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sábado, 13 de febrero de 2010

ISLA MALDITA

Este es el título Españolo de "Curse of the Komodo", película que hasta ayer noche creía que era la secuela bastarda de "Komodo", aquel oscurillo film de monstruos (o animales desquiciados) que incluso osé ver en el cine, previo pago en taquilla. Pero ya no estoy tan seguro... como tampoco lo estoy de que "Komodo contra Cobra" sea parte de la franquicia (aunque comparta director con esta de la que les hablo hoy). Podría bucear por la red buscando algún dato fiable que me lo confirmara / garantizara pero, joder, seamos prácticos, ¡¡¿a quien coño le importa?!!... ¿a ti sí?, pues colega, háztelo mirar.
El señor que firma esto dice llamarse Jay Andrews, pero es mentira, en realidad se trata de uno de los tantos seudónimos de Jim Wynorski, actual rey de la "serie Z" y el cine "exploitation", y personaje que despierta en mi una enorme fascinación... aunque a la larga no soporte ninguna de sus películas. "Curse of the Komodo" no es una excepción.
Un grupo de ladrones se escapan de un casino recién robado. Durante el trayecto en helicóptero, una tormenta les obligará a aterrizar en una isla infestada de komodos de tamaño colosal... y tal. El resto, es de imaginar.
Este film podría pasar por un producto más del "Syfy Channel", si no fuera por varios aspectos que delatan al Sr.Wynorski y sus viles estratagemas, a saber:
- Las tetas que gastan dos de sus tres actrices, inmensas y siempre apretujadas en transparentes tops.
- Concretamente, una de ellas (la impresionante Glori-Anne Gilbert) se marca un baño en top-less ultra-gratuito y absolutamente ridículo e innecesario con el fin de airear sus absolutamente y ridículamente enormes tetazas. Esta chica es una habitual en los "softcores" de Wynorski.
- La intervención como actor del simpático Jay Richardson, super-habitual en los repartos de Fred Olen Ray.
- Y especialmente, cuando el mismo Richardson, que interpreta al militar malo de turno, cita como fuente de inspiración para crear Komodos asesinos a "Dinosaur Island", costrosa "serie Z" creada a pachas entre, sí, Jim Wynorski y Fred Olen Ray.
Por lo demás, pues muuuuucho diálogo, CGI de aquel chusco, chusco (vergüenza ajena dan las interminables secuencias de los actores disparando sin cesar al aire, aún a sabiendas de que las balas no afectan al bicho que luego pegarán en postproducción) y las ideas más trilladas y previsibles que puedas concebir (salvo una, que la baba de komodo convierte en zombie... lástima que esté del todo desaprovechada).
Resumiendo: un puto rollazo de tomo y lomo.

