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viernes, 23 de junio de 2017

50 SOMBRAS NEGRAS

Marlon Wayans, hace ya unas cuantas películas que se ha quedado solo, practicando el “Spoof” que le ha generado sus mayores éxitos y del que sus hermanos ya no quieren saber nada. Claro que ya la cosa, desde “Paranormal Movie” es más discretita, y al pobre Wayans no han dejado de crecerle los enanos; como poco, le achacan el hacer parodias menos divertidas que las películas que parodia.
Debo ser un bicho raro porque lo cierto es que a mí estos “Spoofs” de última hornada made in Wayans, me divierten terriblemente. Mucho, la verdad es que me descojono. Y es que sus parodias tienen una premisa que a los negratas de suburbio y, por ende, a mí, nos funciona: muchos chistes de pollas, muchos de fluidos y mucho racismo. Racismo este que al venir escrito por un negro, es como un permiso para que los blancos nos riámos con él. Chistes que escritos por un blanco serían denunciables, por otro lado.
En cualquier caso, la formula basada en la incorrección política que usa Wayans, me funciona a la perfección, y en esta “50 sombras muy oscuras” no es diferente que en los “Paranormal Movies”. La formula es siempre la misma.
En  esta ocasión, el motivo para hacer la chufla es la adaptación cinematografica de la novela destinada a marujas de variado pelaje “50 Sombras de Grey”. El ella, una “pocaaguas” conocerá a un individuo bien que la follará mucho y duro. Pues en esta parodia de Wayans pasa absolutamente lo mismo, solo que entre medias hay toneladas de chistes de todo tipo.
No he visto la película de la que se pitorrea –ni mucho menos leído la novela- y no puedo calibrar si es una parodia fidedigna, lo que si puedo intuir es la casi exacta recreación de escenas clave de la original con el toquecito Wayans en cada una de ellas. Así que me imagino por donde van los tiros.
Evidentemente, no se puede decir que “50 sombras muy oscuras” sea una buena película, como a buen seguro tampoco podemos decirlo de “50 sombras de Grey”, pero, elementos paródicos aparte, debo decir que me he reído mucho con todos esos previsibles chistes, esas recreaciones obscenas de un material ya de por si obsceno, y como Wayans hace alarde se su bis cómica, que o adoras o amas.  Yo no lo adoro, pero cuando hace un chiste de pollas afortunado, o roza los límites de lo permisivo, la verdad es que me provoca la carcajada. Más ahora, en su época de decadencia que en sus momentos álgidos para los grandes estudios en compañía de sus hermanos.
Este tipo de “Spoofs” tan cerdos y, por otro lado, faltos de imaginación, son el negocio de Wayans, y quizás no sea un negoco redondo, pero a juzgar por la  regularidad de los mismos, le dan para ir comiendo y viviendo con dignidad.
Si parodia alguna película más además de la obvia, no me he dado mucha cuenta, salvo en el obvio gag a costa de “Magic Mike”.
En el reparto contamos con desternillantes papelitos para Jane Seymour, Mike Epps, o el inefable Fred Willard que se marca un gag a costa de Woody Allen con el que me he tenido que secar las lágrimas.
Michael Tiddes, es el blanquísimo director que dirige tanto chiste de negros y que ya sirvió de artesano para las patochadas de Marlon Wayans en “Paranormal Movie” y “A Haunted House 2”, las únicas películas que ha dirigido junto a esta.
A mí, que quieren que les diga, me hace gracia.
Por cierto, la película en un principio, en su edición española, se iba a titular "50 sombras más oscuras", pero como en el transcurso de su lanzamiento se estrenó la secuela de "50 sombras de Grey", que tiene ese mismo título, acabaron llamándola "50 sombras negras."

miércoles, 25 de noviembre de 2009

DANCE MOVIE, DESPATARRE EN LA PISTA

Los "spoofs" siguen llegando con mejor o peor fortuna a nuestras pantallas. En este caso la cosa no ha durado más de dos semanas en cartel, y es que en los USA, los Wayans, papás de "Scary Movie", tienen mucho éxito, pero en las españas yo creo que incluso caen gordos. A eso hay que sumarle que el género que parodia, el de las películas de bailes, tampoco es que sea santo de la devoción de la platea de por aquí.
Con todo, y a sabiendas de lo que me viene, tengo por costumbre el ver cada "spoof" que nos llega, ya sea de la factoría ZAZ, de los Friedberg - Setlzer o de los Wayans Brothers, auténticos culpables de que el formato siga vivo, aunque cedieran el relevo de su saga más famosa a David Zucker.
Mucho ha llovido ya desde que los Wayans perpetraran aquella divertidísima "Los colegas del barrio", y se han hecho mayores. En un afán de pasarse a un humor un poco más acorde con los gustos de los cuarentones, con "Dance Movie" ("Dance Flick" en su versión original), lo que pretenden es cederles el testigo a sus hijos para que la saga no pare de hacer el chorras, por eso, los retoños de los Wayans, con ayuda de los originales por supuesto, se hacen cargo de esta película, así, Kennen Ivory, Shawn, Marlon, Craig y Damien Dante Wayans firman el guion (¡¡cinco tíos para escribir esto!!), mientras que Damien Dante Wayans la dirige y el rol protagonista se lo lleva Damon Wayans Jr. hijo del más famoso del clan. Los cameos del resto de la familia son incontables.
Pero vamos a la peli : Mala de cojones. Uno de los "spoofs" más sosos y aburridos de los que han venido últimamente, y es que amigos, la cosa está de capa caída. Y el caso es que los cinco primeros minutos prometen mucho, con dos bandas de “Street Dance” enfrentándose entre sí, dando vueltas y taladrando el suelo o saliendo volando, orinando en la cara unos a otros porque lo requiere la coreografía o, en un difícil movimiento, ver como un tipo acaba con su propia cabeza dentro del culo... pero después de este primer baile inicial se desmorona y acaba convirtiéndose en una cosa que difícilmente logra sacarnos una sonrisilla, amén de las escenas cómicas para lucimiento de los propios Wayans.
La principal película que se parodia es un rollete de principios de esta década llamada "Espera al último baile", que ya de por sí era soporífera, la típica película que tienes que sufrir solo porque a tu pareja se le antoja verla, pero caen chistes a costa de "Step Up", "You got served", "Fama", "Flashdance"... y así creo que no se dejan ninguna, salvo quizás, el clásico de clásicos "Fiebre del sábado noche".
En fin, poco más que decir, salvo que probablemente sea mejor esta reseña que la propia película.

