“Musical Canibal” es la película (no tan) amateur que llevaron a cabo los hoy archiconocidos Trey Parker y Matt Stone durante sus años de estudiante en la universidad de Colorado. Los dos individuos se conocieron allí, hicieron migas y procedieron a facturar cosas juntos, una de ellas, un trailer ficticio sobre una odisea en clave de comedia, basada en hechos reales, narrando las hazañas del explorador Alfred Packer, que fue uno de los individuos que fueron juzgados en los Estados Unidos por un caso de canibalismo, allá en 1847. El joven Parker, obsesionado con la historia de este tipo, tiró para delante con la idea de rodar un largometraje cuando se vio alentado por sus profesores y compañeros que le aseguraron que el trailer era buenísimo. Así, consiguió reunir 125.000 dólares de parte de familiares y amigos, encontrar unas localizaciones del todo creíbles y, filmando en 16mm, daría forma a una pequeña película musical que contendría todas las señas de identidad que reconoceríamos después en el cine y las animaciones de Trey Parker y Matt Stone.
La cosa va sobre este Alfred Packer que va a ser juzgado por comer carne humana durante una expedición que comanda con el fin de encontrar oro. En esta expedición el viaje se alarga, el invierno se hace insoportable y, algunos de los miembros de la misma mueren, por lo que al resto no les quedará más remedio que alimentarse de los cadáveres. Durante el juicio la acusación exagera lo acontecido notablemente, por lo que, en off, Packer narrará al espectador lo sucedido tal y como ocurrió. Entre medias chistes de toda índole, un buen montón de números musicales de baja alcurnia y algo de gore bien crudo y vistosito.
Una vez terminado el film, bajo el título de “Alfred Packer: The Musical”, Parker y Stone lo moverían por toda suerte de mercados de cine y festivales con la idea de venderlo y, con las ganancias, poder realizar otra película, pero el resultado no era lo suficientemente profesional para que los festivales la tuvieran en cuenta. Sundance les dio una sonora patada en el culo, por lo que, como revulsivo, se limitaron a alquilar salas de convenciones en hoteles para hacer proyecciones privadas y Santas Pascuas.
Después de esta experiencia, Parker y Stone seguirían a lo suyo, con sus cortos, su humor y sus animaciones, hasta 1996, cuando “Musical Caníbal” ya llevaba tres años dando vueltas por ahí y no tenía distribución, que no les quedó más remedio que vender los derechos de la película a Troma por cuatro duros. Fue lanzada en VHS y la compañía tampoco le dio una distribución masiva, sino más bien todo lo contrario. De hecho, y considerando que el personaje de Alfred Packer era muy local, para vender más cintas fuera de la tierra de origen, Colorado, Troma decidió cambiarle el título a la cinta por el de “Cannibal! The Musical”, título algo más comercial por el que se conoce hoy día a la película. No vendieron mucho tampoco con ese título. En nuestro país, emitida de soslayo alguna vez en la programación televisiva de madrugada, recibió el título de “Musical caníbal”.
Sin embargo en 1997, ya comenzó a emitirse en Comedy Central lo que serían los primeros capítulos de una serie de dibujos animados absolutamente irreverente, protagonizada por cuatro niños y que llevaría por título “South Park”. Qué les voy a contar… Esta serie pronto sería un fenómeno social que convertiría a los jóvenes Matt Stone y Trey Parker en estrellas millonarias que recibirían el beneplácito de la crítica y público en cine, televisión y teatro, pese a que por encima de ellos siempre volaría la sombra del NC-17 (no recomendado para menores de 17 años). A día de hoy, son los dueños intocables de su producto que en pleno 2022, y con “South Park” a la cabeza, funciona como un tiro.
Por supuesto, como bueno mercachifles, inmediatamente después de su éxito, la Troma lanzaría nuevas ediciones en vídeo y DVD de la película, anunciando en la caratula que esta era una producción de los creadores de “South Park”, vendiendo DVDs a mansalva y convirtiéndose en la película más vendida en la historia de la compañía en formato domestico.
Entonces, no podemos decir que “Musical Caníbal” sea de culto groso modo, pero sí podemos decir que se trata de una película muy querida por los fans de Parker y Stone, que está muy bien considerada y que, a su manera, es un pequeño clásico.
