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martes, 3 de mayo de 2011

MAD MAX 2: EL GUERRERO DE LA CARRETERA

"Mad Max 2" es una peli importante por varios motivos. Otro ejemplo -entre los pocos que hay- de que una segunda parte puede superar, y mucho, al film que la precedió (y puede ser genuinamente diferente). "Mad Max 1" estaba bien, pero "Mad Max 2" está muuuy bien. Fue la primera en apostar por unas formas estéticas y una "narrativa" luego explotada hasta la saciedad, la del rollo post-apocalíptico retro-punk pro-sadomaso medio-gay/leather con los coches extravagantemente tuneados como principal reclamo. Su éxito desencadenó la consabida fiebre de imitaciones desvergonzadas, siendo los Filipinos (ese famoso "Stryker", cuyo parecido extremo lo trajo a España como "Mad Max 3") y los Italianos los que no pararon de parir fotocopias a lo largo de unos cuantos años. Obviamente, también las hubo en Estados Unidos (no olvidemos que "Mad Max 2" es Australiana) y no únicamente de tirón zetoso, con el tiempo incluso le salieron imitadores de gran presupuesto (como "Waterworld", por ejemplo).
Max, después de perder a su mujer y su hijo en la primera parte, se convierte en un solitario y nihilista que vaga por los desiertos de Australia con su buga fardón. El futuro está fatal, escasea todo, pero lo más deseado es la gasolina. Max da con una refinería explotada y vigilada por una gente a la que, continuamente, asedian una panda de chungos motorizados. El colega decide ayudarles movido por un único motivo, recibir a cambio su ración de gasoil.
"Mad Max 2" está repleta de cosas que molan. Su look, sus personajes, el vestuario, los coches, la violencia (ese boomerang cortador de dedos!), etc, etc... pero lo que a mi me pone más farruco es el personaje de Max. Y no lo digo por lo bueno que pudiera estar Mel Gibson, sino porque el llamado "Guerrero de la carretera" (que gran título!!) es uno de los héroes de ficción más nihilistas, individualistas, egoistas y malcarados que existen. Únicamente se mueve por su propio interés, y así lo hace durante todo el metraje, y sin ocultarlo. Eso, para mi, es absolutamente genial. Todo en esta peli tiene un punto notable de mala hostia, aquí no hay historias de amor, no hay compasión alguna que valga, no te encariñes con los personajes, especialmente si son los buenos, porque morirán en la emocionante y vibrante carrera del climax final, y lo harán sin melodramas ni actos de heroísmo, simplemente estirarán la pata y el film seguirá su curso, imparable. Una actitud esta muy adecuada para una peli como "Mad Max 2".
Destaca entre los malos Vernon Wells, el "Benet" de "Commando" luciendo una chanante cresta roja. Interpreta a un esbirro que trabaja al servicio de unos de los villanos más chulos -pero más olvidados en las listas de villanos chulos- del cine, el brutal "Humungus"!!!!.
A mi de chaval, como suele ocurrir, me fascinaba el cartel de "Mad Max 2", que es el que ilustra esta reseña... con esos tios exageradamente musculados, transpirando agresividad y violencia, algo que aún denotaba más el "Clasificada S" que recibió en nuestra tierra. Era un film que entraba de lleno en el Top Ten de mis lista de "Pelis peligrosas que algún día reuniré valor para alquilar y ver". Finalmente lo hice, y desde entonces no he vuelto a mirar atrás.
Como es sabido, años después hubo una tercera parte ("Mad Max: mas allá de la cúpula del trueno") que, al integrarse de lleno en terreno mainstream, perdía buena parte de su mala gaita, dureza y maravilloso nihilismo. ¡Cristo, si hasta salían niños! (en "Mad Max 2" sale uno, pero es gruñón y agresivo). Con el tiempo se intentó rodar una cuarta entrega con Gibson, luego se habló de una serie, de una versión en dibujos animados para adultos y al final se llevó acabo una nueva aventura del loco Max, con otro actor, éxito de público y de crítica... pero da igual, hagan lo que hagan nunca estará a al altura. Eso seguro.
Un clásico del cine de acción que, si no has visto aún, debes ver pero YA!!!.

jueves, 14 de junio de 2012

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (21): MAD MAX 2 + 3 = Z MEN

Todos sabemos que la estrella de Mel Gibson hace tiempo que comenzó a apagarse. Últimamente no da pie con bola, y su incursión como secundario en la secuela de la horrible "Machete" es algo así como la señal definitiva de que los buenos tiempos de tio Mel han llegado a su fin. Buenos tiempos como los que vivió a principios de los 80, de cuando los dos primeros "Mad Max" le catapultaron a la fama y, de rebote, a Hollywood. Sin embargo, justo antes, entre la segunda "Mad Max" y la primera peli "seria y prestigiosa" que protagonizó, "El año que vivimos peligrosamente", existe un título del que, al parecer, el actor australiano no está demasiado orgulloso, hablamos de "Attack Force Z" o "Ataque Fuerza Z" o, directamente, "Z Men".
Parece raro que un film bélico con Gibson y Sam Neill en el reparto sea tan poco conocido, pero en parte todo ello tiene que ver con el hecho de que, desde su parimiento, todo fueron problemas y, encima, una vez estrenado, se pegó un hostión de aúpa. Los líos arrancan cuando su director y guionista contratado, Phillip Noyce, con un currículum -posterior- notorio ("Calma total", "Furia ciega", "El Santo", "El coleccionista de huesos", "Peligro inminente", "El americano impasible" o la reciente "Salt"), es sustituido por el don nadie Tim Burstall. ¿Motivo?, que Noyce desaprobaba el fichaje, en roles protagónicos, del más bien acabadito y zetoso John Phillip Law. A los productores les molaba Law, y se quedaron con él... y sin Noyce. Así que imaginaos el contraste, Mel Gibson y Sam Neill junto a un prota que le daba al film resultante pinta de ser una Filipinada de quinta regional.
Tal vez por eso, o por algún extraño motivo que desconozco, "Z Men" es una peli que a España llegó en varias ediciones distintas, con carátulas distintas, aunque todas ellas con una misma intención: explotar la presencia de "Mad Max". Y aquí es cuando entra en la ecuación la edición mal parida por los hermanos tontos de "Ízaro Cannon", los míticos "Pícaro Zannon", de los que ya habíamos hablado con anterioridad...


Con la excusa de que el film es una co-producción entre Australia y Taiwan, y se desarrolla durante la segunda guerra mundial, las imágenes utilizadas como base no pertenecen a "Z Men", sino a alguna que otra peli asiática de serie Z.
Una vez maquetado el pitote, vino el diseñador con un par de ejemplares del "Fotogramas" (cosecha del 80 y pico), recortó dos fotos del amigo Gibson, y las pegó ahí, de cualquier manera. Tan obvio resultan, que no me ha costado nada localizar las originales, ambas pertenecientes a la saga "Mad Max" (¡oh, casualidad!). La de la portada está sacada de una imagen promocional de "Mad Max: más allá de la cúpula del trueno", y la de la contraportada pertenece a "Mad Max 2: El guerrero de la carretera". Ahí van...


Y aquí tienen el efecto comparativo para que vean que no me flipo.


Hay un detalle más a destacar de esta maravillosa cutre-caratula, y es que, si se fijan, en el reparto NO aparece Sam Neill y, en su lugar, tenemos a un misterioso Oti. No, no se trata de que el diseñador se quedara sin Letrasset, en realidad este caballero existe, es un actor asiático originalmente nacido como O-Ti (vamos, que faltaba el guión).
Misterio resuelto, panza contenta.

