En esta ocasión, y para variar, los distribuidores españoles de vídeo fueron muy avispados cuando decidieron bautizar "The Under Acheivers" con semejante llamativo, aparentemente distinto y, sí, oportunista título. ¿Por qué? Porque estamos en 1988 y si algo todavía colea a la hora de atraer espectadores, aunque un poco menos, es "Loca academia de policía" y sus interminables secuelas y/o coetáneas. Y no solo eso, es que, además, "The Under Acheivers" va en total y absoluta consonancia con aquellas y las de su naturaleza, es decir: Grupo de desarraigados / perdedores natos, situados fuera de contexto, luchan contra figuras autoritarias, siempre malvadas y peor intencionadas, para terminar demostrándoles que son mejores, superiores, gracias a aquel que les ha ido guiando y comandando, un golfo simpático, algo gandul y jeta, pero encantador, quien terminará enamorando a la recta damisela que de entrada le rechaza sin condicionantes. Todo ello empaquetado a base de sketches picantes un poco gruesos y condimentado con sendas tetas. ¿¿Suena, verdad??. Lo siguiente consiste en cambiar el lugar donde se desarrollará todo (una academia de policía, una universidad, un campamento de verano, una cárcel, un escuela de conducción, bla, bla, bla) Pal caso hablamos de enseñanza nocturna. Es algo parecido a lo que ocurría con los slashers. ¿Qué festividad todavía no ha sido explotada para que el psycho-killer de rigor dé rienda suelta a sus instintos homicidas? Aplíquenlo ahora a instituciones. Y cambien a Bill Murray por... por.... bueno, ahí radica uno de los muchos muchísimos problemas de "Loca academia de maleantes 1", ¡¿quién es Edward Albert?! Sí, le hemos visto antes en "La galaxia del terror", lo que no es moco de pavo, pero desde luego queda lejos de ser carismático y divertido (menos aún con esa cinta en el pelo). Él es el buque insignia de un reparto muy amplio y, en algunos aspectos, muy curioso, repleto de caras y caritas conocidas. Veámoslo. La coprotagonista, Barbara Carrera, adentrándose ya en las parcelas más oscuras de su decadente trayectoria, Michael Pataki, Vic Tayback, el efectivo cómico de segunda Mark Blankfield, James Van Patten, de la famosa casta, una histriónica -pa variar- Susan Tyrrell, Garrett Morris, Fox Harris, habitual de Fred Olen Ray, Burton ("Sillas de montar calientes") Gilliam, Burt Ward (el "Robin" del "Batman" sesentero) y dentro del apartado eminentemente tetil, la bella y mítica Jewel Shepard en plan "trekkie" y Becky Le Beau, cuyas enormes aldabas la llevarían directa a las zarpas de, como no, Jim Wynorski.
Pero lo trágico no es semejante despliegue de semi-talento para lo que al final es una película increíblemente aburrida, hueca, desalmada y lo que es peor, NO DIVERTIDA (que es lo que es), la verdadera fatalidad viene cuando descubrimos que estamos ante la siguiente obra firmada por Jackie Kong tras su estupenda, y con méritos de sobras, "Fonda Sangrienta" (justo, los hermanos diabólicos de aquella, así como el chef-ventrílocuo, repiten acá). Cojones, si hasta la previa, "Patrulla de noche", también otro "exploit" de "Loca academia de policía", era mucho mejor dentro de su cafrería (y, por cierto, es mencionada durante un diálogo). ¿¿Podría ser incluso peor la reseñada que "El Ser", olvidable debut de la muchacha??. Pues sí, podría. Da que pensar que el éxito de "Fonda Sangrienta" la catapultó razonablemente y logró levantar este proyecto, colaborando con el mismo productor de aquella, Jimmy Maslon (quien se casca un cameo como punko. Suya fue la responsabilidad de revitalizar el legado y la carrera de Herschell Gordon Lewis), un guionista de la cantera "Saturday Night Life" y "Second City", Tony Rosato, y, por supuesto, el inevitable Mr. Osco (ejerciendo esta vez de "creative producer", aunque la tipografía de sus créditos se ve distinta... a saber si fue una imposición de último segundo. No olvidemos que era pareja de Jackie Kong y, muy probablemente, en esos momentos se encontrarían en plena separación. También se marca un cameo interpretando a un -como reza en los créditos- "tío majo" oculto tras el alias de Johnny Commander). Resumiendo, la cineasta logró contar con mayor panoja, fichar a peña más popular y lanzarse a parir aquello que -soñaría ella- terminara catapultándola hacia el mainstream (sí ocurrió con uno de los co-guionistas, Gary Scott Thompson, futuro co/escriba de "El hombre sin sombra" y "The Fast and the Furious (A todo gas)" nada menos). Pero no coló. La cosa hizo aguas por todas partes, fue el fiasco que es y puso broche de mierda a su carrera. Mundo cruel este, my friends. No volvió a pensar en dirigir hasta la reciente revalorización de "Fonda Sangrienta" y su figura (a través del irritante prisma del neofeminsimo, al que la tipa se aferra como la razón -ser hembra- de su final.... no cariño, eso pasó porque tu última película era un furruño pestilente) y lió una campaña de crowdfunding para una nueva comedia. Pero tampoco cuajó (¿culpamos nuevamente al sexismo imperante, darling?). Así pues, de momento se limita a escribir guiones para tebeos. Y ya veremos si regresa a las cámaras.
