viernes, 29 de octubre de 2021
BAT PUSSY
A raíz de esa edición, “Bat Pussy” se convirtió automáticamente en un film de culto, primero, porque no hay ninguna información al respecto de su producción, todo es oscuro, sucio y decadente, amén de estar protagonizada por una pareja de palurdos sin ningún atractivo físico. Es más, resultaban desagradables. Por otro lado, los historiadores del porno, tras adjudicarle un año de producción que oscila entre 1970 y 1973 gracias a una revista que lee uno de los protagonistas fechada en 1970, descubrieron que, posiblemente, esta fuera la primera parodia porno de la historia, cosa que ya en sí era un descubrimiento, además, se aventuraron a considerarla la peor película porno jamás realizada. Así comenzó, en los círculos de cinéfilos más finos, la “batpussymania”.
La película nos muestra a la pareja de palurdos metidos en una cama manteniendo sexo oral, y soltando por sus bocas, sin parar, unos diálogos totalmente incongruentes donde abundan los insultos y los desprecios, sin que el redneck que lleva la batuta en la escena consiga una erección eficiente de ninguna manera. Diez minutos más tarde, cuando ya estamos hartos de ver a esos dos asquerosos chupándose los sexos sin pasión alguna, vemos a otra palurda en pelotas tumbada en un sofá, que suelta también sus soflamas en contra de la delincuencia y las películas porno. En consecuencia, se pone un traje de Batman y sale a la calle. Se intercalan las escenas de esta pánfila con las de la pareja chupándose e insultándose, y pronto vemos a la mamarracha vestida de Batman dando saltos con su pelota loca por el campo. Súbitamente, se topa con un individuo que intenta violar a una muchacha y evita la agresión dándole golpes al tío con la pelota… Y volvemos de nuevo a la pareja del principio, que sigue chupando y hablando sin parar. De pronto, en esa habitación irrumpe nuestra Batwoman de pacotilla, se monta un trío con los dos paletos, la meten un consolador por el coño, y fin. No hay penetraciones en la película, ni erección por parte del tío —pecoso y pelirrojo—, ni más acto sexual que los que acabo de describir. Chupadas a una polla blanda. Por no haber, no hay ni títulos de crédito.
Al margen de eso, la película llama la atención porque, en su tosco montaje, podemos escuchar a alguien dando indicaciones a la pareja protagonista, a las que hacen caso omiso y, más inquietante todavía, alguien detrás de la cámara suelta un sonoro eructo durante el acto sexual que se está filmando, con el que no se inmuta nadie, salvo el espectador que tiene que echar un poco para atrás para comprobar que, efectivamente, el director o quien sea —porque no parece haber mucha más gente tras la cámara—, se echa un eructo mientras filma.
La verdad es que es una película muy curiosa para ver, porque apenas llega a una hora, y todo lo que nos muestra es tan extraño, decadente y bizarro, que bien merece el visionado. Si verdaderamente existen las películas snuff deben parecerse bastante a esto.
Tras muchos años de investigación, los estudiosos han llegado a conclusiones como el año de producción o lugar del rodaje, basándose en los acentos de los protagonistas (acentos sureños que ubican en Tennessee, lugar donde se encontró la película), pero no han sido capaces de descubrir los nombres de los actores, del director o de algún miembro del equipo técnico (en el caso de que lo hubiera), de los que no hay constancia de su existencia. Y, a día de hoy, todo esto es un misterio. Probablemente estén ya criando malvas, porque tampoco nadie ha reclamado la autoría de la cinta tras las muchas ediciones y remasterizaciones (la última en Blu Ray y 2K, tócate los cojones) a las que han sometido al celuloide la gente de Something Weird Video y el American Genre Film Archive -AGFA- (acompañada esta de una estupenda caratula ilustrada por el gran Johnny Ryan).
