Hasta anoche, nunca había visto esta película, y lo cierto es que me sorprendió por dos motivos: Por mucho que diga yo por aquí que Paul Naschy en realidad era un negado (que lo era), lo cierto es que me molan mucho sus películas, por malas o por lo que sean, pero me gustan, me gusta Paul Naschy y su rollo, y al final acabo entretenido con sus films. Pero esta es un soberano rollo cuasi-inaguantable de padre y muy señor mío. No arranca hasta la hora bien entrada de metraje.Por otro lado, es casi inherente al cine de Naschy el elemento “humor involuntario”, siempre hay un diálogo, una frase, una chapuza o una actitud del actor con la que te tienes que reír. Bien, pues esto no pasa en "Exorcismo". Es tremendamente sobria. Y esas han sido mis sorpresas, porque normalmente, cuando me enfrento a una peli de Naschy, se lo que me voy a encontrar, y esta vez me ha descuadrado un poco.
Tras unas experiencias con el satanismo y las drogas, una joven medio hippie comienza a comportarse de manera extraña. El hermano de ésta, alterado, acude a un cura anglicano experto en lo paranormal, con el fin de aclarar un poco las cosas, y con lo que se encuentra es con una posesión maligna. El padre de la joven, muerto años atrás, se ha metido en su cuerpo.
La película se estrenó, si no a la vez que "El Exorcista", antes. Y Jacinto Molina decía que su guion lo tenía escrito de tiempo atrás, pero que al saberse del éxito de la cinta de William Friedkin, el productor le dijo que se lo desempolvara con el fin de hacer la película. Yo, esta vez, me creo a Jacinto Molina. Salvo que hay un caso de posesión en una fémina, y el consabido exorcismo, lo cierto es que las similitudes con "El Exorcista" son muy escasas, así que doy por válido lo de la escritura previa, pero es innegable que esto es una explotación de tomo y lomo de las desventuras satánicas de la niña "Reagan". Y oigan, asumiendo eso, no es una mala copia.
La hija poseída por su padre, y este hablando a través de los labios (de arriba) de la chavala, provoca ciertos escalofríos, así como las convulsiones de esta. En el apartado terrorífico, tiene un aprobado de largo, gracias en parte a un maquillaje a base de cortes y llagas, y unas lentillas espeluznantes, que sin lograr los resultados conseguidos con sus sosías yanki, sí que llegan a acojonar. El problema es que, hasta la parte que nos interesa, tenemos que soportar interminables conversaciones, que aún viniendo a cuento y aclarando las cosas (es decir, tampoco son conversaciones del todo gratuitas con el fin de alargar metraje), aburren al aburrimiento.
En el reparto, habituales de la filmografía “Naschyana” como Maria Perschy, Maria Kosty o Grace Mills y en las labores de dirección (cosa esta que en una peli de Molina suele ser lo de menos), el experto en comedias de humor grueso, spaghetti western, y todo lo que le echen Juan Bosch, culpable de joyas como "¡Caray con el divorcio!" con Fernando Esteso, "La dudosa virilidad de Cristóbal" o "Abre tu fosa, amigo, llega Sábata".