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miércoles, 27 de julio de 2011

PRIMITIF

Primera película del director procedente de Indonesia Sisworo Gautama Putra (En AVT, vemos películas suyas, mas que por la naturaleza de las pelis, que también, por su exótico nombre. ¡Pronunciarlo, es llenar tu boca de jarabe de frambuesa fresquito!), que, como no, se aprovecha del éxito de todas aquellas pelis de caníbales Italianas, que tan bien funcionaron en la época, siendo ¡MUNDO CANIBAL! ¡MUNDO SALVAJE! el principal título del que Gautama Putra mama.
El argumento, es mas que sencillo: Una serie de antropólogos, naufragan en algún lugar de la selva, con tan mala suerte que topan, no solo con una tribu de caníbales cuyas intenciones son comérselos, si no también con los peligros típicos de la selva: los animales salvajes y el espeso follaje.
A pesar del exotismo de su procedencia (¿Una película de caníbales Indonesa? Pensaba que no estaría preparado para tanto elemento anti-natura…), la puñetera película no pasa de mala, y ya está. Si, tira de mucha imagen de archivo, hay peleas entre animales selváticos sacadas directamente de documentales, y es bastante curioso el uso que hace de la cámara el señor Gautama Putra, al que le gusta deformar las imágenes con el fin de retratar el efecto lisérgico que provoca una planta venenosa tras ser ingerida por uno de los antropólogos (Un tío con pinta de hawaiiano, con gafitas redondas y melenas rizadas, que parece sacado de cualquier tribu, antes que de la universidad), pero ni por esas, merece la pena este pedazo de pestiño.
Los caníbales, efectivamente, y no se si vino antes el título o la película, mas que caníbales, parecen hombres de las cavernas, y, puesto que casi no se comen a nadie (los tres protagonistas salen ilesos de su aventura), al menos, si que hacen jirones a la ropa de sus víctimas a la perfección, e incluso hay alguno que prefiere restregarse, cual perrillo, por la pierna de su víctima en lugar de alimentarse.
Como no, la producción se carga un par de animalillos, para no ser menos (y tan sin vergüenzas, tan cabrones) que los italianos, y hay mucha lombriz asquerosa por ahí suelta, pero ni de coña, llegan a las cotas de repugnancia de las películas de caníbales originales, no teniendo ni la mitad de gore, y sobre todo, la mitad de mala leche.
Así pues, los amantes del sub- género, pueden pensar: “Ya que no vamos a ver una peli buena de caníbales, podremos reírnos de su pobreza, falta de medios, y condición exótica…”, pues ni de coña. PRIMITIF, no llega ni a ridícula. Es más, si quieres ver delirio hecho película de caníbales, es infinitamente mejor el TERROR CANIBAL de Julio Perez Tabernero, en la que para empezar, los caníbales, son interpretados por gitanos.
O sea, que lo único positivo que le veo a esta película, es el poder decir el nombre del director: “Que mala es PRIMITIF de Siworo Gautama Putra”. Menos es nada.
Por cierto, Naxo ya comentó algo acerca de esta mierda aquí mismo.

miércoles, 21 de marzo de 2012

TERROR CANIBAL

Unos individuos, hombres y mujeres, que no paran de soltar tacos y maldiciones todo el tiempo y sin venir a cuento, secuestran a la hija pequeña de un empresario con la intención de cobrar un rescate. Así, se la llevan a la selva, donde además de otra gente que aparece por ahí sin saber por qué, también hay caníbales.
Los entrañables canallas de “Eurociné”, estandartes del cine “trash” europeo de peor calaña, llevan a cabo su propia película de caníbales, que se nutre de otras películas de caníbales, así que con este TERROR CANIBAL, podemos decir eso tan bonito de “Es una xplotation de otras xplotations”, lo que la sitúa en los más bajo de la escala de las heces tornadas celuloide. Con un descaro que ríete tu de todo lo demás.
Y la cosa es rara: la película la firma un tal A.W Steeve, seudónimo este bajo el que se ocultan –según imdb- nada menos que Allain Deruelle, Oliver Mathot y nuestro artesano Julio (“Con las bragas en la mano”) Pérez Tabernero. A saber. Lo que si que hay claro es que Tabernero dirigió la película, y para ello no se fueron a las exóticas Islas Filipinas, o al siempre peligroso Amazonas, que va… se fue a Alicante, y en medio del campo, rodó esta mamarrachada, que es al fin de al cabo lo que es este TERROR CANIBAL, una mamarrachada de tomo y lomo.
También se dice que en el guión ¡¡Escrito a seis manos!! Colaboró Jess Franco, lo cual, desde luego, no es de extrañar. Lo extraño es que en este pedazo de queso fundido –con moho- necesitase de tanta gente para ser llevado a cabo.
La película, funciona para bostezar. De hecho, efectivamente, hay caníbales de por medio, pero ese terror del que hace gala el título no hace acto de presencia en ni uno solo de sus fotogramas. ¿Si sirve para reírse? Si, pero no. Es decir; la película es abuuuurrida como la peor muestra del arte y ensayo más feroz, y la agonía está patente en la mayor parte del metraje, ahora bien, el tema caníbales, es lo mas hilarante visto en cualquier película de caníbales. Como TERROR CANIBAL, no es una película en la que se haya invertido demasiado dinero, pues no se fueron mas allá de la periferia a solucionar el tema de los nativos, así que contrataron gitanos locales para, con un taparrabos, y un poco de pintura, solucionar esa cuestión. ¿Qué es lo que pasa? Que no dan el pego ni de coña. Se ve perfectamente que son gitanos, con sus patillazas lolailas y con sus tatuajes de Cristo en el pecho. Incluso hay alguno con serios problemas de alopecia. Además, ni puta idea de actuar, ya que estos, dando caza a sus víctimas o haciendo danzas tribales, se descojonan sin ningún tipo de problemas, se miran entre ellos de manera cómplice, o sonríen a la cámara sin ningún tipo de pudor. Además por si no quedaba claro, el montador se reitera colando una y otra vez el mismo plano, con los gitanos celebrando un ritual en el que se descojonan ante la cámara. Y eso con unos planos, que ningún director en su sano juicio hubiera dado por buenos. Aquí no solo son buenos, si no que hacen que el metraje sea un poco más extenso.
Deudora, por supuestísimo, de HOLOCAUSTO CANIBAL, en esta también los protagonistas son malos, y con unas intenciones horrorosas. Hasta ahí bien… el tema es que los caníbales no se los zampan por tradición, “Modus vivendi” o supervivencia… se los comen porque son mala gente, a la gente buena no se los comen… o así se lo explican al policía que va a ver que pasa con la hija del empresario que ha sido secuestrada.
Por otro lado, tenemos a Antonio Mayans, malo malísimo de la función, que sobreactúa de manera vergonzosa, agitando tanto los brazos, que casi parece un rapero, y violando, solo por que le apetece, a una señorita que andaba por ahí. Entre eso y su, en este caso, increíble parecido con Camilo Sexto, tenemos las carcajadas servidas. Pero no se confíen, yo soy de risa floja. Y estos excepcionales y divertidos elementos, están introducidos con cuentagotas en la película, que es un tostón inaguantable.
En terrenos gore, no hay mucho nuevo: sustitución de un cerdo muerto por una señorita cuando toca abrir en canal y devorar las vísceras, y los gitanos mordiendo como pueden la casquería. Aunque hay un momento – y corríjanme si me equivoco- que los gitanos, en una de estas parecen comer ¡¡¡frankfurts con kétchup!!! Como diría Ford Fairlane: “Increible-ble!!”.
En resumidas cuentas, soportar el sopor merece la pena, aunque sea solamente por ver a una serie de gitanos en gayumbos comiendo perritos calientes. Además es un clásico en lo suyo.
Hay que verla. Eurociné

