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martes, 17 de septiembre de 2024

LIVING WITH CHUCKY

La de “El muñeco diabólico” es una franquicia que, con sus altibajos, a día de hoy sigue siendo más o menos rentable. O al menos lo suficiente como para que no se deje de dar por saco con el Chucky de los cojones. Así, y tras el fracaso que supuso la quinta entrega de la saga, “La semilla se Chucky”, probablemente la más excesiva y loca de cuantas películas se han rodado en torno al personaje, los estudios le dijeron a Don Mancini, ideólogo y creador del muñeco asesino, que sí quería seguir haciendo películas sobre un personaje que ya no daba dinero, debería reducir sus presupuestos hasta el punto de obtener lo justo para que las dos últimas secuelas sean concebidas directas a vídeo. Pero ahí no se terminó la cosa… pronto vinieron el remake y la serie de televisión.
Y como la franquicia de “Viernes 13” tiene su megadocumental de ¡siete horas!, “Crystal Lake Memories”, y la de “Pesadilla en Elm Street” también, “Never Sleep Again”, pues el muñeco diabólico no podía ser menos y nos llega su megadocumental de… hora y media. Bien, en principio.
Y “Living with Chuky” copia en cierto modo la estructura de aquellos, con entrevistas a miembros del equipo de la mayoría de las películas (Brad y Fiona Dourif, Don Mancini, Alex Vincent...), fans e incluso celebridades que no vienen a cuento y nos hablan de sus películas como si estas tuvieran que ver con las del universo de Chucky (como el caso de Lin Shaye, cuya presencia siempre es agradecida, pero no se que hace aquí hablando de su experiencia en “Insidous”). Pronto vemos que algo falla, porque, aunque se cuentan anécdotas interesantes y se dan datos de producción, respecto a alguna de las siete películas, “Muñeco diabólico 3” por ejemplo, no es que se pase de puntillas, es que prácticamente se las ignora. Y es que como el documental está dirigido por Kyra Elisa Gardner, la hija de Tony Gardner, marionetista y técnico de FX de la saga desde la tercera entrega, parece como si pretendiera quitarse de encima la parte formal del documental para centrarse en el impacto del personaje cuando este es, prácticamente, un miembro más de tu familia. A partir de ahí, la película se centra en lo que tanto la directora como Fiona Dourif, hija de Brad Dourif -la voz habitual de Chucky-, tengan que decir al respecto. Así, la cosa pasa a convertirse en una declaración de amor al padre, a la familia y el cómo afectó a sus vidas la existencia de Chucky.
Bueno, está bien que no se trate de un intento de documental al uso, pero que quieren que les diga, a mí las impresiones, miedos y anhelos de estas dos hijas de papá, me interesan de poco a nada. Y en lo referente al repaso de las películas, como les digo, se queda flojo.
Así que, en fin, poca cosa más. Igual la culpa es mía por dar por supuesto de que se trataba de uno de esos documentales tan técnicos.

