“Amor asesino”, que fue editada en vídeo en nuestro país en la era dorada del video de manera más o menos discreta, sería uno de los títulos destacados de Beyond Infinity Films, la subdivisión de la Empire que se dedicaba a facturar títulos más chusqueros que los que todos conocemos y en la que se forjaron individuos tan icónicos para la serie B/Z como puedan ser Tim Kincaid o David DeCoteau, está dirigida por otro tipo, quizás con menos nombre que sus compañeros de sello, pero que resulta igualmente interesante, Gorman Bechard. Bechard, acabó un poco hasta la polla de todo el mamoneo este del cine y, siempre de manera independiente, ha estado dejando y volviendo al medio intermitentemente desde los años 80 (aquí pueden informarse más al respecto). A parte, ha escrito novelas y guiones para infinidad de producciones y, en los últimos años, estila un tipo de cine deudor del indie americano de toda la vida que en ocasiones roza lo amateur, al tiempo que ha facturado toda suerte de documentales, siendo los dedicados a las bandas de rock los más prestigiosos dentro de los ínfimos círculos en los que se mueve, y los de perritos, animales estos que adora (mos), los más extraños y personales (tiene uno sobre el bienestar de los canes y otro sobre perros mayores, que no me importaría ver algún día) de su filmografía. Y ahí sigue el hombre, haciendo cosas muy singulares.
Por supuesto, “Amor asesino”, sería una de sus películas más populares gracias a pertenecer al catálogo de Beyond Infinity. Se trata de una comedia muy curiosa que el director rodó durante los fines de semana, usando su propia casa como escenario y, aun habiendo un guion, haciendo improvisar a sus actores hasta casi rozar el esperpento.
Un asesino en serie, cuya característica principal es que odia las uvas, se dedica a dar matarile a cuanta muchacha ligerita de cascos se le pone a tiro, hasta que un buen día conoce a otra muchacha con la que tiene cierta afinidad y se enamora. La gracia está en que esta tía también es asesina en serie y, para más inri, también odia las uvas. Así, la relación sentimental se va desarrollando felizmente a la par que su rutina de asesinar, tías él, tíos ella, hasta que un día otros asesinos en serie se inmiscuirán en la vida de ambos para hacerles la vida imposible, en concreto, un fontanero que además de asesino en serie, es caníbal.
Verdaderamente la película es una chorrada inofensiva repleta de escenas sangrientas, con un par de toquecitos propios del humor spoof, que por un lado tiene cierta gracia, pero por otro puede llegar a irritar al espectador dada su condición de comedia gore para solaz del fan más embrutecido. Sin embargo se ve cierta mano en la forma de dirigir de Bechard que la hace atractiva.
Bechard, además, es un loco de Alfred Hitchcock que tiene bien estudiado al director, entonces se permite el lujo de recrear aquí la escena de la ducha de “Psicosis” con todo lujo de detalles, con muchos menos planos si acaso, no sin cierto cachondeo y además la cosa le sale bastante decentemente. Al margen de esta escena/homenaje, los guiños al director son constantes. Asimismo, la película está rodada en un maravilloso 16 mm cuyo grano y colores son sensacionales en la copia restaurada de Blu-Ray que recientemente editó la gente de Vinegard Syndrome; la estética que consigue, entre lo cutre y lo solvente, me resulta muy bonita, muy personal. Como la película tiene estructura de falso documental durante gran parte del film, Bechard rueda las entrevistas en las que los personajes se dirigen a cámara en un blanco y negro muy agradecido —la escena de la ducha por el contrario es a todo color— que combinado con iluminación donde imperan los tonos rojizos, rosas y verdes, le dan al conjunto un toque muy chulo y moderno (para la época en la que se rodó, los 80). Otro punto a favor sería su banda sonora, cutre y chabacana, pero divertida, compuesta directamente con un órgano Casio del tres al cuarto cuyas melodías no nos podemos quitar de la cabeza una vez ha terminado la película.
¿Qué le ocurre de malo? Que según va avanzando la trama esta se vuelve más y más tonta, más y más aburrida, y al final estamos deseando que esto se acabe por puro coñazo. No obstante, me ha sorprendido ver que Bechard ha cosechado una carrera posterior después de sus inicios con Beyond Infinity/Charles Band (con quien acabó fatal, por cierto) y, viendo los derroteros que ha tomado, me llama poderosamente la atención, así que, si nada lo impide, procuraré dejarles por aquí mis impresiones sobre sus títulos más recientes… si consigo hacerme con copias.
Mostrando las entradas para la consulta "Gorman Bechard" ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta "Gorman Bechard" ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
lunes, 1 de noviembre de 2021
sábado, 26 de noviembre de 2022
NECROPOLIS
Llevaba ya una larga temporada queriendo revisar esta pieza de cine zetoso. No la veía desde que en su momento la alquilara y tildara de regular en un fanzine llamado "Fangore" que editaba en 1987 ¿El motivo de tanto interés? Pues que sin llegar a ser oficialmente una producción "Beyond Infinity Films", poco, poquísimo le falta. Estéticamente guarda mucho parentesco con aquellas, además de tener entre sus responsables al normalmente director, aquí co-productor, Tim Kincaid, al gran Ed French en los efectos de maquillaje y tal (aunque pal caso no se luce tanto) y, apadrinando todo el pifostio, Charles Band desde su Empire.
La movida va de brujas. Concretamente de una que, por ahí el 1800 y pico, se carga a una virgen justo antes de que contraiga matrimonio. El novio escaldado, y el resto de pueblerinos, se la cepillan. Ella, como hacen todas las brujas en las películas de terror, antes jurará regresar para vengarse. Y sin saber exactamente por qué, procede en 1986 convertida en toda una seudo-gótica semi-punka. Buscará a los descendientes de aquellos que la mataron (que, mira tu cuan afortunada es la tipa, los pilla a todos juntitos) y comenzará a martirizarlos, hasta que se le reboten.
Nada nuevo. El aburrimiento esperado. Estética acartonada. Dirección sin la más mínima imaginación. Tsunami de diálogos. Pinceladas de truculencia (disfrutable, aunque escasa). Alguna risa involuntaria. Un maquetón cojonudo explotando al final. En fin...
De todo ello podríamos culpar -ni que sea en parte- a su director y guionista, Bruce Hickey, un menda que, previamente, había sido "Danny Zucko" en el "Grease" original de las tablas. Tras su experiencia con "Necropolis", se dedicó mucho al teatro, a parir cortos y películas pero en otra honda, haciendo dramones y tal. No, no me lo invento. Ni es una trola de Imdb. Hickey tiene página web con la respectiva información. Es evidente que no le hace demasiada gracia reconocer su paternidad respecto al film reseñado, lo evita cuanto puede... pero al final se siente obligado a incluirlo en su filmografía, aunque alterando el título a "Neeropolis" y fechándolo en 2016... ¿despiste o estratagema voluntaria para evitar ser localizado por posibles fans de la interfecta y el género en particular? ¿Huye Hickey de la "maldición geek", aquella que te condena a un momento en el tiempo del que no podrás escapar nunca jamás, visitando Con tras Con para poner cara de póquer en las fotos? Si es así, hace muy bien.
