Mostrando las entradas para la consulta mel gibson ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta mel gibson ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de junio de 2012

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (21): MAD MAX 2 + 3 = Z MEN

Todos sabemos que la estrella de Mel Gibson hace tiempo que comenzó a apagarse. Últimamente no da pie con bola, y su incursión como secundario en la secuela de la horrible "Machete" es algo así como la señal definitiva de que los buenos tiempos de tio Mel han llegado a su fin. Buenos tiempos como los que vivió a principios de los 80, de cuando los dos primeros "Mad Max" le catapultaron a la fama y, de rebote, a Hollywood. Sin embargo, justo antes, entre la segunda "Mad Max" y la primera peli "seria y prestigiosa" que protagonizó, "El año que vivimos peligrosamente", existe un título del que, al parecer, el actor australiano no está demasiado orgulloso, hablamos de "Attack Force Z" o "Ataque Fuerza Z" o, directamente, "Z Men".
Parece raro que un film bélico con Gibson y Sam Neill en el reparto sea tan poco conocido, pero en parte todo ello tiene que ver con el hecho de que, desde su parimiento, todo fueron problemas y, encima, una vez estrenado, se pegó un hostión de aúpa. Los líos arrancan cuando su director y guionista contratado, Phillip Noyce, con un currículum -posterior- notorio ("Calma total", "Furia ciega", "El Santo", "El coleccionista de huesos", "Peligro inminente", "El americano impasible" o la reciente "Salt"), es sustituido por el don nadie Tim Burstall. ¿Motivo?, que Noyce desaprobaba el fichaje, en roles protagónicos, del más bien acabadito y zetoso John Phillip Law. A los productores les molaba Law, y se quedaron con él... y sin Noyce. Así que imaginaos el contraste, Mel Gibson y Sam Neill junto a un prota que le daba al film resultante pinta de ser una Filipinada de quinta regional.
Tal vez por eso, o por algún extraño motivo que desconozco, "Z Men" es una peli que a España llegó en varias ediciones distintas, con carátulas distintas, aunque todas ellas con una misma intención: explotar la presencia de "Mad Max". Y aquí es cuando entra en la ecuación la edición mal parida por los hermanos tontos de "Ízaro Cannon", los míticos "Pícaro Zannon", de los que ya habíamos hablado con anterioridad...


Con la excusa de que el film es una co-producción entre Australia y Taiwan, y se desarrolla durante la segunda guerra mundial, las imágenes utilizadas como base no pertenecen a "Z Men", sino a alguna que otra peli asiática de serie Z.
Una vez maquetado el pitote, vino el diseñador con un par de ejemplares del "Fotogramas" (cosecha del 80 y pico), recortó dos fotos del amigo Gibson, y las pegó ahí, de cualquier manera. Tan obvio resultan, que no me ha costado nada localizar las originales, ambas pertenecientes a la saga "Mad Max" (¡oh, casualidad!). La de la portada está sacada de una imagen promocional de "Mad Max: más allá de la cúpula del trueno", y la de la contraportada pertenece a "Mad Max 2: El guerrero de la carretera". Ahí van...


Y aquí tienen el efecto comparativo para que vean que no me flipo.


Hay un detalle más a destacar de esta maravillosa cutre-caratula, y es que, si se fijan, en el reparto NO aparece Sam Neill y, en su lugar, tenemos a un misterioso Oti. No, no se trata de que el diseñador se quedara sin Letrasset, en realidad este caballero existe, es un actor asiático originalmente nacido como O-Ti (vamos, que faltaba el guión).
Misterio resuelto, panza contenta.

Gracias al bueno de Norman Llorente por la caratula y la idea.