Y, sí, probablemente sea la película más desastrosa de la historia, no solo del porno. “Batpussy” es, verdaderamente, rara, misteriosa y desperada, ideal para visualizar estando amargado y lleno de manías.
viernes, 20 de julio de 2018
THAT'S SEXPLOITATION!
lunes, 7 de febrero de 2022
LOVE AFTER DEATH
Esta “Love Alter Death”, también conocida como “Unsatisfied Love” es una cosa de lo más marciana. Producida por el Charles Abrams —otro extraño productor neoyorquino con cuatro títulos producidos—, la película es una producción del llamado Nuyorican Cinema, es decir, películas destinadas al publico latino de Estados unidos, realizadas por un equipo puertoriqueño y habladas en español, pero rodadas en la ciudad de Nueva York con producción americana. Toda una corriente que tuvo su tiempo de auge durante los años 60 y de la que no se habla en los libros de cine. Con lo que tenemos una cinta que, rescatada de las catacumbas por la gente de Something Weird video y American Genre Film Archive (AGFA)—para su restauración en 2K—, fue tomada por sudamericana por sus distribuidores videográficos, obviando todos estos detalles sobre el Nuyorican Cinema de los que les he hablado más arriba. Los de Something Weird la lanzaron en DVD directamente como si fuera una película argentina, mientras que en su más reciente edición en Blu Ray, la lanzaron diciendo que se trataba de una película rodada en algún lugar de Sudamérica, así, en tono despectivo, cosa esta, que no hace más que acrecentar el oscurantismo que, ya de por sí, trae consigo la cinta. En una página web que se dedica precisamente a rescatar datos sobre estas películas de procedencia puertorriqueña-neoyorquina, se preguntan como sus distribuidores la toman por argentina cuando no hace falta más que verla para darse cuenta de que es una producción estadounidense (vamos, nuyoriqueña)… en fin un lío.
Como fuere, resulta ser un sexploit al uso pero con cierta gracia.
Un individuo se queda catatónico. Ante esta situación su esposa y su médico, que da la casualidad de que están liados, no se percatan del estado de nuestro protagonista y le dan por muerto, por lo que le entierran estando vivo. Una vez bajo tierra, el individuo despierta de su catatonia y, como puede, se escapa de su tumba escarbando con el fin de vengarse de su esposa infiel. Mientras, decidirá tirarse a un buen número de jamonas a las que seduce (o le seducen) por el camino. La policía se percata de que el individuo se ha escapado de su tumba, por lo que comenzará a investigar, porque sospechan que pudiera ser que le hubieran enterrado estando vivo. El final es una de las cosas más estúpidas y desconcertantes que he visto en mi vida.
Rodada en español y mal doblada al inglés (y se desconoce de si esta película conoció vida comercial en español), aunque la mayor parte del tiempo es prácticamente muda, “Love After Death”, con todas esas señoras a las que en muchas ocasiones, y en glorioso blanco y negro de 1968, les vemos hasta las amígdalas, es una película entretenida y curiosa, más descarada que otras muestras similares de la época, y mucho más extraña porque, aunque se trata de un sexploit en el que el argumento es una mera excusa para mostrarnos el folleteo, esta película tiene visos de querer deambular por todos los géneros posibles. Así, tiene momentos que parecen de pura vanguardia, momentos de comedia vodevilesca (y puramente latina, con infidelidades, hombres escondidos en el armario, etc), ciertos ramalazos de cine de terror, y una buena parte de cine negro. Todo ello en cutre salchichero, faltaría más, pero mezclado con mucho gracejo. Por lo demás, soft bastante sucio y atrevido, muchos y orondos culos, lesbianismos varios, y un protagonista muy simpático que nos ofrece una sobreactuación de las que da gusto ver; Guillermo de Córdova, quien nunca más volvió a aparecer en una película. Para una en la que sale, se pone las botas.
Poco más. Recomendable para mentes inquietas y paladares exquisitos. Y como dura poco menos de hora y cuarto, no se hace especialmente dura.
viernes, 5 de mayo de 2023
ACAPULCO UNCENSORED
Como fuere, se trata de una muestra seminal de lo que en poco tiempo se popularizaría como “mondo”, esta vez en su vertiente sexual, que a finales de los años 60, cuando se rodó esta producción, todavía no tenía una estructura lógica que nos hiciera identificar esta película como tal —mondo, pero en realidad concebida como sexploit—.
Así pues, aquí tenemos un falso documental, torpe y tedioso, pero que cumple con creces su principal finalidad de mostrarnos todo el folleteo posible, predominando un soft muy light e ingenuo—tengan en cuenta que son los 60— que peca de aburrido y reiterativo.
