Jeff Lieberman era, justo durante el tránsito de los 70 a los 80, un realizador especializado en "fantastique" que prometía mucho. Confeso adorador de Brain De Palma y capaz de, ocasionalmente, sacarle mucho brillo a sus películas, el legado de Lieberman lo completan cosas tan dignas y entrañables (la mítica "Gusanos" -su mejor obra- o esta que ahora comento) como decepcionantes y aburridas ("Blue Sunshine" o "Remote Control", que debería revisar, pero retengo como muy mala). Esa inconsistencia acabó relegando al realizador al grupo de los olvidados, hasta que en el 2004 parió un film de horror reclamando su justo lugar ("Satan Little Helper").
A inicios del 2000 había leído yo muy buenas críticas (en la prensa extranjera, se entiende) de este slasher de culto, y me moría por verlo. Un ex-amigo lo consiguió en vhs, lo consumí y me llevé una tremenda decepción. Ahora puede localizarse a 1 euro en dvd como "Pánico, la pesadilla acaba de comenzar" y con ese precio, no podía negarle una segunda oportunidad (cosa de la que me alegro).
La trama es la de siempre, es en detalles concretos donde se vuelve diferente (y mejor). Un grupo de jovenzuelos van de acampada a lo más profundo del monte. Allí habita una familia compuesta por, entre otros, dos orondos psicópatas gemelos que se disponen a hacerles la vida imposible.
Dice Alexandre Aja que "Pánico antes del amanecer" fue plagiada sin compasión por "Km 666 / Wrong Turn" (curiosas acusaciones estas si tenemos en cuenta que el mismo Aja plagió material ajeno para su "Alta Tensión"). A ver, a mi me parece una apreciación un tanto exagerada. En 1981, año de producción del film comentado, ya se habían parido cosas como "La matanza de Texas", "Deliverance", "Viernes 13" o "Las colinas tienen ojos" (original, of course), con las que "Pánico..." (conocida como "Just Before Dawn" en los países de habla inglesa) tiene muuuucho en común. En lo que tal vez sí se adelantó moderadamente (y ahí vendría el sentido de la acusación de Aja) es que fue la primera en combinar elementos del slasher con elementos del survival, práctica esta hoy día muy generalizada. Pero por lo demás, que "Km 666" plagiara esta peli es tan probable como que plagia los mismos referentes que Jeff Lieberman tenía en 1981 (aunque él insista en que por entonces no había visto "La matanza de Texas" ni "Las colinas tienen ojos", pero sí confiesa la influencia de "Deliverance").
"Pánico antes del amanecer" hace gala de los defectos propios del género (o subgénero) en aquellos tiempos, su ritmo a veces exageradamente pausado o las absurdas secuencias dedicadas a mostrarnos cómo los jovenes protas se divierten. Pero también es verdad que posee aciertos no tan habituales en los slashers de entonces, como algunos encuadres o resoluciones visuales (jugando con luces o desenfoques) muy potables y que ayudan a crear cierta atmósfera incómoda. En este sentido, la minimalista pero efectiva banda sonora de Brad Fiedel hace mucho (y además, solo asoma en los momentos más adecuados, los justos, dejando fragmentos huérfanos de música incidental buscando así un mayor suspense). A Fiedel, actualmente muy reputado, podemos oírlo en algunas de las mejores partituras del cine de James Cameron, destacando los dos primeros "Terminators". El nivel de truculencia es tirando a bajo para los tiempos que corrían, pero por otro lado la peli incluye una muerte hacia el final que, por retorcida e inverosímil, pero efectiva, ha pasado ya a los anales de la historia del cine de acuchillamientos.
En el reparto destacan el veterano y entrañable George Kennedy, Gregg Henry (segundón de rostro muy reconocible. Lo has visto en "Payback" junto a Mel Gibson, "Star Trek: Insurrección", un montón de productos televisivos y, curiosamente, varios films de Brian De Palma posteriores a "Pánico antes del amanecer", ¿favor personal del director de "Carrie" a su fan, Jeff Lieberman?), Chris Lemmon (hijo de Jack, al que yo recordaba por su intervención en "Wishmaster") o Ralph Seymour (estaba en "Ghoulies", pero también "Los albóndigas atacan de nuevo", "Killer Party", "Fletch, el camaleón" y ¡"El imperio del sol"!).
Resumiendo, sin ser la polla (hay quien la tiene por un absoluto clásico ochentero) sí se trata de una peli repleta de aciertos y que se deja ver con agrado. Encima, en el soundtrack tenemos el "Heart of Glass" de "Blondie".... ¡¿se puede pedir más?!.
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viernes, 26 de noviembre de 2010
jueves, 21 de enero de 2010
LA SANGRE DEL CAZADOR
Ya lo he expresado en otras ocasiones, pero insistiré, a niveles cinematográficos soy un fan del subgénero conocido como "survival" (en mis tiempos simplemente era "pelis de supervivencia"), es decir, aquellos films sobre tipos de ciudad que, por el motivo que sea (normalmente cazar), se adentran en profundos bosques donde terminarán enfrentándose a los lugareños, gente tirando a primitiva y violenta. Me he zampado desde los clásicos ("Deliverance", "La Presa") hasta las más oscuras muestras de "serie B o Z" (como aquel aburridísimo "Rituals", estrenado en España como "Deliverance 2" y que, de momento, se lleva el trofeo a la peor "peli de supervivencia" que he visto en mi vida).
Hoy día el "survival" se ha mutado de modo definitivo con el horror (sobre todo gracias a la franquicia de "Km 666" ), y me agrada, pero sigo prefiriendo la "vieja escuela", el subgénero en su forma más pura y clásica y de eso va, precisamente, "La sangre del cazador" o "Hunter´s Blood" en su país de origen. La primera vez que la vi fue hace muchos años, alquilada en vhs y junto a mi padre. Ya entonces procesaba un amor desmedido por esta clase de films, y la decepción fue mayúscula. Aún así, pasado un tiempo (en el que los vhs eran ya pieza de coleccionista) la recordé y estuve buscando como un loco, sin suerte. Hace poco, y para mi mayor alegría, un amigo me la regaló (en su lógico, necesario y adecuado formato magnetoscópico) y me la zampé. Ayer noche, para ser más exactos.
La historia no se aparta nada de las coordenadas del subgénero: Grupo de aguerridos hombretones se van al monte a pasar un finde cazando. Unos peligrosos paletos les hacen la puñeta. Los primeros se revotan. Y poco a poco todo se va complicando hasta que alguien aprieta el gatillo de su escopeta y arranca la escabechina. El problema es que "La sangre del cazador" se queda corta por todas partes. Tiene poca acción, pocas muertes (para mi gusto), poca violencia (vale, hay dos secuencias bastante sangrientas... pero solo dos), el "look" del film es demasiado televisivo, nítido, el director es incapaz de crear suspense alguno y ya no digamos una atmósfera solvente, el personaje de la novia del prota está metida con calzador (y corta el rollo bastante) y, llevándose el trofeo a lo peor, la banda sonora es tan inadecuada como horrible (salvo el tema que abre la peli).
Y es una auténtica lástima, porque el reparto es cojonudo (y más para un film del estilo): Sam Bottoms (hermano de Timothy y recientemente fallecido), Clu Gulager ("El regreso de los muertos vivientes" y "Feast", esta última dirigida por su hijo), Joey Travolta (hermano de...), el incomparable Billy Drago (malo malísimo casi en todas las pelis que interviene -¡es que con esa cara!-, destacando "Los intocables de Elliot Ness" y el remake de "Las colinas tienen ojos"), Bruce Glover (padre de Crispin) o Charles Cyphers (habitual del clan Carpenter. Está en muchos de sus clásicos). En el apartado técnico, tenemos al director Robert C. Hughes (lo más curioso que tiene es una comedia sonoramente titulada "Zadar! Cow from Hell" y el slasher "Memorial Valley Massacre") y al guionista Emmett Alston (más conocido por sus tareas de director en "Endemoniados").
Todo esto reafirma la decepción que produce "La sangre del cazador", un "survival" con todos los elementos para ser mucho mejor de lo que finalmente es. Una pena.
Hoy día el "survival" se ha mutado de modo definitivo con el horror (sobre todo gracias a la franquicia de "Km 666" ), y me agrada, pero sigo prefiriendo la "vieja escuela", el subgénero en su forma más pura y clásica y de eso va, precisamente, "La sangre del cazador" o "Hunter´s Blood" en su país de origen. La primera vez que la vi fue hace muchos años, alquilada en vhs y junto a mi padre. Ya entonces procesaba un amor desmedido por esta clase de films, y la decepción fue mayúscula. Aún así, pasado un tiempo (en el que los vhs eran ya pieza de coleccionista) la recordé y estuve buscando como un loco, sin suerte. Hace poco, y para mi mayor alegría, un amigo me la regaló (en su lógico, necesario y adecuado formato magnetoscópico) y me la zampé. Ayer noche, para ser más exactos.
La historia no se aparta nada de las coordenadas del subgénero: Grupo de aguerridos hombretones se van al monte a pasar un finde cazando. Unos peligrosos paletos les hacen la puñeta. Los primeros se revotan. Y poco a poco todo se va complicando hasta que alguien aprieta el gatillo de su escopeta y arranca la escabechina. El problema es que "La sangre del cazador" se queda corta por todas partes. Tiene poca acción, pocas muertes (para mi gusto), poca violencia (vale, hay dos secuencias bastante sangrientas... pero solo dos), el "look" del film es demasiado televisivo, nítido, el director es incapaz de crear suspense alguno y ya no digamos una atmósfera solvente, el personaje de la novia del prota está metida con calzador (y corta el rollo bastante) y, llevándose el trofeo a lo peor, la banda sonora es tan inadecuada como horrible (salvo el tema que abre la peli).
Y es una auténtica lástima, porque el reparto es cojonudo (y más para un film del estilo): Sam Bottoms (hermano de Timothy y recientemente fallecido), Clu Gulager ("El regreso de los muertos vivientes" y "Feast", esta última dirigida por su hijo), Joey Travolta (hermano de...), el incomparable Billy Drago (malo malísimo casi en todas las pelis que interviene -¡es que con esa cara!-, destacando "Los intocables de Elliot Ness" y el remake de "Las colinas tienen ojos"), Bruce Glover (padre de Crispin) o Charles Cyphers (habitual del clan Carpenter. Está en muchos de sus clásicos). En el apartado técnico, tenemos al director Robert C. Hughes (lo más curioso que tiene es una comedia sonoramente titulada "Zadar! Cow from Hell" y el slasher "Memorial Valley Massacre") y al guionista Emmett Alston (más conocido por sus tareas de director en "Endemoniados").
Todo esto reafirma la decepción que produce "La sangre del cazador", un "survival" con todos los elementos para ser mucho mejor de lo que finalmente es. Una pena.
viernes, 15 de enero de 2010
LA NOCHE DE LA IRA
Ayer decidí hacer de tripas corazón y, superando mi aversión por el cine patrio, seguí la recomendación de un amigo y vi esta "La noche de la ira". ¿Motivos?, su condición de ochentosa, de intento de hacer cine de género de calidad (en esos tiempos no era habitual), de ser una especie de aportación hispana al "survival" (ya saben, rollo "Deliverance" y tal) y por -según dijo mi colega- ir bien provista de elemento violencia (y por la fastuosa caratula, que recordaba perfectamente de la época, ¿usted no?).
Al final, ni me ha gustado tanto y ni es tan violenta como esperaba (soy muy exigente en ese aspecto), pero tampoco es una mala peli. Está bien, se puede ver. Más que "Deliverance", la influencia total y absoluta de "La noche de la ira" es Sam Peckinpah, y muy especialmente "Perros de paja". Veamos por qué...
En un pueblo de la España profunda se dedican a raptar yonquis y, tras retenerlos unos días, soltarlos para luego cazarlos (todo viene por un trauma del pasado que no narraré). Pero un día llega el nuevo médico y la lía gorda, descubriendo el pastel y convirtiéndose en otra presa más. Claro que el tipo, a pesar de su porte relajado, algo cobarde y de sus gafas (¡hola Dustin Hoffman!), pillará una escopeta y comenzará a matar pueblerinos que, por otro lado, pretenden matarle a él (¡hola masacre final de "Grupo Salvaje"!).