lunes, 25 de julio de 2016

A HAUNTED HOUSE 2

Debo ser la única persona a la que “Paranormal Movie” le hace gracia. Las críticas fueron demoledoras y a mis allegados parece no hacerles puta la gracia. Y en cines, habiendo tenido un estreno más o menos formal, apenas llegó a congregar 19.000 espectadores en el cine –que tiempos de mierda corren-. El caso es que, sin ser yo en absoluto fan de ninguno de los Wayans –y aunque en esta solo contamos con Marlon en calidad de actor-, por lo que sea, me funciona.
Como la primera tuvo su éxito en los USA, rápidamente, y antes de que nos diéramos cuenta, se rodó esta secuela “A Haunted House 2” que ya no se estrenó en españa de ninguna manera. Ni tan siquiera ha salido en DVD.
En realidad es una extensión de la anterior, solo que el protagonista en esta ocasión, tras la muerte de su novia (la de la primera) se va con una mujer blanca y sus dos hijos a una nueva casa, donde les acosarán los fantasmas. Lo mismo de siempre, solo que además de pasarle factura a la saga de “Paranormal Activity”, se la pasa también a “La Posesión”, “The Devil Inside”, “Insidious” y, sobretodo, “Sinister” y “Expediente Warren”. De hecho, las escenas a costa del clon de la muñeca “Anabelle” se llevan la palma.
Pues en realidad no hay demasiado que decir a cerca de esta secuela que no dijera ya en el podcast acerca de la primera. Un “Spoof” que quizás consciente de que el subgénero lleva unos derroteros más bien lastimosos, no toma el tipo de humor absurdo que llevan los Seltzer y Friedberg de turno, o David Zucker. Entonces, tomando como base el recrear escenas de todas esas películas citadas, la película únicamente sirve como vehícula de las gracietas de Marlon Wayans. Pero en esta ocasión ya en plan exagerado. Casi parece un “One Man Show”,  porque el tío no sale de plano, ni deja de hacer bromas de corte escatológico todo el tiempo. Y aunque yo me río bastante, yo entiendo perfectamente, que a la gente le cargue.
Por otro lado, en la película lo único que hacen es chillar y chillar, todo el tiempo ¡no paran! Por momentos le llega a uno a crispar los nervios. Pero a rasgos generales, esta segunda parte también me gusta y se deja ver sin mayores pretensiones.
En los usa, un éxito, por supuesto, de esos que costaron 3 millones y recaudaron 25.
Por cierto, que me he dado cuenta de la cantidad de “Spoof” que han salido pitorreandose de “Paranormal Activity”, tantos y tan horrorosos, que he perdido la cuenta habiendo visto gran parte de ellos. Pero quiero dejar constancia de uno en concreto. Todos sabemos que la primera “Paranormal Movie” es “A Haunted House”, que “Paranormal Movie” es el título que se le puso en españa para que se uniera a la tradición de “Spoofs” del siglo XXI con la palabra “Movie” en su título. Bien, pues  resulta que a la vez que “A Haunted House” se estrenaba en españa con ese título, en los USA se estrenaba la autentica “Paranormal Movie”, otro “Spoof” de la famosa franquicia, esta vez escrito, dirigido e interpretado por Kevin Farley, el hermano del fallecido Chris Farley. Nunca llegó a España esta película, pero de haberlo hecho, y teniendo en cuenta que ese título ya se lo pusieron a la de Wayans, ¿Qué título le hubieran puesto aquí? Cosas que pasan por bautizar a las películas como a alguno, en este país, le sale de los cojones.
Volviendo a “A Haunted House 2”, decir que junto a Wayans tenemos a Jaime Pressly, una mujer que no solo está buena que te cagas (algo mayor ya, eso si) si no que además, tiene la capacidad para resultar graciosa, Gabriel Iglesias, la sensación “Stand Up” de los USA, que además está especialmente gracioso en esta película y, repitiendo papel, el veterano Cedric The entertainer.
La dirección corre a cargo de  Michael Tiddes, que ya dirigió la primera  y que acaba de dirigir la nueva de Marlon Wayans “Fifty Shades of Black” y que, curiosamente, es blanco…
En fin, que a mí me gusta la peli ¡Ea!

lunes, 25 de febrero de 2013

30 NIGHTS OF PARANORMAL ACTIVITY WITH THE DEVIL INSIDE THE GIRL WITH THE DRAGON TATTOO

Mucho se estaba tardando, tras el incuestionable éxito del “Found footage”, incluso más allá del género fantástico (caso de “Project X”), en realizar algún “Spoof” de este, podíamos decir, nuevo sub-género. Lo chungo es que cuando se le ocurre la idea a alguno, se les ocurre a los demás de golpe, y claro, tenemos las consiguientes aglomeraciones y /o equívocos por parte del respetable a la hora de ver  la parodia de “Paranormal activity”.
Por un lado, tenemos a los "padres del género" con “Scary Movie 5”, saga creada por los hermanos Wayans, a la que a posteriori se les unió David Zucker. En esta quinta entrega, centrándose sobretodo en “Paranormal Activity”, contamos con el guión de David Zucker + Pat Proft y Malcolm D. Lee (“Todo el mundo odia a Chris”) a la dirección.
La película actualmente está en fase de post-producción.
Curiosamente, a uno de los Wayans se le atribuye el guión de la recién estrenada en USA “A haunted House” dirigida Michael Tiddes. Y a la vez que se lanza esta en salas, en video clubs lo hace “30 Nights of paranormal activity with the devil inside the girl with the dragon tattoo” de Craig Moss.
Moss es habitual de este blog. Su especialidad es sacar “Spoofs” de tercera para su explotación en vídeo (¡son “Spoofs” de “Spoofs” prácticamente!) como “Breaking wild”, película consecuencia de “Híncame el diente” que se choteaban de la saga “Crepúsculo”, o “Virgen y culpable a los 41”. Pero también ha tenido un estimable debut en la pantalla grande con “Tipo Duro”.
Igualmente, la película de imposible título que nos atañe no podía ser más oportuna.
Tomando como hilo conductor la saga de “Paranormal Activity” mezclándolo todo con “The devil inside”, le pasa factura a otras tantas ajenas al “Found Footage” como puedan ser “Batman se Alza” o “Abraham Lincolm cazador de vampiros” e incorporando al personaje principal de la saga “Millenium”.
Un par de mujeres se encuentran una cinta VHS en el garaje de su casa cuya etiqueta reza “Found Footage”, así que se ponen a verla. Su contenido muestra a una pava que dice que su padre está poseído por un demonio y va con su cámara a hacer un documental sobre el tema al hospital psiquiátrico en el que anda ingresado. Por otro  lado, como estrenan casa, su marido graba en vídeo todo el respectivo trajín. Cuando se dan cuenta de que está infestada de fantasmas.
Y la cosa empieza terriblemente bien…
Se trata de recrear las escenas más celebres de estas películas, pero llevándolo todo al terreno del “Spoof”, consiguiendo por momentos ambientar el asunto y acojonar al espectador, para que al hacer acto de presencia el fantasma, este les haga putaditas del tipo pintarle unos bigotes de gato con un rotulador,  sentarse a ver la tele y hacer zapping, para acabar el ente fumando porros y masturbándose viendo porno. Y resulta harto divertido. ¿Qué es lo que pasa? Que por cada dos gags potentes te vienen diez sin ninguna gracia, siendo el resultado final una montaña rusa con un comienzo acojonante, para que los altibajos constantes te suman en el más insoportable sopor. Y es una autentica lástima, porque a priori prometía mucho.
Luego, filmada en video como está, se pasan por los huevos las reglas del “Found Footage”, es decir, que se sirve del look de estas películas, pero está montada de manera estándar, con sus planos contra planos y demás parafernalias, sin importar un carajo ser fiel o no al espíritu del subgénero.
En definitiva, es comedia y se deja ver, pero es floja, floja, floja.
Esperaremos a ver las otras parodias paridas por elementos versados en la materia, aunque tampoco confío mucho en que sus resultados disten mucho de la explotación videoclubera, decantándome, eso sí, por la aportación de Marlon Wayans.