El capitán de una barquita (el actor Victor Izay) que lleva pasajeros de un punto a otro de Acapulco, durante esas travesías se dirige a cámara y le cuenta al espectador lo buena ciudad que es Acapulco para la jodienda, dando paso a eternos numeritos sexuales escenificados, otros rodados desde una cámara oculta más preparada que un opositor a correos y, en definitiva, mostrándonos guarrindongas escenas de sexo no explícito. Así, el capitán aprovecha para presentarnos a las prostitutas de los muelles, sexo entre gentes finas, entre lesbianas, en piscinas o sucias habitaciones de hotel durante la hora y poco que dura la película. Una secuencia detrás de otra, y todas y cada una de ellas presentadas por Izay. Sin más. Ni argumento ni leches, solo: “Vean, vean cómo se folla aquí en Acapulco”.
Obviamente se trata de material barato con el que rellenar las sesiones golfas de los cines más gamberros de la época y sin mas valor que la osadía y atrevimiento de mostrar escenas con personas en actitudes concupiscentes. Quizás por eso la película prescinde de nombres en sus créditos, aun teniendo actores y actrices medianos que posteriormente saldrían en algunos títulos de mayor o menor renombre, o un director que orquestó todo esto y que incluso tendría una discreta carrera posterior.
Hablando del Rey de Roma, el sujeto se llama Don Davis, quien durante unos años se dedicó a filmar títulos de esta calaña, siendo “Swamp Girl” de 1971 su película más popular. En 1972 se retira de la dirección cinematográfica, y no regresa hasta que en 2013 Frank Henenlotter le pide que le eche una mano con su documental sobre las películas de explotación sexual “That’s Sexploitation!” co-dirigiendo todo el desaguisado, y es que, a pesar de su corta y poco interesante filmografía, Davis tiene tres o cuatro cosas que decir a cerca de las películas de tetas y culos de los años 60, aunque sea porque estuvo inmerso en esa corriente durante un periodo de tiempo.
Por otro lado, en su momento, las gentes de Something Weird Video, que ya le daban duro a la arqueología, siempre se hicieron eco de cuan oscura y difícil de localizar fue esta “Acapulco Uncensored”… total para esto. Nada hubiera sucedido si se hubiera quedado almacenada en el sucio almacén en el que fue redescubierta. Como sea, siempre es interesante echarle un vistazo a todo este material, aunque sea para verificar su existencia y saciar la inquietud al respecto.
miércoles, 16 de febrero de 2011
LA HORRIPILANTE BESTIA HUMANA
Maravillosa y salvaje película del “Pater Familias” de los Cardona, René Cardona Senior, que se adelanta a su tiempo con una cosa extremadamente gore para su época (y la actual), que le valió no pocas prohibiciones a lo largo y ancho del planeta (de hecho, es un “Video Nastie”) y tan gratuita en la violencia que es todo un placer para los sentidos.Un médico tiene un hijo enfermo del corazón, así que decide trasplantarle el de un gorila. La operación es un éxito, pero el joven se convierte de vez en cuando en un monstruoso y musculado simio que despelleja, literalmente, a todo el que se cruce en su camino.
Está claro que el señor Cardona descubrió el cine de Herschell Gordon Lewis y quedó fascinado, porque las escenas más gore son un calco de las de aquel, como la célebre extracción ocular por efecto de aplastamiento craneal. Lo de la mala baba (siempre presente en las pelis de Lewis) también lo está en esta cinta, pero al ser un hombre mono el que comete los crímenes como que nos lo tomamos más a guasa (si cabe).
Muy mexicana ella (hasta la protagonista femenina se dedica a la lucha libre), viene montada con tanto brío y va tan al grano, que es imposible que aburrirse, ¡es terriblemente entretenida! Y sin floritura alguna. Cardona sabe que el público quiere carnaza, y se la da a paladas. Tenemos de todo, despellejamientos, desmembramientos, arrancamiento de cuero cabelludo, extracciones oculares, violaciones, sangre a “kilohectalitros”… ¡Todo! No falta un peculiar sentido del humor que la dota de una simpatía a prueba de balas.