martes, 3 de mayo de 2011

MAD MAX 2: EL GUERRERO DE LA CARRETERA

"Mad Max 2" es una peli importante por varios motivos. Otro ejemplo -entre los pocos que hay- de que una segunda parte puede superar, y mucho, al film que la precedió (y puede ser genuinamente diferente). "Mad Max 1" estaba bien, pero "Mad Max 2" está muuuy bien. Fue la primera en apostar por unas formas estéticas y una "narrativa" luego explotada hasta la saciedad, la del rollo post-apocalíptico retro-punk pro-sadomaso medio-gay/leather con los coches extravagantemente tuneados como principal reclamo. Su éxito desencadenó la consabida fiebre de imitaciones desvergonzadas, siendo los Filipinos (ese famoso "Stryker", cuyo parecido extremo lo trajo a España como "Mad Max 3") y los Italianos los que no pararon de parir fotocopias a lo largo de unos cuantos años. Obviamente, también las hubo en Estados Unidos (no olvidemos que "Mad Max 2" es Australiana) y no únicamente de tirón zetoso, con el tiempo incluso le salieron imitadores de gran presupuesto (como "Waterworld", por ejemplo).
Max, después de perder a su mujer y su hijo en la primera parte, se convierte en un solitario y nihilista que vaga por los desiertos de Australia con su buga fardón. El futuro está fatal, escasea todo, pero lo más deseado es la gasolina. Max da con una refinería explotada y vigilada por una gente a la que, continuamente, asedian una panda de chungos motorizados. El colega decide ayudarles movido por un único motivo, recibir a cambio su ración de gasoil.
"Mad Max 2" está repleta de cosas que molan. Su look, sus personajes, el vestuario, los coches, la violencia (ese boomerang cortador de dedos!), etc, etc... pero lo que a mi me pone más farruco es el personaje de Max. Y no lo digo por lo bueno que pudiera estar Mel Gibson, sino porque el llamado "Guerrero de la carretera" (que gran título!!) es uno de los héroes de ficción más nihilistas, individualistas, egoistas y malcarados que existen. Únicamente se mueve por su propio interés, y así lo hace durante todo el metraje, y sin ocultarlo. Eso, para mi, es absolutamente genial. Todo en esta peli tiene un punto notable de mala hostia, aquí no hay historias de amor, no hay compasión alguna que valga, no te encariñes con los personajes, especialmente si son los buenos, porque morirán en la emocionante y vibrante carrera del climax final, y lo harán sin melodramas ni actos de heroísmo, simplemente estirarán la pata y el film seguirá su curso, imparable. Una actitud esta muy adecuada para una peli como "Mad Max 2".
Destaca entre los malos Vernon Wells, el "Benet" de "Commando" luciendo una chanante cresta roja. Interpreta a un esbirro que trabaja al servicio de unos de los villanos más chulos -pero más olvidados en las listas de villanos chulos- del cine, el brutal "Humungus"!!!!.
A mi de chaval, como suele ocurrir, me fascinaba el cartel de "Mad Max 2", que es el que ilustra esta reseña... con esos tios exageradamente musculados, transpirando agresividad y violencia, algo que aún denotaba más el "Clasificada S" que recibió en nuestra tierra. Era un film que entraba de lleno en el Top Ten de mis lista de "Pelis peligrosas que algún día reuniré valor para alquilar y ver". Finalmente lo hice, y desde entonces no he vuelto a mirar atrás.
Como es sabido, años después hubo una tercera parte ("Mad Max: mas allá de la cúpula del trueno") que, al integrarse de lleno en terreno mainstream, perdía buena parte de su mala gaita, dureza y maravilloso nihilismo. ¡Cristo, si hasta salían niños! (en "Mad Max 2" sale uno, pero es gruñón y agresivo). Con el tiempo se intentó rodar una cuarta entrega con Gibson, luego se habló de una serie, de una versión en dibujos animados para adultos y al final se llevó acabo una nueva aventura del loco Max, con otro actor, éxito de público y de crítica... pero da igual, hagan lo que hagan nunca estará a al altura. Eso seguro.
Un clásico del cine de acción que, si no has visto aún, debes ver pero YA!!!.