lunes, 8 de febrero de 2016

THE GREEN INFERNO

Mucha controversia ha despertado esta película entre las asociaciones ecologistas que afirmaban que dejaban en mal lugar a las tribus del amazonas –imbéciles de mierda, es una película de ficción- e incluso entre los fans que se ve que esperando una cosa, recibieron otra.
Mucho había escuchado sobre  “The Green Inferno” y lo mierdosa que era, tanto que llegado el momento, se me quitaron las ganas de verla, más que dejándome llevar por opiniones apasionadas y vacías, por culpa de tanto trajín. Pero haciendo de tripas corazón finalmente encuentro las ganas y me enfrento a ella.
“The Green Inferno”, cuyo título es robado directamente del título que tenía “Holocausto Caníbal” cuando esta era solo un proyecto, cuenta la historia de un grupo de niños de papá, activistas,  que en su afán de querer salvar el mundo –o en definitiva, de darse cera- deciden marcharse a la selva amazónica a ejecutar una acción contra las excavaciones en la selva Peruana, encadenándose en las excavadoras como si de  Greenpeace, o esas mierdas, se tratara. La mala suerte se cierne sobre ellos cuando, una vez su conciencia queda limpia tras ejecutar la acción, el avión en el que viajan se estrella, muriendo en el accidente parte de ellos, y siendo capturados el resto por una tribu de caníbales que se los va papeando mientras estos se las ingenian para poder escapar.
Partiendo de la base de que no es nada nuevo el encontrarse una película contemporánea de caníbales que homenajea a los clásicos del subgénero -los italianos-, puesto que ya existía “Bienvenidos a la jungla”- y si nos ponemos tontos, el propio Vincent Down/Bruno Mattei, rodó hasta poco antes de morir, allá por 2007, varías películas de caníbales en vídeo- si es cierto que este “The Green Inferno” es un homenaje más que digno. Una película que, al igual que aquellas italianas, entretiene, repugna e impacta a partes iguales, solo que mientras que aquellas, que pueden gustarnos por históricas, por sensacionalistas o por lo que sea, eran una puta mierda, esta es, sin embargo, una buena película. No un películón de la hostia, tan solo un buen film.
A “The Green Inferno” se le ha acusado de todo, de ser repugnante, de contener un gore y una violencia demasiado gratuita… ¡nos ha jodido! ¡Como las Italianas! “The Green Inferno” al igual que las películas que homenajea lo hace para causar el shock del espectador, que a este se le ponga mal cuerpo, y que quieren que les diga, conmigo lo consigue. Quizás mi estómago ya no es el de hace 20 años, quizás sea más sensible con la edad, o quizás simplemente, las intenciones, y los efectos especiales de Greg Nicotero y Howard Berger son de lo más eficaz que me he echado a los ojos últimamente. Cuando los caníbales cocinan, me llega el olor a carne humana asada a la nariz, cuando devoran extremidades crudas o asadas, se me revuelven las tripas, más que con cualquiera de esas películas a las que rinde tributo, simplemente, porque los efectos especiales evolucionan y estos están terriblemente bien hechos si los comparamos con las chapuzas de “Comidos vivos” o “Caníbal Feroz” por poner un ejemplo. Vamos, que la película funciona y provoca mal rollo en el espectador. Se que hay quién ha disfrutado esta película como una fiesta, como si esto fuera “Mal Gusto” o cualquier comedia gore; estos deben ser gilipollas, porque “The Green Inferno”, no es una película de risa. Ese gore no es para festejar, sino para retirar la mirada.
Así mismo, todo este gore del que hace gala la película, si convertía el cine italiano de caníbales en un producto meramente comercial, en este caso y debido a la mojigatería imperante en los tiempos que corren, para la película de Eli Roth no ha supuesto más que un impedimento, siendo tirada en varios eventos cinematográficos y siendo su estreno retrasado cada dos por tres hasta casi acabar con su vida comercial.
Me figuro que Roth rueda este tipo de productos más movido por la pasión que por razones comerciales, porque desde luego, no corren tiempos para que en los cines estándar se estrenen películas tan impactantes como “The Green Inferno”. Aún así, creo que a la larga la película ha resultado rentable.
Por otro lado destacar que, desde su divorcio de Tarantino –en un matrimonio que duró poco- y el  posterior “arrejuntamiento” con Nicolás López (dire de “Aftershock”) y su trouppe de niños pijos Chilenos, el cine de Eli Roth, más modesto, más independiente, me gusta bastante más; esas películas a la limón – que poca diferencia hay actualmente en lo que hace Roth de lo que hace López y viceversa-  con el Chileno, consiguen centrar mi atención como pocas películas del actual horror-USA lo consiguen, si bien las labores de dirección por parte de ambos tortolitos me parecen poco menos que soberbias.
Así que, si, me ha gustado “The Green Inferno” y me ha gustado de cojones además. Muy entretenida, muy digna, repugnante y que va al grano.
Por otro lado, huelga decir que deja en su lugar a todos esos activistas de mierda, esos que quieren salvar a los indios y llamar la atención, mostrar lo concienciados que están, y cuando se encuentran con estos, esos indios se los comen. Eso si, como alguno salga vivo de allí, niega las actitudes caníbales de estos indios. Vamos, que siguen siendo los buenos por lo que a ellos respecta. Por eso, las asociaciones han puesto el grito en el cielo con la película. Que majos.
No busquen  en “The Green Inferno” una recreación y/o copia de sus películas de caníbales favoritas como lo haría un Tarantino; “The Green Inferno” es una película independiente que se adscribe al subgénero, pero que no recicla ni recrea ¡ojo! es una película independiente de las otras –y quizás por eso no ha terminado de cuajar dentro del fandom, tan inteligente él. Fundamentalistas…- que, tan solo, les rinde homenaje. Y pleitesía, porque el “To Ruggero” que sirve de colofón a los títulos de crédito, aparece en letras más grandes que el propio título.
Y por si esto fuera poco, y para que veamos lo mucho que le gusta, y lo mucho que sabe Eli Roth del subgénero, en este rodillo final también incluye un listado de películas de caníbales italianas, más el nombre de sus directores, obviando, eso si, las que se realizaron en los 90  o en los 00 – más que nada porque Roth, no las conoce- .
Un poquito gilipollas este tío, pero la verdad es que “The Green Inferno” le ha salido muy bien y me gusta como lo hace, el cara mono este.
En el reparto tenemos a la musa Chilena de toda esta tropa, Lorenza Izzo, que está para comérsela y a la que hemos visto en “Aftershock” y en la última de Roth “Knock, Knock”, próximamente comentada aquí mismo,  Nicolás Martínez, con su irritante gorrita de siempre, visto en la misma película o en esa mierda de Nicolás López titulada “Promedio Rojo”, o Sky Ferreira, actriz y cantante.
Muy maja, ¡que demonios!

jueves, 17 de febrero de 2011

NELLA TERRA DEI CANNIBALI

En el año 2003 el entrañable cabronazo de Bruno Mattei se encargó de recuperar un subgénero al que ya creíamos muerto: las películas de caníbales (es curioso que mientras la mayoría de cineastas originarios reniegan de ellas, Mattei tuvo el morro de hacerlas en unos tiempos tan políticamente correctos como los nuestros).
A la “espera” del anunciado return de Ruggero Deodato al tema que –para bien o para mal- le dio la inmortalidad, podemos "disfrutar" de la que fuera primera aportación al asunto según papá Bruno (esta vez bajo el alias de Martin Miller), "Nella terra dei cannibali". Luego vendría "Mondo cannibale".
¿Para que perder el tiempo divagando?, la peli no es más que una mezcla de "Holocausto Caníbal" (ideas directamente robadas, como el aborto a pedradas) y "Depredador" (sin monstruo). Un comando de garrulos -tan del gusto de Mattei- se interna en una selva repleta de caníbales afilipinados (deberían hacer en Filipinas un monumento al director italiano, ya que se pasó más años de su vida allí que en la tierra que le vio nacer). Naturalmente los aguerridos muchachos van siendo testigos de las atrocidades acometidas por los devora-hombres para luego, y por tandas, ir cayendo bajo sus zarpas.
Todos los tópicos del cine de caníbales desfilan por esta peli, pero, no nos engañemos, lo hacen de un modo extremadamente light, soso y nada imaginativo. La sangre parece vino de tetrabrik, en ningún momento vemos la mutilación frente a la cámara y, mucho menos, si es sexual (vamos, que ni castraciones, ni senos agujereados por ganchos...). Lo único, la siempre criticable muerte de un animal filmada sin truco ni cartón, en este caso un jabalí.
Resumiendo, que Mattei se ha quedado en la superficie y, en lugar de sacarle partido al vídeo con el que graba (por sus posibilidades de dotar de verismo a las imágenes) se limita a usarlo como si fuera un formato fotográfico al uso. Los caníbales del nuevo milenio nada tienen de la crudeza, el feísmo intencionado, la violencia gratuita y la moralidad dudosa de sus precedentes setenteros (y ochenteros)... ¡ya nos extrañaba a nosotros! (eso si, gritan mucho, muuucho, se pasan la película berreando como locos... si te vale con eso, adelante).
Pero esa carencia de mala folla tiene sentido. El italiano, vil mercachifle antes que cineasta, sabe que un producto excesivamente desagradable tampoco sería fácilmente vendible. ¿Coherente a su manera, no?.