jueves, 23 de enero de 2014

BLOOD SHOT

Un grupo terrorista islámico, planea un ataque mortal contra los estados unidos, con una especie de bomba que acabará con el país entero. Una organización Gubernamental, tiene contratado a el ultimo vampiro vivo (que luce exactamente igual que el “Nosferatu” de Murnau) para luchar, con bastante éxito, contra las amenazas terroristas. Cuando es enviado a combatir esta nueva amenaza islámica, este es interrumpido por un poli atormentado que sabe de la existencia de este vampiro, y lo único que quiere es matarlo. Por mucho que este “Nosferatu” le explica que está de parte de los buenos y que nunca va a morder a nadie porque él es el ultimo vampiro y no quiere convertir a ningún humano, el poli no se lo cree, y comienza la pelea del gato y el ratón.
Mientras veía “Blood Shot”, con todo ese rollo “chaning”  de “Vampiros contra Talibanes” y demás, por un lado me repugnaba el rollo “cool” que destilaba la película, y por otro, viendo lo absolutamente comiquera que es, pensé, que igual estaba basada en algún cómic, y buscando info, descubrí que hay uno titulado “Bloodshot” y cuyo protagonista es una suerte de humanoide con aspecto extraño y que porta sendas pistolas en las manos, igual que nuestro “Nosferatu”, pero no tiene nada que ver con la película, más allá de la inspiración o, yo diría, el posible plagio.
Se trata –una vez más- de una película cuyo director se ha basado en su propio cortometraje. El director Dietrich Johnson,  rodó en 2002,  un corto con la misma premisa y tras conseguir algo de dinero, tres millones de dólares (lo que para una producción yankie es una mierda), decidió rodar a lo grande el largometraje. Una cantidad que no está mal para una película independiente que tras ser estrenada en un par de festivales, acabará en las estanterías de los video clubs (que en USA, todavía de usan (ja!)), pero que me hace pensar lo muy en crisis que está el sector cinematográfico en general, cuando en una película, más o menos barata, se cuenta con la presencia de viejas glorias (como pasaba en “Sanitarium”) y lo bajos que han de estar sus caches, porque el resultado final de la película, tampoco dista demasiado de algo un poco más sofisticado. Aquí tenemos a Brad Dourif, absolutamente desternillante como lider terrorista Islámico (hay que recordar, que aunque Dourif se hizo popular poniendo la voz a un muñeco, iba para actor de carácter tras “Alguien voló sobre el nido del cuco”), tenemos a Lance Henricksen como jefe de la organización Gubernamental  anti-terrorista, y tenemos a Christopher Lambert como Presidente de los estados unidos.
Lo primero que destaca de la película es el ritmo. Muy dinámica, no en el sentido “Videoclipero” de la palabra, aquí hay pocos planos, no como esas cosas que te meten 100 planos por segundo y no te enteras de nada. Es arrolladora, empieza con acción, sigue con acción y termina con acción, y aunque entre escena y escena hay otras tantas con diálogos, estos no son eternos como suele pasar en las películas de  presupuestos similares. Eso sí, la sangre, que hay mucha y muy fluída, es en C.G.I. barato, y yo odio el C.G.I., y más aún si este es barato.
Por otro lado, eso de “Nosferatu” cargándose a terroristas, es demasiado postmoderno para mi gusto, muy de “Grindhouse” (de este pasa subnormales), y el visionado lo comencé con asco, pero según avanzaba la película, por el estilo,  me di cuenta de que el director no trataba se ser tan chanante como Robert Rodríguez y demás, si no que estaba haciendo una película totalmente comiquera, como ya he dicho antes. A parte de ser completamente deudora de la “Acción fantástica” de los noventa. No hay mucha diferencia entre “Blood Shot” y el primer “Blade”.
Por otro lado, habrá quien detecte, en su visionado, sutiles toques de comedia negra, y más en lo concerniente a las escenas de los terroristas. Y es que en realidad, la película trata de ser una comedia, discreta, pero comedia al fin de al cabo, Y creo que el director, consigue todos sus propósitos.
Lo bueno es que la película, es lo que es, no pretende ser algo que no le corresponde,  y encima hay que reconocerle a la autoría cierta originalidad.
Lo malo es que no es ni entretenida del todo, ni aburrida como para desecharla. Dejémoslo en interesante. Y en “fast food”.
Así mismo, mientras escribo esto, yo no se si la película me ha gustado o no. La vi, la seguí con interés, acabó y me quedé igual.
Pero desde luego, no es una mierda infecta como cabía esperar.
Mi veredicto es que es rara e interesante, y que no pasa nada por que la descubran.

viernes, 6 de octubre de 2017

CULT OF CHUCKY

Parece ser que finalmente —aunque auspiciado por Universal— es el mercado domestico el que va a afianzar una continuidad de la franquicia de “Chucky”. Tiene todo el sentido porque al final se trata de cine para el fandom, festivalero y hasta marginal en cierto modo, que va a rendir mucho más en el formato domestico que en la gran pantalla, máxime, con los tiempos tan tristones que corren en el mundo de la exhibición.  Y como viene siendo habitual,  semanas antes de su lanzamiento, ya se ha filtrado de manera ilegal en la red.
Estrenada en el Fright festival de Londres, “Cult of Chucky” venía precedida de críticas notorias. También había quién afirmaba que cualquier séptima parte de la saga que fuese, podía permitirse el lujo de ser como le diera la gana. Una justificación como otra cualquiera por parte de un fan que ha de justificar de la manera que sea que la película sea mala.
Continuando las tropelías de “La Maldición de chucky” donde las dejaron, “Cult of Chucky” tiene montones de detallitos que gustarán mucho a los seguidores de la franquicia, pero, sin llegar a las cotas de mierdismo de aquella, lo cierto es que es un aburrimiento de tres pares de cojones que se salva, única y exclusivamente, por los asesinatos en esta ocasión más gráficos y sanguinolentos que en cualquiera de las películas anteriores. Un gore de primera categoría como máximo punto a su favor.
En su afán por contentar al fan, Don Mancini, que retoma una vez más la dirección,  introduce elementos reconocibles de cualquier título anterior de la saga, y más loco todavía, vuelve a introducir en la historia a Andy, el niño de la trilogía original que regresa interpretado ¡¡por el propio Alex Vincent!! quien ya lo interpretó siendo niño. Tenemos hoy aquí a todo un mocetón de cuarenta palos muy obsesionado con Chucky y haciendo un montón de cosas raras en su nombre. También repite Jennifer Tilly como Tiffany, que con 60 espléndidas primaveras continúa siendo una mujer de bandera.
“Cult of Chucky” parece establecer a Fiona Dourif, la hija del propio Chucky,  Brad Dourif (que es clavadita a su padre) como nueva heroína de la franquicia.
Y aunque el tono de la película es serio como se marcó en la anterior entrega, Chucky se reserva unos cuantos chistes a lo largo del film, que marcan un equilibrio entre el horror y la comicidad muy sereno, que le viene bien a una franquicia como esta.
En la parte negativa decir que el argumento es un pifostio de la hostia en el que hasta el meridiano del mismo no sabemos que es real y qué ficción —dentro de la ficción de la película, por supuesto—, o si hay uno o varios Chuckys cometiendo las fechorías.
Nica, la protagonista de la anterior entrega de la saga, es recluida en un sanatorio mental dónde pasará terapia con otros enfermos. La gracia del asunto están en que ella está allí convencida de que Chucky está solo en su cabeza y que los asesinatos que le achaca al muñeco diabólico, en realidad los ha cometido ella. Pronto, para hacer terapia de choque, se les colará por ahí un “Good Guy” que una de las reclusas acogerá como si fuera un hijo propio. Para terminar de redondear el asunto, llegará Tiffany para dejar otro “Good Guy” en el hospital psiquiátrico, por lo que el festival de muertes está servido, a la par que Nica deberá averiguar cual de los dos muñecotes es el que está poseído por Charles Lee Ray… o descubrir si es ella la asesina.
Por otro lado, tenemos una subtrama que nos presenta a Andy ya de mayor, que atesora en una caja fuerte una cabeza medio destrozada con otro “Good Guy” que tiene al propio Charles Lee Ray… tratando de demostrar que la cabeza tiene vida, se monta el belén, el espectador se pierde con tanto “Good Guy”, y Mancini introduce tanta elipsis que vuelve tarumba al espectador. Pero al final se enmienda la cosa en un desenlace digno de una tira del Popeye de Bobby London.
Al final, lo mejor de la película son los muchos y entrañables auto homenajes que contiene la cinta, que al final son pequeños regalitos para el fan de los personajes.
En definitiva: resulta muy floja, pero claro, se trata de un  direct-to-video. Digamos que es demasiado mala para tratarse de una película de la franquicia Chucky, pero que no está mal para ser una videoclubada. Una cosa intermedia.
Yo me compraré el Blu Ray por completísmo puro y duro, pero si no, no creo que malgastase mi tiempo con un segundo visionado.
Con todo, es Chucky. Y vemos a Chucky.
Don Mancini ya anda preparando la octava parte, seguramente también para el mercado del vídeo. Aunque con esta gente, nunca se sabe… Igual luego viene una novena parte otra vez para cine…