Gracias al bueno de Norman Llorente por la caratula y la idea.

lunes, 26 de marzo de 2012

LA HIJA DEL TRUENO

Según Mr.Pajarillo, el proveedor que me cedió el VHS original de esta peli, "La hija del trueno" arrastra cierto culto y la puedes localizar a la venta en internet a un precio bastante respetable. Ahora que la he visto, puedo afirmar que en el mundo existen dos grandes peligros capaces de hacernos perder el raciocinio. Uno es la vagina. El otro, la nostalgia. Es este último el único que puede explicar por qué un film tan soso y anodino como "La hija del trueno" va tan buscado.
Vale, estamos en el futuro. El agua escasea y la peña se mata por ello. Una banda la mar de cabrona comandada por un homosexual psicópata hace judiadas allá donde va y por mera diversión. En una se cargan a la familia de una cria con cara de retarded. Esta es acogida por un especie de "Mad Max" regordete y entrado en años que la convierte en una guerrera invencible. Ha pasado una década, la niña es ahora una tia más o menos atractiva y el "Mad Max" es ya un anciano. Curiosamente, todos los personajes secundarios, incluidos los malos, están exactamente igual. Total, que el padre adoptivo de la moza muere y esta decide vengarse de una puta vez con ayuda de un guaperas que se encuentra por el camino. Fin.
La deuda con "Mad Max 1 y 2" es evidente, aunque no tan descarada como suele ser habitual en los exploits italianos. Aquí aún encontramos ciertas variaciones, en este futuro existen los tios trajeados y las corporaciones, y no está todo en ruinas. Sin embargo, la mítica "Lightning Video" decidió apostar por el rollo "madmaxiano" eligiendo las fotos para la caratula (los vehículos con ruedas limitan su protagonismo a lo esencial) y ese título que recuerda mucho, obvio, a "Mad Max: Más allá de la cúpula del trueno", parida un año antes. En realidad "La hija del trueno" se titula "Osa", que es el nombre de la chica guerrera, a la que da vida Kelly Lynch, actriz que poco después viviría un escueto momento de gloria gracias a su intervención en "Drugstore Cowboy" de Gus Van Sant. En un papel muy enano reconocemos a un jovencito Bill Moseley. A pesar de su cutre-aspecto y del nombre de su responsable, Oleg Egorov, la peli está nacionalizada como yankee. Si tu lo dices.
"La hija del trueno" es un coñazo bastante notable... carece de ritmo, carece de capacidad de entretener, carece de violencia y gore, carece de absolutamente todo... y está claro q
ue no merece ni un puñetero euro de los muchos que algún listo pide por ella.

miércoles, 2 de marzo de 2022

EL OTRO BAÚL DE TÍO VICENTE 8 (MAD MAX 2)

Terminaba verano del 82 y "Mad Max 2" llegaba a los cines de España. Nuestros amigos de la revista "Casablanca" se hacían eco de ello en dos ocasiones. Primero con la rueda de prensa del director, George Miller. Segundo, con la inevitable crítica de Don Miguel Marías quien, cómo no, se monta una paja mental tremenda para decir que "Mad Max 2" es inferior a su predecesora (se lamenta porque, asegura, nunca será reconocida como merece... ¡ja!). Hoy día sabemos de sobras que no es así, "Mad Max 2" es uno de los pocos ejemplos de segunda parte capaz de superar a la primera. Pero entonces estaba muy de moda decir aquello de "Nunca segundas partes fueron buenas".
Notar, como detalle fricoso, el fragmento en el que Marías agrupa una serie de títulos a los que califica de "productos poco respetables, de baja estofa, nulas pretensiones y moralidad dudosa" hoy día considerados -algunos- auténticos clásicos modernos del cine.
Para leer, tecla Ctrl + botón izquierdo del ratón. Luego griten todos al unísono: ¡Graaaaacias ooootra veeeez tío Vicenteeee!




jueves, 10 de marzo de 2011

STRYKER (MAD MAX 3)

Si lo miras serenamente, rodar una copia de "Mad Max 2" (que no de "Mad Max") ha de ser la cosa más económica del mundo, al fin y al cabo solo necesitas un desierto y cuatro coches salvados del desgüace. Será por eso que la serie Z esta plagada de esta clase de películas y de directores del calibre de Cirio H. Santiago, una auténtica leyenda en esto del llamado cine exploitation. Salido de una respetable familia de cineastas allí en el pais que lo vio nacer, Filipinas, Cirio vivió su momento de indiscutible gloria como mano derecha del rey de los tacaños, Roger Corman. Fue durante los 80 y parte de los 90, que don Santiago trabajó a destajo para el afamado productor yankee, firmando toda clase de pelis adecuadas a las demandas del mercado... que por aquel entonces exigía tiarrones musculosos capaces de exterminar a un nutrido grupo de extras en 20 minutos de metraje. Pero antes de todo eso, Cirio H. Santiago dio en la diana con la película que nos ocupa, "Stryker". Copia desvergonzada de las aventuras post-nucleares de Mel Gibson que de tan descarada llegó a estrenarse por estos lares como "Mad Max 3" (y su director rebautizado como Cirio H. Santiag, supongo que con el ingenuo fin de "americanizar" el nombre. Pueden corroborarlo con el póster que les dejo abajo de todo). Y es que, en esencia, cuenta exactamente lo mismo, pero cambiando la gasolina por agua potable, un recurso bastante más obvio (aunque menos inteligente). El rollo es el de siempre: malísimos vestidos de cuero negro luchan contra buenísimos vestidos con telas blancas con el fin de arrebatarles la poca gasolin... hummm, la poca agua que les queda. Los buenos, que son un poco tontos y muy blandengues, piden ayuda al "heroe solitario errante que pasaba por allí", en este caso Stryker, el arquetípico guerrero con cara de mala hostia, barba de cuatro días, look chanante, individualismo y/o pasotismo a prueba de bombas, enemigo de la higiene, macho pero sensible y con un trauma pasado (¿el asesinato de su mujer, quizás?) que de entrada dice que ni hablar del peluquín para, aluego, tras ser humillado y vapuleado por los malos, cambiar de opinión. Todo eso aliñado con disparos, coches, explosiones, cutrismo por doquier, violencia burra y bastante sosismo vía intravenosa.

