al final ha resultado ser una película altamente rentable en taquilla con
ingresos extras a las ventas internacionales, la venta en DVD y lo que saque
ahora en su estreno en plataformas, con lo que el experimento no le ha salido
mal al colega. Al final tenemos una película para los fans y nada más que para
los fans, que por sí solos pueden mantener, sostener, financiar y llenar las
salas. Así que, intuimos, que aunque esto huele a despedida de una franquicia
que va a cumplir los 30 años, me da a mí que todavía vamos a tener Jay y Bob
para rato.
Por supuesto, tenemos cameos de Rosario Dawson, Shannon
Elisabeth, Matt Damon, Jason Lee, Joey Lauren Adams y Ben Afleck.
Lo curioso es que, en la preproducción, y teniendo en cuenta
el estatus de estrella de Ben Afleck, a Kevin Smith ni se le pasó por la cabeza
el llamarle para que hiciera un papel en la película, por lo que a este, en una
entrevista, cuando le preguntaron si aparecería en la nueva cinta de Smith,
respondió que no sabía por qué, pero que no le había llamado. Smith escuchó la
entrevista y rápidamente le llamó por teléfono explicándole que no pensaba que
quisiera aparecer en ella, y este dijo que al contrario, que sería un placer,
por lo que Smith escribió una escena entera para que Afleck apareciera en la
película y, por ende, se luciera.
“Jay y Bob el silencioso (el Reboot)” ya está disponible en
plataformas digitales de nuestro país y, creo, que posiciona a Kevin Smith en
un lugar privilegiado dentro de la historia del cine, pues siendo un director
bastante irregular, supone para el séptimo arte, por un lado, la muerte del
cine independiente (“Clerks” puede que sea la última película verdaderamente
independiente) y por otro, un punto y a
parte con el concepto de películas para fans, las películas para nicho. Rueda
para su público, lo demás importa una mierda, y ese público puede sustentar una
película con la que el director puede salir de gira por el país, encontrarse
con su público y seguir haciendo lo único que sabe hacer, aunque ni siquiera lo
haga tan bien y, además, es un producto que se desenvuelve como pez en el agua
en las plataforma de streaming.
Es la era digital, amigos, y, creo, que como esta, van a
haber unas cuantas películas en adelante.
lunes, 29 de noviembre de 2021
LOST SOUL: EL VIAJE MALDITO DE RICHARD STANLEY A LA ISLA DEL DR. MOREAU
No había sentido desde el día de su estreno (recuerdo las marquesinas de las paredes de bus anunciando su inminente premiere) el más mínimo interés por la adaptación de “La Isla del Dr. Moreau” para el cine ejecutada en 1996 por John Frankenheimer (según el póster español, pero sin créditos para director alguno según su versión original). De hecho esa falta de interés es la que me ha llevado a día de hoy a ser un completo ignorante en torno a esta película. Yo intuía que era muy mala y sin más. Y quizás lo sea en demasía y no merezca la pena sentarse frente a ella, como bien había decidido hasta el día de hoy. Sin embargo, recientemente he descubierto este documental, “Lost Soul: El viaje maldito de Richard Stanley a la Isla del Dr. Moreau” y, claro, ahora tengo unas ganas locas de verla. Y acabaré haciéndolo algún día. Se trata de uno de esos documentales que cuentan lo desastroso que fue el rodaje de determinada película, y las circunstancias que llevaron a esta a ser una puta mierda. De estos hay muchos y muy interesantes. En este caso, la verdad es que los hechos acontecidos para que “La Isla del Dr. Moreau” fuera lo que es son realmente desternillantes.
No quiero spoilearles mucho el documental, por eso va a ser una reseña cortita, pero si diré que, como en la vida misma, todo el desastre del que nos habla el documental es fruto de tres factores: La incompetencia, los egos desmesurados y el retraso mental.
Porque a pesar de la buena prensa con que se nos presenta al principal artífice de este proyecto, Richard Stanley ( al que jamás había prestado atención), al que tildan poco menos que de futura promesa del cine fantástico, yo le veo como una especie de Tommy Wiseau en potencia, un pobre hombre que pese a su innegable cultura y ciertas dotes para dirigir, se le intuye un cerebro lo que se dice relajado, con una percepción de la realidad un tanto trastocada. No puedo tomarme en serio a un tipo que dice que utilizó la magia negra para llevar a buen puerto su película, ni puedo dejar de mirar, en sus entrevistas, cómo segrega espesa babilla cada vez que habla y cómo esta se va convirtiendo poco a poco en una especie de pasta negruzca… como si fuera un deficiente mental. A parte de esto, hay más factores mostrados en el documental que confirman esta tesis.
