lunes, 1 de enero de 2018

NAVAJEROS

“Navajeros” sería la primera incursión de Eloy de la Iglesiaen el denominado “Cine Quinqui”, aunque ya tonteara con el asunto en su anterior película, “Miedo a salir de noche”donde los quinquis hacían acto de presencia para hacerselas pasar putas al conservador personaje de José Sacristán.
De la Iglesia, absolutamente fascinado por la imagen de “El Jaro”, delincuente juvenil que puso en jaque a toda la policía madrileña tan solo unos pocos años antes, y viendo que el cine quinqui ha dado buenos resultados a directores como José Antonio de la Loma o Carlos Saura, decide que su próxima película giraría en torno a las “hazañas” del delincuente juvenil.
Por otro lado, “Navajeros” sería la puesta de largo del que el esnobismo intelectual de hoy ha rebautizado como “El James Dean Español”, José Luis Manzano, joven barriobajero del barrio de la UVA en Vallecas, con el que iniciaría una relación laboral y personal que les haría a ambos descender a los infiernos por culpa de la heroína.
La versión oficial de la incursión de Manzano a la película, es que tras un  elaborado casting, este pasó las pruebas para el papel del Jaro, y salió airoso, pero según el libro “Lejos de aquí” de Eduardo Fuembuena —recomendadísimo libro autobiográfico que ahonda en la relación de De la Iglesia y Manzano, tras muchísimos años de investigación— De la Iglesia ya conocía a Manzano cuando le eligió como protagonista. Meses antes de la producción, Eloy de la Iglesia, homosexual reconocido en aquellos momentos, buscaba un chapero para satisfacer sus necesidades sexuales, y se fue a buscarlo a un lugar sito cerca de la puerta del Sol y en frente del mítico cine Carretas de Madrid; los billares Víctoria, dónde jóvenes de extrarradio y militares, ofrecían sus servicios sexuales a maricas de avanzada edad. De la Iglesia era un asiduo de ese lugar.
El jovencito de extrarradio que eligió, era José Luis Manzano.
Ya con la pre-producción iniciada, De la Iglesia no encontraba a un protagonista para su película, y tras barajar a unos cuantos, se acordó de aquél joven que se tiró una noche, y fue a buscarle para hacerle una prueba. Intimaron más allá de eso e, indefectiblemente, le concedió el papel protagonista de “Navajeros”. Asimismo, De la Iglesia se llevó a Manzano a vivir con él. Básicamente, se compró un muchachito.
Manzano no sabía apenas leer y escribir, así que se le pusieron una profesora particular para que le enseñara y así ir poder pasando el guión.
En el rodaje, pronto se desenvolvió con desparpajo y se hizo con la película fácilmente.
De entre un montón de jóvenes de la periferia, la producción contrató a uno muy salao, pequeño y mellado, que hablaba como un macarrilla madrileño —lo que era—; este era José Luis Fernandez “Pirri”, quién se convertiría en otro habitual de De la Iglesia.
La película se rodó sin mayores estridencias más allá de los celos de los que era víctima Eloy de la Iglesia, cuando Manzano interviene en las mismas escenas eróticas que De la Iglesia junto a Gonzalo Goicoechea, habían escrito para el muchacho. Isela Vega, actriz Mexicana que estaba en la película por ser esta un co-producción con México, es quién tiene las tórridas escenas con Manzano. La cosa estalló, cuando este tuvo una acusada erección durante una de estas escenas. Estalló De la Iglesia en celos y a partir de entonces filmaría las escenas de ellos dos por separado.
Por otro lado, al finalizar el rodaje, tocaba doblar la película como era habitual en el cine de aquella época. Por ser su primer papel, De la Iglesia contrató a un actor para que pusiera voz a Manzano, si bien es cierto, que por algún juego perverso, cuando Jaro está en el hospital quejandose de que lo han capado, ahí, José Luis Manzano si que está doblado por si mismo. Y aunque no se dobló a sí mismo en el resto de la película, si que dobló enteramente a otro personaje secundario, El Pastillas. Excentricidades de De La Iglesia. Pirri, por descontado, se dobló a sí mismo.
La película vista a día de hoy, es un clásico del subgénero, que lejos de ser una de las mejores muestras, si que es una de las más reconocibles. Tanto el cartel como el nombre de “El Jaro”, trascenderían más allá de lo cinematográfico y comercial. La película, a mi juicio, está entretenida, sin más.
Como se trataba de una co-producción con México, que por temas burocráticos se estilaban mucho en nuestro país en aquella época (films como “Casa de citas (Cara al sol que más calienta)”, “Mírame con ojos pornográficos”, etc…), se incorporaron al elenco nombres mexicanos, además del de la ya mencionada Isela Vega,  como los de la megaestrella Verónica Castro, que aquí en 1980 era una completa desconocida pero que en México era una garantía de comercialidad tras haber protagonizado la serie “Los ricos también lloran” a la que le faltarían seis años para que se emitiese aquí, o Jaime Garza en el papel de “El Butano”. En la parte Española, secundan a los delincuentes juveniles, nombres como los de Quique San Francisco, o José Sacristán, asiduo al cine de De la Iglesia por aquél entonces.
En México se estrenaría una versión de la película con los actores doblados por Mexicanos y con el metraje ligeramente alterado que llevaría por título “Dulces Navajas”.
Al mismo tiempo, aquí en Madrid, como los cines se llenaban de delincuentes que querían ver la película —Incluso en un cine de verano de Getafe, cuando en pantalla aparece la Guardia Civil persiguiendo a Jaro, los chavales destrozaron la pantalla en señal de protesta—, rápidamente los exhibidores la quitaron de cartel en los principales cines de la capital, por lo que, a sala llena, congregó hasta ese momento casi 900.000 espectadores, pero que pudieron ser muchos más. Vamos, un éxito de taquilla. Asimismo, luego se convertiría en un título de culto, que hizo una gran carrera en vídeoclubes, como la gran mayoría  de películas adscritas al “Cine Quinqui”.
La relación entre Manzano y De la Iglesia, continuaría después de esto, de manera bastante tortuosa, tanto cinematográfica como personalmente. De todo ello, lo mejor es que sepan a través del libro de Fuembuena del que antes les he hablado y con el que me he documentado yo para hacer esta reseña. Es una joya.