domingo, 30 de diciembre de 2012

CAMINO SANGRIENTO 5: LINAJE CANIBAL

Sabía que había una quinta parte de la franquicia "Wrong Turn" cociéndose, pero fue toda una sorpresa inesperada encontrármela hace unos días como "Camino sangriento 5: linaje caníbal" en los estantes del "Fnac". ¿Tan rápido?. El caso es que, por mero completismo, decidí echarle un ojo a pesar de lo abominablemente mala que me resultó (o que resultó) la cuarta entrega. Ello implicaba dos cosas, uno, que no recordara mucho de aquella por lo que no puedo deducir si en la quinta "se sigue la historia" (aunque yo diría que sí) y, dos, que "Wrong Turn 5" no podía ser PEOR que "Wrong Turn 4". ¿O sí?.
Conocida por ser una saga que ofrece a su público aquello que más demanda, a saber, sangre y tetas, los arranques de todas las secuelas son siempre cañeros, auténticas declaraciones de principios. En este caso lo hacemos con un polvo dentro de una tienda de campaña, que -siguiendo a rajatabla los dictámenes del slasher- sufre un "coitus interruptus" gracias a una broma de los amiguitos de la pareja practicante. Todos juntos han ido hasta un pueblo de la américa profunda para asistir a un festival de rock que se celebra durante la noche de Halloween. Sin embargo (y a pesar de lo que nos hace creer la, en parte, engañosa caratula) no es este el escenario principal de la historia (de hecho, únicamente sirve para que veamos un par de bonitas tetas + polvo del modo más absurdamente gratuito del mundo... porque sí, sin ninguna clase de función ni sentido... ¡I like it, baby!), todo el "drama" se desarrolla en el mentado pueblo que, para la ocasión, y llegada la noche, parece únicamente habitado por los cinco personajes protagonistas. Total, que los jóvenes y el líder "normal" de la banda de caníbales (Doug Bradley, el "Pinhead" original, que lo único que hace durante toda la peli es reír) tienen un encontronazo con la policía y terminan encerrados en las celdas de la comisaría del pueblo, regentada por una voluntariosa sheriff. A partir de ahí la peli consistirá en el sangriento rescate que los caníbales hacen de su líder, dejando el lugar plagado de cadáveres.
Bien, no se puede negar que, de entrada, "Wrong Turn 5" tiene la sana intención de trasladar su campo de acción más allá de las montañas, y eso está bien. El problema es que ello no garantiza ninguna clase de mejoría. Vamos, es que, de hecho, no la hay. Puede que no sea TAN mala como la cuatro, pero le queda muy cerquita. Repitiendo ese "look" monótono y sin vida, así como los patéticos maquillajes de los mutantes, cada vez peores y más ridículos, lo único que al final puede ofrecernos "Wrong Turn 5" para tenernos contentos son muertes bien truculentas y sangrientas, casi ofensivas, y sí, en ese sentido lo logra, el problema es que, en su afán de resultar chocantes y originales, alcanzan cotas de absurdismo e inverosimilitud realmente estratosféricas. Los caníbales se toman tantas molestias para matar a sus víctimas, montando tinglados, trampas, trucos y triquiñuelas que, en fin, todo termina resultando altamente estúpido. Y ahí queda la cosa, porque el resto de la peli, cuando no hay sangre (que es 50% CGI y 50% látex, algo es algo) es tan aburrida... insípida... y sosa que, en fin, dan verdaderas ganas de darle al avance rápido, lo que supongo es algo bueno, porque eso mismo hacemos con los slashers de los 80 y las pelis porno... lo que pasa es que, claro, no me compares un slasher originario con esto porque, vamos, sería como intentar encontrar aspectos comunes entre las tetas de Elena Anaya y las de Alex De La Iglesia. Y no mola.
Para que os hagáis una idea del nivel que gasta "Camino Sangriento 5", os contaré un pequeño gag del inicio de la peli: Doug Bradley le corta la mano a una tia y seguidamente le mete un hachazo en el estómago, matándola. Una vez tendida en el suelo, el tipo le grita a sus caníbales de adopción: "Echadme una mano!"... ¿y qué hacen ellos?, coger la del suelo cortada y ofrecérsela. Sí amigos, puro ingenio.
Lo que se echa de menos en esta entrega, además de algo de imaginación y gracejo, son las dos muertes-estandarte de la saga, el descuartizamiento retorcidamente gráfico y espectacular y la flecha atravesando un ojo. Supongo que la culpa es del director, Declan O´Brien, responsable también de las tercera y cuarta partes (vamos, que él es el culpable de que la cosa descienda a ritmos alarmantes) y de nada menos que "Sharktopus". En funciones de productor encontramos al siempre curioso e interesante rey anónimo de la serie B, Phillip J. Roth.
Yo no sé ustedes, pero si hay una sexta, que la habrá, me lo pensaré dos veces antes de verla.

viernes, 17 de diciembre de 2010

MADRES CANÍBALES

Les confesaré algo que viene a decir dos cosas: Cuando he decidido ponerme con esta reseña, he tenido que buscar la sinopsis de la película en Internet. Y eso que la he visto dos veces… ¿eso qué quiere decir? Pues que, o yo no me entero de nada, o "Madres Caníbales" está tan mal explicada que tienes que intuir el argumento.
Bien, yo ahora les voy a hacer la sinopsis que haría, si no hubiese consultado la red de redes: Sin motivo aparente, un buen día las amas de casa comienzan, entre mucho paliqueo previo, a comerse a sus hijos... mira tu por donde todos ya bastante creciditos. ¿El motivo por el que se transforman en diabólicas caníbales? No nos queda claro.
Tras consultar la sinopsis en Internet, descubro que lo que les pasa a estas señoras es que el maromo que se las tira durante la primera parte de la peli (un menda bastante garruler) les transmite una extraña enfermedad venérea que las hace convertirse en las madres caníbales. Pues vale.
En cualquier caso da igual, porque la película es tan SUMAMENTE HORRENDA, que no llega a ser útil ni para risas.
Eso sí, la labor de maquillaje, así como sus látex varios, son simpáticos, al igual que esa madre que abre la boca mucho y que, aunque apesta a “animatronic” chusquero, provoca hasta mal rollo.
Ahora, a la película en general le tengo mucha simpatía. Por ser un truño. Verán, es muy fácil reírse con una de aquellas “tan malas que son buenas”, te lo pasas bien, tienen frases memorables, escenas de llevarte las manos a la cabeza… Pero zamparse una peli que no estás entendiendo, resoplar de agobio y que, encima, las escenas con chicha, las únicas por las que merecería la pena aguantar, tampoco merecen el visionado, para hay que tener un par de huevos. Y por eso me caen bien estas (y otras) películas horrendas. Son las feas de la manada, las que no entran ni en el saco de las “malas que dan risa”, las que no conservas en tu colección, a pesar de que presumes de ser eso que llamáis “cinéfago”. A esas, que tiras a la basura o borras de tu disco duro, por inaguantables, yo tampoco las aguanto, pero me caen bien. Seguro que sus directores les pusieron todo el cariño y el esfuerzo a la hora de rodarlas… o quizás no, en cuyo caso, se merecen más aun mi simpatía; no las quiere ni su director.
En este caso, el dire de esta es un tal James Aviles Martin… exótico e hispánico nombre.

jueves, 20 de octubre de 2011

WRONG TURN 4: BLOODY BEGINNINGS

Cuarta entrega de la saga "Wrong Turn" (ya saben, "Km 666", "Km. 666 2: Camino sangriento", "Km. 666 3: Camino sangriento 3"... ¿y el "Camino sangriento 2"?...) que, como hacen muchas otras cuando se quedan sin posibilidades de continuar, da un salto en el tiempo y se sitúa delante, narrando los orígenes de todo y auto-denominándose precuela. A parte de esto, el otro elemento "novedoso" que ofrece esta peli en relación a sus predecesoras es su decorado, un viejo hospital, y su ambientación hivernal. Porque el resto... poco más.
Arranca fuerte, contándonos cómo la familia de caníbales se libra de su encierro en un psiquiátrico y la lía parda. Aquí tenemos la secuencia truculenta más espectacular del pack y, pasados los créditos, nos encontramos un par de parejas fornicando sonoramente. Gore y tetas en apenas 15 minutos. Joder, ¿estará el resto de la peli a la altura de semejante inicio?, juzguen ustedes mismos:
Grupo de jóvenes. Todos estan muy buenos. Ellos son simples/vulgares, ellas un poco putas. Menos una, que no aparece follando, tolera a sus amigos y es más seria... será la superviviente de la masacre o, cómo mínimo, la que aguante más tiempo viva. Para equilibrar, y dados los tiempos que corren, hay una pareja lesbiana (la más sexualmente activa, claro). Se van de finde al monte, a esquiar y todo eso. Llegan al hospital, recorren pasillos. Una silueta negra pasa por delante de la cámara. "¿Habeís visto eso?" grita la prota. Nadie lo ha visto. Uno de los novios se mete en una habitación, da un grito. Ellas le llaman por su nombre, entran y ¡¡zas!!, era una broma. "Fucking asshole!" grita la chica responsable, que se enfada. Pero se desenfada muy rápido, justo a tiempo para montar la party de rigor, con alcohol y bailes en los que las mozas se contonean sexymente. Se calman y de pronto, una recuerda las terribles historias que solían contar sobre ese hospital y sus pacientes peligrosos. Baaah! paparruchas. A dormir. En plena noche, uno se despierta, sale solo a los pasillos y... muere. Al día siguiente, extrañados, deciden buscarle. Y etc, etc, etc.
Como no podía ser de otro modo, contamos con los elementos inerentes a la saga: desmembramiento exagerado y bien vistoso, objeto punzante atravesando una cabeza de modo inesperado y testimonio en silencio de cómo un ser querido es troceado por los caníbales. Estos están peor que nunca, el maquillaje es bastante chusco y su modo de darles vida no convence. El gore, muy generoso, está parido en CGI cuando menos falta hace... y muy mal, por cierto. Los malos cuentan con un juguete nuevo, un taladro ridículamente elefantiásico en sus proporciones. El guión, dejando de lado la inmensa capacidad de imaginación que demuestra, está repleto de incongruencias estúpidas que no casan con el momento, la lógica y nada en general. La más molesta es cuando acorralan a los caníbales y, pudiendo matarlos (después de presenciar cómo han troceado y masacrado a amigos y parejas), deciden dejarles con vida por culpa de los remordimientos. ¡AY!.
El salto cualitativo, hacia abajo, de esta entrega es el doble o triple de lo normal con respecto a "Wrong Turn 3". Dicho de otro modo, en realidad debería titularse "Wrong Turn 6 o 7". Sí, es la peor de todas... pero con honores. Naturalmente, se la podría recomendar a seguidores de la franquicia e individuos que sepan muy bien lo que van a ver... pero en esencia "Wrong Turn 4" es lo que en mi pueblo llamamos una puta mierda.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