Sin duda, la escena más famosa de la película es aquella donde la bruja (interpretada por LeeAnne Baker, sacrificada moza con una filmo compuesta únicamente de películas firmadas por Tim Kincaid y Gorman Bechard. En breve podremos verla con canas y arrugas en el documental "Celluloid Wizards in the Video Wasteland: The Saga of Empire Pictures". Hoy se dedica a escribir) saca cuatro tetas de más para dar de mamar a su séquito de zombies. Tanto es así, que hace poco un decadente Charles Band se lanzó a producir una secuela en formato digital, dirigida por ese ególatra incontrolado de irritante aspecto llamado Chris Alexander, que llevaba por título "Necropolis: Legion" y exageraba la coña de las tetas múltiples hasta límites ridículos. Creo incluso que lanzaron algunos comics. En fin, ¿qué más dará?
Como nota curiosa, (ama)mentar que la banda sonora de "Necropolis" viene compuesta a base de retazos de otras producciones Empire como "Trancers", "Eliminators" o "El alquimista", además de la inevitable fanfarria de archivo firmada por el dúo Tom Milano y Don Great.
Creo que la pillé con tantas ganas que me ha parecido medianamente mejor, o más soportable, que cosas como "Holocausto Robot" o "Cazador de mutantes". Seguramente sea igual de aburrida y prescindible, aunque no se le puede negar cierto encanto.
La movida va de brujas. Concretamente de una que, por ahí el 1800 y pico, se carga a una virgen justo antes de que contraiga matrimonio. El novio escaldado, y el resto de pueblerinos, se la cepillan. Ella, como hacen todas las brujas en las películas de terror, antes jurará regresar para vengarse. Y sin saber exactamente por qué, procede en 1986 convertida en toda una seudo-gótica semi-punka. Buscará a los descendientes de aquellos que la mataron (que, mira tu cuan afortunada es la tipa, los pilla a todos juntitos) y comenzará a martirizarlos, hasta que se le reboten.
Nada nuevo. El aburrimiento esperado. Estética acartonada. Dirección sin la más mínima imaginación. Tsunami de diálogos. Pinceladas de truculencia (disfrutable, aunque escasa). Alguna risa involuntaria. Un maquetón cojonudo explotando al final. En fin...
De todo ello podríamos culpar -ni que sea en parte- a su director y guionista, Bruce Hickey, un menda que, previamente, había sido "Danny Zucko" en el "Grease" original de las tablas. Tras su experiencia con "Necropolis", se dedicó mucho al teatro, a parir cortos y películas pero en otra honda, haciendo dramones y tal. No, no me lo invento. Ni es una trola de Imdb. Hickey tiene página web con la respectiva información. Es evidente que no le hace demasiada gracia reconocer su paternidad respecto al film reseñado, lo evita cuanto puede... pero al final se siente obligado a incluirlo en su filmografía, aunque alterando el título a "Neeropolis" y fechándolo en 2016... ¿despiste o estratagema voluntaria para evitar ser localizado por posibles fans de la interfecta y el género en particular? ¿Huye Hickey de la "maldición geek", aquella que te condena a un momento en el tiempo del que no podrás escapar nunca jamás, visitando Con tras Con para poner cara de póquer en las fotos? Si es así, hace muy bien.
Sin duda, la escena más famosa de la película es aquella donde la bruja (interpretada por LeeAnne Baker, sacrificada moza con una filmo compuesta únicamente de películas firmadas por Tim Kincaid y Gorman Bechard. En breve podremos verla con canas y arrugas en el documental "Celluloid Wizards in the Video Wasteland: The Saga of Empire Pictures". Hoy se dedica a escribir) saca cuatro tetas de más para dar de mamar a su séquito de zombies. Tanto es así, que hace poco un decadente Charles Band se lanzó a producir una secuela en formato digital, dirigida por ese ególatra incontrolado de irritante aspecto llamado Chris Alexander, que llevaba por título "Necropolis: Legion" y exageraba la coña de las tetas múltiples hasta límites ridículos. Creo incluso que lanzaron algunos comics. En fin, ¿qué más dará?
Como nota curiosa, (ama)mentar que la banda sonora de "Necropolis" viene compuesta a base de retazos de otras producciones Empire como "Trancers", "Eliminators" o "El alquimista", además de la inevitable fanfarria de archivo firmada por el dúo Tom Milano y Don Great.
Creo que la pillé con tantas ganas que me ha parecido medianamente mejor, o más soportable, que cosas como "Holocausto Robot" o "Cazador de mutantes". Seguramente sea igual de aburrida y prescindible, aunque no se le puede negar cierto encanto.
jueves, 2 de enero de 2014
AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (38): PONTE PELUCA, DREAMANIAC
Cuando era más jovenzuelo, había en el video-club una serie de películas que no podía creer, por nada del mundo, que no me gustaran. Vistas a la distancia, sumaban demasiados atributos como para, una vez consumidas, crearme tal sensación de rechazo y modorra, así que de vez en cuando volvía a alquilarlas esperando que algo cambiara. Bien, únicamente funcionó cuando la espera entre visionado y visionado se prolongó, literalmente, más de una década. Por ejemplo, así fue con "Creature" y "Eliminator". A medias con "Terror Caníbal". Luego está "En busca del dragón dorado", que todavía no ha pasado la prueba. Y... bueno, la peli que comentaremos hoy, "Dreamaniac". Ya les adelanto que, de todas las citadas, es la única que ni tan siquiera el paso de los muchos años me la ha hecho más digerible.