Lo dicho, sin ser la repolla, no está nada mal y resulta superior a otro film más reciente, también Español (¡con mayúscula!, ¡WOW!) e idénticas influencias / intenciones, "Bosque de sombras".
El dire es Javier Elorrieta, guioniza Joaquín Oristrell y en el reparto destacan los rostros, barbas y calvas de Patxi Andión, Lola Gaos, Agustín González o Aldo Sambrell.
Curiosa.
Al final, ni me ha gustado tanto y ni es tan violenta como esperaba (soy muy exigente en ese aspecto), pero tampoco es una mala peli. Está bien, se puede ver. Más que "Deliverance", la influencia total y absoluta de "La noche de la ira" es Sam Peckinpah, y muy especialmente "Perros de paja". Veamos por qué...
En un pueblo de la España profunda se dedican a raptar yonquis y, tras retenerlos unos días, soltarlos para luego cazarlos (todo viene por un trauma del pasado que no narraré). Pero un día llega el nuevo médico y la lía gorda, descubriendo el pastel y convirtiéndose en otra presa más. Claro que el tipo, a pesar de su porte relajado, algo cobarde y de sus gafas (¡hola Dustin Hoffman!), pillará una escopeta y comenzará a matar pueblerinos que, por otro lado, pretenden matarle a él (¡hola masacre final de "Grupo Salvaje"!).
Lo dicho, sin ser la repolla, no está nada mal y resulta superior a otro film más reciente, también Español (¡con mayúscula!, ¡WOW!) e idénticas influencias / intenciones, "Bosque de sombras".
El dire es Javier Elorrieta, guioniza Joaquín Oristrell y en el reparto destacan los rostros, barbas y calvas de Patxi Andión, Lola Gaos, Agustín González o Aldo Sambrell.
Curiosa.
martes, 3 de julio de 2018
EL REPUBLICANO
Suele ser habitual que los directores principiantes pongan bastante de sí mismos a la hora de realizar sus óperas primas: en el caso concreto de “El
republicano” esta refleja a la perfección el recorrido biográfico, tanto vital como profesional, de su máximo responsable, el actor David Arquette, más conocido entre los aficionados por interpretar al pusilánime Dewey Riley de la saga “Scream”. De esta manera, Arquette
tuvo por un lado la suerte de nacer y crecer en una comuna junto a sus padres y a sus cuatro hermanos, los también
actores Alexis, Richmond, Rosanna y Patricia. Mientras asistía al desmesurado e imparable desarrollo de
los atributos de sus hermanas mayores, y seguramente con el objetivo de alejar todo tipo de pensamiento incestuoso de su mente (esto es sólo una suposición
mía) el pequeño David optó por compensar la libertad y el buenrollismo post-hippie que reinaba en su familia refugiándose en los cines de reestreno y de programa doble, en los cuales - y al mismo tiempo que se hacía fan de clásicos del terror de la Universal como "Drácula" o "Frankenstein" - también
se fue aficionando al cine de supervivencia tan característico de los 70 así como al slasher de principios de la siguiente década, encontrándose de este modo entre sus favoritos títulos como "Deliverance", “Viernes 13” o, muy especialmente, “La
última casa a la izquierda” y el “Halloween” carpenteriano.
El hecho de que su adolescencia transcurriera en el nucleo más duro de la era Reagan unido a la relación de amistad que mantuvo años después con Wes Craven, merced a su colaboración en la saga protagonizada por ghostface, hicieron el resto a la hora de decidir el tema de su debut tras las cámaras. Tan dispares elementos confluirían un día en la cabeza de Arquette mientras éste se encontraba asistiendo a un concierto de reggae que se celebraba en plena naturaleza con motivo de la conmemoración de "el día de la marihuana", también conocido como "el día internacional de la fumada de porros" (¿?) que se celebra todos los años el 20 de abril. Según recordaba Arquette: "Debido a la desorganización que imperaba en aquel festival empecé a emparanoiarme. Tenía la sensación de que todo estaba fuera de control. Luego, y para empeorar aún más las cosas, cuando se hizo de noche estaba todo tan oscuro que no era capaz de encontrar a mis amigos, ya que a ninguno de nosotros se nos ocurrió llevar una linterna al evento. Justo en ese momento me dio por pensar, "¿No sería genial que a alguien se le fuera la pinza y comenzara a cargarse a todos estos hippies?" De esta manera, a partir de la idea de realizar un body count protagonizado por un asesino en serie de ideas conservadoras, y teniendo como mayor punto de referencia a la propia saga "Scream" y su desmitificador sentido del humor, Arquette y el guionista Joe Harris ("Darkness Falls") pergeñaron un slasher de manual que incluye absolutamente todas las constantes que caracterizan al subgénero: de esta forma, aquí no faltan el psychokiller enmascarado que oculta un trauma de niñez, el grupito de neohippies que viaja en una furgoneta, y que tendrán el inevitable encontronazo con un grupo de rednecks de camino al concierto, así como el viejo que alerta de la amenaza que se oculta en el bosque o la consabida final girl, interpretada en esta ocasión por la deliciosa Jaime King ("Sin City").
Lo mejor, y a la vez lo peor, de esta película es que a pesar de incluir referencias postmodernas a "El equipo A" o a "El exorcista" sus responsables se atienen de una manera tan estricta a las reglas del slasher que "The Tripper" acaba siendo exactamente igual de coñazo que los títulos más representativos del género, con el agravante de que éste que nos ocupa ni siquiera es tan original (en lo que respecta al slasher con connotaciones políticas, Larry Cohen ya se les adelantó unos años antes con "Muerto el 4 de julio") ni tampoco tan gracioso como se pretende, por mucho que cuente con el plus de presentar a un sosias de Reagan que, hacha en mano, se dedica a desmembrar jipiosos.
De todas formas, y a pesar de sus puntuales aciertos, es una pena que Arquette no muestre aquí el talento suficiente para llevar el género un poco más allá como sí lo hizo en cambio a lo largo de su carrera, y en más de una ocasión, su mentor Wes Craven: así las cosas, la sátira y el metacine se desestiman en favor de los consabidos chistes de fumetas y la oportunidad de crear a un nuevo icono del terror a partir de la figura de este "The Tripper" se desaprovecha al mostrarse Arquette incapaz de otorgarle una personalidad propia que defina y distinga a su protagonista de los Michael Myers, Jason Vorhees y compañía. Al menos sus responsables no escatiman a la hora de desplegar a lo largo del metraje un gore bastante burro y escatológico y de mostrar sin ningún tipo de tapujos culos, felpudos, tetas y pollas hippies: algo es algo.
En su magnífico reparto, y junto al propio director, nos podemos encontrar con un Thomas Jane que por aquella época estaba casado con Patricia Arquette, y que acababa de encarnar a "El castigador", Lukas Haas ("Unico testigo"), Balthazar Getty ("Carretera perdida"), Paul Reubens (¡el mismísimo Pee-Wee Herman!), así como los cameos de Wes Craven y Courteney Cox (esposa por aquella época de Arquette) o a un Jason Mewes ("Clerks") que aquí, y para variar, también interpreta a un fumeta que va durante toda la peli más puesto que Maradona en una rave, seguramente tanto delante como detrás de las cámaras.
Aunque como ya apuntábamos sea un poco aburrida y previsible y falle asimismo a la hora de seguir los pasos de los superiores modelos en los que se mira, gracias a lo atractivo de su premisa y a su falta de pretensiones "El republicano" resulta ser al final, y a pesar de su mediocridad, una serie B inevitablemente simpatica. Así las cosas, si eres un fan curtido del género su visionado ni te cambiará la vida ni tampoco te defraudará en exceso. Una peli del montón, en definitiva.
El hecho de que su adolescencia transcurriera en el nucleo más duro de la era Reagan unido a la relación de amistad que mantuvo años después con Wes Craven, merced a su colaboración en la saga protagonizada por ghostface, hicieron el resto a la hora de decidir el tema de su debut tras las cámaras. Tan dispares elementos confluirían un día en la cabeza de Arquette mientras éste se encontraba asistiendo a un concierto de reggae que se celebraba en plena naturaleza con motivo de la conmemoración de "el día de la marihuana", también conocido como "el día internacional de la fumada de porros" (¿?) que se celebra todos los años el 20 de abril. Según recordaba Arquette: "Debido a la desorganización que imperaba en aquel festival empecé a emparanoiarme. Tenía la sensación de que todo estaba fuera de control. Luego, y para empeorar aún más las cosas, cuando se hizo de noche estaba todo tan oscuro que no era capaz de encontrar a mis amigos, ya que a ninguno de nosotros se nos ocurrió llevar una linterna al evento. Justo en ese momento me dio por pensar, "¿No sería genial que a alguien se le fuera la pinza y comenzara a cargarse a todos estos hippies?" De esta manera, a partir de la idea de realizar un body count protagonizado por un asesino en serie de ideas conservadoras, y teniendo como mayor punto de referencia a la propia saga "Scream" y su desmitificador sentido del humor, Arquette y el guionista Joe Harris ("Darkness Falls") pergeñaron un slasher de manual que incluye absolutamente todas las constantes que caracterizan al subgénero: de esta forma, aquí no faltan el psychokiller enmascarado que oculta un trauma de niñez, el grupito de neohippies que viaja en una furgoneta, y que tendrán el inevitable encontronazo con un grupo de rednecks de camino al concierto, así como el viejo que alerta de la amenaza que se oculta en el bosque o la consabida final girl, interpretada en esta ocasión por la deliciosa Jaime King ("Sin City").
Lo mejor, y a la vez lo peor, de esta película es que a pesar de incluir referencias postmodernas a "El equipo A" o a "El exorcista" sus responsables se atienen de una manera tan estricta a las reglas del slasher que "The Tripper" acaba siendo exactamente igual de coñazo que los títulos más representativos del género, con el agravante de que éste que nos ocupa ni siquiera es tan original (en lo que respecta al slasher con connotaciones políticas, Larry Cohen ya se les adelantó unos años antes con "Muerto el 4 de julio") ni tampoco tan gracioso como se pretende, por mucho que cuente con el plus de presentar a un sosias de Reagan que, hacha en mano, se dedica a desmembrar jipiosos.
De todas formas, y a pesar de sus puntuales aciertos, es una pena que Arquette no muestre aquí el talento suficiente para llevar el género un poco más allá como sí lo hizo en cambio a lo largo de su carrera, y en más de una ocasión, su mentor Wes Craven: así las cosas, la sátira y el metacine se desestiman en favor de los consabidos chistes de fumetas y la oportunidad de crear a un nuevo icono del terror a partir de la figura de este "The Tripper" se desaprovecha al mostrarse Arquette incapaz de otorgarle una personalidad propia que defina y distinga a su protagonista de los Michael Myers, Jason Vorhees y compañía. Al menos sus responsables no escatiman a la hora de desplegar a lo largo del metraje un gore bastante burro y escatológico y de mostrar sin ningún tipo de tapujos culos, felpudos, tetas y pollas hippies: algo es algo.
En su magnífico reparto, y junto al propio director, nos podemos encontrar con un Thomas Jane que por aquella época estaba casado con Patricia Arquette, y que acababa de encarnar a "El castigador", Lukas Haas ("Unico testigo"), Balthazar Getty ("Carretera perdida"), Paul Reubens (¡el mismísimo Pee-Wee Herman!), así como los cameos de Wes Craven y Courteney Cox (esposa por aquella época de Arquette) o a un Jason Mewes ("Clerks") que aquí, y para variar, también interpreta a un fumeta que va durante toda la peli más puesto que Maradona en una rave, seguramente tanto delante como detrás de las cámaras.