viernes, 26 de noviembre de 2010

PÁNICO ANTES DEL AMANECER

Jeff Lieberman era, justo durante el tránsito de los 70 a los 80, un realizador especializado en "fantastique" que prometía mucho. Confeso adorador de Brain De Palma y capaz de, ocasionalmente, sacarle mucho brillo a sus películas, el legado de Lieberman lo completan cosas tan dignas y entrañables (la mítica "Gusanos" -su mejor obra- o esta que ahora comento) como decepcionantes y aburridas ("Blue Sunshine" o "Remote Control", que debería revisar, pero retengo como muy mala). Esa inconsistencia acabó relegando al realizador al grupo de los olvidados, hasta que en el 2004 parió un film de horror reclamando su justo lugar ("Satan Little Helper").
A inicios del 2000 había leído yo muy buenas críticas (en la prensa extranjera, se entiende) de este slasher de culto, y me moría por verlo. Un ex-amigo lo consiguió en vhs, lo consumí y me llevé una tremenda decepción. Ahora puede localizarse a 1 euro en dvd como "Pánico, la pesadilla acaba de comenzar" y con ese precio, no podía negarle una segunda oportunidad (cosa de la que me alegro).
La trama es la de siempre, es en detalles concretos donde se vuelve diferente (y mejor). Un grupo de jovenzuelos van de acampada a lo más profundo del monte. Allí habita una familia compuesta por, entre otros, dos orondos psicópatas gemelos que se disponen a hacerles la vida imposible.
Dice Alexandre Aja que "Pánico antes del amanecer" fue plagiada sin compasión por "Km 666 / Wrong Turn" (curiosas acusaciones estas si tenemos en cuenta que el mismo Aja plagió material ajeno para su "Alta Tensión"). A ver, a mi me parece una apreciación un tanto exagerada. En 1981, año de producción del film comentado, ya se habían parido cosas como "La matanza de Texas", "Deliverance", "Viernes 13" o "Las colinas tienen ojos" (original, of course), con las que "Pánico..." (conocida como "Just Before Dawn" en los países de habla inglesa) tiene muuuucho en común. En lo que tal vez sí se adelantó moderadamente (y ahí vendría el sentido de la acusación de Aja) es que fue la primera en combinar elementos del slasher con elementos del survival, práctica esta hoy día muy generalizada. Pero por lo demás, que "Km 666" plagiara esta peli es tan probable como que plagia los mismos referentes que Jeff Lieberman tenía en 1981 (aunque él insista en que por entonces no había visto "La matanza de Texas" ni "Las colinas tienen ojos", pero sí confiesa la influencia de "Deliverance").
"Pánico antes del amanecer" hace gala de los defectos propios del género (o subgénero) en aquellos tiempos, su ritmo a veces exageradamente pausado o las absurdas secuencias dedicadas a mostrarnos cómo los jovenes protas se divierten. Pero también es verdad que posee aciertos no tan habituales en los slashers de entonces, como algunos encuadres o resoluciones visuales (jugando con luces o desenfoques) muy potables y que ayudan a crear cierta atmósfera incómoda. En este sentido, la minimalista pero efectiva banda sonora de Brad Fiedel hace mucho (y además, solo asoma en los momentos más adecuados, los justos, dejando fragmentos huérfanos de música incidental buscando así un mayor suspense). A Fiedel, actualmente muy reputado, podemos oírlo en algunas de las mejores partituras del cine de James Cameron, destacando los dos primeros "Terminators". El nivel de truculencia es tirando a bajo para los tiempos que corrían, pero por otro lado la peli incluye una muerte hacia el final que, por retorcida e inverosímil, pero efectiva, ha pasado ya a los anales de la historia del cine de acuchillamientos.
En el reparto destacan el veterano y entrañable George Kennedy, Gregg Henry (segundón de rostro muy reconocible. Lo has visto en "Payback" junto a Mel Gibson, "Star Trek: Insurrección", un montón de productos televisivos y, curiosamente, varios films de Brian De Palma posteriores a "Pánico antes del amanecer", ¿favor personal del director de "Carrie" a su fan, Jeff Lieberman?), Chris Lemmon (hijo de Jack, al que yo recordaba por su intervención en "Wishmaster") o Ralph Seymour (estaba en "Ghoulies", pero también "Los albóndigas atacan de nuevo", "Killer Party", "Fletch, el camaleón" y ¡"El imperio del sol"!).
Resumiendo, sin ser la polla (hay quien la tiene por un absoluto clásico ochentero) sí se trata de una peli repleta de aciertos y que se deja ver con agrado. Encima, en el soundtrack tenemos el "Heart of Glass" de "Blondie".... ¡¿se puede pedir más?!.

lunes, 16 de agosto de 2010

BATES MOTEL

Corríjanme si me equivoco, pero ¿no se llamaba "El motel de Norman" esta película en nuestras Españas?. Han pasado muchos años, y no logro agenciarme ningún dato fiable al respecto, pero me suena un huevo. Otro caso más (por suerte no son demasiados) de título ignorado voluntariamente por mi persona en el momento de su lanzamiento. Lo vi tropecientas veces en las estanterías, pero nunca jamás lo alquilé. Y lo atribuyo a un sexto sentido, puesto que se trata de un telefilm y yo, por norma, suelo aborrecerlos. Sin embargo, ayer noche lo degusté no sin cierta nostalgia, y esto es lo que he podido sacar del pitote...
Norman Bates es llevado a un psiquiátrico, donde entabla una relación casi padre/hijo con un chavalín también allí ingresado. Pasan los años, Norman la palma (sí, en esta muere sin salir del encierro) y deja su legado al crío, ahora más crecido y con una espantosa mueca de loco peligroso. Cuando hablo de su legado me refiero, obvio, al hotel donde ocurrió todo. El afortunado, junto a un grupo de variopintos amigos, pide un préstamo y lo convierte en un lugar nuevo y lleno de vida (incluso mete un bar). Paralelamente a esto, y sin prestarle mucha atención, tenemos una sospechosa silueta asomando desde la ventana de lo que era la habitación de la señora Bates.
Bien, todo eso suma una hora de metraje resuelta como en los buenos telefilms. Sosa, correcta, limpia, anodina... sin muertes, ni terror, ni sangre, ni nada de nada de nada, aunque lo suficientemente soportable para verla con agrado. Pero "Bates Motel" es el episodio piloto de una serie que nunca cuajó, y su estructura iba a ser la de contarnos las trifulcas de los diferentes clientes que decidían pasar una noche en tan enigmático lugar. Así pues, y a modo de demostración, la peli desvía su interés, deja a los personajes principales de lado durante 25 minutos y nos cuenta la aburrrrrrrrrrrrrrida historia de una tía que se quiere suicidar pero es "salvada" por los fantasmas del pasado que le hacen redescubrir el amor por la vida (¡buenos sentimientos!)... buaaargh!!!. Horrible. Espantosa. Olvidable.
Pasada esta tortura, regresamos a la trama inicial, que se acelera hasta su atolondrado y absurdísimo desenlace, donde aparecen dos impostores disfrazados de la madre de Norman, muy bien caracterizados, y sin que no la palme ni el malo de la función, se acaba. Eso sí, mensaje final incluido del nuevo dueño del motel hablando a cámara cual Rod Serling.
Revoloteando entre los protas, los muy televisivos Bud Cort (yo lo conocía por su divertido papel de doctor en la mítica "Hysterical") y Lori Petty, tenemos algunos rostros razonablemente populares como los de un jovencillo Jason Bateman, Moses Gunn ("Amityville 2"), Robert Picardo (habitual en los repartos de Joe Dante) y el eterno secundario Gregg Henry (estuvo en "Payback" junto a Mel Gibson).
¿Veredicto?, es curiosa para UN ÚNICO visionado. Luego la borras.

