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miércoles, 13 de junio de 2012

UN CASTILLO ALUCINANTE

Horroroso título español con el que se bautizó a una de las producciones “Full Moon” que Stuart Gordon dirigió para la factoría – y por ende, de las mejores-.
Todavía no andaba muy pervertida la productora que se hizo un hueco en el corazón del fandom con la saga de “Puppet Master”, y todavía hacían películas potables, no por la producción y las artes de Charles Band y su familia, si no por el incuestionable talento de Gordon. Salvando las distancias, “Un castillo alucinante” (“Castle Freak” en el resto del mundo), tienes esos aires y maneras de las entrañables producciones “Empire”.
Básicamente, se nos cuenta la historia de una familia americana que hereda un castillo en un remoto pueblo Italiano. En ese castillo tiempo atrás, vivió una duquesa que fingió la muerte de su hijo, un deforme, y lo encerró en una mazamorra. Cuando esta familia llega allí, el deforme continúa por el castillo y al tomar contacto con la hija ciega del patriarca, este se encapricha, se escapa como puede de la mazmorra, y lógicamente, arma una escabechina.
Stuart Gordon, se pasa por los huevos los presupuestos pequeños, y resuelve contrariedades con talento y un dominio absoluto de la situación, usando en la mayoría del metraje la cámara al hombro, y recreándose en las escenas más sangrientas y efectivas. Sin duda, peli que toca Gordon, peli que se convierte en peli de autor, por lo personal de su manera de rodar y sus tempos tan característicos. Siguiendo con la tradición que comenzó con “Re- Animator” en los tiempos de la “Empire”, en el reparto contamos con un hiper-mega-sobreactuado Jefrey Combs al que da gusto verlo en acción y a una recatada Barbara Crampton, que a pesar de que el filme tienes generosos destetes y felpudos, vemos vestida todo el tiempo.
Como estaba rodada en Italia, en el momento de su estreno, muchos plumillas especializados quisieron ver más allá de los hechos, afirmando que Gordon había rodado una especie de homenaje al cine de terror Italiano. Mentira, o un criterio mínimo. Stuart Gordon rodó una peli a lo Stuart Gordon, sin tener en cuenta a los italianos más que en el momento de cobrar el cheque.
Entretenida, sórdida, y al fin de al cabo cutrecilla, “Un castillo alucinante”, probablemente sea la mejor película de “Full Moon”, y también, una de las mejores de Don Stuart Gordon, al que ya se le echa un pelín de menos tras las cámaras. ¿Saben lo que diría Joaquín Prat? Pues eso, que se la recomiendo.

martes, 29 de enero de 2013

LA NOVIA DE RE-ANIMATOR

Lógicamente, el éxito cosechado por esa obra maestra que es “Re-Animator”, dio pie a una secuela.
Ya muerta la mítica Empire, mutada en la más pequeña FullMoon y con Stuart Gordon colando un pie en el mainstream, Brian Yuzna, que había dirigido la sobre valorada “Society” y que había supuesto un éxito, decidió levantar esta segunda parte, buscándose otra productora pequeñita e independiente a la que sacarle los cuartos, rescatando a la mayor parte del elenco de “Re- Animator” y convencido de su talento como director, poniendose tras las cámaras.
Y tras su paso por distintos  festivales especializados, finalmente la película se estrenó directamente en video clubs. Y hasta muchos años después que más o menos se la reivindicó, pasó inadvertida para la mayoría del público.
El doctor West y el doctor Cain, se encuentran en Perú dónde continúan sus experimentos de reanimación de los muertos.
De vuelta al hospital universitario de Miskatonic, donde inexplicablemente, y tras la masacre de ocho meses atrás en la que estaban metidos de pleno, siguen ejerciendo la medicina (¡¡¡). El doctor West descubre que se pueden animar las partes del cuerpo por separado. Como conservan el corazón de la fallecida novia del doctor Cain, estos deciden crear una mujer por piezas e inyectarle el suero verde en el corazón para que lo distribuya a las distintas partes del cuerpo. Con la policía investigando el caso de la masacre pisandoles los talones, estos experimentos no acaban de salir del todo bien.
Huelga decir, que busca un homenaje al clásico de la Universal “La novia de Frankenstein”.
Obviamente, la secuela comparada con la original, es un pedazo de mierda infecta. Sin embargo, Yuzna no era tan manazas como lo es hoy en día y si bien no es una secuela digna, al menos es una película entretenida con momentos muy logrados.
Ahora, que quede clara una cosa: quien diga que en el cine de género no hay lugar para el sello personal, el sello de autor, que se mire bien estas películas. Porque el primer “Re-animator”, tiene el sello de Stuart Gordon bien impregnadito, al igual que “La novia de Re-Animator” tiene el de Brian Yuzna, vamos, que se nota que una es del uno, y la otra es del otro.
En los aciertos de esta secuela está el hecho de que West cada dos por tres experimenta uniendo distintas partes del cuerpo para darles vida (un brazo y una pierna, unos dedos y un ojo, incluso le pone un brazo humano a un perro), creando una galería de aberrantes monstruitos que tiene cierta gracia. Por otro lado, tenemos la presencia de doctor Hill, ya saben, la cabeza del malo de la función de la primera película, que se cose (y reanima) dos alas de murciélago en a modo de orejas, con lo que tenemos una cabeza voladora pululando por ahí. Sin embargo, este personaje antagonista, simplemente hace acto de presencia, su importancia en la película es mínima, prácticamente desaparece su rol de archienemigo del doctor West, y la verdad, el meterle ahí y que no la líe parda, es una chapuza de tomo y lomo.
Más cagadas; Ok que el Doctor Hill hable y piense razonablemente como sucedía en la primera, aunque no se nos explique el por qué, pero en la primera los reanimados actuaban de forma primitiva y violenta. En esta secuela ¿Por qué cojones tienen que hablar y demostrar sentimientos? Hay incluso una secuencia de celos entre el policía reanimado y su mujer reanimada, lo cual me parece una puta mierda. Y es que si en el primer “Re-animator” los CUESTINABLES toques de humor, solo los supieron ver cierto sector un poco mentecato del público, y en todo caso, estos serían mínimos, en esta, ya están impuestos ahí a sabiendas, lo que sigue siendo una gran putada.
Así pues, como continuación de la de Stuart Gordon, esto es infame e indigno, sin embargo como película de Brian Yuzna, es una de las mejores.
Nada  malo que decir sin embargo acerca de los artesanales efectos especiales a cargo de John Carl Buechler y Screamin Mad george.
Así, que en realidad, no es tan mala como cabe de esperar y justamente está entretenida.
Lo que vendría después si que es para matarlos a todos, y esconderle la farlopa a Brian Yuzna.
Como frikada decir, que en nuestro país, en la era dorada del vide club, se le anticipó una producción italiana dirigida por Luigi Montefiori (director de “2020, los rangers de Texas”, junto con Aristide Massaccesi), más conocido como George Estman, que como guardaba cierta similitud en el argumento con la primera “Re-animator” los sin vergüenzas de los distribuidores no tuvieron remilgos y la titularon “Re-Animator II”. Así mismo, en los usa, serían incontables las “fan movies” que se rodaron acerca del tema, pero, con edición en vhs en Argentina (¿) se editó un “Re-animator 2”, con un argumento un tanto parecido al de esta “La novia de Re-Animator”.
Adjunto sendos carteles.



jueves, 27 de mayo de 2010

TERROR EN ESTADO PURO: EL CANIBAL

Tras "Masters of Horror", Mick Garris crea otra serie con la misma premisa: "Terror en estado puro" con capítulos independientes dirigidos por distintos directores especializados en el género. Vamos, una nueva temporada de "Masters of Horror", si no fuera porque faltan los grandes (Argento, Carpenter…) y porque los capítulos son esta vez mucho más cortos.
Como no tengo el mas mínimo interés en comerme la serie entera, al menos 
me he preocupado de ver el capítulo del director que más me interesaba, este "El caníbal" de Stuart Gordon.
La policía captura a un tipo que secuestraba personas, las torturaba y, cuando tenía hambre, cortaba alguna parte de sus cuerpos, la cocinaba y después se la comía. Una agente novata, fan del cine de terror, comienza a fascinarse por el personaje. Tras ser elegida junto a dos compañeros para hacer guardia esa noche, se sucederán los actos paranormales.
Pues está muy bien este capítulo. Es como ver un corto de Stuart Gordon en el que la esencia de sus dos estilos mas característicos ha quedado bien reflejada en escasos cuarenta minutos. Tiene la atmosfera agobiante de los últimos trabajos ( "Stuck", "Edmond") y el horror salvaje de los de entre medias ("Re-Sonator", "Dolls"...). Gordon tiene un sello propio,uno con el que te puede marcar como a una res, y por eso siempre merece la pena ver algo en lo que esté implicado.
En el reparto tenemos a un clásico de la factoría Gordon, Stephen Lee. Interpretando al desagradable caníbal de dentadura horrible tenemos a Stephen R. Hart.
Muy majo, muy recomendable, siempre que seas un Gordomaníaco, que yo se que a muchos no les entra tan fácil cómo a mí. Y es que yo soy muy puta.