Por otro lado, es curioso cómo la gente que producía la película, New Line, ponen a parir a este hombre tildándole de irresponsable e inutil y justificando así que fuera despedido para contratar a John Frankenheimer mientras que los actores, que eran los que trabajaban con Stanley codo a codo, se refieren a él como un tipo extremadamente entusiasta y amable —lo que no es un aval para determinar sus capacidades en cualquier caso—, pero claro, los actores no es que sean tampoco especialmente lúcidos o inteligentes como para detectar algo fuera de lo normal. De hecho los comportamientos de Val Kilmer y Marlon Brando durante el rodaje, tal y como se narra en el documental, confirman de nuevo esto que digo.
Y por supuesto, la incompetencia está presente en todo momento. Richard Stanley, era un pequeño director independiente que sabía comandar pequeñas producciones de 5 o 6 millones de dólares, pero que con una de 30 no sabía ni por donde empezar… pero Frankenheimer, acostumbrado a hacer cine con solvencia, acabó de enmierdar todo este rodaje demostrando ser, si no más, tan inútil como Stanley…
No les cuento más. Solamente les invito a que la vean, merece mucho la pena y es altamente recomendable porque cuenta una historia fascinante sobre unos individuos asimismo fascinantes, y yo no podía dejar de mirar a pantalla mientras se sucedían las entrevistas o las imágenes de archivo.
El docu, por supuesto, tuvo una buena recepción en los distintos festivales y críticas unánimemente buenas, aunque sembró la polémica porque Richard Stanley dice que no todo lo que se cuenta es cierto, y que cosas más gordas que sucedieron se tocan de pasada.
Lo curioso es que Stanley, es también el director de una de esas recientes películas protagonizadas por Nicolas Cage tan en boga últimamente y de la que tanto hablan los asiduos a festivales de cine fantástico, “The Color out of Space”, una adaptación de Lovecraft que, efectivamente, no me interesaba ni lo más mínimo y que gracias a este documental pienso ver, tal vez en programa doble, junto a “La Isla del Dr. Moreau”.
El que firma el documental que les recomiendo se llama David Gregory, es fan de Jess Franco, y además de ser productor de “The Color out of Space” es el director de tropecientosmil documentales sobre cine más o menos jugositos como “The Joe Spinell story”o “Blood & Flesh: The Reel Life & Ghastly Death of Al Adamson”. Este está especialmente bien.
No quiero spoilearles mucho el documental, por eso va a ser una reseña cortita, pero si diré que, como en la vida misma, todo el desastre del que nos habla el documental es fruto de tres factores: La incompetencia, los egos desmesurados y el retraso mental.
Porque a pesar de la buena prensa con que se nos presenta al principal artífice de este proyecto, Richard Stanley ( al que jamás había prestado atención), al que tildan poco menos que de futura promesa del cine fantástico, yo le veo como una especie de Tommy Wiseau en potencia, un pobre hombre que pese a su innegable cultura y ciertas dotes para dirigir, se le intuye un cerebro lo que se dice relajado, con una percepción de la realidad un tanto trastocada. No puedo tomarme en serio a un tipo que dice que utilizó la magia negra para llevar a buen puerto su película, ni puedo dejar de mirar, en sus entrevistas, cómo segrega espesa babilla cada vez que habla y cómo esta se va convirtiendo poco a poco en una especie de pasta negruzca… como si fuera un deficiente mental. A parte de esto, hay más factores mostrados en el documental que confirman esta tesis.
Por otro lado, es curioso cómo la gente que producía la película, New Line, ponen a parir a este hombre tildándole de irresponsable e inutil y justificando así que fuera despedido para contratar a John Frankenheimer mientras que los actores, que eran los que trabajaban con Stanley codo a codo, se refieren a él como un tipo extremadamente entusiasta y amable —lo que no es un aval para determinar sus capacidades en cualquier caso—, pero claro, los actores no es que sean tampoco especialmente lúcidos o inteligentes como para detectar algo fuera de lo normal. De hecho los comportamientos de Val Kilmer y Marlon Brando durante el rodaje, tal y como se narra en el documental, confirman de nuevo esto que digo.
Y por supuesto, la incompetencia está presente en todo momento. Richard Stanley, era un pequeño director independiente que sabía comandar pequeñas producciones de 5 o 6 millones de dólares, pero que con una de 30 no sabía ni por donde empezar… pero Frankenheimer, acostumbrado a hacer cine con solvencia, acabó de enmierdar todo este rodaje demostrando ser, si no más, tan inútil como Stanley…
No les cuento más. Solamente les invito a que la vean, merece mucho la pena y es altamente recomendable porque cuenta una historia fascinante sobre unos individuos asimismo fascinantes, y yo no podía dejar de mirar a pantalla mientras se sucedían las entrevistas o las imágenes de archivo.