"Dreamaniac" marcó el debut de David DeCoteau en el infra-mundo del cine de serie Z. Y resulta que, en aquellos tiempos, yo era muy fan de esta clase de material y de señores tan poco recomendables como Jim Wynorski o, sobre todo, Fred Olen Ray (que últimamente no para de asomar por el blog. Quien tuvo, retuvo). David DeCoteau formaba parte del club. El problema es que, mientras tanto Wynorski como Ray aún poseen algún título más o menos visible y simpático, me percato de que DeCoteau no tiene ¡¡¡NI UNO!!!. Sí, incluyo aquí la insufrible "Creepozoides". Vamos, que era un inútil y lo ha seguido siendo a lo largo de toda su carrera, saliera o no del armario y sin importar si sus películas iban destinadas a fricos pajilleros, niñas reglosas o gays desatados. Pero en 1988 yo todavía no era consciente de todo eso, rendía pleitesía al Sr.David DeCoteau y por ello me resultaba difícil comprender cómo "Dreamaniac", siendo encima una de terror "bien seria" (teniendo en cuenta la preferencia del director por la comedia o el "actioner" chungo), no me gustaba ni pizca, me aburría mortalmente y, sobre todo, encontraba desagradable su extraña estética casi de peli porno, percepción esta nada errónea. Cuenta la leyenda que cuando DeCoteau le proyectó la cosa terminada a Charles "Empire/Full Moon" Band y su pareja de entonces, Debra Dion, esta le dijo: "Has hecho una película porno "high class", solo que sin porno". Y es que, sí queridos, antes de su primer largometraje, DeCoteau se dejó las legañas y aprendió parte del oficio currando en la industria del cine para adultos, así que es normal que se le pegara algo.
"Dreamaniac" (originalmente concebida como "Succubus" y cambiada al título mucho más molón que finalmente se le quedó, y que los señores de "I.V.E." mutaron a "Dream maniac" en la careta que le precede cuando das al "play") nació simple y llanamente como evidente "exploitation" del fenómeno "Pesadilla en Elm Street". No lo digo yo, lo ha reconocido el propio DeCoteau en sendas entrevistas. De hecho, arrancó el proyecto de modo autogestionado, pero poco antes de rodar, Charles Band decidió invertir guita y distribuir el resultado bajo su flamante subsello "Beyond Infinity Films", que como saben -o deberían- se especializaba en ñordas de cuarta categoría firmadas por zineastas como Gorman Bechard, Ken Dixon o el mítico Tim Kincaid (que también venía del porno y reutiliza algunos pasajes de la banda sonora de "Dreamaniac" en sus propias cagarrutas, dicho esto último de modo afectuoso. El compositor para todos los casos se llama Don Great, habitual de la "Empire" en sus primeros años y que, aunque parezca guasa, terminó metido en productos de lo más famosos y "mainstream"). A cambio, Band impuso que se diera más cancha a las secuencias de pesadillas -por si no quedaba lo suficientemente claro con el título- y tetas -por lo evidente-. DeCoteau tomó buena nota de lo segundo, porque de tetas y erotismo de karaoke lo hay pa dar y regalar, incluidos chicos en slips o con el culo al aire, cosa esta que terminaría siendo en el futuro una constante de su cine. Pero de lo primero, no tanto. En realidad, pesadillas bizarras en "Dreamaniac" solo hay una, al principio, y me parece a mi que ninguna más. El resto, en su mayoría, son secuencias de paliqueo eterno, salpicadas de vez en cuando por algo de pajillismo y un poco menos de truculencia.
Y es que la trama no da para mucho. El prota de la historia es un jevimetalero que, a pesar de tener una novieta con la que chingar y que le perdona su aparente narcolepsia, quiere más, así que invoca a una criatura satánica que le haga triunfar entre las girls y, ya puestos, le dedique jugosas felaciones... aunque terminen en castración. Casualmente, esa misma noche la novia monta una fiesta en casa y uno de los invitados se trae a una chica que es igual a la criatura satánica. Bueno, es que ES ella. Sea como fuere, aprovecha la merienda para ir aniquilando a todos los invitados e incrementar la influencia mental que tiene sobre el jevimetalero. Entre mogollón de diálogos intrascendentes e innecesarios, mucha niebla y luces de colores (casi parece una de Andy Milligan... solo que un 5% mejor hecha), se van sucediendo crímenes bastante poco espectaculares. Solo al final hay algunos jugosos, a pesar de lo inverosímiles que resultan (destaco en este sentido la absurda decapitación por taladro gigante).
Realmente, no nos percatamos de que estamos viendo un "slasher" hasta el desarmante primer desenlace, cuando el elemento sobrenatural es exterminado de modo desconcertante. Nada comparado al aterrador segundo final, en el que un personaje califica de "Fabuloso!" todo lo visionado/sufrido hasta el momento. Sí... ¡fabulosísimo!.
Y en el trayecto, nos hemos aburrido como marsopas. Rodada en 16mm durante diez días, y casi sin salir de las cuatro paredes que conforman el escenario (otro punto de contacto con el porno, me temo), a "Dreamaniac" no hay por donde cogerla. Así de simple. Sí, claro, haciendo un gran esfuerzo puedes mirarla con nostálgico afecto, teniendo en cuenta cómo se concebió y por quién, pero creánme si les digo que yo la consumí pasada la medianoche del 31 de Diciembre, con un puñado de copas de champagne en el cuerpo... y ni así le supe ver el lado positivo.
Y es que, una vez más, es el dato paralelo, ajeno al contenido de la película/cinta, lo realmente interesante de esta historia.
A principios de los 70, el ya fallecido y tardíamente reivindicado Curtis Harrington rodó dos películas back to back (1971 y 1972) con protagonismo de Shelley Winters y que se apuntaban a ese extraño subgénero, entre el drama gran guiñol y el "american gothic", iniciado en 1962 por Robert Aldrich con "¿Qué fue de Baby Jane?" (y que siguió en 1964 con "Canción de cuna para un cadáver"). No lo digo por decir, ya que el guionista de ambas, Henry Farrell, lo fue también de "¿Qué le pasa a Helen?", la primera de las dos obras del tándem Harrington/Winters y protagonista de la sospechosa caratula que sigue, cortesía de "Glovisa"...
¿De verdad es necesario que comente algo?, ¿no es suficientemente obvio?. Sí, a la loca con alopecia de "Dreamaniac" (por otro lado, muy efectiva, en su época incluso daba algo de mal rollo) le meten un pelucón rubio y ¡ala!, directa a la caratula de "¿Qué le pasa a Helen?" (aunque, pa la ocasión, dejan únicamente el primer interrogante, eliminando fulminantemente el segundo. Justo al revés de lo que solemos hacer todos). No hay mucho más que añadir, salvo que nunca llegué a alquilar ni ver la película de Curtis Harrington, así que no puedo comentarles nada sobre ella. Sin embargo, sí que vi la segunda, "¿Quién mató a tía Roo?" (esta vez sin implicación directa o indirecta de Henry Farrell) y, en fin, recuerdo que me agradó más de lo que esperaba. Pero ¿qué importa todo eso ante un caso tan salvaje y ridículamente divertido de expolio caratulil como el aquí expuesto?.