A título personal sí que puedo considerar este un producto en algunos aspectos superior a la media (los USA en los 90 dieron mucha mierda directa a vídeo) y que, desde luego, deja entre ver el talento que, sin duda, se gastaban Trey Parker y Matt Stone, o la solvencia dirigiendo del primero. No obstante, y a pesar de tres o cuatro chistes bastante graciosos, tampoco la considero una película en demasía buena ni entiendo la locura de ciertos sectores del fandom hacia ella. Digamos que, sentándome a verla, “Musical Caníbal” funciona a la perfección una vez. La segunda, ya tengo que quitarla a la mitad. Pero no deja de ser una película meritoria a todos los efectos.
Como curiosidad, decir que Trey Parker dio papeles a todos sus amigos y conocidos, asignando así papeles de extra para algunos de sus profesores; uno de ellos era, curiosamente, uno de los popes del avant-garde cinema, Stan Brakhage.
Por la parte que les toca a los creadores, Matt Stone interpretaría un par de papeles secundarios mientras que el protagonismo absoluto recaería sobre Trey Parker que firmaría ese protagónico bajo el alias de Juan Schwartz. Por supuesto, la integridad de la estupenda banda sonora, letras y músicas, serían también obra de Parker. Y toda la película, por primigenia que esta sea, está impregnada de su particular sello.
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lunes, 2 de enero de 2023
martes, 14 de agosto de 2007
BASEKETBALL
Unir los talentos de David Zucker (originario del tandem Zucker / Abrahams / Zucker que nos regaló comedias tan míticas como "Made in USA", "Aterriza como puedas", "Top Secret!" o "Agárralo como puedas") y de Trey Parker y Matt Stone, los dementes que parieron la afamada serie "South Park", era una idea a la que ningún productor podía resistirse. El resultado a tal unión fue "Baseketball", comedia digamos deportiva que se adelantó unos años a cosas como "Juego de pelotas" o "Patinazo a la Gloria", ambas con mejor suerte en taquilla.
Desconozco por qué motivo "Baseketball" fue un fracaso, pues al menos, a mi, me ha parecido divertidísima. La historia que cuenta es la siguiente: Un par de perdedores dedican su excesivo tiempo libre a un juego de barrio que ellos mismos han creado, donde se mezclan las normas del baseball y el basket. Pronto el juego se hace tan popular que pasa al campo profesional, y de ahí, a todos los problemas propios de un deporte que mueve grandes cantidades de dinero: publicidad, fichajes, etc, etc... todo ello dará como resultado que los dos protas de la historia (Parker y Stone) pongan en jaque sus principios y su amistad.
Está claro que la razón de que "Baseketball" exista se la debemos muy mucho a "Orgazmo", la divertida segunda peli de Trey Parker como director (y protagonista, después de la fallida "Cannibal, the musical") que guarda muchas similitudes en el tono con esta "Baseketball"... el tono y el reparto, donde repiten algunos actores (en especial ese simpatiquísimo Dian Bachar, alias "Choda Boy"). Seguramente, inspirado por las aventuras del primer superhéroe porno, Zucker fichó a los chavales con la intención de trasladar su particular humor a la platea más mainstream pero, como digo, no coló (raro si tenemos en cuenta el fulgurante éxito de "South Park"). La peli fue hundida por los críticos (que la calificaron de infantil e inmadura... ¡joder, de eso se trata!), nominada a un par de premios Razzie y no logró conectar con el gran público... pero si con una escueta audiencia que le rinde culto, incluso tiene su propio rincón en myspace donde sus fans van a adorarla.
"Baseketball" es una película completamente estúpida, idiota, irriante, ridícula y absurda... pero en realidad no pretende más que eso y ahí radica su grandeza. Parece que te estén diciendo: "Deja el cerebro en la puerta y ven a pasarlo en grande con nosotros", y eso hice yo, muy gustosamente. La peli arranca casi como una comedia standard, del tipo "American Pie", pero a medida que avanza el humor se vuelve más y más burro, hasta el punto casi de un surrealismo muy Zuckeriano.
La guasa en general es más bien inofensiva, tiene sus puntos de mala leche (la descojonante escena del hospital con el niño enfermo) y sus momentos chabacanos (la hilarante secuencia del vestuario) pero en general, como comentaba antes, tira más de un tono irreal y muy muy tonto.
No es para el paladar de todo el mundo, pero aquellos que hayan gozado con cosas como "Hot Shots", la misma "Orgazmo" o cualquiera de las "spoof movies" del clan Zucker, pasarán un buen, buenísimo, rato.
Desconozco por qué motivo "Baseketball" fue un fracaso, pues al menos, a mi, me ha parecido divertidísima. La historia que cuenta es la siguiente: Un par de perdedores dedican su excesivo tiempo libre a un juego de barrio que ellos mismos han creado, donde se mezclan las normas del baseball y el basket. Pronto el juego se hace tan popular que pasa al campo profesional, y de ahí, a todos los problemas propios de un deporte que mueve grandes cantidades de dinero: publicidad, fichajes, etc, etc... todo ello dará como resultado que los dos protas de la historia (Parker y Stone) pongan en jaque sus principios y su amistad.