El docu, por supuesto, tuvo una buena recepción en los distintos festivales y críticas unánimemente buenas, aunque sembró la polémica porque Richard Stanley dice que no todo lo que se cuenta es cierto, y que cosas más gordas que sucedieron se tocan de pasada.
Lo curioso es que Stanley, es también el director de una de esas recientes películas protagonizadas por Nicolas Cage tan en boga últimamente y de la que tanto hablan los asiduos a festivales de cine fantástico, “The Color out of Space”, una adaptación de Lovecraft que, efectivamente, no me interesaba ni lo más mínimo y que gracias a este documental pienso ver, tal vez en programa doble, junto a “La Isla del Dr. Moreau”.
El que firma el documental que les recomiendo se llama David Gregory, es fan de Jess Franco, y además de ser productor de “The Color out of Space” es el director de tropecientosmil documentales sobre cine más o menos jugositos como “The Joe Spinell story”o “Blood & Flesh: The Reel Life & Ghastly Death of Al Adamson”. Este está especialmente bien.
viernes, 6 de febrero de 2015
EL MANÍACO INVISIBLE
Muy contento con su obra primigenia, no debía estar el
director Adam Rifkin, cuando sus primeras incursiones en el fantástico y la
serie B las firmaba, en algunos casos, con el
pseudónimo de Rif Coogan, como este “El maníaco invisible” que nos atañe.
Se trata de una serie B del año 1990, que filmada con una
dejadez y una torpeza más que palpables, y pareciendo un film de principios de
los ochenta, no deja de ser un precedente involuntario a “El hombre sin sombra”
de Verhoeven, solo que dejando el talento en la dirección en la cuneta, pero
que, esencialmente, cuenta casi lo mismo.
Y es que, concebida en un principio como una película de
terror, se vendió al espectador como una comedia al estilo de “El Profesor
chiflado”, cuando en realidad la película, aunque ambientada en un entorno
“Teen” que se nutre de todos los clichés de la comedia, no tiene ni una pizca
de sentido del humor. Es más, es bastante cruel y cabrona.
Cuenta la historia de un científico que ha estado años
investigando para crear un suero que consigue hacer invisible cualquier
materia, así que una convención se la inyecta delante de todos sus colegas de
profesión, con la mala suerte de que falla, así que todos sus compañeros se
mofan de él, lo que hace que le hiera el amor propio y, en consecuencia, se
cargue a todos ellos allí mismo. Acaba con sus huesos en un manicomio, para
años más tarde y con otra identidad, acabar
como profesor de física en el instituto, lugar donde los alumnos también se
mofan de él, y donde perfecciona su suero, esta vez siendo efectivo, por lo que
en un principio se lo inyecta y, siendo invisible, no puede más que visitar los
vestuarios femeninos, para pronto pasar a medio violarlas, y finalmente, ir
cargándose a todos esos estudiantes cabrones que le han estado puteando durante
todo el tiempo.
Una cosa bastante tonta, en la que se mueven los objetos a
base de hilos que se ven, y donde la ropa es arrancada de los cuerpos femeninos
de igual manera.
Al final lo mejor de “El Maniáco invisible”, es su
tosquedad look aceitoso y el hecho de
que se nos venda como una comedia. Y es que la puta película se queda a medio
camino de todo, pues aún teniendo estructura narrativa de “Slasher”, no es un
“Slasher”, aún teniendo clichés de “Teen
Movie”, no lo es tampoco, y aunque hay algo de sangre, tampoco llega a ser una
película de terror propiamente dicha, pero si hay algo que de verdad no es, es
una comedia. Ahora ¿Curiosa? Si está aquí reseñada, es porque lo es.
Eso si, erotismo rancio y deudor de “Play Boy” pero filmado
con película de mierda, tiene por un tubo, tetas y culos de todos los colores y
sabores y la presencia de la actriz porno Savannah acreditada para la ocasión
con su nombre real, Shannon Wilsey, que si bien acompañó las pajas de muchos de
mi generación con “Vererecto final” o “Fantasías secretas”, también hizo alguna
que otra incursión en la serie B apareciendo, además de en esta, en películas
como “Soroty House Massacre II”. Cuatro años después, se suicidó, dejando al
fandom del porno bastante entristecido.