miércoles, 28 de enero de 2015

MR. VAMPIRE

“Mr. Vampire” es, con permiso de “Encuentros en el más allá” la mejor película sobre el folclore Hong Konés que suponen los Vampiros Chinos. O al menos es la que puso en el mapa cinematográfico a estos fuera de Oriente, o sino la que – para no sacar de quicio a quisquillosos, puretas o “tomanotas” que, no obstante, nos consultan- la que me los dio a conocer. La película nunca pude valorarla en su justa medida, pues siempre la vi a pelo en su idioma original y sin subtítulos. De lo dinámica que es, aunque no te enteres de nada se disfruta. Pero gracias a su reciente edición en DVD, por fin la veo con total comprensión y, bueno, no dista mucho mi opinión de la que ya tenía en su momento. Sin hacernos tirar cohetes, se trata de una película excesiva, loca y divertidísima.
Un monje Taoista, intenta impedir por todos los medios, que el cadáver de un tipo adinerado que tienen en su lugar de trabajo, cobre vida, pero por culpa de sus ayudantes, más torpes que hechos de encargo, este acaba resucitando, con las consecuencias que esto acarrea, a saber: Este acaba atacando a uno de los ayudantes que acaba medio convertido en vampiro viviente, mientras que del otro ayudante, se enamora una atractiva fantasma que acaba poseyendole fantasmalmente. Todo se enredará, y nuestro monje tendrá que desenredar todos estos problemas.Se trata de uno de los grandes éxitos del cine de Hong Kong, una excelente combinación de cine fantástico, comedia y artes marciales, que con muy buen ojo puso en circulación Sammo Hung que, para la ocasión, ejerció de productor, y que generó cuatro secuelas posteriores, más efectivas unas, nefastas otras, pero ninguna con el encanto de la que originó el asunto, amén de no tener que ver unas con otras, más allá del monje Taoista que opera en la mayoría de películas de la saga y que traspasaría esta para aparecer en otras películas ajenas a “Mr. Vampire”, incluso, en plenos años noventa, protagonizando su propia serie de televisión. En Definitiva, un éxito sin precedentes. Por lo que a mí respecta, el tema Vampiros Chinos me hace cierta gracia, pero no la suficiente para ahondar, investigar y, a estas alturas, visionar todo este material, que sin duda será interesante... pero ya son muchos sub-géneros, como para añadir uno más a la lista. Pero si, a este “Mr Vampire” y la anteriormente mentada “Encuentros en el más allá” les tengo especial estima. Muy, muy recomendables. Dirige el percal Ricky Lau, conocido primordialmente por este mega-éxito, y sus comedias del rollo, y con uno de los hermanos Hui en el reparto, Ricky, que vendrían a ser los hermanos Wayans del cine de Hong Kong.  