viernes, 9 de abril de 2021

HERBERT WEST: RE-ANIMATOR

Como el relato de H.P Lovecraft “Herbert West: Reanimator” es de dominio público, cualquiera puede hacer lo que le de la gana con el personaje. Es por esto que el italiano Ivan Zuccon, cineasta amateur de los de la vía de en medio que tras leerse el “Necronomicon” y la gran mayoría de la obra de Lovecraft se dedica mayormente a adaptarla, liándose la manta a la cabeza para realizar, no ya una adaptación fiel del relato como cabía esperar, sino una nueva versión en la que mezcla elementos de aquel con el universo creado por Brian Yuzna y Stuart Gordon en “Re-Animator”. Son las ideas descabelladas que se le pueden ocurrir a cualquier amateur y que, como ya supondrán, no dejan satisfecho más que a su principal responsable.
De este modo, Zuccon, se marca un bodrio abominable con alma de fan film en el que en su afán de desmarcarse de todo lo conocido en lo referente al Dr. West, nos ofrece una película con intenciones oníricas y surrealistas que hacen al espectador cagarse de aburrimiento. Además, no se entiende nada de lo que nos cuenta.
La gracia del asunto está en que aquí tenemos al Dr. West y a su hijo Dr. West Jr. El primero un científico barbudo y sofisticado que es padre del  segundo, es decir, el Herbert West que en su momento diera vida  Jeffrey Combs en  la película de Stuart Gordon. De este modo, tenemos a un actor  peinado con raya a un lado al que le colocan unas gafas de pasta y una bata blanca y asunto solucionado. Ni siquiera se parece demasiado a Combs, pero, sí lo suficiente como para que el fan medio lo identifique con el personaje.
Herbert West padre, tiene una hija que fallece en un accidente, así que, con el fin de devolverle la vida, experimentará con un suero verde que de su invención que tiene el poder de resucitar a los muertos. Como es de prever, no saldrá todo como esperaba. Hasta ahí la cosa, bien, pero, tras una puesta de escena en la que vemos a Herbert West Jr. inyectando el suero a la que en teoría es su hermana, la película se convertirá en una sucesión de flashbacks que harán viajar al West padre adelante y atrás en el tiempo, mostrándonos  momentos en los que su hija está viva, con otros en un universo paralelo en el que la viscosidad y los gusanos fosforito tendrán una gran presencia. La cosa va para atrás y para adelante sin que en ningún momento nos enteremos de qué demonios está pasando. Por el camino, un festival de gore muy pobre y poco espectacular (básicamente, peña escupiendo sangre artificial) hará acto de presencia casi como si se tratara de una declaración de intenciones.
Como se trata de una película absolutamente inmersa en la era digital, esta está rodada en vídeo HD y se soluciona casi en su totalidad con el uso de cromas. Esto algunas veces funcionan muy bien (como en los pasajes oníricos) y otras fatal, y aunque técnicamente no es una cosa espantosa —está bien montada, anda bien de ritmo y, dentro de lo cutre, no lo es excesivamente— no deja de ser un “quiero-y-no-puedo” intentando a toda costa imitar el cine profesional. Y ya les hemos dicho mil veces aquí lo que sucede con este tipo de pretensiones: Que se les ve el plumero.
Por aportar algo positivo sobre la película, les diré que podría haber sido muy fácil apostar por una cosa liviana y ligera inspirada en la película original, pero, Zuccon prefiere tomarse su material demasiado en serio. En consecuencia, adquiere un tono tristón y deprimente que sumado a una ambientación barroca y prescindiendo de todo sentido del humor, consigue que, por lo menos, el espectador más hijo puta no sienta ni tan siquiera el deseo de reírse de la película. Acaba venciendo el solemne aburrimiento. Como fuere, no consigue parecer cine “de verdad” que es lo que intenta desesperadamente.
Por otro lado, Zuccon, se lo tiene muy subidito desde el día en el que, probablemente estando borracho, en referencia a alguna sus películas, el escritor M.J. Simpson (no confundir con O.J…), autor de la biografía de Douglas Adams, escritor de la novela “Manual del autoestopista galáctico”, dijo que Ivan Zuccon era “lo mejor que le había sucedido al cine de terror italiano y probablemente al cine de terror en general, en mucho, mucho tiempo”.
Por lo que sea, el muchacho con sus adaptaciones de Lovecraft, se ha ganado sus seguidores a lo largo y ancho del mundo. Pero conmigo, que no cuente.

domingo, 10 de julio de 2011

ROBOT JOX

"Robot Jox" fue la película que enterró a la afamada y legendaria "Empire Pictures". Charles Band llevaba unos años apostando por productos de mayor engundia presupuestaria, especialmente desde el éxito de "Re-Animator". Y claro, poco a poco la cosa se le fue de las manos, directo a la bancarrota, justo en plena realización de "Robot Jox", la que era su peli más ambiciosa hasta el momento (de ahí que de ella se encargara el "niño mimado" de la compañía en esa época, el mismo Stuart Gordon). El film quedó flotando en el limbo de los olvidados hasta que, un par de años después, otra compañía se hizo con el y lo lanzó. Claro que para entonces, pensar en recuperar los 10 millones de dólares que había costado era ya un sueño imposible.
En el futuro, y con el fin de ahorrarse guerras, los conflictos entre grandes potencias se resolverán en una arena y a base de robots gigantes ahostiándose hasta convertirse en chatarra. Aquiles es el mejor piloto, y está apunto de enfrentarse a su eterno rival, Alexander, lo que desencadenará el culebrón de rigor.
El mayor problema de "Robot Jox" es que sus ambiciones sobrepasan sus medios. Vamos, que aunque el presupuesto era alto... no llegaba para lo que Stuart Gordon y el magnate de "Empire" pretendían mostrar. Por eso mismo, peleas de robots hay pocas, abunda más el material de personajes/diálogos y sus movidas. Encima, la gran mayoría del film se desarrolla en interiores, por lo que la sensación de calustrofóbia es notoria.
"Robot Jox" siempre está al borde de resultar hiper-cutre, pero se salva por los pelos. Las batallas robóticas se las debemos a las artes del maestro del stop-motion David Allen. Y sí, son bien majas, aunque a inicios de los 90 el efecto "foto-foto" ya comenzaba a resultar algo añejo y pasado de moda.
Sin embargo, y a diferencia de mi primer y ya lejano visionado, esta vez la peli me entró bien... no es que sea la cosa más entretenida del mundo, ni la más vibrante, pero tampoco aburre. Lo que resulta imposible negar es que "Robot Jox" fue visionaria; hasta entonces nadie se había atrevido con robots gigantes, dándoles un enfoque serio y moderno. Un "hurra" por Band y los suyos.
En el reparto destacan el eterno malo de la serie B, Paul Koslo, y Jeffrey Combs en un papel minúsculo. En el apartado técnico, varios integrantes de la factoría "Empire"... aunque esta vez no encontramos a Richard Band en funciones compositivas. Raro, estaría con la gripe, digo yo.
Frikada: Antes de cada combate, los pilotos y su equipo sueltan la coletilla "Crash & Burn". Curiosamente, unos años después, y ya instalado en "Full Moon Entertainment", Charles Band lo usaría como título para otra epopeya de robots gigantes dándose yoyas, lo que llevó a que en algunos países de Europa se la tomaran como un "Robot Jox 2".

miércoles, 24 de enero de 2024

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 31: SUBPRODUCTOS YANKIS (PART SIX, POPURRI 2)

Más que grandes películas, lo que el "Empire" de Charles Band paría a espuertas eran títulos capaces de generar maravillosas imágenes, listas para adornar las páginas de tu carpeta, fanzine y/o revista . Lo mismo que a la hora de fabricar carteles, algo absolutamente fundamental en toda compañía de mentalidad exploitativa, como era el caso. Y por eso resulta tan sencillo y gozoso dedicarle una de estas entradas de escaneos estupendos. Lo hemos hecho antes, ya sea centrándonos en títulos específicos ("Creepozoides", "Esclavas del Espacio") o en plan más variado (le tocara a la misma "Empire" o a su subdivisión ñordística "Beyond Infinity Films"). Así pues, ¡reincidimos! más material jugoso, colorista y delirante rescatado, cómo no, de las páginas de mis queridas revistas franchutes, esas que -como siempre digo- me alegraron la adolescencia por ahí los años 80 y 90.
No es mucho... pero se disfruta igual.