La versión americana tiene el sugerente pero engañoso título de "Night of the bloody apes" (la noche de los monos sangrientos… así en plural, cuando es solo uno el que la monta muy gorda) y está cercenada de mala manera, mostrándonos solo parte de su generosa truculencia. Así que si queremos disfrutarla en todo su esplendor, hay que hacerse con la versión Mexicana. La de “Something Weird Video” queda descartada pues. Además es en inglés…
Quiero destacar también la torpemente montada escena de la operación de corazón. Cardona usó imágenes reales de un trasplante, pero no deja de ser divertido el hecho de que muestre cómo se introduce el supuesto corazón de un gorila, cuando en realidad estamos viendo la extracción de uno humano ¡Delicioso desbarajuste!
Lo que no dejaba de plantearme mientras veía la película es como sería la reacción del publico que viera en su momento. Hay que tener en cuenta que es de 1969 y se pasa tres pueblos… y la peña, por aquellos tiempos y con el gore prácticamente recién inventado, no estaba acostumbrada a tanta violencia tan gratuita.
De lo mejor en pelis chungas. Imprescindible.
jueves, 23 de octubre de 2025
VIDAS EJEMPLARES: JOSEPH MARZANO
En 1967 forma parte del colectivo que rueda "Cool It Baby", tan caótica que no se puede decir exista un director responsable. Digamos que cada uno de los implicados puso un poco de su parte, incluido Joseph Marzano, quien gozó tanto de la experiencia que quiso repetir. Ese mismo año tira palante su único título propio de cierta y velada solera, "Venus in Furs". Como adaptación del célebre libro de Leopold von Sacher-Masoch es más bien tangencial, digamos que la obra forma parte de la trama, con un individuo que, al leerlo, queda hechizado y le pilla gusto a atizar y/o atar damiselas, entre otras tantas perversiones.
Aunque, como digo, el producto sea netamente "sexploitation", Marzano puede permitirse el lujo de incorporar toda suerte de experimentos visuales y demás zarandajas "artys". La naturaleza intelectual / artística del hombre es evidente. Por eso vive frustrado viéndose inmerso en un negocio totalmente crematístico y de ahí que muchos de los siguientes proyectos, y las relaciones con su productor Lou Campa, se enturbien y den como resultado un enorme desengaño. Muchos todavía se preguntan qué ocurrió para que la carrera del cineasta llegara a un callejón sin salida de manera tan temprana. Bien, según datos consultados, fue durante una charla con el productor y distribuidor Joseph Brenner. Este comentó a Marzano estar interesado en su trabajo y colaborar, pero añadiendo como condición que el director tendría que responsabilizarse de todo a la hora de abordar sus nuevos proyectos. Marzano dio un seco "No" por respuesta, convencido de que ya disponía de la suficiente categoría como para delegar. Brenner tomó buena nota y aquello supuso el fin de la carrera como "sexploiter", "exploiter" y ya no digamos director de cine convencional del muchacho. Con los años, "Venus in furs" terminaría formando parte de las arcas de la inevitable pero adecuadísima "Something Weird Video" (compartiendo disco con "Cool it Baby" y otra dirigida por Lou Campa, "Mini Skirt Love").
A pesar del agrio panorama, Joseph Marzano se aferró a una cámara de Super 8 con intención de seguir produciendo. En principio a base de cortometrajes. En los setenta creó una especie de colectivo con una pandilla de aspirantes. Juntos rodaban comedias que luego proyectaban en un pequeño cine. Según declaraciones posteriores, Marzano nunca gastó un duro en aquellas modestas producciones, "obligando" a los chavales a encargarse de los gastos. Aunque no solo se limitaba al formato corto, a principios de los ochenta rueda -todavía en Super 8- un proyecto de largometraje acariciado desde hacía años en honor a su admirado Hugo Haas, hombre de cine -checo- clásico, "Pounds Of Love", centrado en la historia de un gordo tímido enamorado de la mujer más inadecuada posible y el infierno que vivirá en consecuencia (dado el tamaño de cintura más que amplio de Marzano, habrá que preguntarse si no tendría algo de autobiográfica).