MIS FOTOGRUMOS FAVORITOS 2- DE CANÍBALES, ED WOOD, VIDEO NASTIES, PROGRAMAS DE MANO Y POSESIONES.

Hoy venimos con un popurri. De las páginas de "Fotogrumos" rescatamos varios articulillos en torno a temáticas que nos tocan muy de cerca: Caníbales, Ed Wood, Video Nasties, programas de mano y posesiones diabólicas.
Disfruten pues cual antropófago devorando minúsculo pene blancucho...

En sus mejores tiempos, la revista "Fotogrumos" dedicó un recuadro a los lanzamientos en vhs entonces novedosos de películas de/con caníbales. Que época aquella en la que nadie iba de enrollado y resabiado respecto a temáticas tan extravagantes, el tono siempre era despectivo y, en esencia, no decían absolutamente nada. Solo relleno.


Aunque parezca mentira, hubo un tiempo en el que la prensa especializada no daba la chapa continuamente con el llamado cine trash o gente como Ed Wood. Años felices aquellos!. Por eso, cuando una noticia como esta aparecía en las páginas de "Fotogrumos", los aficionados sedientos de datos nos volvíamos locos de alegría. Claro que anduve buscando esa supuesta edición en vídeo de "Plan 9..." pero jamás di con ella. Cosa esta que también era lo habitual!.


Siempre se habla de los "Video Nasties" británicos, pero según informó en su momento "Fotogrumos", también a los Australianos les entró la vena puretilla. Especialmente en lo que se refiere a dos clásicos del cine de justicieros.


En este recorte se comenta el "regreso de los programas de mano".
¿Lo recuerdan?. Yo tampoco.
Lo interesante del caso es ver que la nostalgia siempre ha sido
algo recurrente, no solo un mal de estos asépticos tiempos que vivimos.



Y nos despedimos con esta página donde se anuncian, mediante inocuo y absurdo texto, varios lanzamientos en VHS de películas sobre cuestiones demoníacas.

sábado, 27 de agosto de 2016

AL ACECHO

Ya he dicho unas cuantas veces que lo mío no es leer ficción. Solo rompo la norma en ocasiones especiales puesto que, generalmente, mi déficit de atención suele dificultármelo mucho. Claro, con semejante curriculum es lógico pensar que nunca antes había puesto los ojos sobre alguna de las obras de Jack Ketchum, reputado escritor especialmente conocido por sus duras aportaciones al género del horror. Muy al contrario, sí que había visto películas basadas en sus labores, ¿cómo cuales?, pues la odiosa "The Woman", la normalita "Red" y la olvidable "The girl next door". Digamos que ninguna me dejó precisamente con ganas de buscar libros de su autor. Salvo el de "Off season". ¿Motivo?, pues que desde hacía años retumbaban en mi cabestro un montón de palabras favorables al respecto, centradas siempre en su contenido ultra-violento, sangriento y pavoroso. Ya una vez hice un amago de ver si había edición patria, pero no localicé nada. El empuje definitivo vino recientemente, leyendo una entrevista con el malogrado Chas.Balun quién culpó al trabajo de Jack Ketchum, y especialmente a "Off season", de su súbito interés por escribir ficción. La calificó como ejemplo de lo que deberían ser todas las novelas de terror. Directa, cruda, sin florituras ni excusas. Ya no pude más, ¡tenía que saciar mi curiosidad!, así que volví a buscar y esta vez, ¡bingo!, di con ella, en castellano, bajo el título de "Al Acecho" (nada que ver con esto) y editada por "JP Libros". Solo costaba diez euritos, así que dije "¡Trae pacá!". Y me llegó (¡que maravilloso servicio el de Amazon!) y leí.
"Al Acecho" narra las trifulcas de un grupo de amigos que se encuentran en una casita junto a la costa para pasar el finde, sin saber que en las grutas que hay al lado del mar vive una extensa familia de salvajes caníbales que planean atacarles esa noche para cazarlos y devorarlos. Por ahí rula un sheriff, típicamente gordo, que hará algo por ayudar, pero no mucho.
¿Suena verdad?. "Off Season" originalmente se publicó en 1980, tres años después del estreno de "Las colinas tienen ojos", con la que guarda inevitable parecido. Y es que ambas se inspiraban en el caso escalofriantemente -y supuestamente- real de Sawney Beane, del que ya hemos hablado en otras ocasiones.
Cuando llegó a las librerías, se armó una buena por su "escandaloso" contenido. Imagino que en esos tiempos todavía no se aceptaba que un libro de terror lanzado y distribuido a "gran escala" pudiese reunir tantas atrocidades crudamente narradas. Y eso que antes había sido sutilmente censurado por sus editores, obligando al autor a poner un final feliz. Bien, la versión que yo he leído es una reedición publicada en 1992 que se vende como integra. Incluido su final trágico. Sin embargo, el contenido macabro hoy día se encuentra dentro de lo común y corriente. Nada que no hayamos leído y, sobre todo, visto cientos de veces. Así que por ahí me sentí defraudado.
Por lo demás, hombre, pues le cuesta arrancar un poco. Más de la mitad está centrado en contarnos rollos sobre sus protagonistas que, al menos a mí, no me interesan nada de nada. ¡¿Por qué las putas novelas siempre pierden tanto tiempo explicándonos esa clase de chorradas?!, ¿por rellenar?. Algún experto diría que es para humanizar a sus personajes y que el lector cree vínculos con ellos... pero a mí me aburre... tal vez he visto demasiados "slashers".
Superada esta parte, llega lo realmente interesante, que arranca con el ataque de los caníbales. Ahí sí, ahí Ketchum hace gala de una narrativa vigorosa y dinámica, llena de brío que, por unos momentos, incluso logró engancharme y hasta emocionarme. Pero solo es un rato. En general se mantiene el tono ya hasta el desenlace, pero se relaja levemente y no se anima hasta que uno de los protas entra en la cueva donde viven los salvajes y la emprende a disparos y hostias con todos ellos, lo que incluye niños con la cabeza pisoteada y otras delicias.
¿El veredicto?, pues hombre, no ha sido una agonía, está bien, se deja leer, lo que ocurre es que ni es tan fuerte y horrorífica como me esperaba ni ha despertado en mí un súbito interés por leer más libros del género. Y eso que quería recuperar lecturas de juventud que seguramente no supe apreciar debidamente entonces, como las de Richard Laymon o Shaun Hutson... pero me temo que tendrán que seguir esperando.
Curiosamente "Al Acecho" se cierra con un relato hasta entonces inédito, "Hija del invierno", y que salvo por su anodino desenlace creo que me gustó más que la novela entera que le precede. Incluso daba un poco de miedo. No mucho. Y es que, estamos con lo de siempre, al final las cosas cortitas son como más agradecidas porque van directas al grano... salvo los cortometrajes, claro, que a esos los detesto.

