A los gacetilleros americanos, esos que gustan tanto de realizar listas clasificando lo más deficiente, señalan esta película como la peor de cuantas se han rodado a cerca del mito de Frankenstein. Eso a grandes rasgos para que nos hagamos una idea de a lo que nos enfrentamos. Y quizás se quedan cortos en cuanto a sus apreciaciones. “Frankenstein Hospital General” es francamente mala, una de esas comedias que no hacen gracia cuando lo pretenden… ni tampoco cuando no. Sustentada a base de estúpidas conversaciones —porque el presupuesto es tan bajo que no llega para ningún gag visual a la spoof— cuenta la historia del bisnieto del Dr. Frankenstein, que se hace llamar Dr. Frankenheimer y trabaja en un hospital. En el sótano ha montado un laboratorio donde, con la ayuda de un contrahecho llamado Iggy, pretende juntar partes humanas con el fin de dar vida a una criatura superior. Cuando lo consigue, esta da signos de clara subnormalidad, sembrando el caos en el hospital. ¿Les suena, más o menos? Efectivamente, “Frankenstein Hospital General” trata de ser una sucesora de “El jovencito Frankenstein”, pero, como si de la misma criatura de la película se tratara, esta ha salido bastante subnormal.
Rodada en color en las escenas que transcurren dentro del hospital, se torna al blanco y negro en las que los protagonistas se encuentran en el laboratorio, en imágenes que parecen directamente plagiadas —mal plagiadas— del clásico de Mel Brooks. Esto sería el único toque original de toda la cinta que, a su vez, es su mayor torpeza, evidenciando lo mucho que se quiere parecer a “El jovencito Frankenstein”, máxime cuando hace acto de presencia el monstruo cuyo parecido al interpretado por Peter Boyle es manifiesto. Hasta emite la misma clase de sonidos. Y el espectador acaba sonrojando.
El resultado de esta comedia paródica es verdaderamente desasosegante. Un total y absoluto aburrimiento. La nada.
A finales de los años ochenta, rozando los 90, cuando esta película de 1988 fue lanzada directamente a vídeo por el sello Midwest (que era uno más de los subsellos de la mítica distribuidora Record Vision) en nuestro país, recuerdo ver la caratula en las estanterías y pensar que se trataba de una mala película de terror, porque eso es lo que parece si no nos fijamos bien y reparamos en que el edificio que representa el hospital, es también una cabeza de Frankenstein. Como fuere, nunca le dediqué mucha atención hasta hoy que me ha dado por verla.
El protagonista, no obstante, es un actor cómico de mucho talento que solamente sale en mierdas —con la excepción de la descojonante “Jeckyll & Hyde… Hasta que la risa nos separe” a la que adoro pero que, por norma general, está considerada también una peste—, Mark Blankfield, cuya filmografía la componen papeles secundarios y apariciones estelares en diversos spoofs (incluidos los de Mel Brooks), y que aquí da vida a un trasunto del Dr, Fronkonsteen de Gene Wilder poniéndole muchas ganas pero sin brillar en absoluto, por culpa, quizás, de la puta mierda de guion que tenía que escupir. Irwin Keyes, con su particular físico y gigantismo, da vida a un monstruo de Frankenstein que sería bastante convincente de no ser por lo más arriba expuesto; el intentar replicar, de modo nada inspirado, al de Peter Boyle. Pocos más destacarían en el reparto, pero, a modo de guiño, tenemos cameos imperceptibles para Bobby Pickett, el autor de la clásica canción “Monster Mash” que aparece un momentito en la película. Esta se vanagloria orgullosa de contar entre sus filas con Lou Cutell. ¿Quién es Lou Cutell? uno que en “El jovencito Frankenstein” hace de aldeano sosteniendo la antorcha cuando quieren linchar al monstruo.