sábado, 29 de marzo de 2008

EN LOS LÍMITES DE LA REALIDAD

Estamos ante uno de esos títulos emblemáticos del cine fantástico de los ochenta por el que, siendo yo chavalín, sentía una fuerte atracción, al tiempo que temor, gracias a sus imágenes promocionales. Fue la película con la que descubrí a los "Creedence" (esa introducción maravillosa) y fue el film de inflexión para la carrera de John Landis que, después de "Thriller" (el video-clip de Michael Jackson producido el mismo año), cayó en picado a causa del famoso accidente sufrido durante el rodaje, en el cual el actor Vic Morrow falleció decapitado por un helicóptero (y junto a él, dos niños asiáticos). Landis acabó en los tribunales y todo aquello marcó definitivamente su talento, evaporándose por completo tras varios títulos maestros (que caen justo antes de "En los límites de la realidad") tales como "Made in USA", "Desmadre a la americana", "Granujas a todo ritmo" y "Un hombre lobo americano en Londres". Una pena.
Como ya es sabido por todos, el film homenajea a la famosa serie televisiva de Rod Serling, "The Twilight Zone" (aquí "Dimensión Desconocida", al menos en la tv3, que es donde solía verla yo) poniendo al día (al de esa época) varias de sus historias. Para ello, contamos con peces gordos tras las cámaras del calibre de Steven Spielberg, George ("Mad Max") Miller, Joe Dante y el mentado Landis. Casi ná.
Y empezamos por el principio, la infame epopeya que llevaría al pobre Vic Morrow a la tumba. Este interpreta a un mega-racista que, por aquello de la dimensión desconocida, termina dando varios garbeos por la Alemania nazi o el Vietnam en plena guerra, y es casi linchado por el Ku Klux Klan (con ayuda de John Larroquette en un breve papel). La historia es tontorrona, pero efectiva. Le sigue el padre de "E.T." que vivía su etapa más ñoña (lo que no significa nada malo, aunque en este caso si) y lo refleja en esta fábula sobre unos ancianetes que, por una noche, recuperan la infancia. Muy tierna ella, y la más olvidable. La que hace tres nos muestra a un Joe Dante en plena forma, recién adoptado por Spielberg, moviéndose alegremente en su universo al dar vida, forma y color a un mundo propio de Bugs Bunny, pero en maligno (le siguen sus inseparables Dick Miller y Kevin McCarthy). Un niño con poderes infinitos crea su propio hogar ideal, que es como estar viviendo en un dibujo animado a todas horas, hasta que se mete por medio una educadora y lo arregla. Y finalmente, lo mejor del pastel, el dulce por el que merece la pena la peli al completo, y lo raro es que la firma George Miller, un tipo que tampoco es que haya hecho nada del otro Jueves (salvo "Mad Max 2"). En ella, un histérico y genial John Lithgow vive un viaje infernal en un avión y en plena tormenta, cuando presencia por la ventanilla cómo un monstruo (un gremlin, y no es coña) va destrozando el aparato. Lo dicho, cojonuda, la mini-obra maestra del pack, con esa tremenda tensión acumulada, esa delirante manera de fotografiarla, algún que otro momento de verdadero miedo (cuando Lithgow abre bruscamente la ventanilla y se encuentra cara a cara con el bicho... atención al extraño pero efectivo -y fugaz- plano de los ojos del actor saliéndose de sus órbitas, efecto este que ya usó Miller en "Mad Max 2", justo antes de que el malo se coma un camión de frente) y las fabulosas imágenes de la criatura destrozando el ala del avión mientras los rayos le caen encima. Por cierto, ha sido un placer intrínseco para el alma gozar tanto en este episodio como en el anterior, de monstruos creados con látex y movidos mediante animatronic. Lo echaba de menos.
Las pelis de episodios no suelen gustar, dicen que al no poder seguir una historia lineal te aburres (y debe ser cierto, pues el film no fue exactamente un hit)... pero a mi eso no me pasa, de hecho, me gustan esa clase de films (sin ir más lejos, uno de ellos, "Creepshow", está entre mis diez favoritas... ¿para cuando una edición de lujo en dvd?) y será por eso que "En los límites de la realidad" me ha resultado un divertimento total que me ha pasado en un suspiro. Probadlo.

jueves, 27 de noviembre de 2008

NOT QUITE HOLLYWOOD: THE WILD, UNTOLD STORY OF OZPLOITATION!

Hay que ser bastante cinéfago para gozar "Not quite Hollywood: the wild, untold story of ozploiation!" dada su limitada temática (limitada en lo referente a la cantidad de audiencia que pueda interesarle), se trata de un documental que repasa de pe a pa el cine exploitation producido en Australia, desde finales de los 60, con especial énfasis en los 70, y llegando a nuestros días. En general, viene dividido en tres partes, cine de tetas (¡¡y menudas son!!), horror y acción. Se repasan los "clásicos", como "Patrick" o "Mad Max" (y, esa sí es buena, se tocan de refilón sus plagios Italianos), los más segundones (la mítica "El imperio de la muerte". Su realizador, Brian Trenchard-Smith, es casi como la estrella del docu) y cosas ya no tan significativas, pero que, sin embargo, llegaron a estas tierras en su momento, como "En busca del avión perdido", "Los Bicivoladores" o "Sky Pirates" (rebautizada por uno de los entrevistados como "Indiana Jones y el templo de la basura").
Los invitados a parlotear son muchos, y no todos gente del cine Australiano. Obviamente, el que más destaca es Quentin Tarantino, por su verborrea entusiasta, le siguen Jamie Lee Curtis, Dennis Hopper, Stacy Keach, George Lazenby, Steve Railsback o cineastas como Philippe Mora (divertida la parte en la que se dedican a hablar de su -terrible- "Aullidos 3"), Russell Mulcahy (por "Razorback, los colmillos del infierno"), el inevitable George Miller (aunque nada dicen de "Mad Max 2"), Greg Mclean (por su "Wolf Creek" básicamente, aunque también por "Rogue" que tuvo un precedente de suculento aspecto, "Dark Age") Ted Kotcheff (el de "Acorralado"), Richard Franklin ("Patrick" y "Link"), James Wan ("Saw", que confiesa inspirarse muy mucho en una secuencia de "Mad Max" para la esencia del primer film sobre las andanzas de "Jigsaw") y Jamie Blanks (dire de "Leyenda Urbana", de "Storm Warning", que tiene pinta de ser cañera y del inevitable remake de uno de los clásicos del cine Australiano, "Long Weekend").
Precisamente, puede que Blanks no sea un gran realizador... pero desde luego se merece una medalla por ser uno de los montadores del documental, y es que si en algo destaca "Not quite Hollywood..." es en su montaje, su aspecto visual, es innovador, rompedor, muy moderno y, en una palabra, genial. Hasta cierto punto puedo afirmar sin rubor que chupa un poco de la moda odiosa / fascinante nacida a raíz de "Grindhouse" que consiste en jugar con la estética del cine "exploit" de los 70, incluidas sus imperfecciones en el celuloide. Además, las imágenes de los films comentados (por norma, sus escenas más llamativas) pasan a velocidad de vértigo, con los efectos sonoros magnificados y acordes a lo que se habla. Es difícil de explicar, basta decir que es lo mejor de la película.
Altamente recomendable.

domingo, 27 de septiembre de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "EL GUERRERO DEL AMANECER"