lunes, 13 de junio de 2011

ZOMBI HOLOCAUSTO

Indiscutible clásico del "trash" italiano, nacido de la mente y el bolsillo de Fabrizio de Angelis (quien como director solía firmar Larry Ludman), con la sana intención de aprovecharse de su entonces recientísimo "hit" (en tareas de producción) "Nueva York bajo el terror de los zombi" (según el sobrevalorado Lucio Fulci). De hecho, incluso se rodó en los mismos escenarios. La idea -y ahí radica lo fascinante de "Zombi Holocausto"- era juntar en una misma trama las dos tendencias que entonces mejor funcionaban en el "exploitation" italiano: muertos vivientes costrosos y caníbales hambrientos. ¡¡Ahí es nada!!.
Como en "Nueva York bajo el terror de los zombi", todo arranca en la civilización (en Nueva York, claro), donde unos extraños crímenes, en este caso de tirón antropófago, empujan a una serie de personajes a partir hasta una remota isla a investigar el origen del mal. Una vez allí, serán atacados y -algunos- devorados por caníbales. Los menos, recalarán en la cabaña de un "mad doctor" que, tu lo has dicho, está devolviendo la vida a los muertos.
Todo ello, cómo no, envuelto en un vistoso papel de regalo color rojo sangre, como solo los "fetuccini" sabían hacer entonces. Gore bestia y gráfico que incluye destripamientos, extracción de ojos, amputaciones... y las dos perlas de la corona, la famosa secuencia del zombie con la cara hecha pulpa por efecto de una hélice de lancha (¡brutal!, este momento iba censurado en la versión que yo vi de chaval) y la mala baba que gasta el "mad doctor" extirpando las cuerdas vocales a una de sus agonizantes víctimas para que sus gritos no le molesten.
A diferencia de muchas italianadas de ese periodo, "Zombi Holocausto" va bien de ritmo y no se hace excesivamente pesada (además, dura hora y veinte, ¡¡gracias!!). El final es algo absurdo y te deja un poco a medias (no presenciamos la cruenta muerte que el "mad doctor" bien merece), pero ¡da igual!, el resto compensa de sobras. En el reparto tenemos a Ian McCulloch (rescatado, precisamente, de "Nueva York bajo el terror de los zombi") y a la irritante Alexandra Delli Colli (famosa por sus morritos hiperactivos en "El destripador de Nueva York", también de Fulci). El dire se llamaba Marino Girolami y firmaba Frank Martin.
Entrañable.

domingo, 21 de febrero de 2016

LOS FOTOCROMOS (Y EL PÓSTER) DE "CANÍBAL FEROZ"

Partamos de la base que no siento demasiada simpatía por las películas clásicas de caníbales. Y tampoco por el director de la que hoy ilustra nuestros fotocromos, Don Umberto Lenzi, un artesano del cine popular no especialmente dotado y que si ha pasado a la historia ha sido, justamente, por “Caníbal Feroz”, algo que le joroba mucho. A él le gustaría ser recordado por sus pelis de guerra o aventuras… pero no, la peña que le adora absurdamente únicamente valora sus aportaciones al terror y al canibalismo.
De hecho, fue asistiendo a un pase de “La invasión de los zombies atómicos” (presente en nuestro pest-seller) cuando, testigo de la desmesurada reacción de entusiasmo por parte del fandom ante la presencia física de un don Lenzi deslenguado, decidí que no pertenecía a semejante clan y me piré para no volver. Desde entonces vivo mi pasión por el género con tranquilidad, felicidad y acompañado de un escueto y selecto grupo de seres con los que comparto dicha pasión desde el raciocinio.
Está claro que si el cine de caníbales me cae mal es por su tendencia a mostrar el sufrimiento real de animales. Es algo sobre lo que abomino. Cualquier ¿ser humano? que haga eso y pueda sentarse a mirarlo impávidamente sin inmutarse, merece todo mi desprecio. ¡Qué diver sería ver a Umberto atado a un mástil y con dos cangrejos apretujándole sus arrugadas y peludas pelotillas, verdad?. ¡¡Eso sí que molaría!!. En fin, soñar es gratis.
Dejando apreciaciones morales a un lado, debo reconocer que el cine de antropófagos tiene un lado fascinante, ni que sea por su vileza, su despiadada condición y su desesperada respuesta a que Hollywood había perdido el miedo de mostrar violencia y sangre. Ante algo así, ¿qué pueden hacer los pequeños?, pues pasarse tres pueblos e ir allá donde una “major” no osaría.
“Holocausto Caníbal” es, para bien o para mal, mucho mejor película que “Caníbal Feroz”, pero esta gana por ser la más extrema y brutal. Y por la cantidad de barbaridades que acumula. Fue censurada en chorrocientos países y luce una de las secuencias más mongólicas del subgénero, la de la chica con los pechos atravesados por ganchos de los que cuelga agónicamente.
Dos fases de ese mismo momento vienen retratadas en los fotocromos de “Caníbal Feroz” que siguen. Lo gracioso del asunto es que se han censurado los pezones de la chica con las clásicas estrellitas, pero se respeta la salvaje mutilación que los envuelve. ¿Qué es más inmoral?, ¿ver unas bonitas tetas o un par de ganchos destrozándolas?. Da miedo preguntárselo.















lunes, 8 de abril de 2024

EMMANUELLE'S SUPERNATURAL SEXUAL ACTIVITY

Me declaro fan de la franquicia “Emmanuelle” y de todas sus variantes y explotaciones. Los italianos lograron cambiar la raza de esta diva del erotismo de origen franchute y hacerla viajar por el mundo hasta llegar incluso a ser poseída —sexualmente— por caníbales en “Emanuelle y los últimos caníbales”. Es cosmopolita y se ha acostado con toda suerte de hombres y mujeres en las más exóticas situaciones. Incluso Jess Franco la puso a presidir orgías (pese a que en su película el personaje aparecía solamente en el título) en “Las orgías inconfesables de Emmanuelle” del mismo modo que Ignacio F. Iquino le buscó una amiguita casi tan atrevida como ella en “Emmanuelle y Carol”, por no hablar de que los chinos la metieron dentro de un desbarajuste en el que aparecían Clint Eastwood, Bruce Lee, James Bond o Popeye en “El Dragón Ataca
Pero lo más importante de Emmanuelle, es como creó tendencia en el erotismo hasta tal punto de convertirse en una marca. De hecho, una marca que lleva 50 años activa.
Curiosamente, el personaje-marca, pasó de ser una cosa sofisticada para pajilleros de alto copete (el primer “Emmanuelle” es un alarde estético y erótico. Un film para que se hicieran pajas los ricos y las gentes de buen gusto), a ser lo más chabacano, tosco y cutre del mundo. A partir de los dosmiles la marca empieza a operar en las programaciones nocturnas de la televisión por cable, perdiendo, en cualquier caso, el toque de calidad y sofisticación, convirtiéndose el producto en una majadería con toques autoparódicos (o directamente paródicos) adscrito al peor subgénero que hay en el mundo, que es el soft del nuevo milenio.
Tras la saga principal de películas, y los innumerables exploits (que podemos distinguir por la variación de consonantes en el nombre de Emmanuelle), la franquicia original comenzó a ser explotada en televisión o directa a vídeo, en series de TV Movies de baja estofa que, con actrices porno de tercera, iban reduciendo la calidad de producción en cosas como “Emmanuelle in Space”, “Emmanuelle 2000” y, ya en manos de los americanos, la serie en la que se encuentra la película que nos ocupa, que es “Emmanuelle Trougth Time” (“Emmanuelle a través del tiempo” ) de 2011. Una serie de películas soft grabadas en videaco de la época para su explotación directa a vídeo, que con dirección del infame Rolfe Kanefsky (que comenzó metido en el terror salchichero con cosas como “El libro del mal” o “Nightmare man” para terminar en el porno soft más inicuo). Nos muestra a Emmanuelle, esta vez interpretada por Allie Haze, viajando a través del tiempo en una nave espacial desde la que vivirá las aventuras eróticas más desangeladas que se puedan imaginar. Básicamente esta serie de telefilmes se reducen a argumentos endebles para filmar en espantosos cromas a actores y actrices porno fingiendo follar ante la cámara, para aburrimiento y escarnio de los espectadores, dando igual si estos buscan pajearse o si estos, como es mi caso, son seguidores del fenómeno Emmanuelle (que para pajearme buscaría cosas más duras que esto, aunque nada me pone más cachondo que el primer “Emmanuelle”). Como fuera, fue sonado el momento en el que en el festival de Cannes de 2011 se anunció que Alli Haze, actriz porno medio principiante, iba a ser la nueva Emmanuelle. Claro, en círculos eruditos, más allá del interés antropológico que pueda suscitar la película inicial, poco puede aportar una vuelta del personaje en telefilms directos a vídeo, pero lo desconcertante es que los productores tuvieran la poca vergüenza de promocionar esto en Cannes, teniendo en cuenta que el resultado de estas películas es más pobre que el de cualquier porno de hace unos años.
Con todo, me hizo gracia que una de esas películas, la que nos ocupa, “Emmanuelle’s Supernatural Sexual Activity”, mezclara el mito de Emmanuelle con la maneras del found footage en plena eclosión en el año del rodaje de este subproducto, 2011. Por supuesto, parodiaba la franquicia de “Paranormal Activity”. Y es lo de siempre… una vez tenemos el concepto, la película importa un carajo, por lo que nos cuenta como en la nave donde Emmanuelle viaja por el tiempo, se han colado una serie de espíritus cachondos, que mantienen sexo con toda la tripulación; así Emmanuelle y el resto, se convierten en pícaros fantasmas. Lo curioso del invento es que se insinúa que el fantasma del primer “Paranormal Activity”, en realidad eran Emmanuelle y dos amigos intentando tener sexo con los protagonistas, y que los portazos y quitadas de sábana que tantos escalofríos nos provocaban no eran más que los fantasmas de Emmanuel y sus amigos folleteando, entrando y saliendo de la habitación en su afán swinger de tener sexo hasta con los vivos, a los que también vemos follando, como no.
Por supuesto, salvo por un par de planos que nos trasladan al universo “Paranormal Activity”, no se hace uso de las maneras del found footage, que se queda en mera anécdota y sirve como excusa para tener un endeble argumento bajo el que ambientar los polvos toscos, falsos, anti libido que han de pegar delante del croma los protagonistas de la cinta. Algo de lo más frío y desalentador. No se dejen engañar por la posible gracia del crossover, “Emmanuelle’s Supernatural Sexual Activity” no tiene ningún interés, ninguna gracia y además es un insulto para la franquicia, el personaje y lo que hizo con él Just Jaeckin. Entonces, ver al mito reducido a esto, lo más bajo de lo más bajo, da mucha pena y es totalmente desesperanzador en lo que a cine eminentemente erótico se refiere.
Para que se hagan cargo de que esto es más un capricho de la gentuza del porno que una continuidad del clásico, se le da un papel, además cómico, a Ron Jeremy que está por ahí en la nave espacial tomando contacto con un fantasma.
Asimismo, la nave en la que transcurre todo, está decorada con posters de las anteriores películas de Emmanuelle de a partir del 2000 y con el mítico sillón de mimbre sobre el que se recostaba Silvya Kristel en los 70, y que decoró los salones de toda una generación de matrimonios poco conservadores.
Como les digo, una auténtica mierda lo que hicieron en los últimos años con Emmanuelle. Ahora para 2024 se ha anunciado un reboot cinematográfico de la primera película. Veremos en qué acaba aquello.