Está claro que la razón de que "Baseketball" exista se la debemos muy mucho a "Orgazmo", la divertida segunda peli de Trey Parker como director (y protagonista, después de la fallida "Cannibal, the musical") que guarda muchas similitudes en el tono con esta "Baseketball"... el tono y el reparto, donde repiten algunos actores (en especial ese simpatiquísimo Dian Bachar, alias "Choda Boy"). Seguramente, inspirado por las aventuras del primer superhéroe porno, Zucker fichó a los chavales con la intención de trasladar su particular humor a la platea más mainstream pero, como digo, no coló (raro si tenemos en cuenta el fulgurante éxito de "South Park"). La peli fue hundida por los críticos (que la calificaron de infantil e inmadura... ¡joder, de eso se trata!), nominada a un par de premios Razzie y no logró conectar con el gran público... pero si con una escueta audiencia que le rinde culto, incluso tiene su propio rincón en myspace donde sus fans van a adorarla.
"Baseketball" es una película completamente estúpida, idiota, irriante, ridícula y absurda... pero en realidad no pretende más que eso y ahí radica su grandeza. Parece que te estén diciendo: "Deja el cerebro en la puerta y ven a pasarlo en grande con nosotros", y eso hice yo, muy gustosamente. La peli arranca casi como una comedia standard, del tipo "American Pie", pero a medida que avanza el humor se vuelve más y más burro, hasta el punto casi de un surrealismo muy Zuckeriano.
La guasa en general es más bien inofensiva, tiene sus puntos de mala leche (la descojonante escena del hospital con el niño enfermo) y sus momentos chabacanos (la hilarante secuencia del vestuario) pero en general, como comentaba antes, tira más de un tono irreal y muy muy tonto.
No es para el paladar de todo el mundo, pero aquellos que hayan gozado con cosas como "Hot Shots", la misma "Orgazmo" o cualquiera de las "spoof movies" del clan Zucker, pasarán un buen, buenísimo, rato.
miércoles, 24 de junio de 2009
ORGAZMO
Lo recuerdo diáfanamente. Éramos un grupo de amigotes que decidimos ir a ver aquella peli rara recién estrenada nada menos que en los cines "Verdi", la capital del arte y ensayo en Barcelona. Para entonces "South Park", la creación más famosa del director de "Orgazmo", Trey Parker -junto a Matt Stone- ya comenzaba a hacerse oír, pero no mucho. Sin embargo, sabíamos que de algún modo todo ello estaba relacionado. En fin, sea como fuere, vimos la peli en versión original subtitulada y lo pasamos bomba, nos reímos hasta hartarnos. Y desde entonces, cada vez que la veo, me sigue divirtiendo de lo lindo. Desde mi modesto entender, y aunque "South Park" tiene momentos / ideas muy buenos, "Orgazmo" es la mejor creación de Parker. Le sigue de cerca "Team America". Y "Cannibal, the musical", salvo algún gag, se queda bien lejos.Un mormón se convierte en actor de cine X por necesidades económicas (aunque para el material explícito dispone de un doble... que en un momento dado lo interpreta ¡¡¡un negro!!!) y da vida al superhéroe-porno "Orgazmo", acompañado de su inseparable compañero "Choda Boy" (genial Dian Bachar). Sin embargo, el tipo para el que trabaja es un mafioso con muy malas pulgas que ante el mega-éxito de la peli resultante, obliga al mormón a rodar una secuela. Las cosas se ponen tan feas que finalmente los protas deberán llevar sus personajes al terreno de la realidad con el fin de combatir a sus explotadores.
La verdad es que "Orgazmo" es bastante menos políticamente incorrecta de lo que uno podría esperar, en el fondo (igual que le ocurre a "South Park") abunda cierta moralina encubierta y todo queda en el caca-culo-pedo-pis. Pero, aún así, o gracias a ello, el resultado es de lo más entretenido y simpático y va sobrado de gags francamente descojonables, como cuando los protas prueban la versión real del arma de "Orgazmo", un rayo que provoca exactamente lo que imaginas, o algunas bromas a costa del mismo cine porno. A ratos Parker (verdadero motor del film, Matt Stone queda relegado a un papel secundario, aunque inolvidable, y a ciertas tareas tras la cámara) se permite adentrarse en el terreno del "spoof" puro con connotaciones surrealistas, pero ocurre poco, prima más la comedia pura y desmadrada con algunos guiños al cine de artes marciales (¡esos zooms!).