sábado, 29 de junio de 2024

PROFETAS DE LA CARRETERA

Corría primera mitad de los noventa. Ingenuamente interesado por el, en brevísimo sobreexplotado y desvirtuado, "cine independiente norteamericano", andaba muy enganchado a lecturas como la revista "Film Threat", directores del calibre de Alex Cox (que era inglés, sí, pero ya me comprenden) o Amos Poe y la siempre recurrente, cinematográficamente hablando, estética urbana y decadente transitada por perdedores errantes en busca de una oportunidad. Por eso mismo, el día que leí sobre "Profetas de la carretera" ("Roadside Prophets" 1992) en la mentada publicación, comencé a sentir tembleques. Escrita y dirigida por Abbe Wool, quien había sido pareja sentimental de Alex Cox y es co-autora del guion de la discutible "Sid & Nancy", protagonizada por John Doe (nombre real: John Nommensen Duchac, y anda que no suena bien), actor, cantante y guitarra + bajista de la seminal banda punk "angelina" "X", y, peliculeramente hablando, con toda la pinta de encajar en aquello que ansiaba consumir: Joe, motero de buen corazón, se hace amigo de otro, Dave, recién incorporado a su gris curre en una fábrica. Durante un visita al bar, este le habla de un casino maravilloso donde uno se hace rico y tiene acceso a tías estupendas, situado concretamente en el legendario Eldorado, así todo junto (lugar al que Richard Driscoll dedicó una película entera) Justo entonces, Dave muere electrocutado mientras juega a los marcianitos. A partir de ahí, Joe decide llevar sus cenizas hasta ese supuesto paraíso. Embarcarse en un viaje incierto para localizarlo. Naturalmente, ello desembocará en uno de los formatos predilectos por el cine "indie": la "road movie" de ambientación desértica, con inevitable tufo a "Easy Rider" y, sobre todo, "Paris, Texas", que en "Roadside Prophets" se ve referenciada al incluir al prota de aquella, Harry Dean Stanton, en la banda sonora.
Sin embargo, centrarse en esos datos sería quedarse muy corto. Porque hay mucho, mucho más. "Roadside Prophets" se deja ver, no diré lo contrario, pero al carecer de genuina trama -solo es una acumulación de escenas, en las que el protagonista va conociendo personajes peculiares y viviendo situaciones igualmente nada convencionales- termina siendo un poco coñazo. Esto lo sé ahora, que por fin he tenido oportunidad de verla, porque, aunque sí llegó a España, o nunca la localicé en mis vídeo-clubs (raro considerando que la distribuía MGM) o para entonces todo mi interés se había evaporado, cosa perfectamente posible.
Lo realmente divertido del visionado ha sido, pues eso, ir reconociendo nombres, caras, voces y demás. Un juego que, opino, a poco que sean ustedes unos cinéfilos medianamente curiosos, e interesados por cierta subcultura o contra-cultura a la que el film apela completamente, disfrutarán.
Pero comencemos por el principio, la directora y guionista Abbe Wool. Asumo que "Roadside Prophets" no funcionó ni medianamente, porque jamás retomó las tareas de dirección, limitándose a formar parte de los equipos técnicos en un porrón de títulos más que variados, hasta 2014. Luego desapareció.
El productor, Peter McCarthy, tampoco era manco. Debutó junto a Alex Cox en "Repo Man". Siguió con "No me grites que ya te veo" (vehículo para John Cusack y Tim Robbins en plan pareja cómica), "Voy a por ti" (la "célebre" parodia del "blaxploitation" cortesía de Keenen Ivory Wayans) y lo probó en la dirección. Suyas son "Floundering" (otra con pinta de encajar a la perfección en el molde noventero del cine "indie") o "Death & Taxes" (que puso fin a su carrera en el fatídico 2014). Aunque el ejemplo más raro lo tenemos con "Motín en el planeta prisión", neo-western futurista a mayor gloria de Michael Paré que, por una serie de conflictos varios, McCarthy se vio obligado a co-dirigir.
Justo, en esta última localizamos al director de fotografía de la reseñada, Tom Richmond, ejerciendo como tal. No sorprende que, igualmente, terminaría colaborando con Alex Cox... pero sí nos deja ojipláticos descubrir en su filmografía títulos del "calibre" de "Hard Rock Zombies", "Kill Bots" o "Amityville IV: La fuga del diablo". Un jefe.
"Roadside Prophets" pertenece al catálogo de "New Line Cinema", todavía interesados en apoyar un cine bastante más minoritario a pesar de llevar poco menos de una década petándolo gracias al fenómeno Freddy. Y si la "New Line" de los noventa andaba de por medio, también lo hacía su presidente Bob Shaye. Y quien dice Bob Shaye, dice Lin Shaye, hermana y actriz "nepotista" (hoy día popular por su recurrente rol en la saga "Insidious") que, pal caso, interpreta a una mujer sidosa casada con un hombre canceroso.
Más nombres curiosos: Timothy Leary, famoso defensor de las drogas alucinógenas (quien, graciosamente, se marca un discurso anti-drogas duras), David Carradine pegándose el gusto de cantarnos una canción propia (no olvidemos que darle al estribillo y las cuerdas era su otra gran pasión. Tal vez la primera), John Cusack como alocado revolucionario tuerto, Arlo Guthrie (hijo de famoso cantautor Woody Guthrie), un joven Don Cheadle, el eterno secundario Stephen Tobolowsky y Adam Horovitz, más conocido como uno de los "Beastie Boys" (bajo el nombre de Ad-Rock) Lo cierto es que co-protagoniza el film junto a John Doe en el rol de un chaval desquiciado que, básicamente, persigue al protagonista desesperado por encontrar a sus desaparecidos progenitores. Lo he relegado a este rincón por una cuestión de gustos personales: su personaje resulta de lo más cargante, irritante y agobioso. A mi juicio, uno de los aspectos más flojos del largometraje.
En un momento dado, la pareja aterriza en un pub donde un grupo "lounge" de lo más hortera ("Too Free Stooges") toca una canción romántica. Uno de sus componentes es el omnipresente Flea (de larga y lustrosa carrera musical y cinematográfica) Junto a él dos "crooners", encarnados por un par de personajes sumamente apetitosos. Dick Rude, uno de los más mejores amigos de Alex Cox, actor en sus primeras películas y co-guionista de "Directos al infierno" y Manny Chevrolet, una especie de showman / humorista de segunda. Se convirtió en habitual de la realizadora de video-clips y cortometrajes Modi, una pava surgida del punk que asistió a Penelope Spheeris en el rodaje de "The Decline of Western Civilization", "Los tachuelas" y "Hollywood Vice Squad", donde tenía un papelito junto a su padre, y actor secundario de carácter Ben Frank (pueden verlo también en "Yo soy la justicia") Esa faceta de actriz la continuó explotando para el SOV de culto "Dark Romances" y el célebre punk-film superochero "Lovedolls Superstar" de Dave Markey. Hizo buenas migas con Exene Cervenka, cantante de los mismos "X" donde pululaba John Doe (él y Exene eran pareja), pariendo a pachas el guion de "Bad Day", cortometraje rodado en super 8 a modo de western de espíritu cómico que contaba en el reparto con el mismo Doe y nada menos que Kevin Costner. Así, Modi debutaba como directora. Aunque seguidamente pasaría a centrarse en el videoclipismo, de vez en cuando volvía a las pequeñas ficciones -siempre currando bajo el nombre de su productora "Modivation"- Muchas de ellas vehículos de lucimiento para, justo, Manny Chevrolet (compartiendo plano con otro de los habituales de Modilandia, Henry Rollins) "Rosa Mi Amor" fue el que lo petó más, llevándose varios premios en sendos festivales. Tal vez alguno de ustedes recuerde el monográfico que el programa de "cultura alternativa" del segundo canal de TVE, "Metrópolis", le dedicó a la chica. Tras aquel pequeño subidón, Manny Chevrolet intentó pasarse a la política sin mucho éxito. Y Modi, viendo el aparente fin del negocio musical con la llegada de "Napster", se piró a Texas, fue mamá y abrió una tienda de temática "vintage". Dice que anda currando en una serie formato "streaming", así que no ha dejado del todo las cámaras. Curiosos, pueden visitar su página web.
Efectivamente, la reseña de "Roadside Prophets" era una excusa para hablar de ella.
Pero volvamos al film de Abbe Wool, en plan colofón.
Como ya supondrán a estas alturas, la música tiene un papel preponderante. Aparte de la presencia de los ya mentados Exene Cervenka y John Doe marcándose un par de canciones, localizamos a -inevitablemente- "Beastie Boys", Gary U.S. Bonds, "The Pogues" o "Pray for Rain" -encargándose de la fanfarria incidental-, estos dos últimos muy presentes en el cine de Alex Cox. Aunque, a mi gusto, la guinda la tenemos al final, con una copla bastante guapa canturreada por la reconocible voz rasposa de Keith Morris, vocalista de los míticos "Circle Jerks" -otros Coxistas convencidos- que, pal caso, se parapeta tras el nombre grupal de "Bug Lamp". No es el único "Jerk" que rula por la banda sonora, Zander Schloss, bajista de aquellos, también participa.

sábado, 21 de diciembre de 2024

CREEPSHOW TV (4ª TEMPORADA) 2ª PARTE Y FINAL

Segunda y última dosis de este repaso a la cuarta temporada del "Creepshow" televisivo. Aquí disponen de la primera.

"Meet the Belaskos" nos sitúa en una especie de realidad alternativa en la que los vampiros se consideran algo medianamente normal... aunque no para todo el mundo. Como el tipo que ve instalarse a los Belasko, familia de chupasangres, en la casa contigua. Ahora son sus vecinos y los detesta. Así que imaginaos el percal cuando su hijo y la hija de aquellos se enamoran perdidamente.
Si hay algo que chirría en el "Creepshow televisivo" es cuando les entra la vena panfletera. Y en este capítulo se gastan una evidente metáfora en torno al racismo y la intolerancia. Cambien a judíos o niggas por vampiros y, ¡voilá!. Encima, lo revisten todo de historia de amor trágico. Ugh!!... La culpa la tiene John Esposito. Productor ("Abierto hasta el amanecer", "Policía de acero"), guionista ("La sombra del faraón", otros capítulos de temporadas previas) y, pal caso, director debutante.
En "Cheat Code" un "fricazo" de los videojuegos, ahora papá viudo, localiza un antiguo juego supuestamente maldito. Se lo muestra a su hijo y este comienza a darle al joystick junto a unos amigos. Descubren que existe una clave para lograr terminarlo. Al aplicarla, acaban atrapados entre píxeles, enfrentados al "jefe supremo".
Otro capítulo que me deja algo confundido. Por un lado, la historia de base es interesante, incluso entretenida. Por otro, al final se les va la olla, rozando el ridículo. Pero, así en general, resulta consumible aunque, una vez más, casi sin gota de "creepshowismo". Como ocurre con "Meet the Belaskos", las truculencias y, pal caso, las típicas virguerías visuales propias de la saga, se notan muy muy forzadas. En la peli original estaban perfectamente integradas, formaban parte del pitote. Aquí es solo un adorno más que, si no estuviese, nadie echaría en falta.
Repite Justin G. Dyck en la dirección y el protagonista adulto es un rostro medianamente familiar, Lochlyn Munro, casi especializado en roles de policía de distintos rangos. Lo has visto en un millón de productos televisivos y cinematográficos. Destacan el "Predator" de 2018, "Dance Movie: Despatarre en la pista", "Hack! (Corten!)", "The Tooth Fairy", "Dos rubias de pelo en pecho", "Freddy contra Jason", el primer "Scary Movie" (donde se haría amigo de los Wayans, a tenor de sus siguientes colaboraciones) y... ¡"Sin Perdón"!.