Aunque como ya apuntábamos sea un poco aburrida y previsible y falle asimismo a la hora de seguir los pasos de los superiores modelos en los que se mira, gracias a lo atractivo de su premisa y a su falta de pretensiones "El republicano" resulta ser al final, y a pesar de su mediocridad, una serie B inevitablemente simpatica. Así las cosas, si eres un fan curtido del género su visionado ni te cambiará la vida ni tampoco te defraudará en exceso. Una peli del montón, en definitiva.
miércoles, 25 de julio de 2007
DESMEMBRADOS (SEVERANCE)
Curiosa, muy curiosa, es la nueva película de Chris Smith, el realizador de aquella modesta, pero simpática, "Creep" (la de Franka Potente acosada por un bicho en la oscuridad del metro). Aquí se aleja un poco del tenebrismo y dramatismo de aquel debut para narrar una historia más próxima al cine de supervivencia ("Deliverance", "La Presa"...) pero cargada de humor, un humor muy muy negro y muy muy british.
La sinopsis de "Severance" (el título español suena un pelín más disparatado, "Desmembrados") es más de lo mismo: grupo de personas asediadas en pleno bosque por algo o alguien con ansias de matar. Sin embargo, es el "cómo" Smith plasma todo esto en imágenes cuando nos damos cuenta de que estamos ante algo diferente y ¿por qué no?, un pelín original. De entrada el mentado grupo no son ni una panda de adolescentes cretinos, ni de cheerleaders chillonas ni nada que se le parezca, sino un grupo de oficinistas que van a pasar unos días juntos con el fin de "conectar" más y mejorar su capacidad laboral. Aunque caricaturescos, estos individuos son más normales y humanos de lo habitual, incluso diría que nada irritantes, de ahí que cuando sufren o mueren lo puedes llegar a sentir (y es que, además, el cabrón del director se ensaña con ellos, independientemente de lo majos que sean). El humor, totalmente alejado del estilo americano, es inteligente y no demasiado cargado, además de estar situado en el momento justo (hay un gag referente a cierto lanza cohetes realmente brillante), los diálogos son divertidos e ingeniosos y en general, como digo, Smith sabe coger todos los tópicos del horror yankee y darles la vuelta de modo muy afortunado.
Destacar por un lado cierta secuencia en la que se cuentan un par de historias "de miedo" y el genial modo en el que el realizador las ilustra con imágenes (una en plan cine expresionista alemán, la otra hecha en video y con estética de reportaje sensacionalista), por otro, y como ya pudimos ver en la mentada "Creep", la violencia y el gore, que, sin abusar, tienen un papel más que destacado en el film.
En definitiva, "Severance" logra algo que parecía imposible, contar lo de siempre, pero hacerlo de modo distinto. Si a todo eso añadimos el elemento cómico, que funciona, nos encontramos ante una peli muy gozable y que merece la pena ver.
La sinopsis de "Severance" (el título español suena un pelín más disparatado, "Desmembrados") es más de lo mismo: grupo de personas asediadas en pleno bosque por algo o alguien con ansias de matar. Sin embargo, es el "cómo" Smith plasma todo esto en imágenes cuando nos damos cuenta de que estamos ante algo diferente y ¿por qué no?, un pelín original. De entrada el mentado grupo no son ni una panda de adolescentes cretinos, ni de cheerleaders chillonas ni nada que se le parezca, sino un grupo de oficinistas que van a pasar unos días juntos con el fin de "conectar" más y mejorar su capacidad laboral. Aunque caricaturescos, estos individuos son más normales y humanos de lo habitual, incluso diría que nada irritantes, de ahí que cuando sufren o mueren lo puedes llegar a sentir (y es que, además, el cabrón del director se ensaña con ellos, independientemente de lo majos que sean). El humor, totalmente alejado del estilo americano, es inteligente y no demasiado cargado, además de estar situado en el momento justo (hay un gag referente a cierto lanza cohetes realmente brillante), los diálogos son divertidos e ingeniosos y en general, como digo, Smith sabe coger todos los tópicos del horror yankee y darles la vuelta de modo muy afortunado.
Destacar por un lado cierta secuencia en la que se cuentan un par de historias "de miedo" y el genial modo en el que el realizador las ilustra con imágenes (una en plan cine expresionista alemán, la otra hecha en video y con estética de reportaje sensacionalista), por otro, y como ya pudimos ver en la mentada "Creep", la violencia y el gore, que, sin abusar, tienen un papel más que destacado en el film.
En definitiva, "Severance" logra algo que parecía imposible, contar lo de siempre, pero hacerlo de modo distinto. Si a todo eso añadimos el elemento cómico, que funciona, nos encontramos ante una peli muy gozable y que merece la pena ver.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
STORM WARNING
El director de "Storm Warning", el Australiano Jamie Blanks, es el mismo de la horripilante "Leyenda Urbana" y de la rutinaria "Valentine". Es decir, estamos ante uno de los nombres más "destacados" del terror de los 90, seguramente la peor década que ha sufrido el género en su vertiente más moderna, y encima, dentro de los parámetros del "new slasher", que fue donde más se notó la temible invasión de lo políticamente correcto.Y claro, estos ingredientes están presentes en "Storm Warning", aunque de entrada parezca que el cineasta intenta desmarcarse de aquello para abordar algo más "adulto". Como era de esperar, la originalidad brilla por su ausencia: Una pareja de medio-burgueses salen de pesca en fin de semana y, huyendo del mal tiempo, recalan en una isla. Se pierden y son testigos de cómo unos tipos machacan a otro. Asustados, se alejan de allí y encuentran una cabaña. Se cuelan. Pero, ¡ay, mala suerte!, resulta que es el hogar de los mismos barandas que, hace unos minutos, se divertían haciéndoselo pasar putas a una víctima anónima. Obviamente, no tardan en aterrizar y "secuestrar" a la pareja, que es sometida a toda clase de humillaciones hasta que, hartos, deciden acometer una jugosa venganza.
Pues eso, "terror de supervivencia", "Deliverance", "Las colinas tienen ojos", etc, etc... pero todo ello, como decía, razonablemente edulcorado. Por ejemplo, tenemos una violación, pero no es ni mucho menos escabrosa o traumática para el espectador (primero hay un intento que no se consume, y la segunda vez, es parte del plan de la chavala para acabar con los malos). La violencia es salvaje y brutal, aunque no contra las víctimas, sino contra sus agresores. Y el héroe es la mujer (algo muy de ahora), que resulta ser toda una experta en fabricar trampas a lo MacGyver / Equipo A (un pelín ridículo, pero se deja pasar).
Sin embargo, a pesar del tono de la reseña, en realidad "Storm Warning" resulta entretenidilla y funciona para un ratito de sana evasión. Como digo, el poco gore que hay es bastante jugoso y aunque Blanks no consigue que odiemos lo suficiente a los rednecks de turno para gozar plenamente cuando son ajusticiados, tampoco es moco de pavo.
martes, 26 de junio de 2007
BOSQUE DE SOMBRAS
Por diferentes motivos que no vienen al caso, tenía mucha curiosidad de ver el debut en el largometraje de Koldo Serra. Ahora que ya lo he hecho, ha suscitado en mi diversas impresiones, de esas tan variadas e intensas que te empujan a ponerte a escribir una reseña a las 5,30 de la mañana. Uno es así, oigan.
Ningún ser humano puede tildar a Serra de falta de honestidad. Desde el primer momento, cuando le preguntaban por su película, hablaba de dos influencias claras: "Perros de paja" y "Deliverance". Eso está muy bien... desafortunadamente, ambas se dejan ver demasiado a lo largo de "Bosque de sombras", excesivamente incluso diría yo, algo que si se tratara de un exploitation videoclubero, no sería criticable, pero viniendo de una producción Filmax con Gary Oldman y que, desde el principio, te la han vendido con intenciones serias y prestigiosas, entonces maaaalo.
Las réplicas son cuantiosas, la estructura es idéntica a "Perros de paja" (asedio de pueblerinos a gente de ciudad decidida a proteger de sus garras a una "criatura indefensa"), el prota es clavado a Dustin Hoffman (el pringao que termina convertido en una máquina de matar) y Oldman que hace muy bien de Burt Reynolds, el personaje duro y seguro de sí mismo que cree saberlo todo de todo.
Aún así, y a pesar de ello, "Bosque de sombras" termina resultando un producto entretenido, de género puro y sin aparentes pretensiones. Vale que la parte final es un poco plasta, y los actores, salvo Oldman, Lluis Homar y Alex Angulo, son un poco acartonados... sin hablar de las manos deformes de la niña (¡engaya!), pero teniendo en cuenta la de mierda con ínfulas que se hace en España, esta pequeña peliculilla es un soplo de aire fresco que igual se queda con las buenas intenciones, pero que desde aquí agradecemos.
Ningún ser humano puede tildar a Serra de falta de honestidad. Desde el primer momento, cuando le preguntaban por su película, hablaba de dos influencias claras: "Perros de paja" y "Deliverance". Eso está muy bien... desafortunadamente, ambas se dejan ver demasiado a lo largo de "Bosque de sombras", excesivamente incluso diría yo, algo que si se tratara de un exploitation videoclubero, no sería criticable, pero viniendo de una producción Filmax con Gary Oldman y que, desde el principio, te la han vendido con intenciones serias y prestigiosas, entonces maaaalo.
Las réplicas son cuantiosas, la estructura es idéntica a "Perros de paja" (asedio de pueblerinos a gente de ciudad decidida a proteger de sus garras a una "criatura indefensa"), el prota es clavado a Dustin Hoffman (el pringao que termina convertido en una máquina de matar) y Oldman que hace muy bien de Burt Reynolds, el personaje duro y seguro de sí mismo que cree saberlo todo de todo.
Aún así, y a pesar de ello, "Bosque de sombras" termina resultando un producto entretenido, de género puro y sin aparentes pretensiones. Vale que la parte final es un poco plasta, y los actores, salvo Oldman, Lluis Homar y Alex Angulo, son un poco acartonados... sin hablar de las manos deformes de la niña (¡engaya!), pero teniendo en cuenta la de mierda con ínfulas que se hace en España, esta pequeña peliculilla es un soplo de aire fresco que igual se queda con las buenas intenciones, pero que desde aquí agradecemos.
domingo, 12 de abril de 2009
EDEN LAKE
Una pareja bastante empalagosa se va a pasar el finde junto al lago del título, antes de que se lo carguen y lo conviertan en urbanizaciones o algo así (exacto, como en "Deliverance"). Una vez tumbados al sol, comienzan a ser molestados por una panda de niñatos berreones y mal educados (entre ellos el siempre eficaz Jack O'Connell de "This is England"). Hay un pequeño conflicto pero nada grave. Sin embargo, este no es más que la semilla de algo mucho más gordo, dramático y violento que se irá desarrollando conforme la peli se acerque a su final.El mayor atributo que tiene "Eden Lake" es su nacionalidad, británica. ¿Qué significa ello?, pues que, aunque su punto de partida, lo que cuenta y cómo lo cuenta, es puro cine americano de los 70, concretamente enmarcado dentro del subgénero de supervivencia, el que no pertenezca a ese país logra que, en pleno siglo XXI, se mantengan impolutas las características de aquellas producciones setenteras tales como la suciedad, el realismo, una violencia gráfica y sin edulcorantes, cierto tono desasosegante y pesimista (de hecho, casi parece un film que justifique la violencia con menores) y un desenlace muy adecuado (con guinda final-final simplemente cojonuda). Todo esto hoy cuesta de encontrar en el mismo cine yanki, así que solo lo hallamos en producciones de otras nacionalidades que imitan a los buenos tiempos de aquel. Es retorcido, lo sé, pero muy lógico (ejemplos: "The Descent", "Alta Tensión", "Rovdyr", etc, etc...).
Resumiendo, que la peli está muy bien, es muy seria, muy realista, muy cruda (la secuencia de la cabaña resulta francamente dura)... logra incluso que te identifiques con la pareja prota (que de entrada te resulta algo cargante), que sufras por ellos y, ¿por qué no?, tampoco se limita a estereotipos... vamos, que en este film nadie es bueno-bueno ni malo-malo.