Nada de nada.
viernes, 19 de agosto de 2011
HOLOCAUSTO ROBOT
De Tim Kincaid ya he hablado en otras ocasiones, pero déjenme volver a hacerlo porque me encanta su historia. Director de cine pornográfico destinado al público homosexual bajo el pseudónimo de Joe Gage, en los 80 decide intentarlo en el "normal" usando su verdadero nombre. Obviamente, con semejante currículum, únicamente podía acceder al terreno de la serie Z y el "exploitation" más ramplón, y termina fichado por Charles Band para su subdivisión de cine videoclubero de tercera categoría, "Beyond Infinity", junto a otros astros del calibre de Gorman Bechard o Ken Dixon. Es en esta tesitura donde Kincaid realiza sus títulos más conocidos, de entre los cuales destacan -por cutres y demenciales- "Cazador de mutantes", "La muerte ataca en New York" y este mismo del que les hablo ahora, que si no es el mejor del pack, poco le falta (todos ellos luciendo magníficos y espectaculares posters... cuya semejanza con la verdadera naturaleza del film que representan es escasa).
"Holocausto Robot" nos cuenta la historia de un futuro en el que la humanidad se ha convertido en esclava de las máquinas y los robots (ding dong!, "Terminator"). Todo está en ruinas e impera de ley del más fuerte (ding dong!, "Mad Max 2"). Afortunadamente existen pequeños grupúsculos rebeldes formados por tios con taparrabos y espadas (ding dong!, "Conan, el bárbaro") dispuestos a derrotar al jefe de todo ello, el llamado Amo Oscuro (ding dong!, errr... ponga aquí su título). A lo largo de los incomparables 79 minutos que dura esta joya, acompañaremos al héroe de turno en su lucha por derrotar al mal, junto a su robot horrible (comparsa cómica altamente cargante), una churri guapa que busca a su padre prisionero, una amazona que odia a los hombres, dos hermanos tontos y un eunuco cachas y greñudo que parece salido de un grupo heavy metal AOR de los 80. Sus enemigos son: una cyborg maciza adicta a máquinas masturbatorias, un robot de espectacular, comiquero pero aparatoso armatoste y mil y un peligros, como gusanos mutantes, robots mutantes y mutantes mutantes.
Naturalmente, todo ello condimentado con una ausencia total de ritmo, lo que convierte los 79 minutos de marras en casi 120. Sin embargo, el delirio de todo ello, y su inevitable/entrañable cutrismo, convierten esta pieza de basura en un producto bastante disfrutable, sobre todo si lo haces en compañía masculina (si lo haces en compañía femenina, dejarás de ver la película, aceptémoslo). Los efectos especiales son tan chusqueros como majos (algo habitual en el cine-no-porno de Kincaid, especialmente si el gran Ed French anda por medio), destacando los descarados puppets (en este caso, cualquier forma de vida gusanil) y la araña gigante que, por obvios motivos presupuestarios, se limita a una pata peluda casi inmóvil. La guarida del Amo Oscuro es una pintura mate tremendamente tosca. Los escenarios, pues los típicos en estos casos: el bosque y una fábrica abandonada (¿qué sería de la serie Z futurista sin fábricas abandonadas?). Diríase que "Holocausto Robot" era el intento por parte de Tim Kincaid de facturar algo más juvenil, casi para todos los públicos, pues la violencia y el tetamen son menores de lo habitual (ausencia esta debida a cuestiones presupuestiles, como él mismo explicó en su respectiva entrevista). No lo consigue, claro, pero aún así la peli termina siendo una ñorda de lo más simpática, en serio.
Desafortunadamente, después de su periplo en el cine de género, Kincaid regresó al porno-gay (retomando su pseudónimo), que por lo visto le da más dinero y prestigio. ¿Para cuando su return?.
Antes de finalizar, os dejo con la que, para mi, es la mejor escena de toda la película y representa mucho y muy bien el espíritu zetoso de "Holocausto Robot". Fijaos en la tremendamente realista y apasionada reacción que tiene este actor frente al visionado de lo que se supone es una criatura de aspecto horrible... ¡¡¡impagable!!!.
miércoles, 20 de julio de 2022
GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 12: SUBPRODUCTOS YANKIS (PART TWO, BEYOND INFINITY)
Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....
De "Beyond Infinity Films" ya hemos hablado mucho por aquí. Incluso en formato PDF. Así que no voy a extenderme más al respecto, ni explicaré por qué despierta semejante fascinación en mí. Pasaremos directamente a la galería de imágenes, extraídas de un glorioso reportaje publicado en su día en las páginas de "Mad Movies" (num.58, Marzo del 89), más la intrusión de un par sacadas de "L´Ecran Fantastique".
Ver la respectiva reseña de "Robot Holocaust"
Justamente, ahí va una rara imagen del making of
de la interfecta, con el gran Ed French (derecha) currando
en los maquillajes de los costrosos pero molones cyborgs asesinos.
de la interfecta, con el gran Ed French (derecha) currando
en los maquillajes de los costrosos pero molones cyborgs asesinos.
Pre-cartel de "The Imp", película cuyo título mutó a
otro bastante menos sobrio, lo tienen a continuación...
otro bastante menos sobrio, lo tienen a continuación...
Supongo que, por cuestiones morales, ese "Bitchin´" (que podría traducirse como
"zorrunas" o "perrillas"), de connotaciones algo "ofensivas" para cierta platea
femenina sin sentido del humor, desapareció, quedando "Sorority Babes in the Slimeball
"zorrunas" o "perrillas"), de connotaciones algo "ofensivas" para cierta platea
femenina sin sentido del humor, desapareció, quedando "Sorority Babes in the Slimeball
Bowl-O-Rama" (emitida en nuestra "Noche de lobos" como "Juego Infernal").
Lo cierto es que, si la ven, no encontrarán el logo de "Beyond Infinity Films"
por ningún lado. Pero se supone que forma parte del catálogo.
Lo cierto es que, si la ven, no encontrarán el logo de "Beyond Infinity Films"
por ningún lado. Pero se supone que forma parte del catálogo.
La marioneta malvada y graciosilla de
"Sorority Babes in the Slimeball Bowl-O-Rama"
Justamente, en este cuadro maravilloso pueden ver imágenes del rodaje
de "Sorority Babes..." y, también, de otro "clásico" de su mismo
director -David DeCoteau, el que posa en la foto final-, "Creepozoides",
uno de los títulos más famosos de "Beyond Infinity". ¿Que por qué
le dedicamos tan poco espacio? Tranquis, dentro de unas semanas
obtendrán respuesta generosa al enigma.
(Ctrl + botón izquierdo del ratón para ampliar)
de "Sorority Babes..." y, también, de otro "clásico" de su mismo
director -David DeCoteau, el que posa en la foto final-, "Creepozoides",
uno de los títulos más famosos de "Beyond Infinity". ¿Que por qué
le dedicamos tan poco espacio? Tranquis, dentro de unas semanas
obtendrán respuesta generosa al enigma.
