jueves, 18 de diciembre de 2008

MANIAC

Título abanderado del terror ochentero puro, "Maniac" tiene el mérito de ser un film que, al menos hace años, no era del gusto de todos los goremaníacos. El motivo no era otro que su sordidez, su fealdad. Lejos de destripamientos coloristas, asesinos de cuchufleta o muertos revividos, las andanzas del maníaco en cuestión no apostaban por el entretenimiento fácil, ni el susto de baratija... eran rematadamente serias, remadamente crudas y rematadamente gráficas. Y es que la línea argumental de "Maniac" es mínima, casi nula, siendo las andanzas y fechorías del demente Frank Zito su única razón de ser. Eso es lo que molestó en la época a tantos, y lo que continúa aportando a "Maniac" su etiqueta de maldita.
El carismático actor Joe Spinell, fan declarado del cine de horror, se había hecho colega de un joven realizador proveniente del porno setentero, William Lustig. Juntos, decidieron tirar adelante este proyecto, protagonizado, co-escrito y co-producido por el intérprete. Poco sabían ellos que con esa pequeña peliculita de escaso presupuesto estaban dando forma a un monstruo, a una idea innovadora, enfocar las "hazañas" de un psycho-killer desde el interior de su cabeza y usando para ello iconografías propias del cine de horror más duro de la década anterior (es decir, los 70). "Maniac" (de título perfecto) fue un exitazo tremendo y nada tardó en enfurecer a medio planeta, pero sobre todo a las feministas, que la acusaban de misógina.
Y es que incluso su mítico cartel, aquí reproducido, era pura provocación. Un tipo con una sutil erección sujeta la peluca ensangrentada de una fémina (imagen esta reproducida casi al milímetro, como homenaje, por Eli Roth y Tarantino en uno de los varios posters promocionales de "Hostel"). A estas alturas de la película, no es necesario recordar que el atroz realismo de las secuencias gore se deben al inmenso talento del inmenso Tom Savini. Los cueros cabelludos arrancados y, sobre todo, la misma muerte del propio Savini (interpretando a un ligón de discoteca), cuya cabeza es espectacularmente reventada de un disparo, resultan fascinantes en su credibilidad y enfermizo detalle (a todo esto, comentar que poco después de su estreno, el hombre renegaría de la peli acusándola de pornográfica... aunque, tiempo después, rectificaría).
Pero el mérito no es solo del especialista en maquillajes, el propio Spinell está perfecto en su rol de demente, sobre todo cuando dialoga afectuosamente con los ensangrentados maniquíes que pueblan su hogar, todo ello acompañado por la extrañamente bella, y triste, música de Jay Chattaway.
Recuerdo cuando de chaval alquilé el film en los sórdidos sótanos de un sucio video-club de mi barrio. La caja que contenía la obra ya era de por si bastante poco higiénica. Todo ello no hizo más que incrementar la sensación de incomodidad que luego, por la noche, me produjo su visionado. Quedé especialmente impactado por el asesinato de Tom Savini, no ya únicamente por su brutalidad, también por el amor que le procesaba.
El éxito de "Maniac" catapultó -hasta cierto punto- las carreras de sus perpetradores. Spinell y la co-protagonista de este mismo título, Caroline Munro, repitieron en la muchísimo peor "The last horror film". Lustig dirigió una apreciable peli de justicieros, "Vigilante", y volvió a boca de todos gracias al entrañable "Maniac Cop".
Poco antes de su fallecimiento, y de la mano de Buddy -"Combat Shock"- Giovinazzo, Spinell puso en marcha un "Maniac 2" que nunca llegó a terminarse, pero del que pueden verse algunas curiosas imágenes en el dvd oficial de la peli editado por "Anchor Bay".
Hoy por hoy, la ópera prima de William Lustig es ya un clásico del horror moderno que inspira a diestro y siniestro (el mismo Alexandre Aja reconocía dicha influencia en su "Alta Tensión") y es el perfecto film para poner a aquellos botarates que cuando dicen ser aficionados al gore, nombran únicamente títulos -"Braindead" en cabeza- que usan la sangre y las tripas casi como reclamo humorístico. Nada como un poco de splatter serio, crudo y duro de los 80 para hacerles callar la bocaza.
Esperemos que a nadie se le pase por la cabeza la idea de un remake... "Maniac" es de esos films que solo pueden existir una vez, en un determinado momento.