Muy recomendable.
jueves, 3 de abril de 2008
TERROR FINAL
Ayer noche me marqué otro de mis habituales viajes nostálgicos al terror de la dorada década de los ochenta, y esta vez me acompañaba "Terror Final", uno de esos primeros slashers surgidos a la sombra del mega-hit que fue "Viernes 13" y por el que asoman varios rostros, y cerebros, conocidos. De hecho, se dice que la peli reposaba en un cajón de la distribuidora, que no sabía que coño hacer con ella, hasta que algunos de sus actores se hicieron notablemente populares, como Daryl Hannah, Rachel Ward o Mark Metcalf (al bueno de Joe Pantoliano, aún le faltaría un poco más para convertirse en el carismático secundario que es hoy) y entonces decidieron estrenarla.
Además de los mencionados, tenemos al mítico Samuel Z. Arkoff en la producción (la otra cabeza visible de la inmortal AIP junto a James H. Nicholson), a Andrew Davis dirigiendo (posteriormente firmaría títulos más que populares como "Código de silencio", con Chuck Norris, "Por encima de la ley", con Steven Seagal, o "El Fugitivo", con Harrison Ford... ¡casi ná!), a Allan Holzman en el departamento de montaje (suyas son costrosidades entrañables como "Galaxia Prohibida" y "Programada para matar") y finalmente a uno de los guionistas de la saga "Alien" (incluidas las que se enfrenta contra "Depredador") Ronald Shusett, de ahí que en su época el film se promocionara como "De los creadores de Alien"... un poco tramposo, pero cierto al fin y al cabo.
Aún así, y con nombres tan jugosos en la palestra, "Terror final" termina resultado un film de lo más flojito... la salvan ese look sucio muy de los ochenta, unos personajes no especialmente gilipollas y un psycho-killer bastante original, del que no pienso destripar nada por si decidís verla algún día. Llegados a cierto momento, la peli da un leve giro y se sale del slasher más ortodoxo para meterse en el terreno de "Deliverance", el de la supervivencia en los frondosos e imponentes bosques repletos de enormes ¿pinos? que parecen tocar el cielo. Mariconadas a un lado, la secuencia de los rápidos también emparenta muy mucho este "Terror Final" con la maravillosa obra de John Boorman.
A la peli le falta toda clase de chicha, no solo en el terreno truculento, y se excede con ese tempo pausado tan típico de la época... pero incluso así y, quizás, precisamente por hacer gala de unos defectos tan característicos del momento, la disfruté razonablemente. ¿Qué quieren que les diga?, no tengo cura.
Además de los mencionados, tenemos al mítico Samuel Z. Arkoff en la producción (la otra cabeza visible de la inmortal AIP junto a James H. Nicholson), a Andrew Davis dirigiendo (posteriormente firmaría títulos más que populares como "Código de silencio", con Chuck Norris, "Por encima de la ley", con Steven Seagal, o "El Fugitivo", con Harrison Ford... ¡casi ná!), a Allan Holzman en el departamento de montaje (suyas son costrosidades entrañables como "Galaxia Prohibida" y "Programada para matar") y finalmente a uno de los guionistas de la saga "Alien" (incluidas las que se enfrenta contra "Depredador") Ronald Shusett, de ahí que en su época el film se promocionara como "De los creadores de Alien"... un poco tramposo, pero cierto al fin y al cabo.
Aún así, y con nombres tan jugosos en la palestra, "Terror final" termina resultado un film de lo más flojito... la salvan ese look sucio muy de los ochenta, unos personajes no especialmente gilipollas y un psycho-killer bastante original, del que no pienso destripar nada por si decidís verla algún día. Llegados a cierto momento, la peli da un leve giro y se sale del slasher más ortodoxo para meterse en el terreno de "Deliverance", el de la supervivencia en los frondosos e imponentes bosques repletos de enormes ¿pinos? que parecen tocar el cielo. Mariconadas a un lado, la secuencia de los rápidos también emparenta muy mucho este "Terror Final" con la maravillosa obra de John Boorman.
A la peli le falta toda clase de chicha, no solo en el terreno truculento, y se excede con ese tempo pausado tan típico de la época... pero incluso así y, quizás, precisamente por hacer gala de unos defectos tan característicos del momento, la disfruté razonablemente. ¿Qué quieren que les diga?, no tengo cura.
domingo, 5 de octubre de 2008
ROVDYR
Los Noruegos se apuntan a la moda "retro" de revivir el horror sucio y crudo de la cinematografía americana de los 70. "Rovdyr" es puro cine de supervivencia. Arranca como "La matanza de Texas" y se desarrolla como "Deliverance". Encima, la canción inicial recuerda mucho a la que David Hess compuso para los créditos de "La última casa a la izquierda". No creo que sea casualidad.Un grupo de chavales van de excursión por una región de la américa profunda en la que se habla Noruego. No, es broma. Lo que quiero decir es que "Rovdyr" es ultra-yanki en su estética, look, forma, color... todo, y se hace raro ver a rednecks tan "yahoos" hablando Noruego. El caso es que todo el atrezzo y el vestuario es tope setentero. En lo que no varía es en la mongolidad de sus protas (siempre en eterno conflicto por absurdas causas) y el hecho de que, al menos tres de cuatro, son guapos, especialmente la rubia cañón, que por lo visto es una presentadora bastante popular en su tierra natal. Total, que los chavales caen en una trampa (autoestopista con malas intenciones... lo que yo os decía) y se convierten en las víctimas de un grupo de paletos que quieren cazar seres humanos.
A partir de aquí arranca la lucha por sobrevivir. Aunque todo es mega-tópico y ultra-previsible, está bastante bien resuelto, notablemente bien acabado, y por eso uno puede tragarse perfectamente "Rovdyr" sin aburrirse, a pesar de saber de pe a pa por dónde irán los derroteros. En cuestión de gore, no es excesivo, pero puntualmente sí bastante gráfico. ¿Serán los Noruegos los próximos revitalizadores del horreur de línea dura tras los Franceses?.
sábado, 28 de noviembre de 2020
KM.666, DESVÍO AL INFIERNO
Que una película de terror hoy día presuma de truculenta y "regresar a la esencia del crudo y duro horror yanki de los 70" no tiene nada de nuevo, ni de raro (ni de verdadero, témome). Pero en el año 2003, saliendo aún de la invasión de productos asépticos e inofensivos impuestos por el súper-éxito de "Scream" seis años antes, era todo un subidón para el aficionado medio (sector al que, me guste o no, pertenezco). Recuerdo haber leído en su día las declaraciones del tristemente fallecido Stan Winston, responsable de los efectos, co-productor y verdadero impulsor del proyecto, donde explicaba que su intención era justamente esa, retomar un tipo de terror más sucio, feo y duro. Casi me atrevo a decir que "Km 666, desvío al infierno" fue la primera en dar tal paso. Nadie puede discutir que impuso -no inventó, pero sí perfeccionó- el "survival horror" o, lo que es lo mismo, la combinación del "slasher" clásico con la temática de supervivencia nacida a raíz de la estupenda "Deliverance". Desde entonces, es un subgénero que ha abundado por doquier.
Varios jóvenes quedan accidentalmente atrapados en plena montaña a merced de un feo clan de antropófagos. Se las verán canutas para evitar que los cacen y cocinen.
La primera vez que vi “Km 666, desvío al infierno” fue en el cine y no me gustó. La encontré aburrida y previsible y, claro, la prometida truculencia no me pareció tanta. Sin embargo, a base de posteriores visionados se me fue ganando. Tanto como para que, cuando salió en dvd una edición especial de dos discos, me la comprara. Desde entonces nunca ha dejado de molarme.
Los protas/víctimas son todo lo guapos que pide el género, pero no molestan demasiado. Desmond Harrington da perfectamente el pego como héroe de la función y esa imagen suya sujetando la escopeta al final es muy chanante. Nadie se cree que a la chica de la peli, Eliza Dushku, la haya dejado su novio ¡y por teléfono!, pero no importa. Se supone que es la "hot girl" del sarao, pero a mí me gustaba (y me gusta) mucho más Lindy Booth, que hace de golfa con aspecto aniñado/angelical. Emmanuelle Chriqui tampoco es fea, tiene un nombre muy gracioso y puede presumir de dar vida a un personaje que, para variar, reacciona con verosimilitud ante la muerte de un Jeremy Sisto que no carga por los pelos. Además, su propio fenecimiento es uno de los momentos álgidos del film, cuando le parten la cabeza/cara en dos mitades por efecto de un certero hachazo. Estando Stan Winston de por medio, los efectos se reparten entre lo físico y lo digital. Los primeros siempre se agradecen más en una película así, pero los segundos, aplicados con mesura y corrección, no ofenden en exceso. Claro que no solo de FX vive la peli. Es justo destacar que posee también unas lustrosas dosis de un suspense muy bien facturado. La secuencia en la que los protas intentan salir de la cabaña de los caníbales sin hacer ruido, evitando así despertarles de la siesta, está muy lograda y consigue su fin, crear tensión.
El éxito de "Km 666, desvío al infierno" -más en vídeo-clubs que en cines- esputó varias secuelas sobre las que pueden leer en este blog (ahí van: DOS, TRES, CUATRO y CINCO. La sexta nunca llegó a reseñarse). Evidentemente, y como es norma, la calidad va decreciendo a medida que los números se acumulan. Lo gracioso es que, fieles a su fin eminentemente comercial, todas contentan al posible espectador/fan dándole aquello que se muere por ver e incluye recreaciones (y ampliaciones) de las muertes más brutas e impactantes de la primera parte. Lo que no hay en esta, y sí en todas las otras, es tetas... alguna ventaja tendría que tener el presupuesto escaso y el destino directo a estanterías.
La gran noticia es que ya se ha rodado, pendiente de estreno, otra secuela más, solo que esta se desvincula de las anteriores y conecta directamente con la original. Para darle más caché, han contado con el guionista de aquella, Alan B. McElroy, autor también de los libretos de "Halloween 4", "Rapid Fire" (lucimiento pa Brandon Lee) y "Spawn".
La novedad de contar con Rob Schmidt para la dirección de "Km 666, desvío al infierno" residía en que venía de un cine "indie" no especialmente afín al terror y que, por ello, iba a poner más atención a los aspectos humanos y actoriles. Sí, puede que sí. Pero tampoco le sirvió de mucho, porque desde entonces, y salvo su participación en las series "Masters of Horror" y "Fear Itself", no ha parido gran cosa.
Entre el equipo de productores encontramos a Jefferson Richard, al que debemos varios títulos bien curiosos como “Maniac Cop”, “Dance Academy”, “Vampiros a la sombra”, el actioner zetoso “One Man Force”, “El silencio de los inocentes” y “Time Master” (ambas dirigidas por James "El Exterminador" Glickenhaus, de cuando intentaba convertir a su hijo en una estrella), “Gothika”, “Leyenda Urbana 3” y “Siempre sabré lo que hicisteis el último verano”. Aunque lo más destacable se encuentra en su escueta faceta como director. Por un lado tenemos “In search of a golden sky”, baboso melodrama de aventuras infantil protagonizado por un imposible Charles Napier y co-guionizado por el eterno George “Buck” Flower. Por otro el mucho más adecuado y oscuro “slasher” tardío “Berserker” (con banda sonora compuesta por el director de "Dance Academy", como bien apuntaba Víctor en su reseña de esta última, y Flower en un papel secundario. Todo queda en casa). Fascinante carrera la suya.
"Km 666, desvío al infierno" no es un dechado de originalidad, cierto, pero tampoco creo que lo pretenda. Es pura "formula", la recuperación de un tipo de cine perdido, llevada a término sin efecto nostalgia, sin gota de humor, sin referencias, ni post-modernidades varias, totalmente consciente de su condición, honesta y, por ello, efectiva. Da lo que quieres y lo hace con dignidad y talento. No creo que se le pueda pedir más.
Me la quedo.
Varios jóvenes quedan accidentalmente atrapados en plena montaña a merced de un feo clan de antropófagos. Se las verán canutas para evitar que los cacen y cocinen.
La primera vez que vi “Km 666, desvío al infierno” fue en el cine y no me gustó. La encontré aburrida y previsible y, claro, la prometida truculencia no me pareció tanta. Sin embargo, a base de posteriores visionados se me fue ganando. Tanto como para que, cuando salió en dvd una edición especial de dos discos, me la comprara. Desde entonces nunca ha dejado de molarme.