martes, 21 de septiembre de 2010

LOS ANIQUILADORES

Gran título y gran cartel. Cuando de chaval, y en plena fiebre justiciera, vi semejante caramelo anunciado en las páginas de alguna revista del gremio, comencé a echar babas y no dejé de hacerlo hasta que logré localizarla y alquilarla. Aquello se prometía un film oscuro y ultra-violento al borde de lo moralmente permitido como en aquellos tiempos fue "El Exterminador". ¿Y que me encontré?, algo bastante lejano a tan jugoso concepto.
Si en la serie del "Equipo A" la gente muriese, sería igual que esta peli. Sí amigos, alguien por la red describe "Los Aniquiladores" como la perfecta mezcla entre tan afamado producto televisivo y "El justiciero de la ciudad". Cuanta razón. Y es que tras la cámara tenemos a Charles E. Sellier Jr., o lo que es lo mismo, un realizador que convirtió la sosería, la escasez de todo y la estética de lo simple y estático en todo un arte, como había demostrado un año antes en su película más famosa, "Noche de paz, noche de muerte" (y penúltima, al tío le va más lo de producir). Sellier venía de la televisión, y en su cine se nota, por el modo de planificar, encuadrar y rodar. Todo ello hace que el parecido de "Los Aniquiladores" y "El Equipo A" sea aún mayor, a lo que tenemos que sumar los siguiente elementos: Los justicieros de este film son cuatro, todos veteranos del Vietnam, uno es más mayor y astuto, hay otro algo alocado y sí, uno "de color". Van en una furgo negra (sin raya roja) y les encanta planear emboscadas (para que salgan bien). Siempre actuando al margen de la ley y con la loable intención de ayudar al inocente y al necesitado (a los dos, vamos). Mola.
Terminada la guerra del Vietnam y ya en casa, un veterano descubre que su barrio se ha convertido en un hervidero de mala gente, bandas, tráfico de drogas y violencia. Harto, decide plantar cara, pero le sale mal. Tanto es así que, en fin, muere. Sus ex-compañeros de armas van al lugar y ajustan cuentas con el asesino y, ya de paso, arreglan el barrio por completo.
Charles E. Sellier Jr. intenta dotar al film de una violencia sórdida e impactante, pero su pasado telefílmico le puede y el resultado, por mucho que se esfuerce, termina siendo tan forzado y antinatural que, en fin, no impacta, ni ofende, ni molesta. De todos modos, y a pesar de la apreciación, no os penséis que la violencia salvaje rula a sus anchas en "Los Aniquiladores", porque no (y de los tipos de la carátula olvidaros, ¡no sé ni quien son!).
En el reparto tenemos algunos entrañables rostros ligados a la "serie B" y las cult-movies como Gerrit Graham ("El fantasma del paraíso", "Terrorvision"), Christopher Stone ("Aullidos", donde interpretaba a un personaje de idéntico nombre), Lawrence Hilton-Jacobs (todo un clásico de la caja tonta y el video-club y que, ¡oh!, en "El justiciero de la ciudad" ¡hacía de matón!) y Andy Wood quien, justo después, se dejaría ver en "Rambo". El malo lo interpreta Paul Koslo (con una cabellera digna del Mel Gibson de "Arma Letal"), al que hemos visto en "El último hombre... vivo" y "Xtro 2" y que, curiosamente, también intervino en algún episodio del "Equipo A". Joder, ¡solo falta Jan-Michael Vincent y tenemos a la familia al completo!.
A pesar de su sosería y su ritmo zarrapastroso se puede ver si te lo propones, especialmente toda la parte final, lo más dinámico del conjunto. Después de todo ¡a duras penas llega a los 80 minutos, oiga!.

jueves, 10 de marzo de 2011

STRYKER (MAD MAX 3)