Maravillosa imagen de una joven y preciosa Barbara Crampton ataviada de pirata para un proyecto de Stuart Gordon que nunca jamás llegó a materializarse. Lástima. "Re-Animator" y "Re-Sonator" aún andaban calientes, así que la idea de rejuntarse de nuevo los dos para llevar adelante las sangrientas correrías -o eso prometía el título, "Bloody Bess"- de una corsaria con ubres (las preciosas ubres de Barbarita) habría podido ser.... interesante.


A "Catacombs" ya le di un muerdo en su día. Esta película de David Schmoeller sufrió en sus fotogramas la debacle de "Empire". Quedó ahí, en la inopia, hasta que otros se hicieron con ella y tuvieron la desfachatez de sumarla a una franquicia medio fantasma, "The Curse", en una estrategia muy propia de aquellos añorados piratones tiempos. En concreto se suponía que era la cuarta entrega aunque, obvio, no tenía absolutamente nada que ver con las tres previas (y así podríamos ir restando hasta la primera). Con todo, el film resulta bastante malucho y solo destaca por la imagen de arriba y un Jesuscristo de ojos negros descendiendo de su cruz para cargarse a un monje.


Si algo le sobraba a "El morador de las tinieblas" eran imágenes promocionales guapas. Si algo le escaseaba, y mucho, era... calidad. Cuando leí sobre ella por primera vez (en un "Mad Movies") y me topé con la foto arriba expuesta (se supone que se trata de Jeffrey Combs, pero diría que fue un doble el que se comió el coñazo de maquillarse) o la del peludo mostro que puebla el largometraje (dirigido por John Carl Buechler y guionizado -y renegado- por el papá de Chucky, Don Mancini, oculto tras seudónimo) me volví loco. Pintaba a fabuloso homenaje a la E.C.Comics -y algo hay de eso- lo que, además, la emparentaba con mi querida "Creepshow". Luego llegó a nuesos video-clubs, la alquilé con entusiasmo y...... se saben el resto.


Del caso "Pulse Pounders" he hablado ya en otras ocasiones. Resulta fascinante. Una antología compuesta por tres historias, dos de ellas SECUELAS DIRECTAS de largometrajes previos de la misma "Empire" ("Trancers" y "El amo del calabozo"). Y la tercera, un auténtico refrito conceptual de "Re-Animator" al tratarse de otra adaptación de H.P.Lovecraft con el trío estelar de aquella al completo, la Crampton, el Combs y don David Gale (cojones, si hasta la tipografía es la misma que la del clásico de Stuart Gordon). Todo ello cocinado por el capo himself, Charles Band. ¿Se puede pedir más? ¡Sí! se puede pedir que sea buena. Y, según me consta, queda lejos de cumplirse. No he visto "Pulse Pounders". De hecho, muy pocos la han visto, porque -como en el caso de "Catacombs"- pilló a "Empire" en pleno colapso y quedó condenada al limbo. Se proyectó en una Con de esas. Y alguno de sus segmentos ha tenido vida propia. Pero, así, en general, sigue siendo un título maldito. Invisible. No se por qué, algo me dice que mejor que siga siéndolo. El cartel, por supuesto, mola un rato.

sábado, 16 de enero de 2021

DAGON, LA SECTA DEL MAR

Si damos un repaso a la trayectoria de la "Fantastic Factory", encontramos mucha y dolorosa incapacidad: "Faust, la venganza está en la sangre", "Beyond Re-Animator", "Arachnid", "Rottweiler", "La monja". Incluso cuando intentaron ir más "en serio" con "Darkness" o "Romasanta, la caza de la bestia". Tal vez, por eso mismo, "Dagon, la secta del mar" sobresalga como algo especial. No es que sea mejor, en realidad es una película regulera tirando a malucha, pero estaba un poco por encima del resto del catálogo. Seguramente se lo debamos a su director, el gran y fallecido Stuart Gordon, que aunque tampoco anduvo muy inspirado, al menos aportó sendos fugaces destellos de talento que compensaban el despiporre general. Pero vamos, si tenemos en cuenta que los responsables de "Dagon, la secta del mar" son el director, el guionista (Dennis Paoli) y el productor (Brian Yuzna) de "Re-Animator", es para echarse a llorar.
Y como en aquella, la base aquí es un escrito de H.P.Lovecraft, que vomitó todo el asco que sentía por la vida marina en una historia en la que un pueblo pesquero, adorador de un dios monstruoso que habita los abismos, poco a poco va mutando en pez. Hasta allí llegan unos turistas que, evidentemente, lo pasarán canutas.
La lista de "pros" y "contras" de "Dagon, la secta del mar" es notable. En el primer grupo tenemos algo de atmósfera, unos efectos prácticos decentes (con secuencia gore bastante angustiosa), la agradecida ausencia de sustos baratos, un héroe atípico (por inútil) y varios rostros entrañables en el reparto como José Lifante o Paco Rabal. En el segundo, pues unos efectos infográficos de vergüenza ajena, unos cuantos actores limitados, la a ratos insufrible falta de ritmo, demasiados momentos para la risa involuntaria (ese "They fuuuck herrr!" que suelta Rabal en la versión original con un inglés mas bien zarrapastroso) y un clímax tópico que provoca cierta modorra.
Como con muchas otras aportaciones de "Fantastic Factory", "Dagon, la secta del mar" la vi en el Festival de Sitges. E igual que en todas aquellas ocasiones, al terminar, los medios y el público no sabían cómo reaccionar. Llegada la rueda de prensa, Julio Fernández, productor ejecutivo, se sentía obligado a pedir disculpas ("Estamos aprendiendo" era la excusa recurrente). Y, eventualmente, algún periodista lanzaba preguntas capciosas, como aquella en la que uno preguntó a Stuart Gordon si la película era "una serie B o una serie Z", a lo que el director, no sin cierta sorna, respondió con un seco "Si!" en castellano. Aunque lo que nunca olvidaremos es el shock de oír hablar a Macarena Gómez. Nadie sabía si comenzar a descojonarse o aproximarse a ella y abrazarla.
En definitiva, "Dagon, la secta del mar" es una cosa muy muy mediocre pero que no muta directamente en basura gracias a aislados momentos de buen hacer. Y, después de todo, tampoco aburre tanto como podría. Algo es algo.