Los protas/víctimas son todo lo guapos que pide el género, pero no molestan demasiado. Desmond Harrington da perfectamente el pego como héroe de la función y esa imagen suya sujetando la escopeta al final es muy chanante. Nadie se cree que a la chica de la peli, Eliza Dushku, la haya dejado su novio ¡y por teléfono!, pero no importa. Se supone que es la "hot girl" del sarao, pero a mí me gustaba (y me gusta) mucho más Lindy Booth, que hace de golfa con aspecto aniñado/angelical. Emmanuelle Chriqui tampoco es fea, tiene un nombre muy gracioso y puede presumir de dar vida a un personaje que, para variar, reacciona con verosimilitud ante la muerte de un Jeremy Sisto que no carga por los pelos. Además, su propio fenecimiento es uno de los momentos álgidos del film, cuando le parten la cabeza/cara en dos mitades por efecto de un certero hachazo. Estando Stan Winston de por medio, los efectos se reparten entre lo físico y lo digital. Los primeros siempre se agradecen más en una película así, pero los segundos, aplicados con mesura y corrección, no ofenden en exceso. Claro que no solo de FX vive la peli. Es justo destacar que posee también unas lustrosas dosis de un suspense muy bien facturado. La secuencia en la que los protas intentan salir de la cabaña de los caníbales sin hacer ruido, evitando así despertarles de la siesta, está muy lograda y consigue su fin, crear tensión.
El éxito de "Km 666, desvío al infierno" -más en vídeo-clubs que en cines- esputó varias secuelas sobre las que pueden leer en este blog (ahí van: DOS, TRES, CUATRO y CINCO. La sexta nunca llegó a reseñarse). Evidentemente, y como es norma, la calidad va decreciendo a medida que los números se acumulan. Lo gracioso es que, fieles a su fin eminentemente comercial, todas contentan al posible espectador/fan dándole aquello que se muere por ver e incluye recreaciones (y ampliaciones) de las muertes más brutas e impactantes de la primera parte. Lo que no hay en esta, y sí en todas las otras, es tetas... alguna ventaja tendría que tener el presupuesto escaso y el destino directo a estanterías.
La gran noticia es que ya se ha rodado, pendiente de estreno, otra secuela más, solo que esta se desvincula de las anteriores y conecta directamente con la original. Para darle más caché, han contado con el guionista de aquella, Alan B. McElroy, autor también de los libretos de "Halloween 4", "Rapid Fire" (lucimiento pa Brandon Lee) y "Spawn".
La novedad de contar con Rob Schmidt para la dirección de "Km 666, desvío al infierno" residía en que venía de un cine "indie" no especialmente afín al terror y que, por ello, iba a poner más atención a los aspectos humanos y actoriles. Sí, puede que sí. Pero tampoco le sirvió de mucho, porque desde entonces, y salvo su participación en las series "Masters of Horror" y "Fear Itself", no ha parido gran cosa.
Entre el equipo de productores encontramos a Jefferson Richard, al que debemos varios títulos bien curiosos como “Maniac Cop”, “Dance Academy”, “Vampiros a la sombra”, el actioner zetoso “One Man Force”, “El silencio de los inocentes” y “Time Master” (ambas dirigidas por James "El Exterminador" Glickenhaus, de cuando intentaba convertir a su hijo en una estrella), “Gothika”, “Leyenda Urbana 3” y “Siempre sabré lo que hicisteis el último verano”. Aunque lo más destacable se encuentra en su escueta faceta como director. Por un lado tenemos “In search of a golden sky”, baboso melodrama de aventuras infantil protagonizado por un imposible Charles Napier y co-guionizado por el eterno George “Buck” Flower. Por otro el mucho más adecuado y oscuro “slasher” tardío “Berserker” (con banda sonora compuesta por el director de "Dance Academy", como bien apuntaba Víctor en su reseña de esta última, y Flower en un papel secundario. Todo queda en casa). Fascinante carrera la suya.
"Km 666, desvío al infierno" no es un dechado de originalidad, cierto, pero tampoco creo que lo pretenda. Es pura "formula", la recuperación de un tipo de cine perdido, llevada a término sin efecto nostalgia, sin gota de humor, sin referencias, ni post-modernidades varias, totalmente consciente de su condición, honesta y, por ello, efectiva. Da lo que quieres y lo hace con dignidad y talento. No creo que se le pueda pedir más.
Me la quedo.
miércoles, 18 de marzo de 2009
ESCUELA DE SUPERVIVENCIA
Don Coscarelli, creador y director de "Phantasma", cuenta con una película no demasiado conocida y de la que raramente se habla. Figura entre "Phantasma 2 y 3" y se titula "Survival Quest", "Escuela de Supervivencia" en estos lares.Dos escuelas de supervivencia, una en plan paramilitar y hardcore y la otra más campestre y cumbayá, coinciden en un bosque. Como era de esperar, los "malos" harán la puñeta a los "buenos"... y como era de esperar, el conflicto se agravará y estallará la violencia.
Don Coscarelli se apunta al cine "tipo Deliverance" con un film que, como queda bien patente en el párrafo anterior, todo en el es terriblemente previsible, está totalmente atado a fórmulas y los clichés andan a su antojo a lo largo del metraje. Los paramilitares son durísimos y medio psicópatas, la otra panda la conforman una niña pija y un delincuente juvenil rebelde que, ¡¡siiiiii!!, acabarán liados. Un abuelo con ganas de superación... un negro... en fin... y todos, incluso el más inútil, tendrá su momento de lucimiento. "Escuela de Supervivencia" es pura moralina barata, fábula de campamentos con moraleja, y todo ello enfocado de un modo aplastantemente inocente y chorra. De domingo por la tarde en Tele Cinco. El forzadísimo happy end resulta tan pretendidamente épico como absolutamente ridículo.
En el reparto destacan muchas caras conocidas, Lance Henriksen, Mark Rolston (lo recordaba como el preso violador de "Cadena Perpetua"), Steve Antin (uno de los gamberros de "Los Goonies"), Traci Lind (la chica en "Noche de miedo 2"), Dermot Mulroney (el novio deseado de "La boda de mi mejor amiga") o Catherine Keener (actualmente una respetadísima actriz que has visto en "Capote", "Virgen a los 40", "Asesinato en 8mm", "Johnny Suede"......). También tiene un breve papelillo el inconfundible Reggie Bannister, ¡¡¿cómo que quién?!!, ¡el calvito de la saga "Phantasma"!.
Vale, que sí... que es ochentera y video-clubera... que es del Coscarelli... que sale el Henriksen... pero a mi me ha costado tragarla entera (por feo que suene).
sábado, 17 de diciembre de 2022
JUSTICIA DE ACERO
De todos los aspirantes a "héroe de acción" ochenteros varados a medio camino, Martin Kove es de los pocos que, si mira su currículum, encuentra consuelo en otros títulos célebres donde pudo lucirse y dejar huella, especialmente las películas de "Karate Kid". Tanto es así que, como bien saben todos ustedes, actualmente vive un renacer gracias a la entretenidísima serie "Cobra Kai". Pero en 1987 Kove cumplía con los requisitos mínimos exigidos para intentar convertirse en el siguiente Schwarzenegger: músculos y una mandíbula cuadrada. Si a ello sumamos el papelito que había efectuado en la madre del cordero, "Rambo: Acorralado parte 2", donde recibía un guantazo del mismo Stallone, entonces no existía posibilidad de discusión alguna.
Robert Boris venía de escribir y dirigir tres años antes una tragicomedia "a lá británica" a mayor gloria de Rob Lowe, "Oxford Blues". No parecía el más indicado para subirse al carro del cine de acción, pero lo intentó con "Justicia de acero", o "Steele Justice". Lo del título tiene coña, ya que el personaje de Martin Kove se hace llamar John Steele -ya saben, apellido "cool" para héroe "cool", ¿por qué todos se llaman John? sean Rambo, Matrix o el Eastland de "El Exterminador"-, es decir, Juan Acero. La traducción real y natural sería "La justicia de Steele"... pero en España prefirieron dejar eso para la frase promocional y quedarse con el otro título. Y hablando de "cool", este tipo lo es tanto que a todas partes -incluso en pleno combate- le acompaña una serpiente venenosa llamada "Tres Pasos". La cuestión aquí es que la vemos en 1975, para reencontrarnos con ella en 1987. Teniendo en cuenta que las serpientes pequeñas -como esa- alcanzan doce años de vida como máximo, entendemos que "Tres Pasos" es ya toda una anciana.
En Vietnam, Steele y su coleguita Lee se enfrentan a un general corrupto. Transcurridos un porrón de años, Lee es un policía que lucha contra el narcotráfico y Steele... pues un perdido sin mucha suerte. Entonces, el pasado llama a sus puertas. El general corrupto, ahora disfrazado de respetado ciudadano, manda asesinar a Lee y a toda su prole, dejando viva a la hija teenager. Obviamente, John Steele se armará hasta la sobaquera para destruir al general y su troupe, además de proteger a la chavala. La eterna e infalible excusa de la venganza.
Resulta evidente que, por época y protagonista, "Justicia de acero" juega un poco a "Rambo". El problema es que esa parte la dejan para el tramo final. Llegado el momento, Martin Kove se disfraza de guerrero Stalloniano mientras de fondo suena la inevitable y pegajosa tonadilla AOR. Todo promete mucho... pero no. Tanto disfraz, tanta pintura de camuflaje, tanta cinta en el pelo y pecho descubierto, para un enfrentamiento con los villanos algo deslucido, torpe y poco emocionante. Cosa que se traslada a todas las secuencias previas de tiros y yoyas, ninguna atrapa y, sinceramente, Martin Kove es algo inútil repartiendo estopa. Será cosa del director, será que no se la da muy bien y por eso en los "Karate Kid" pasaba más de media peli de pie, mirando a los demás luchar, sin intervenir. Es más, tal vez también por eso en "Rambo" se deja atizar y no responde. No sé.
"Justicia de acero" tiene algunos tics muy de su época, lo que le da cierto encanto, como el video-clip horterísimo de estética "new wave" que te cuelan por la pati. Pero ni eso la salva de ser extremadamente mediocre. No destila la más mínima gota de adrenalina. Y tratándose de un producto de acción en la década de los "Commandos", las "Armas Letales" y las "Junglas de cristal", es un pecado imperdonable.
Para sufrirlo menos dolorosamente, o más agradablemente, podemos distraer la vista dando un repaso al generoso reparto de rostros reconocibles, y que quedaría así: Sela (doña Ford en "El fugitivo") Ward, el gran gran Ronny ("Deliverance", "Robocop") Cox, Bernie ("Alerta Máxima") Casey, Joseph ("Meteoro") Campanella, Sarah ("Superman II") Douglas, la ex-chica "Playboy" Shannon Tweed y el mismísimo Phil Fondacaro en un cameo tan pequeñito como él, de puro extra. Si no se fijan bien, ni le verán. Siendo "Justicia de acero" una película repleta de asiáticos, la lista de ojos rasgados reconocibles también es generosa: Soon-Tek Oh (especializado en villanos, ejerció como tal en "Desaparecido en combate 2" o "Yo soy la justicia 2"), Peter ("Golpe en la pequeña china") Kwong, Eric ("Golpe en la pequeña china", "Rambo: Acorralado parte 2" o un mogollón de "actioners" de segunda) Lee, George ("Made in U.S.A.") Cheung y el inmortal Al Leong en un papel más extenso de los que solían tocarle.
En fin, un producto de género altamente olvidable que demuestra que en los dorados ochenta también se hacía cacota, y de la buena. Por si tienen curiosidad, hace unos meses pusimos a disposición de sus mercedes el TRAILER de la interfecta.