(Ctrl + botón izquierdo del ratón para ampliar)
Estas dos imágenes pertenecen a la misma película, "Galactic Gigolo".
Las chicas malas justicieras y los resultados de sus
actos en "Hack´em High", luego rebautizada "Cemetery High"
("Cementerio Caliente" en España)
Esta y "Galactic Gigolo" las firma Gorman Bechard.
actos en "Hack´em High", luego rebautizada "Cemetery High"
("Cementerio Caliente" en España)
Esta y "Galactic Gigolo" las firma Gorman Bechard.
El héroe enfrentándose al monstruo prota de
"La muerte ataca en Nueva York"
"La muerte ataca en Nueva York"
Chapamos con una de las menos estimulantes
obras de "Beyond Infinity", "Maximum Thrust", también
conocida como "The occultist".
En España fue bautizada "Superhuman".
obras de "Beyond Infinity", "Maximum Thrust", también
conocida como "The occultist".
En España fue bautizada "Superhuman".
sábado, 16 de octubre de 2021
I SPILL YOUR GUTS
James Balsamo es una de esas "super-stars" del submundo de las convenciones dedicadas al cine de terror. Produce sus propios largometrajes facturados en vídeo, encarga estupendas carátulas a dotados dibujantes (como la parejita JellyKoe) para los respectivos dvds, los rejunta en una mesa a disposición de todo aquel incauto dispuesto a invertir dineros en ellos y dedica toda su energía a la más desquiciante auto-promoción. Aunque si algo ha hecho "famoso" a Balsamo estos últimos tiempos, es su capacidad de recorrer esas mismas convenciones abordando a sendas personalidades "cult" para pedirles que hagan un micro-cameo en su nueva producción. Salen al exterior, o van a una habitación de hotel, y graban. Facilita las cosas que Balsamo sea el prota de casi todo lo que dirige. Y así, sumando cameos y cameos, se gasta una galería de rostros reconocibles para el fan medio francamente envidiables. Su especialidad es la comedia cafre, bastante influenciada por Troma, mezclada con terror. Esto es así hoy día. Pero en 2012 el muchacho no lo tenía tan claro e intentó currarse un slasher de 80 minutos pretendidamente serio y protagonizado por su propio icónico psycho-killer, "The American Executioner", luciendo ropa militar y un saco en la cabeza estampado con la bandera norteamericana (al que, además, daba vida Balsamo himself).
La movida va de un soldado salvado por su malherido compañero durante la guerra. Mientras este último lo pasa putas en un hospital (incomprensiblemente situado en Alemania, a pesar de que todos los carteles de las paredes estén en inglés), el otro vuelve a los USA decidido a otorgarse la medalla de héroe que no le pertoca. Ello motivará que el agonizante se ponga en pie y persiga a su traicionero ex-colega con el fin de matarlo. Claro que, antes, se cruzará con un montón de gente distinta, y ajena al drama, a la que, obvio, también exterminará. Una excusa como cualquier otra para sumar minutos y más minutos de muertes no excesivamente truculentas a ritmo de un mareante soundtrack compuesto de metal, punk y demás sonidos extremos. Y no digo lo de mareante por el volumen -que, por cierto, está más alto que los diálogos-, sino porque Balsamo -quien antaño se dedicaba a cantar en grupos del ramo y tiene muchos amiguitos- atiborra la peli de extractos de canciones, una tras otra. Ahora diez segundos de esta, ahora tres de aquella, etc, etc. Sin dar descanso al pobre espectador.
Técnicamente la película es una oda al amateurismo más incapaz. La lista de desenfoques, desencuadres, traqueteos salvajes y cortes aleatorios es interminable. Pero eso ya me lo esperaba. Para compensar tanta negación, Balsamo la trufa con tetas. Muchas tetas. Algunas francamente bonitas. Y todas absolutamente gratuitas (también cae alguna polla en primer plano). Concretamente, hay dos chicas que, según la escena, para convencer a algún feo empleado de un estamento oficial, se quitan la ropa frente a sus ojos y se lo tiran. La agradecida pesadilla de una feminista. Fascinante. Obviamente, todas fenecen en manos del "American Executioner", aunque para ello el director tenga que hacer añicos las leyes de la lógica y la verosimilitud.
La lista de cameos es interminable. Hay muuucho músico (incluidas grabaciones de conciertos en las que el cámara es sacudido por el público, así que imaginen el nivel de los encuadres. En estas vemos a bandas como "The Meatmen" o los cafres "Ghoul" en acción) y, por supuesto, gente del cine y la farándula como Donald ("Cannibal Hookers") Farmer, Joel ("Sardu/Bloodsucking Freaks") Reed, Tim ("Eliminator") Ritter, Lynn Lowry en un cameo patético (todo un icono del horror setentero, la has visto en "Vinieron de dentro de..." o "Me bebo tu sangre"), Joe Fleishaker (el -otro- gordaco de las pelis de Troma), el inevitable Lloyd Kaufman, la scream queen Debbie Rochon, Doug ("Punk Rock Holocaust") Sakmann y el más conocido de todos, Howard Stern. En el reparto principal sobresale la presencia de Carmine Capobianco, habitual en las primeras películas de Gorman Bechard.
Todo esto, rejuntado y empaquetado, se titula "I Spill Your Guts". Ocho años después James Balsamo grabó la segunda parte. El día menos pensado cae la tercera. ¿Apuestan algo?.
La movida va de un soldado salvado por su malherido compañero durante la guerra. Mientras este último lo pasa putas en un hospital (incomprensiblemente situado en Alemania, a pesar de que todos los carteles de las paredes estén en inglés), el otro vuelve a los USA decidido a otorgarse la medalla de héroe que no le pertoca. Ello motivará que el agonizante se ponga en pie y persiga a su traicionero ex-colega con el fin de matarlo. Claro que, antes, se cruzará con un montón de gente distinta, y ajena al drama, a la que, obvio, también exterminará. Una excusa como cualquier otra para sumar minutos y más minutos de muertes no excesivamente truculentas a ritmo de un mareante soundtrack compuesto de metal, punk y demás sonidos extremos. Y no digo lo de mareante por el volumen -que, por cierto, está más alto que los diálogos-, sino porque Balsamo -quien antaño se dedicaba a cantar en grupos del ramo y tiene muchos amiguitos- atiborra la peli de extractos de canciones, una tras otra. Ahora diez segundos de esta, ahora tres de aquella, etc, etc. Sin dar descanso al pobre espectador.