Como no podía ser de otro modo, abundan los cameos de gente del porno (destaca Ron Jeremy, aunque por ahí también asoma Max Hardcore... y más que habrán, pero a mi es que el porno me la suda bastante) y también tenemos a Lloyd -"Troma"- Kaufman en un breve papel.
Resumiendo, cachondeo puro, ideal para combatir el aburrimiento y demás sabores amargos.
miércoles, 21 de mayo de 2008
POULTRYGEIST, NIGHT OF THE CHICKEN DEAD
La ultima película de la Troma ha sido un éxito sin precedentes. Una cosa de lo mas tonta, con un argumento igualmente tonto, pero muy divertido. Un musical gore enloquecido (y no se equivoquen que no es el primero en su especie; Trey Parker y Matt Stone ya lo hicieron antes con "Cannibal: The Musical"), en donde la desmesura es lo que priva. A nivel de truculencias, "Poultrygeist" se acerca peligrosamente al "Braindead" de Peter Jackson, salvando las distancias, por supuesto... pero he de reconocer que desde hacía mucho tiempo no me reía tanto viendo una peli.
Una joven promete amor eterno a su novio "freak" tras hacer el amor en un cementerio, el mismo donde meses después construyen un restaurante de comida rápida en el que ese mismo chaval descubre que su novia es en realidad lesbiana. Para-lela-mente, una maldición india provoca que los pollos muertos vuelvan a la vida y todos aquellos que los que hayan comido se conviertan en un híbrido entre pollo y zombie.
Un producto muy de la Troma, aunque esta vez la cosa le ha salido bastante bien al Lloyd Kaufman (que a saber si realmente es el máximo responsable de esto...) consiguiendo un film altamente entretenido, donde lo peor es la aparición del propio Kaufman.
No se han cortado un pelo los de Tromaville, y a las toneladas de gore cómico hay que sumarle otro tanto de chistes racistas, homófobos y mucha, mucha escatología.
Hasta pollas simuladas salen.
Poco más, una tontuná muy graciosa y burra... y punto.
Un producto muy de la Troma, aunque esta vez la cosa le ha salido bastante bien al Lloyd Kaufman (que a saber si realmente es el máximo responsable de esto...) consiguiendo un film altamente entretenido, donde lo peor es la aparición del propio Kaufman.
No se han cortado un pelo los de Tromaville, y a las toneladas de gore cómico hay que sumarle otro tanto de chistes racistas, homófobos y mucha, mucha escatología.
Hasta pollas simuladas salen.
Poco más, una tontuná muy graciosa y burra... y punto.
martes, 6 de febrero de 2018
EL ZINE DE ZEBUB
Una de las (muchas) cosas que me fascinan de Estados Unidos es que allí cualquier mindundi que haga películas amateurs con una cámara de vídeo puede, especialmente si se introduce activamente en el circuito de las convenciones dedicadas al cine de terror y aledaños, ganarse unas pocas buenas perras e incluso convertirse en una sub-estrella. Por ejemplo, alguien como Bill Zebub.
De condición total y absolutamente death-metalera, el pasado creativo de Zebub lo apuntala un fanzine dedicado a la música que más le pone, y al que no le iba nada mal en lo suyo, "The Grimoire of Exalted Deeds". Si algo lo hacía destacar por encima de otros, era su tendencia a incomodar a los entrevistados con preguntas comprometidas e incluir mogollón de fotos de chatis en ropa interior o en pelotas. Poco sabía entonces Zebub que tal táctica iba a ser fundamental en sus futuras tareas audiovisuales. Estas tardaron un poco en llegar. No dispone de un pasado cortometrajil ni nada parecido, únicamente cuenta con sendos vídeos en los que se curraba bromas pesadas a modo de un "Jackass" primigenio.
Un día se animó a agarrar una video-cámara común y grabar una comedia titulada "Metalheads". Un pequeño distribuidor la vio, le gustó, la adquirió, la editó y, por lo visto, funcionó lo bastante bien como para que Bill Zebub pusiese en marcha una carrera ultra-prolífica que aún dura.