sábado, 21 de abril de 2012

EL LIBRO DEL MAL

¿Alguien se acuerda de "Hell Night"?, aquella pequeña, chaposa pero simpática peliculita con Linda Blair, sobre un grupo de estudiantes idiotas (como lo son todos, vamos) que, con el fin de entrar en una fraternidad universitaria, se pasan la noche en una supuesta casa encantada donde ronda un asesino (bueno, dos) de lo más feo. El caso es que la peli que nos ocupa, "El libro del mal" ("The Hazing" en USA), nació como tardía secuela de aquella. Sin embargo, al final el proyecto se desligó de la pieza ochentera y creció como film propio.
Su director, Rolfe Kanefsky, es un personaje de lo más curioso. Destacó hace unos años con una comedia de terror adolescente producida de modo independiente titulada "There´s nothing out there" y que, dicen, significó el nacimiento de la tendencia auto-referencial del moderno cine de sustos (y que tan bien explotó "Scream" poco después).
Sea como fuere, Rolfe (un tio bajito y feo que en las entrevistas incluso habla de su incapacidad de aprovecharse de las actrices de buen ver con las que curra) se ha especializado en firmar pequeñas peliculillas directas para video-club y que se mueven básicamente en el género de la comedia, aunque muchas de ellas se mezclen con el terror. Concretamente, "El libro del mal", es un homenaje -según palabras del propio director- a pelis tan "lógicas" y deducibles como "Posesión Infernal" o "Re-Animator" y a otras un poco menos (y que demuestran la condición "frika" de Kanefsky) como "La noche de los demonios" y su temible secuela. El tributo al clásico de Sam Raimi podemos verlo en una secuencia en la que los protas, siguiendo las lista de pruebas que deben superar para entrar en la puñetera fraternidad de turno, han de lograr localizar una foto autografiada de ¡¡¡Bruce Campbell!!.
Tampoco es manco el hilarante momento en el que a uno de los chavales la lengua se le transforma en un especie de gusano gigante... ¡durante una sesión de cunnilingus! (en una entrevista el director afirmaba que con semejante secuencia pretendía igualar los momentos "sexualmente escabrosos" tan míticos de los clásicos mentados).  A todo esto hay que sumarle mucho humor negro, algo de gore bufonesco (incluida sierra mecánica), a Brad Dourif tan sobreactuado como siempre y algunos esforzados intentos de saltarse los clichés propios de este tipo de cine, como que la rubia super-tonta resulte ser todo lo contrario.
"El libro del mal" es, en definitiva, una película de fans para fans... cuanto más goces del género, mejor te lo pasarás viéndola, pillarás las bromas, aplaudirás la chicha, babearás con las tetas de Tiffany Shepis (“scream queen” de segunda habitual en el cine de Kanefsky y que tenía papelico en el remake de “La noche de los demonios”) y, en general, disfrutarás como un chino… sin dejar de ser consciente de que la peli es… lo que es.

miércoles, 3 de agosto de 2016

LOS FOTOCROMOS DE "MUÑECO DIABÓLICO"