Técnicamente la película es una oda al amateurismo más incapaz. La lista de desenfoques, desencuadres, traqueteos salvajes y cortes aleatorios es interminable. Pero eso ya me lo esperaba. Para compensar tanta negación, Balsamo la trufa con tetas. Muchas tetas. Algunas francamente bonitas. Y todas absolutamente gratuitas (también cae alguna polla en primer plano). Concretamente, hay dos chicas que, según la escena, para convencer a algún feo empleado de un estamento oficial, se quitan la ropa frente a sus ojos y se lo tiran. La agradecida pesadilla de una feminista. Fascinante. Obviamente, todas fenecen en manos del "American Executioner", aunque para ello el director tenga que hacer añicos las leyes de la lógica y la verosimilitud.
La lista de cameos es interminable. Hay muuucho músico (incluidas grabaciones de conciertos en las que el cámara es sacudido por el público, así que imaginen el nivel de los encuadres. En estas vemos a bandas como "The Meatmen" o los cafres "Ghoul" en acción) y, por supuesto, gente del cine y la farándula como Donald ("Cannibal Hookers") Farmer, Joel ("Sardu/Bloodsucking Freaks") Reed, Tim ("Eliminator") Ritter, Lynn Lowry en un cameo patético (todo un icono del horror setentero, la has visto en "Vinieron de dentro de..." o "Me bebo tu sangre"), Joe Fleishaker (el -otro- gordaco de las pelis de Troma), el inevitable Lloyd Kaufman, la scream queen Debbie Rochon, Doug ("Punk Rock Holocaust") Sakmann y el más conocido de todos, Howard Stern. En el reparto principal sobresale la presencia de Carmine Capobianco, habitual en las primeras películas de Gorman Bechard.
Todo esto, rejuntado y empaquetado, se titula "I Spill Your Guts". Ocho años después James Balsamo grabó la segunda parte. El día menos pensado cae la tercera. ¿Apuestan algo?.
viernes, 16 de abril de 2010
ESCLAVAS DEL ESPACIO
No hay "serie Z" más característica e incomparable que la que se produjo en Estados Unidos durante los 80, ese conglomerado del que salieron elementos como Fred Olen Ray, David DeCoteau, Jim Wynorski, Tim Kincaid (que venía del porno gay y ahí volvió), Gorman Bechard (reciclado a "auteur"), Rick Sloane y Ken Dixon, quien únicamente aportara una peli destacable al cotarro, este "Slavegirls from beyond infinity" que, encima, fue la última en su carrera... aunque, fíjate tú, ha resultado una de las mejores de la especie.Salvo esa rareza titulada "The Erotic Adventures of Robinson Crusoe" (!!), Dixon se había especializado en películas-antología, de las que reúnen trailers o momentos estelares de films afines a un género específico. Dentro de esta dinámica se curró cosas como "The best of sex and violence" (¡guau!), "Famous T & A" (es decir "tetas y culos famosos"), "Zombiethon" (sobre muertos vivientes, hoy día hubiese triunfado) y el que siempre me fascinó por su ocurrente título, "Filmgore". Supongo que harto de dedicarse a dar cancha al trabajo fílmico de los demás, Dixon se animó a parir el suyo propio con esta "Esclavas del espacio" (aunque, dada su incapacidad, terminaría sustituido... pero guarden el secreto).
La historia no es más que la enésima revisión de "El malvado Zaroff", la típica movida del millonario demente al que le mola cazar seres humanos y los suelta por el bosque / selva dispuesto a convertirlos en trofeo. La diferencia es que aquí todo se sitúa en un planeta desolado. Las presas serán un trío de "scream queens" muy de su época (destacando la preciosa Elizabeth Kaitan y la clásica Brinke Stevens) que se pasan casi todo el metraje en ajustados biquinis (unos que, al parecer, Dixon no paraba de manosear). El Zaroff de esta versión va acompañado de dos robots y compite con un cazador mutante de simpático aspecto (pero presencia casi accidental y chorra) diseñado por el legendario John Carl Buechler.
A ver, que es una "Z-movie" resulta evidente, por su abuso de diálogos, escasez de decorados y ese tono almidonado y sintético que gasta, muy propio de entonces. Sin embargo, lo poco, poquito que ofrece, no está ni tan mal hecho / resuelto... vamos, que la peli tiene su moderada gracia y todo y hasta consigue no aburrir en exceso, teniendo en cuenta los escasos elementos de los que dispone.
Entre los momentos álgidos tenemos una descojonante riña entre los dos robots, digna de un par de colegiales, la alusión que una de las churris hace al poco pecho que gasta su compañera, insuficiente para presionar un mapa dentro del biquini (motivo por el que cae y se pierde. Cierto que, salvo la Kaitan, el resto de ladys son poco o nada voluptuosas) y la aparición especial de dos cutre-zombies.
Hoy día estaría hecha en vídeo, compuesta de aburriiiiiiiidas y laaaaargas secuencias de chicas con enormes tetas de silicona dándose una ducha y los efectos especiales serían todo CGI del barato... al pertenecer a los 80, "Esclavas del espacio" aún conserva la artesanía y el regusto por lo auténtico (y natural) que, al menos yo, aprecio de verdad. Si ese es tu caso, tal vez hasta te mole y todo.
¡Ah! y Charles Band rula por ahí, pero sin acreditar.
miércoles, 20 de marzo de 2013
INTERVIEW: TIM KINCAID
Tim Kincaid es uno de mis cineastas de serie Z favoritos. Por alguna inexplicable razón, las pelis que hizo para Charles Band y su subdivisón video-clubera chunga "Beyond Infinity Films", me hacen mogollón de gracia. Tienen muchísimo encanto. Os hablo de las inmortales "Holocausto Robot", "La muerte ataca en Nueva York" y "Cazador de mutantes". En el pack también cabría "Superhuman", pero esa siempre la he visto como algo aparte. Las tres primeras, juntas, forman una trilogía "muy coherente".
Por si no lo sabían, Kincaid venía del porno, concretamente del de tendencia homosexual, donde curraba bajo el alias de Joe Gage. Cuando se metió en el cine no-pajero su plan era usar las mismas técnicas de rodaje que cuando filmaba cacas petados, es decir, poca guita y pocos días. Claro, así le salieron. Tras unos cuantos títulos más, y unos años retirado, retomó su alias y se metió a hacer porno otra vez, solo que, hasta hoy, no ha parado de grabar y triunfar.
Por todo eso, me hacía mazo de ilusión entrevistarle. Sin embargo, sus respuestas, escuetas y algo frías, me han resultado una gran decepción ya que mis preguntas (más largas originalmente que las aquí expuestas) iban cargaditas de pasión y datos. A punto he estado de no publicarla, pero al final me he dicho aquello de "Qué carajo!"...
Pasen y lean (aunque sea poco)...
¿Cual es el origen de su interés en el cine?, ¿hacía cortos en super 8 siendo adolescente?...
Amaba las películas desde la infancia. Comencé como actor pero nunca me puse tras una cámara hasta que hice mi primera película profesional.