En cuanto a la directora de “Frankenstein Hospital General”, que también es actriz y montadora así como desempeña cualquier tipo de trabajo para el cine, o es una cachonda o realmente se avergüenza de su trabajo, porque, aquí firma bajo el nombre de Deborah Roberts, pero en realidad se llama Deborah Romare (o Deborah Sahagun después de casada), y según el trabajo que haga firma con un apellido u otro. Así, puedes ver créditos suyos como Deborah Blanchette, Deborah Romare Sahagun o Deborah Sarmiento... poco importa, no hay ni un solo trabajo actoral o de dirección que podamos destacar por encima de este.
A día de hoy “Frankenstein Hospital General” está olvidadísima. Y no me extraña ni lo más mínimo.
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viernes, 27 de octubre de 2023
sábado, 4 de julio de 2026
LOCA ACADEMIA DE MALEANTES 1
En esta ocasión, y para variar, los distribuidores españoles de vídeo fueron muy avispados cuando decidieron bautizar "The Under Acheivers" con semejante llamativo, aparentemente distinto y, sí, oportunista título. ¿Por qué? Porque estamos en 1988 y si algo todavía colea a la hora de atraer espectadores, aunque un poco menos, es "Loca academia de policía" y sus interminables secuelas y/o coetáneas. Y no solo eso, es que, además, "The Under Acheivers" va en total y absoluta consonancia con aquellas y las de su naturaleza, es decir: Grupo de desarraigados / perdedores natos, situados fuera de contexto, luchan contra figuras autoritarias, siempre malvadas y peor intencionadas, para terminar demostrándoles que son mejores, superiores, gracias a aquel que les ha ido guiando y comandando, un golfo simpático, algo gandul y jeta, pero encantador, quien terminará enamorando a la recta damisela que de entrada le rechaza sin condicionantes. Todo ello empaquetado a base de sketches picantes un poco gruesos y condimentado con sendas tetas. ¿¿Suena, verdad??. Lo siguiente consiste en cambiar el lugar donde se desarrollará todo (una academia de policía, una universidad, un campamento de verano, una cárcel, un escuela de conducción, bla, bla, bla) Pal caso hablamos de enseñanza nocturna. Es algo parecido a lo que ocurría con los slashers. ¿Qué festividad todavía no ha sido explotada para que el psycho-killer de rigor dé rienda suelta a sus instintos homicidas? Aplíquenlo ahora a instituciones. Y cambien a Bill Murray por... por.... bueno, ahí radica uno de los muchos muchísimos problemas de "Loca academia de maleantes 1", ¡¿quién es Edward Albert?! Sí, le hemos visto antes en "La galaxia del terror", lo que no es moco de pavo, pero desde luego queda lejos de ser carismático y divertido (menos aún con esa cinta en el pelo). Él es el buque insignia de un reparto muy amplio y, en algunos aspectos, muy curioso, repleto de caras y caritas conocidas. Veámoslo. La coprotagonista, Barbara Carrera, adentrándose ya en las parcelas más oscuras de su decadente trayectoria, Michael Pataki, Vic Tayback, el efectivo cómico de segunda Mark Blankfield, James Van Patten, de la famosa casta, una histriónica -pa variar- Susan Tyrrell, Garrett Morris, Fox Harris, habitual de Fred Olen Ray, Burton ("Sillas de montar calientes") Gilliam, Burt Ward (el "Robin" del "Batman" sesentero) y dentro del apartado eminentemente tetil, la bella y mítica Jewel Shepard en plan "trekkie" y Becky Le Beau, cuyas enormes aldabas la llevarían directa a las zarpas de, como no, Jim Wynorski.