Pues pensaba que yo que estaría reseñada en el blog, pero se ve que no. Aunque bueno, ¿Qué voy a contar yo de "Muñeco diabólico" a estas alturas? No obstante, todo lo que hayamos podido comentar sobre la franquicia, lo pueden consultar pinchando aqui.
Clásico de Tom Holland que encasillaría al otrora actor de prestigio Brad Dourif como la voz de Chucky y que, en otro orden de cosas, formaría parte de mis películas favoritas de todos los tiempos.
Disfruten de los fotocromos.













martes, 10 de julio de 2012

EL EXORCISTA III

William Peter Blatty, escritor de la novela en la que se basó “El Exorcista” y que tomo parte activa de la misma, siempre vivió un tanto al rebufo, más que de su creación, de la película que popularizó a Regan y a Pazuzu. O al menos de sus personajes. Por eso, cuando rodó su primera película “The Ninth configuration”, a el se le llenaba la boca diciendo que era una secuela de “El Exorcista”, basándose en un simple personaje secundario que aparecía en ambas películas.
Sin embargo, pasaron muchos años tras el fracaso de “Exorcista II (El Hereje)” y tuvo que pasar algo de hambre para volver a ponerse manos a la obra en nuevas historias sobre los extraños hechos de George Town.
Por eso, y con la mente en una nueva película, escribió una nueva novela, “Legion”, que es la secuela directa de “El Exorcista”.
Tras publicarla, se puso manos a la obra con los directivos de Warner para llevar a cabo la adaptación de la novela al cine, con lo que se retomaría la franquicia rodando este “El Exorcista III”.
Pero en 1990, una secuela de la película más terrorífica de Warner Brothers, no era garantía de nada, así que tras ser el proyecto rechazado por todo aquél director al que se le ofrecia, se decidió que fuera el propio Blatty quien la dirigiera. Y el resultado, obviamente, no superó al de la película de Friedkin, pero si que es muy superior a la película de Boorman. Pero la gracia está, en que “El Exorcista III”, en realidad es una película de psycho-killer…Aunque incluye un exorcismo, para justificar el título, por supuesto.
La película retoma al Padre Dyer y el teniente Kinderman de la primera parte, que son muy amigos y comparten cine y charleta. En una de estas se lamentan de la serie de asesinatos que está cometiendo un tal Géminis. Durante la investigación, detectan que las huellas dactilares del autor de los crímenes, pertenecen al difunto padre Karras… ¿Escalofriante, verdad?.
No está nada mal la cosa. Como una muestra de cine policiaco, funciona, como peli de psycho killer, que incluso en algunos aspectos se adelantó al éxito del año siguiente, “El silencio de los corderos”, también funciona, y como película de terror, funciona menos, pero tiene momentos verdaderamente escalofriantes, como ese maldito Jesucristo de madera que abre los ojos…
Con aíres telefilemescos, la película se deja ver la mar de bien, y deja a la franquicia en un buen lugar, no como las dos mierdas que se rodaron quince años después, y que traen cola en su confección, como fueron “El Exorcista, el comienzo” del inefable Renny Harlin o “El Exorcista, la versión prohibida” de Paul Schrader. En el papel del asesino Géminis, tenemos a un excepcional Brad Dourif, que todavía hacía cositas antes de encasillarse de una vez por todas como “The voice of Chucky”.
Sorprendentemente, es una película muy maja.