Mencionar en el apartado técnico a David L. Hewitt, un especialista en efectos ópticos y director de un puñado de morralla zetosa por ahí los sesenta ("The time travelers", "The Wizards of Mars", "Dr.Terror´s gallery of horrors" o la más conocida "The mighty Gorga") y setenta (el mondo "Sexual freedom and permissiveness in America", la pei "wip" de nazis chungos "The women of Stalag 13" y su última obra completa como director, "The Lucifer complex"). Fassszinante.
Como decía, "Loca academia de maleantes 1" viene cargadita de chistes picantones, un poco de sal gruesa, destetes (en este caso no solo ubres, también algún fugaz desnudo masculino... coño, se tiene que notar que hay un, eso, coño mandando) y maricas locas. Por supuesto hoy día existen gilipollas con pedigrí que consideran semejantes virtudes defectos criticables. Ya saben como anda el patio. Van tan cegados con el olor de sus "virtuosas" heces que no ven el verdadero aspecto despreciable de "Loca academia de maleantes 1" -y evidencia de que la Kong ponía el ojete en busca de su integración-: MORALINA, una característica reprochable que en realidad era muy propia de las comedias mainstream de la época, pero no lo esperábamos de la directora de "Patrulla de noche". Al revés de lo que sueltan los gilipollas mentados (quienes no parecen considerar que la directora, aunque nacida en USA, viene de descendencia china), el film es un canto a la pro-inmigración (y a lo beneficioso de la enseñanza nocturna), ya que eso son la mayoría de desarraigados, mientras que los villanos, sus profesores, se presentan como gente perfectamente blanca y extremadamente racista (de ahí los comentarios y chistes xenófobos) decidida a hacer fracasar el honorable intento de instruir a todos esos sucios extranjeros que ni saben hablar inglés. Al final todo acabará bien. Los desarraigados demostrarán (gracias a un discurso motivador del seudo-Bill Murray) que en realidad son currantes y saben cuando dejar de hacer el ganso para ponerse seria y lograr sus objetivos. Los malos pagan, todos encuentran el amor (especialmente la pareja protagonista, of course) y terminarán bailando felices... salvo un último, ultimísimo gag pre-créditos algo bizarro, medianamente incomprensible (parece casi improvisado), pero que es demasiado poco -y demasiado tarde- para trascender.
Mostrando las entradas para la consulta "Fox Harris" ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta "Fox Harris" ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
sábado, 4 de julio de 2026
jueves, 22 de septiembre de 2011
EL PODER DE LAS ARMAS
Tengo un ejemplar de la revista francesa "Impact" -Octubre del 87- con una entrevista muy maja a Fred Olen Ray (pueden disfrutarla aquí) En ella, el amigo comenta literalmente que le gustaría trabajar para compañías de más peso como "New World Pictures" o, ya puestos, "Paramount". Sí queridos, Ray tuvo también sueños de grandeza. Nadie nace aspirando a ser el rey de la serie B o Z. Por eso "El poder de las armas" (originalmente titulada "Armed Response" y "Respuesta armada" en su "nueva" versión castellana) es una peli tan importante en su carrera. Fue la primera (¿y la única?) que rodó con un presupuesto algo holgado (un millón y medio de dólares del año 1986), la primera para la que tenía un equipo en condiciones (en "Impact" cuenta lo flipante que le resultó ver una calle entera cortada para su rodaje y con una filera enorme de caravanas) y la primera distribuida por una "major". Diré más, fue la única peli de Fred Olen Ray estrenada en los cines de Barcelona. Incluso se habló de ella en algún que otro programa dedicado a los estrenos semanales. Inaudito. A toda esta ensalada de virtudes, debemos añadir una más: seguramente sea su peli más soportable y entretenida.