Por su parte, el protagonista Noel Peter, cuya
sobreactuación resulta, por momentos, sobrecogedora, tan solo hizo esta
película, y un telefilme sobre “Cenicienta”,
junto a Whitney Houston y Whoopy Goldberg, años después. Lógico, porque
era malísimo el condenado. Junto a ellos Stephanie Blake (“Los Reyes del
Mambo”, “Yo, el Halcón” o “Puta”), Melisa Moore ( vista en “Reposeída” y pronto
en el cacareadísimo reparto de “Samurai Cop 2” junto a Tommy Wiseau) o Clement
Von Franckenstein, secundario de culto de exótico nombre y al que hemos visto
en montones de películas de variado pelaje como por ejemplo “Distracción Fatal”, “El Guerrero Americano V”, “Las locas, locas aventuras de Robin Hood” o
“La muerte os siente tan bien”, entre otras muchas.
Adan Rifkin, por su parte, además de dirigir cosas como
esta, también dirigió otras como “Psycho Cop returns” para luego pasarse al
mainstream con “Cero en Conducta” y volver al cine de pequeñas proporciones
dirigiendo uno de los capítulos de “Chillerama”, “Wadzilla” para ser más
exactos. No obstante, como guionista si que se ha labrado un nombre en
Hollywood, siendo el responsable de los libretos de las películas familiares“Superdog”, “Pequeños Guerreros” o
“Un ratoncito duro de roer”, a la vez que le dio tiempo a realizar los maquillajes de “Hot Shots 2” y
hacer de actor en todas sus películas. Un tipo curioso e interesante.
En cuanto a “El maníaco invisible”, ni siquiera se estrenó
en vídeo en nuestro país, tan solo se le dio un pase en televisión que hoy los
“ripeadores” han rescatado para nuestro deleite.
viernes, 8 de diciembre de 2017
SCUMBAG HUSTLER
Uno de los personajes más interesantes del underground
americano contemporáneo —más interesante como concepto que como artista, como
debe ser— tiene un carácter “Exploit”, tiene su residencia sita en Brooklyn,
New York y factura películas eminentemente amateur que luego un sello
especializado en este tipo de productos lanza a la venta en DVD. Y tiene su
público. Su nombre es Sean Weathers.
Su forma de grabar es sencilla: da al rec de su videocámara
—que suele usar, muchas veces, alguna que otorga a sus películas una calidad de
imagen de lo más ponzoñosa— y graba y graba, dejando que la película vaya
saliendo prácticamente sola. Como la mayoría de sus películas las protagoniza
él mismo, desde que empezó a grabar en los 90 se hace acompañar de un tal Aswad
Issa que es quién lleva la cámara en sus producciones, mientras este da rienda
suelta a sus locuras. A veces, este Issa, también co-dirige.
Cultiva el “cine de guerrilla” en todo su esplendor, puesto
que tiene el morro suficiente como para meterse junto a Issa en un centro
comercial e improvisar allí mismo, delante de la gente, una escena en la que se
inyecta heroína, para después salir de allí como si tal cosa con una escena
completa. Luego lo monta todo de una manera bastante torpe en el ordenador de
su casa, y a veces compone la música que servirá de banda sonora en un
sintetizador, a veces la roba, y la mayoría de las veces, utiliza música libre
de derechos decantándose por la música clásica.
Le pasa factura a todos los géneros, comedia, terror, drama,
acción… y su estilo se caracteriza por ser escandalosamente violento, pasarse
de sensacionalista y darle tal importancia al erotismo, que muchas veces lo
confunde con el porno. De hecho, tiene a su disposición un ejército de
zorrillas barriobajeras que no dudan en someterse a sus instrucciones de
director, instrucciones estas que Weathers aprovechará en su propio beneficio:
El porno que vemos en sus películas no es explícito, nunca vemos penetraciones
o felaciones, pero haberlas, haylas. Se ve claramente que Weathers se folla a
las actrices de verdad en esas escenas.
Weathers no va a convenciones de cine raro ni a festivales
de ningún tipo, no porque no quiera, sino porque, en su torpeza, no sabe como
hacer para estar allí, por un lado, y por otro porque no le invitan. Toda su
experiencia con público se limita al pase de su película más bruta y conocida
(“They all Must Die”, una peli rodada en vídeo cutre sobre violaciones en la
que se ve que se pasa tres pueblos…) en un televisor de un bar cochambroso de
Manhattan, del que casi sale apaleado porque el público, compuesto de blancos y
de negros, se enfrentó entre sí; mientras que los blancos se ofendían por la
violencia y las escenas de violación que mostraba su película, los negros
aplaudían estas con efusividad. A Weathers le pilló en medio del pifostio.
