viernes, 3 de septiembre de 2010

LOS MERCENARIOS DE LA MUERTE

Esto ya son palabras mayores. Una película de kung-fu clásico ¡Mexicana! Sí, lo han leído bien. Ríete tu de "Liu en México", esto sí que es un “exploitation” genuino y también vergonzante.
1983, la fiebre del cine de kung-fu se expande por el mundo como si fuera peste. Todos lo flipan con la "Shaw Brothers", la "Golden Harvest", Bruce Lee y Jackie Chan, y por si a alguien se le ocurría después, los primeros en explotarse son los mismos Chinos con la “Brucexploitation” y demás sucedáneos.
En España somos pioneros en sacar suco a este maravilloso género de las “hostias chinescas” de la mano de Manuel Esteba y su "Los Kalatrava contra el imperio del karate", pero años después, a mediados de los ochenta, cuando la "Lauren" quiere sacar tajada del cine de kung-fu, se mete en la producción de "Los Supercamorristas", que al menos cuenta con estrellas Chinas como Jackie Chan, Yuen Biao y Sammo Hung. Pero ¿estos pinches Mexicanos? tienen la poca vergüenza de caracterizar a autóctonos para que parezcan chinos. Que lo logren, es otra historia. No hay ni un puto actor oriental en un reparto cuyos principales protagonistas son chinos. Eso sí, al menos se han preocupado de peinarles a todos al estilo Bruce Lee, y al que no, le han plantado un par de enormes bigotes.
¿De que va la peli? Una vez más, eso me gustaría saber a mí...
Unos chinos que están practicando kung-fu en el México de 1800 y pico (se supone… lo que está claro es que quieren hacernos ver que estamos en un western) reciben la visita de unos mercenarios de distintas nacionalidades, aunque predominan los chinos (Mexicanos disfrazados), Los Americanos (Mexicanos disfrazados) y Mexicanos (Mexicanos disfrazados), que vienen a quitarles los símbolos (¿?) y a romperles la madre. En la puesta en escena de los mercenarios se dan nombres y apellidos de unos diez individuos, que pasan a caballo, raudos y veloces ante la cámara. Parece que va a ocurrir algo grande con estos elementos, y ahí se queda la cosa, puesto que después de la presentación, solo se le da importancia al jefe del gang. El caso es que luego lo que vemos es una sucesión de hostias sin orden ni concierto, coreografías horrendas que parece que las ha diseñado un retrasado mental, actores que en plena lucha salen del cuadro dejándonos con un bonito paisaje al fondo de la pantalla (aunque eso podría ser cosa del formato recortado ¿?), y en definitiva, puro despropósito Mexicano, que por cojones divierte, entrando directamente en esa sub-categoría de películas “Tan malas que son malas” ( ¡Ojo! he dicho “Tan malas que son malas”, no “Tan malas que son buenas”).
Como anécdota, decir que en esta serie Z de quinta regional tenemos en el reparto nada menos que al Indio Fernández, prestigioso actor Mexicano desde los años 20, quien terminó haciendo ponzoñas como la presente. Lo que a mi entender es un colofón de lujo para una carrera.
Y para mayor gracejo, esta infamia no cuenta con un director, no que va, si no ¡con dos! Manuel Muñoz y Gregorio Casals. El primero, responsable de marcianadas míticas como "Los asesinos de la lucha libre", que acabó siendo ayudante de dirección en producciones Americanas. Y el segundo, uno de tantos artesanos Mexicanos que, con tropecientos títulos en su haber, ha hecho de los “Home Vídeos” un modo de subsistir.
Una locura de peli que hay que ver, pero no me atrevo a recomendar a nadie.