Robert Boris venía de escribir y dirigir tres años antes una tragicomedia "a lá británica" a mayor gloria de Rob Lowe, "Oxford Blues". No parecía el más indicado para subirse al carro del cine de acción, pero lo intentó con "Justicia de acero", o "Steele Justice". Lo del título tiene coña, ya que el personaje de Martin Kove se hace llamar John Steele -ya saben, apellido "cool" para héroe "cool", ¿por qué todos se llaman John? sean Rambo, Matrix o el Eastland de "El Exterminador"-, es decir, Juan Acero. La traducción real y natural sería "La justicia de Steele"... pero en España prefirieron dejar eso para la frase promocional y quedarse con el otro título. Y hablando de "cool", este tipo lo es tanto que a todas partes -incluso en pleno combate- le acompaña una serpiente venenosa llamada "Tres Pasos". La cuestión aquí es que la vemos en 1975, para reencontrarnos con ella en 1987. Teniendo en cuenta que las serpientes pequeñas -como esa- alcanzan doce años de vida como máximo, entendemos que "Tres Pasos" es ya toda una anciana.
En Vietnam, Steele y su coleguita Lee se enfrentan a un general corrupto. Transcurridos un porrón de años, Lee es un policía que lucha contra el narcotráfico y Steele... pues un perdido sin mucha suerte. Entonces, el pasado llama a sus puertas. El general corrupto, ahora disfrazado de respetado ciudadano, manda asesinar a Lee y a toda su prole, dejando viva a la hija teenager. Obviamente, John Steele se armará hasta la sobaquera para destruir al general y su troupe, además de proteger a la chavala. La eterna e infalible excusa de la venganza.
Resulta evidente que, por época y protagonista, "Justicia de acero" juega un poco a "Rambo". El problema es que esa parte la dejan para el tramo final. Llegado el momento, Martin Kove se disfraza de guerrero Stalloniano mientras de fondo suena la inevitable y pegajosa tonadilla AOR. Todo promete mucho... pero no. Tanto disfraz, tanta pintura de camuflaje, tanta cinta en el pelo y pecho descubierto, para un enfrentamiento con los villanos algo deslucido, torpe y poco emocionante. Cosa que se traslada a todas las secuencias previas de tiros y yoyas, ninguna atrapa y, sinceramente, Martin Kove es algo inútil repartiendo estopa. Será cosa del director, será que no se la da muy bien y por eso en los "Karate Kid" pasaba más de media peli de pie, mirando a los demás luchar, sin intervenir. Es más, tal vez también por eso en "Rambo" se deja atizar y no responde. No sé.
"Justicia de acero" tiene algunos tics muy de su época, lo que le da cierto encanto, como el video-clip horterísimo de estética "new wave" que te cuelan por la pati. Pero ni eso la salva de ser extremadamente mediocre. No destila la más mínima gota de adrenalina. Y tratándose de un producto de acción en la década de los "Commandos", las "Armas Letales" y las "Junglas de cristal", es un pecado imperdonable.
Para sufrirlo menos dolorosamente, o más agradablemente, podemos distraer la vista dando un repaso al generoso reparto de rostros reconocibles, y que quedaría así: Sela (doña Ford en "El fugitivo") Ward, el gran gran Ronny ("Deliverance", "Robocop") Cox, Bernie ("Alerta Máxima") Casey, Joseph ("Meteoro") Campanella, Sarah ("Superman II") Douglas, la ex-chica "Playboy" Shannon Tweed y el mismísimo Phil Fondacaro en un cameo tan pequeñito como él, de puro extra. Si no se fijan bien, ni le verán. Siendo "Justicia de acero" una película repleta de asiáticos, la lista de ojos rasgados reconocibles también es generosa: Soon-Tek Oh (especializado en villanos, ejerció como tal en "Desaparecido en combate 2" o "Yo soy la justicia 2"), Peter ("Golpe en la pequeña china") Kwong, Eric ("Golpe en la pequeña china", "Rambo: Acorralado parte 2" o un mogollón de "actioners" de segunda) Lee, George ("Made in U.S.A.") Cheung y el inmortal Al Leong en un papel más extenso de los que solían tocarle.
En fin, un producto de género altamente olvidable que demuestra que en los dorados ochenta también se hacía cacota, y de la buena. Por si tienen curiosidad, hace unos meses pusimos a disposición de sus mercedes el TRAILER de la interfecta.
lunes, 6 de agosto de 2007
EL MARINE
De entrada, la cosa promete. Nos situamos en la guerra de Iraq. Los integrantes de un comando de Al Qaeda están a punto de degollar a un grupo de marines americanos frente a una video-cámara. De pronto, aparece en escena el prota de la función, un tiparraco hiper-musculado y con cara de pedrusco que, ataviado con sus ropas de batalla, hace papilla a los malos y salva a los buenos. ¡Dios!, esto es puro cine "de machos musculosos" ochentero!!, el protagonista berreando mientras suelta una ráfaga de balas, el "mensaje político" tan obvio... hummm, creo que vamos a pasarlo muy bien viendo esta película.
El muchacho se llama John Cena, no es exactamente un actor, más bien su fama se la debe a la lucha libre, ya que es una de las estrellas de este "deporte" tan popular y con tanto tirón en los USA. Tanto, que incluso existe una productora, WWE Films, especializada en fabricar pelis para lucimiento de los astros de la lona y el puñetazo. Tenemos a The Rock en el flojito remake "Pisando Fuerte", a Glen Jacobs en el potable slasher "See no evil" y ahora es el turno de Cena, y el director, un tal John Bonito... pero ¿a quién le importa?.
Seguimos viendo la película. El prota tiene un nombre chanante, John Triton... como John Rambo o John Matrix... este último el responsable de masacrar a medio reparto de extras en la fabulosa "Commando" (donde hay un carismático villano llamado Benett, igual que en el film reseñado. ¿Casualidad o cita intencionada?). Y es que, esencialmente, "The Marine" cuenta lo mismo que ese sub-clásico ochentero, el rescate por parte del héroe de un ser querido, en este caso su mujer que, por avatares del destino, cae en las zarpas de un grupo de ladrones de joyas.
Sin embargo, todo lo que prometía el arranque del film, se va transformando en decepción a medida que el metraje avanza. Las señas de identidad propias del cine musculoso de los ochenta van desapareciendo, y se convierten en un lenguaje más propio de estos tiempos tan políticamente correctos, a saber: Poquísima sangre, nula mala leche, número de fenecidos no demasiado generoso, desarrollo monótono, héroe poco... heroico y, el más grande de los defectos, unos malos con excesivo carisma, no demasiado despiadados y hasta que caen "bien". Todas esas cosas que un crítico consideraría "mejoras" en relación a los guiones de "Rambo", "Desaparecido en combate" o "Justicia de Acero" pero que, para mi, y para ti, vienen a ser todo lo contrario.
Al final, ni las cuatro escenas de acción y/o muerte potentes, ni las continuas citas a otras pelis ("El precio del poder", "Viernes 13", "Deliverance"...) y ni el siempre simpático Robert Patrick como malo de la función arreglan el desaguisado. Que sí, que la peli tiene un par de fantasmadas de esas que algunos tontos toman por defectos, cuando para mi son LA GRACIA de esta clase de productos... pero podría haber dado mucho, muchísimo más de si. Lástima.
Para pasar el rato, y poquísimo más.
El muchacho se llama John Cena, no es exactamente un actor, más bien su fama se la debe a la lucha libre, ya que es una de las estrellas de este "deporte" tan popular y con tanto tirón en los USA. Tanto, que incluso existe una productora, WWE Films, especializada en fabricar pelis para lucimiento de los astros de la lona y el puñetazo. Tenemos a The Rock en el flojito remake "Pisando Fuerte", a Glen Jacobs en el potable slasher "See no evil" y ahora es el turno de Cena, y el director, un tal John Bonito... pero ¿a quién le importa?.
Seguimos viendo la película. El prota tiene un nombre chanante, John Triton... como John Rambo o John Matrix... este último el responsable de masacrar a medio reparto de extras en la fabulosa "Commando" (donde hay un carismático villano llamado Benett, igual que en el film reseñado. ¿Casualidad o cita intencionada?). Y es que, esencialmente, "The Marine" cuenta lo mismo que ese sub-clásico ochentero, el rescate por parte del héroe de un ser querido, en este caso su mujer que, por avatares del destino, cae en las zarpas de un grupo de ladrones de joyas.
Sin embargo, todo lo que prometía el arranque del film, se va transformando en decepción a medida que el metraje avanza. Las señas de identidad propias del cine musculoso de los ochenta van desapareciendo, y se convierten en un lenguaje más propio de estos tiempos tan políticamente correctos, a saber: Poquísima sangre, nula mala leche, número de fenecidos no demasiado generoso, desarrollo monótono, héroe poco... heroico y, el más grande de los defectos, unos malos con excesivo carisma, no demasiado despiadados y hasta que caen "bien". Todas esas cosas que un crítico consideraría "mejoras" en relación a los guiones de "Rambo", "Desaparecido en combate" o "Justicia de Acero" pero que, para mi, y para ti, vienen a ser todo lo contrario.
Al final, ni las cuatro escenas de acción y/o muerte potentes, ni las continuas citas a otras pelis ("El precio del poder", "Viernes 13", "Deliverance"...) y ni el siempre simpático Robert Patrick como malo de la función arreglan el desaguisado. Que sí, que la peli tiene un par de fantasmadas de esas que algunos tontos toman por defectos, cuando para mi son LA GRACIA de esta clase de productos... pero podría haber dado mucho, muchísimo más de si. Lástima.
Para pasar el rato, y poquísimo más.
viernes, 15 de junio de 2012
EL INTRUSO
Vamos a olvidar que "Alien, el octavo pasajero" no deja de ser una copia hecha a lo grande de "It!, the terror from beyond space" y "Terror en el espacio", y le otorgaremos el honor de ser la primera en su especie, así como de generar tropecientas imitaciones que, aún a día de hoy, colean. Hay pelis cuya estructura nunca dejará de ser imitada, por muchos lustros que pasen... "Rambo", "Viernes 13" y "Alien" son tres de ellas.
Teniendo eso en cuenta, y que el film de Ridley Scott fue parido el año 1979, es muy probable que "El Intruso", o "The intruder within", producida en 1981, sea una de las primeras copias del inmortal clásico del terror y la ciencia ficción facturadas en los USA (y recalco lo de "facturada en los USA" porque en 1980 los italianos ya habían confeccionado las suyas... claro que a esos nadie les gana cuando se trata de copiar). ¿Y es ese un mérito destacable?, hombre, pos pal caso, sí, porque no hay mucho más.
En una plataforma petrolífera se pasan el día perforando el subsuelo marino, tanta caña le dan que un día liberan a un bichejo que sale al exterior y le pega un bocado a un tío, matándolo. Junto al bicho, van unos moluscos que se abrirán y expulsarán unos líquidos desagradables (vamos, que son huevos). Uno de los currantes se infectará, se volverá medio loco y dejará preñada a una de las tipas, quien dará luz al bicho de la portada justo a tiempo pal clímax final.
Vale, así de entrada mola. Y de hecho, los primeros minutos de "El Intruso" están chulos, lástima que en realidad se trate de un producto televisivo, de cuando estos eran mojigatos, planos y aburridos (hoy día siguen siéndolo, pero al menos ya meten sangre), y el resto de la peli es mucho bla, bla carente de interés, pocos aspectos llamativos, nada de violencia, nada de sexo y un mostro reservado para los últimos 10 o 15 minutejos y que no compensa.
Peter Carter, director, es también culpable de la aburridísima "Rituals", conocida en España como "Deliverance 2", nada menos.
Resumiendo, todo lo bueno de "El Intruso" se reduce a su caratula. Contémplenla con placer y olvídense de ver la película que parapeta.
Teniendo eso en cuenta, y que el film de Ridley Scott fue parido el año 1979, es muy probable que "El Intruso", o "The intruder within", producida en 1981, sea una de las primeras copias del inmortal clásico del terror y la ciencia ficción facturadas en los USA (y recalco lo de "facturada en los USA" porque en 1980 los italianos ya habían confeccionado las suyas... claro que a esos nadie les gana cuando se trata de copiar). ¿Y es ese un mérito destacable?, hombre, pos pal caso, sí, porque no hay mucho más.