sábado, 29 de agosto de 2020

OFFSPRING

Durante mucho tiempo viví convencido que "Offspring" era la adaptación a la gran pantalla de la novela "Al Acecho", según las artes escribientes del fallecido Jack Ketchum. Pero no. Resulta que lo que adapta es la secuela de aquella. Es decir, la que no he leído, lo que significaba que me iba a quedar con las ganas de comparar y esputar con petulancia eso de "el libro es mejor". A pesar de todo, le tenía muchas ganas a esta película. Y el hecho de ser inédita en España no hacía más que aumentar el deseo. Y es extraño que siga siendo, en general, más bien oscura cuando su directa secuela, "The Woman", sí hizo algo de ruido. Seguida de una reciente tercera parte, "Darlin". Por fin los dioses se pusieron de mi parte, dándome acceso a una copia de "Offspring" con subtítulos, que devoré ansioso exactamente el mismo día que me la agencié.
La familia de caníbales campestres que protagonizaron "Al Acecho" salen por las noches a la caza de seres humanos. Pero ahora tienen un nuevo objetivo entre ceja y ceja, agenciarse un bebé saludable. Descubren que no muy lejos de allí vive una familia con uno y acuden a arrasarlo todo y mangarlo. Ya puestos, añaden al pack las dos hembras de la casa, por aquello de perpetuar la especie sin necesidad de hurtar. Estas, junto a los policías locales, dificultarán que los devoradores de carne humana puedan llevar adelante sus malvados planes.
Pues no está mal esta película. Nada mal. Es cierto que su deuda con "Las colinas tienen ojos" (y con Sawney Bean) es notoria, pero eso, al fin y al cabo, es culpa del material de origen, las novelas de Jack Ketchum, que aquí se reserva las tareas de guionista y actor en un breve papel. Asumido ello, toca disfrutar de un producto bastante dinámico, que nos alegra la vista con arrebatos truculentos de grado superior. Es, desde luego, la más gore de la trilogía y aquella que incluye un mayor número de muertos (especialmente gozoso cuando se trata de los caníbales). Los trozos amputados de cadáveres adornan el decorado, todo a base de efectos especiales de la vieja escuela. Presenciamos una muerte muy cruel a costa de uno de los personajes más "buenchas" de la función. Y, para más inri, también unas dosis de suculento infanticidio. No perdonan una, y nosotros lo agradecemos.
El director de bello nombre, Andrew van den Houten, venía de firmar un título que adornó los vídeo-clubs cuando estos llenaban sus estanterías con dvd's, "Headspace: El rostro del mal" (recientemente revisada, puedo afirmar que es un coñazo de puta madre), aunque la mayor parte de sus actividades en el séptimo arte son como productor, ahí sí que se marca un curriculum generoso. Lógicamente, produjo las secuelas de "Offspring", la primera dirigida por el brasas de Lucky McKee y la que hace tres por Pollyanna McIntosh (la actriz que da vida a la jefa caníbal en las previas y que no tiene problema alguno en despelotarse). Ambas gastan un molesto tufo seudofeministoide. Mejor evitarlas.

sábado, 1 de febrero de 2014

EL DÍA DESPUÉS DEL JUICIO FINAL

No es la primera vez que "El día después del juicio final" aparece por este blog. Ya lo hizo cuando nos dedicamos a analizar su particular caratula videoclubera hispánica. Entonces me extendí revelando algunos de los aspectos más curiosos de la película, aunque en aquel momento aún no la había consumido. Ahora sí (gracias de nuevo al gran Enorm). Así que perdónenme si ignoro un poco aquel "desvirgue" y me repito en la reseña que sigue, pero es que "El día después del juicio final" no solo es un producto cargadito de peculiaridades, encima resulta que no está ni tan mal.
Unos astronautas llegan a la tierra después de que haya sido sacudida por una guerra atómica que lo ha dejado todo patas parriba. Las calles andan infestadas de bandas y/o mutantes caníbales. Unos y otros se ceban con los escasos supervivientes. El astronauta más chanin de todos decide recorrer mundo y, de este modo, conoce a una moza recién huída de las zarpas del malvado y cruel cabecilla de uno de esos gangs tremebundos. Dispuesto a hacer justicia, planea un asalto a sus aposentos.
A "El día después del juicio final" se la conoce en su país de origen como "The aftermath". El título español es un obvio exploit del "melodrama nuclear"
"El día después", que por entonces había pegado fuerte. Originalmente fue rodada el año 1978 (siete antes de "Defcon-4", film con el que comparte casi idéntica premisa), pero por problemas en la fase de post-producción no se estrenó hasta 1983, lo que debía de resultar muy marciano ya que toda ella apesta a setentismo.
"El día después del juicio final" es una auténtica "labor de amor". En serio. A diferencia de muchos títulos del estilo en aquel periodo, se nota confeccionada por peña que disfruta con el género, en este caso la ciencia ficción, peña como Forrest J. Ackerman, el famoso uber-coleccionista de cine fantástico y creador de la legendaria "Famous Monsters of Filmland", que se marca un notable papel secundario como dueño de un abandonado museo repleto de fósiles de dinosaurio, criaturas estas por las que sienten y sentían especial predilección todos esos peronajes crecidos cuando Ray Harryhausen dominaba las pantallas. Jim Danforth responde a ese patrón. Iniciado en el campo de las stop-motion, terminaría convertido en el responsable de efectos varios en algunos títulos bien gordos. Además de encargarse de un puñado de trucajes en "The aftermath", se marca un cameo como tercer astronauta. El tema de los dinosaurios se extiende incluso al adorno de un collar que lleva el prota y que regalará a un crío que se encuentra entre las ruinas.
Toda esa dedicación salpica también a los efectos especiales, sobre todo los de tipo galáctico y apocalíptico. Inevitablemente limitados por cuestiones presupuestiles, chorrean mucho encanto, sobre todo los maquetones, que son numerosos. Aún así, no resultan excesivamente caseros, manteniéndose a un nivel bien aceptable de verosimilitud. Y en este segmento incluyo también los de maquillaje, en especial esos mutantes caníbales tan graciosos y toscos y la inesperada y sorprendente ración de truculencia. Sí, queridos, "El día después del juicio final" es bastante generosa en cuanto a hemoglobina se refiere. No faltan las cabezas estallando, las extremidades amputadas y los chorreantes impactos de bala. Caramba, ¡si incluso matan niños!. ¿Qué más necesitan sus perturbadas mentes?.
¡Ojo!, no quiero decir con toda esta entusiasta perorata que sea fabulosa y perfecta. Ni de coña. A su modo se acerca mucho a la categoría de "mala pero divertida", solo que se queda más en el segundo término que el primero, aunque sea únicamente por el entusiasmo que desprenden sus fotogramas. Va tan follada narrativamente hablando, es tal su ritmo y velocidad, que en ocasiones parecen olvidarse de rellenar algunos huecos en el guión, o detallar más las acciones de sus personajes, incrustando en medio de la acción momentos más reposados que no aportan demasiado, ni entiendes por qué están ahí y por qué en ese justo instante. Tampoco van mancas las notorias escenas dramáticas y románticas, de tan pastelosas y sentimentaloides que uno no puede evitar echar una nada maliciosa risilla. Sobresale en este aspecto un diálogo entre los dos astronautas pretendidamente profundo y existencial, que es para mear y no echar gota. Si no me creen, ahí va un extracto: "Esto no es ningún secreto para mi. Hace tiempo que odias el mundo y yo se por qué. El mundo nos ha privado de sus encantos, tu y yo hemos visto cómo cambiaba todo lo hermoso de la vida. El plástico, ¡tu odiabas el plástico!. Y yo también. Eso es todo". Decir fascinante es quedarse muy corto.
Todo ello empaquetado con una pizpireta y rimbombante música muy de los años 50 que parece totalmente material de archivo (pero que funciona) y puntuado por un clímax inaudito con un giro francamente radical y nada previsible. Que sí, coña, que a mi me gustó. Me puse a ver "El día después del jucio final" dispuesto a aburrirme mortalmente con el típico subproducto setentero, desangelado e insulso, y lo que me encontré logró algo casi imposible para mi en estos tiempos descreídos que corren: Me entretuvo.
Todo ello es mérito de su director y absoluto protagonista, Steve Barkett, quien guarda(ba) un parecido más que notorio con Sam Rockwell. Es evidente que el colega comparte ambas tareas porque no se corta un pelo en presentarse a si mismo como el héroe resolutivo y valiente de la función (casi mejor digamos superhéroe, en algunos carteles aparece megamusculado, cosa esta nada representativa de lo que vemos en la peli), sobre todo al final, cuando armado con una escopeta y dos granadas arrasa con los malos, sin dejar uno de pie ni recibir un solo balazo a cambio. Realmente explosivo y espectacular. Steve Barkett terminaría actuando en películas del inevitable Fred Olen Ray (el Kevin Bacon de la serie Z) y volvería a dirigir unos años después una ignota película con ninjas, monstruos y satanistas (¡y Richard Harrison!) que daría gusto ver, "Empire of the dark".
Otra de las virtudes de nuestro astronauta protagonista es su imbatible "sex appeal". De hecho, no tarda nada en enamorar a la chica de la peli y tirársela, mostrándonos así sus notables encantos y añadiendo un ingrediente más a la ensalada (tetas, que vuelven a repetirse en una posterior y no tan placentera escena de casi-violación). Dichos senos no pertenecen a una cualquiera, son las mismas ubres que en más de una ocasión magreó y chupó el legendario y fallecido humorista Andy Kaufman. En serio, la portadora fue su pareja en los 70, Lynn Marguiles. Es decir, el papel que interpretaba Courtney Love en "Man on the moon". ¿Y qué hace la ex de "Tony Clifton" en una peli de ciencia ficción de tercera regional?, pues tal vez tenga algo que ver el hecho de que, a su vez, es hermana de Johnny Legend, auténtico personaje "cult", devoto del cine fantástico, amigo de Kaufman (y probablemente de Forrest Ackerman), a quien dirigió en un extraño producto parido en vídeo titulado "My Breakfast with Blassie", actor (lo has visto en "La novia de Re-Animator" y "2001 Maniacos") y músico de rock and roll, suya era la canción que aparecía al final de "Biohazard/Alien 3" dirigida por ¡¡San Fred Olen Ray!!, reseña esta en la que ya hablé de las bondades de Legend por si quieren ampliar información. El mundo de las pelis de género "low budget" es un pañuelo.
Pero es que no acaba aquí la cosa. Resulta que al jefe de los malos lo interpreta Sid Haig, quien volvería a encarnar un personaje muy parecido en otra epopeya post-nuclear de  tirón cutre, "Warlords". ¿Y saben quién dirigía en aquella ocasión?, ¡sí, el RAY de Roma in person!.
Y como guinda del pastel, tenemos al mismísimo Dick Miller, musa de Roger Corman y Joe Dante (y que, no les quepa duda, también actuó para el omnipresente), poniendo voz a una grabación que escucha el protagonista. Jolín, si es que no se puede pedir más.
Con estos ingredientes, ¿cómo iba yo a dedicarle una reseña mala a "El día después del juicio final"?. Absolutamente imposible.