Sin embargo, no se dejen fascinar del todo por esto que les
cuento; Weathers es un individuo odiable. Por un lado, es un director trillado
y obvio que en su estupidez afirma que
sus influencias van de Orson Welles a Tarkovski o Kubrick (cuando sus películas
tienen una mentalidad del todo “Expolit”), y por otro, es el clásico cachitas
vanidoso y cholillo al que no le pega nada hacer cine amateur chungo y feista.
Si visitan su instagram, comprobarán que está más preocupado en hacerse selfies
mostrando sus trabajados abdominales que en cualquier otra cosa. No obstante,
resulta entrañable su ingenuidad; como un Tommy Wiseau cualquiera, el cree
estar haciendo un cine de la hostia, aunque también es consciente de que se
mueve en terrenos marginales, terrenos dónde se siente a gusto porque tiene un
público. Vamos, que hay intencionalidad de ser, y permanecer underground.
En contrariedad a sus
influencias, Sean Weathers es un aficionado al cine “Exploitation”, al terror y
a la serie B, que desarrolló su cinefilia a la vez que cometía delitos de toda
índole al estar mezclado, en su adolescencia, con pandillas callejeras. Si en
estas tropelías mató o no a otras personas es un detalle que el director omite
en las entrevistas, pero asegura que la violencia y la muerte estuvieron muy
presentes en su día a día como pandillero, y que sin duda, esos días fueron una
inspiración para lo que plasma hoy en sus películas.
Lo curioso es que el cine le sacó del crimen y las pandillas.
En uno de sus muchos asaltos, un buen día robó una videocámara domestica y
comenzó a grabar las andanzas de sus amigos pandilleros. Se volvió adicto a la
videocámara. A medida que experimentaba con ella, le fue interesando más el
hecho de hacer sus propias películas que el de ir por ahí haciendo el mal, por
lo que abandonó las bandas y se puso a grabar como loco toda suerte de cortos,
hasta que en 1996, con tan solo 16 años, graba su primer largo “House of the
Dammed” un pequeño “éxito” dentro de los circuitos especializados (y
marginales). Y así hasta hoy.
Mi primer contacto con su obra es con la reciente “Scumbag
Hustler” de 2014 y yo creo que es la película ideal para iniciarse con Withers
ya que es una excelente carta de presentación.
Con estructura de película porno, “Scumbag Hustler”, en
clave de comedia, nos cuenta la historia
de Solomon Crow, un politoxicómano de las calles de Brooklyn que lo único que
hace es tratar de conseguir dinero para poder comprar su dosis diaria de crack,
heroína o cualquier droga que se pone a tiro. Mientras que su cuñado trata de
llevarle por el buen camino, este lo único que hará es conseguir dinero de la
manera que sea y drogarse… además follarse a toda hembra que se encuentra por
el camino.
Entonces, lo dicho, como una película porno. Una escena del
negrata buscando pasta y drogándose da paso a una de folleteo, para volver a
ponerse a buscar pasta, y así todo el rato. No hay planteamiento, nudo y
desenlace. Por no tener, no tiene ni un final cerrado. Solo una escena tras de otra.
Pero todo este rollo tiene, a grandes rasgos, su gracia. El
hecho de ser un vídeo tan crudo, un montaje tan tosco y estar casi toda la
película resuelta a base planos secuencia, amén del morro que le hecha Weathers
en sus escenas más de guerrilla, y el amateurismo que desprende la película
entera, sumado a la inutilidad como creador de Weathers (eso sí, posee grandes
habilidades como follador) ya me ganaron nada más ver la película. Y es que en
el fondo está hasta entretenida según se mire.
Lo bueno es que hay una intencionalidad de hacer una
comedia, y esta se resuelve a base de “slapstick” cuando el protagonista se va
a drogar, básicamente, poniendo Weathers (que protagoniza la peli) caras de
ansia, o con gags en los diálogos (muchas veces inapreciables para mí por la
barrera que supone el idioma) de lo más tontos. En cualquier caso, ninguna de
las formas de comedia ofrecidas por Weathers funciona, por lo que la comedia se
torna involuntaria, y tiene más gracia de la que inicialmente el director pretende.
La película acaba funcionando a base de
accidentes.
Por lo demás, el visionado de esta película se queda en mera
anécdota; una vez ha terminado se acabó también la broma, pero por lo que sea,
Sean Weathers ha despertado mi curiosidad y, sí, voy a ver alguna más de sus
películas.