En la película del 1971 "Quadroon", hay un Tim Kincaid en el reparto. ¿Es usted?.
Sí, soy yo.
Según algunas fuentes, nació como Tim Gambiani. ¿Por qué esos cambios de nombre?.
Esa información incorrecta ha estado en Imdb, y otros sitios, desde hace años. No tengo ni idea dónde comenzó.
Su primera película fue "The Female Response", del 73. Háblenos de ella.
Las películas de sexo "softcore" florecieron en los primeros años 70. Reuní a un grupo de inversores para poder meterme en el mundillo.
Y de ahí pasó a la pornografía. ¿Por qué el cambio?.
En aquella época, pensaba que era el futuro del cine "mainstream".
En 1986, deja el porno y rueda "La prisión" ("Bad Girls Dormitory"). ¿Por qué una peli "w.i.p" (women in pison)?
Siempre fui un fan del género, y quería probarlo.
De ahí pasamos a "Beyond Infinity Films". ¿Cómo comenzó todo ello, incluida su relación con Charles Band?.
Nos conocimos en una convención de cine americano en Los Angeles. Vió el trailer de "La prisión" e inmediatamente me ofreció un contrato para varias películas.
¿Cual era la infraestructura de esas películas?
Todas se rodaron en 35mm en cuatro o cinco días, con presupuestos sobre los 85,000 dólares cada una, si no recuerdo mal.
Da la sensación de que comenzaban con un poster espectacular y un título llamativo. ¿Es correcto?.
Es correcto!.
En aquellos tiempos, todas esas pelis eran automáticamente tildadas de basura. Ahora, con los años, parece que ha mejorado la opinión al respecto. ¿Qué opina de ese cambio de mentalidad y qué piensa usted de ellas?.
Las considero pecadillos de juventud. La audiencia puede disfrutar de ellas como pequeñas y baratas cápsulas temporales.
De todas, "Holocausto Robot" parece enfocada a un público más juvenil por su tono aventurero/fantasioso y su ausencia real de violencia y tetas....
En realidad es que no había presupuesto suficiente para expandir las áreas de acción y desnudos.
El gran Ed French era colaborador habitual suyo, no solo como maquillador, también como actor. ¿Qué tal?.
Trabajar con Ed era una maravilla y su trabajo era de primera clase. Su talento interpretativo no estaba tan mal, después de todo.
En "Superhuman" ("Maximum Thrust"/"The Occultist") aparece un tio con una polla-metralleta. Gran idea. ¿De dónde sale?.
De Ursula Andress y sus tetas-pistola en "La víctima número diez". Ahora Robert Rodriguez está llevando la antorcha con Sofia Vergara en la secuela de "Machete".
¿Solía relacionarse con los otros integrantes de "Beyond Infinity Films" como David DeCoteau o Gorman Bechard?.
Ellos trabajaban en California, yo lo hacía en Nueva York, así que nuestros caminos raramente se cruzaban.
¿Que tal su experiencia como productor en 1987 con "Enemy Territory" y "Necropolis"?
Desagradable en extremo.
Háblenos de la menos conocida de sus películas durante este periodo, "Riot on 42nd St.". En ella actuaba un imberbe Jeff Fahey, ¿que tal fue la movida?.
Los productores se quedaron sin dinero a mitad de producción. Lo que existía se montó como se pudo y se estrenó en un cine de la calle 42 por unos cuantos días y únicamente por razones fiscales. He oído que hay un DVD en marcha justo ahora, pero no lo he visto y ni ganas tengo.
Jeff Fahey hizo su primera película conmigo con el fin de aclimitarse a los tejemanejes de la industria del cine y así afrontar su siguiente película, "Silverado". Era excelente y un auténtico buen chico.
¿Es "Ella ha vuelto" ("She´s Back") una parodia de las pelis de venganzas y justicieros?
Sí, lo es.
En esa peli curró con Carrie Fisher en plena resaca drogadiza. ¿Qué tal la experiencia?. Por otro lado, Buddy Giovinazzo, director de "Combat Shock", era el guionista.
Nunca he hablado de lo que supuso trabajar con Carrie, y no lo haré ahora.
Buddy estaba lleno de ideas y siempre centrado en el trabajo. Ahora enseña cine y trabaja en Europa.
Y entonces volvió al porno, retomando su pseudónimo de Joe Gage. ¿Por qué ese regreso, se siente más cómodo así?.
Seguía al dinero. El nombre de Joe Gage se convirtió en una marca en sí misma, y disfruto del trabajo. Las personas no son menos incompletas que aquellas que negocian en otras ramas de la industria cinematográfica.
Imagino que las cosas habrían cambiado mucho en el mundillo, ¿no?, ¿qué tal la reentrada?.
Re-comencé justo cuando el salto al cine digital estaba en pleno apogeo y en seguida me di cuenta de que había encontrado el paraíso.

¿Ha pensado en regresar al cine no-porno, alguna idea?
Siempre ando buscando nuevos territorios que conquistar.
Y para terminar, tres curiosidades...
¿Es cierta su implicación en tareas de co-director en la peli "Simbad" de la "Cannon"?
Más información equivocada de Imdb. He contactado con ellos a lo largo de los años para que lo arreglen, pero nunca ha ocurrido nada.
Entre 1989 y 2001 se dedica a escribir novelas...
Escribí un par, "Today, tomorrow and always" y "Never let me go", dentro del género de "novelas para leer en el aeropuerto o en la playa". Fueron exitosas y divertidas de hacer, pero me llevaron mucho tiempo y mucho trabajo, así que volví a las cámaras.
En una ocasión me sorprendió leer que mencionaba a los Hermanos Kuchar (de los que somos muy fans) como influencia. ¿Cierto?.
He seguido a los Hermanos Kuchar desde el principio. No había nadie más valiente que esos dos y los admiro enormemente. Una de las grandes frases de "Thundercrack!" es: "Puedes hacer el bien, puedes hacer el mal, o puedes no hacer nada". ¿Qué hay más profundo que eso?.
(Nota: Esa frase no pertenece a "Thundercrack!", de la que George Kuchar es guionista pero no director, sino a uno de sus cortos más populares, "A reason to live").
Por si no lo sabían, Kincaid venía del porno, concretamente del de tendencia homosexual, donde curraba bajo el alias de Joe Gage. Cuando se metió en el cine no-pajero su plan era usar las mismas técnicas de rodaje que cuando filmaba cacas petados, es decir, poca guita y pocos días. Claro, así le salieron. Tras unos cuantos títulos más, y unos años retirado, retomó su alias y se metió a hacer porno otra vez, solo que, hasta hoy, no ha parado de grabar y triunfar.