viernes, 13 de marzo de 2015

MR JINGLES

“Mr. Jingles” es la película más famosa de la directora de origen filipino Tomasita Hatfield que, como nombre artístico, opta por tomar el apellido de su esposo Todd Brunswick, quien le costea todas sus locuras, y pasa a llamarse Tommy Brunswick.
Pero “Mr. Jingles” no es conocida por ser una buena película, no. Es conocida porque plumas más o menos relevantes del fandom U.S.A. la ponen a parir. Vamos que es una película conocida, básicamente, por ser una puta mierda.
Bien, para dejar claro que no solo en España el fandom está lleno de desgraciados, valga como muestra el caso de esta peli. “Mr. Jingles” es una película amateur que ha tenido la suerte de ser editada en DVD por alguna compañía, y que ha sido juzgada por la crítica como si se tratara de una película mainstream. Entonces, estúpidos de mierda, no hay color. Sin embargo, si que se trata de una buena película casera con las miras puestas a hacer algo más gordo posteriormente –De hecho, la directora después ha hecho cosas más gordas. Nunca para la gran pantalla, claro-  por eso, porque destaca por encima de otras mierdas, alguien decidió editarla en DVD.
Cuenta la historia de un individuo que sale de la cárcel tras ser condenado por un delito que no cometió, por lo que busca venganza vestido de payaso y, con un hacha, organiza una carnicería. Una niña que andaba por allí presencia la masacre de sus padres y, antes de que el payaso muera abatido por los disparos de la policía, le dice a la cría que volverá. Esta acaba recluida en un sanatorio mental. Años más tarde, vuelven a suceder una serie de asesinatos por la zona, lo que apunta que el payaso ha podido volver, de no ser porque murió, y esto hace pensar a la población que se trata de un imitador. Los jóvenes locales aprovecharán la coyuntura para hacer bromitas pesadas a costa de la imagen del clown, conocido como Mr. Jingles…. por lo que el sarao ya está organizado.
Lo que observo tras ver la película, más allá de que está grabada con una vídeo cámara casera, montada con un P.C., sin ningún tipo de iluminación ni artificio más allá de los maquillajes de payaso y la sangre utilizada (pues hay bastante y abundante gore casero) es que se trata de un guión que en absoluto chirriaría con más presupuesto. No llegaría a ser una gran película tampoco, pero sí se nota que tras esta película se encuentra alguien que sabe dirigir y planificar y, salvo por la cochambrosa imagen de vídeo (¿tal vez Hi-8?), el resultado no dista mucho de cualquier película pequeña, aunque mainstream, para el mercado del vídeo.
Ahora, como película amateur que es, entretiene, lleva un buen ritmo y se deja ver perfectamente, lo que ya es mucho dentro del horror casero.
A esto hay que añadirle los simpáticos efectos especiales y que, en cierto modo, la película es consciente de su condición amateur, así pues, no solo me cae bien el asunto, sino que incluso lo reivindico, máxime cuando Tommy Brunswick es una verdadera fan del cine de terror (en su ficha de imdb, posa orgullosa junto a Romero o Kane Hodder, entre otros), que se nutre en la película de los tópicos que hay que nutrirse, y no se corta ni en gore ni en tetas (ole tus huevos). Vemos las tetas de un buen número de jamonas que salen en la peli, como mandan los cánones, mostradas de la misma manera que las hubiera mostrado un tío, por mero pajillerismo, por explotación,  sin que esto suponga una degradación de la mujer ni todas esas zarandajas ya conocidas por todos.
Así que me quedo con un buen sabor de boca tras su visionado, y contra todo pronóstico.
De hecho, que el fandom diga lo que quiera, pero esta película le ha servido para, posteriormente, filmar  “Little Red Devil” con Daniel Baldwin y Dee Wallace, “Born of Earth” con Brad Dourif  o “Exit 33”, exploitation de “Km. 666” protagonizado por Kane Joder, con un presupuesto de un millón de dólares.
Muy interesante, ahora, tendría que ver sus trabajos posteriores. Por lo pronto, este, me lo quedo.

jueves, 12 de abril de 2012

CUERPO MALDITO

Hubo un tiempo en que Eric Red y Jeff Fahey eran dos nombres prometedores en esto del séptimo arte. El primero había destacado como guionista en títulos respetados del calibre de "Carretera al infierno", "Los viajeros de la noche" o "Acero Azul". El segundo era un actor guaperas que venía de interpretar papeles secundarios en "Silverado", "Psicosis III" (donde el golfo de Anthony Perkins intentó despelotarlo frente a la cámara) y nada menos que "Cazador blanco, corazón negro" de/junto a Clint Eastwood. Todo ello se consolidó de alguna manera con "Cuerpo maldito", título del año 1991 (vale, no TODO lo noventero apesta) que se lanzó a bombo y platillo como lo más de lo más, con Red de director/guionista y Fahey de prota absoluto. Yo la alquilé, la vi, me sentí un poco decepcionado (las expectativas y el come-oreja nunca son buenos), y la semi-olvidé. Otro recuerdo personal que acompaña a la peli es que fue portada del número tres de la célebre -primera- edición Española de la revista "Fangoria", exactamente el ejemplar en el que se publicó una carta del menda.
De entrada "Cuerpo maldito" no cuenta nada excesivamente original: Un feliz padre de familia tiene un -muy espectacular- accidente automovilístico en el que pierde un brazo. La doctora que le trata le propone a su mujer una solución de urgencia, el trasplante. Pasado un tiempo, y cuando todo parece volver a ser perfecto, el prota descubre que su nueva extremidad pertenecía a un terrible asesino y, peor aún, a veces se comporta como si tuviera vida propia. OK, hasta aquí nada especial. Interesante, sí, pero poco más. Sin embargo, la historia continúa y ahí es donde hace acto de presencia la idea cojonuda: El brazo que luce nuestro prota no es la única porción reutilizada del mismo cadáver, 
el otro brazo y las piernas forman parte de sendas anatomías ajenas. De pronto, alguien comienza a asesinar a esos nuevos propietarios, alguien que les arranca de cuajo sus nuevas extremidades. El amigo Fahey será quien decida investigar el asunto y ponerle fin.
Pues resulta que ayer dieron "Cuerpo Maldito" en el estupendo "Paramount Channel". La pillé por puta casualidad -algo que me encanta-, la volví a ver y esta vez me pareció cojonuda, muy muy entretenida, vibrante, perfectamente diseñada, muy bien acabada técnicamente, con algunas secuencias de acción bien molonas (la persecución con Fahey esposado al brazo del conductor del otro automóvil) y algo de gore chulo, que siempre mola. El talento de Eric Red en esto de las letras se nota desde el minuto uno, especialmente en lo bien estructurada que está la narración para que no le quede ni un hueco que apestar al aburrimiento. Cada nueva escena alimenta tu interés con respecto al desarrollo de la historia, y así, poco a poco, resulta que has llegado al estupendo y extrañamente tranquilizador desenlace y ni te has enterado. Otro detalle a tener en cuenta, el rol del alucinado Brad Dourif como el de un pintor no muy afortunado que, al disponer de nuevo brazo, y visiones del pasado de su propietario, comienza a plasmarlas en oscuras y retorcidas telas que le hacen triunfar.
Sin embargo, a pesar del éxito -al menos a nivel personal/creativo- de "Cuerpo maldito", las carreras de Red y Fahey irían progresivamente en descenso (tal vez porque el éxito comercial dejó bastante que desear). El director se pasaría al pantanoso campo de la televisión, pariría -como guionista- una secuela para video-club de "Carretera al infierno", dirigiría una -según recuerdo- flojita historia de hombres lobo ("Luna maldita") y su última peli, la no especialmente desdeñable "Acoso del mas allá / Arresto domiciliario", sería distribuida por la poco lustrosa compañía "The Asylum". A Fahey tampoco le iría mucho mejor, destacó un poco en "El cortador de césped" y de ahí en adelante alternaría títulos más o menos potables con telefilms y series B/Z de la peor calaña. Recientemente fue rescatado por el clan Tarantino/Rodriguez en su discutible tributo/insulto al "grindhouse", pero la cosa quedó más como una anécdota tirando a pasajera (actualmente acaba de protagonizar el telefilm de prometedor título "Alien Tornado", dirigido nada menos que por ¡¡Jeff Burr!!).
Ambos ya pueden hundirse en la mierda con la cabeza bien alta sabiendo como saben que en sus curriculums figura una peli tan guapa y recomendable como "Cuerpo maldito".