Si lo miras serenamente, rodar una copia de "Mad Max 2" (que no de "Mad Max") ha de ser la cosa más económica del mundo, al fin y al cabo solo necesitas un desierto y cuatro coches salvados del desgüace. Será por eso que la serie Z esta plagada de esta clase de películas y de directores del calibre de Cirio H. Santiago, una auténtica leyenda en esto del llamado cine exploitation. Salido de una respetable familia de cineastas allí en el pais que lo vio nacer, Filipinas, Cirio vivió su momento de indiscutible gloria como mano derecha del rey de los tacaños, Roger Corman. Fue durante los 80 y parte de los 90, que don Santiago trabajó a destajo para el afamado productor yankee, firmando toda clase de pelis adecuadas a las demandas del mercado... que por aquel entonces exigía tiarrones musculosos capaces de exterminar a un nutrido grupo de extras en 20 minutos de metraje. Pero antes de todo eso, Cirio H. Santiago dio en la diana con la película que nos ocupa, "Stryker". Copia desvergonzada de las aventuras post-nucleares de Mel Gibson que de tan descarada llegó a estrenarse por estos lares como "Mad Max 3" (y su director rebautizado como Cirio H. Santiag, supongo que con el ingenuo fin de "americanizar" el nombre. Pueden corroborarlo con el póster que les dejo abajo de todo). Y es que, en esencia, cuenta exactamente lo mismo, pero cambiando la gasolina por agua potable, un recurso bastante más obvio (aunque menos inteligente). El rollo es el de siempre: malísimos vestidos de cuero negro luchan contra buenísimos vestidos con telas blancas con el fin de arrebatarles la poca gasolin... hummm, la poca agua que les queda. Los buenos, que son un poco tontos y muy blandengues, piden ayuda al "heroe solitario errante que pasaba por allí", en este caso Stryker, el arquetípico guerrero con cara de mala hostia, barba de cuatro días, look chanante, individualismo y/o pasotismo a prueba de bombas, enemigo de la higiene, macho pero sensible y con un trauma pasado (¿el asesinato de su mujer, quizás?) que de entrada dice que ni hablar del peluquín para, aluego, tras ser humillado y vapuleado por los malos, cambiar de opinión. Todo eso aliñado con disparos, coches, explosiones, cutrismo por doquier, violencia burra y bastante sosismo vía intravenosa.