Justo, es en esa misma década cuando, sin comerlo ni beberlo, nuestro protagonista termina metido de lleno en la escena neoyorquina de amateurs que ruedan pelicuitas superocheras de terror a base de mucha sangre y cierto desmelene. Haciendo especialmente buenas migas con un personaje muy característico de aquel vendaval, Nathan Schiff.
Schiff, chico ambicioso, firma su primer largometraje -en Super 8- el año 1979, "Weasels rip my flesh", sobre una serie de comadrejas mutantes que atacan al personal, todo a base de mucho cutrismo enternecedor. Logra cierto éxito a niveles minúsculos, por lo que en 1980 se anima con un segundo largometraje superochista, y su genuino "hit", "The Long Island Cannibal Massacre", epopeya de truculencia descontrolada bendecida nada menos que por Rick Sullivan, editor del fanzine "The Gore Gazette", quien se encabezona en darle difusión, montando proyecciones y diciendo maravillas en las páginas fotocopiadas de su publicación.
Llega 1985 y Nathan Schiff se pone manos a la obra con un tercer largo, también ultra-gore y básicamente cómico, "They Don't Cut the Grass Anymore". Es ahí cuando los caminos de Joseph Marzano y el joven se cruzan. Nace una amistad y el veterano cineasta se anima a interpretar al policía que persigue a los jardineros asesinos de la película de su pupilo. Dicha relación esputará unas cuantas colaboraciones más. En ocasiones Schiff actúa en los cortos de Marzano, o le escribe el guion, caso de la graciosamente titulada "Kung Fu Ghandi". También está el caso opuesto, Marzano aportando ideas para los escasos cortos que Schiff dirigirá los años siguientes, como "The last heterosexual".
La implicación de Joseph Marzano en la movida en cuestión no se limita a los delirios del chaval, también colaboró con Keith Crocker en su corto "One Grave Too Many". Crocker editaba el fanzine "The Exploitation Journal" y terminaría dirigiendo un largo en Super 8 que hizo su "ruidito", "The Bloody Ape". La relación con Marzano resultó tan longeva como tomentosa. Juntos decidieron implicarse en la confección de una película pornográfica. Nuestro héroe no era del todo novato en el lúbrico género. Durante los setenta ya había intentado rodar una porno, pero quedó inconclusa por problemas financieros. Tampoco este nuevo intento gozaría de un -valga el chiste tonto- final feliz. Crocker y Marzano separarían sus caminos de mala manera, por lo que la paternidad del proyecto terminó siendo exclusividad del primero.
Paralelamente a tanta actividad básicamente por amor al arte, y con el fin de agenciarse algo de montante extra (Marzano vivía con su anciana madre en un casoplón propiedad de la arcana señora), nuestro protagonista aprovechaba su buena voz para ejercer de doblador o DJ. Cuando no, se prestaba a participar en películas "mainstream" en función de extra o roles muy pequeños. Por ejemplo, anduvo sin acreditar por "Todos rieron" e hizo de taxista -sí acreditado- en nada menos que "Los Cazafantasmas". No obstante, siguió anclado al submundo del fandom del horror, prestándose a interpretar un zombie en "Mother's Day: What a Horror!", de 1995, o formando parte dos años después de una antología grabada en vídeo, "Guilty Pleasures".
Y hablando de vídeo. A mediados de los ochenta Marzano entierra la Super 8 para volcarse en aquel nuevo formato más económico. Ya no lo soltará jamás. El aspecto más curioso es que, a pesar de haber contado con un pasado profesional en el ámbito del cine genuino rodado en celuloide, el hombre hace gala de cierta dejadez en sus nuevos proyectos. Ya era así con la Super 8, pero con el asunto magnetoscópico todas esas carencias cantan el doble. Detestaba usar trípode. Rara vez ponía cuidado a la hora de evitar contraluces. Y cuando necesitaba efectos especiales, acudía a la tienda de la esquina a por caretas y extremidades de goma, un recurso que, con los años, sería bastante habitual en este tipo de producciones caseras. Lo que de verdad le encantaba era jugar con su cámara, y efectuar crudos cromas, los disponibles entonces. Keith Crocker comentaría que ello se debía a la necesidad de gratificación instantánea propia de Marzano, algo que el vídeo le aportaba.