domingo, 24 de julio de 2011

PÁNICO EN EL AIRE (TURBULENT SKIES)

Los aviones me producen tanta fascinación como temor, por eso -a menos que tenga un vuelo al día siguiente, cosa nada habitual- me mola ver películas catastróficas en las que estos lo pasan putas. Desafortunadamente, y salvo los puntuales caprichos de don Roland Emmerich, hoy día esa clase de cine directamente es pasto de productos televisivos o video-cluberos. Ello no me impide seguir intentándolo, como hace un par de días, cuando me enfrenté a "Airline Disaster", producto made in Asylum que, en fin, ni siquiera pude terminar (¡dolorrrr!). Aún herido, pero con más moral que el Alcoyano, 24 horas después lo intento de nuevo, esta vez la cosa se titula "Turbulent Skies", un telefilm en toda regla que aunque tiene pinta de haberse hecho en los 90... en realidad está fechado en el 2010. Sorprendente.
Su director no es otro que Fred Olen Ray, antaño ídolo del que suscribe, dedicado hoy día a parir toda clase de insulsos productos usando siempre la misma tramposa táctica: pilla las secuencias más espectaculares de varias películas de gran presupuesto, recórtalas y, a su alrededor, teje otra trama, parida con otro reparto y, claro está, mucho menos dinero. Vale, Olen Ray nunca ha sido un gran director... pero por lo menos su primera época iba plagada de films muy característicos y reconocibles. Lo que hace ahora podría dirigirlo cualquier mindundi y nos quedábamos igual. Una pena.
La cosa va de un avión al que han integrado un nuevo sistema computerizado de pilotaje. Organizan un vuelo de demostración con personal a bordo y... claro, las cosas comienzan a complicarse cuando un virus infecta al ordenador central. Resulta imposible arreglarlo desde dentro, así que el guapo y voluntarioso (y padre) informático que lo creó tendrá que saltar desde un avión militar (que te lo pintan como hiper-peligroso, para luego ver como el tipo lo hace en un pis pas y sin mayor dificultad), desconectarlo y, ya que estamos, aterrizar.
El maromo en cuestión no es otro que Casper Van Dien, por el que confieso que siento una notable simpatía. Le sigue muy de cerca Patrick Muldoon, quien ya le acompañó en el reparto de "Starship Troopers". A la moza le pone rostro y -un fondón, aunque no lo digo como algo malo- cuerpo Nicole Eggert, ex- vigilanta de la playa. Y así en plan secundario de qualité está Brad Dourif. El material robado pertenece a "El fugitivo" y a "Decisión Crítica". De esta última es de la que sacan más tajada. Puede que haya alguna más (¿¿"Turbulence"??), pero se me escapa. Al final, el único efecto especial propio es el de un motor de avión estallando y... en fin, resulta bastante costroso. CGI del peor.
Total, no es tan horripilante como para evitarla (cosa que sí es "Airline Disaster"), pero si te duermes en el proceso, o antes de que empiece, tampoco te pierdes nada.