domingo, 15 de mayo de 2011

BAD GIRLS FROM MARS

El incomparable -no siempre en el buen sentido- Fred Olen Ray parió esta película el año 1990, justo cuando yo vivía más obsesionado con él y su obra. En aquellos tiempos hubiera dado un brazo y una pierna por ver esto (más teniendo en cuenta las sabrosas fotos que rulaban por la prensa especializada), pero he tenido que esperar unos 20 años para hacerlo.
Que nadie se lleve a engaño, "Bad girls from Mars" ("Chicas malas de Marte") no es una peli de ciencia ficción... en realidad se trata de "un film dentro de un film" con el que Fred Olen Ray aprovecha para reírse, gustosamente (aunque sin hacer mucho ruido), de su profesión, la de director de cine "exploitation" y zetoso (destacan la guasa inicial con el "Warning" estilo "Blood Feast" y las notorias alusiones a Ed Wood y "Plan 9 from outer space"). Así pues, la actriz que protagoniza dicho engendro es asesinada. El productor decide sustituirla con Emanuelle, un icono erótico made in France (¿pillan la coña?) quien será la que desenmascare y descubra al culpable.
Se supone que "Bad girls from Mars" es una comedia. Y por norma general, a Olen Ray se le dan bien las comedias, son de lo más soportable de su repertorio. Sin embargo, esta fue rodada en cinco días para aprovechar el alquiler del equipo y se nota, ya que destila una cutrez dolorosa incluso mayor de lo habitual en el realizador. Naturalmente, se abusa de los diálogos (que se suponen graciosos) y de la cámara estática, así como de "miradas cómplices con el espectador". El film se presenta como un vehículo para Edy Williams, efímera "estrella menor" que trabajó al lado de algunos nombres de peso, destacó levemente en un par de pelis de Russ Meyer y es absolutamente incapaz de actuar (pero de verdad!), al final lo único que tiene son dos tetas más o menos grandes que no cesa de enseñar, aunque ni tan siquiera resulte sexy. Porque si de algo va plagada "Bad Girls from Mars" es de ubres, destacando las de Dana Bentley, una mujer realmente hermosa a la que los años, y las operaciones de estética, han hecho un daño terrible.
Por lo demás, pues las típicas coñas de Fred Olen Ray (posters de sus pelis en el despacho del director de la peli ficticia, la reutilización del chaleco que lucía la prota de "Alienator" e imágenes de su thriller "Terminal Force" en una televisión), incluida su notoria intervención actoril, y los habituales que en aquellos tiempos solían seguirle a todas partes, como Brinke Stevens o Jay Richardson. Hey, en realidad solo hay un chiste gracioso en todo el show, y son las notas que deja el asesino que supuestamente deberían rimar, aunque luego no lo hagan.
Yo porque le he puesto paciencia y afecto, pero realmente aguantar de un tirón "Bad girls from Mars" tiene su dificultad, básicamente porque es bastante bastante plomiza.

martes, 19 de agosto de 2008

BEVERLY HILLS VAMP

Sin contar "The Alien Dead", y dentro de su dinámica semi-industrial de rodar pelis como salchichas en cinco días, para mi esta es la mejor obra del insigne Fred Olen Ray. La mayoría siempre poseen algún elemento interesante -aunque hablemos de la ridícula criatura que acompaña a David Carradine en "Warlords"- mientras que el resto apesta y, sí, mata de aburrimiento. Sin embargo, y a pesar de todas sus carencias, "Beverly Hills Vamp" es razonablemente entretenida e incluso divertida.
Tres chavales de pueblo, cuyo sueño es hacer una película, van a Hollywood a pedir ayuda a un productor de series Z. Mientras esperan una respuesta a sus plegarias, deciden pasar la noche en un prostíbulo que, fíjate tu, está regentado por vampiras. Solo logrará escapar uno, quien recurrirá al mentado productor, y un cura, para poner fin a la amenaza.
Todo ello, claro está, en forma de comedia bufa, muy muy tonta, y facturado a la inevitable manera del Ray más perezoso, a saber, planos casi secuencia, muuuucho diálogo y look estéril, sin vida (por mucho que metan alguna luz verde o roja de fondo para dar más de "algo" al "decorado"). El humor, como decía, es mega-chorra, pero en ocasiones funciona, una, gracias a estultísimos pero acertados efectos sonoros, y dos, y eso sí es curioso, gracias al doblaje español, destacando el que le pone la voz al prota, el comediante de serie Z Eddie Deezen (al que hemos podido ver en "Grease" y "1941", nada menos, y sobrevive gracias al doblaje de dibujos animados y la televisión. El film reseñado no representa su único escarceo con el zetismo , volvió a colaborar con Olen Ray en "Mobb Boss" y se las vio también con Mark Pirro , aunque en aquella ocasión se largó del rodaje sin completar su parte). Suelta algunas frases que son una risa, sobre todo a lo largo del desenlace.
Acompañan a Deezen en tareas interpretativas Britt Ekland (ex-chica Bond y actriz en algunos títulos de culto del cine de género Británico de los 70), Michelle Bauer (inevitable en una de Olen Ray e inevitable verla en cueros. La primera secuencia en la que aparece de esa guisa sobre un tipo, es material descartado de "The Tomb / El misterio de la pirámide", del mismo cineasta), Jay Richardson (otro habitual de Alfredo, quien da vida al productor, lo que permite muchas coñas privadas), Robert Quarry (ex-Conde Yorga, personaje este a costa del cual se permite bromear y todo), Dawn Wildsmith (pareja sentimental del realizador en aquella época) y Tim Conway Jr., hijo del popular comediante televisivo (quien formó pareja junto a Don Knotts en la mítica "Detectives casi privados").
En el apartado técnico también se repiten los habituales de la plantilla, Ernest D. Farino en el guión (su porción más grande del pastel está como diseñador de créditos para films de James Cameron ¡¡!!), T.L.Lankford como "consultor creativo", Bret Mixon en los créditos y las animaciones... y, eso si, el gran Chuck Cirino en lo musical, quien como siempre hace gala de un talento innato para crear sencillos pero efectivos temillas pegadizos, y si no que se lo digan al público que asistió a un pase de "Deathstalker 2" en la "Maratón de Cine de Terror de Cotxeres de Sants" y tarareó a grito pelado la fanfarria principal, obra del compositor y sus sintetizadores.