Dos detectives contratados por la mafia japonesa la lían parda en un intercambio de intereses. El uno traiciona al otro. Este segundo, muere, por lo que su familia al completo decide tomarse la revancha.
Llevo tantos años viendo ponzoñas firmadas por Fred Olen Ray que había olvidado lo placentero que resulta, para variar, encontrarse con una realmente visible. "El poder de las armas" es un thriller de acción sencillito, correcto, pero sobre todo, que no aburre y pasa relativamente rápido (además dura 80 minutos). Bien facturado técnicamente, con las justas dosis de explosiones y tiros y un reparto muy carismático y simpático que, esencialmente, contribuye también al buen regusto que deja. Acompañando a los astros David Carradine y Lee Van Cleef (este segundo especialmente gracioso), nos encontramos un montón de rostros de serie B como los de Dick Miller (un clásico en el cine de Roger Corman y Joe Dante), Laurene Landon (musa de Larry Cohen), Brent Huff (trabajó en más de una ocasión para Bruno Mattei) o el mítico Michael Berryman (el feo de "Las colinas tienen ojos" original) en el rol de un simpático matón al que le encanta repartir galletas de la fortuna. En el lado de los malotes (bueno, Berryman también entra), mucho rostro asiático reconocible de mucha peli videoclubera, destacando el jefe de todos ellos, Mako, que has visto en tropecientos títulos (realmente, "El poder de las armas" parece un regreso a la época en la que la serie B de Hollywood estaba volcada en explotar el "terror amarillo", dato este evidenciado por el visionado de uno de esos añejos films en un televisor). Y claro está, no podemos olvidar a la escudería Olen Ray, que salvo Ross Hagen (otro de los malos), se limita a papeles muy pequeños o minúsculos: Susan Stokey, David O´Hara, Dawn Wildsmith (ex-señora Ray), Bobbie Bresee, Fox Harris y Michelle Bauer... enseñando teta, cómo no. El propio Ray se reserva su papelito como soldado amigo de Carradine en los flash-backs situados en Vietnam (donde muere acribillado). El guión corre a cargo de otro clásico de la casa, T.L.Lankford (suyos son también los de "El misterio de la pirámide", "Cyclone", "Hollywood Chainsaw Hookers" o "Espacio Profundo").
Vale, hay algun momento que descarrila un poco (el tiroteo del clímax final es bastante torpe), pero acostumbrados a las ñordas haituales de Fred Olen Ray, "El poder de las armas" vendría a ser el "Ciudadano Kane" de su carrera. En serio.
Dos detectives contratados por la mafia japonesa la lían parda en un intercambio de intereses. El uno traiciona al otro. Este segundo, muere, por lo que su familia al completo decide tomarse la revancha.
Llevo tantos años viendo ponzoñas firmadas por Fred Olen Ray que había olvidado lo placentero que resulta, para variar, encontrarse con una realmente visible. "El poder de las armas" es un thriller de acción sencillito, correcto, pero sobre todo, que no aburre y pasa relativamente rápido (además dura 80 minutos). Bien facturado técnicamente, con las justas dosis de explosiones y tiros y un reparto muy carismático y simpático que, esencialmente, contribuye también al buen regusto que deja. Acompañando a los astros David Carradine y Lee Van Cleef (este segundo especialmente gracioso), nos encontramos un montón de rostros de serie B como los de Dick Miller (un clásico en el cine de Roger Corman y Joe Dante), Laurene Landon (musa de Larry Cohen), Brent Huff (trabajó en más de una ocasión para Bruno Mattei) o el mítico Michael Berryman (el feo de "Las colinas tienen ojos" original) en el rol de un simpático matón al que le encanta repartir galletas de la fortuna. En el lado de los malotes (bueno, Berryman también entra), mucho rostro asiático reconocible de mucha peli videoclubera, destacando el jefe de todos ellos, Mako, que has visto en tropecientos títulos (realmente, "El poder de las armas" parece un regreso a la época en la que la serie B de Hollywood estaba volcada en explotar el "terror amarillo", dato este evidenciado por el visionado de uno de esos añejos films en un televisor). Y claro está, no podemos olvidar a la escudería Olen Ray, que salvo Ross Hagen (otro de los malos), se limita a papeles muy pequeños o minúsculos: Susan Stokey, David O´Hara, Dawn Wildsmith (ex-señora Ray), Bobbie Bresee, Fox Harris y Michelle Bauer... enseñando teta, cómo no. El propio Ray se reserva su papelito como soldado amigo de Carradine en los flash-backs situados en Vietnam (donde muere acribillado). El guión corre a cargo de otro clásico de la casa, T.L.Lankford (suyos son también los de "El misterio de la pirámide", "Cyclone", "Hollywood Chainsaw Hookers" o "Espacio Profundo").