Por todo eso, me hacía mazo de ilusión entrevistarle. Sin embargo, sus respuestas, escuetas y algo frías, me han resultado una gran decepción ya que mis preguntas (más largas originalmente que las aquí expuestas) iban cargaditas de pasión y datos. A punto he estado de no publicarla, pero al final me he dicho aquello de "Qué carajo!"...
Pasen y lean (aunque sea poco)...
Tim Kincaid, disfrazado de Joe Gage, en plena porno-faena....
¿Cual es el origen de su interés en el cine?, ¿hacía cortos en super 8 siendo adolescente?...
Amaba las películas desde la infancia. Comencé como actor pero nunca me puse tras una cámara hasta que hice mi primera película profesional.
En la película del 1971 "Quadroon", hay un Tim Kincaid en el reparto. ¿Es usted?.
Sí, soy yo.
Según algunas fuentes, nació como Tim Gambiani. ¿Por qué esos cambios de nombre?.
Esa información incorrecta ha estado en Imdb, y otros sitios, desde hace años. No tengo ni idea dónde comenzó.
Su primera película fue "The Female Response", del 73. Háblenos de ella.Las películas de sexo "softcore" florecieron en los primeros años 70. Reuní a un grupo de inversores para poder meterme en el mundillo.
Y de ahí pasó a la pornografía. ¿Por qué el cambio?.
En aquella época, pensaba que era el futuro del cine "mainstream".
En 1986, deja el porno y rueda "La prisión" ("Bad Girls Dormitory"). ¿Por qué una peli "w.i.p" (women in pison)?
Siempre fui un fan del género, y quería probarlo.
De ahí pasamos a "Beyond Infinity Films". ¿Cómo comenzó todo ello, incluida su relación con Charles Band?.
Nos conocimos en una convención de cine americano en Los Angeles. Vió el trailer de "La prisión" e inmediatamente me ofreció un contrato para varias películas.
¿Cual era la infraestructura de esas películas?
Todas se rodaron en 35mm en cuatro o cinco días, con presupuestos sobre los 85,000 dólares cada una, si no recuerdo mal.
Da la sensación de que comenzaban con un poster espectacular y un título llamativo. ¿Es correcto?.
Es correcto!.
En aquellos tiempos, todas esas pelis eran automáticamente tildadas de basura. Ahora, con los años, parece que ha mejorado la opinión al respecto. ¿Qué opina de ese cambio de mentalidad y qué piensa usted de ellas?.
Las considero pecadillos de juventud. La audiencia puede disfrutar de ellas como pequeñas y baratas cápsulas temporales.
De todas, "Holocausto Robot" parece enfocada a un público más juvenil por su tono aventurero/fantasioso y su ausencia real de violencia y tetas....
En realidad es que no había presupuesto suficiente para expandir las áreas de acción y desnudos.
El gran Ed French era colaborador habitual suyo, no solo como maquillador, también como actor. ¿Qué tal?.
Trabajar con Ed era una maravilla y su trabajo era de primera clase. Su talento interpretativo no estaba tan mal, después de todo.
En "Superhuman" ("Maximum Thrust"/"The Occultist") aparece un tio con una polla-metralleta. Gran idea. ¿De dónde sale?.
De Ursula Andress y sus tetas-pistola en "La víctima número diez". Ahora Robert Rodriguez está llevando la antorcha con Sofia Vergara en la secuela de "Machete".
¿Solía relacionarse con los otros integrantes de "Beyond Infinity Films" como David DeCoteau o Gorman Bechard?.
Ellos trabajaban en California, yo lo hacía en Nueva York, así que nuestros caminos raramente se cruzaban.
¿Que tal su experiencia como productor en 1987 con "Enemy Territory" y "Necropolis"?
Desagradable en extremo.
Háblenos de la menos conocida de sus películas durante este periodo, "Riot on 42nd St.". En ella actuaba un imberbe Jeff Fahey, ¿que tal fue la movida?.
Los productores se quedaron sin dinero a mitad de producción. Lo que existía se montó como se pudo y se estrenó en un cine de la calle 42 por unos cuantos días y únicamente por razones fiscales. He oído que hay un DVD en marcha justo ahora, pero no lo he visto y ni ganas tengo.
Jeff Fahey hizo su primera película conmigo con el fin de aclimitarse a los tejemanejes de la industria del cine y así afrontar su siguiente película, "Silverado". Era excelente y un auténtico buen chico.¿Es "Ella ha vuelto" ("She´s Back") una parodia de las pelis de venganzas y justicieros?
Sí, lo es.
En esa peli curró con Carrie Fisher en plena resaca drogadiza. ¿Qué tal la experiencia?. Por otro lado, Buddy Giovinazzo, director de "Combat Shock", era el guionista.
Nunca he hablado de lo que supuso trabajar con Carrie, y no lo haré ahora.
Buddy estaba lleno de ideas y siempre centrado en el trabajo. Ahora enseña cine y trabaja en Europa.
Y entonces volvió al porno, retomando su pseudónimo de Joe Gage. ¿Por qué ese regreso, se siente más cómodo así?.
Seguía al dinero. El nombre de Joe Gage se convirtió en una marca en sí misma, y disfruto del trabajo. Las personas no son menos incompletas que aquellas que negocian en otras ramas de la industria cinematográfica.
Imagino que las cosas habrían cambiado mucho en el mundillo, ¿no?, ¿qué tal la reentrada?.
Re-comencé justo cuando el salto al cine digital estaba en pleno apogeo y en seguida me di cuenta de que había encontrado el paraíso.

¿Ha pensado en regresar al cine no-porno, alguna idea?
Siempre ando buscando nuevos territorios que conquistar.
Y para terminar, tres curiosidades...
¿Es cierta su implicación en tareas de co-director en la peli "Simbad" de la "Cannon"?
Más información equivocada de Imdb. He contactado con ellos a lo largo de los años para que lo arreglen, pero nunca ha ocurrido nada.
Entre 1989 y 2001 se dedica a escribir novelas...
Escribí un par, "Today, tomorrow and always" y "Never let me go", dentro del género de "novelas para leer en el aeropuerto o en la playa". Fueron exitosas y divertidas de hacer, pero me llevaron mucho tiempo y mucho trabajo, así que volví a las cámaras.
En una ocasión me sorprendió leer que mencionaba a los Hermanos Kuchar (de los que somos muy fans) como influencia. ¿Cierto?.
He seguido a los Hermanos Kuchar desde el principio. No había nadie más valiente que esos dos y los admiro enormemente. Una de las grandes frases de "Thundercrack!" es: "Puedes hacer el bien, puedes hacer el mal, o puedes no hacer nada". ¿Qué hay más profundo que eso?.
(Nota: Esa frase no pertenece a "Thundercrack!", de la que George Kuchar es guionista pero no director, sino a uno de sus cortos más populares, "A reason to live").
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