sábado, 4 de enero de 2020

RESCATE EN AFGANISTÁN

Originalmente el plan consistía en poner fin al ciclo dedicado a Steven Seagal con su primera película, "Por encima de la ley". Pero la vi y, ciertamente, no me acabó de entusiasmar. Es un poco chapillas y desde luego tampoco invita a escribir nada. Así que lo di por terminado. No obstante, existía otra, "Rescate en Afganistán" ("Sniper: Special Ops" en v.o., año 2016) que me picaba la curiosidad, básicamente porque venía dirigida por un cineasta zetoso recurrente en este blog y del que fui muy fan en mi juventud: Fred Olen Ray. ¿Qué resultado daría la unión entre ambos titanes de la costra? Al final mi enfermiza curiosidad, que tantas alegrías me ha dado... pero también muchos disgustos, me animó a localizarla y verla. Y aquí tienen la reseña. ¿La última pues? Ahora ya lo dudo. Me haría gracia ese "Por encima de la ley 2" que algún día nos caerá como una losa, pero el tiempo dirá.
De la trama de "Rescate en Afganistán" no me he enterado mucho. Tal vez porque tampoco es que me haya volcado en prestarle atención. Digamos que todo gira en torno a un cuerpo de marines en plena misión de rescate en el país del título. Nuestro querido Steven es el francotirador de parcas palabras, lo que le viene de puta madre para no cansarse demasiado. El tipo rescatable es un congresista al que logran salvar, sin embargo las cosas se complican y Seagal y otro marine quedan atrapados, rodeados por el enemigo en un ruinoso edificio. El resto del equipo quiere regresar a por los suyos, pero los altos cargos se lo impiden. Les mandan a otra misión, una que también se complicará y que les servirá para, con la excusa, saltarse las órdenes, ir a por el gordo y, de paso, matar al malo. Fin.
Si algo destaca de la intervención de Steven Seagal en "Rescate en Afganistán" es que, uno, prácticamente no se levanta de la silla, ni participa en demasiadas escenas de acción. Dos, tampoco comparte plano con ninguno de los actores del reparto, las pocas veces que así lo hace estos salen de espaldas, ergo seguramente sean dobles. Lo mismo que cuando Seagal no da la cara, tiene toda la pinta de ser otro tipo vestido como él (según he leído, sus intervenciones suman unos escasos diez minutos en total). Sí queridos, es Steven Seagal prestando su nombre (su lamentable aspecto) y lo mínimo de su presencia para dar lustre a un subproducto en toda regla. Casi le hace más daño que bien, porque en realidad, siendo muy muy muy generosos y comprensivos, y dadas las circunstancias, la peli no es TAN espantosa. Las hay mucho peores. Se deja ver si no existe otra tarea urgente a la vista. El resto del reparto se esfuerza en cumplir (destacando a dos actores habituales de zetismos y pelis destinadas al Syfy Channel, Tim Abell y Paul Logan -que en su día protagonizó "Mega Piraña"-) y Fred Olen Ray rueda (y escribe el guion) con profesionalidad. Reciclando algunas imágenes de otras películas -sobre todo aquellas que incluyen explosiones- y tirando de CGI purulento para disparos y otras pequeñeces. Lo que le sale cumple con los mínimos, ideal para ver mientras revisas tus redes sociales. Una cosa mortecina, plana, fría e impersonal... pero eficiente. Que incluya como atractivo a un actor de cierto nombre -que no renombre- al que luego casi ni vemos, únicamente provoca que la peña diga más pestes de ella de las que realmente rezuma.
Que lejos quedan esos años en los que Olen Ray paría mierdas carismáticas. Pero bueno, al menos ahí sigue, currando, haciendo cine, y eso es incluso admirable. Le acompañan el mastuerzo de su hijo, Christopher Ray, y uno de sus clásicos, Jay Richardson, lógicamente envejecido y que interpreta al congresista capturado por los malvados Talibanes. A estos, como es fácil deducir, les dan vida siempre los mismos cuatro actores con la cara cubierta con pañuelos, probablemente también para disimular su origen norteamericano. En cuanto al lugar de rodaje, Fred Olen Ray presumía en redes sociales de rodaje en Afganistán, pero no cuela. Según las fuentes habituales, está parida en California y uno de esos desiertos tan habituales en el cine de Ray cuando necesitaba disponer de un planeta marciano, la guarida de un monstruo terrible o cualquier otra chuminada.
La nota de color la pone la intervención como actor del luchador de wrestling Rob Van Dam. Aparece en el cartel junto al nombre de Seagal. Ahí, todo grande. Y no, no es porque batalle a su lado o tenga un papel destacado. De hecho, es bastante secundario. Está para jugar a una evidente confusión: que algunos paletos crean que Jean-Claude Yasabenquien aparece en la peli, en plan fusión de dos viejos astros de los "actioners". ¡Juas!.

