¡Como piqué con el chulísimo cartel! Y con su premisa: Dos hermanas estrechamente unidas se van a separar puesto que una de ellas emigra a Nueva York por temas laborales. Antes de partir, deciden hacer un viaje en busca del “termómetro mas grande del mundo” (¿¿??, quizás sea una mala traducción del que hizo los subtítulos), y parten en coche hacia donde está dicho objeto. Pero su objetivo se ve truncado cuando llegan a un pueblo perdido y les ocurren unas cosas que desviarán el rumbo de la película por tres caminos diferentes: Por un lado darán con un extraño herrero al que le gusta matar a la gente que se cruza con él a base de martillo. Solventado ese problema, toparán con un extraño “redneck” que con hoz en ristre, y nariz de cerdo, secuestrará a la más sexy y tetuda de las hermanas, con aviesos fines. Y tras salir de esta, se toparán con un inquietante sacerdote, metido de lleno en ritos satánicos y posesiones. "Slasher,” violencia “Redneck”, y ritos satánicos. ¿Suena bien verdad? Pues con este material, con el que cualquier director solvente se haría una película para el recuerdo (es una de esas que podrían muy bien pegarle a Robert Rodríguez, pero también a John Carpenter), el director de la misma, un manazas llamado Brian Pulido, se hace la pelí más tostón y poco emocionante que he visto en lustros. Pasan muchas cosas, sí, pero nos quedamos igual. Sangre escasa y generada por C.G.I, y producción de entre medias, ni muy opulenta, ni de tres pesetas.
Quizás por quedarme con algo (ya saben que me gusta salvar algo de las pelis muy, muy malas) me quedo con el hecho de que el 75 % transcurre siendo de día, así que ver a un tipo persiguiendo a una tetuda a plena luz, es algo que me ha molado mucho, puesto que no es lo más común. Por lo demás… nada de nada. Pero ¿A que por el póster ustedes también picarían?