En 1987 Patrick Swayze (¡¡qué difícil apellido de pronunciar este!!) era un actor tirando a mediocre que se iba ganando las garrofas con dignidad pero no terminaba de lograr el estrellato. Ese mismo año protagonizó dos películas, "Dirty Dancing" y "El guerrero del amanecer". El súper-éxito sorpresa de la primera le dio alas a la segunda, que de otro modo se hubiese perdido en el inmenso océano de subproductos surgidos a la interminable y larguísima sombra de "Mad Max 2".
Así que lo que aquí tenemos es la historia de siempre, situada en un futuro apocalíptico, en el que una tribu pacífica, asediada por los malotes de rigor, es protegida por un impávido y carismático guerrero invencible. Tal cual, sin la más mínima variación argumental con respecto al modelo habitual. Yo la alquilé en el video-club en su momento, la vi, me quedé igual, la devolví y la borré de mi cerebelo. Y así sigue... no tengo especial intención de recuperarla, aunque lo que sí mola es recuperar sus siempre simpáticos fotocromos, cortesía del amigo Alex Gardés.
Y ya que hablamos de nombres, tanto delante como detrás de las cámaras de "El guerrero del amanecer" ("Steel Dawn" en v.o.) encontramos especímenes bien curiosos. En el primer bando tenemos a Brion James, John Fujioka o Arnold Vosloo (todos ellos intérpretes muy habituales del cine de segunda regional que de vez en cuando lograban colarse en el más mainstream). Y en el segundo bando tenemos al director, Lance Hool, responsable también en esas lides de "Desaparecido en combate 2", aunque con una carrera más lustrosa ejerciendo de productor que incluye títulos como "Al filo de la medianoche" y "Justicia Salvaje", nada menos. El verdadero gag final viene cuando vemos quién compuso el soundtrack de "El guerrero del amanecer", "el otro" Brian May, que venía de hacer tres cuartos de lo mismo con, sí señor, las dos primeras "Mad Max" originales, por si aún había algún descreído que dudaba de la inclusión de este pseudo-vehículo para el ya desaparecido Swayze en el mismo saco que "Mad Warrior", "Stryker" o.... je, ¡¡¡"Waterworld"!!!.















miércoles, 2 de septiembre de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "MAD MAX (SALVAJES DE AUTOPISTA)"

Vamos con una entrada fotocromera oportunista, aprovechando que la reciente "Mad Max: Furia en la carretera" recientemente ha estado de actualidad y ha arrasado en lo que a críticas se refiere -tanto profesionales como las del público. Por lo que a mí respecta, me parece una película muy aburrida y excesiva- aprovecho para colar aquí los maravillosos fotocromos de la primera, aquella que se estrenó en nuestro país con la calificación "S" por su gráfica violencia -e intuyo que porque con la etiquetita se venderían más entradas, porque tan violenta no es- y que sin acabar de apasionarme, que yo no soy fan de esta saga, si que me gusta más que las otras.
Así pues, les dejo con los fotocromers!!!












lunes, 29 de febrero de 2016

CAZADOR DE DEMONIOS

Terrible vuelta al género fantástico por parte de Wesley Snipes. Que lejos quedaron aquellos tiempos en los que Wesley, prometedor actor negro, aparecía en películas políticamente correctas y respetables como “Sugar Hill” o las que hizo con Spike Lee. Eso si, que este “Cazador de demonios” sea una puta mierda no es una cosa nueva en la filmografía del ex presidiario Snipes, quiero decir, que en los últimos años su carrera ya estaba podrida por la roña, si bien, a título personal, la propia saga de “Blade” con la que babearon muchos pre-cholos y fans del, llamémoslo, “cine sin sorpresas”, era igualmente una puta mierda nefasta. Así que la frase promocional que viene en la carátula del DVD, con fines mercantiles -¡Vuelve Blade! no estaría ni tan mal traída. En ese sentido, Snipes está haciendo la misma mierda de siempre.  Además, perdonémoslo, que acaba de salir del truyo no hace mucho.
“Cazador de demonios” sería una especie de Western post-apocalíptico de corte religioso, con ramalazos de, en el papel, haber querido ser un “Mad Max” de corte baratillo del nuevo milenio (hasta que llegó el “Mad Max: Furia en la carretera” de los cojones y los furores uterinos del fandom).
En  ella, un pistolero negro y con barba blanca, resulta ser el hijo de una monja que re nigga (perdón… quería decir “reniega”) de Dios, por lo que le cae la maldición divina de que todo aquél que el negro mate, vuelve a la vida en forma de demonio. Y como se ve que ha matado a unos pocos, pues ahora estos demonios se quieren cepillar a Snipes.
Un coñazo sin sentido, ni del ritmo, ni de existencia, en la que muchas de las cosas que ocurren en la película no son mostradas, si no narradas (lo peor que puede pasar en el cine), al cual podríamos resumir de la siguiente manera: Wesley Snipes camina por el desierto vestido de vaquero, con las piernas arqueadas, de vez en cuando pega algún tiro y arranca alguna cabeza de demonio blanco, para acabar sentándose en el suelo a descansar. Fin.
Al director Andrew Goth ya le van este tipo de productos, y si bien ninguno de sus trabajos podría sonarnos siquiera ni a usted ni a mí, si que se dedica a rescatar personajes que si un día fueron algo en la industria del cine, ahora este les ha olvidado y les ha dado la espalda, caso  de aquí Snipes o del recientemente fallecido David Bowie en “Everybody´s loves Sunshine".

lunes, 6 de enero de 2014

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (39): ASOMANDO A LO LOCO Y CON LA CARA DEL OTRO (O EL DÍA DESPUÉS DEL DÍA DESPUÉS)



Considerada un clásico menor del fantástico de los ochenta, "Muertos y enterrados" es una de esas pelis que conmigo no terminaron de conectar. Es decir, me gusta, me parece buena, pero no pierdo el ano por ella. Ni tan siquiera la tengo entre mis posesiones, ni en vídeo, ni en dvd, ni en nada (aunque, ahora que escribo esto, igual ha llegado el momento de darle una nueva oportunidad, quien sabe cómo me sentará en estos tiempos en los que soy ya una vieja nostálgica). Sea como fuere, está claro que tampoco necesita presentación.
Dirigida el año 1981 por Gary Sherman en su momento de mayor inspiración (suyas también son la desaprovechadísima "Subumanos", "La jauría del vicio", "Se busca vivo o muerto" o "Poltergeist 3"), venía escrita por el siempre valioso Dan O´Bannon acompañado de Ronald Shusett, responsables del libreto de "Alien, el octavo pasajero", lo que le fue de perlas a los productores a la hora de venderla (aunque, a decir verdad, es O´Bannon el que tecleó el guión del clásico de Ridley Scott, Shusett solo aportó la "story". Curiosamente, no mucho después de "Muertos y enterrados" se estrenó "Terror final", que se valía de la misma treta promocional aunque, paradójicamente, en ese caso O´Bannon no estaba implicado). La historia giraba en torno a un pueblo costero en el que los turistas morían de modo bien truculento en manos de sus habitantes para, poco después, reaparecer aparentemente vivitos y coleando, como si nada hubiese pasado. El sheriff investigaba el caso y se llevaba el susto de su vida. Sí, queridos, "Muertos y enterrados" era una peli de zombies, solo que algo distintos a aquellos con los que últimamente nos dan tanto la chapa.
No hace falta decir que uno de los varios hallazgos del film era su inquietante poster. Tan bien les quedó que en seguida le salieron imitadores de esos que tanto nos gustan en este blog. Veamos un notorio ejemplo...



