sábado, 25 de diciembre de 2010

Y AL TERCER AÑO, RESUCITÓ

Basada en la novela de Vizcaíno Casas, que también co-escribió el guion, y dirigida por Rafael Gil, estamos ante la quintaesencia del cine facha, con permiso de "Hijos de papá", otra del tándem Vizcaíno Casas - Gil.
Nada más comenzar la película, vemos un texto que explica que están haciendo una improbable hipótesis, sobre algo que nunca ocurrirá, desde la perspectiva del humor. Hasta ahí bien, pero luego añaden un “el que se pica ajos come”, que viene a ser un “Jódanse, rojos de mierda”.
"Y al tercer año, resucitó" especula con lo que ocurriría en España si el Caudillo volviera a la vida tres años después de su muerte, en plena transición democrática. Viene resuelta a base de sketches de los distintos sectores no Franquistas de la sociedad española, mofándose de ellos, e incluso llamándoles chaqueteros. Por lo que respecta a los autores, haciendo alarde de un sentido del humor rancio y político, tres años después de la muerte del generalísimo España es un país lleno de putas, maricones, hipócritas, vagos, hippies y comunistas. Aunque al final dejan caer que los tiempos han cambiado y aferrarse al pasado es un error.
Bien, no vamos a hablar aquí de política, porque no creo en ella, ni mucho menos comulgo con el mensaje de la película, pero tampoco comulgo con el contrario. Ningún ente político me representa, pero la película, sinceramente, está entretenida. Es fluida y se ve con agrado, aunque te repugnen sus ideas. Además, cuenta con la presencia de Tip y Coll, lo cual es siempre de agradecer. Pero si esta película me agrada, es más que nada porque solo podía haber sido facturada en nuestro país, y aunque facha hasta más no poder, es libre y más democrática que cualquier película española actual, por muy rojos que sean sus artífices. Haz tu ahora una película poniendo en jaque todo el sistema político de "Psoe" y no la estrenas ni de coña. Eso sí es fascismo. En esa época al menos podías contar lo que quisieras.
Decir también que, en un acto de denuncia, se cuenta que querían rodar la fachada de la Moncloa, pero al saber allí la ideología de la película, no les dejaron, por lo que resolvieron el plano contando lo sucedido, y mostrando una postal. También se habla de la existencia de la libertad de expresión impuesta por la izquierda, y luego hacen referencia a un chiste de Tip y Coll censurado por aquellos días en la tele por el mismo gobierno que abrazaba la libertad de expresión.
En fin, que la libertad de uno acaba donde empieza la del otro y así…
Rafael Gil se especializó en este tipo de comedias ideológicas, de gran éxito en la época, por parte de los dos bandos y rodó también cosas como "De camisa vieja a chaqueta nueva", "Las autonosuyas" o "A la legión le gustan las mujeres... y a las mujeres les gusta la legión".