Vale, comencemos la casa por el tejado: Si "
Something Burrowed, Something Blue" destaca por algo, es por la presencia de un grande, uno, además, ligado total y completamente al universo "Creepshow", Tom Atkins (o, dicho de otro modo, el padre que en 1982 abroncaba a su hijo por leer tebeos macabros) Aquí, más mayor, obvio, interpreta a un anciano millonario que, consciente de su final, reclama el amor y las atenciones de una hija que le detesta. Aunque tras todo ello haya algo más: Una bestia innombrable que el tipo esconde en su sótano y a la que debe alimentar cada quince años o saldrá al exterior a liarla. En breve toca proceder, así pues el abuelo intentará convencer a su futuro yerno para que siga la tradición.
Nada nuevo bajo el sol. La verdad es que si algo caracteriza a esta cuarta temporada es la similitud de todos sus capítulos, en lo estético, lo formal y lo narrativo. No maravillan, pero son lo suficientemente amenos como para evitar acabar tirándose de los pelos. Alguien diría que es la peor forma de "arte", la normalidad... aunque a mi, eso de que no me saquen de quicio, me vale. Repite en la dirección John Esposito. El guion lo firman un par de medio-novatillos, Todd Spence y Zak White. Los tres siguientes son también cosa suya.
"Doodles" no se mata mucho y recurre a una idea ya muy explotada, aunque siempre efectiva, el dibujante (aquí LA dibujante) cuyos garabatos se tornan realidad. En este caso para castigar a aquellos que la han tratado malamente. Pero ¡cuidao!, que como no atine la cosa se puede volver en su contra.
Interpreta a la muchacha Anja Savcic, con esa curiosa cara entre angelical y de lerda que me sonaba de algo. Salía en la divertida comedia "Ricky Stanicky". Pero también en otro producto no demasiado alejado de "Creepshow", el "Tales from the darkside" de 2015, o el fracasadísimo intento de Joe Hill por revivir la serie "cult" que George Romero apadrinó en su día. No cuajó, quedando todo en un piloto. Y si no lo digo, reviento: otra de las joyas que la Savcic tiene en su filmografía es "Chupacabras vs. El Álamo" junto a Erik Estrada.
Pero no perdamos los papeles. Regresemos al "Creepshow" televisivo y este "Doodles". Que sí, tiene su coña... un gore llamativo... pero al final te quedas igual que con el resto, bien, del montoncico. Reincide en la dirección P.J. Pesce.
¡Siguiente!

Comentaba antes que, a pesar de su sosería formal, esta cuarta temporada había logrado evitar que me arrancara los ojos de ira. Y que la ausencia de comidas de polla al fandom era algo agradecido y positivo. Pos bien, parece que han esperado a la dosis final para arrasar con todo ello. Y, además, por obra y gracia de Greg Nicotero, que no dirigía desde el primer capítulo -en esta cuarta temporada, digo-. Claro que, pal caso, le toca muy directo, al corazón, porque la cosa, la historia, gira en torno a George A. Romero himself. Tanto como para titularla "George Romero in 3D".
En una vieja librería apunto de chapar encuentran una misteriosa caja. Y no, no hay monstruos dentro, sino añejos tebeos en tres dimensiones sobre zombies, apadrinados por el director de "La noche de los muertos vivientes" in person. En eso que el hijo de la dueña se pone las gafas rojiazules para verlos y, pumba!!, uno de los zombies cobra vida. ¿Cómo solucionarlo? pidiendo ayuda al mismo señor Romero, versión dibujada.
¡¡Ouch!! ¡¡Ay!!! ¡¡Uf!! El visionado de este capítulo fue doloroso. Pura vergüenza ajena. Evidentemente por la comida de rabo, claro, pero también porque es increíblemente tonto y casi ridículo. E inexacto. Oye, ya que vas a tributar a tío Georgie, y lanzas un montón de coñetas que solo el fan reconocerá (como la insistencia del cineasta en llamar "ghouls" a sus criaturas en lugar de zombies) y recrear, sin florituras, momentos icónicos de "Dawn of the dead" (el zombie / ghoul con la cabeza partida por una hélice), al menos se más cuidadoso con otros detalles. No me cuela que, en los tiempos de "Image Ten" -la primera productora de Romero, a la que se alude alegremente, y época en la que sitúan la confección de los tebeos-, se hubiese pensado en facturar comics de zombies / ghouls de aspecto tan moderno y referencia equivocada (el uso de la palabra "Brains" retrotrae más a la competencia) Por entonces Romero solo buscaba un éxito financiero, y robó la esencia de la novela "Soy Leyenda" para realizar su primer legendario largometraje. Dudo mucho que se planteara a los muertos revividos como estrella de la función, ni el convertirse en un especialista del género. Así pues, asumir todo ello me suena más a insulto que tributo. ¡¡Ya, ya, lo sé, son chuminadas propias de pajero!! Pero, cojones, eso es justo lo que soy.... Ya que nos ponemos, hagámoslo en serio y bien. ¿Se nota que no disfruté de la experiencia?
Claro, ante semejante panorama, nada de lo que viniese después podía disgustarme. Cualquier cosa sería mejor, incluso este "Baby Teeth" del que apenas entendí un "caralho" (como dicen los brasileños) pero tampoco me desagradó. La cosa va de madre sobreprotectora de una hija adolescente la mar de estúpida y detestable. Dicha sobreprotección viene justificada por la existencia de una especie de hada de los dientes con muy mala gaita y que, aprovechando que a la chavala le han extraído sus últimos piños de leche, aparecerá dispuesta a reclamarlos.
Mmmmh... cómo lo digo... "Baby Teeth" es un caos, pero tiene algunas cosas chulas. El look del hada diabólica mola, resulta casi aterradora -ver imagen-. Y los toques truculentos son bastante sabrosos. Amena, sin más. Reincide en la dirección John Harrison.

Recapitulemos: Tono general tirando a soso, pocos nombres "cult", escasa comida de polla al fandom, Greg Nicotero menos activo y "creepshowismo" prácticamente nulo. Procediendo de ese modo, el "Creepshow TV" va perdiendo su identidad para convertirse en otra serie más de historias de terror. ¿Contradicción por mi parte, considerando lo mucho que he rajado de todo ello? Pos no, porque casi que lo prefiero así, oiga (aunque, puestos a soñar, lo ideal sería que jamás hubiese existido). Ahora bien, la cuestión es ¿¿seguirán por esos derroteros, la desprenderán todavía más de su esencia en la quinta temporada?? Pues tal vez nunca lo sepamos, porque de momento no hay nada anunciado y abundan los rumores de una cancelación. Veremos.