Acudiendo cierto día a una convención, se encontró con un célebre videoasta dedicado en cuerpo y alma a vender sus obras (por las que Zebub no sentía ninguna simpatía). El tipo le contó que le habían diagnosticado cáncer y que en breve se disponía a pasar por el consiguiente calvario de la respectiva curación. Tiempo después, más delgado, sin pelo y algo debilitado, le anunció que habían logrado detener la terrible enfermedad. Pero eso no fue lo que impresionó a Zebub, lo que de verdad le llamó la atención fue ver que ese tipo, a pesar de su grave dolencia, seguía ahí, al pié del cañón, incansable. Tal actitud inspiró al metalero, que se avergonzó de no aprovechar su buena salud para crear sin reposo. Y aunque Bill Zebub nunca ha dado el nombre del individuo misterioso, tengo mis serias sospechas para creer que se trata de Tim Ritter, pionero cineasta "backyard" con una película editada en España durante los años 80, "Eliminator".
Dicho y hecho, la obra de Bill Zebub se cuenta por decenas y decenas de títulos. Varios al año. Es el paradigma de lo bueno y malo del vídeo, su economía permite crear sin parar... pero claro, ¿a qué precio?. Ahí está el quit de la cuestión.
Lo que define largamente el "cine" de Zebub en cuanto a temática y estilo es su tendencia a la comedia ofensiva y políticamente incorrecta, con especial predilección por atacar a la religión católica (¡condición death/black-metalera obliga!). Así de primeras puede que sí, que algunos de los títulos de su catálogo suenen un poco demasiado zafios y brutos. Ejemplos: "Santa Claus: Serial Rapist" ("Santa Claus: Violador en serie"), "Dickshark" ("Pichaburón"), "Jesus, the Daughter of God" ("Jesús, la hija de Dios"), "Jesus, the Total Douchebag" ("Jesús, el cretino total"), "Rap Sucks" ("El rap apesta"), "Zombiechrist" ("Zombiecristo"), "Frankenstein the Rapist" ("Frankenstein, el violador"), "The Most Offensive Comedy Ever Made" ("La comedia más ofensiva jamás hecha"), "Rape Is a Circle" ("La violación es un círculo"), "Jesus Christ: Serial Rapist" ("Jesucrito: violador en serie") o "The Worst Horror Movie Ever Made" ("La peor película de horror jamás hecha"), de la que llegó a producir un remake "mejorado". O dos. Este fue mi desvirgue con la obra de Zebub. Como era de esperar, el título llamó la atención de los fans del cine de terror, especialmente aquellos interesados en las películas "malas pero divertidas", de ahí que alguien la partiera en dos cachos y la subiera a Youtube. Así es como la consumí. O parte de ella, porque no llegué a terminarla. De entrada me hizo gracia su cutrismo y su desfase, pero poco a poco el exceso de idas de olla "porque sí" terminó saturándome y la dejé sin llegar al final (y es que además Zebub no se contenta con duraciones escuetas, le gusta tirar de dos horas o más, típica característica de aquel que graba en vídeo ignorando el elemento "ritmo interno").
"Human Antfarm" ("Granja de hormigas humana", también conocida como "Antfarm Dickhole", algo así como "Granja de hormigas en el orificio de la picha") cuenta la estúpida historia de un "nerd" que descubre a una colonia de hormigas habitando en el interior de su minga. De esta manera, aprovechará para vengarse de todos aquellos que le han machacado y/o rechazado, sean matones o chicas. Todo ello narrado a base de muchos diálogos, absurdismo a mansalva, música metal de línea dura, una dirección extremadamente plana, la percha colándose muchas veces en el plano y unos efectos especiales cortesía de la tienda de disfraces de la esquina, incluida la polla por la que surgen hormigas de plástico y que en una ocasión es mamada. Debo reconocer que dadas las circunstancias -entre ellas que la vi en versión original a pelo- no fue un suplicio excesivamente doloroso (vale la pena destacar la frase promocional de la carátula, en la que queda evidenciado el "poder" de las convenciones: "La sensación de las convenciones de terror que redefine lo que es una serie B!").
Sin embargo, a poco que consumas, veas y mires con atención, descubres que todo ello resulta de lo más inofensivo. Es la característica doble moral yanki. Por un lado me paso tres pueblos, pero por otro luego me justifico en las entrevistas e incluso al principio de las películas, donde aviso al posible espectador de que lo que verá puede resultarle molesto, pero que no se lo tome muy en serio que es coña. Todo ello adquiere, de tan exagerado y tontuno, un rollo tardo-adolescente de "caca, culo, pedo, pis" capaz de irritar únicamente a los muy paletos y/o fundamentalistas.