viernes, 6 de marzo de 2015

SCARECROW SLAYER

De la segunda era dorada del video club –de la que ya he hablado un par de veces- de 2000 a 2005, una de esas sagas videocluberas que poblaba las estanterías y que tenía potentes carátulas, pero que el público, sin duda más experimentado que en los ochenta ya no alquilaba tanto,  era la de “Scarecrow”, comprendida por los títulos “Scarecrow”, la que nos ocupa, “Scarecrow Slayer” y la tercera de engañoso título español “Novatada Sangrienta” conocida en los USA como “Scarecrow gone wild”. Se trata de una saga infecta que no tiene mayor interés más allá de ser producto de una época, aún cercana, pero que se recordará con los años. Salvo por un pequeño detalle: Cuando “The Asylum” todavía era una productora medio digna, entró a formar parte como co-productora de esta saga y desde entonces se dedicaron a producir la morralla que hoy conocemos. Está claro que la mierda esta del espantapájaros, tuvo que ser muy, muy rentable. Quizás sea casualidad lo de facturar morralla, pero ahí queda. Porque por aquel entonces, entre las pelis de autor, lo más importante que tenía “The Asylum” era “King of the Ants” de Stuart Gordon, una película más que digna. Y este “Scarecrow Slayer” sirvió de spot publicitario para esa película, luego les explico por qué.
La peli cuenta como dos borrachos que intentan robar un espantapájaros. Les pilla el granjero y dispara contra uno de ellos, muriendo, y en consecuencia pasando su alma al cuerpo del espantapájaros (¡) que querrá vengarse. Mata un poco, con C.G.I. chungero, y acaba peleando con otro espantapájaros más jodido, mientras el granjero delira ante la cámara de una periodista.
Una de las películas más insoportables que he visto en mi vida, más mala y aburrida yo creo que no existe. Por descontado, que nadie intente verle la gracia involuntaria, porque no la tiene.
En cuanto a que la película sirvió como spot, me refiero a que en un momento muy tonto de la película, una enfermera del hospital en el que está delirando el granjero, lee un libro; se trata de la novela “King of the Ants” en la que está basada la película, a punto de salir en vídeo, de Stuart Gordon. Hacen tanto hincapié en ello, tantos planos gratuitos del libro, que parece mentira que tengan tan poca vergüenza. Además, la portada que ilustra el libro, es la misma que diseñó la compañía para la carátula del DVD. Ale, publicidad velada.
En el reparto, hace gracia ver a Tony Todd, el mítico “Candyman” que en horas bajas, a posteriori al final se ha convertido en un mercenario de serie Z que no para de salir en mierdas –lo mismo que EricRoberts- y con la tontería, no se harán ricos, pero no paran de trabajar. Todd, hace del granjero protagonista. Por otro lado, otro Todd, esta vez Todd Rex, culpable del diseño del espantapájaros, es quien se mete dentro para darle vida y bueno, Rex no es Kane Hodder, y ese espantapájaros necesita despabilar.
Dirige el asunto David Michael Latt, posteriormente, pez gordo y productor de la mayoría de éxitos de “The Asylum” (tales como “Snakes on a train”, “La guerra de los mundos 2”, “2012 Doomsday”, “Megashark vs. Giant Octopus”… y sigue sumando) y que tras este “Scarecrow Slayer” prácticamente dejó de dirigir (tiene seis o siete títulos más a sus espaldas) para ganar pasta a costa de poner en marcha las chapuzas que ya todos conocemos.
En definitiva, una puta mierda de peli, de saga, pero a su modo, es la culpable de que “The Asylum” sea hoy lo que es.

martes, 31 de enero de 2012

EL POZO Y EL PÉNDULO

Cuando "El pozo y el péndulo" se anunció en la prensa especializada, los habituales integrantes del fandom comenzaron a dar saltitos de alegría. Aquello se prometía sabroso por la suma de ingredientes, a saber: El eterno Charles "Empire" Band apostaba fuerte en lo que era uno de los primeros títulos de su aún caliente nuevo proyecto, "Full Moon Entertainment". Stuart Gordon y Dennis Paoli, director y guionista respectivamente del intocable -y con motivos- clásico "Re-Animator", formaban equipo una vez más para convertir en imágenes las pesadillas escritas de otra pluma ilustre en esto del terror, Edgar Allan Poe. Encima, la historia se situaba durante la Inquisición Española, por lo que el listado de horrores, torturas, gore y, también, tetamen se prometía sabroso. Añádanle la presencia de Jeffrey -"Herbert West"- Combs en un papel secundario (actuando igual que siempre, este hombre solo tiene un registro) y la inevitable música del inevitable Richard Band. Encima, para interpretar al malo, el temible inquisidor Torquemada, toda una estrella de segunda bien carismática, Lance Henriksen (a prori, sabia elección). Resumiendo: "El pozo y el péndulo" olía a "hito" dentro del terror de serie B (por decirlo así). ¡¡Ay, cuanta ingenuidad la nuestra!!.
Naturalmente como adaptación de Poe la cosa queda bien lejos de ser fiel. Igual que ocurría con la versión previa de Roger Corman (y que nada tiene que ver con esta). Pero eso ya lo sabíamos. La historia se desarrolla en Toledo, y habría que ver lo fieles a la realidad que son el diseño de producción, el vestuario y etc, pero mi condición de tarugo me impide saber más al respecto. Total, que Torquemada se enchocha de una pava que le pone farruco, y claro, su mente deforme le impide aceptar el deseo que siente por ella, así que la acusa de brujería y se la lleva al castillo con el fin de torturarla. El marido se cuela para salvarla y la cosa se va complicando hasta que en el clímax final aparece el famoso péndulo mortal.
Cuando la vi de chaval, recién llegada a los video-clubs, tuve una decepción monumental. Todos la tuvimos. El espíritu de "Re-Animator" (o "From Beyond") quedaba bien lejano. Ni gore, ni torturas, ni sexo perverso... la verdad es que costaba lo suyo calificar a "El pozo y el péndulo" de "cine de terror", porque salvo los últimos minutos, en los que aparece algun que otro cadáver resurrecto, la peli se desarrolla toda ella cual melodrama de época. En serio, no hay otro género en el que encaje mejor. ¿Eso quiere decir que no vale un colín?, hombre, tampoco es eso... se puede ver si sabes a lo que te expones antes de darle al "Play". Sí es cierto que se nota cutrona, un pelín telefílmica, incluso con algún momento risible (el histrionismo de Lance Henriksen es total y absoluto), pero bueno, también os digo que después de intentar ver CINCO películas que ni tan siquiera pude terminar por sus altos niveles de insoportabilidad ("The Howling: reborn", "Pastel de sangre", "Sexy Cat", "La gran aventura de África", "Lone Runner" y "Cosmos Mortal" por los pelos) al menos con "El pozo y el péndulo" logré llegar al "the end", así que tan mala no será.
Otros rostros interesantes del reparto son Oliver Reed en un papel minúsculo, Carolyn Purdy-Gordon (señora de Stuart), Stephen Lee (también presente en otra peli de Gordon, "Dolls"), Tom Towles (el colega de "Henry, retrato de un asesino") o Mark Margolis. Rona De Ricci, la prota femenina que enseña hasta el felpudo (pero nada, no os hagáis ilusiones), desapareció después de esta peli.
Dejémoslo en pasable.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

RE-SONATOR (FROM BEYOND)

Después del exitazo de "Re-Animator", era totalmente lógico y previsible que sus responsables intentaran repetir la jugada, pero al menos tuvieron la decencia de hacerlo no con una secuela (eso vendría después... y confirmaría que era una mala idea), sino con algo nuevo, aunque no demasiado. "From Beyond" se basaba en otro texto del mismo H.P.Lovecraft (en este caso un relato corto, de los pocos que leí y que, si no recuerdo mal, es adaptado en el material pre-créditos de la película. Lo que viene después es pura invención) y contaba con varios nombres asociados a "Re-Animator", tanto delante (Jeffrey Combs, Barbara Crampton o la inevitable Carolyn Purdy-Gordon) como detrás de la cámara (Stuart Gordon dirigiendo, Brian Yuzna produciendo, Dennis Paoli co-escribiendo, Anthony Barnao castingueando o John Carl Buechler a los efectos especiales). Todo ello arropado, cómo no, por Charles Band desde su mítica "Empire". Algunos nombres nuevos de interés son los de Mark Shostrom y Gabe Bartalos a los trucajes (que en esta ocasión eran un porrón más) y Ken Foree, de "Zombi/Dawn of the dead", en cuestiones actoriles. Bonito cocktail.
El doctor Pretorius, ayudado por su amigo Crawford, ha inventado una máquina llamada re-sonator (en su época el título español me molestó mogollón, por apestar a oportunismo, aunque hoy me cae bien simpático) capaz de estimular nuestra glándula pineal (sé de su existencia gracias a esta peli, para que luego digan que uno no se culturiza con ellas) y darnos la capacidad de ver los bichejos que habitan otra dimensión,una bien rara que está ahí pero de la que, normalmente, no somos conscientes. Durante un primer experimento, el amigo Pretorius acaba atrapado por dicha dimensión y en su intento de salvarlo, Crawford es declarado culpable de homicidio y encerrado en un manicomio. De ahí lo sacará una psicóloga, la Dra. McMichaels (esa siempre preciosa y angelical Barbara Crampton), que se lo llevará a la mansión de Pretorius pa someterlo a una especie de terapia de shock y ver qué hay de real en las extrañas historias que el colega cuenta.
En realidad, y si lo miras detenidamente, "Re-Sonator" es casi una peli de casa encantada, porque todo se desarrolla en una gótica y siniestra mansión, solo que en lugar de fantasmas lo que hay son bichejos (aunque todos vengan del mas allá... de from beyond, vamos), destacando especialmente en ese apartado al que da vida el amigo Pretorius, francamente espectacular (esa imagen suya como portada del estupendo VHS de "Lightning Video" no tiene precio) y capaz de las mutaciones más extrañas y aberrantes.
Como decía, en comparación a "Re-Animator", aquí los efectos especiales se multiplican por diez, o por veinte, solo que en lugar de gore puro, de sangre, tenemos guarrerías gelatinosas y bastantes monstruos. A pesar de que en su estreno la tildaron de excesivamente pringosa (¡quejas, siempre quejas!), casi podría decirse que fue un modo inteligente por parte de los productores de ahorrarse demasiados problemas con la censura. Es más fácil aceptar un bicho asqueroso totalmente fantasioso que una mutilación verosímil (y, de hecho, según Imdb, la única escena extirpada de la película era una en la que el sadomasoquista Pretorius clavaba un clavo en la mejilla a una chica, ¡cáspita!). Pero tampoco molesta mucho, porque el nivel de asquerosidades sigue siendo alto (de chaval me daba
mucha grima esa imagen de Pretorius con la cabeza hecha pulpa que he decidido escanear para ustedes, aquí al ladico) y, aunque como ocurría en "Re-Animator" que los trucajes no eran perfectos y cantaban un huevo (en este caso más al contar la versión videográfica con un formato de pantalla que nos permite ver dónde comienza o acaba el látex, muy descaradamente), molan porque son de la vieja escuela. Hoy, movidas así, por su efecto metamorfoseante serían puro y duro CGI.
Otra cosa en la que "Re-Sonator" procura mantenerse fiel con respecto al éxito que la precedió, es en el tema carnal. Aquí más presente incluso, solo que menos mal intencionado. Menos subversivo. Cojones, nadie podrá superar nunca la escena del perolo del "Dr.Hill" intentando hacer un cunnilingus, por mucho que en esta nueva epopeya le dan a la deliciosa Crampton un rol más agresivo sexualmente hablando (además de verdad, porque la piva se disfraza de dominatrix) y, claro está, se deje manosear las peras por el monstruo de rigor... pero no, no es tan morboso.