"El día después del juicio final" ("The aftermath" en v.o.) es una película que no he tenido el placer de gozar y tras leer a fondo sobre ella, ya me muero de ganas (¿alguna alma caritativa que me quiera digitalizar este Beta -préstamo de Mr.Pajarillo- y cuyo nick comienza con la letra E?, ejem...). Por lo visto estamos ante una epopeya post-nuclear rodada el año 1978 pero que no cobró vida de modo oficial hasta 1983. Cuenta la historia de unos astronautas que, tras la misión espacial de rigor, llegan a una tierra sacudida por una reciente guerra atómica. Las calles están infestadas de moteros malvados o mutantes cuyo fin es joder la vida a los pocos supervivientes que quedan. Pues sí, digamos que estamos ante una mezcla de "El planeta de los simios", "Mad Max" (que no "Mad Max 2", fechada un año después del rodaje de la comentada), algo de "El último hombre vivo" y la no menos popular "Defcon-4"... ¿o no?, en realidad más bien sería al revés, porque esta última se hizo en 1985.
Según testigos, se trata de una candidata ideal para una improbable segunda parte de nuestro pest-seller. Vamos, que de tan chunga, está la mar de divertida, algo a lo que supongo ayudarán sus notables dosis de gore y violencia. Como a nosotros nos gusta. Completan el cuadro un puñado de nombres bien interesantes, tales que Sid Haig haciendo de jefe de los moteros belicosos, Forrest J. Ackerman, Jim Danforth (en realidad su especialidad son los trucajes visuales, de animación y derivados. Has gozado de su labor en títulos tan reconocibles como "El maravilloso mundo de los hermanos Grimm", "Equinox", "Dark Star", "Las aventuras de Flesh Gordon", "Cavernícola", "Creepshow", "La historia interminable", "The Stuff", "Commando", "El día de los muertos", "El príncipe de las tinieblas", "El mago de la velocidad y el tiempo", el octavo "Viernes 13" y... en fin, paro ya que me entusiasmo) o el clásico Dick Miller. En tareas de co-producción, sin acreditar, encontramos nada menos que a Ted V. Mikels. Entre el gentío de técnicos de efectos especiales (donde también figura Danforth) están Robert y Dennis Skotak, que terminarían implicados en las pelis más gordas de James Cameron. El director, co-guionista y protagonista es Steve Barkett, quien en funciones actoriles se ha dejado ver en un puñado de chusqueces de... ¡oh, no, tu otra vez!, Fred Olen Ray. Como director solo tiene otra peli más sin aparente desperdicio, "Empire of the dark", en la que un detective que persigue a un asesino da con un culto satánico de otra dimensión por el que pululan monstruos y ninjas (y es que Richard Harrison está en el reparto, algo que aclararía mucho este último punto)... ¿¿es coña??, casi parece "El anticristo 2" de Germán Monzó. Sonaba tan marciana que he buscado más info y, aunque no he leído otras referencias a los monstruos y los ninjas, la peli sí existe. ¡¡Yo quiero!! (finalmente la conseguí y AQUÍ tienen la respectiva reseña).
Pero no nos vayamos por los cérros de Úbeda, coño, que aquí hemos venido a hablar de la caratula. De la parte delantera no hay mucho que decir, es evidente que la inspiración del ilustrador ha sido "Muertos y enterrados", pero al menos se tomó la molestia de parir su propia versión, alterando un poco el original. Sin embago, para la parte trasera no se lo curraron tanto. Es fácil deducir -por el título español de la comentada y también por época- que esa imagen tan bien parida del muchacho mirando al hongo atómico seguramente pertenezca al famoso y traumático telefilm de Nicholas Meyer "El día después". ¿Seguramente?, no solo sería un dato evidente es que, encima, buscando información de esta, he dado con lo que sigue...



Y que si la pones después de la imagen extraída de la caratula de "El día después del jucio final", obtienes esto:

 

La secuencia completa de la huida del muchacho casi como si fuera un libro de esos que llaman "flip".
Es otra de las muchas grandezas de caratuleo chungo. Además de divertir, sorprender, emocionar e, incluso, indignar, te proporciona material para el ocio y las manualidades.
¡Lo que aprende uno en esta vida!

domingo, 21 de septiembre de 2014

EXPERIMENTO MORTAL (DEATH WARMED-UP)

Dejando a un lado el caso "Hell Night", nos encontramos ante la película que más me ha costado poder ver a lo largo de mi miserable vida. Y no sería porque no me apeteciera. Desde que leí sobre ella por primera vez y calaran hondo en mi psique toda sus supuestas cualidades (que si extraña, que si gore, que si punk, que si defenestrada por un crítico de esos gacetilleros…), que la tenía en el punto de mira. Sin embargo, el juego de las confusiones y decepciones es largo y complejo, como el libro del amor mismo, veamos:
Mi primer intento lo di con "Señal de alarma". Cuando la alquilé en el video-club lo hice pensando que se trataba de "Death Warmed-Up". Mal.
Luego, logré agenciármela en formato de Beta (de ahí he sacado la caratula escaneada) -fue una sorpresa localizarla en vídeo, no tenía ni idea de que había llegado a nuestras tierras- pero al ponerla en el reproductor, resultó ser OTRA película totalmente distinta. Vamos, cinta defectuosa. Imaginaos mi careto.
Y luego tenemos la red. Tras muchos intentos de dar con ella sin éxito, cayeron en mis manos un "Experimento Mortal" que no era este, en realidad se trataba del típico subproducto made in Syfy Channel que compartía título español con la interfecta. Súmenle una versión supuestamente en idioma patrio que al ponerla, ya tumbado en la cama, cenando y dispuesto, resultó estar en italiano (cabreo al canto) hasta que, ¡¡oh, yes!!, mi buen amigo Alejandro me consiguió un ripeo del VHS español que, por fin, pude degustar hace unas noches.
Lo que nos lleva a la siguiente evidencia: Con tanto esfuerzo y tanto buscar, era muy difícil que mis expectativas no estuviesen al nivel de la estratosfera. ¿Logró "Death Warmed-Up" complacerme?. Errrr.... pos no. ¿Es culpa suya o mía?, errrr.... vamos a ello.
"Death Warmed-Up" cuenta con el honor de ser la primera película "exploitation" producida en Nueva Zelanda. De cuando Peter Jackson andaba comiéndose los mocos, básicamente. También cuenta la siguiente historia: Un mad doctor que experimenta con el cerebro tiene unos planes de lo más malévolos. Tanto, que ponen a su ayudante en su contra. Así pues, el mad doctor hipnotiza al hijo de aquel para que se lo cepille. El muchacho entra en casa y acribilla a sus padres, por lo que es encerrado en un manicomio. Años después sale curado y lo primero que hace es juntar a unos amigos e ir a la caza del mad doctor para vengarse. En todo este tiempo, el tipejo se ha instalado en una isla que ha convertido casi en un harén de experimentos fallidos y pueblerinos acojonados ante su temible poder. La cosa se complica cuando uno de los mentados mutantes se rebela y libera a un puñado de zombies que viven encerrados en una nevera. Vaya culebrón.
Más allá de su delirio probablemente involuntario (¿por qué el mad doctor deja vivo al chaval sabiendo que, tiempo después, podrá buscarle para tomarse la revancha?. O ese final tan absurdo), de su gore (tampoco tanto), de su look en 16mm (que es con lo que se rodó), de su estética de colorines, de su inadecuado humor racista (ojo al chiste del indio que regenta un colmado) y de su espíritu ochentoso (fue parida en 1984), "Death Warmed-Up" termina resultando total y completamente tonta. Sosa. No hay nada en ella que pueda decir que me haya llamado la atención... tal vez el grupo de jóvenes protagonistas, guapos, chulillos y que restriegan a sus hermosas jacas frente a los ojos de los pobres mutantes feos y que mola ver como, poco a poco, van cayendo bajo las garras de estos. O esa supuesta -muy cogida con pinzas- adscripción a cierto rollo punk, con unos créditos "a lá Sex Pistols", o algunos cachos del vestuario o la peluquería. "Death Warmed-Up" chupa de un puñado de películas previas, destacando tal vez algo de "Mad Max 2", pero poco bueno saca de ellas. Y, eso sí, mola mucho volver a encontrarse esos paisajes verdes tan característicos de su país productor y que, inevitablemente, recuerdan a "Mal Gusto".
El papá de "Death Warmed-Up" se llama David Blyth. Según he leído, permitió que el famoso showman/egomaníaco Alejandro Jodorowsky le leyera las cartas del Tarot. Visto el resultado, el Chileno le dijo que se dejara de chorradas y que pusiera toda su energía en rodar una nueva película, y Blyth le hizo caso, pariendo el film comentado. Cuando lo presentó al Festival de Sitges de la época, resulta que Jodorowsky era parte del  jurado, quien presionó para premiar la labor del neozolandés. ¿Curioso, eh?. Tras esto, Blyth se vio envuelto en la confección de “House 3/Horror Show”, pero no terminó de cuajar, así que siguió a lo suyo, rodando pelis, documentales y telefilms. Nada destacable salvo, quizás, sus más recientes aportaciones al horror y la fantasía, "Wound" en 2010 (que por lo visto es de lo más gráfica) y "Ghost Bride" en 2013. Tal vez intente verlas algún día.
En fin, muy decepcionado me quedé. Como mera y olvidable curiosidad exótica "Death Warmed-Up" tiene un pase, pero nada más.
¡¡Tanto rollo pa esto!!.