miércoles, 7 de febrero de 2024

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 33 (EL RAY DEL RECICLAJE)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique", "Impact" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....

Saben de sobras el afecto que siento por Fred Olen Ray. Así, a lo tonto, este blog se está convirtiendo en el sitio web oficial en castellano dedicado al tipo y sus correrías. Y, entre estas, destaca una por méritos propios: la de reciclador. Si algo se le daba "bien", era reaprovechar material, ya fuesen decorados, atrezo, vestuario e imágenes de films ajenos o los suyos propios. Menudo hijoputa genial, ¿verdad?. Y de eso van los escaneos bonitos de hoy, de repasar algunos de sus fechorías más descaradas y enternecedoras.

En tiempos que perdía el ojete por Sir Olen Ray, existía una película en su extenso catálogo imposible de localizar, "Star Slammer" o "Prison Ship" (los dos títulos disponibles), su aportación a la ciencia ficción aventurera. Pal caso, el tema reciclador afectaba a las secuencias de naves batallando, los decorados (Roger Corman tuvo mucho que ver en ambos casos) así como atrezo previamente explotado en alguna serie televisiva. Vamos, que a Ray la broma le salió muy barata (todo lo contrario que al otro pobre y alcoholizado Ray, Aldo, obligado a lucir esas ridículas pintas de cyborg) Y ahí anduve, buscándola, sobre todo porque, por fecha de realización, se situaba en la era dorada del zineasta. Desafortunadamente, cuando finalmente tuve acceso fue en versión original sin subtítulos. Algo que puedo tolerar si la peli chorrea calidad y no limita su esencia a diálogo rellenametrajes. Como saben, esto último lo era y es todo en el cine fredolenrayante, así que no pude acabarla. Además, sus maneras planas y desalmadas me sientan bastante peor que antaño. Lástima. Digamos que era demasiado tarde ya para iniciar una historia de amor fou con ella.