Y por si quieren empaparse con el resto de temporadas, ya saben....
PRIMERA, SEGUNDA y TERCERA.

Creepshow TV (4ª temporada)

martes, 16 de julio de 2024

SCARY MOVIE (1991)

No confundan esta “Scary Movie” con ninguno de los spoofs made in Wayans que surgieron a colación de “Scream” a finales de los 90 y en los albores de 2000. En realidad nos encontramos ante un producto semi amateur rodado en 16 mm en el año 1991, que estaría dejado de la mano de dios y completamente olvidado en sus latas tras su estreno local en Austin, Texas (lugar de donde la película es originaria), de no ser porque, recientemente, ha sido rescatada por AGFA (American Genre Film Archive) para su distribución en cines retro y lanzamiento con todos los honores en Blu-Ray.  Pero, al margen de tratarse de una pequeña bosta amateuroide de la época en la que Leif Jonker y coetáneos estaban en activo ¿qué tiene de especial esta “Scary Movie”? básicamente que cuenta con el protagonismo de John Hawkes antes de convertirse en una suerte de actor secundario de carácter en productos del alto copete hollywoodiense. Le hemos podido ver en “La familia que tú eliges” o “Tres anuncios a las afueras” por poner dos ejemplos recientes. También tenemos en un papel poco relevante para Butch Patrick, nada menos que "Eddie Munster" en “La familia Monster”, en lo que denota un toquecito posmoderno de la época. Por lo demás, pues tan solo una mala película llevada adelante con palos y piedras que no pasa de simpática y que, más que un último rescoldo de los slashers de la década anterior, sería uno de los primeros homenajes al subgénero; Un "nerd" va a una feria de Halloween, acompañado de sus “amigos” que le harán blanco de todas sus bromas, con la intención de entrar en una atracción tipo pasaje del terror, muy popular en la época en la que transcurre la cosa. El "nerd" va con la mosca detrás de la oreja porque previamente escuchó en las noticias que un psicópata se ha escapado del autobús que le trasladaba a prisión. Tras sufrir unas cuantas bromas pesadas por parte de sus acompañantes y de los viandantes de la feria, el muchacho comienza a emparanoiarse con la idea de que el psicópata pueda haberse escondido en la atracción, por lo que, una vez dentro, cuando todos esos individuos enmascarados van a por él, este se verá en la tesitura de tener que defenderse de ellos. El espectador no sabe si toda esa carnicería es obra de la mente perturbada del muchacho o si en realidad el psicópata está dentro de la atracción, y ahí radica la gracia de la película.
Nada del otro mundo, leída la sinopsis es mejor de lo que vemos en pantalla, que transcurre a gran lentitud a pesar de apenas durar una hora y pocos minutos.
Algún momento gore divertido, la ambientación general tiene su encanto y poco más. Un producto semi amateur de principios de los 90 como hay tantos. Tampoco es que John Hawkes sea un actor muy a tener en cuenta como para revisar este trabajo primerizo con interés (yo creo que a todos nos la suda John Hawkes).
Pero los americanos son una raza a parte y muy graciosos; no creo que esta película disfrute de mucho culto a rasgos generales, aunque al tratarse de una producción acaecida por completo en Austin, las autoridades competentes tienen a “Scary Movie” en alta estima, y el alcalde declaró el día 18 de octubre como “Día de Scary Movie” por la contribución que ha hecho la película a la industria cinematográfica de la ciudad. Y es que se ve que cuando Austin ha tenido presencia en el cine, ha sido porque ha habido alguna que otra producción de Hollywood ambientada allí, pero, a rasgos generales, poco se ha hecho en cine desde Austin para el mundo. Y, efectivamente, “Scary Movie” es una de las pocas películas enteramente autóctonas.
El director de la cinta, Daniel Erickson, que puede alardear de que eligió a Hawkes para su primer protagonista tras hacerle un casting, no se prodigaría mucho más después, tan solo rodaría en 2010 una cosa grabada en vídeo ¡con maniquís!  titulada “Eve’s Necklace” de la que poco más se sabe, pero (y quizás sea porque de algún modo mantuvieron la amistad) cuenta de nuevo con la presencia de John Hawkes, esta vez siendo ya una celebridad, poniendo su voz al maniquí protagonista. Que curiosidad, a ver si doy con ella.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

LOS FOTOCROMOS (Y EL PÓSTER) DE "LOS CHICOS DEL BARRIO"

Trás el éxito del cine independiente que supuso "Haz lo que debas" de Spike Lee, no tardó mucho en aparecer su respuesta en la costa Oeste, más drámatica, más descarnada y que dirigía la nueva promesa del "indie" negro que era John Singleton.
"Los Chicos del Barrio" se convirtió en un fenómeno social que incluso contó con su propio "Spoof" por parte de los hermanos Wayans, "Los Colegas del Barrio" y que convirtió al rapero Ice Cube en una estrella cinematográfica que quizás ahora, mientras escribo estas lineas, vive su mejor momento.
Una buena película de negratas y de ghettos, sin más. Eso si, se mantiene fresca con el paso de los años.
Aquí sus fotocromos y su póster.











sábado, 5 de octubre de 2019

GLIMMER MAN

Lo divertido de estar consumiendo una película de Steven Seagal por semana, es que notas con mayor claridad los distintos cambios de tono de un film a otro. Y no me refiero al producto en sí, sino más bien al propio Seagal. De tipo duro y frío en "Señalado por la muerte", pasamos al intento de humanizarlo con "Buscando Justicia". Pues bien, algo me dice que la productora haría un estudio de mercado para ver qué opinaba el público sobre él. Recibiría algunas críticas descontentas calificándolo de macarra y bruto, por lo que decidieron "suavizar" su imagen. ¿Y cómo? Pues rebajando el sadismo de la violencia y, sobre todo, recurriendo al humor. Todo apuntaba a que Steven Seagal no sería demasiado convincente en ese terreno, por lo que habría que ponerle a un comediante de comparsa.
Solo son conjeturas mías, pero me encanta pensar que así es como fue. En parte ello explicaría el irritante tonito bufo de "Glimmer Man" y, claro está, la presencia de uno de los hermanos Wayans, en concreto Keenen Ivory (director de las dos pelis que harían de oro a la familia, "Scary Movie 1 y 2"). A lo largo de "Glimmer Man", Seagal, ya del todo metido en su rol místico y budista repartidor de galletas (luce un horrible collar jipi y se pasa el rato con las manos juntas, en plan gurú. ¡Ah! y ya comienza a dejarse ver con unos quilos de más), no solo es blanco de chistes, también los hace sin mucha fortuna (salvo uno, ojo a la escena del taquígrafo). Y por si fuera poco, sonríe más que en ninguna otra de sus aventuras cinematográficas. ¡Ay!.
Pero no termina ahí la cosa. Resulta que, comedia aparte, "Glimmer Man" también se apunta a dos subgéneros. Uno recurrente y consecuente -las "buddy movies", historias de polis/compañeros antagonistas obligados a llevarse bien- y el otro muy de moda gracias al entonces reciente exitazo de "Seven": el psycho-thriller con asesino en serie perpetrador de espectaculares crímenes rituales.
De entrada eso es lo que nos venden. Hay un psicópata en la ciudad que se dedica a machacar parejas católicas, a las que crucifica. Del caso se encarga un policía negro que, a regañadientes, debe compartir labores con ya sabéis quién. Pero no debemos olvidar que esto es una película de Steven Seagal, así que pronto descubrimos que lo del asesino loco solo es una tapadera para confundir a la policía, detrás se oculta lo habitual: Mafia, en este caso de procedencia rusa. Y tiene máximo sentido, porque de otro modo no habría mucha peña a la que ahostiar. ¿Solo un criminal? ¡que aburrido!. Resuelto el problema, ya tenemos la agradecida ración de piños y la inevitable escena de macarrismo desaforado en la que el gordo Seagal parte huesos por doquier.
Acompañan a la pareja de polis una ristra de rostros carismáticos y estupendos en lo suyo como los de Bob Gunton, Brian Cox, Peter Jason y Stephen Tobolowsky.
Dirige el impersonal y televisivo John Gray.
"Glimmer Man" es un poco chorras, sí, pero entretiene lo suficiente. Nada que objetar.