martes, 20 de septiembre de 2011

MÁQUINA LETAL

En su momento -justo en medio de los aborrecibles noventa- "Máquina Letal" recibió un trato parecido al de otras producciones de ciencia ficción "modestas" como "Hardware, programado para matar" o "Pitch Black", es decir, el de "no será un hit, pero mola y no tardará mucho en adquirir el estatus de culto". A mi no me convencieron para verla en pantalla grande (aún recuerdo el anuncio en los autobuses), pero sí en vídeo. Y me decepcionó profundamente. Pasados todos estos años la recordaba aburrida del cagarse, pero como es costumbre en mi, decidí darle una segunda oportunidad. Y mis apreciaciones mejoraron un poco, pero no demasiado.
Una corporación que inventa armas futuristas tiene como cerebro creador a un psicópata. Este ha parido una máquina asesina (un trasto enorme con garras y dientes casi salido de un tebeo de "Robo-hunter") que utiliza para sus fines (masacrar a todo directivo que se ponga en su contra). Un grupo de bio-terroristas bastante indigestos se cuelan en el lugar y, en fin, liberan a la criatura que pasará a cazarlos uno por uno.
El problema de "Máquina Letal" está en que, tras unos 60 minutos iniciales muy efectivos, potentes y entretenidos, se convierte en una chorrada de tomo y lomo. Además, dura casi 100 minutos... demasiado para el tipo de film que es. Todo se estropea cuando lo que en principio era una simpática trama de thriller corporativo se convierte en un remedo más de "Alien, el 8º pasajero". La cosa aún empeora al entrar en acción un especie de "Robocop"/"Terminator" absolutamente patético y ridículo que no hay por donde cogerlo. Los momentos de humor voluntario resultan altamente molestos y, en fin, que la peli entera se pierde y se va por el retrete cual enorme y negro zurullo. Una lástima.
Las citas a "Alien, el 8º pasajero", "Robocop" y "Terminator" (y al cine fantástico en general) no me las invento yo, son evidentes y totalmente buscadas. Sino ahí va una prueba, estos son los nombres de algunos personajes: Scott Ridley, John Carpenter, Sam Raimi o J.Dante. ¡Cuanta sutilidad!... tanta como la interpretación de un desatado Brad Dourif en el rol de malo. Se pasa un poco más y directamente estalla de histrionismo. Ahora que lo pienso, ese rollo referencial fue algo muy de moda en los 90 que, aunque hoy esté ya instaurado y aceptado, en aquellos tiempos resultaba incluso novedoso y simpático. Puede que ello propiciara el incomprensible estatus de semi-culto que acarrea "Máquina Letal".
El director y guionista es Stephen Norrington, que debutaba con este film para pasar luego a dirigir cosas como "Blade" o "La liga de los hombres extraordinarios". Ojo a la aparición en un rol muy escueto de la guapísima Rachel Weisz, algo más carnosa y, por ende, más apetitosa.
Un producto dolorosamente desaprovechado, aunque con sus buenos momentos. Ver y tirar de la cadena.

