domingo, 8 de mayo de 2011

EL REY DE LOS GORILAS / EL SIMIO BLANCO

“Explotation” a la Mexicana, nada menos que de los Tarzanes de Johnny Weissmuller, con Hugo Stiglitz en un doble papel, como no podía ser de otra forma, y René Cardona Jr. a los mandos de la nave.
África, mil ochocientos y pico. Un bebé atraviesa un río en una barca tras ser depositado ahí por sus padres, justo antes de ser masacrados por la temible tribu caníbal de “Los hombres planta” que se mimetizan con el entorno. Pronto este niño es recogido por unos gorilas que le criarán, formando parte de la manada y convirtiéndose en el rey de los gorilas. El resto de la película nos mostrará su infancia y amistad con un niño caníbal, y luego su etapa adulta, luchando contra el malvado doctor Livingstone.
Graciosísima.
Obviamente, por problemas de derechos, bautizan a este "Tarzán" melenudo con el nombre de “Simio”, y tiran para delante. Pero es que, además, el film tiene la virtud de condensar en poco más de hora y media, toda la saga de películas de "Tarzán" que interpretó Weissmuller. Aquí le vemos de bebé, de niño y de adulto que conoce a su novia civilizada, le acompaña todo el tiempo su propia mona “Chita” y tiene hasta un hijo (¿se acuerdan de “Boy”? pues eso). Pero esto es lo de menos. Lo bueno de la película, como se imaginarán, son los despropósitos, muchos y, en ocasiones, muy crueles.
Para mas inri, decirles que "El rey de los gorilas" no tiene diálogos, está toda narrada en "off”, incluso cuando hace acto de presencia algún individuo civilizado. La "Jane" de rigor se expresa, bien a través de sus pensamientos, bien a través de la lectura de su diario, lo que le da un aire “raruzco” muy curioso.
En los temas risibles, pues decirles que los gorilas son señores disfrazados, que maltratan sin ningún tipo de pudor al bebé que se encuentran en la barca –y que encarna a “Simio”-. ¡Le meten unos meneos…¡ parece que lo van a romper. Encima, al principio de la película, uno de los señores disfrazados sostiene al bebé en sus brazos hasta que lo deja caer al suelo. Obviamente, el crío se hace daño y llora. Intenta levantarse, volviéndose a caer, y lógicamente, llora con más fuerza, porque allí nadie corre a su auxilio. Cardona, en lugar de parar el rodaje y consolar a ese bebé que no llega al año y poco de edad, filma, con muy mala baba, su sufrimiento… eso sí, queda que te cagas.
Los pederastas estarán de enhorabuena si localizan esta película, pues el número de planos con niños en pelotas es del todo excesivo. Por otro lado, el niño caníbal co-protagonista, negro, por supuesto, es calificado por el narrador como “un mono sin pelo, más negro y feo que Simio”. Hay que decir que la intención inicial de este niño caníbal es convertir a “Simio” en su cena. Hay incluso una escena en la que el hambriento autóctono persigue al rey de los gorilas, lo que convierten la película en un extraño “slapstick”.
Añádanle a eso un montón de chimpancés pequeñitos haciendo monerías o de imágenes de archivo de todo tipo de animales salvajes interactuando con los protagonistas a base de plano y contra plano; los primeros en frondosos parajes y los segundos en secos campos. El contraste es desternillante.
En definitiva, y en pocas líneas, "El rey de los gorilas" es una mezcla de "Las aventuras de Chatrán" con "Los dioses deben estar locos", que se basa en las aventuras de "Tarzán" con unas gotas de género “mondo” en su metraje y que, contra todo pronostico, logra entretener por su demencia y desmelene. Una joya, vaya.
Stiglitz interpreta al padre de “Simio”, que es masacrado nada mas empezar la película, y a “Simio” en edad adulta. Sea como sea, logra estar ridículo en cualquiera de las situaciones, por culpa de su barba y esas extrañas pelucas que le ponen.
Y René Cardona Jr., pues eso, René Cardona Jr.. Ese mismo año, rodó "Tintorera".