viernes, 21 de febrero de 2014

EQUIPO PARANORMAL

No entiendo por qué han tenido que esperar a que pasen cuatro entregas de la saga “Paranormal Activity” para que los “spoofeadores” de turno decidan pasarle factura al “Found Footage”… porque es que en cosa de dos años, tenemos –que yo sepa- esa del título largo, “Paranormal Movie” ,”Scary Movie V” y ahora, esta “Equipo Paranormal”, que, sin ser una cosa del otro mundo, si que es, no ya la mejor comedia “Found Footage”, sino también, la mejor parodia de “Paranormal Activity”.
Ya les hablé de que el “Found Footage”, aplicado a un género contrario al de terror, no funcionaba en absoluto, y una prueba de ello, era la comedia “Project X”. Bien, pues los artífices de “Equipo Paranormal” lo saben y aprovechan lo mal que se lleva con otros géneros para llevarlo a su terreno ¿Y que hacen?  Pues hacer, más que un “Spoof”, un “Paranormal Activity” cómico, esto es, utilizar el ritmo, estructura y maneras de rodar un “P.A.” al uso. Que el bla, bla, bla, característico de los “Found Footages” les sirva para meter todos los gags soeces propios de una “Teen Movie”, y encima,  hacer que la parte de terror, aunque  muy escasa, funcione, quizás tan solo porque no te la esperas. Vamos, que algún sustillo te llevas.
Así tenemos, visto siempre a través del metraje de una cámara de vídeo (hay un personaje al que no vemos nunca y que es el que lleva la cámara) a unos latinos que comparten casa, y en una fiesta salvaje, cuando uno de los protagonistas está tan borracho que no puede ni con su alma, cree que ve el fantasma de una joven Asiática.
Cuando comprueban el material grabado (el chico lleva una cámara-casco) ven que efectivamente, hay un fantasma en esa casa, por lo que llaman a un médium que les explica que esa casa es un antiguo burdel, y que por ahí pulula el fantasma de  la “Madame” Lady Azalea, por lo que, sin querer, uno de los chicos se acaba follando al espíritu y  uno de los compañeros acaba poseído por esta “Madame”.
Bien, pues digamos que al final, la cosa funciona… o al menos durante la primera hora, ya que en el spring final, en el que el compañero de piso poseído por la puta empieza a comportarse como tal y el exorcismo al que le someten, la cosa pierde enteros en pro del humor más chabacano y poco eficaz, con la cámara  grabando de un lado a otro, sin orden ni concierto, mientras se suceden los chistes con bastante poca gracia, y se pone a la altura de cualquier “Spoof” de los hermanos Wayans, convirtiéndose en una mediocridad más de tantas que hay. Ahora, esa primera hora, merece verdaderamente la pena, como película, algún gag y algún susto.
Dirigen la cosa, y casi la llevan a buen puerto Ben Peyser y Scout Rutherfor.
Conclusión; el “Found Footage” si que puede funcionar en una comedia, siempre que esta coqueteé con el terror o el género fantástico. Y al final, “Equipo Paranormal” es mejor “Found Footage” que “Teen Movie”.