Y ya que estamos en plan repaso, no olvidemos el humor. Muy llamativo en "Re-Animator", bastante más escaso en "Re-Sonator". O, directamente, inexistente (a pesar de lo que diga "Newsweek" en la parte trasera de la caratula... difícil de creer, más si aparece con el nombre tan mutado como el mismo Pretorius... "Nesweek"). Yo creo que Gordon, Yuzna y cía intentaron hacer una peli genuinamente seria, sin embargo esta vez el humor aparece de modo involuntario. Hay momentos un poco risibles, ya no solo por los efectos algo torpones (¡¡ese Buechler!!), también por los intérpretes (seamos sinceros, Jeffrey Combs nunca fue un actorazo) y por ideas tan chorras como ver a Ken Foree en unos ajustados slips enfrentándose a criaturas del averno. O la glándula pineal, convertida en un ondulante gusanico casi fálico. Aunque para momentos descojonables, cuando la Crampton aparece con toda una bomba de relojería en la mochila, que no sabemos de dónde cojones ha sacado, en plena noche y después de huir del hospital medio en bolas y traumatizada.
Al contrario de lo que pueda parecer, todo esto lo digo desde el más sincero y afectuoso cariño. Sin ser la repolla, ni una obra maestra, "Re-Sonator" es, ante todo, muy entretenida (y muy corta), muy divertida, perfectamente disfrutable y altamente recomendable... especialmente si echas de menos la artesanía y "honestidad" del horror de aquellos entonces.

sábado, 6 de septiembre de 2014

SOCIETY

Por extraño que suene, "Society" es una película incluso con cierta reputación entre el "fandom". Claro que cuando hablo de "fandom", me refiero a la generación crecida y educada durante el apestoso boom de los apestosos 90´s. De ahí que cuando mantengo charlas amigables con especímenes de esa clase, en cuanto a nuestros títulos favoritos del género por el que compartimos amor e interés, "Society" es siempre uno de los que más chirrían (y no me sean quisquillosos, que fue parida en 1989). Ellos le ven algo especial, yo no. El caso es que hace unas noches decidí darle una nueva oportunidad, tras años de tenerla metida en el más lúgubre calabozo de mi pequeño y bulboso cerebro. Pasar por semejante experiencia ha inspirado el siguiente aporreamiento teclil.
A pesar de su condición de triunfador y su atractivo físico, Billy es infeliz, se siente a disgusto con su familia, a la que ve hacer cosas tan raras como practicar aparente incesto o deformar sus cuerpos cual plastilina. Pero, ¿es él que pasa una crisis existencial o hay algo de verdad en ello?. Con la ayuda de algún que otro amigo se decidirá a desentrañar el misterio, aunque le conlleve un susto de los gordos... y no cabe ninguna duda de que se lo llevará, uno de bien pringoso.
Bien, partamos de la base que mientras considero a Brian Yuzna un buen productor (como demostró en sus primeras colaboraciones con Stuart Gordon), como director me parece un patata. Las únicas pelis suyas que tolero son "El dentista" (donde, no porque si, volvía a colaborar con Gordon) y su capítulo en la antología "Necronomicón". ¿El resto?, alimento pa las focas. Especialmente esas horrendas secuelas - 2 y 3- de "Re-Animator" y toda su trayectoria por las Españas junto a aquella casa de putas y drogas que fue la "Fantastic Fucktory". Y "Society" no me hará cambiar de opinión, amigos y amigas.
Está claro que pa debutar en la dirección el muchacho quería epatar, sorprender con algo diferente, algo que guardara ciertos vínculos con el espíritu gamberril y provocador de sus primeras colaboraciones con su amigo el gordo(n), de ahí que en lugar de parir una de terror al uso, o algo fácilmente etiquetable, apostó por un film aparentemente distinto, raro, un perro verde, una cosa que arranca como thriller, como fábula de suspense, y termina de modo grotesco y chocante. Podemos llamarla comedia, podemos llamarla horror, podemos llamarla de muchas maneras pero de ninguna en concreto. Ese es el espíritu de las obras que rompen, que no se acomodan, que destruyen conceptos. Yuzna contaba con los ingredientes necesarios, pero fue incapaz de mezclaros y cocinarlos debidamente. Más allá de sus cuatro aspectos delirantes, el 80% de "Society" se desarrolla como un puto telefilm, plano, insípido, sin alma, tanto estética como narrativamente. Y si la supuesta transgresión reside en echar mano de la cansina cantinela de “los-ricos-son-malos-los-pobres-son-güenos”, pues apaga y vámonos. ¿Por qué siempre se raja tanto de la gente adinerada cuando, al final, todos soñamos con estar en su privilegiada posición?. Ridículo.
Otro problema que tiene "Society" está en su estructura. Es decir, nos tragamos hasta 75 minutos de exposición, para que al llegar al final, ¡PAF!, nos llevemos la sorpresa, el despliegue de grotesquerías y efectos especiales (tampoco demasiado logrados). Claro, eso, en formato corto, o como parte de una serie de historias fantásticas o un largometraje compuesto de distintos capítulos (o un chiste), pues estaría bien, pero en un largometraje, la cosa se hace pesada y te deja con la sensación de "¿Tanto rollo pa esto?".
En cuanto al personal implicado que compartió creación y esnifamientos con Yuzna, no hay mucho donde rascar. Por encima de todos destaca Screaming Mad George, hombre de trucajes con pasado punko (su curiosa banda se llamaba "The Mad") que durante los 90 se erigió como el especialista en cosas raras y grotescas. Incluso solía destacársele en ese sentido allá ande metía la zarpa, caso de este "Society", donde sus efectos son pomposamente calificados de "surrealists". Y es que de eso iba el amigo George, de surrealista o, lo que es lo mismo, de -mal- imitador de Dalí. Esa supuesta capacidad le hizo destacar y -como no podía ser de otra manera- le convirtió en un genio con fecha de caducidad. Naturalmente, a poco que dejamos atrás el deprimente terror noventero, Screaming Mad George desapareció del mapa. Vamos, no fue más que una mini-moda pasajera... aunque antes tuvo tiempo incluso de co-dirigir esta cosa. Actualmente rula por facebook y se auto-denomina "animator". A nivel Imdbero no consta que haya hecho nada desde el 2005 pero, ¿quién sabe?, igual se apartó de la industria y hoy se limita a gozar de sus capacidades sin presiones laborales. O no. ¡Yo que sé!... tampoco es que me importe mucho, la verdad.
En cuanto al reparto, tenemos a Heidi Kozak, de la que ya hemos hablado con anterioridad por su participación en films como el séptimo "Viernes 13" y el segundo "Slumber Party Massacre". Y merece la pena destacar el rol que se marca Pamela Matheson como "madre rara sobremaquillada adicta a comer pelo ajeno" cual ejemplo de otro de esos elementos locos y delirantes que Yuzna metió en su película para hacerla automáticamente de culto pero que, como decía -y no me cansaré de hacerlo- no sirvió pa nada, quedándose básicamente en un gag tonto.
Me he devaneado mucho los sesos buscando la palabra adecuada para definir a "Society" y la única que me viene es la de ABURRIDA. ¿Hay algo peor?.