Pero lo trágico no es semejante despliegue de semi-talento para lo que al final es una película increíblemente aburrida, hueca, desalmada y lo que es peor, NO DIVERTIDA (que es lo que es), la verdadera fatalidad viene cuando descubrimos que estamos ante la siguiente obra firmada por Jackie Kong tras su estupenda, y con méritos de sobras, "Fonda Sangrienta" (justo, los hermanos diabólicos de aquella, así como el chef-ventrílocuo, repiten acá). Cojones, si hasta la previa, "Patrulla de noche", también otro "exploit" de "Loca academia de policía", era mucho mejor dentro de su cafrería (y, por cierto, es mencionada durante un diálogo). ¿¿Podría ser incluso peor la reseñada que "El Ser", olvidable debut de la muchacha??. Pues sí, podría. Da que pensar que el éxito de "Fonda Sangrienta" la catapultó razonablemente y logró levantar este proyecto, colaborando con el mismo productor de aquella, Jimmy Maslon (quien se casca un cameo como punko. Suya fue la responsabilidad de revitalizar el legado y la carrera de Herschell Gordon Lewis), un guionista de la cantera "Saturday Night Life" y "Second City", Tony Rosato, y, por supuesto, el inevitable Mr. Osco (ejerciendo esta vez de "creative producer", aunque la tipografía de sus créditos se ve distinta... a saber si fue una imposición de último segundo. No olvidemos que era pareja de Jackie Kong y, muy probablemente, en esos momentos se encontrarían en plena separación. También se marca un cameo interpretando a un -como reza en los créditos- "tío majo" oculto tras el alias de Johnny Commander). Resumiendo, la cineasta logró contar con mayor panoja, fichar a peña más popular y lanzarse a parir aquello que -soñaría ella- terminara catapultándola hacia el mainstream (sí ocurrió con uno de los co-guionistas, Gary Scott Thompson, futuro co/escriba de "El hombre sin sombra" y "The Fast and the Furious (A todo gas)" nada menos). Pero no coló. La cosa hizo aguas por todas partes, fue el fiasco que es y puso broche de mierda a su carrera. Mundo cruel este, my friends. No volvió a pensar en dirigir hasta la reciente revalorización de "Fonda Sangrienta" y su figura (a través del irritante prisma del neofeminsimo, al que la tipa se aferra como la razón -ser hembra- de su final.... no cariño, eso pasó porque tu última película era un furruño pestilente) y lió una campaña de crowdfunding para una nueva comedia. Pero tampoco cuajó (¿culpamos nuevamente al sexismo imperante, darling?). Así pues, de momento se limita a escribir guiones para tebeos. Y ya veremos si regresa a las cámaras.
Mencionar en el apartado técnico a David L. Hewitt, un especialista en efectos ópticos y director de un puñado de morralla zetosa por ahí los sesenta ("The time travelers", "The Wizards of Mars", "Dr.Terror´s gallery of horrors" o la más conocida "The mighty Gorga") y setenta (el mondo "Sexual freedom and permissiveness in America", la pei "wip" de nazis chungos "The women of Stalag 13" y su última obra completa como director, "The Lucifer complex"). Fassszinante.
Como decía, "Loca academia de maleantes 1" viene cargadita de chistes picantones, un poco de sal gruesa, destetes (en este caso no solo ubres, también algún fugaz desnudo masculino... coño, se tiene que notar que hay un, eso, coño mandando) y maricas locas. Por supuesto hoy día existen gilipollas con pedigrí que consideran semejantes virtudes defectos criticables. Ya saben como anda el patio. Van tan cegados con el olor de sus "virtuosas" heces que no ven el verdadero aspecto despreciable de "Loca academia de maleantes 1" -y evidencia de que la Kong ponía el ojete en busca de su integración-: MORALINA, una característica reprochable que en realidad era muy propia de las comedias mainstream de la época, pero no lo esperábamos de la directora de "Patrulla de noche". Al revés de lo que sueltan los gilipollas mentados (quienes no parecen considerar que la directora, aunque nacida en USA, viene de descendencia china), el film es un canto a la pro-inmigración (y a lo beneficioso de la enseñanza nocturna), ya que eso son la mayoría de desarraigados, mientras que los villanos, sus profesores, se presentan como gente perfectamente blanca y extremadamente racista (de ahí los comentarios y chistes xenófobos) decidida a hacer fracasar el honorable intento de instruir a todos esos sucios extranjeros que ni saben hablar inglés. Al final todo acabará bien. Los desarraigados demostrarán (gracias a un discurso motivador del seudo-Bill Murray) que en realidad son currantes y saben cuando dejar de hacer el ganso para ponerse seria y lograr sus objetivos. Los malos pagan, todos encuentran el amor (especialmente la pareja protagonista, of course) y terminarán bailando felices... salvo un último, ultimísimo gag pre-créditos algo bizarro, medianamente incomprensible (parece casi improvisado), pero que es demasiado poco -y demasiado tarde- para trascender.