Finalmente, la madre del cineasta fallece. Su hija decide vender el casoplón y, en consecuencia, su "hermano raro" -Joseph- se encuentra sin techo, así que recurre a ayudas estatales, que le conceden una pequeña habitación donde traslada todas sus pertenencias, incluidas varias cámaras, gran parte de lo cual terminaría siendo robado.
En Julio del año 2000, Joseph Marzano fallece de infarto. Pocos meses antes de tan fatídica efeméride, completó "A stranger in town", secuela muy tardía de un corto previo del año 61 en la que el actor / director retoma al mismo personaje que interpretara entonces. Envejecido, carcomido por la nostalgia y sintiéndose un extranjero en la ciudad que antes amaba, al final de la vídeo-película coge un tren dispuesto a no regresar jamás. Básicamente lo que, de alguna manera, terminaría ocurriendo en la vida real.
miércoles, 26 de enero de 2011
EL CARNICERO DE VIENA
A medio camino entre el thriller europeo y la comedia ramplona italiana, pero vendida al resto del mundo como una película de terror bizarra (por culpa de “Something Weird Video”) o un slasher (la edición en VHS española da a entender eso), "El carnicero de Viena", co-producción Ítalo-Alemana, resulta un ameno entretenimiento, retorcido y malsano, que nos envuelve en un ambiente repugnante y sórdido, paradójicamente, usando unos colores muy chillones, y sin una sola gota de sangre. Todo muy verde, muy azul, muy alegre, pero a la vez, asqueroso. Esos planos del carnicero cortando con destreza, y las salchichas expuestas en el escaparate de su tienda, no ayudan demasiado a contener las arcadas. No obstante, y aunque sabemos que aquellas están hechas de carne humana, nunca vemos los asesinatos, los intuimos, así que a poco que el espectador no tenga demasiadas luces, puede parecer que estamos viendo una comedia costumbrista. Rodada únicamente en decorados, el resultado es tan enfermizo como simpático y entretenido.
Conocida por ahí con diversos títulos como "The Mad Butcher", "I´m the best bucht in Viena" o "Meat is Meat", está dirigida por el Italiano Guido Zurli, que para la ocasión firmó como John Zurli, que se desenvolvió después entre el “poliziesco” y el cine erótico, destacando títulos como "Garganta Profunda Negra" o "La espada del Zorro".
martes, 8 de abril de 2025
LA VENGANZA DEL SEXO
Durante las escabechinas un investigador intentará descubrir qué está sucediendo e inmiscuirá hasta límites insospechados.
“La venganza del sexo” es un clásico argentino del "sexploitation" que, con los años, se ha ganado un merecido culto internacional. Se trata del film más conocido de su director, Emilio Vieyra, un auténtico apestado de la cinematografía argentina al que, en su país de origen, ni si quiera se le tuvo en cuenta por el tipo de películas que hacía: pequeñas plastas de "serie B" barata financiadas por productores norteamericanos y su explotación para el extranjero. Los historiadores y eruditos pomposos y estirados de La Pampa ni siquiera reparan en él cuando escriben la historia de su cine. Como hacía subproductos con look americano, en ni tan siquiera se estrenaban en su tierra, aunque “La venganza del sexo” sí que lo hizo, aunque dos años después del rodaje: las críticas fueron feroces. Y no es para menos porque, al margen del marciano argumento, sencillo como los contenidos de una cartilla Rubio, a “La venganza del sexo” no hay por donde cogerla. Sobre todo por la presencia de lo que en la película llaman “autómatas” de rostro impertérrito, evidenciando así que son tíos con caretas horrorosas de papel maché —sobre todo la del esbirro principal, quien se hizo extremadamente popular entre ciertos sectores del fandom por su aspecto extremadamente ridículo—, que andan de un lugar para otro llevando individuos y señoritas de buen ver al científico. Por supuesto, y en consecuencia, la comedia involuntaria es una de las bazas fuertes de la película.
Por lo demás, esta muestra desnudos, secuencias sensuales y una suerte de parafernalias que, de no ser porque apuntaba a otros mercados, hubiesen sido inviables en Argentina.