Vale, hay algun momento que descarrila un poco (el tiroteo del clímax final es bastante torpe), pero acostumbrados a las ñordas haituales de Fred Olen Ray, "El poder de las armas" vendría a ser el "Ciudadano Kane" de su carrera. En serio.
sábado, 5 de diciembre de 2020
ALIENATOR
Aunque cueste creerlo, "Films 4" estaba convencida de que con "Alienator" tenía un bombazo entre manos, de ahí que apostaran por hacer mucha más publicidad de lo normal, cosa que recordarán aquellos que leyeran la prensa cinematográfica de la época y localizaran el respectivo anuncio a doble página, desde luego nada habitual para esta clase de productos. Pero a poco que escarbes en el mediocre catálogo de la distribuidora, entiendes perfectamente que se dejaran llevar. A fin de cuentas, y como todo buen exploitation, el título era cojonudo, super-atractivo, ¿cómo no se le había ocurrido a nadie antes lo de unir Alien con el recurrente "ator"? (eso pensé cuando en su día inventé Cybernator. Pero por lo visto no era una idea tan estupenda. Tardó un tiempo en surgir una película legítima con semejante título, y encima era de tercera regional). El cerebro ejecutor tras tal estratagema no fue otro que el mítico Fred Olen Ray, del que tanto hemos hablado por aquí, quien rodó la película en escasos días reutilizando material ajeno para las escenas galácticas y, por supuesto, una fábrica como decorado futurista. La historia es una combinación de diversas fuentes, "Terminator", "Depredador", hay quien cita "Critters" y alguna de las pelis baratas de ciencia ficción de los 50 que tanto gustaban a su director.
Kol, un temible villano del espacio, va a ser ejecutado, pero logra escapar y refugiarse en la tierra, engañando para ello a un grupo de jovenzuelos con pelos en los huevos, un guarda forestal y un veterano de guerra. Hasta allí llega Alienator, una robota cuyo fin es cazar al fugado sin importar a quien se lleve por delante. Se carga a unos cuantos inocentes... aunque al final de la peli todo quede olvidado y el resto del reparto la vea como a una heroína, "toda una mujer". Tremendo.
En la época que "Alienator" llegó a nuestros estantes, andaba loco por Fred Olen Ray y su cine, así que el "estreno" fue un acontecimiento para mi. Claro, con tantas ansias me la puse y me aburrió de tal manera, que desde entonces siempre la he odiado. Probablemente, es la peli que más detesto de su director... y no será porque no tiene material para despertar tan feo sentimiento. Pero "Alienator", además de la modorra habitual, la falta de gracia, el look plano, aburrido y mortecino, la fría puesta en escena, la saturación de diálogos idiotas y, en definitiva, la basura recurrente en toda Ray-movie que se precie, supuso una gigantesca decepción. Por mera nostalgia decidí darle una segunda oportunidad... y requerí de CUATRO intentos porque me dormía en cada uno. Que sí, que es una mierda. Pero es una mierda de Fred Olen Ray y eso hace de ella una mierda diferente.