Pero lo trágico no es semejante despliegue de semi-talento para lo que al final es una película increíblemente aburrida, hueca, desalmada y lo que es peor, NO DIVERTIDA (que es lo que es), la verdadera fatalidad viene cuando descubrimos que estamos ante la siguiente obra firmada por Jackie Kong tras su estupenda, y con méritos de sobras, "Fonda Sangrienta" (justo, los hermanos diabólicos de aquella, así como el chef-ventrílocuo, repiten acá). Cojones, si hasta la previa, "Patrulla de noche", también otro "exploit" de "Loca academia de policía", era mucho mejor dentro de su cafrería (y, por cierto, es mencionada durante un diálogo). ¿¿Podría ser incluso peor la reseñada que "El Ser", olvidable debut de la muchacha??. Pues sí, podría. Da que pensar que el éxito de "Fonda Sangrienta" la catapultó razonablemente y logró levantar este proyecto, colaborando con el mismo productor de aquella, Jimmy Maslon (quien se casca un cameo como punko. Suya fue la responsabilidad de revitalizar el legado y la carrera de Herschell Gordon Lewis), un guionista de la cantera "Saturday Night Life" y "Second City", Tony Rosato, y, por supuesto, el inevitable Mr. Osco (ejerciendo esta vez de "creative producer", aunque la tipografía de sus créditos se ve distinta... a saber si fue una imposición de último segundo. No olvidemos que era pareja de Jackie Kong y, muy probablemente, en esos momentos se encontrarían en plena separación. También se marca un cameo interpretando a un -como reza en los créditos- "tío majo" oculto tras el alias de Johnny Commander). Resumiendo, la cineasta logró contar con mayor panoja, fichar a peña más popular y lanzarse a parir aquello que -soñaría ella- terminara catapultándola hacia el mainstream (sí ocurrió con uno de los co-guionistas, Gary Scott Thompson, futuro co/escriba de "El hombre sin sombra" y "The Fast and the Furious (A todo gas)" nada menos). Pero no coló. La cosa hizo aguas por todas partes, fue el fiasco que es y puso broche de mierda a su carrera. Mundo cruel este, my friends. No volvió a pensar en dirigir hasta la reciente revalorización de "Fonda Sangrienta" y su figura (a través del irritante prisma del neofeminsimo, al que la tipa se aferra como la razón -ser hembra- de su final.... no cariño, eso pasó porque tu última película era un furruño pestilente) y lió una campaña de crowdfunding para una nueva comedia. Pero tampoco cuajó (¿culpamos nuevamente al sexismo imperante, darling?). Así pues, de momento se limita a escribir guiones para tebeos. Y ya veremos si regresa a las cámaras.
Mencionar en el apartado técnico a David L. Hewitt, un especialista en efectos ópticos y director de un puñado de morralla zetosa por ahí los sesenta ("The time travelers", "The Wizards of Mars", "Dr.Terror´s gallery of horrors" o la más conocida "The mighty Gorga") y setenta (el mondo "Sexual freedom and permissiveness in America", la pei "wip" de nazis chungos "The women of Stalag 13" y su última obra completa como director, "The Lucifer complex"). Fassszinante.