viernes, 17 de octubre de 2014

NOSOTROS NO SOMOS ÁNGELES

El “ExploitationItaliano es absolutamente fascinante, descarado y rozando la ilegalidad. No contentos con plagiar todo éxito norteamericano que se les ponía a tiro, también tenían que auto plagiarse  y hacer las versiones de los éxitos autóctonos con la idea de arañar unos cuantos miles de dólares.
Así nace el fenómeno Michael Coby y Paul  Smith o como vulgarmente se les conoce en círculos más o menos especializados “Los clones de Bud Spencer y Terence Hill”.
Obviamente, Bud y Terence lo petaron no solo en Europa, sino que en estados unidos llegaron a tener algo de éxito.
Todo esto nos remite a los años setenta y tras el éxito de “Le llamaban Trinidad”, que a algún despiadado productor Italiano, se le ocurrió plagiar la película y para ello contrató a dos actores que se parecieran a los astros, o al menos, que juntos pudieran crear confusión entre las plateas europeas. Estos fueron  el americano Paul Smith y  el Italiano Michael Coby: el primero sería el sosias de Bud Spencer, y el segundo lo sería de Terence Hill, y si bien es cierto que el primero tiene un gran parecido con Spencer, el segundo, nacido con el nombre de Antonio Cantafora se parecía a Hill únicamente en que era delgado y rubio. Pero efectivamente, juntos daban el pego, y podían pasar por los auténticos ante el espectador más despistado, máxime cuando, al estar rodadas las películas de Bud y Terence en Inglés, eran doblados por los mismos actores que solían doblar a Bud Spencer y Terence Hill en las versiones italianas de sus películas.
Así, el “exploitation” que generó “Le llamaban Trinidad”, pasó a llamarse “Carambola”… y coló, ¡vaya si coló! La película fue lo suficientemente rentable como para generar una secuela  y  tres películas más con esta pareja, hasta que el engaño dejó de ser efectivo.
En España, pasó algo curiosísimo. Se estrenó la película “Carambola” y pasó inadvertida, apenas congregó 30.000 espectadores de los años setenta. Pero la secuela se estrenó con el título de “Les llamaban los hermanos de Trinidad”,  y esta si, congregó cerca de los 700.000 espectadores. Así que se re-estrenó “Carambola” un año después con la premisa de ser “De los creadores de “Les llamaban los hermanos de Trinidad”” y metió en salas 500.000 espectadores más… pero ya la película posterior, que es la que nos ocupa, no logró engañar a nadie y no la vio en cine ni el Tato. Las ultimas, directamente, ni se estrenaron. Quizás en vídeo.
No obstante, y antes de pasar a comentar la película, contaré una anécdota: Resulta que el productor de su última película como clones “Simón y Mateo”, Edward L. Montoro, decidió estrenarla en Estados Unidos bajo el título de “Convoy Buddies”, y para ver si los yankies picaban, borró de los créditos los nombres de nuestros protagonistas, pasando a  rebautizarles como  ¡Bob Spencer y Terrance Hall! Esto cabreó muchísimo a Smith que decía que el nombre era la única identidad de un actor, y denunció a Montoro, ganando el litigio y siendo indemnizado por daños y prejuicios. En consecuencia, se acabó el fenómeno de los clones de Bud Spencer y Terence Hill, siguiendo cada uno de los actores sus carreras por separado. En el caso de Smith, la cosa fue a mejor, ya que, tras hacer una película en solitario como clon de Spencer en Israel –“Si me enfado… lo rompo todo”-, dónde esta particular pareja gozó de mayor éxito, se trasladó a Hollywood, donde se ganó un huequito en el “Star System”, haciendo de Brutus en el “Popeye” de Robert Altman, y haciendo papeles en  “El Expreso de medianoche”, “Dune” e incluso un auto-homenaje en “Maverick” junto  a Mel Gibson, aunque siguió haciendo roñas, incluso en España, donde participó en nuestra “Mil gritos tiene la noche” de Juan Piquer Simón.
Por su parte, Coby, llegó a trabajar con directores como Fellini, Skolomovski o Michael Winner, pero su carrera deambuló por la serie B más feroz apareciendo en films como “Demons II”, “El Jugador” de Argento, y fue  la identidad secreta de “Supersonic Man” de Juan Piquer Simón…. Así  que ¡Ambos trabajaron a las ordenes de Juan Piquer Simón¡ ¿Conocería este estas películas?
Por su parte, “Nosotros no somos ángeles” sería consecuencia del éxito de “También los ángeles comen judías” y en algunos países como Francia, llegó a estrenarse como tercera parte del binomio “Trinidad”, convirtiéndolo en trilogía aunque nada tenía que ver. Aún así, esto tiene algo de sentido porque esta película aprovechaba todos los tópicos del cine de Terence Hill y Bud Spencer; Es decir, se parecía en el póster y en el título a “También losángeles comen judías” y Paul Smith aquí es luchador de lucha libre como lo era Spencer en la que expolia, pero por otro lado, la película transcurre en el lejano Oeste, pero ya con la mecánica instaurada, lo que les permite a nuestros protagonistas, pelearse por la propiedad de un automóvil , como lo hacían Hill y Spencer en “Y si no nos enfadamos”. Vamos, para que el público pique, si no es por un lado, por otro. Huelga decir que en todas sus películas, nuestros actores se peleaban (un tanto chusqueramente) e imitaban gestos y ademanes de Bud y Terence, con el fin de asemejarse lo máximo posible.
“Nosotros no somos ángeles” tiene la trama más confusa y peor explicada de la historia del cine. Vemos a nuestros actores haciéndolo como los otros, pero todo lo demás falla, no solo el entretenimiento (esto es aburridísimo) si no la dirección y la estructura de la película, con lo que nos enteramos de poco, pero la película trata de contar la historia de dos hermanos que, peleándose por un coche Europeo que han comprado, deciden poner una empresa de automóviles en el oeste, donde este  vehículo aún no ha llegado, y donde los republicanos se oponen a tal  progreso, lo que les acarreará un montón de problemas que tendrán que resolver a base de mamporros y buenos sentimientos. Ni que decir tiene, que las peleas de esta película están a años luz de las de las películas de Terence Hill y Bud Spencer. Pero eso es lo grande de todo esto. Con este tipo de películas, es mejor lo que hay detrás que las pelis en si mismas, que siempre son insoportables.
Dirige la película bajo pseudónimo de Frank Kramer, Gianfranco Parolini, artesano italiano como cualquier otro, que firmó cosas como “Los 3 Supermen”,  reputados “Spaghetti Westerns” como “Adiós Sabata” o “Seis balas, una venganza, una oración” y otras marcianadas como "Yeti: el abominable hombre de las nieves" o "El secreto del imperio de los incas".
Ahora vayamos con una de las ediciones videográficas de esta película en nuestro país, y que muy bien podría ir en nuestra sección “Aquellas  carátulas maravillosas”. Porque si en Italia eran expoliadores, aquí en nuestros videoclubes, con tal de que alquiláramos como borregos, hacían con la carátula lo que les salía de los cojones.
Vale que la peli se vende como si fuera de Terence Hill y Bud Spencer –fíjense bien en el cartel que ilustra la reseña- pero si presidiendo el póster tenemos una ilustración de Paul Smith… ¿Qué necesidad había de poner otra del propio Terence Hill al lado y no de Michael Coby?. Y por si eso fuera poco, miren el dibujillo de debajo de los actores. Ahora miren este cartel de “Loca academia de Policía IV” que les he colocado a la derecha. Saquen sus conclusiones.
En cualquier caso, resulta todo esto del todo fascinante. Igual que el fenómeno “Clones”. Ahora ¿Las películas? Una puta mierda. Pero hay que verlas y coleccionarlas… al menos yo no puedo evitarlo.