sábado, 3 de febrero de 2024

VIRUS

Partamos de la base que ya en su época, cuando me pasaba el día nadando entre hemoglobina de procedencia ítalo parlante (mayormente cortesía de individuos tan poco recomendables como Lucio Fulci, Umberto Lenzi o Aristide Massaccesi), consideraba "Virus" una de las aportaciones más flojuchas al "género", por así llamarlo. Sobre todo porque, seguramente, estaba entre las primeras que vi y las expectativas pesaban. Fue tal el poco entusiasmo obtenido, que no había vuelto a hincarle el diente -nunca mejor expresado en este caso- desde aquel primer intento.
Unos veteranos del Vietnam regresan a la civilización portando un virus que les vuelve caníbales, tal cual. A pesar del cambio de aires, no podrán contener las ansias alimenticias y la liarán parda, siendo perseguidos por las autoridades, mientras a su paso van dejando un generoso reguero de cuerpos mordisqueados e infectando a otros con su hobby.
Conocida también como "Apocalypse domani", "Cannibals in the Streets" o "Cannibal Apocalypse", la película cuenta con un chorro de ingredientes para hacerla triunfar. A la dirección, todo un clásico en lo suyo, Antonio Margheriti (generalmente oculto tras el alias de Anthony M. Dawson). En el co-guion, otro que tal baila, Dardano Sacchetti. De los efectos de maquillaje se encarga un tercer grande, Giannetto De Rossi. Siendo co-producción entre Italia y España, José Frade viene a encabezar la movida. Y el reparto está a la altura: John Saxon, Giovanni Lombardo Radice o Ramiro Oliveros, entre otros ligados al llamado "eurotrash". Y sin embargo, a mi "Virus" me sigue sin acabar de funcionar. Le reconozco un arranque solvente. Algunas buenas ideas (esa vecinita adolescente que se pirra por los huesos de Saxon). Y, obvio, la generosa ración de violencia, en especial los destellos más truculentos -y populares- como el agujero en el estómago de Lombardo Radice o el "apretujón" de ojos. El gore es licuoso y detallado, pero menos que los excesos de Fulci, y es que al colega Margheriti, tal y como leí en una entrevista, no le molaba demasiado eso de mostrar higadillos. Lo hacía porque, siendo el solvente artesano que era, daba al mercado lo que pedía a gritos. Pero no gozaba en el proceso, y esas cosas se notan. Luego tenemos al mentado Lombardo Radice, cuya actuación roza los límites del exceso y el histrionismo. Esos caretos como de constreñido, me cargaban de chaval y lo han vuelto a hacer ahora.
Creo que mi verdadero problema con "Virus" es que, en esencia, NO es una película de terror. Es más de acción. Un thriller si lo prefieren, en el que, eventualmente, unos tipos se comen la carne de otros, pero abundan más los disparos que los sustos. Me aburrió un poco, sobre todo con la persecución final. Así que, no, el tiempo no me ha reconciliado con ella.

martes, 5 de noviembre de 2013

WE ARE WHAT WE ARE

Muy poco han tardado los americanos en hacer el remake de la polémica película Mexicana “Somos lo que hay” de Jorge Michel Grau, también presente en uno de los episodios de “ABC´S of the dead”. Exactamente tres años, y si la característica principal de esta, es que era tremendamente aburrida, la versión americana le va a la zaga. Yo creo que lo es aún más.
En esta ocasión las riendas de la película, teniendo siempre en cuenta el guión original de Grau para la elaboración de esta, las lleva Jim Mickle, operador de cámara en un montón de películas, pero que como director solo ha hecho unas cuantas.
Vale, cuando fui a verla no sabía que era un remake de la Mexicana. No sabía nada hasta que alguien me dijo que trataba sobre una familia caníbal. Decir esto, en realidad es “spoilearla”, porque es lo único atractivo del film, el descubrir este pequeño detalle. Ergo, vista de primeras, si no supiera que era una familia caníbal, igual me hubiera llevado una sorpresa, pero el tedio y la cadencia lenta impiden el disfrute de esto. O sea, que al final da igual todo. La película entera.
Y es que cuenta eso,  una familia  rollo “redneck”cuyo patriarca alimenta a sus hijos con carne humana. Llega un momento en el que a las hijas les toca traer la comida a casa, y los lugareños se percatan de que algo raro pasa cuando comienzan a encontrarse huesos humanos por la zona en la que operan. Son caníbales, y cuando las hijas se dan cuenta de la magnitud de los hechos, se revelarán ante los mismos. Y es que no cuenta nada más. Una familia caníbal. Pues vale.
El problema de la película, además de que es tan poco interesante como la mexicana, es que intenta ser profunda y trascendente. Y está contando una frivolidad… no me malinterpreten,  no me molesta el tono serio, incluso creo que es necesario en todo buen cine de terror que se precie, pero  es una película sobre una familia que se come a la gente… sírvemelo con un poco de morbo, no con esas ínfulas de estar haciendo algo respetable y artístico. O sea, esto es eso que llaman “terror de autor”.
No puedo decir que sea una mala película- técnicamente está muy bien-, pero si que es tremendamente aburrida. No puedo con cosas así.
Dentro del reparto, en papeles secundarios (los protagonistas no me suenan demasiado), tenemos a Kelly McGillis, que llevando el envejecimiento con dignidad y no como el resto de coetáneas del Hollywood de los ochenta, tras verla en  The Inkeepers” de Ti West, parece que se está aficionando al cine de género pequeño, y a Michael Parks, que más allá de su eterno papel de sheriff del universoTarantino, ofrece interesantísimas interpretaciones en este tipo de cine.

