lunes, 20 de diciembre de 2010

EL COLOR DEL DINERO

Martin Scorsese dirige a Paul Newman y Tom Cruise en una película de billar que no habla para nada de billar. Recuerdo cuando, siendo chaval, vi la película con mi amigo Ohian. Nos flipamos tanto que estuvimos todo el verano acudiendo a un bar donde tenían mesa de billar. La mayoría de las veces solo veíamos jugar, otras cogíamos los tacos y nos dejábamos nuestros escasos dineros metiendo bolas al tuntún, usando nuestras propias reglas y no se si estropeando el tapete más de una vez. El último día nos llamaron la atención y ya no volvimos, casi seguro que rompimos algo. Tropecientos años después, sigo siendo igual de mal jugador de billar, pero al menos ahora conozco las reglas, y me sentí un poco decepcionado al ver que "El color del dinero" es más una película de jugadores y tramposos, que de billar propiamente dicho.
Paul Newman (que ganó el Oscar por este papel) interpreta a "Eddie Felson" (por segunda vez, recordemos que la reseñada es una continuación de "El buscavidas" de 1961), un antiguo campeón de billar que ahora se encarga de distribución de licores. En su local conoce a la joven promesa "Vincent Lauria" (Tom Cruise) al que propone ir de ciudad en ciudad ganándose unos cuantos miles de dólares, apostando y pegando timos. "Vincent" le sigue el juego, pero no le gusta perder, a "Felson" la edad le está jugando malas pasadas y empieza a quedarse sin vista, lo que, lógicamente, afecta a su técnica. La sociedad "Felson-Lauria" se acaba rompiendo, para encontrarse un par de meses después en una importante campeonato en Atlantic City. Allí mentor y alumno se tendrán que ver las caras de nuevo.
La película habla de hacerse mayor y saber el lugar que ocupa cada uno, pero también de timos y estafas, el deporte de fondo es una excusa, bien podrían jugar a póker, petanca o bolos, al final la historia de "Felson" es lo que importa. Véanla si no lo hicieron hace años, Newman se sale y Cruise no lo hace nada mal, aunque está sobreactuado.