Como decía, "Loca academia de maleantes 1" viene cargadita de chistes picantones, un poco de sal gruesa, destetes (en este caso no solo ubres, también algún fugaz desnudo masculino... coño, se tiene que notar que hay un, eso, coño mandando) y maricas locas. Por supuesto hoy día existen gilipollas con pedigrí que consideran semejantes virtudes defectos criticables. Ya saben como anda el patio. Van tan cegados con el olor de sus "virtuosas" heces que no ven el verdadero aspecto despreciable de "Loca academia de maleantes 1" -y evidencia de que la Kong ponía el ojete en busca de su integración-: MORALINA, una característica reprochable que en realidad era muy propia de las comedias mainstream de la época, pero no lo esperábamos de la directora de "Patrulla de noche". Al revés de lo que sueltan los gilipollas mentados (quienes no parecen considerar que la directora, aunque nacida en USA, viene de descendencia china), el film es un canto a la pro-inmigración (y a lo beneficioso de la enseñanza nocturna), ya que eso son la mayoría de desarraigados, mientras que los villanos, sus profesores, se presentan como gente perfectamente blanca y extremadamente racista (de ahí los comentarios y chistes xenófobos) decidida a hacer fracasar el honorable intento de instruir a todos esos sucios extranjeros que ni saben hablar inglés. Al final todo acabará bien. Los desarraigados demostrarán (gracias a un discurso motivador del seudo-Bill Murray) que en realidad son currantes y saben cuando dejar de hacer el ganso para ponerse seria y lograr sus objetivos. Los malos pagan, todos encuentran el amor (especialmente la pareja protagonista, of course) y terminarán bailando felices... salvo un último, ultimísimo gag pre-créditos algo bizarro, medianamente incomprensible (parece casi improvisado), pero que es demasiado poco -y demasiado tarde- para trascender.
lunes, 1 de abril de 2024
COOLEY HIGH
"Cooley High" no es un film para nada conocido en España, pero toda una institución en Estados Unidos (¿y qué no lo es allí?). Renombrada de manera popular como el "American Graffiti negro", sería asimismo un precedente para los más influyentes "hood films" de los noventa, siendo, y con permiso de las películas de Charles Burnett, una de las primeras que se centran en la vida de los barrios negros. "Cooley High" lo hace desde la comedia intentando evitar el victimismo, pero con inevitables gotitas de drama intrínsecas del subgénero. Sin embargo, es de carácter terriblemente localista y resulta comprensible que nunca se haya estrenado en España.
La comparación con "American Graffiti" es inevitable si consideramos que el soundtrack tiene mucha prominencia, sonando cada dos por tres temazos de la Motown, adscribiéndose así a esa corriente llamada "Soul Cinema".
El argumento es sencillo; la historia sigue a un grupo de estudiantes negros del instituto Cooley, una escuela para gente de los suburbios de Chicago que, además de asistir a clase, salen por ahí, juegan a dados, hacen el gamberro y flirtean con las chicas. Todo en un tono muy desenfadado hasta que los acontecimientos se tuercen y el guion da un giro hacia el drama más descarnado.
Pese al prestigio que la película tiene en USA, "Cooley High" no termina de convencerme. Los gags no funcionan y es demasiado lineal, por lo que al final lo que tenemos ahí es una sucesión de secuencias hilvanadas sin demasiada coherencia, hasta que se lía la cosa —volviéndose pelín más interesante— en su desenlace. Bajo mi juicio es flojita, incluso tirando a aburrida, pero comprendo a la perfección la importancia que tiene, su papel en la historia de los "hood films" y que sea un referente, sobre todo para todas esas películas de los 90 que con el desembarco mundial de la cultura hip-hop y, en consecuencia, sí llegaron a nuestros cines.