miércoles, 26 de junio de 2013

LA CASA DE LOS HORRORES

No deja de ser reveladoramente divertido que en el póster original de "La casa de los horrores", estupendamente titulada "The Funhouse" en su versión original (es decir, "La casa de la diversión", por lo visto en España éramos más paletos y necesitábamos un título más directo), figure un slogan que dice: "Una buena película de horror a la "vieja escuela"!". ¿Lo ven?, todo es cíclico. Hoy día films como "Hatchet" se anuncian -engañosamente- como "terror del de antes, del bueno", refiriéndose al de los años 80. Y las películas de terror de los 80, esas que actualmente consideramos clásicos intocables e inmejorables, utilizaban la misma táctica, refiriéndose vaya usted a saber a qué época. Los eruditos afirmarían sin rubor (y más teniendo en cuenta el origen de su director) que la cita apunta a los años 70. Pero amigos, en 1981, año de producción de "La casa de los horrores", los 70 aún estaban recientes. No eran "vieja escuela" para nada. Y, después de todo, el film chupa del lenguaje cinematográfico instaurado justamente durante dicha década. Mucho me temo que ese slogan se refiere a los clásicos, los de la "Universal" en blanco y negro, teoría esta corroborada por la continua presencia del monstruo de Frankenstein a lo largo de "The Funhouse", ya sea en un televisor, en formato póster o, ya directamente, como disfraz que, para más señas, luce el monstruo asesino del film (y porque "Universal" es quien produce el pifostio).
Considerada por buena parte del fandom -me incluyo- como una de las mejores películas de Tobe "La matanza de Texas" Hooper (seguramente sea su último título realmente digno, de verdad, sin fisuras), "La casa de los horrores" ha pasado a los anales del género como un "slasher", aunque yo, purista como soy, no creo que encaje con tanta sencillez y celeridad en la etiqueta. Sí, era la época en la que el cine de acuchillamientos vivía su mejor momento. Sí, arranca con un DESCARADO homenaje a "La noche de Halloween" (que a mi, de chaval, me sorprendió y me indignó, casi como si estuviera presenciado un expolio desvergonzado). Y sí, hay adolescentes calenturientos perseguidos y cazados por un tío deforme. Pero, en realidad, la estructura de la película está más cerca del "thriller" que del horror propiamente dicho. Y, siendo más quisquillosos, la verdadera "caza al teenager" no arranca hasta pasados 60 minutos, quedando condensada únicamente en los últimos 30 (tampoco hay muchos adolescentes que matar, solo cuatro). ¿Significa que la hora previa es un tostón y bla, bla?. Para nada, de hecho, casi casi podría decirse que es al revés (pero tampoco).
Unos jovencitos salidos y cargantes van a pasar la noche a la feria que se ha instalado a las afueras de la ciudad. Se suben a las atracciones, se besuquean, se pitorrean de los números de magia, fuman porros, se cachondean de la pitonisa que les lee la fortuna, se magrean, bromean con los animales deformes y, finalmente, deciden pasar la noche en la casa de los horrores (un dato curioso, en la versión que tengo yo, grabada de Tv2 hace un porrón de años, las escenas de drogas y tetas cuentan con un doblaje diferente. Vamos, estaban cortadas. ¿En 1981?, tampoco son tan extremas. A saber...). Cuando todas las luces se han apagado, y los autómatas han dejado de moverse, el misterioso individuo encargado de arrastrar las vagonetas entra en el almacén de la atracción con la pitonisa, a la que ha pagado para que le dé un poco de placer carnal. Pero el baranda se corre rápido y ella, a pesar de cobrar cien pavos, le dice que se acabó. Él entra en cólera y la mata. Su padre, tras echarle una bronca y revelarnos su exageradamente monstruoso rostro real, descubre que nuestros protagonistas adolescentes han sido testigos de toda la refriega, así que decide mandar a su retoño a por ellos con el fin de no dejar ningún testigo vivo.
A diferencia de los "slashers" comunes, en "La casa de los horrores" los "malos" tienen rostro, actitudes más "humanas", sufren, gritan... no son meras máquinas de matar, silenciosas y metódicas. De hecho, el monstruo protagonista da un poco de pena ya que en realidad es su alcohólico padre el que le da mala vida, la pega y le manipula (aunque se siente culpable por ello). Uno de los aspectos más interesantes del film es su decadente atmósfera.  Todos los personajes que pululan por la feria son cincuentones con malas pulgas, visiblemente amargados, hastiados de la vida y que sujetan una botella. Ahí es donde radica la verdadera sordidez de la película (el lado "sleaze" que dirían los yankees), algo especialmente incrementado por la secuencia, patética e incómoda, en la que una avejentada y chillona pitonisa la hace una pajilla al desesperado monstruo que babea de placer. Siendo una producción "Universal", no esperéis mucho más. El nivel de violencia anda bajo mínimos, muy poca cosa, algo que ya entonces no era precisamente lo habitual. En la parte buena, ello se traduce en un acabado muy profesional, muy nítido, muy "mainstream", con medios de sobras y formato panorámico. Y aunque a mi también me ponen mucho los 16mm, el grano y la cámara borracha, en este caso lo agradecí.
A la mentada atmósfera decadente hay que sumarle el esfuerzo que hace Hooper por incrementar la sensación de inquietud a base de jugar mucho con las figuras y los autómatas que pueblan la terrorífica atracción, pero no acaba de lograrlo. Sin embargo, estos resultan muy útiles y adecuados en los prometedores títulos de crédito iniciales. Algo es algo. Con todo, y a pesar de la poca sangre, "La casa de los horrores" funciona. Y muy bien. Es entretenida, visualmente atractiva, va cargadita de pequeños elementos de esos que se te graban en la retina de por vida, luce una colección de carteles bien chulos (el peor, justamente, es el que se ha fabricado recientemente para el Blu-Ray) y su condición de clásico del horror de su década lo convierte en una pieza de obligada visión para fans, estudiosos y coleccionistas. Nadie dijo obra maestra, pero tampoco cagarruta.