No obstante, la versión que se hizo popular fue la montada en Estados Unidos bajo el título de “The curious Dr. Humpp” que resulta notablemente inferior a la argentina, ya que lo que tenemos en realidad es una alteración del material rodado por Vieyra al que le han añadido ingentes cantidades de "porno soft", sobre todo numeritos lésbicos (con demasiado pelo asomándole por debajo de las bragas a las tipas) con personajes que aparecen en el material rodado originalmente sin orden ni concierto y que, tras la escena de folleteo (y/o masturbación) son asesinados por el esbirro principal del Dr. Humpp. Dicha versión, cuyos insertos están dirigidos y no acreditados por otro experto del "sexploit" sesentero, Jerald Intrator, es la que prevalece y la que, al final, se ha ganado el culto de los fans. Y esa es la razón por la que los señores de "AGFA" y "Something Weird Video" hicieron la pertinente restauración con el fin de lanzarla en un Blu Ray con todos los honores y ambas versiones.
Por supuesto, “La venganza del sexo” es sustancialmente mejor que “The curious Dr. Humpp” y su folleteo semiduro, pero, en cualquier caso, y quitando los momentos de risas y el evidente encanto kitch, es bastante rollete, y por momentos el visionado se hace pesado. Eso sí, cuanto beneficia el blanco y negro a las películas de estas características.
Emilio Vieyra cuenta en su haber con otros clásicos argentinos del despiporre horrorífico como puedan ser “Sangre de vírgenes” o “Placer sangriento”.
sábado, 17 de agosto de 2024
STING OF DEATH
Y un día, recorriendo uno de los video-clubs del barrio, sección alquileres baratos, me encontré nada menos que con la segunda, titulada acá "La maldición de Tartu". Como solía ocurrir entonces, una intensa descarga eléctrica sacudió mi espinazo. La alquilé sin dudar para, tras consumirla, sentirme tremendamente decepcionado. Sí, era un coñazo de órdago, como buena parte del "exploitation" -especialmente el de los años sesenta-. Solo hubo un aspecto que consideré relevante, el semi-protagonismo de una jovencita Mayra Gómez Kemp, la eterna presentadora del "Un, Dos, Tres". Bueno, y el hecho de que el "Scalps" de Fred Olen Ray -película y director, por entonces, fruto de una enfermiza obsesión... por inquietante que suene- era un remake encubierto de "La maldición de Tartu", que llegué a adquirir en VHS, convencido de su rara condición, pero con el tiempo terminé regalando.
Por todo ello, jamás me interesó consumir "la otra", es decir, "Sting of Death", ni tan siquiera tras leer que el aspecto de su monstruo era patético y confirmarlo mediante algunas imágenes en un dvd-sampler de "Something Weird Video". Hasta ayer.
Gracias a las sucias plataformas de streaming, tengo acceso constante y continuo (o así sería si el Wifi de mierda no fallara tanto) a un catálogo generoso -y gratuito, of course- de roña zetosa, mayormente subtitulada al inglés, que siempre ayuda. Haaaarto comostoy del cine chusco moderno, me ha dado por revisar el añejo, así acabé presionando el "play" de "Sting of Death", casi accidentalmente. Y comenzó. Y, más raro aún, se mantuvo, sin los continuos y desquiciantes cortes del mal Wifi. Me sentí obligado pues a aprovechar la ocasión y pimplármela entera. Sabiendo que, gracias a dios, era cortita.
Una familia se reúne por motivos "festivalosos" en una casa rodeada de agua y pantanos, allí en los Everglades. Se sumarán una panda de universitarios descerebrados. La música bailonga suena alta, y todo va de perlas, hasta que una especie de bicho con pinta de medusa antropomorfa comienza a joder la marrana, llevándose a alguno por delante. Es momento de defenderse y contraatacar.