Como fuere, tratándose de un film de poco más de 750.000 dólares, resultó un tremendo éxito recaudando 13 millones, motivo por el cual la cadena de televisión ABC planeó convertirlo en serie. Se llegó incluso a rodar un episodio piloto. No obstante, los ejecutivos no quedaron nada contentos, remodelando por completo el concepto hasta convertirlo en algo totalmente distinto titulado "What's Happening", ampliamente bendecido por el beneplácito de una generosa audiencia.
La comparación con "American Graffiti" es inevitable si consideramos que el soundtrack tiene mucha prominencia, sonando cada dos por tres temazos de la Motown, adscribiéndose así a esa corriente llamada "Soul Cinema".
El argumento es sencillo; la historia sigue a un grupo de estudiantes negros del instituto Cooley, una escuela para gente de los suburbios de Chicago que, además de asistir a clase, salen por ahí, juegan a dados, hacen el gamberro y flirtean con las chicas. Todo en un tono muy desenfadado hasta que los acontecimientos se tuercen y el guion da un giro hacia el drama más descarnado.
Pese al prestigio que la película tiene en USA, "Cooley High" no termina de convencerme. Los gags no funcionan y es demasiado lineal, por lo que al final lo que tenemos ahí es una sucesión de secuencias hilvanadas sin demasiada coherencia, hasta que se lía la cosa —volviéndose pelín más interesante— en su desenlace. Bajo mi juicio es flojita, incluso tirando a aburrida, pero comprendo a la perfección la importancia que tiene, su papel en la historia de los "hood films" y que sea un referente, sobre todo para todas esas películas de los 90 que con el desembarco mundial de la cultura hip-hop y, en consecuencia, sí llegaron a nuestros cines.
Como fuere, tratándose de un film de poco más de 750.000 dólares, resultó un tremendo éxito recaudando 13 millones, motivo por el cual la cadena de televisión ABC planeó convertirlo en serie. Se llegó incluso a rodar un episodio piloto. No obstante, los ejecutivos no quedaron nada contentos, remodelando por completo el concepto hasta convertirlo en algo totalmente distinto titulado "What's Happening", ampliamente bendecido por el beneplácito de una generosa audiencia.
“Cooley High” recientemente ha sido seleccionada para su preservación en el "Registro Nacional de Cine" de los Estados Unidos tras muchos años como candidata y, en definitiva, se trata de un clásico americano del que poco se ha escuchado hablar por estos lares, quizás por tratarse de una setentera de negros mucho más amable y ufana que otros títulos de la misma índole adscritos al "blaxploitation".
Por supuesto, Michael Schultz, director, es un viejo conocido de este blog. Con una carrera irregular hasta la ofensa, no obstante, ha dejado títulos que por aquí nos caen simpáticos como "Krush Groove", "Tres gordos y un millonario", "El último Dragón" o "Tarzán en Manhattan", del mismo modo que dirigió una secuela para televisión de "Un loco anda suelto" en la que sustituía a Steve Martin por el estupendo Mark Blankfield —visto en "Jeckyll & Hyde: hasta que la risa nos separe"—, en "The Jerk, Too" que no he tenido el placer o la desgracia de ver.
"Cooley High", más allá de su estética fardona o su relevancia, la verdad es que me ha gustado tirando a poco, pero siempre es interesante ver este tipo de películas pioneras de un determinado subgénero.
Por supuesto, Michael Schultz, director, es un viejo conocido de este blog. Con una carrera irregular hasta la ofensa, no obstante, ha dejado títulos que por aquí nos caen simpáticos como "Krush Groove", "Tres gordos y un millonario", "El último Dragón" o "Tarzán en Manhattan", del mismo modo que dirigió una secuela para televisión de "Un loco anda suelto" en la que sustituía a Steve Martin por el estupendo Mark Blankfield —visto en "Jeckyll & Hyde: hasta que la risa nos separe"—, en "The Jerk, Too" que no he tenido el placer o la desgracia de ver.