Como suele ser habitual en las producciones del amigo, lo más divertido lo encontramos en el reparto, repleto de actores en decadencia, nombres afines al género que el cineasta fichaba por puro fanatismo y los habituales del clan Ray. Así pues, la cosa queda de esta manera: Jan-Michael Vincent y John Phillip Law en las últimas, P.J.Soles (de "La noche de Halloween"), Leo Gordon (habitual de la factoría Corman), Robert Clarke (presente en muchas monster movies de antaño), Hoke Howell como cansino redneck palurdo, Joseph Pilato (el cabronísimo "Rhodes" de "El día de los muertos") y la inconfundible Teagan Clive, señora que se dedicaba al culturismo y también asomó el jeto en cosas tan variopintas como "Armados y peligrosos", el "Simbad" de Enzo Castellari y otras de San Olen Ray. Tampoco faltan los de toda la vida, Ross Hagen (el Antonio Mayans yanki), Dawn Wildsmith o Robert Quarry en el papel más insignificante y tonto de toda su carrera (básicamente está ahí para ser asesinado). También se deja ver Dan Golden, director de cutrismos a la misma altura que los de su colega.
La música la firma el gran Chuck Cirino pero, según fuentes consultadas, en realidad no es cosa suya, los productores dejaron el nombre pero extirparon su labor. Escribe el insaboro guion Paul Garson, quien para Fred Olen Ray también se encargó del libreto de la igualmente anodina "Cyclone". No volvió a guionizar nunca más tras "Alienator". Tampoco me extraña nada.
La peli está dedicada al entonces recién fallecido Fox Harris, actor de escueta pero estrambótica filmografía, en la que descubrimos otras pelis de Ray, productos de misma naturaleza exploit, títulos dirigidos por Alex Cox e incluso cosas rodadas directamente en vídeo. Flaco favor le hicieron dedicándole semejante mojonator.
Hacer notar que en el cartel español -este que tienen a la vista- le pegaron a Alienator un brazo izquierdo recortado de alguna otra fuente y que destaca por su escasa resolución. Buenos viejos tiempos los del caratuleo chungo.
Kol, un temible villano del espacio, va a ser ejecutado, pero logra escapar y refugiarse en la tierra, engañando para ello a un grupo de jovenzuelos con pelos en los huevos, un guarda forestal y un veterano de guerra. Hasta allí llega Alienator, una robota cuyo fin es cazar al fugado sin importar a quien se lleve por delante. Se carga a unos cuantos inocentes... aunque al final de la peli todo quede olvidado y el resto del reparto la vea como a una heroína, "toda una mujer". Tremendo.
En la época que "Alienator" llegó a nuestros estantes, andaba loco por Fred Olen Ray y su cine, así que el "estreno" fue un acontecimiento para mi. Claro, con tantas ansias me la puse y me aburrió de tal manera, que desde entonces siempre la he odiado. Probablemente, es la peli que más detesto de su director... y no será porque no tiene material para despertar tan feo sentimiento. Pero "Alienator", además de la modorra habitual, la falta de gracia, el look plano, aburrido y mortecino, la fría puesta en escena, la saturación de diálogos idiotas y, en definitiva, la basura recurrente en toda Ray-movie que se precie, supuso una gigantesca decepción. Por mera nostalgia decidí darle una segunda oportunidad... y requerí de CUATRO intentos porque me dormía en cada uno. Que sí, que es una mierda. Pero es una mierda de Fred Olen Ray y eso hace de ella una mierda diferente.
Como suele ser habitual en las producciones del amigo, lo más divertido lo encontramos en el reparto, repleto de actores en decadencia, nombres afines al género que el cineasta fichaba por puro fanatismo y los habituales del clan Ray. Así pues, la cosa queda de esta manera: Jan-Michael Vincent y John Phillip Law en las últimas, P.J.Soles (de "La noche de Halloween"), Leo Gordon (habitual de la factoría Corman), Robert Clarke (presente en muchas monster movies de antaño), Hoke Howell como cansino redneck palurdo, Joseph Pilato (el cabronísimo "Rhodes" de "El día de los muertos") y la inconfundible Teagan Clive, señora que se dedicaba al culturismo y también asomó el jeto en cosas tan variopintas como "Armados y peligrosos", el "Simbad" de Enzo Castellari y otras de San Olen Ray. Tampoco faltan los de toda la vida, Ross Hagen (el Antonio Mayans yanki), Dawn Wildsmith o Robert Quarry en el papel más insignificante y tonto de toda su carrera (básicamente está ahí para ser asesinado). También se deja ver Dan Golden, director de cutrismos a la misma altura que los de su colega.