martes, 10 de diciembre de 2013

FUERZA MORTAL, CAZAR AL NEGRO

Max H. Boulois, al que podríamos tildar del Fred Williamson hispano-francés, es un artista completo dentro de la serie Z y el “Euro-Trash”. Actor, director, guionista y músico, a principios de los ochenta, como Max B. (una de tantas variantes de su nombre), sacó un par de singles adscritos a la música disco que le dieron cierta popularidad -seguro que muchos se acuerdan de “Súper Bwana”, con aquella letra que decía “Temblad, hembras, llega Súper Bwana”-. Fue flor de media primavera. Aunque la pasión de este hombre siempre estuvo enfocada hacia el cine. Tampoco realizó tantas películas como le hubiera gustado, pero las que hizo, siempre con su condición de negrata por bandera y los medios ínfimos con los que contaba, son autenticas "delicatessen".
Gracias a Ordel, me agencio una copia de esta película de sugerente título, “Fuerza Mortal, Cazar al negro”, que el mismo Boulois dirige e interpreta, cuya carátula había visto en el video-club millones de veces, pero, por lo que fuera, nunca alquilé y cuenta algo ya muy trillado en el cine como es el tema de la cazería humana. Desconozco la trascendencia que pudiera tener la película en su momento, pero catorce años después se estrena “Juego de supervivencia” de Ernest R. Dickerson, con Ice- T de protagonista, que si no se trata de un remake de la de Boulois, es un absoluto plagio. Lo mismo, pero pasado por el tamiz de la movida madrileña, podríamos decir de “Poppers”. Así que, por lo que a mí respecta, y si no me dicen lo contrario, “Fuerza Mortal, Cazar al negro” sería la primera referencia que yo tengo sobre las películas de cacería humana de tintes racistoides, es por ello que no contaría acá la recurrente “The most dangerous game”.
Conocida internacionalmente con los títulos de “The Big Game” (de "Dangerous" pasamos a "Big"... ejem) o el delirantísimo “Mad Mex: The Black Fighter” según algún avispado distribuidor que, por los atributos casi tercermundistas de la película, consideró que debía ser mexicana, narra la historia de un ex-combatiente de Vietnam quien, por su raza, es requerido por una organización con la fea costumbre bárbara de soltar a un negro en el campo y darle caza, previo aliciente de entregarle un millón de dólares si consigue escapar. Como se trata de un hombre preparado, lo consigue y al ir a recoger su millón, por desconfianza envía a su amigo, quien morirá por efecto de una bomba. Es el momento pues de que el negrazo se vengue de esta horrible gente que caza negros.
La película, llena de carencias como es norma en productos de esta índole, resulta, no obstante, tremendamente entretenida y poseedora  de un ritmo absolutamente endemoniado, amén de una trama de lo más fardona que convierten sus escasos ochenta minutos en puro disfrute viendo a Max H. Boulois cargándose blanquitos cabrones. Accidentalmente, y por maneras, se convierte en uno de los pocos “blaxploitation” producidos en España – en los posibles “blaxploitation” restantes, también andaría por detrás Max H. Boulois-, haciendo alarde de la chulería, el macarrerío y el carisma de un producto propio del subgénero.
No deja de parecerme curioso el contraste entre interiores y exteriores siendo los primeros pequeños sets de rodaje mal decorados, espacios súper reducidos, en contraposición a los exteriores de New York o Florida, donde, con dos cojones, el equipo de filmación rueda en plan guerrilla, sin permisos, y explotando los lugares hasta la extenuación; el 45% de la película son largos planos de Max B. paseándose por las calles de la Gran Manzana, filmados al nivel del asfalto o desde una azotea, mientras suena su propia música disco. Y eso mola que te cagas.
Por otro lado, el megalómano millonario que quiere darle caza, no vive de forma tan lujosa como cabía esperar, y su aspecto canta a paleto de pueblo, por mucho que quiera hacérsele pasar por americano, igual que al resto del reparto, Virginia Mataix incluida, que apestufa a españolitos setenteros. He memorizado un diálogo del villano (sin réplica) de un momento crucial de la película: “Dice usted que el negro se asemeja al jabalí: poco inteligente y solo peligroso cuando está herido. Pero yo creo que el negro, indudablemente, es el rey de la selva. Es el único animal que puede llegar a pensar como un blanco, e incluso, anticiparse a nuestros movimientos”. Un discurso tan exageradamente racista –y escrito por un negro- que lejos de consternar al espectador, le llena de hilaridad. Pero es lo suficientemente efectivo como para que cojamos tirria al millonario, y deseemos con todas nuestras fuerzas que el negro lo mate pronto.
En resumidas cuentas, una joya del “Euro-trash”, del “explotation”, del “blaxplotation” y todo con producción española, y actores de, no ya tercera, si no cuarta categoría. Un incunable.
Boulois rodó dos películas más, “Othello, el comando negro” y “Asalto al casino”, además de intervenir como actor en joyas del “trash” hispano como puedan ser “Dinero Maldito” o la ilocalizable e ignota “Cabo de Vara”, del no menos interesante Raúl Artigot.
Completan el reparto de "Fuerza Mortal, cazar al negro" Tom Hernández (“Tunka, el guerrero”), Virginia Mataix (“Pareja enloquecida busca madre de alquiler”) o William Anthom (“Profesor Eróticus”)
De lo mejor de la serie Z española que podemos echarnos a los ojos. Y Max B., mola de cojones.
¡Ah! ni la busquen, no está disponible para ser descargada.

martes, 20 de diciembre de 2016

WYRMWOOD LA CARRETERA DE LOS MUERTOS

Si hace poco en nuestro maravilloso podcast he comentado la nueva hornada de películas que nos llega de Corea del sur, ahora me adentro en una producción de serie B que nos llega desde Australia. Como otras películas que llegan de aquel país y de su vecina Nueva Zelanda el género de terror y más concretamente el subgénero de zombies es el predilecto. Vale, si nos ponemos tiquismiquis, los zombies son muy socorridos en las producciones de serie B, o en esas operas primas de directorzuelos de cortometrajes (como es el caso) que piensan se van a comer el mundo con sus muertos vivientes y al final lo que se comen es una mierda bien grande. Esta Wyrmwood la carretera de los muertos se mueve entre dos agua, entre la de ligera chapuza hasta la producción más o menos digna y de la que no hay que avergonzarse de haber trabajado en ella.