martes, 3 de diciembre de 2013

SPACE TRUCKERS

Cuando se estrenó esta película en plenos años noventa, se referían a ella como “Una de ciencia ficción independiente”. Esto lo que es en realidad, es una serie B contemporánea, pero en toda regla, que por otro lado, es dónde Stuar Gordon –dire- se siente a gusto y  dónde se desenvuelve como un absoluto maestro.
Por otro lado, es una comedia consumada, que no parodia, ambientada en el espacio, cuya historia muy bien se podía desarrollar en carretera sin perder un ápice de gracia, pero lógicamente, el hacer una cosa de camioneros espaciales del futuro, tiene mucha coña. No en balde, el guión es obra del editor de la archi-conocida revista cómica “National Lampoon”, Ted Mann.
Cuenta, básicamente, la historia de un camionero que lleva en su vehículo espacial una carga de cerdos y, como su camión es viejo y destartalado, llega a su destino dos días tarde, lo que hace que el receptor de la carga se niegue a pagar lo acordado, lo que desencadenará los problemas. Por otro lado, llegarán unos piratas espaciales que pondrán en tesituras cómicas a nuestros protagonistas. Pero el verdadero quiz de la cuestión está en unos robots indestructibles creados por un doctor (ahora pirata), que llegado el momento conquistarán el mundo, y que se las tendrán que ver con nuestros protagonistas, a los que se les da un mando a distancia que los desconecta.
Guardando ciertas similitudes con “Starship Troopers” de Verhoeven, la película cuenta con un humor  tan cafre como sutil que sería imperceptible por el espectador medio, con lo cual la ignorancia hizo que la película se tomara muy en serio, y en consecuencia se convirtiera en un fracaso. Sin embargo, es una de las mejores películas de género de aquellos años. O al menos, de las más divertidas de la fatidica década de los 90.
Protagonizada por Dennis Hopper, que veinte años atrás era un referente de la contracultura de los  setenta pero que entrados los noventa deambuló con eficacia en la serie B,  Stephen Dorff que aspiraba a galán Hollywodiense y se ha quedado a medio camino, granjeándose así una carrera más o menos de culto en el que directores video-cluberos y los autores de prestigio se lo rifan, mientras el individuo no llega a forrarse a base de bien como le habría gustado, y  Debi Mazar, tres cuartos de lo mismo que Dorff. Quien verdaderamente se lleva la palma es Charles Dance (“El chico de oro”, “Alien 3”), que interpreta al creador/pirata de los robots, mitad humano, mitad máquina y que posee un pene que con las debidas descargas eléctricas volverá locas de placer a las mujeres, que está desternillante y memorable, y se prodiga como lo mejor de la peli.
¡Ah! Y los asientos del camión de Hopper, son ¡asientos de montaña rusa!.
En cuanto a Stuart Gordon, siguió haciendo ciencia ficción barata (ya la había hecho con “Robot Jox”) con “Fortaleza Infernal” y sacándole absoluto provecho a sus ajustados presupuestos, convirtiéndose en uno de los mejores directores de todos los tiempos, sin llegar jamás a hacer una sola película de estudio, siempre independiente y de pocos millones. El guión de “Cariño he encogido a los niños”, sería casi anecdótico en su interesantísima carrera.
Y “Space Truckers”, la verdad que está muy maja.

sábado, 2 de agosto de 2008

STUCK

Stuart Gordon está que se sale. Sus tres ultimas películas son cojonudas, y las tres están dotadas de su personal toque. Antes, aunque siempre había hecho buenas películas, no tenían demasiada personalidad, pero con "The King of the Ants", "Edmon" y la que nos ocupa, "Stuck", le esta saliendo una vena violenta, sangrienta y retorcida, siempre fuera de los parámetros del fantástico (estas nuevas no son de terror, pero tienen más sangre y mal rollo que muchas que lo son...), que se está convirtiendo en su sello de garantía. Y es que cada nueva que hace, el muy cabrón se supera.
En "Stuck" una enfermera un poco pánfila se gana la vida limpiando las cagadas de viejos en un geriátrico. Por otro lado, un pobre diablo que perdió el empleo se ve obligado a comenzar una nueva vida como vagabundo, carrito de la compra incluido. En una de estas, los dos personajes se cruzan en un paso de cebra, atropellando la enfermera al recién sin techo, con la mala suerte de que se queda encajado -el "stuck" del título- en la luna del coche con las piernas partidas y el cuerpo lleno de cortes. A ella le entra el acojone y, en lugar de llevarlo a un hospital, se lo lleva al garaje de su casa para dejarlo morir allí, mientras piensa la forma de deshacerse del futuro cadáver.
Una trama sencillita pero que te mantiene en tensión todo el tiempo. Si se puede definir a esta película con una palabra, esa es, sin duda, claustrofóbica. Vemos que el tipo al que han atropellado lo pasa mal, y nosotros sufrimos con él. No salen mas de seis personajes, pero cuyas interpretaciones son magistrales: Mena Suvari como esa enfermera cada vez más despreciable y cabrona y un Stephen Rea en plena forma como vagabundo.
Con "Stuck" el director de "Re-Animator" se ha ganado un puesto dentro de la lista de mis favoritos, pues me ha demostrado con tres películas seguidas que talento y mala baba para nada están reñidos, y que es un director que lo hace de puta madre. Ya os digo, una película fascinante que no os deberíais perder.

domingo, 1 de enero de 2012

EMPAREDADA

Por alguna extraña razón que desconozco, a finales de los 80 e inicios de los 90, a la peña le dio una inexplicable Poenitis... de Edgar Allan Poe. Es decir, que les entró la neura de readaptar los más famosos relatos del célebre escritor. Claro que los cineastas de más categoría en tal empresa fueron Dario Argento y George A. Romero con su "Los ojos del diablo", seguidos de cerca por Stuart Gordon y "El pozo y el péndulo" (producido por Charles Band). Así que imaginaos el nivel del resto: Roger Corman, Fred Olen Ray, Jim Wynorski... y Harry Allan Towers, legendario productor de "serie B" gracias a sus aportaciones cinematográficas del personaje de "Fu-Manchu" (curró incluso junto a Jesús Franco durante los años 60/70) asociado para la ocasión nada menos que con un ex-director porno francés (Gerard Kikoine, quien se había marcado un escueto tanto convirtiendo a Anthony Perkins en un nuevo "Dr.Jekyll/Mr.Hyde" con "Al borde de la locura"), un oscuro exploiter (Alan Birkinshaw) e incluso, en un momento dado, el mítico ex-"Cannon" Yoram Globus. Vaya panorama. Para dar un mayor toque exótico al asunto, Towers había descubierto lo baratico que salía rodar sus películas en Sudáfrica, y hasta allí arrastraba a sus equipos, cosa que también hizo en el caso que nos ocupa (en su periplo sudafricano, trabajó junto al peculiar Darrell Roodt, semireputado especialista en cine fantástico allá en su tierra y donde le llamen, suya es la infamemente famosa "Dracula 3000").
Y sí, lo de Edgar Allan Poe es una puta excusa (que en los créditos figura como Edgar AllEn Poe... ¿trifulcas legales acaso?), ya que "Emparedada" no guarda ninguna relación con el supuesto relato que adapta, el de "The Premature Burial". En realidad tiene más puntos en común con "El Gato Negro". Primero porque todo el rato sale un gato negro (gñé!), y segundo porque, como dice el título, al asesino le va emparedar a sus víctimas. Estas son todas chicas malas salidas de un especie de psiquiátrico / residencia / correccional (que responde al poeniano nombre de Ravenscroft) cuya norma es aceptar únicamente a mozas de buen ver y mejor catar (y más si son ex-estrellas del porno en un intento de meterse -ja!- en eso del cine legítimo, como Ginger Lynn). Al lugar llega una profa nueva, muy guapa ella, que comienza a tener visiones en las que ve a un John Carradine hecho polvo en su última peli intentando salir de detrás de una pared. El dueño del castillo no es otro que "mister hachazo" Robert Vaughn. Y a sus servicios está un patético Donald Pleasence con peluquín y tirando a histriónico. Otros rostros más o menos conocidos son los de un joven Arnold Vosloo (futura "Momia") y William Butler (que hace el papel que siempre solía, noviete chulillo). Se trata de descubrir quien es el asesino y por qué mata (y salvo un crimen, poca sangre derrama), pero llegados a los 60 minutos de peli, ya ha dejado de interesarnos. El resto lo vemos porque, total, ya que estamos puestos, al menos que termine.
Aburrida, sosa, de ver-y-olvidar... en definitiva, muy de los 90.