La música la firma el gran Chuck Cirino pero, según fuentes consultadas, en realidad no es cosa suya, los productores dejaron el nombre pero extirparon su labor. Escribe el insaboro guion Paul Garson, quien para Fred Olen Ray también se encargó del libreto de la igualmente anodina "Cyclone". No volvió a guionizar nunca más tras "Alienator". Tampoco me extraña nada.
La peli está dedicada al entonces recién fallecido Fox Harris, actor de escueta pero estrambótica filmografía, en la que descubrimos otras pelis de Ray, productos de misma naturaleza exploit, títulos dirigidos por Alex Cox e incluso cosas rodadas directamente en vídeo. Flaco favor le hicieron dedicándole semejante mojonator.
Hacer notar que en el cartel español -este que tienen a la vista- le pegaron a Alienator un brazo izquierdo recortado de alguna otra fuente y que destaca por su escasa resolución. Buenos viejos tiempos los del caratuleo chungo.
martes, 2 de septiembre de 2014
DEL ESPACIO PROFUNDO
Un experimento letal del gobierno que flota por el espacio se desbarata y cae a la tierra, donde despertará en forma de tentaculoso monstruo chungo y se irá papeando a todo aquel que pase por allí, hasta que el inevitable poli duro de rigor acabe con su miserable existencia.
Hoy día películas como "Del espacio profundo" ("Deep Space" en v.o.) las veríamos directamente en el Syfy Channel, protagonizadas por alguna ex-estrella decadente y chorreando CGI. Pero en 1988 estas cosas tenían su verdadero mercado en el vídeo-club, y Fred Olen Ray (sospechoso habitual) era el puto amo en esas lides. Además, como bien sabrán, los ordenas todavía no daban pa tanto, y los trucos seguían fabricándose con látex u otras sustancias pringosas (y aquí no es que se luzcan mucho, la criatura apesta a muñecote sin cuello cada vez que asoma y su torso-escupe-tentáculos parece una puta sábana tendida).
La verdad es que, temática, narrativa y estructuralmente las cosas no han cambiado mucho en lo que se refiere a esta ralea de productos, siguen tirando de las mismas salidas que, básicamente, se limitan a muuuuchos diálogos idiotas para rellenar metraje (de verdad, Fred Olen Ray debe tener horror vacui porque prácticamente nunca deja un puto fotograma en silencio) y toda suerte de clichés y salidas ultra-previsibles, propias de mentes perezosas que no se cansan demasiado durante el proceso creativo. La diferencia aquí es que, A, semejante desaguisado tiene más encanto cuanto más añejo es y, B, Olen Ray siempre sabía dotar a sus ñordas de cierto "touch" que las hacía un pelín sobresalientes (dejando de lado su tendencia al estatismo asesino). En este caso nos referimos al desenlace, donde el poli prota se enfrenta a la bestia mediante sierra mecánica, lo que se traduce en un alegre baño de líquidos pringosos y salpicaduras mil. Curiosamente dicha parte (y otra en la que los tentáculos del bicho actúan como ramas con vida propia) parece guardar ciertas similitudes con "Posesión Infernal". Podría ser solo invención del menda, cierto, pero lo que sí es evidente es que Ray y su co-guionista (y habitual colaborator) T.L. Lankford toman buena nota de, claaaro, las "monster movies" clásicas y, claaaaro, "Alien, el 8º pasajero" (menos que de costumbre, eso sí). Ya no solo por el look del marciano, ahí con su cabeza apepinada, también por secuencias como aquella en la que un segurata sale a la caza de un gato mientras a sus espaldas el e.t. se alza lentamente. Y si no, que se lo pregunten a Harry.
El reparto de esta cosilla es tan colorista como solía serlo en todas las pelis del amigo Alfredo. El entrañablemente feo Charles Napier se erige como un simpático y cínico poli macarra (la escena que se viste de gaitero para seducir a la prota, según el manual de "Rambo", está entre lo brillante y la pura vergüenza ajena). Esta no es otra que Ann Turkel, que venía de "El puente de Cassandra" y "Humanoides del abismo" y que vería con horror cómo su nombre aparece mal escrito en los títulos de crédito. Les acompañan Bo Svenson, el televisivo Ron Glass (de aspecto genuinamente repugnante. Señalar que lograría un papel relevante en la serie "Firefly" -y, por ende, la película "Serenity"-), el gran James Booth como científico malcarado y la malograda Elisabeth Brooks en un rol bien tonto, de esos confeccionados para únicamente permitir un cameo, en este caso el de la mujer-loba sexy de "Aullidos".