viernes, 11 de febrero de 2011

NITE TALES

No se por qué  en los USA atrae tanto la mezcla Hip-hop y terror. No es la primera película con la que me topo de estas características, híbridos de la serie "Tales from the crypt" a base de varias historias individuales, con raperos reconocidos como anfitriones del asunto y/o como parte del reparto.
En esta ocasión, con el nombre del creador antes del título, Deon Taylor ("7eventy 5ive") en "Nite Tales" se encarga de que el rapero Flavor Flav, del mítico grupo “Public Enemy”, sea el encargado de vender el producto, y de presentarnos las dos historias que forman la película, mintiendo descaradamente al espectador diciéndole que “esta es la primera vez que veremos dos películas en una”. Se titulan respectivamente "Karma" y "Storm". La primera trata sobre unos gangztaz que, tras robar un banco, en plena huida el coche les deja tirados y deciden agenciarse el que hay aparcado delante de una casa cercana. Entran en ella, y se topan con una sociedad secreta de caníbales, dueños además del dinero que han robado. Pactan dejar uno de ellos con vida, pero han de decidir ellos quien será. En el reparto, Fredo Starr y Sticky Fingaz, los dos componentes del grupo “Onyx” que más se han dejado ver por la pantalla.
La segunda historia es la enésima revisión del mito de “Bloody Mary” (ya saben, si te pones delante de un espejo con una vela encendida a oscuras, y dices seis veces su nombre, se te aparecerá y hará una escabechina), con la variante de que un payaso callejero entra en la casa en la que suceden los hechos, y no sabemos si los asesinatos son obra de “Bloody Mary” o del colorido intruso.
Bueno; malos efectos especiales, malos efectos digitales, mogollón de filtros de imagen innecesarios, y dosis ajustadas de aburrimiento. Vamos que se puede ver, pero se bostezará durante el visionado.
Esta película (video-clubera) sirvió también como episodio piloto. "Nite Tales" se convirtió al año siguiente en serie de televisión, intuyo que sin ningún éxito, ya que después de seis episodios, y pasados un par de años, no se sabe nada de una nueva temporada.
La presencia de Flavor Flav como, en este caso, “Time Keeper”, servirá cual reclamo para raperos de la vieja guardia... pero verlo haciendo de sí mismo, sin mas efectismos... no se yo, no se yo.

sábado, 11 de enero de 2014

LAS AVENTURAS DE TENNESSEE BUCK

Cuando escribí la reseña de "Ojos de fuego", que cuenta con David Keith entre sus protagonistas, dije esto de él: "no hay actor más feo, anti-carismático y erróneo para cualquier reparto". Vale, me pasé un poco. David Keith no es tan feo, ni tan temible, pero tampoco es la Mojama. Y algo de cierto debe haber en todo ello cuando, dando un repaso a su filmografía, nos percatamos de que, tras un inicio prometedor con "Brubaker", "Oficial y caballero" u "Hombres de hierro", rápidamente fue relegado a películas cada vez más intrascendentes y, ya directamente, series de televisión. Viendo la que se le venía encima, es de suponer que Keith se planteara cambiar de aires, y por eso en 1987 debutó exclusivamente como director con, nada menos, "Granja maldita", la relativamente famosa adaptación de H.P.Lovecraft que contaba con producción de Ovidio G. Assonitis (quien a partir de ella se sacaría de la manga toda una falsa saga compuesta de secuelas bastardas partiendo de su título original, "The Curse") y el mismísimo Lucio Fulci. No hace mucho la vi con intención de reseñarla pero me dejó tan frío, me resultó tan insípida que, finalmente, decidí ignorarla (quién sabe si la retomaré algún día en el futuro). El caso es que David Keith quedaría contento con la experiencia, porque al año siguiente volvió a liarse con esto de la dirección y, ya que nadie parecía querer contar con su talento inerpretativo, decidió currarse un auténtico auto-lucimiento protagonizando "Las aventuras de Tennessee Buck", o "The further adventures of Tennessee Buck" in the USA (país co-productor junto a, nada menos, Sri Lanka... nunca había visto yo una película Srilankesense), uno de esos "exploitations" descarados del universo "Indiana Jones" -desde el look del personaje a la tipografía del título, pasando por el cartel, aquí no hay sutilidad que valga- camuflados de parodia.
La historia no es precisamente muy complicada. Un millonario bastante idiota, aficionado a la caza, y su atractiva mujer llegan a Borneo. Contratan al colega Tennessee Buck
(aunque en toda la peli no responde al apodo en cuestión, sino al nombre de Buck Malone) para que les guíe. Una vez se internan en la parte más profunda de la selva, son atacados y capturados por una tribu caníbal. El resto de la movida consistirá en intentar escapar de sus garras.
Bien, como decía, "Las aventuras de Tennessee Buck" se supone una comedia de aventuras. Y sí, hay un puñado de momentos abiertamente bufos y palurdos, además de sendas interpretaciones tirando a histriónicas (el que hace de cazador millonario es especialmente agotador). Sin embargo, llegados a cierto punto -concretamente cuando los protas son capturados por los caníbales- da un pequeño giro e incrementa de modo exponencial -e inesperado- su lado serio, que incluye erotismo y algo de gore. Esta parte se inicia con la escena que la ha hecho "célebre", en la que vemos a su prota femenina, la guapa Kathy Shower, totalmente desnuda y siendo muy sensualmente huntada en aceite por las mujeres de la tribu, tanto como para que se retuerza de placer y sus notorios pezones apunten a la Luna. Seguidamente la cosa se vuelve algo sórdida cuando el jefe de los antropófagos la viola por detrás y, encima, le entrega la cabeza decapitada de su marido, lo que hasta cierto punto sorprende, ya que éste era algo así como el "clown" de la peli. Claro que, según se mire, le ha hecho un favor, porque una vez huídos, y apenas 24 horas después, ella y el Sr.Buck se pegan un lote de órdago (vamos, que la chica tampoco echaba mucho de menos al muerto). La fiesta continúa con una secuencia en plan "Rambo" en la que el héroe va cazando a sus perseguidores a base de trampas, algunas de ellas con efecto truculento incluido. Cuanto más próximo está el final, más vuelve todo a la normalidad, pero afortunadamente para entonces ya no queda mucha película y, resumiendo, que se despide dejándonos un sabor de boca positivo. "Las aventuras de Tennessee Buck" no es la polla, ni mucho menos, pero tampoco puedo decir que resulte insoportable. Seguramente se encuentre entre los "exploiters" más decentes de "Indiana Jones", al lado de "Las minas del rey Salomón" y "Jake Speed, la aventura de África".
Naturalmente, siendo director, David Keith se deja las peyas para mostrarse a sí mismo como un superhéroe invencible, ocurrente, golfo, totalmente deseado por cualquier cosa en este planeta que disponga de vagina, infalible en su cometido y que luce un uniforme "indianajonesco" bien molón (con una primera aparición chocante, durmiendo la borrachera y totalmente cubierto de la sangre de un cocodrilo que el cabrón acaba de despellejar). Y la verdad es que encaja en el papel, incluso esta ocasión me pareció algo menos insufrible. A su lado tenemos a la mentada Kathy Shower, que está un rato rica y venía de posar en las páginas de "Playboy". A lo largo de su trayectoria cinematográfica, y como era de suponer, intervino en un puñado de películas de alto contenido pajillero (sobre todo cuando el "thriller erótico" video-clubero se puso de moda), pero también en chungueces como "American Kickboxer 2", "Cyber-CHIC" o "Commando para matar" de ese ente omnipresente que es Fred Olen Ray. A su ladito, un veterano, Sydney Lassick, de "Alguien voló sobre el nido del cuco" o "Carrie" y que también se dejaba ver en "Patrulla de noche", el infame "exploit" de "Loca academia de policía". Justamente, y curiosamente, en las primera y tercera entregas de esa misma saga podemos ver al cuarto en discordia, Brant von Hoffman, quien interpretara al "Sargento Kyle Blanks" en aquellas y al cazador millonario tonto finalmente decapitado en la que nos ocupa.
David Keith no volvería a dirigir hasta pasados quince años con "Waterville", un "thriller" sin la más mínima repercursión. De mientras, y hasta nuestros días, le hemos seguido viendo en pelis gordas con papeles secundarios, en pelis pequeñas de prota y en un porrón de productos televisivos.