En una plataforma petrolífera se pasan el día perforando el subsuelo marino, tanta caña le dan que un día liberan a un bichejo que sale al exterior y le pega un bocado a un tío, matándolo. Junto al bicho, van unos moluscos que se abrirán y expulsarán unos líquidos desagradables (vamos, que son huevos). Uno de los currantes se infectará, se volverá medio loco y dejará preñada a una de las tipas, quien dará luz al bicho de la portada justo a tiempo pal clímax final.
Vale, así de entrada mola. Y de hecho, los primeros minutos de "El Intruso" están chulos, lástima que en realidad se trate de un producto televisivo, de cuando estos eran mojigatos, planos y aburridos (hoy día siguen siéndolo, pero al menos ya meten sangre), y el resto de la peli es mucho bla, bla carente de interés, pocos aspectos llamativos, nada de violencia, nada de sexo y un mostro reservado para los últimos 10 o 15 minutejos y que no compensa.
Peter Carter, director, es también culpable de la aburridísima "Rituals", conocida en España como "Deliverance 2", nada menos.
Resumiendo, todo lo bueno de "El Intruso" se reduce a su caratula. Contémplenla con placer y olvídense de ver la película que parapeta.
viernes, 19 de marzo de 2010
PIG HUNT
¿Una película estilo "Deliverance" con el director de la divertida "Jason X" a los mandos?, eso tenía que verlo yo, carajo.
"Pig Hunt" narra la odisea de unos pipiolos que se van de caza a la montaña y se enfrentan a dos cosas, una panda de "rednecks" (muy exagerados y sobreactuados) y un jabalí hambriento.
El resultado está bastante bien acabado en cuestiones técnicas. El realizador, James Isaac (antiguo responsable de efectos especiales y director también de... hummm... la super-mediocre "Horror Show / House 3") se esfuerza en dotar a su peli de una estética muy setentera, sucia y cruda... pero ahí queda todo. A la historia le cuesta la hostia de arrancar, y cuando lo hace va tan asaco, que ya no te entra. El gore es menos de lo que cabría esperar, tal vez se cebe más en cuestiones de flora y fauna que de seres humanos, lo que me parece equivocado. Luego, entra en acción el absurdo personaje de un hippie / místico y su comunidad de ninfómanas que, bueno, a pesar de venir acompañado de una efectiva sorpresa, digamos que canta más que una almeja.
No sé... hubiera preferido un slasher clásico o una epopeya de supervivencia con todas las de la ley, pero la indecisa mezcla final de todo un poco y nada, solo ha conseguido aburrirme más de lo que desearía. Eso si, la -¿total?- ausencia de CGI se agradece, sobre todo con la aparición de un animatronic "old school".
La banda sonora es rara e interesante, no funciona como debería, pero tampoco es tan fallida como algunos proclaman.
"Pig Hunt" narra la odisea de unos pipiolos que se van de caza a la montaña y se enfrentan a dos cosas, una panda de "rednecks" (muy exagerados y sobreactuados) y un jabalí hambriento.
El resultado está bastante bien acabado en cuestiones técnicas. El realizador, James Isaac (antiguo responsable de efectos especiales y director también de... hummm... la super-mediocre "Horror Show / House 3") se esfuerza en dotar a su peli de una estética muy setentera, sucia y cruda... pero ahí queda todo. A la historia le cuesta la hostia de arrancar, y cuando lo hace va tan asaco, que ya no te entra. El gore es menos de lo que cabría esperar, tal vez se cebe más en cuestiones de flora y fauna que de seres humanos, lo que me parece equivocado. Luego, entra en acción el absurdo personaje de un hippie / místico y su comunidad de ninfómanas que, bueno, a pesar de venir acompañado de una efectiva sorpresa, digamos que canta más que una almeja.
No sé... hubiera preferido un slasher clásico o una epopeya de supervivencia con todas las de la ley, pero la indecisa mezcla final de todo un poco y nada, solo ha conseguido aburrirme más de lo que desearía. Eso si, la -¿total?- ausencia de CGI se agradece, sobre todo con la aparición de un animatronic "old school".
La banda sonora es rara e interesante, no funciona como debería, pero tampoco es tan fallida como algunos proclaman.
sábado, 21 de diciembre de 2019
EN TIERRA PELIGROSA 2
"Fire Down Below" es el título original de esta película de Steven Seagal que a España llegó (creo que únicamente en vídeo, aunque no he podido corroborarlo) como "En tierra peligrosa 2". Es 1997 y ya no se estila eso de las secuelas falsas, por lo que la operación se antoja del todo incomprensible. Para la ocasión el de la coleta interpreta a un agente del medio ambiente llamado "Jack Taggert", mientras que "En tierra peligrosa 1" daba vida -es un decir- a "Forrest Taft". Que no, que no es el mismo. Pero esas son las ventajas de que Seagal haya interpretado igual a todos los personajes de sus películas, puedes poner que una es secuela de otra y da el pego. Recordemos que algo así ocurrió de manera legal únicamente una vez, con "Casey Rayback" y sus dos "Alerta Máxima" (claro que me limito a la época buena del actor, si nos referimos a la hornada de subproductos de los últimos años, no tengo ni idea). En cualquier caso, y aunque "Warner Brothers" accediera a poner los dineros de esta nueva aventura Seagaliana, una cosa iba a estar clara desde buen principio: Prohibido dejarle ocupar la silla del director. Para lo cual, ficharon al típico mindundi que venía de la tele y a ella volvería, Félix Enríquez Alcalá (responsable ese mismo 1997 del famoso piloto sobre la "Justice League of America", nunca emitido de modo oficial pero localizable mediante piratería), lo que hace suponer que, aunque Don Steven no firma la dirección, seguro que en el plató mandó cuanto quiso.
"Jack Taggert" se pira hasta los frondosos bosques de Kentucky porque un empresario malvado está llenando de temibles residuos tóxicos unas minas abandonadas y hay que pararle los pies. Intentará integrarse en lo más profundo de la américa profunda (incluso hace una coña/referencia muy oportuna a "Deliverance/Defensa") y será continuamente atosigado por los matones de rigor, comandados por el hijo del empresario. Se defenderá a hostia pura y superará todas las limitaciones propias de la ley para enchironar al malo.
"En tierra peligrosa 2" tiene un par de rasgos curiosos: Una banda sonora trufada de country y blues que llega a su cenit cuando Steven Seagal se presta a tocar la guitarra, su otra gran pasión (junto a la ingesta de donuts, ¡lo siento, tenía que hacer el chiste!). Y una violencia mucho menos contundente de lo habitual. Claro, ver al de la coleta soltando la chapa ecologista y humanitaria para, luego, reventar a los villanos de la manera que solía, era raro. Por eso en esta nueva aventura, aunque reparte mucha y dolorosa estopa, no mata a nadie. A nadie. Ni al más malvado, que graciosamente interpreta todo un icono hippie como es Kris Kristofferson. Del plantel restante destacan Marg Helgenberger, Stephen Lang, Harry Dean Stanton y Richard Masur.
Ciertamente, "En tierra peligrosa 2" no es la mejor peli de Seagal, pero tampoco la peor. Cumple con lo que uno busca en estos productos, pasar el ratico. Las escenas de acción están bien y el panfletismo es algo menos empalagoso, sobre todo porque aparcan totalmente el rollo místico que tanto jodía a la supuesta primera parte (risas).
"Jack Taggert" se pira hasta los frondosos bosques de Kentucky porque un empresario malvado está llenando de temibles residuos tóxicos unas minas abandonadas y hay que pararle los pies. Intentará integrarse en lo más profundo de la américa profunda (incluso hace una coña/referencia muy oportuna a "Deliverance/Defensa") y será continuamente atosigado por los matones de rigor, comandados por el hijo del empresario. Se defenderá a hostia pura y superará todas las limitaciones propias de la ley para enchironar al malo.
"En tierra peligrosa 2" tiene un par de rasgos curiosos: Una banda sonora trufada de country y blues que llega a su cenit cuando Steven Seagal se presta a tocar la guitarra, su otra gran pasión (junto a la ingesta de donuts, ¡lo siento, tenía que hacer el chiste!). Y una violencia mucho menos contundente de lo habitual. Claro, ver al de la coleta soltando la chapa ecologista y humanitaria para, luego, reventar a los villanos de la manera que solía, era raro. Por eso en esta nueva aventura, aunque reparte mucha y dolorosa estopa, no mata a nadie. A nadie. Ni al más malvado, que graciosamente interpreta todo un icono hippie como es Kris Kristofferson. Del plantel restante destacan Marg Helgenberger, Stephen Lang, Harry Dean Stanton y Richard Masur.
Ciertamente, "En tierra peligrosa 2" no es la mejor peli de Seagal, pero tampoco la peor. Cumple con lo que uno busca en estos productos, pasar el ratico. Las escenas de acción están bien y el panfletismo es algo menos empalagoso, sobre todo porque aparcan totalmente el rollo místico que tanto jodía a la supuesta primera parte (risas).
lunes, 20 de diciembre de 2010
TRIGGER MAN
El cine de Ti West es un 50% puro género y un 50% arty, o "de autor", o llamadle como queráis. Todos sus trabajos se destacan por unos tempos criminalmente reposados, casi casi contemplativos (y en "Trigger Man" eso se da más que nunca), a West le gusta recrearse en sus imágenes, en sus atmósferas. Si al cocktail añadimos una serie de aspectos que, contrariamente, son pura resolución de género, encontramos el balance casi perfecto. Justamente, la única peli de Ti West que no me gusta es "Cabin Fever 2", porque con ella intentó acercarse a un tipo de cine que no es capaz de asumir y no pega nada con su característico estilo.Si tras aquella me entraron dudas, "Trigger Man" las ha disipado por completo.
En "Trigger Man" los aspectos antes mentados propios de su obra alcanzan límites "insoportables"... no para mi, sino para el aficionado medio que, me consta, echa pestes de esta peli.
La historia, basada en hechos reales, es tan sencilla y directa que el realizador aplica la técnica más lógica y adecuada, rueda con una cámara (de vídeo) nerviosa, que no para de moverse, de hacer toscos zooms, salvo para algunas secuencias en las que, contrariamente, reposa sobre trípode... y durante un buen rato. Decían por ahí que era como una peli "estilo Dogma". No es una mala comparación, como tampoco lo es decir que "Trigger Man" es "Deliverance" dirigida por Jim Jarmusch.
Unos tipos se van de caza el fin de semana a la montaña. Caminan y caminan, y se aburren, y nosotros caminamos y nos "aburrimos" con ellos. Llegan hasta una gran fábrica abandonada y, de pronto, alguien comienza a dispararles. El único superviviente tendrá que hacer frente al asesino, que se oculta en tan fantástico escenario, por el que se paseará a lo largo de interminables pasillos llenos de oscuridad escopeta en mano hasta dar con él. El final es contundente, directo y tan lógico como la peli lo requiere.
A lo expuesto, caben añadir los pocos diálogos (sobre todo al final, que directamente son nulos) y la música, muy Carpenteriana pero muy sutil. West prefiere recrearse en los sonidos de la naturaleza.
No es una peli fácil, es una peli valiente y diferente y ver algo así de vez en cuando se agradece mucho.
La historia, basada en hechos reales, es tan sencilla y directa que el realizador aplica la técnica más lógica y adecuada, rueda con una cámara (de vídeo) nerviosa, que no para de moverse, de hacer toscos zooms, salvo para algunas secuencias en las que, contrariamente, reposa sobre trípode... y durante un buen rato. Decían por ahí que era como una peli "estilo Dogma". No es una mala comparación, como tampoco lo es decir que "Trigger Man" es "Deliverance" dirigida por Jim Jarmusch.
Unos tipos se van de caza el fin de semana a la montaña. Caminan y caminan, y se aburren, y nosotros caminamos y nos "aburrimos" con ellos. Llegan hasta una gran fábrica abandonada y, de pronto, alguien comienza a dispararles. El único superviviente tendrá que hacer frente al asesino, que se oculta en tan fantástico escenario, por el que se paseará a lo largo de interminables pasillos llenos de oscuridad escopeta en mano hasta dar con él. El final es contundente, directo y tan lógico como la peli lo requiere.