Obviamente, el fandom más mainstream (e incluso el
especializado), que se abstenga de verla… esto es solo para los más curiosos e
inquietos arqueólogos cinematográficos. Sean Weathers y “Scumbag Hustler” no se
encuentra en la catacumbas del cine, pero sí en las cloacas ¡Y eso que se
venden sus DVDs en los USA como churros!
Tampoco sean ustedes obvios ni asocien esta película al
Hip-Hop por que esté realizada por negros; Sean Weathers odia el rap, sin
embargo, fue amigo de Notorious B.I.G ya que eran del mismo barrio. Cuando este
se hizo famoso y popular, Weathers le tentó para que apareciese en una de sus
películas. Weathers dice que al final no acabó apareciendo en ella, porque su
gente (su equipo, sus managers, la gente que rodeaba al rapero) no le dejó
hacerlo. Pero estaba dispuesto a hacerlo.
miércoles, 6 de marzo de 2013
INTERVIEW: PETE TOMBS
Decidido a darle continuidad a la sección de entrevistas, y
teniendo en cuenta lo mucho que nos gusta el cine exótico, una de las personas
que más me interesaba entrevistar, ha tenido la gentileza de concedernos una
interesante entrevista para este humilde blog. Uno de los referentes literarios
a la hora de consultar sobre películas Pakistaníes, Turcas, mexicanas… y es que
de esto sabe un rato, prueba de ello son sus dos libros, el inédito en nuestro
país “Inmoral tales” o el imprescindible “Mondo Macabro”, que, supongo, todos
los que leéis este blog, conoceréis de sobras. Por si eso fuera poco, “Mondo
Macabro” es un sello de distribución de dvd cuyo catalogo es toda una
declaración de principios, y también es el nombre de una serie de televisión
que analiza estas cinematografías.
Nuestro entrevistado también es productor de cine exótico,
valga como prueba la pakistaní “Hell´s Ground” así como la dirección de
diversos documentales sobre el tema.
Aquí les dejo con lo que nos contó este investigador del
cine más ignoto y extraño… Mr. Pete Tombs.
¿Cuándo eres consciente de que existe un tipo distinto de cine al que
se hace en los grandes estudios
Fui muy afortunado. Creciendo en el Reino Unido cuando aún se pasaban películas extranjeras
en televisión, y pronto le cogí el gustillo a aquellas películas que no “venían
de Hollywood”. Cosas tan diversas como “Antonia das Mortes” y “Morgiana” eran
programadas en la televisión del Reino Unido y me abrieron los ojos sobre lo que
estaba ocurriendo ahí fuera. Luego, en los cines de barrio de Londres llegué a
ver las películas de Paul Naschy, Jess Franco, la saga de los templarios -
sobre las que yo no sabía nada, únicamente que eran diferentes y, por tanto,
interesantes. Luego vinieron los primeros días del vídeo club, debido a que fue
recibido como una amenaza de cara a la distribución en salas de cine, ninguna
de las grandes compañías explotaban sus películas en vídeo, así que fueron
primero las películas baratas y de serie B las que ocuparon ese vacío. De ahí
viene todo aquél pánico de los “Vídeo Nastys” en el Reino Unido. Fue una gran
oportunidad para ponerse al día con aquellas extrañas películas antiguas que
nos habíamos perdido la primera vez y para entonces supongo que había
desarrollado un gusto por ellas.
¿Qué película es la que te motiva a indagar es estas cinematografías
exóticas?
Te contesto en la pregunta anterior.
¿Por qué crees que el terror es el género mayoritario dentro del cine más
marginal?
Supongo porque con el terror hay pocas reglas, excepto
que tienes que impresionar y sorprender al espectador. Y si bien esto puede
llegar a ser tedioso (demasiado gore, etc…), a menudo significa que se han
esforzado en crear una atmósfera sugestiva, donde cualquier cosa puede suceder.
Las películas de terror suelen ser la carta de presentación de nuevos
escritores y directores que no disponen de mucho presupuesto, y por lo tanto
tienen que trabajar más duro para conseguir lo que quieren en la pantalla lo
que llama a la ingenuidad del cineasta. Así que es un buen campo de pruebas.
¿No crees que se tiende a exagerar el atractivo de este tipo de
películas? Sobretodo el cine turco o asiático en general.
Constantemente me sorprendo por las cosas que me
encuentro en las viejas películas turcas de género. En el mejor de los casos son
tan viscerales y extremas, que rompen la cuarta pared y parece que nos agarran
por la garganta. Estoy de acuerdo en que a veces existe, entre los admiradores
de estas películas, cierta tendencia a alabar sus virtudes y a ser ciego ante
sus defectos. Sin embargo, creo que eso no es diferente a la pasión de los
hinchas de fútbol a la hora de defender el honor de su equipo, sin importar cuantos
malos partidos juega.
