martes, 18 de junio de 2013

COLEGAS

En el cine quinqui, si obviamos a Carlos Saura que con “Deprisa, Deprisa” mostraba la delincuencia juvenil como revulsivo alentador,  una película con contenido social sin ningún sentido del espectáculo, y a otros directores que se pasearon por el cine de maleantes sin pena ni gloria, los reyes del sub-género son, sin duda, José Antonio de la Loma y Eloy de la Iglesia. El primero mostrando la delincuencia del lumpen Barcelonés, y el segundo haciendo lo propio con la capital y el país Vasco. El primero haciendo unas películas de mentalidad totalmente “explotation” dentro del cine de entretenimiento y acción,  y el segundo, más sin vergüenza todavía, tiraba del sensacionalismo que suponen las imágenes de yonkies inyectándose, pero camuflándolo todo de contenido social, mezclando, incluso, el tema de la drogadicción con la E.T.A.
De la Iglesia, no obstante, es bastante mejor director que De la Loma. Sus años anteriores al cine quinqui lo avalan y se desenvolvía con soltura por cualquier tipo de género, mientras que De la Loma,  básicamente, hacía malas películas de tiros, y se obsesionó con la figura de “El Vaquilla” hasta tal punto que su ultima película, ya en plenos noventa, cuando el cine quinqui,  y casi los quinquis, estaba muerto y enterrado, no se le ocurre otra cosa que hacer otra película sobre “El Vaquilla” titulada “Tres días de libertad”.
Así que me quedo con Eloy de la Iglesia, que además, siendo sórdido en sus películas de quinquis, teniendo la poca cabeza de inyectarse junto con sus actores/delincuentes, volviéndose yonky y destruyendo su carrera, hizo la que es, a mi juicio, la mejor y más amable película del cine quinqui, en la que no necesitó primeros planos de José Luis Manzano metiéndose bucos.
“Colegas” cuenta la historia de unos jóvenes de extrarradio que, por más que lo intentan, no encuentran trabajo de nada, así que zanganean por las calles. Estando la troupe formada por una chavala, su hermano y su novio, resulta que este ultimo la deja preñada y no saben qué hacer con la criatura. Deciden abortar de forma clandestina, pero no disponen del dinero que les hace falta,  así que se las ingenian para conseguirlo, ya sea haciendo de chaperos o bajando a Marruecos para traerle hachís a un camello metido en el culo.
Como es habitual en el cine quinqui, la cosa acabará como el rosario de la aurora.
Lo curioso de la película es que no va ni de navajeros, ni de yonkies, y aún estando José Luis Manzano en el reparto,  los protagonistas son tres pringadillos, que ni se pinchan, ni roban, ni delinquen.
La peli está rodada con oficio, muy bien montada y el reparto, en el que también tenemos, además de Manzano, a Rosario y Antonio Flores, está de lo más creíble, tanto los delincuentes de verdad, como los que los interpretan. Memorable Quique San Francisco como “El Rogelio”, tipo que trafica hasta con su madre, si es preciso.
Y lo mas importante, y ahí es dónde radica su valía por encima de las demás – de su género- sin artificios de ningún tipo, es que la película está harto de entretenida; “Perros callejeros”, por ejemplo, era igualmente entretenida, pero se tenía que servir, sobretodo, del dinamismo que ofrecían las persecuciones automovilísticas de las que hace alarde De la Loma. En “Colegas” no hay ni una, tan solo el ir y venir de los protagonistas, sus vicisitudes, y con eso y la perfecta estructura del argumento, ya consigue lo mismo que De la Loma, con todos los tiros y la violencia. 
Mención a parte se merece José Luis Fernández “Pirri”, cuya valía ante la cámara consistía en ser él mismo. De hecho, fue el único que, hasta que murió, continuó con una carrera cinematográfica atípica interpretando la comedia romántica “De tripas corazón” y llegando a trabajar a las órdenes de Stephen Frears en “La Venganza”, sin salirse jamás, obvio, de su único registro.

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