Una lluvia de estrellas fugaces convierte a todos los humanos que no tengan el grupo sanguíneo A+ en muertos vivientes. No los convierte al instante, pero si respiran el aire sin mascaras antigás o algún tipo de filtro, en poco tiempo se convierten en bestias devoradores de carne humana. También hay otra peculiaridad de este fenómeno que convierte a la gente en zombies, los líquidos inflamables dejan de serlo, por lo que la gasolina pierde sus propiedades y los coches acaban siendo inútiles.
Estos zombies exhalan un humillo negro que si es inflamable, así como su sangre, por lo que el grupo de protagonistas, encabezado por un mecánico, preparan una camioneta 4x4 que funciona con sangre, o más bien con el aliento, de los zombies. Además estos zombies son de día torpones y lentos, pero de noche se vuelven más agresivos y rápidos, según los protagonistas porque utilizan el combustible de su aliento durante las noches. Pero rápidamente esta norma se la pasan un poco por el forro de los cojones cuando es de día y varios zombies corren que se las pelan.

Anda por ahí un grupo de paramilitares que van salvando personas, pero para luego entregárselas a un mad doctor que está haciendo experimentos con zombies y personas que no lo son.
Sobre la caracterización de los zombies, roza lo amateur con prótesis puestas por encima de la cara para hundir más los ojos y dar un aspecto más fiero, pero no hay nada destacable. En cuanto a los efectos especiales, la mayoría generados por ordenador cumplen, no son sonrojantes como una producción Asylum, lo que ya es de agradecer, pero tampoco son para echar cohetes. Y luego esta cuando atropellan a los zombies con los coches. Utilizan la solución más simple y cutre posible, solo vemos el interior del vehículo, y al moverse la cámara nos dan a entender que han atropellado a varios no muertos. Vamos que o el efecto no les había quedado bien o directamente se ahorraron grabar atropellos reales, porque para uno que hay se ve claramente el uso del ordenador, en este caso de una forma bastante chapucera.

La película tiene 3 localizaciones, una casa, un almacén/garaje y una carretera. El mayor porcentaje ocurre en esa carretera que está en medio de un bosque, de ahí la frase promocional de” Mad Max metes Dawn of the dead”, pero si les digo la verdad, ni una cosa ni la otra.

Y la peli va de eso, el prota que va a rescatar a su hermana que está siendo objeto de experimento por parte del mad doctor de turno, y ya. No da para mucho, y en imdb ya está indicado que se va hacer una segunda parte con los protagonistas que sobrevivieron en la primera parte. Probablemente la vea, o no, que se yo, si me vi hace poco una de zombies en la India, que era una mierda infumable, como no voy a ver esta otra mierda.

viernes, 23 de junio de 2023

VAMPIYAZ

Ya es una cuestión de masoquismo —y de completar la gran colección de cromos que al final es el blog de AVT— el sacar las dosis de paciencia justas para sentarte frente a la pantalla para ver una película que de antemano sabes que va a ser horrorosa.
Y es que algo (y nada bueno) había leído yo anteriormente sobre el director de este “Vampiyaz”, Zachary Snygg, que cámara de vídeo barata en ristre, y mezclando siempre los géneros de “gangstaz” y horror, se saca de la manga unas piezas amateur de dejarle a uno pasmado.
No obstante, Znygg tuvo un pasado un pelín (solo un pelín) más relevante dentro del cine erótico de tercera categoría, en el que, firmando bajo el seudónimo de John Bacchus, dirige el que probablemente sea su título más popular, “Play-Mate of the Apes”, semi parodia erótica de “El planeta de los simios” que es para mear y no echar gota y que, si me animo, lo mismo algún día cae reseñada por aquí. También hizo lo propio con “El proyecto de la bruja de Blair” con su “The Erotic Witch Project” y, ya centrado en el subgénero que nos ocupa (y con el que se desvirgó en 1998 con “In The Hood”), durante la primera década de 2000 realiza clásicos del cine tercermundista facturado en Nueva York con las insufribles “Zombiez” o “Bloodz vs Wolvez”. En los últimos años ya expolia lo mismo que expolian todos, con cosas que no pienso ver jamás como “Bravengers: Age of Buldgetron” (parodia semi-erotica de “Los Vengadores: La era de Ultrón”) o “Mad Maxine: Frisky Road” (jodiendo la marrana con “Mad Max: Fury Road”).
“Vampiyaz” es lo peor de lo peor. Lo único que podría destacar de esta infra-producción es su tosquedad: Cámara de vídeo que traquetea, efectos especiales realizados con palos y piedras y nulo sentido del ridículo. Es una película amateur con todas las de la ley, incluso muy por encima de cosas ya tan pobres como el Zen filmaking. Y encima de vampiros, con sus dientes de plástico y todo. Y la sangre es ketchup.
Unos atracadores de bancos (que además son raperos) con cierta destreza para abrir cajas fuertes sin necesidad de recurrir al uso de herramientas (que de hecho, las abren fácil porque ya están previamente abiertas) se dedican a lo suyo. Uno de sus atracos sale mal, por lo que uno de ellos acabará metido en el trullo. Cuando sale de prisión unos años después, se encuentra con que su compañero es ahora un vampiro. Y ahora tenemos un montón de negratas cazando vampiros en el gueto (con pistolas de pistones).
Ciertamente, no hagan mucho caso a la sinopsis porque el argumento en realidad brilla por su ausencia. Sí que hago especial hincapié en lo de las cajas fuertes porque estos ladrones las abren con el clásico truco del estetoscopio pegado a la puerta; un clásico del cine amateur, así no es necesario romper la caja fuerte a la que han tenido acceso, ni partirla con una radial, ni explotarla con dinamita.
En definitiva, “Vampiyaz” es una de estas películas sin demasiada razón de ser, primero, porque esto, aun estando comercializado en diversos formatos —y ahora disponible en plataformas—, dudo que genere dinero. Y segundo, porque difícilmente Zachary Snygg (entre tantísimos otros directores) verá cubiertas ciertas inquietudes creativas con esto. No debe dirigir por amor al arte porque esta película, al igual que tantas otras de la misma índole, carecen absolutamente de alma.
“Vampiyaz” es, simplemente, una cosa que existe, pero que muy bien podría no haber existido.