Otra de las especialidades de Zebub consiste en incluir a chicas desnudas, o semi-desnudas, de supuesto buen ver. La pesadilla de toda feminazi. Era algo que al principio no podía hacer, contando con amigas que enseñaban tetas falsas y cosas por el estilo, pero a medida que fue ganándose una reputación(cilla) lo convirtió en una constante, consciente de que era ESO lo que realmente animaba las ventas. De hecho, generalmente estas timoratas dosis de erotismo suelen ser puro parche, relleno para llamar a los pajilleros de rigor. No solo es gratuito, es que podrían extirparse todas (o ponerles más ropa a las actrices) y no afectaría ni lo más mínimo a la trama. Es evidente que el verdadero interés del director está en todo lo demás, especialmente el guión, porque estéticamente tira de lo más básico, elemental y poco imaginativo. Zebub comenta que estas chicas cobran por su labor y que, por supuesto, y a pesar de los rumores, no se acuesta con ellas. Y es que ahí donde le veis, apariencias aparte, el tipo no tiene un pelo de tonto. Si hemos de fiarnos de las entrevistas, se trata de alguien con el cerebro muy bien puesto y una notable capacidad para darle al pico. Alguien que, trágicamente, se ha visto atrapado en la imagen que él mismo ha creado de "cineasta undeground/indie/amateur jevi-metalero de discurso políticamente incorrecto y maneras golfas". Así lo prueban sendos vídeos altamente patéticos en los que recorre medio borracho los hoteles donde se celebran las convenciones, vuelca alguna silla y deja botellas vacías donde no debe mientras todo el séquito que le sigue lo aplaude y jalea. Muy triste.
De condición total y absolutamente death-metalera, el pasado creativo de Zebub lo apuntala un fanzine dedicado a la música que más le pone, y al que no le iba nada mal en lo suyo, "The Grimoire of Exalted Deeds". Si algo lo hacía destacar por encima de otros, era su tendencia a incomodar a los entrevistados con preguntas comprometidas e incluir mogollón de fotos de chatis en ropa interior o en pelotas. Poco sabía entonces Zebub que tal táctica iba a ser fundamental en sus futuras tareas audiovisuales. Estas tardaron un poco en llegar. No dispone de un pasado cortometrajil ni nada parecido, únicamente cuenta con sendos vídeos en los que se curraba bromas pesadas a modo de un "Jackass" primigenio.
Un día se animó a agarrar una video-cámara común y grabar una comedia titulada "Metalheads". Un pequeño distribuidor la vio, le gustó, la adquirió, la editó y, por lo visto, funcionó lo bastante bien como para que Bill Zebub pusiese en marcha una carrera ultra-prolífica que aún dura.
Acudiendo cierto día a una convención, se encontró con un célebre videoasta dedicado en cuerpo y alma a vender sus obras (por las que Zebub no sentía ninguna simpatía). El tipo le contó que le habían diagnosticado cáncer y que en breve se disponía a pasar por el consiguiente calvario de la respectiva curación. Tiempo después, más delgado, sin pelo y algo debilitado, le anunció que habían logrado detener la terrible enfermedad. Pero eso no fue lo que impresionó a Zebub, lo que de verdad le llamó la atención fue ver que ese tipo, a pesar de su grave dolencia, seguía ahí, al pié del cañón, incansable. Tal actitud inspiró al metalero, que se avergonzó de no aprovechar su buena salud para crear sin reposo. Y aunque Bill Zebub nunca ha dado el nombre del individuo misterioso, tengo mis serias sospechas para creer que se trata de Tim Ritter, pionero cineasta "backyard" con una película editada en España durante los años 80, "Eliminator".
Dicho y hecho, la obra de Bill Zebub se cuenta por decenas y decenas de títulos. Varios al año. Es el paradigma de lo bueno y malo del vídeo, su economía permite crear sin parar... pero claro, ¿a qué precio?. Ahí está el quit de la cuestión.
Lo que define largamente el "cine" de Zebub en cuanto a temática y estilo es su tendencia a la comedia ofensiva y políticamente incorrecta, con especial predilección por atacar a la religión católica (¡condición death/black-metalera obliga!). Así de primeras puede que sí, que algunos de los títulos de su catálogo suenen un poco demasiado zafios y brutos. Ejemplos: "Santa Claus: Serial Rapist" ("Santa Claus: Violador en serie"), "Dickshark" ("Pichaburón"), "Jesus, the Daughter of God" ("Jesús, la hija de Dios"), "Jesus, the Total Douchebag" ("Jesús, el cretino total"), "Rap Sucks" ("El rap apesta"), "Zombiechrist" ("Zombiecristo"), "Frankenstein the Rapist" ("Frankenstein, el violador"), "The Most Offensive Comedy Ever Made" ("La comedia más ofensiva jamás hecha"), "Rape Is a Circle" ("La violación es un círculo"), "Jesus Christ: Serial Rapist" ("Jesucrito: violador en serie") o "The Worst Horror Movie Ever Made" ("La peor película de horror jamás hecha"), de la que llegó a producir un remake "mejorado". O dos. Este fue mi desvirgue con la obra de Zebub. Como era de esperar, el título llamó la atención de los fans del cine de terror, especialmente aquellos interesados en las películas "malas pero divertidas", de ahí que alguien la partiera en dos cachos y la subiera a Youtube. Así es como la consumí. O parte de ella, porque no llegué a terminarla. De entrada me hizo gracia su cutrismo y su desfase, pero poco a poco el exceso de idas de olla "porque sí" terminó saturándome y la dejé sin llegar al final (y es que además Zebub no se contenta con duraciones escuetas, le gusta tirar de dos horas o más, típica característica de aquel que graba en vídeo ignorando el elemento "ritmo interno").