"Cooley High", más allá de su estética fardona o su relevancia, la verdad es que me ha gustado tirando a poco, pero siempre es interesante ver este tipo de películas pioneras de un determinado subgénero.
martes, 8 de noviembre de 2011
JEKYLL Y HYDE... HASTA QUE LA RISA LES SEPARE
De chaval me encantaba esta peli. Recuerdo que incluso la alquilé con un grupo de amigos y la vimos todos juntos, pasándolo en grande (menos uno, que se ofendió con un inocente gag en el que un cochecito de bebé cae al suelo). Desde entonces no había vuelto a verla... y ayer noche, antes de hacerlo, la curiosidad se mezclaba con el temor. Ya saben cómo va esto.No hay mucho que contar de la trama, ya que al mismo tiempo que adapta en tono cómico la famosa obra de Robert Louis Stevenson (ojo a su "aparición especial", probablemente lo mejor de toda la peli), imita otra versión coñera de aquella, "El profesor chiflado" de Jerry Lewis. En este caso Jekyll es un cirujano estupendísimo que un día abandona su especialidad para investigar sobre las drogas. De este modo, y con ayuda de algún que otro accidente, inventa una farlopa (muy de moda en aquellos tiempos, 1982) que al esnifarla te convierte en un golfo de tomo y lomo, sexualmente hiperactivo y con un aspecto lejanamente punkero, algo también muy acorde a la época y que es explotado en una secuencia en la que el Sr.Hyde se mete en un club lleno de crestudos bailando al son de una canción rockera/nuevaolera cantada con "actitud" por la moza de sus intereses. De hecho, en otra secuencia el buen doctor lleva una chupa llena de chapitas, y del cuello le cuelga una gillette, lo que sumado a sus pelos de punta incrementan el asunto. Todo ello extrañamente mezclado con ciertos ribetes discotequeros. Vamos, que los guionistas tenían una paja monu y mental.
"Jekyll y Hyde... hasta que la risa les separe" es un raro caso de comedia juvenil/gamberra mezclada con puro "spoof". Hacía no tanto que "Aterriza como puedas" había triunfado en taquilla, y para promocionarla se usaba el slogan de "Los desastres de estos hospitales son tan divertidos como las catástrofes aereas de "Aterriza como puedas"". Ni caso... ¿o si?, porque a fin de cuentas las secuencias puramente "spoof" se desarrollan estrictamente en el hospital. El resto, es comedia más standard y pretendidamente ofensiva (que no llega) a base de muchos chistes picantes (el mejor es el del "objeto foráneo"). El director demuestra muy poca imaginación a la hora de rodar, limitando algunas secuencias a largos planos generales y demasiadas pausas que se cargan el ritmo. Aquí el que de verdad se luce (y se cansa) es el prota, Mark Blankfield, marcándose una lección de histrionismo actoril y físico que te agota nomás verlo. ¡AH!, fricada: la voz que le meten en el doblaje español a Hyde es la misma que le metían al prota de "Hysterical" cuando andaba poseído.
En la producción nos encontramos a un novatillo Joel Silver, que acabaría siendo el cerebro en la sombra de los grandes títulos de la acción ochentera. En el reparto, pues muchas caras más o menos conocidas, destacando por curiosas las de Cassandra Peterson (futura "Elvira" y, ¡ojo!, que enseña pezón), Tim Thomerson (futuro astro de la serie Z), Barret Oliver (el niño repelente de "D.A.R.Y.L."), el enano negro Tony Cox (¿pero este señor ha hecho algo más que no sean comedias desmadradas?) y el eterno secundario de ojitos minúsculos Art La Fleur.
En definitiva, no es tanto como la recordaba, pero tampoco creo que pueda llamarla caca. Sin ser especialmente efectiva en su cometido de hacer reír, y desprendiendo a veces un tontismo excesivo, la verdad es que "Jekyll y Hyde... hasta que la risa les separe" se puede ver y no aburre demasiado. Simpática por los pelos.
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