"Demon Cop" gira en torno a un poli que por las noches se convierte en una suerte de bestia demoníaca. El resultado, inédito para mí, tiene más mala prensa que Alaska en una convención de gente honesta. Como siempre, es el material visual / promocional el que salva la papeleta. Fue adquirida para su distribución por Olen Ray quien, consciente de su condición basurácea (él mismo reconoce que no hay dios que la soporte), le añadió una intro de tres minutillos con un Cameron Mitchell al que se le escapaban los pedos (eso sí, figura como protagonista en los créditos, faltaría plus), se la coló a alguna infradistribuidora y, ¡ea! a dar guita (si es que algo habrá dado esto) Una estrategia de la que nuestro héroe ya solía echar mano eventualmente. Ahí tenemos el famoso caso de la infame "Días de horror y muerte".

Imagine que es usted Fred Olen Ray, dispone de un grupo de inversores a los que liar para que pongan pasta en un nuevo proyecto. No es mucho, básicamente lo que gastaba James Cameron en putas, pero se juega el pan. Dado el caso, ¿osarían dejar la consiguiente película en manos de un tipo en cuyo currículum figura un documental elogioso dedicado a Andy Milligan? Ese es Steve Latshaw, fan reciclado a director que ya había currado para Ray dirigiendo "Jack-O", un pequeño cult film de tercera. Vale, en realidad el docu sobre Milligan fue posterior a todo lo expuesto, pero era demasiado tentador no retorcer los hechos para sacar un mal chiste de ello.
En cualquier caso, la película en cuestión producida por Ray y,¡¡cuidao!!, Jim Wynorski (toma geroma, la plana mayor del zetismo yanki. Solo falta David DeCoteau y nos corremos en comuna) se titula "Biohazard: The Alien Force" y, sí, se supone semi-secuela de la legendaria "Biohazard / Alien 3 llega a la tierra / Experimento secreto" del mismo Alfredo. Claro que, en estas movidas, esos detalles siempre andan algo emborronados.
En el reparto, ese máquina del "eurotrash" llamado Chris Mitchum. Nada menos que William Grefé dándoselas de actor (fue el director de la mítica zetada "La maldición de Tartu", protagonizada por ¡Mayra Gómez Kemp! y semi-remakeada por Fred Olen Ray con su "Scalps") y un monstruo tan chulo como el del escaneo. Que sí, lo digo sin sorna. Es muy guapo... y seguramente se papeó el 95% del presupuesto disponible.
Fiel a su condición, la última película oficial de Steve Latshaw es "Return of the Killer Shrews", secuela de una "trash movie" de los 50 bastante inaguantable (pero no peor que el remake digital en tono paródico parido el 2016 por otros mindundis, "Attack of the Killer Shrews!")