Del reparto merecen destacarse algunos rostros. La adolescente protagonista, Elizabeth Berridge, unos años después alcanzaría bastante popularidad como la mujer de Mozart en el famoso -y estupendo- biopic "Amadeus", aunque ello no le ayudaría mucho. En su curriculum posterior "destaca" su intervención no acreditada como prostituta de relleno en "Payback", la de Mel Gibson. Desde el 2010 que no ha vuelto a actuar en el cine. Raro. Cooper Huckabee, el actor que interpreta a su novio macarrilla, tiene una carrera de lo más longeva. Recientemente lo has visto en, nada menos, "Django desencadenado". Su colega, Miles Chapin, luce una cara muy reconocible, pero aunque ha salido en pelis como "Howard, un nuevo héroe" o "Man on the moon" y "El escándalo Larry Flint" (otro actor del mismo reparto relacionado con Milos Forman.... ¿será Milos fan de la peli de Hooper?), no logro situar dónde lo había visto yo antes. Kevin Conway es un actor secundario de esos de carácter con una larguísima trayectoria trufada de títulos de toda clase, lo curioso de "La casa de los horrores" es que interpreta a tres personajes distintos, todos ellos responsables de berrear micro mediante con el fin de atraer espectadores a sus respectivas carpas. En la misma casa de los horrores (y, por tanto, como padre del monstruo asesino), en la de los animales deformes y en la de las strippers. ¿Qué pretendía Tobe Hooper con ello?, ¿enrarecer más la atmósfera o darnos a entender que allí todos son familia porque todos follan con todos?. Extraño y efectivo. Herb Robins, que interpreta al director de la feria, tiene en su filmografía un título de lo más atípico, "The Worm Eaters", de la que es prota, guionista y director, con el inefable Ted V. Mikels produciendo. Toma ya!. No podemos cerrar este repaso sin mencionar la genial escena protagonizada por el ya fallecido William "El fantasma del paraíso" Finley, en la que interpreta a un -sí, también- decadente pero carismático mago vestido de Drácula del todo entrañable. 
En cuanto al personal oculto tras la cámara, y dejando a Hooper a un lado, merece destacarse al guionista, Lawrence/Larry Block, cuya otra única aportación al séptimo arte fue la historia de base para el "Capitán América" de Albert Pyun (!). En tareas de producción encontramos a Mark Lester, sí, el entonces futuro responsable de "Curso 1984" y la estupenda "Commando". El prestigioso Andrew Laszlo ejerce como director de fotografía. Los efectos de maquillaje y tal corren a cargo de un grande, Rick Baker, asistido por otro nombre de peso, Craig Reardon.
El escritor de terrores Dean R. Koontz se encargó de la versión novelizada de la peli. Tanto le moló la experiencia, que decidió ampliarla (narrando el origen del monstruo y otras trifulcas) y convertirla en obra propia (pero conservando el título).

Eli Roth, padre de los "Hostel", ha comentado en más de una ocasión que le molaría hacer un remake de "La casa de los horrores", y podría salirle algo chulo, aunque todavía no se ha materializado (antes que remakee "Me bebo tu sangre", que le pega más). Sin embargo, podemos decir que ya hay un remake no del todo oficial, "Dark Ride, la casa del terror", la última vez que la revisé la encontré TAN mala que le regalé el consiguiente dvd a un amigo.
"The Funhouse", lista para descubrir o redisfrutar.