jueves, 12 de septiembre de 2013

VENGANZA DESNUDA

Carla Harris es una auténtica desgraciada. Actriz sin demasiado éxito locamente enamorada de su -acaudalado- maridito, una temible noche ve cómo, intentando defender a una dama, este es asesinado por un vicioso violador. Lógicamente afectada no solo por lo sucedido, sino también porque parece que la policía no va a lograr detener al culpable, se larga a su pueblo natal, a vivir una temporada con los padres. Da la puta casualidad que el mentado emplazamiento está un 90% habitado por hombres sexualmente insatisfechos y más salidos que un mono un Sábado por la noche y en menos de 24 horas recibe varias proposiciones indecentes. Naturalmente, Carla rechaza todas y cada una de ellas, e incluso va a la oficina del sheriff a denunciar los hechos, pero se la toman a pitorreo. Esa misma noche todos los machos a los que la mujer ha herido en su orgullo acuden a su casa y la agreden sexualmente. Desafortunadamente papá y mamá se presentan en plena vorágine y, claro, terminan acribillados a balazos por la pandilla que, para redondear, se ventilan a uno de los suyos, el único con remordimientos que trataba de escapar y, de paso, le cargan con la culpa. Carla ha sobrevivido y es internada en estado de shock en el hospital del pueblo. Claro que está fingiendo, y escapará dispuesta a vengarse del modo más crudo posible.
Aunque en la caratula del estupendo VHS editado por "Lightning Video" se cite a "Death Wish" como influencia (otorgándole el equivocado título español de "Yo soy la justicia", cuando este pertenecía como sabéis a "Death Wish 2"), en realidad "Venganza Desnuda" ("Naked Vengeance" en v.o., nada que objetar) debe infinitamente más a la absurdamente sobrevalorada "La violencia del sexo" (es decir, "I spit on your grave", con la que comparte muchas ideas, destacando una castración con cuchillo bajo el agua), incluso a "Perros de paja", antes que a las desventuras de "Paul Kersey". Sin embargo, y a pesar de su indiscutible mentalidad "exploitation", sorprende que, mientras en cuestiones de violencia la puta peli apunta alto (siempre dentro de lo razonable, tenemos coches aplastando entrepiernas, tipos metidos en máquinas de picar hielo o cuchillos clavados en primerísimo primer plano... aunque tampoco nada retorcidamente gráfico), en cuestiones sexuales es bastante mojigata. De hecho, a pesar de que inevitablemente entre de lleno en el grupo de las llamadas "rape & revenge" (violación y venganza), de forcejeo carnal hay mas bien poco... por no decir que no lo hay. No es que lo lamente, of course, pero me pareció curioso y más siendo un producto del año 1985 (claro que el hecho de que fuese distribuida por "Metro Goldwyn Meyer" podría aclarar el enigma). Básicamente la venganza no viene tanto motivada por el "rape" como por el asesinato de los padres de la víctima.
Sea como fuere hay que reconocerle un mérito al film... uno que, a la larga, casi se vuelve en su contra: no da tiempo a que nos aburramos, algo a lo que contribuyen los escasos 80 minutos que dura. ¿Y en qué es ello perjudicial?, en que todo pasa TAN rápido ante nuestros ojos que, básicamente, cuesta mucho creérnoslo. Vamos, que no dan tiempo a que lo hechos se sucedan con lógica. Los malos se encaprichan de la moza nomás verla (aspecto este también algo difícil de digerir si tenemos en cuenta que tampoco es que sea un bellezón, hablando claro), deciden atacarla pasados únicamente un par de días y a causa de un rechazo de lo más tontorrón... no hay ninguna posibilidad de crear vínculos con ningún personaje, bueno o malo, todos son clichés que llevan su sello identificatorio estampado en la frente y actuarán según el rol que les pertoca sin plantearse dudas ni nada por el estilo. ¿Es eso malo?, no, para nada, pero claro, contribuye a que a ratos "Venganza desnuda" resulte involuntariamente cómica, a pesar de su supuesta -que no- escabrosa trama. Es tal la velocidad, que los personajes se olvidan de las cosas fácilmente, como cuando el jefe del grupo de agresores esputa: "¡Borrad las huellas!", todos afirman, pero nadie lo hace y simplemente se largan de allí sin borrar nada de nada. En fin.
Chorradas aparte, como decía la peli se aguanta bien y entretiene dentro de lo razonable, pa ser lo que es y de quién es... ¿cómo que de quién?, ¡¡Cirio H. Santiago!!, el rey del "exploitation" Filipino-Americano de los 80 que tantos subproductos firmó para Roger Corman, sobre todo pseudo-"Rambos" y, of course, pseudo-"Mad Maxes 2", destacando ese mítico "Stryker", estrenado "Mad Max 3" en España (en el póster el nombre del director fue abreviado a Cirio H. Santiag, sin la o, por aquello de descastellanizarlo). Un jefe, un mito entrañable.
"Venganza desnuda" se puede disfrutar perfectamente con la actitud correcta... o incorrecta, según se mire.

lunes, 6 de noviembre de 2023

GOODBYE 20TH CENTURY

Recientemente rescatada para el formato domestico por la gente de Vinegar Sydrome, “Zbogum na dvaesettiot vek!”, de título internacional “Good Bye 20th Century”, es una película extraña y desasosegante a la que en Estados Unidos se le rinde un extraño culto, yo creo que, más que por lo que nos pueda ofrecer , por el hecho de su exótica procedencia, ya que es de nacionalidad macedonia. Y no son muchas las películas macedonias que osan asaltar el mundo americano. “Good Bye 20th Century” irrumpió a finales de los 90 en los USA como un elefante en una cacharrería, siendo elegida por su país como representante para la nominación al Oscar a la mejor película de habla no inglesa, el mismo año que España presentó aquél bodrio titulado “Secretos del corazón”. Ninguna de las dos lograron optar a la ansiada nominación, pero la de Macedonia sí tuvo presencia en unos cuantos festivales de cine fantástico donde adquirió un puñado de fans finos. La española ni eso.
Sin embargo, “Good Bye 20th Century” no es una buena película. Adolece de lo mismo que adolecía el cine fantástico español de los 90, nuevo, falto de experiencia. En ese sentido el film de los directores Mitrevski y Popovski es muy similar en forma y fondo a las primeras películas de Alex de La Iglesia, y hasta podríamos decir que guarda cierta deuda estética con “Acción Mutante” y “El día de La Bestia” de las que sería una pequeña mezcla. Cualquiera sospecharía que los directores macedonios eran grandes admiradores del trabajo del vasco, aunque lo más probable es que todo sea fruto de la caprichosa casualidad.
Como fuere, se trata de una película lenta y agobiante, violenta porque sí y extravagante, que con muy pocos diálogos nos muestra tres historias, bastante dispersas, ambientadas en distintas épocas. Así, la primera se sitúa en un futuro apocalíptico en el que la peña va vestida como en “Mad Max” y que gira en torno a guerras de clanes, en un argumento un poco difícil de descifrar, entre escenas raras de sexo en bañeras y tiparracos disfrazados caminando por el desierto. La segunda, imitando los ademanes del cine mudo, nos muestra la boda entre un hombre y una mujer que resultan ser hermanos. Cuando se descubre el incesto, se lía allí la de dios. La tercera se ambienta en la Navidad de 1999, con un Papá Noel que deambula por las calles hasta que llega a un velatorio. Una vez allí, se lía la de dios es cristo, otra vez, a base de metralleta. Todo ello servido con una cadencia muy rara. Las formas de contar las películas de los macedonios, poco o nada tiene que ver con las americanas o europeas, y quizás por eso,  o porque resulto un espectador plano y básico, me aburrí hasta la extenuación con el visionado.
Ya digo, esto es como una mala película de género española de los 90, como las que ya he citado más arriba o como “Atolladero” de Óscar Aibar, “La Lengua asesina” de Alberto Sciamma, o como toda esa morralla detestable de aquella época.
Pero se facturó en la jodida Macedonia… así que había que verla.
En cuanto a los directores, bueno, siguieron rodando. No demasiado, pero siguieron y, sobre todo, Darko Mitrevski hizo carrera rodando vídeos de corte erótico sobre go-go’s y stripers, mientras que el otro, Aleksandar Popovski, firmó una única película más. Al menos, prueben a pronunciar sus nombres: ¡Música para nuestros oídos y refrescante frutita para nuestras bocas!.