jueves, 30 de octubre de 2025

PARECIDOS (IR)RACIONALES

Estaremos de acuerdo en que Mick Garris nunca ha sido un gran cineasta, pero sí un insuperable organizador de eventos. A mediados de los dos mil impulsó la creación de "Masters of Horror", celebérrima serie cuya "raison d'être" consistía en dar carta blanca a muchos de los más emblemáticos directores del cine de terror para, básicamente, hacer lo que les saliera de la pepitilla. Es cierto que no todos los implicados en las dos temporadas podrían considerarse "Masters". Y que algunos acabaron confeccionando piezas muy poco inspiradas (Don Coscarelli, Tobe Hooper, Stuart Gordon…). Supongo que llevaban tantos años arrastrados por la marea de la mediocridad que no supieron aprovechar la oportunidad. Sin embargo, hubo unos poquísimos que sí. Como Dario Argento y el que nos ocupa hoy, John Carpenter.
El respetado responsable de "La noche de Halloween", "La Cosa" o "El príncipe de las tinieblas" llevaba tiempo anclado en la nadería más absoluta, y terminaría rodando dos capítulos para la serie de Mick Garris. El primero partió la pana. Al instante se consideró el mejor y su genuina resurrección (promesa finalmente incumplida). Cuantos más años pasan, más buena prensa adquiere. Estoy hablando de "Cigarette Burns" o, como la titularon absurdamente por acá, "El fin del mundo en 35 mm". Contaba la interesante epopeya de un buscador de películas raras que recibe el encargo de localizar una con muy muy mala reputación, "La Fin Absolue du Monde", dirigida en los setenta por un tal “Hans Backovic”. Al parecer, durante su paso por el Festival de Sitges de la época, volvió loca a la platea, que comenzó a agredir al prójimo o a sí misma. Y eso es algo que, dice la leyenda, le ocurre a todo aquel que la consume. Según iremos viendo a medida que la trama avanza, "La Fin Absolue du Monde" es, esencialmente, una pretenciosa película de arte y ensayo muy de su década, a base de impactantes imágenes surrealistas y sin genuina trama. Al final del capítulo terminaremos descubriendo que la maldad implícita en sus fotogramas obedece a una única razón, la presencia de un genuino ángel que el director logró capturar y retener.

A una trama tan llamativa y, sí, unos resultados tan estupendos, añadan el hecho de que "Cigarette Burns" no se andaba con mojigaterías a la hora de mostrar chicha. Truculencia. Gore. Cosa que resultó bien llamativa entonces porque, a diferencia de muchos de sus coetáneos, no era ese un elemento habitual en la larga filmografía de John Carpenter. Somos testigos de una decapitación que pone los pelos de punta, situada, además, en un contexto de cine "snuff", que siempre da mu mal rollo. Esto abriría otro melón, el de que "Masters of Horror" permitía a sus realizadores llevar el asunto de la violencia gráfica a los límites, aunque, finalmente, ello acabó pasándole factura a Dario Argento con sus aportaciones y, muy especialmente, a Takashi Miike con la suya. Pero no toca hablar del cineasta japonés, toca hacerlo de otro, uno alemán.
Marian Dora es un personaje sumamente misterioso. Nadie conoce su verdadera identidad. Aunque se ha dejado ver como actor brevemente en una película donde curró de machaca, básicamente su efigie no rula oficialmente por ninguna parte. En las entrevistas se sitúa a contraluz. Y tampoco suele acudir a festivales, básicamente porque le han amenazado de muerte un porrón de veces. Y con razón, añado yo. Es responsable de una serie de películas en las que se tiende a lo extremo. Aunque su verdadera "seña de identidad" consiste en que en muchas de ellas torturan y/o matan animales delante de la cámara, sin truco. Y, ocasionalmente, de modo bastante hijoputesco. Además, incluyen sexo explícito, desviado o no, escatología igualmente genuina, violencia a raudales y, en fin, que la obra de Marian Dora da mucha grima y, lógicamente, no cuenta con amplios canales de distribución. Por su nacionalidad y condición, habrá quien lo emparente con el ultra-gore germano que asoló nuestras retinas en los noventa, pero no. Aquellos eran unos papanatas sin mucho talento que se limitaban a imitar el terror yanki, solo que aumentado las dosis de carnicería. Dora estaría más cerca del Jörg Buttgereit de "Nekromantik", básicamente porque a ambos les perdía cierta pedantería, ciertas maneras "artys" que "justificaban" la brutalidad de sus imágenes, aparentemente desproveyéndolas de una intención "exploitativa" para aproximarlas a cuestiones más "respetables". De hecho, lo de Dora es especialmente exagerado. No digo ya el elemento "shock", me refiero a sus ventosidades intelectuales. Graba en vídeo, pero sacándole bastante más jugo que sus coetáneos (descarten aquí a Buttgereit, que tiraba de 16 mm). El hijo de perra sabe encuadrar, sabe iluminar y, ocasionalmente, lograr extraer belleza a las imágenes. Lástima de... todo lo demás.
En cualquier caso, y aparcando juicios morales, el "Magnus Opus" del tiparraco es una cosa larguísima de casi tres horas con la que lleva todas sus malas maneras hasta el borde del abismo. Pedantería para parar un tren. Sexo y guarradas a cholón. Y, lastimosamente, imágenes de violencia real contra animales en todo su crudo esplendor. Es aquella en la que más pueblos se pasa. La cosa gira en torno a cuatro personajes que se piran hasta un casoplón en plena montaña y allí, básicamente, se dedican a hacer todas las burradas mentadas, entre diálogos profundos y metafísicos. ¿El título? "Melancholie der Engel", es decir, la melancolía del ángel.

Déjenme añadir que, aunque costó muchísimo, finalmente logré verla entera. Fue una experiencia muy intensa y para nada divertida. Lo pasé bastante mal (obviamente, con las barrabasadas acometidas contra pobres criaturas) y sí, me dejó muy mal cuerpo. Enhorabuena Marian, lo conseguiste. La cuestión aquí es que andaba obsesionado con "Melancholie der Engel". Había leído tanto, y daba tanto miedo su mera existencia, que prefería enfrentarme a ella antes que seguir alimentando mi imaginación. Era, en cierto modo, una película legendaria y evitable. Era, por así decirlo, mi "La Fin Absolue du Monde" particular.
Con el tiempo llegué a sospechar que, tal vez, los guionistas de "Cigarette Burns" habían tomado "el clásico" de Marian Dora como fuente de inspiración para la película maldita de su trama. Hay ciertas similitudes, comenzando por el hecho de que todo en "La Fin Absolue du Monde" gira en torno a un ángel real pasándolo putas. Vale, no hay ángeles en "Melancholie..." salvo el del título, su sentido metafórico y el cartel, donde vemos la estatua de uno. Es interesante reseñar que el de la misma "La Fin Absolue du Monde" también incluye uno esculpido en mármol.