Decía que en esto de las secuelas fredolenrayanas hay algo turbio. Comienzan como tales, pero luego cambian para convertirse en supuestas películas originales, aunque el argumento sea el mismo que su precedente. Ese es el caso que ilustra el escaneo aquí dispuesto.
En un principio se iba a titular "Metamorphosis 2", con la coña implícita de no existir un "Metamorphosis 1" (en realidad por la misma época se hizo un "Metamorphosis: The Alien Factor", pero no liemos más la troca) Igualmente, de haber existido no importaría, porque su supuesta condición de secuela lo era en realidad de "Evil Spawn", es decir, "Engendro Satánico", la legendaria zetada de Kenneth J. Hall alegremente reseñada en nuestro pest-seller (y que, a su vez, era un remake encubierto de "La mujer avispa", según San Corman). Así pues, ambas cuentan lo mismo: Mujer atormentada por el alzamiento de las arrugas, se mete un suero rejuvenecedor que la mutará en criatura sedienta de sangre. Da igual, al final Fred Olen Ray -productor- decidió desvincularla de cualquier basura previa y darle entidad propia bautizándola como "The Alien Within", dejándole el muerto a otro de sus aprendices, Ted Newsom. Este, como Steve Lathsaw, era un fan mutado a filmmaker. Y tras la experiencia aquí narrada, básicamente encaminó sus pasos hacia la dirección de documentales cinéfilos. Lo retorcido del caso es que, al parecer, Newsom fue el director real de "Engendro Satánico", solo que Ray le sustituyó. Así pues, la conexión entre ambos films existe más allá de la trama... y de que se reciclan imágenes... entre ellas esas eternas chapas de un John Carradine pre-zombie a las que Fred sacó tanto suco.
Junto a este, en el reparto abundan nombres igualmente míticos en su condición "trash", agárrense los machos: Forrest J. Ackerman, Gordon Mitchell, la "scream queen" Melissa Moore, el grandioso Jay Richardson (agredido por un mostro en una de las imágenes arriba expuestas) y.. bueno, muchos más, aunque todos forman parte del generoso material reaprovechado.
¿Que si he visto la película? ¿en serio? ¡¿qué más dará?! seguro que lo narrado hasta ahora resulta mucho más interesante y emocionante, carallo.

Cerramos el recorrido con una imagen que, honestamente, no pertenece a mis revistas. Simplemente la saqué de interné. Pero va como anillo al dedo. Primero porque en ella vemos a un orondo Fred Olen Ray en plena faena, rodando con una hermosa cámara de 16mm. Y segundo, porque lo que rueda es una escena de "Evil Spawn / Engendro Satánico". Así pues... ¡¡¿¿a quien debemos la paternidad de la interfecta??!! ¿Ray, Newsom o Hall? ¿quizás los tres? o, a tenor de los resultados, ¿nadie?. Misterio.