"Human Antfarm" ("Granja de hormigas humana", también conocida como "Antfarm Dickhole", algo así como "Granja de hormigas en el orificio de la picha") cuenta la estúpida historia de un "nerd" que descubre a una colonia de hormigas habitando en el interior de su minga. De esta manera, aprovechará para vengarse de todos aquellos que le han machacado y/o rechazado, sean matones o chicas. Todo ello narrado a base de muchos diálogos, absurdismo a mansalva, música metal de línea dura, una dirección extremadamente plana, la percha colándose muchas veces en el plano y unos efectos especiales cortesía de la tienda de disfraces de la esquina, incluida la polla por la que surgen hormigas de plástico y que en una ocasión es mamada. Debo reconocer que dadas las circunstancias -entre ellas que la vi en versión original a pelo- no fue un suplicio excesivamente doloroso (vale la pena destacar la frase promocional de la carátula, en la que queda evidenciado el "poder" de las convenciones: "La sensación de las convenciones de terror que redefine lo que es una serie B!").
Sin embargo, a poco que consumas, veas y mires con atención, descubres que todo ello resulta de lo más inofensivo. Es la característica doble moral yanki. Por un lado me paso tres pueblos, pero por otro luego me justifico en las entrevistas e incluso al principio de las películas, donde aviso al posible espectador de que lo que verá puede resultarle molesto, pero que no se lo tome muy en serio que es coña. Todo ello adquiere, de tan exagerado y tontuno, un rollo tardo-adolescente de "caca, culo, pedo, pis" capaz de irritar únicamente a los muy paletos y/o fundamentalistas.
Otra de las especialidades de Zebub consiste en incluir a chicas desnudas, o semi-desnudas, de supuesto buen ver. La pesadilla de toda feminazi. Era algo que al principio no podía hacer, contando con amigas que enseñaban tetas falsas y cosas por el estilo, pero a medida que fue ganándose una reputación(cilla) lo convirtió en una constante, consciente de que era ESO lo que realmente animaba las ventas. De hecho, generalmente estas timoratas dosis de erotismo suelen ser puro parche, relleno para llamar a los pajilleros de rigor. No solo es gratuito, es que podrían extirparse todas (o ponerles más ropa a las actrices) y no afectaría ni lo más mínimo a la trama. Es evidente que el verdadero interés del director está en todo lo demás, especialmente el guión, porque estéticamente tira de lo más básico, elemental y poco imaginativo. Zebub comenta que estas chicas cobran por su labor y que, por supuesto, y a pesar de los rumores, no se acuesta con ellas. Y es que ahí donde le veis, apariencias aparte, el tipo no tiene un pelo de tonto. Si hemos de fiarnos de las entrevistas, se trata de alguien con el cerebro muy bien puesto y una notable capacidad para darle al pico. Alguien que, trágicamente, se ha visto atrapado en la imagen que él mismo ha creado de "cineasta undeground/indie/amateur jevi-metalero de discurso políticamente incorrecto y maneras golfas". Así lo prueban sendos vídeos altamente patéticos en los que recorre medio borracho los hoteles donde se celebran las convenciones, vuelca alguna silla y deja botellas vacías donde no debe mientras todo el séquito que le sigue lo aplaude y jalea. Muy triste.