A lo expuesto, caben añadir los pocos diálogos (sobre todo al final, que directamente son nulos) y la música, muy Carpenteriana pero muy sutil. West prefiere recrearse en los sonidos de la naturaleza.
No es una peli fácil, es una peli valiente y diferente y ver algo así de vez en cuando se agradece mucho.
domingo, 20 de diciembre de 2009
VERTIGE
Una vez más, los franchutes demuestran lo en buena forma que están cuando se trata de hacer películas de género y, especialmente, de terror. Aunque, siendo justos, tal vez deberíamos colocar a "Vertige" en esa extraña y oscura línea que separa el slasher del survival (rollo "Deliverance") y que tanto parece gustarles.
"Vertige" cuenta la historia (supuestamente "real") de un grupo de chavales que se las piran a hacer escalada. Tras unos cuantos problemas y sustos, las cosas comienzan a ponerse feas con la presencia de un tipo que vive en las montañas y está dispuesto a cazarlos.
En realidad el cartel es un poco engañoso, ya que el alpinismo no es el verdadero "leitmotiv" de la peli (como sí lo era en, por ejemplo, "Máximo Riesgo" o "Límite Vertical"), solo en el primer tramo y antes de que las cosas comiencen a ponerse chungas de verdad. Ni siquiera en su clímax final.
Técnicamente está muy bien acabada, toda ella. Apuesta por un solvente realismo, llevado a su extremo en las muy potentes y cruentas peleas cuerpo a cuerpo entre el asesino y sus víctimas. Narrativamente no decae en ningún momento, tiene ritmo, suspense y te atrapa hasta el final. Nada que objetar al respecto..... salvo un detalle: Podrían haber intentado contar algo más original, o buscar una variación a una idea trillada... pero no, "Vertige" es predecible de cabo a rabo y recuerda a muchas otras pelis (especialmente a "Km 666"). Es algo que en un producto más de segunda no me molestaría, pero en un film con tan buena factura en general, pues da como la sensación de estar desaprovechando una buena oportunidad.
Aún así, se ve con agrado, entretiene y es más que recomendable.
"Vertige" cuenta la historia (supuestamente "real") de un grupo de chavales que se las piran a hacer escalada. Tras unos cuantos problemas y sustos, las cosas comienzan a ponerse feas con la presencia de un tipo que vive en las montañas y está dispuesto a cazarlos.
En realidad el cartel es un poco engañoso, ya que el alpinismo no es el verdadero "leitmotiv" de la peli (como sí lo era en, por ejemplo, "Máximo Riesgo" o "Límite Vertical"), solo en el primer tramo y antes de que las cosas comiencen a ponerse chungas de verdad. Ni siquiera en su clímax final.
Técnicamente está muy bien acabada, toda ella. Apuesta por un solvente realismo, llevado a su extremo en las muy potentes y cruentas peleas cuerpo a cuerpo entre el asesino y sus víctimas. Narrativamente no decae en ningún momento, tiene ritmo, suspense y te atrapa hasta el final. Nada que objetar al respecto..... salvo un detalle: Podrían haber intentado contar algo más original, o buscar una variación a una idea trillada... pero no, "Vertige" es predecible de cabo a rabo y recuerda a muchas otras pelis (especialmente a "Km 666"). Es algo que en un producto más de segunda no me molestaría, pero en un film con tan buena factura en general, pues da como la sensación de estar desaprovechando una buena oportunidad.
Aún así, se ve con agrado, entretiene y es más que recomendable.
jueves, 10 de mayo de 2018
CACERIA HUMANA
Por su condición de microcosmos de la vida real en donde se
ven exacerbados los peores defectos del hombre, y la violencia y el machismo se
encuentran siempre a flor de piel, las partidas de caza en el cine han representado
casi desde sus comienzos la metáfora perfecta a la hora de reflejar tanto la
violencia inherente al género humano como la realidad político-social del
momento, alegoría última que se verá elevada hasta su máxima expresión en el
caso de que las películas sobre cazadores procedan de países que hayan sufrido
una guerra civil y/o que hayan sido gobernados por regímenes dictatoriales (por
ejemplo, "Furtivos", "La escopeta nacional" o “La caza” de Saura) o, sobre todo, cuando el principal objetivo a
batir en sus tramas sea el propio ser humano.
Hijo bastardo de “Deliverance” y “Perros de paja” (o, como
diría Víctor, “Masturbating Dogs”) el film rodado en España “Los cazadores” ya
proponía en 1974 una interesante pero fallida mezcla entre el rape & revenge, el cine de vigilantes y el survival, dentro de una historia en
la que tres veteranos de Vietnam que en su juventud fueron acusados de la
violación de una joven (Peter Fonda, Richard Lynch y John Phillip Law) tienen por costumbre en la actualidad secuestrar cada año a una parejita y conducirlos
a su retiro en el bosque con el propósito de - entre otras cosas - poder practicar
la caza del hombre. Como verbaliza uno de los protagonistas, después de las
barbaridades que vieron e hicieron en Vietnam matar sólo a unas cuantas
ardillas les sabe a muy poco. De esta manera, títulos como los anteriormente citados
de Boorman y Peckinpah sirvieron tanto de perfecta metáfora del conflicto en el
Sudeste Asiático como de parábola del preocupante aumento de los niveles de criminalidad en
las grandes ciudades del país. Por su parte, exploits como “Los cazadores” o “Cacería humana” convirtieron el
estrés postraumático de la guerra en piezas tan visibles y obvias de sus tramas
que el comentario social se banalizó y vulgarizó, de inmediato y sin remedio,
al verse situado en un primer plano al que no pertenecía.
Dirigida en 1980 por el especialista en westerns Burt
Kennedy, “Cacería humana” comparte así más de un punto en común con “Los
cazadores”: como cada año un grupo de amigos de mediana edad, con
Charlie (Rod Steiger) a la cabeza, llega en hidroavión a las montañas
canadienses para practicar la caza del pato. Sin embargo, nada más poner el pie
en tierra comprueban que el guardés encargado de las cabañas ha sido sustituido
sin previo aviso por David (David Huffman), un joven barbudo y de pelo largo
que se verá obligado desde el comienzo a soportar las puyas de Charlie. “Tú eres
un chico, ¿no? Porque con tanto pelo y esa barba podrías ser una mujer
barbuda.”, le llega a decir en un momento dado el personaje interpretado por
Steiger. Sin embargo, estas inofensivas
bromas muy pronto se transformarán en ataques directos contra el muchacho cuando
se sepa que éste se encuentra alejado de la civilización por haber desertado del
ejército: Charlie, el cual perdió a un hijo en Vietnam, ve de este modo
representados en David los peores defectos de la juventud americana, aquellas
flaquezas que les llevaron no sólo a perder la guerra sino también a un montón
de buenos y jóvenes patriotas. Aprovechándose de la ventaja del aislamiento que
le brinda la naturaleza, Charlie decidirá entonces restaurar el orden y la ley y
acabar con David y, de paso, con su también inocente novia.
Por desgracia, en contra de lo que cabría esperar y a pesar
de su título español, el también guionista Kennedy toma como claro modelo
“Perros de paja” antes que optar por ofrecernos una reinterpretación en clave
setentera y post-hippie de “El
malvado Zaroff”: y es que, además de estar situadas ambas en emplazamientos rurales, “Cacería humana” y el mítico film de Peckinpah comparten asimismo similar estructura, y no sólo por el hecho de mostrar de manera paulatina la escalada de
violencia que sufre en sus carnes la joven pareja; asimismo, la mayoría de las agresiones (verbales al principio, físicas más tarde) se centrarán en
la figura de la novia del protagonista: por ejemplo, en el diálogo más
políticamente incorrecto de toda la cinta uno de los amigos de Steiger le comentará al resto, “Si yo tuviera un lavaplatos así, sería feliz” tras
observar los atributos físicos de la joven desde la distancia.
En este sentido, el personaje femenino existe en la película
única y exclusivamente en relación con la venganza que posteriormente llevará a
cabo su novio, en una concepción bastante similar - y ahí se nota la mano de
Kennedy - al limitado papel que por lo general ha desempeñado desde siempre la
mujer en el western, ya sea como mero interés amoroso del héroe o como simple
desencadenante de la acción. El propio Kennedy ya se había encargado de subvertir este
concepto a comienzos de la década anterior al combinar la clásica peli de vaqueros con el rape & revenge en
“Ana Caulder”, film rodado en España en el que Raquel Welch se venga de los
tres hermanos que la violaron, quemaron su casa y asesinaron a su marido.
Por desgracia, y obvio es decirlo, en “Cacería humana” la
escalada de tensión no está construida tan brillantemente como en “Perros de
paja” y, en este aspecto, la película no depara absolutamente ninguna sorpresa,
tanto por seguir con tiralíneas un modelo de (sub)género ya establecido de
antemano, y por lo tanto conocido de sobra por el espectador, como por mostrar sus
cartas demasiado pronto: de hecho, y en una decisión de montaje tan valiente
como suicida, Kennedy no sólo se arriesga a comenzar la película por el final sino
que asimismo irá incluyendo una serie de flashforwards
a lo largo del resto del metraje por si a algún espectador no le ha quedado a esas alturas demasiado claro como va a terminar la película.
Como era de prever, un profesional tan poco sutil como
Kennedy se desenvuelve mucho mejor en las escenas de acción que en el
desarrollo psicológico de los personajes o a la hora de retratar el inevitable conflicto generacional; así, la película solo parece funcionar cuando se deja de discursos
y se enfrenta a la acción pura y dura, aunque también es cierto que la
estrechez de miras de su reiterativo libreto tampoco da lugar a demasiadas
sutilezas: así las cosas, es en el último tramo de la película, aquel en el que
se difuminan los límites entre cazador y presa, donde “Cacería humana” adquiere
pleno sentido, donde se revela al fin como una película eficaz a pesar de lo
incongruente de su guión, de su ambigüedad política, del poco carisma de Huffman
y de la interpretación innecesariamente intensa y carente de matices de un
antipático Rod Steiger, intérprete que, no por casualidad, se especializó en roles
de villano en esta última etapa de su filmografía. Desempeñando un papel que en
un principio iba destinado a Lee Marvin, el protagonista de "En el calor de la noche" se muestra aquí absolutamente
incapaz de aportar un mínimo de humanidad a su personaje de padre afligido, de
enloquecido ex sargento de los marines incapaz de comprender el comportamiento
de la generación inmediatamente anterior a la suya; un personaje que, tanto por su conservadurismo como por el odio asesino que muestra hacia los hippies, comparte más de una característica tanto con el protagonista de "Joe, ciudadano americano" como con el Paul Kersey de la saga de El justiciero.
Si eres fan del survival supongo que puedes darle una oportunidad a "Cacería humana": dentro de su género no es de las más aburridas ni tampoco de las peores. Y aunque no consiga despojarse en momento alguno de su asumida condición de pastiche, su plano e impersonal remix de referencias llega a funcionar gracias a la innegable profesionalidad detrás de las cámaras de Kennedy, que no a su guión, claro. Y aunque no las supere en ningún otro aspecto, al menos el director de “El asesino dentro de mí” tiene la valentía de plantear un final (o un principio, aún no lo tengo demasiado claro) aún más sombrío y pesimista, si cabe, que el de los superiores modelos a los que trata de imitar.
Si eres fan del survival supongo que puedes darle una oportunidad a "Cacería humana": dentro de su género no es de las más aburridas ni tampoco de las peores. Y aunque no consiga despojarse en momento alguno de su asumida condición de pastiche, su plano e impersonal remix de referencias llega a funcionar gracias a la innegable profesionalidad detrás de las cámaras de Kennedy, que no a su guión, claro. Y aunque no las supere en ningún otro aspecto, al menos el director de “El asesino dentro de mí” tiene la valentía de plantear un final (o un principio, aún no lo tengo demasiado claro) aún más sombrío y pesimista, si cabe, que el de los superiores modelos a los que trata de imitar.
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