sábado, 18 de noviembre de 2023

TERMINAL FORCE

Nick Tyree es un policía alcohólico de gatillo fácil. Y no un gatillo cualquiera, hablamos de toda una magnum 44, nada menos, el revólver más potente del mundo, capaz de vo.... bueno, ya se saben el resto. En cualquier caso, el hombre es suspendido por cargarse a un maleante que quería atracar una licorería. Justo entonces, un mafioso de lo más temible, Johnny Ventura, secuestra a la hija de un camionero dispuesto a testificar en su contra. Así las cosas, deciden devolverle la placa a Nick para que vaya al rescate. Él, muy a regañadientes, acepta.
"Terminal Force" vendría a ser uno de los títulos menores, y más prescindibles, en la "etapa dorada" (o la menos marrón) de la carrera de Fred Olen Ray. Ya, ya, suena a chiste usar las palabras "menores" y "prescindibles" en este contexto, pero sí, tiene sentido. Fue todo un precedente de aquello en lo que, superados los 90, devendría la filmografía completa de su director, productos sosos, aburridos, desalmados y sin chispa de vida, ni ninguna otra clase. No obstante, incluso así, "Terminal Force" es... mmmmh, usar la palabra "mejor" sería excesivo, lo dejaremos en más entrañable que todos aquellos. No por la sobadísima trama. Ni por la habitual ejecución directiva de Ray, tan inimaginativa y perezosa, a base de planos fijos de gente hablando y hablando sin parar. Es una cosa bárbara, en serio. Creo que en toda la película hay un 15% de acción. 20 si me apuran. Y el resto es verborrea desatada, incluso para contar las mayores chuminadas. U otras tan evidentes que no lo necesitaban. Pero son esos 35 milímetros maravillosos con los que fue rodada (en cinco días), esos actores -sobre todo secundarios- más acartonados que un pack de tetrabriks y, sobre todo, la interminable ristra de rostros simpáticos, mucho habitual del subproducto e, inevitable, un montonaco de los integrantes de la secta Olen Ray, lo que "salvan" la papeleta. Bueno, y sus escasos 83 minutos de duración, por supuesto.
Richard Harrison no necesita presentación en este blog pero, vamos, el papel le va que ni pintado. Troy Donahue aparece como segundo de cartel (de hecho, su rostro se come más de la mitad de la caratula del VHS patrio), aunque lo cierto es que su papel es tan insignificante como irrelevante. Siendo un jovenzuelo de lo más guapete tuvo un arranque prometedor, asomando en "Invitación a la vida" de Douglas Sirk. Sin embargo, y conociendo a Olen Ray, sus gustos y manías, apuesto a que lo fichó únicamente porque en 1958 actuó en "Monster in the campus", considerada uno de los momentos menos inspirados de Jack Arnold. En cualquier caso, poco a poco la carrera del joven Donahue se fue desinflando, lo que, inevitablemente, le llevó al abuso de toda suerte de sustancias, especialmente bebercio (anda que... entre él y Harrison, menudo plantel). James R. Sweeney era ya todo un veterano del subproducto, había aparecido en la "sex comedy" "Esta chica es mía" y, seguidamente, prestó sus servicios para gentuza como David DeCoteau, Richard Gabai o Rick Sloane (quien, by the way, se encarga de diseñar los feos títulos de crédito de "Terminal Force"). No mucho después, Sweeney repitió con Olen Ray en "Bad Girls from Mars". Y hablando de girls, mencionar al bombón que interpreta a la secuestrada, Angela Porcell, una actriz que, seguramente, iba para "scream queen" pero se cansó de enseñar ese par de tremendos melonazos que gastaba, retirándose cuando apenas había sumado seis títulos en su filmografía. Claro que, menudos son. Localizamos otra vez a Rick Sloane con "Academia antivicio", "Deadly Reactor" del infamemente famoso David Heavener, "Chance" con el ínclito Joseph Merhi metido de por medio y la que todo lo empezó, "Glitch!", "sex comedy" firmada Nico Mastorakis. Impresionante. Tanto como las ubres de la muchacha, que en "Terminal Force" Olen Ray filma con gratuitosa delectación. Es que incluso le dedica primeros planos sin venir a cuento. Puro "exploitation" para ojos perversos como los míos y los suyos, por supuesto. De ahí que decidiera sacar este hermoso par -nunca mejor expresado- de instantáneas....