Con las películas asiáticas, tal vez es un poco diferente. Hay una especie de elitismo cultural en torno a cuando la gente elogia algo en películas coreanas (por ejemplo) que rechazarían en películas similares rodadas en su propio país, únicamente porque están respondiendo al "exotismo" de esas producciones extranjeras. Hoy día cualquier cineasta tiene acceso a cualquier película del resto del mundo, de un modo que antes no pasaba. Así que las cosas tienden a ser más homogéneas. Tienes que volver a los 70 y 80 para encontrar películas más “puras” en el sentido de que los cineastas no están influenciados por algo que han visto en la película de otro. Están más influenciados por la "vida".
Con las películas asiáticas, tal vez es un poco diferente. Hay una especie de elitismo cultural en torno a cuando la gente elogia algo en películas coreanas (por ejemplo) que rechazarían en películas similares rodadas en su propio país, únicamente porque están respondiendo al "exotismo" de esas producciones extranjeras. Hoy día cualquier cineasta tiene acceso a cualquier película del resto del mundo, de un modo que antes no pasaba. Así que las cosas tienden a ser más homogéneas. Tienes que volver a los 70 y 80 para encontrar películas más “puras” en el sentido de que los cineastas no están influenciados por algo que han visto en la película de otro. Están más influenciados por la "vida".
¿Crees que todas estas cinematografías exóticas pierden su esencia
cuando dejan de ser inocentes y aprenden (o intentan) a hacer pelis como las de
Hollywood?
Me remito a la anterior pregunta. Sí, estoy de acuerdo.
Ocurrió con el cine indio cuando se volvió sofisticado y destinado a las clases medias. Mira la diferencia entre “Don”
de 1978 y el remake con Shahrukh Khan.
¿Conoces la película “The Room” de Tommy Wiseau? ¿Qué opinión te
merece? ¿Sería una película exótica?
Sí, la conozco. No es una película de la que tenga
mucho que decir. Creo que pertenecería más a la categoría de "tan mala que
es buena". Pero yo realmente no me suscribo a ese modo de ver el cine.
Últimamente me atraen mucho cinematografías como la Peruana ( El cinerural Peruano) con títulos como “El Tunche” o “Condenado en la pequeña Roma” o
aquí en España el cine Evangelista Gitano con películas como “Mis quejas haciaDios” o “El tormento de la separación”. ¿Conoces algo de estas cinematografías?
He visto algunas películas peruanas del género que
mencionas. Me parecieron interesantes, hechas muy pobremente en vídeo y difícil
de verles el sentido. Pero puedo ver que ahí fuera existe un área de interés,
sin duda. Uno de los muchos puntos de interés en el cine, es que puede mostrarnos
un mundo del que sabemos muy poco, y estas películas son una ventana a
diferentes mitologías y lugares que no han sido sobreexplotadas
cinematográficamente. Pero sospecho que estas películas están hechas por
personas que tienen un amplio conocimiento del cine de terror de todo el mundo,
por lo que no es "ingenuo" con respecto a otras cinematografías de
las que hemos hablado, como el cine “pop” turco, por ejemplo.
Estas cinematografías son similares a la nigeriana, “Nollywood”. ¿No te
parece la cinematografía actual más honesta e ingenua?
Sí, hay una similitud. Pero creo que las películas de
vídeo africanas, por razones históricas y culturales, se dan en un entorno muy
diferente con respecto al de los Peruanos. Por ejemplo, hay un enorme mercado
para las películas nigerianas, por lo que en gran medida son "mainstream".
Creemos que en un futuro todas las cinematografías terminarán
alcanzando un nivel de producción estándar. ¿Cual crees que será el último país
en hacer este tipo de cine de baja calidad pero muy honesto y sincero? ¿La última
cinematografía exótica?
Sí, como he tratado en las respuestas a las preguntas
anteriores. Es muy difícil ahora para los cineastas no ser influenciados por
otros cineastas. Sé que cuando empecé a ver películas de vídeo africanas (tal
vez a mediados de la década de lo 90) estaba esperando encontrar una especie de
genio salvaje y original, como Mojica Marins de Brasil. Pero no lo hice. Las
películas eran interesantes por sus escenarios exóticos y temas y las
diferentes situaciones sociales y morales que retrata. Pero no eran
cinematográficamente interesantes en la forma que Mojica Marins sí era. Ese
tipo de originalidad era rara entonces y lo es aún más hoy en día, me temo, cuando
todo el mundo está buscando otra versión de lo mismo que tuvo éxito el año
pasado.