lunes, 22 de febrero de 2021

LO QUE CUENTA ES EL FINAL

“Lo que cuenta es el final” es una de esas películas que si hubiera salido un pelín mejor de lo que salió, estaba predestinada a convertir a su protagonista, Tom Hanks, en una gran estrella. No pasa nada, igualmente lo consiguió un poco más adelante.
En realidad “Lo que cuenta es el final” es una película prácticamente destinada a un público especializado en stand up comedy y,  por lo tanto —y más en la época en la que se estrenó— una cosa un tanto marciana para el público ajeno a esa disciplina de la comedia, consumidores de cine mainstream y/o españoles en los 80.
Su libreto descansó en los cajones de los despachos de Columbia durante años.
En 1979, el director David Seltzer andaba buscando un actor para que encarnara al protagonista de un episodio piloto para una serie de televisión en la que andaba trabajando en aquellos momentos para el canal televisivo ABC. Un allegado de Seltzer le recomendó que se pateara los clubes de comedia, ya que en los escenarios, además de grandes humoristas se encontraban grandes actores aún por descubrir. A Seltzer, ni le agradó ni le disgustó lo que vio una vez se inmiscuyó en el ambiente de la comedia de micro, pero, eso si, quedó completamente fascinado por lo que vio en lo alto de los escenarios. Aquellos tipos que se ceñían a su guión lo mínimo en pro de la improvisación mas feroz le cautivaron hasta tal punto que lo de encontrar al actor idóneo para su episodio piloto quedó relegado a un segundo plano. Ahora le interesaba estudiar los comportamientos de todos esto comediantes para un nuevo proyecto; “Lo que cuenta es el final”. Pergeñó así un guion para una película que trataría precisamente sobre la vida de este tipo de humoristas.
Por mediación del ejecutivo Bob Bookman, David Seltzer logra vender el guion a Columbia Pictures. El guion gustó mucho a Howard Zieff, en boga en aquellos años tras haber dirigido éxitos como “Alegrías de un Viudo” o “Combate de fondo” y,  por eso,  Columbia, con absoluta fe en el criterio del director compró el guion a Seltzer. Así que se realizó una pequeña preproducción del proyecto. Sin embargo, Zieff, que en esos momentos ultimaba el rodaje de la película “La recluta Benjamín”, perdió todo el entusiasmo hacia el guión de Seltzer cuando recibió el libreto de “Infielmente tuya”, guion escrito en 1948 por Preston Sturges, readaptado para los tiempos que corrían —los ochenta—  por Robert Klane, Barry Levinson y Valerie Curtin. Obviamente, un guion no rodado de Sturges era todo un caramelo para cualquier director de comedia, por lo que se centró en la realización de esta película, quedando el guion de “Lo que cuenta es el final” aparcado y en el cajón de guiones adquiridos por Columbia, cogiendo polvo.
Pasan los años y, en 1986, el productor Daniel Melnick, curioso como era, decide echar un vistazo a los más de 12 guiones que tenía Columbia en propiedad y que jamás se habían rodado, llamándole la atención especialmente el que no ocupa.
El guion había pasado de mano en mano siendo este digno de consideración por unos, y ninguneado por otros, mientras que en boca de los ejecutivos sonaba que por los estudios no había gustado la mezcla de comedia y drama que este poseía —después de tres cambios de gestión— así como el personaje principal, Steven Gold, que resultaba bastante antipático y malintencionado. Sin embargo,  Melnick mostraba entusiasmo tanto con el guion como con el personaje, así que decidió levantar el proyecto.
No había estrellas que pudieran protagonizar la cinta, así que el estudio decidió que, siendo una cosa barata,  se podía hacer la película. La dirigiría el propio David Seltzer,  sin estrellas, y con un presupuesto de tan solo 8 millones de dólares. Por otro lado, al presidente interino de Columbia, Steve Sohmer, le parecía demasiado arriesgado hacer un film de ocho millones sin estrellas en él, máxime un melodrama sobre cómicos de micro que, en cierto modo, al público era fácil que pudiera importarle un pimiento.
Por otra parte, la actriz Sally Field tenía contrato de producción con Columbia. A Sohmer se le ocurrió que si a Sally Field le gustaba el guion y lo protagonizaba, dotaría la producción de prestigio y sería menos arriesgado llevarla a cabo. Le mostraron el guion a la actriz y a esta le entusiasmó, también, le pareció muy buena idea entrar a co-producir, por lo que, cuando se estrecharon las manos, “Lo que cuenta es el final”, pasó a tener un presupuesto de 15 millones de dólares.
El guion definitivo contaría la historia de Lilah Krytsick, una ama de casa que comienza a hacer sus pinitos como humorista en un club de comedia llamado “El gas de la risa”, en el que coincidiría con un joven talento llamado Steve Gold que se encuentra a centímetros de ser descubierto por algún mecenas. Gold es un estudiante de medicina que, debido a su mala calificación es expulsado de la facultad, por lo que su vida deambulará entre el drama que supone que su padre descubra que no sigue estudiando y el dedicarse a la comedia de manera profesional. Por su lado, Lilah, tendrá que enfrentarse al tener que ir aprendiendo y mejorando en su pasión, mientras que lidia con un marido conservador que se opone a que su mujer, ama de casa y madre, desarrolle su faceta de humorista más profundamente.
Un buen día, un concurso en el “Gas de la risa”, local este donde suelen actuar nuestros cómicos cada noche, pondrá a todo el mundo en su sitio.
En realidad, y como suele ocurrir con casi todas las películas que tratan en profundidad las vidas de los cómicos de micro “Lo que cuenta es el final” es un drama en torno a la comedia, con momentos más o menos humorísticos, pero donde se impone el drama, el drama amable, eso sí, y donde el mensaje final que se nos viene a dar es que la comedia es una cosa muy seria.
Huelga decir que el papel co-protagonista, el del visceral Steve Gold, lo interpreta un emergente Tom Hanks. Hanks, que entró en la película en la recta final de la pre-producción, no había hecho nunca comedia stand up, si bien como actor de comedia que estaba destinado a ser —aunque la vida finalmente le llevó por otros derroteros— sí estaba familiarizado con ese tipo de comedia tan directa. David Seltzer, preparó unos monólogos para él en el guion, pero Hanks consideró que estos no eran en absoluto divertidos. Seltzer estaba de acuerdo. Así pues, ambicioso como era, decidió escribir su propio monólogo que apenas duraría unos cinco minutos. Cuando consideró que estaba del todo pulido, ni corto ni perezoso, Tom Hanks decidió interpretarlo en el famoso Comedy Store de Los Angeles donde tantos actores y humoristas han debutado. Hanks no se hizo con el público en aquellas actuaciones. Aún así, tozudo cual burro, siguió escribiendo y subiendo al escenario sudando la gota gorda. El público le sacaba los colores… pero Hanks iba tomando soltura porque se hacía tres actuaciones cada noche. A esas alturas, tras un mes actuando solo para poder preparar su papel en condiciones, llegó a hacerse amigo de los guionistas y humoristas Randy Fletcher y Barry Sobel, quienes le ayudaron a reescribir su monólogo y a pulir su estilo. Para cuando empezó el rodaje, Tom Hanks ya había interpretado su monólogo más de 30 veces en distintos clubes de Los Angeles y Nueva York, por lo que  interpretó a Steve Gold a la perfección.
Por su parte, Field, que tampoco había hecho nunca comedia de micro, pidió ayuda a su amiga, la actriz y excelente humorista Lily Tomlin, quien le explicó que la única manera de hacer comedia era subiéndose a un escenario, por lo que Sally Field tomó un repertorio de 45 minutos y se lanzó a pronunciarlo en un club de Manhattan Beach, noche tras noche. Sally Field en aquella época era harto popular, por lo que sus intervenciones en aquel modesto local acabaron convirtiéndose en turnos de preguntas y respuestas en los que la actriz contaba en que proyectos andaba metida. Aún así, no se le acabó dando mal la cosa. Para escribir e interpretar sus monólogos dentro de la película, Field contrató los servicios de los reputados humoristas Dottie Archibald y Susie Essman, que acabaron de dar forma a los chistes que soltaría en el escenario su personaje, Lylahn Kritsick.
La película se rodó durante 1987 y,  en su postproducción, el presidente de Columbia, David Puttman, se empeñó en que quería estrenar la película en navidades de ese mismo año, cosa que en absoluto beneficiaría al film. La fuerte oferta de cine taquillero de corte familiar que, sin duda, iba a hacer la competencia a la cinta en esas fechas, podrían hacer que “Lo que cuenta es el final” hubiera perdido mucho dinero. Pero la película no estaba acabada, así que se aplazó su estreno hasta nuevo aviso.
Durante la postproducción, Tom Hanks rodaba la que sin duda fue la película que acabó de impulsar su carrera, “Big”, por la que incluso fue nominado al Oscar como mejor actor protagonista. El éxito de esta película le vino que ni pintado a “Lo que cuenta es el final” y sobre todo a Columbia, ya que decidió estrenar la misma después de la resaca de éxito que supuso la película de Penny Marshall como si se tratara de la nueva película del protagonista de “Big”, lo que se tradujo en un pequeño éxito de taquilla para un título menor que le permitió recaudar 21 millones de dólares. Claro, se vendió como la nueva película de una estrella que el año anterior, cuando rodaba, y al igual que su protagonista Steve Gold, estaba a muy poco de serlo.
El éxito de “Big” favoreció a la película de David Seltzer, sin embargo la crítica la recibió de manera no tan favorable. Como fuere, a Hanks, cuando se le pregunta por la película en cuestión, responde que “no se encuentra entre las peores de las películas que he hecho”.
En el reparto, junto a Sally Field y Tom Hanks figurarían un buen montón de humoristas reales, como Damon Wayans o Taylor Negron, así como para dar vida al autoritario esposo de Lylah, se cuenta con la presencia de un imponente y estupendo Johh Goodman que daría ligeras muestras del monstruo interpretativo en el que, poco después, se convertiría.
“Lo que cuenta es el final” es, en mi opinión, una estupenda película melodramática y la que mejor refleja lo que es el stand up comedy americano. Muy recomendable.