Otro que merece ser mencionado es Cleve Hall. De hecho, daría para un artículo entero. En "Terminal Force" interpreta a un asesino demente con pinta de rockero gótico -ya que pertenecía de forma genuina al gremio- y la cara de Pablo Carbonell. Es un actor pésimo, pero resulta muy gracioso. Se le puede ver en "El amo del calabozo", "La gran aventura de Pee-Wee", "Sueños Tortuosos", "Roller Blade Warriors: Taken by Force" de Donald G. Jackson, alguna de DeCoteau y otras tantas de Olen Ray. Aunque, realmente, lo suyo eran los efectos especiales, iniciándose nada menos que en "Pesadillas de una mente enferma" para, luego, pasar a currar con "Empire" en un montón de sus subclásicos (entiendo que asistiendo a John Carl Buechler) y clásicos. Una de sus últimas aportaciones fue fabricar al bicho protagonista de "El ataque del tiburón de dos cabezas", dirigida por Chris Ray, el hijo de Fred Olen Ray quien, ya puestos, tiene cameo en la misma "Terminal Force" como repartidor de periódicos. ¿No es encantador?. Al parecer, en 2012 Hall protagonizó un "reality" para "Syfy Channel" dedicado a su labor en el campo del látex titulado "Monster Man", lo que le otorgó cierta fama. Según la secretaria, colaboró en la confección del libro "It Came from the 80s!". Habría molado entrevistarle a fondo, pero por desgracia murió hace dos años. ¡Ah! olvidaba un último dato que aclara y contextualiza muchísimo de lo comentado hasta ahora, Cleve era hermano de Kenneth J. Hall.
Cerrando ya el apartado dedicado a los intérpretes "no Rayanos", queda Vincent Barbi, el típico superviviente de la era dorada del "exploitation" que Olen Ray fichaba por puro fanatismo. En sus años mozos, Barbi curró en el "The Blob / La masa devoradora" original de 1958. Luego, se prestó a salir en un puñado de los subproductos vomitados por Ted V. Mikels, en la serie y la película del "Batman" de Adam West, en la hoy reputada "Dolemite" y... a partir de aquí ya comienza a tantear terreno Rayano, coincidiendo con James R. Sweeney en "Capone", dirigida por el habitual colega/socio de Fred, Steve Carver (quien aparece en los agradecimientos de "Terminal Force") o haciendo de víctima en "El día después del juicio final" para entrar a formar parte de la mafia Olen Ray. Justo antes de palmar, Barbi tiene papelito en una cosa rarísima de naturaleza "indie" titulada "Suture". La vi en el Festival de Sitges, y se suponía el gran nuevo descubrimiento del palo, rollo "Reservoir Dogs", "El Mariachi" o "Clerks" (al fin y al cabo, estábamos en 1993), pero no coló. Incluía cierto elemento absurdo en su trama que provocó el rechazo de crítica y público.
Y, ahora sí, nos metemos de cabeza en el puro Fredolenrayismo... o esta reseña no terminará nunca. Los habituales que le acompañaban a todas partes durante los 80 y 90. Comenzando por su ex-mujer, Dawn Wildsmith, siguiendo con el gran gran Jay Richardson poniendo fondo y forma al mafioso jefe, un personaje detestable que el actor hace simpático. La inevitable Michelle Bauer, mostrando sus operadas ubres, claro. Ralph Lucas, que en "Beverly Hills Vamp" hacía del criado de las vampiras, esas que se papeaban a los amigos "nerds" del protagonista, uno de los cuales, Tom Shell, también asoma en "Terminal Force", solo que cambiando totalmente de registro. Aquí es el baranda que casi -casi- se tira al personaje de Angela Porcell. Hoy día, Shell se ha reciclado a director de productos desangelados, pero dispone de una filmografía como actor que es... verla para creerla. No pueden faltar tampoco el bueno de Joseph Pilato (acreditado Josef Piato) o el subdirector de subcine Dan Golden.
Pasemos directos a detrás de las cámaras. El fuerte de Ernest D. Farino han sido siempre los efectos especiales (y no solo de subproductos, también algunas películas de primer orden) pero, inquieto él (de joven editaba un fanzine dedicado íntegramente a Ray Harryhausen), en ocasiones lo ha intentado con la dirección y, como es el caso, la escritura de guion. Concretamente tres veces. Sorprende que de una mente tan imaginativa salga algo tan soso como lo reseñado, pero, en fin, ya se sabe. Sus otras dos aportaciones han sido igualmente para Fred Olen Ray, "Wizard of the demon sword" y la ya muy mencionada -y genuinamente divertida- "Beverly Hills Vamp".
Produce (entre otras cosas) Grant Austin Waldman, otro de los creyentes en la causa Ray. Pones la filmografía de uno al lado de la del otro, y casi van a la par. Waldman también lo ha intentado como director de sus propias cacotas, destacando entre las pocas "Teenage Exorcist".
A la hora de ilustrar esta interminable reseña, he echado mano de la sosa caratula del VHS español, básicamente porque así es como la alquilé en su día. Sin embargo, me ha sido imposible resistirme a sumarle la exageradísima y graciosa ilustración que corretea por ahí como cubierta de alguna edición extranjera. Más que nada porque es puro y duro "exploitation". Pilla los cuatro elementos atractivos, desmádralos, y añade alguna mentirijilla piadosa (ese Harrison hiper-musculado!!). Aaaaay (suspiro) los buenos viejos tiempos.