Una de las cinematografías mas interesantes de las que me he topado, y que conozco muy poco, son los llamados "Home Vídeos" hechos en México en los años 80 y 90 (y que todavía se hacen, aunque hoy día son en su mayoría "películas Narco", sobre las guerras de traficantes), rodados con celuloide (16 mm en su mayor parte), destinados originalmente a los videoclubes de habla hispana. Algunos son realmente salvajes y fascinantes. Podría mencionar “El violador Infernal”, “Intrépidos Punks” (ndt: ambas reseñadas en “Malas pero divertidas”), “Siete En La Mira”, películas concebidas únicamente para impactar y entretener. Creo que con esos objetivos siempre van a producir algo de interés, y para que esto ocurra, es necesario que estas películas vengan de países dónde la diferencia entre ricos y pobres es muy grande.
Por todas estas razones creo, que tal vez, Pakistán DEBE ser uno de los últimos reductos de la especie de exotismo del que estamos hablando. Pero es un país donde te pueden pegar un tiro por herir la sensibilidad de alguien, así que entiendo perfectamente que el cine no sea una prioridad en la agenda de nadie.
Una de las cinematografías mas interesantes de las que me he topado, y que conozco muy poco, son los llamados "Home Vídeos" hechos en México en los años 80 y 90 (y que todavía se hacen, aunque hoy día son en su mayoría "películas Narco", sobre las guerras de traficantes), rodados con celuloide (16 mm en su mayor parte), destinados originalmente a los videoclubes de habla hispana. Algunos son realmente salvajes y fascinantes. Podría mencionar “El violador Infernal”, “Intrépidos Punks” (ndt: ambas reseñadas en “Malas pero divertidas”), “Siete En La Mira”, películas concebidas únicamente para impactar y entretener. Creo que con esos objetivos siempre van a producir algo de interés, y para que esto ocurra, es necesario que estas películas vengan de países dónde la diferencia entre ricos y pobres es muy grande.
Por todas estas razones creo, que tal vez, Pakistán DEBE ser uno de los últimos reductos de la especie de exotismo del que estamos hablando. Pero es un país donde te pueden pegar un tiro por herir la sensibilidad de alguien, así que entiendo perfectamente que el cine no sea una prioridad en la agenda de nadie.
¿Qué opinas de productoras como
“Tom Cat films” que explotan las carencias (con intenciones estéticas), incluso
teniendo recursos y aptitudes para hacer películas más convencionales?
Supongo que hay un mercado para lo que hacen. Yo no las
encuentro ni entretenidas ni interesantes. Creo que a la hora de hacer
películas siempre hay que "disparar a la luna", es decir, llegar tan
alto como se pueda. Fracasar en el intento es parte del precio que se paga,
pero el esfuerzo que conlleva es lo que hace que la película sea interesante de
ver. Los productos de baja estofa hechos deliberadamente son una consecuencia
de la economía de mercado y deberían ser evitados por la mayoría de los
cineastas (y por la audiencia).
Tu libro “Mondo Macabro” se editó en España, sin embargo, tu libro junto a Cathal Tohill, “Inmoral Tales”, que habla de cine Europeo, no. ¿Por qué?
Tu libro “Mondo Macabro” se editó en España, sin embargo, tu libro junto a Cathal Tohill, “Inmoral Tales”, que habla de cine Europeo, no. ¿Por qué?
La versión en español de “Mondo Macabro” se hizo un año
para el Festival de Sitges como proyecto especial. Fue una buena oportunidad de
obtener una versión a todo color del libro por ahí (y de tener un capítulo
actualizado sobre Pakistán que no estaba en la edición en inglés). Nadie me ha
pedido que haga lo mismo con “Inmoral Tales”. Pero ¡estamos abiertos a ofertas!
¿Tienes algún proyecto editorial en mente?
Ahora prefiero escribir ficción. ¡No hay tantos datos que verificar!
Ahora prefiero escribir ficción. ¡No hay tantos datos que verificar!
Tus cinco películas favoritas y cinco que no te gusten
Mi lista de favoritas varía cada semana. No me gusta
despreciar el trabajo de otros. Si no me gusta, ¿qué mas dará?, estoy seguro de
que muchos otros sí lo despreciarán. Hacer una película, cualquier
película, conlleva tal esfuerzo que
felicito a todo aquel que es capaz de lograrlo.
Cinco directores que te gusten y cinco que no te gusten
¡Mira la respuesta anterior!
¿Algo que añadir? ¿Quieres decirles algo a los lectores de “AQUÍ VALE
TODO”?
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