También rulan por ahí actores veteranos provenientes del cine que Fred Olen Ray consumía de chaval y que ya solía fichar para sus despropósitos: Julie Newmar, la "Catwoman" del "Batman" de los años 60 (y que también anduvo por la ultra serie Z "Evils of the Night", compartiendo experiencia con una del clan Ray, Dawn Wildsmith), interpreta un papel totalmente estúpido, el de una psíquica que no aporta absolutamente NADA a la trama. Norman Burton anduvo en algunos títulos de "El planeta de los simios". Michael Forest y Anthony Eisley no solo curraron para el inevitable Roger Corman durante su etapa como realizador de cine de terror barato, además el segundo asomó por algunos auténticos hitos del trash como "Operación Goldman" (exploit Bondiano firmado por Antonio Margheriti), "Journey to the Center of Time" y "The Mighty Gorga" (del super-zetoso David L. Hewitt) o, rizando el rizo, "The doll squad" de Ted V. Mikels y el "Dracula vs. Frankenstein" de Al Adamson. ¡Que le hagan un mono-mento!.
No pueden faltar los "Regulars Ray" delante de la cámara que, pa la ocasión, se reservan roles muy escuetos (la Wildsmith, Fox Harris, Susan Stokey, William Fair, Richard Wiley o Richard Hench) y detrás (Gary Graver, Bret Mixon). La simpática y rayante banda sonora parece de Chuck Cirino, pero no lo es. El mismo amigo Ray se marca un cameo como camionero (y cuela su "The Tomb" en una pantalla de televisión). Las escenas del bicho llegando a la tierra son, como de costumbre, extraídas de una peli previa de mayor presupuesto y temática parecida, en este caso se trata de "El terror llama a su puerta". Y dado el relativo parecido que "Del espacio profundo" guarda con la Rayada "Biohazard", no sorprende que compartan momentos casi idénticos, como esa "cría extraterrestre" que sale de su "recipiente" en la mesa de la cocina entre humo y gruñidos.
"Del espacio profundo" es lo que es. En mi etapa como Fredmaníaco me encantaba. Luego, más en frío, volví a consumirla y me pareció un coñazo tremendo. Hoy por hoy les digo que, en fin, no es ningún dechado de ingenio y creatividad, pero si le pones paciencia un Domingo por la tarde, se puede ver... especialmente porque merece la pena aguantar hasta el final, con ese cierre absurdamente espectacular y llamativo.
Como grand finale les dejo el (inmerecido) súper-cartel que ilustró el reputado Graham Humphreys para su rarísimo y casi fugaz estreno en salas de cine angloparlantes. Enjoy-en...
Hoy día películas como "Del espacio profundo" ("Deep Space" en v.o.) las veríamos directamente en el Syfy Channel, protagonizadas por alguna ex-estrella decadente y chorreando CGI. Pero en 1988 estas cosas tenían su verdadero mercado en el vídeo-club, y Fred Olen Ray (sospechoso habitual) era el puto amo en esas lides. Además, como bien sabrán, los ordenas todavía no daban pa tanto, y los trucos seguían fabricándose con látex u otras sustancias pringosas (y aquí no es que se luzcan mucho, la criatura apesta a muñecote sin cuello cada vez que asoma y su torso-escupe-tentáculos parece una puta sábana tendida).
La verdad es que, temática, narrativa y estructuralmente las cosas no han cambiado mucho en lo que se refiere a esta ralea de productos, siguen tirando de las mismas salidas que, básicamente, se limitan a muuuuchos diálogos idiotas para rellenar metraje (de verdad, Fred Olen Ray debe tener horror vacui porque prácticamente nunca deja un puto fotograma en silencio) y toda suerte de clichés y salidas ultra-previsibles, propias de mentes perezosas que no se cansan demasiado durante el proceso creativo. La diferencia aquí es que, A, semejante desaguisado tiene más encanto cuanto más añejo es y, B, Olen Ray siempre sabía dotar a sus ñordas de cierto "touch" que las hacía un pelín sobresalientes (dejando de lado su tendencia al estatismo asesino). En este caso nos referimos al desenlace, donde el poli prota se enfrenta a la bestia mediante sierra mecánica, lo que se traduce en un alegre baño de líquidos pringosos y salpicaduras mil. Curiosamente dicha parte (y otra en la que los tentáculos del bicho actúan como ramas con vida propia) parece guardar ciertas similitudes con "Posesión Infernal". Podría ser solo invención del menda, cierto, pero lo que sí es evidente es que Ray y su co-guionista (y habitual colaborator) T.L. Lankford toman buena nota de, claaaro, las "monster movies" clásicas y, claaaaro, "Alien, el 8º pasajero" (menos que de costumbre, eso sí). Ya no solo por el look del marciano, ahí con su cabeza apepinada, también por secuencias como aquella en la que un segurata sale a la caza de un gato mientras a sus espaldas el e.t. se alza lentamente. Y si no, que se lo pregunten a Harry.