Y es que la "Zebub Crew" no tiene desperdicio. Por un lado tenemos a los alternativos de postín, con sus tattoos, sus piercings, su pelo teñido y su ropa negra. Y por otro, pues a los inadaptados con sobrepeso que, seguramente, no han tocado una teta (de mujer) en su vida. Dice el ex-editor de "Fangoria", Chris Alexander, que Zebub no es feliz porque se ve obligado a complacer a la panda de perdedores que de él únicamente esperan ubres y chistes de pollas. Y algo de eso hay. Lo prueban sendas películas en las que habla de su misma condición con humor pero sin dejar de lamentarse ("Indie Director" y la reciente "Exploitation", en la que incluso se parodia al fan medio que le compra dvds en las convenciones) y, sobre todo, últimamente no puede evitar pseudo-intelectualizar sus propias películas en busca de cierto respeto citando como inspiración a los filósofos griegos y no sé cuantas mamarrachadas más. También ocasionalmente lo ha intentado con temáticas serias y mal rolleras, más propias de esta clase de subprodcutos, a base de violaciones y humillaciones a chicas guapas, como con "Breaking Her Will" ("Rompiendo su voluntad"), aunque no es algo muy habitual.
"Dolla Morte" vendría a ser algo así como la versión más cafre, mucho más políticamente incorrecta y, sobre todo, mucho más cruda de "Team América: Policía del mundo". Bill Zebub se agencia un puñado de muñecas, muñecos, juguetes y casitas para contar una historia incomprensible sobre la llegada del anticristo a la tierra. Aunque entenderla es lo de menos, de lo que se trata es de encadenar el mayor número posible de ideas perversas, chocantes y altamente provocadoras (sobre todo en lo que respecta a cuestiones religiosas) con el fin de escandalizar a todo aquel que se deje. Zebub tortura, machaca, ridiculiza y humilla sexualmente a mujeres, militares, grandes mandatarios, terroristas y al Papa de Roma. Todo ello acompañado de un porrón de "doom metal" como fondo sonoro. El problema de "Dolla Morte" es el mismo que la película de Trey Parker y Matt Stone pero mucho peor, comienza a dejar de ser divertida tras unos 15 o 20 minutos y se vuelve monótona. Confieso que hubo momentos en los que me cagaba en Zebub y me tentaba apagar el reproductor. Pero luego, justamente por esa demostración de descaro, el "todo vale" y la mala leche aplicada en todos los sentidos (incluida su realización feísta, incompetente, anti-estética, de cámara tambaleante, cromas cerdos, titubeantes zooms y que incluye ocasionalmente la mano del tipo que manipula los muñecos), uno termina empatizando con la puta peli y hasta la disfruta comedidamente. En sendas ocasiones el propio director ha reconocido que se avergüenza un poco de ella.... ¡¡para que él lo diga!!. Como dato extra, comentar que uno de los muchos que ponen voces a los muñecos no es otro que J.T.Petty, reputado cineasta "indie" -de verdad- al que debemos títulos como la cult-movie "Soft for Digging", la secuela videoclubera "Mimic 3: El guardián" o "The Burrowers". Que se liara en semejante jardín obedece a que el mismo año 2006 incluyó a Bill Zebub en el reparto de un falso documental titulado "S&man" interpretándose a sí mismo y que gira, justamente, en torno a las convenciones y a un supuesto cineasta snuff que encuentra ahí el marco ideal para vender sus grabaciones de crímenes reales.
Bill Zebub se muere de ganas de dejar de ser Bill Zebub, pero no puede. O no quiere porque perderá a aquellos que le compran los dvds compulsivamente. Habla siempre orgulloso de que aprovecha su libertad "indecentemente", y hasta en una charla que dio junto a Lloyd "Troma" Kaufman presumía de ello ante el mecenas de la famosa/infame productora de New Jersey, mucho más atado a su audiencia y, probablemente, mucho más frustrado en lo creativo. Pero no me lo trago, y a los hechos arriba expuestos me remito.
Bill Zebub se muere de ganas de dejar de ser Bill Zebub, pero no puede. O no quiere porque perderá a aquellos que le compran los dvds compulsivamente. Habla siempre orgulloso de que aprovecha su libertad "indecentemente", y hasta en una charla que dio junto a Lloyd "Troma" Kaufman presumía de ello ante el mecenas de la famosa/infame productora de New Jersey, mucho más atado a su audiencia y, probablemente, mucho más frustrado en lo creativo. Pero no me lo trago, y a los hechos arriba expuestos me remito.
Hoy por hoy Bill Zebub continúa a tope con su micro-imperio, aunque da la sensación de que ha frenado un poco tanta prolífica actividad. Como dijo alguien por ahí, a medida que pasan los años es más evidente que se ha hecho prisionero de su propia fórmula y parece que, aunque quiera, no puede salirse de ella. Habrá que ver qué ocurrirá cuando Bill Zebub se queme. ¿Será capaz de reinventarse?. O, más difícil todavía, ¿tendrá el valor necesario?. Veremos. O no.
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