lunes, 30 de septiembre de 2013

LA MALDICIÓN DE CHUCKY

Quizás esta película sea una de las que más expectación estaba despertando en el fandom. Cuando más rumores sobre ella se filtraban en la red, y mas “fake trailers” montaban los fans, llega la noticia de que será lanzada directamente en DVD. Eso no hace presagiar nada bueno y es que, efectivamente, “La maldición de Chucky” es una de las peores de la saga. No ya por su condición video-clubera, ya que su factura final es similar a la de una película para cine (quizás se concibió con esa mentalidad) sino por puramente aburrida. De su hora cuarenta, cobra interés a la hora y veinte de metraje.
La película es una vuelta al Chucky más aterrador, al de las primeras entregas, y es seria a más no poder. En este caso, esta seriedad no funciona, porque si en las dos ultimas entregas de la serie me estáis vendiendo una comedia con “La novia de Chucky” y la infravalorada “La semilla de Chucky”, ahora lo que quiero ver son más aventuras, gracietas y chistes  de esta familia de muñecos que os habéis empeñado en formar… pero se nos quita cualquier atisbo de comedia en pro de una vuelta a lo que el personaje fue en los ochenta. Habrá quien lo agradezca, pero en mi caso, no.
Para justificarlo, Don Mancini, director y creador de la criatura, traslada la acción, cronológicamente, a justo después de la tercera parte.
Una muchacha en silla de ruedas recibe un paquete por correo. Dentro de él va un Good Guy que acaba cargándose a su madre de modo que parezca un suicidio. Para que Chucky tenga víctimas frescas, hacen que, tras esta muerte, venga toda la familia de la muchacha, con lo que el muñeco acabará siendo propiedad de la sobrinita de esta.
Chucky se los andará cargando de maneras más o menos ingeniosas, hasta que hacia el final la película se pone un poco interesante cuando se nos narra a modo de flash backs el por qué Chucky  está en esa casa, y se nos va preparando para que todo lo que ocurra en adelante tenga conexión con lo hechos acontecidos en “La novia de Chucky” y continuar con la saga, así que vemos que Tiffany (ternesca, pero aún muy apetecible Jennifer Tilly) se dedica a enviar a Chucky por correo a según qué personas. Contar más, sería hacer spoliers, pero sí que les diré que si quieren saber que pasó con el niño Andy tras su paso por el ejercito. En “Muñeco Diabólico 3” lo sabremos aquí, y que queda, al menos, una película más de la saga para que conecte con “La novia de Chucky”… Vamos, un lío que a los fans mas avanzados hará gracia, pero que descolocará a los nuevos, a los que se engancharon a la saga, precisamente, con la cuarta entrega, y que ni saben de la existencia de sus tres predecesoras de los ochenta y noventa.
Un batiburrillo de conceptos que se aprovecha de los elementos primordiales de la saga, y que a mí, tan fan como soy, me ha dejado muy indiferente. Incluso, si no fuera porque verdaderamente me esperaba muy poco, diría que me ha decepcionado, no ya porque no continúe con el humor de las dos anteriores, sino porque como película de terror, no funciona en absoluto, como sí lo hacía la primera de la saga a la cual pretende imitar.
Ergo, callo los rumores diciendo que, ni se trata de un remake de la primera, ni es una vuelta al viejo Chucky (porque a las primeras de cambio, vuelve al actual, como verán…), ni el diseño del muñeco es totalmente diferente… porque su nuevo aspecto (pelo largo, cara distinta, aunque más parecido al de las primeras entregas que al Chucky de Ronny Yu) resulta ser un disfraz a base de capas de látex que lleva puesto que, en un momento de la película, alguien le quita y vemos al Chucky de “La novia de Chucky” con sus cicatrices, y sus trozos de plástico arrancado del ojo, aunque, curiosamente, le faltan las grapas…
Don Mancini intenta todo para ganarse a los fans de ambas trilogías…. pero solo consigue que, según avanza la película, nos den ganas de darle al stop.
Los asesinatos  y el gore, sin ser un asco, no son nada del otro mundo, y en definitiva nada que ofrecer, ni a los fans de la saga, ni a los que no lo son.
En el reparto tenemos a la guapísima Fiona Douriff, que si son algo avispados sabrán de quien es hija, además de la anteriormente mentada Jennifer Tilly y Brad Dourif, una vez más “as the voice of Chucky”, volviendo a hacer acto de presencia en su forma humana como Charles Lee Ray, y de paso nos cuentan que es lo que este estaba haciendo cuando fue masacrado  por Chris Sarandon en la primera parte… ahí es nada.
El caso es que con todo esto, se podía haber hecho algo muy guapo, pero…

domingo, 24 de agosto de 2008

THE WIZARD OF GORE

En los últimos años, se está poniendo muy de moda "remakear" las pelis de Herschell Gordon Lewis. Ya lo hicieron hace unos años con "2000 Maníacos" y ahora le toca el turno a "The Wizard of Gore".
¿Y qué es lo que pasa cuando haces el remake de una mala película? Pues que conseguimos otra aun más mala. Porque, seamos serios, la del papá del gore -Lewis- puede ser curiosa, salvaje, camp y todo lo divertida que tu quieras, pero desde luego no es una buena película.
Ésta nueva versión, a priori, es de lo más atractiva, con Crispin Glover haciendo del mago y papelitos para Jeffrey "Re-Animator" Combs y Brad "Chucky" Dourif.
El tema es trasladar todo aquel vodevil de la original a nuestros días, con el espectáculo de un mago que inflige una variedad de mutilaciones a los espectadores supuestamente inofensivas, pura hipnosis colectiva. Aquí está planteado como si de una "performance" se tratara.
El caso es que, al día siguiente de hacer el show, la victima del mago muere en la vida real de una manera similar, y ahí es donde entran en escena el protagonista, Kip Pardue como una especie de reportero, o algo así, una extraña droga y mucha confusión. Quizás es debido a una mala traducción por culpa de los subtítulos sudacas, pero la verdad es que no me enteré de un carajo.
El plato fuerte de la peli, por supuesto, es Crispin Glover y su espectáculo, pero estos putos americanos son unos moñas, y aunque disfrutamos de la sobreactuación del actor, cada vez que ejecuta un truco en el que destripa a alguien, lo mete en un extraño habitáculo en el que sale una especie de neblina, con lo cual no vemos con claridad los destripamientos, decapitaciones, reventamientos y demás lindezas. Por increíble que parezca ¡¡¡"The Wizard of Gore" en su encarnación moderna es una película totalmente light!!! No tiene nada de chicha...
La maldita "Dimension Extreme Films", que se vanagloria de sacar al mercado productos demasiado fuertes para las salas de cine, hace pelis en las que no hay ni una gota de sangre. 
En "Triloquist", otra del catálogo, pasa lo mismo. Lo que ocurre es que, en este caso, hablamos de una puesta al día de un cine que basaba su identidad, justo, en los excesos de gore, y si ha pasado a la historia, tanto como para que a alguien se le ocurra remakeralo, es por ese mismo motivo. Que la desprendas del líquido rojo y demás guarrerías es, pues, un absurdo.... y una vergüenza.
El director de esto, Jeremy Kasten (quien guarda cierto parecido físico con Joe Spinell), es uno de esos curtidos en cientos de making ofs, que tiene muy poquito que ofrecernos. Esta pedazo de mierda ratifica lo que digo.