lunes, 5 de febrero de 2018

LA MUJER DEL MINISTRO

Justo después de su primera incursión real y verdadera en el “cine Quinqui” con “Navajeros”,  Eloy Dela Iglesia regresa a las salas con otra co-producción con México,  una película menor, más deudora de su cine antes de Manzano que de todo el posterior, pero donde pone toda la carnaza en el asador, ganándose así la justa fama de director sensacionalista. En “La mujer del ministro”, sin ser ni de lejos una de las mejores películas del director, si que tenemos todos los elementos que le convirtieron en un transgresor, en un director diferente. Tenemos crítica social, con la que el director puede exorcizar sus demonios. Tenemos terrorismo, corrupción, erotismo, política, homosexualismo —que muy acertadamente, esta vez, se centra en relaciones entre mujeres— y hasta cine quinqui, sí, porque tras su inmersión en los bajos fondos con “Navajeros”, el director ya no puede quitarse de la cabeza lo lumpen, por lo que en un reparto meramente profesional, otorga un papel de importancia a José Luis Fernandez “El Pirri”. Por el placer de tener ahí a un yonkie, no por otra cosa.
Cuenta cómo un camarero de hotel que se saca un sobresueldo acostándose con mujeres mayores y adineradas, durante un atentado en un hotel, pierde su puesto de trabajo al ser sorprendido con una Marquesa. Esta, en solidaridad con el chico, mueve hilos entre sus amigos poderosos y convence a la mujer del ministro Fernández Herrador, para que le de empleo como jardinero. Allí, no solo logra seducir a la secretaria y a la mujer del ministro, sino que  durante lo que parece un atentado terrorista contra este, sale herido, por lo que la voz mediática se hace eco, y en consecuencia, el grupo terrorista le secuestrará para hacerle partícipe de sus acciones contra el ministro. Finalmente, no todo es lo que parece.
La principal característica de una película como “La mujer del ministro”, reside en que es quizás la película menos erótica de Eloy de la Iglesia, y sin embargo, fue la única que recibió una calificación “S”. Tampoco es en exceso violenta. Pero como pone en tela de juicio a todo el sistema político del país, resultó molesta, y el ministerio le otorgó la “S” truncando así su carrera comercial, condenando así a la cinta a ser proyectada en cines que acostumbraran a exhibir películas con dicha calificación. No llegó a los 200.000 espectadores. Con todo, es mucho para ser un flim con la “S” como estigma. En méxico, donde los temas tratados en el film son de menor interés al tratarse otro país, se estrenó con la calificación propia de una película normal con escenas de violencia y sexo, pero no se le clasificó en una categoría especial.
“La mujer del ministro”, por otro lado resulta una película siempre interesante y, sobretodo, entretenida. De la Iglesia tenía mucho oficio y sabía rodar con ritmo. Sin embargo, sus casi dos horas de metraje hace que por momentos esta se haga cuesta arriba. Pero a rasgos generales, bien.
En el reparto tenemos habituales del cine de De la Iglesia como Simón Andreu, José Manuel Cervino o Quique San Francisco. También tenemos a una atractiva Amparo Muñoz, cuya adicción a le heroína hace pensar cómo esta actriz no tuvo más peso en el universo de Eloy de la Iglesia. Y por la parte Mexicana, tenemos a Pedro Armendáriz Jr. completando el Elenco.