El reparto de esta cosilla es tan colorista como solía serlo en todas las pelis del amigo Alfredo. El entrañablemente feo Charles Napier se erige como un simpático y cínico poli macarra (la escena que se viste de gaitero para seducir a la prota, según el manual de "Rambo", está entre lo brillante y la pura vergüenza ajena). Esta no es otra que Ann Turkel, que venía de "El puente de Cassandra" y "Humanoides del abismo" y que vería con horror cómo su nombre aparece mal escrito en los títulos de crédito. Les acompañan Bo Svenson, el televisivo Ron Glass (de aspecto genuinamente repugnante. Señalar que lograría un papel relevante en la serie "Firefly" -y, por ende, la película "Serenity"-), el gran James Booth como científico malcarado y la malograda Elisabeth Brooks en un rol bien tonto, de esos confeccionados para únicamente permitir un cameo, en este caso el de la mujer-loba sexy de "Aullidos".
También rulan por ahí actores veteranos provenientes del cine que Fred Olen Ray consumía de chaval y que ya solía fichar para sus despropósitos: Julie Newmar, la "Catwoman" del "Batman" de los años 60 (y que también anduvo por la ultra serie Z "Evils of the Night", compartiendo experiencia con una del clan Ray, Dawn Wildsmith), interpreta un papel totalmente estúpido, el de una psíquica que no aporta absolutamente NADA a la trama. Norman Burton anduvo en algunos títulos de "El planeta de los simios". Michael Forest y Anthony Eisley no solo curraron para el inevitable Roger Corman durante su etapa como realizador de cine de terror barato, además el segundo asomó por algunos auténticos hitos del trash como "Operación Goldman" (exploit Bondiano firmado por Antonio Margheriti), "Journey to the Center of Time" y "The Mighty Gorga" (del super-zetoso David L. Hewitt) o, rizando el rizo, "The doll squad" de Ted V. Mikels y el "Dracula vs. Frankenstein" de Al Adamson. ¡Que le hagan un mono-mento!.
No pueden faltar los "Regulars Ray" delante de la cámara que, pa la ocasión, se reservan roles muy escuetos (la Wildsmith, Fox Harris, Susan Stokey, William Fair, Richard Wiley o Richard Hench) y detrás (Gary Graver, Bret Mixon). La simpática y rayante banda sonora parece de Chuck Cirino, pero no lo es. El mismo amigo Ray se marca un cameo como camionero (y cuela su "The Tomb" en una pantalla de televisión). Las escenas del bicho llegando a la tierra son, como de costumbre, extraídas de una peli previa de mayor presupuesto y temática parecida, en este caso se trata de "El terror llama a su puerta". Y dado el relativo parecido que "Del espacio profundo" guarda con la Rayada "Biohazard", no sorprende que compartan momentos casi idénticos, como esa "cría extraterrestre" que sale de su "recipiente" en la mesa de la cocina entre humo y gruñidos.
"Del espacio profundo" es lo que es. En mi etapa como Fredmaníaco me encantaba. Luego, más en frío, volví a consumirla y me pareció un coñazo tremendo. Hoy por hoy les digo que, en fin, no es ningún dechado de ingenio y creatividad, pero si le pones paciencia un Domingo por la tarde, se puede ver... especialmente porque merece la pena aguantar hasta el final, con ese cierre absurdamente espectacular y llamativo.
Como grand finale les dejo el (inmerecido) súper-cartel que ilustró el reputado Graham Humphreys para su rarísimo y casi fugaz estreno en salas de cine angloparlantes. Enjoy-en...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