Y el de "Cigarette Burns" muestra al de "carne y hueso" que aparece en el capítulo (ver más arriba). Quizás los guionistas ni siquiera llegaron a consumir la peli del alemán torrao, solo leyeron y vieron algunas capturas, haciendo así su propia versión de lo que podría ser una cinta perversa, capaz de generar locura en sus espectadores, a base de imágenes tremebundas. Por otro lado, el director ficticio de "La Fin Absolue du Monde" es tan misterioso, enigmático y, sí, europeo como Marian Dora. Hay, también, cierta relación con la idea del cine "snuff" en "Cigarette Burns", cosa esta que revolotea continuamente en torno a "Melancholie der Engel" porque, aunque no se sesguen las vidas de “seres humanos” sin efectos de por medio -poco les falta-, sí ocurre con animales, por lo que la sensación de estar viendo "snuff" tampoco se diluye del todo.
Dora hizo su película en el año 2009, no obstante siempre menciona la cosecha audiovisual de los setenta como gran influencia, algo muy evidente. Y, ya rizando el rizo, uno de los protagonistas de "Cigarette Burns" es Udo Kier, actor alemán habitual de un cine como tirando a alternativo, radical o, directamente, marginal. Y no lo digo por sus intervenciones en las dos epopeyas de Andy Warhol / Paul Morrissey sobre "Drácula" y "Frankenstein", pal caso me refiero más al cineasta -ya fallecido-, también germano, Christoph Schlingensieff, cuya filmografía viene cargadita de esas películas entre lo "arty" y lo "shock", rodadas en 16mm desde la guerrilla, siendo su peculiar versión de "La matanza de Texas" la más conocida y que, sí, cuenta con Kier como uno de sus rostros principales.
Vivía convencido de que estos paralelismos entre "La Fin Absolue du Monde" y "Melancholie der Engel" eran cosa mía, pero no. Hace ya trece largos años alguien en un foro llegó a la misma conclusión. De hecho, lo explicaba mejor que yo sin necesitar tanta letra, le bastó con decir que la película de Dora "evoca el contenido siniestro y extremo en la elusiva "La Fin Absolue du Monde"". Totalmente. El resto del personal de ese mismo foro, no obstante, se decantaba más por el famoso -y aburrido- "Begotten" de E. Elias Merhige como genuino referente.
En fin, la cuestión aquí era aportar mi versión del asunto. Podríamos acudir a los guionistas de "Cigarette Burns" para preguntarles, pero mola más que toda esta movida siga siendo un misterio. Hoy día no abundan y se agradecen.

sábado, 7 de marzo de 2020

TRUE INDIE

No es que sea fan de Don Coscarelli, ni mucho menos. La única peli suya que poseo legalmente es el primer "Phantasma" y tampoco me vuelve loco, pero le tengo aprecio. A partir de ahí, me hicieron gracia en su día alguna de las secuelas de aquella, pero poca cosa más. Sin embargo, me apasiona leer biografías y autobiografías de gente de cine, especialmente si se dedican a mi género favorito... muy a su pesar. Y sí, me temo que Coscarelli es exactamente como el 95% (el otro 5% pertenece al gran John Carpenter) de los "maestros del horror" que arrancaron durante los años setenta, alguien que dio sus primeros pasos muy muy joven rodando nada menos que un melodrama con padre alcohólico e hijo sufriente. Quería ganarse un respeto desde buen principio, hacer cine de calidad, pero eso no da pasta. Tampoco la dio su siguiente obra, una comedia amable proto-nostálgica titulada "Kenny & Company", así que finalmente se rindió a la evidencia: Hay que facturar una de terror, que son las que funcionan en taquilla. Y joder si funcionó. Pero junto a los billetes verdes viene el encasillamiento por parte de industria y fandom, especialmente estos últimos, que no dejan a sus héroes avanzar y probar cosas distintas. Les aman tanto que les condenan a terminar visitando convenciones, sentándose tras una triste mesa, cobrando por firmar posters y posar en fotos al lado de retardados con sobrepeso. Fatídico día aquel en el que el amor por el cine de terror se convirtió en una religión. Una secta. Muy deprimente.
Pero Don Coscarelli quiere dejar claro que, a pesar de todo, es un tipo feliz y enfoca todos los episodios de su vida con alegría. Incluso los más miserables, como la ocasión en la que se lió a producir de forma totalmente amateur la infame "Phantasm: Ravager". Para otro hubiese sido el último clavo del ataúd, pero no para él, que lo tomó como un regreso a sus felices tiempos de estudiante. Entre medias, pues nos da envidia explicando lo bien que se lo pasó cenando junto a Carpenter, John Landis, Stuart Gordon o Larry Cohen en un encuentro coleguero. Cómo se reunía con Sam Raimi para intercambiar anécdotas. O recurre al socorrido Quentin Tarantino para explicarnos que lo conoció cuando era un pipiolo y aconsejó sabiamente... hasta que el dire de "Malditos Bastardos"  alcanzó cotas demasiado elevadas como para seguir tratando con el bueno de Don Coscarelli. Un cineasta sencillo, que ha sufrido constantemente el rechazo de grandes productoras y, puntualmente, algún festival de renombre, viéndose obligado a buscarse las habichuelas, conseguir la pasta por su cuenta (aunque siempre contó con el apoyo -económico y anímico- de sus generosos padres), tragarse el orgullo innumerables veces, arrastrarse otras tantas y rodar películas desde la independencia más absoluta que, no obstante, suelen tener un acabado harto profesional (un buen título alternativo para el libro, teniendo en cuenta todo lo dicho, sería "True Indie... porque no me quedan más cojones").
Por fortuna, Coscarelli no pierde el tiempo con chorradas. Desde buen principio el libro se centra en la confección de sus películas, de la primera a la última, usando para ello una prosa super-sencilla, sin florituras, ni absolutamente nada que complique o enturbie la lectura. Es cierto que no detalla mucho algunos aspectos de sus rodajes que podrían ser interesantes, pero se centra en otros nada desdeñables y que despiertan una sonrisa. No tenía ni idea que "Beastmaster" himself, Marc Singer, era un auténtico capullo que hizo la vida imposible a su director. Y se/te pone tierno cada vez que habla de sus inseparables Michael Baldwin, Reggie Bannister, Bill Thornbury y Angus Scrimm, al que dedica un muy sentido capítulo. Los llama "phamilia" y, visto lo visto + leído lo leído, no es para menos.
Recomendable.

miércoles, 20 de octubre de 2021

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 1 (PROYECTOS ABORTADOS)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....


Antes de convertirse en el truño de Brian Yuzna que todos
hemos sufrido, la adaptación del sexy y sangriento cómic
"Faust" iba a llevar el sello de Stuart Gordon en la dirección
y el de la scream queen Brinke Stevens en el apartado tetil.
Este es el fabuloso pre-cartel. El personaje titular lucía aquí
bastante mejor que lo que finalmente fue. A veces no hace falta
tanto látex y tanta mandanga para conseguir algo digno.



En 1967 el legendario maquillador Dick Smith tenía un sueño,
crear una momia de look moderno -para la época- y genuinamente
aterrador. La excusa era adaptar la novela "Lot 249" de Sir Arthur
Conan Doyle, pero no logró convencer a ningún productor.
Tuvieron que pasar un porrón de años para que esta entrara a formar
parte de la antología "El gato infernal" (o "Tales from the darkside,
the movie"), aunque sin ninguna vinculación con el Sr.Smith.
Lo de arriba es la imagen de ese fracasado intento.



Aunque comparten título, este "Storm Warning" nada tiene que ver con
la película de Jamie Blanks. Por lo que vemos, aquí la cosa iba de nazis
mutados en zombies atacando chicas despelotadas. Pura serie Z con pinta altamente
sabrosona. Pero, al parecer, el film nunca llegó a buen puerto. ¿Nos lamentamos?.
Según los datos disponibles, el director se llamaba Bill Dever y en el reparto
figuraba una scream queen por entonces -1992- algo verde aún, Debbie Rochon.


"The Dirty Filthy Slime" contaba con dirección de David DeCoteau
y guion de Kenneth J. Hall. Seguramente habría terminado formando 
parte de las arcas de "Beyond Infinity Films". Pero nunca se rodó. Tampoco creo
que haya que lamentarse, probablemente hubiese sido un truño gordo...
sin embargo, para la posteridad queda ese título maravilloso que,
traducido, sería algo como "La sucia y asquerosa masa" o
"La sucia y asquerosa baba"... por ahí irían los tiros.
Sensacional.



Y cerramos la paradita con otra del ínclito DeCoteau.
Otra que nunca se hizo... la segunda parte de su
famosa y costrosa "Creepozoides". Como ven, volvía
el niño mutante, volvía Linnea Quigley y... en fin...
¿¿qué más dará a estas alturas??.