Lo dije en la reseña de "Shriek of the mutilated" y lo repito right now: resulta curioso aseverar como las fórmulas se mantienen a pesar de la suma de lustros. Igual que ocurrió a lo largo de los ochenta hasta nuestros insulsos días, también aquí los universitarios de rigor son representados como auténticos mastuerzos retardados chillones que solo viven para la fiesta (y, también, interpretados por actores que ya gastan pelos en sus respectivas entrepiernas) Todo ello adaptado a la idiosincrasia del año de producción, 1966, pero sin excesivas alteraciones. De modo mucho más simplista y exagerado. Son, por década y mentalidad, incluso más planos y gilipuertas, sin pizca de humanidad. Aspecto este confirmado cuando, al descubrir la presencia de un personaje atormentado por cierta desfiguración facial, deciden perseguirle, acorralarle y humillarle a lo bestia. No sé qué demonios les dio a finales de los sesenta, y principios de la década siguiente, con eso de meter a un secundario con alguna tara física o mental. Se convirtió en recurso habitual. Lo vimos, una vez más, en "Shriek of the mutilated". También "La noche del terror ciego" contaba con ello. Hasta un film tan respetado como "Suspiria" incluía a uno así en su reparto (y no me refiero a Miguel Bosé... ¡chas-pun!)
Igualmente, común es a todo el cine de explotación recrearse en las féminas y sus sinuosas curvas, siempre dentro de los parámetros morales que se permitían entonces. Hay mucho bikini, mucho culo meneándose y un sorprendente despelote total medio emborronado por un cristal translúcido. Podemos apreciar el tremendo par de aldabas que gasta la actriz. No me sorprendería que su propietaria fuese una "Pin-Up" y/o stripper de la época, aunque ha sido imposible corroborarlo. Que responda al nombre de Blanche Devereaux, como uno de los personajes de la posterior y famosísima serie "Las chicas de oro", no ayuda. En cualquier caso, su ataque y asesinato son pura esencia "trash" (ver galería de imágenes inferior)
La iracunda bestia responsable guarda un semi-secreto que no desvelaré por si, extrañamente, pretenden ver la película. Efectivamente, el diseño/aspecto es absolutamente miserable. Hay cierta justificación narrativa tras ello, pero no tanto. Básicamente se trata de un tipo al que han vestido con un traje de buceo enguarrado, incluidas cantosas aletas para los pies y un flotador en la cabeza cuya intención es parecerse al cuerpo de una medusa. Sus maneras ya eran muy "demodé" en los años sesenta, pero gastan, cómo no, un sutil encanto. Sobre todo si consumen la edición remasterizada con todo esos colorines tan chillones.
Otro de los platos fuertes en "Sting of Death" es la incorporación de una canción de Neil Sedaka en la banda sonora. Tanto como para anunciarlo en los créditos iniciales como si fuese uno de los protagonistas. ¿El truco? que no es ninguno de sus grandes éxitos y, además, en 1966 el tirón comercial del cantante había descendido unos grados. Aún así, nos zampamos la copla íntegra (acompañada de graciosas imágenes del reparto completo bailoteando a las maneras de entonces) cuyos derechos, seguramente, se llevaron un buen pellizco del escueto presupuesto.
Y eso, el "prolongamiento de momentos intrascendentes" es, como todo buen producto barato, algo recurrente. Añadan una eterna persecución por los Everglades y el tramo final, con el héroe bajo el agua dedicando más minutos de los deseados a localizar la guarida del monstruo. Ya saben, la supuesta especialidad de William Grefé quien, por si se lo preguntan, continuó dirigiendo los años siguientes, siempre movido por esa mentalidad oportunista / exploitativa. Tras el éxito de "Willard", la del chaval con capacidad de movilizar ratas a su antojo, sacó "Stanley", cambiando los roedores por serpientes. Y, aprovechando su capacidad para filmar submarinamente escualos, estrenó otro de sus títulos populares al año siguiente del hit "Tiburón", uno muy habitual en videoclublandia, "Mako, el tiburón de la muerte" (obviamente, se supone que Grefé tuvo la idea antes del éxito Spielbergiano, pero no logró el necesario montante hasta demostrarse que dichas bestias interesaban al público. La típica ¿excusa?) A partir de los ochenta comenzó a rebajar mucho el ritmo, básicamente pariendo solo cortometrajes. Pero ahí sigue, vivo y coleando (con lo gafe -Grefé- que soy, me lo tienen muerto pasado mañana) Incluso se ha permitido el caprichazo de actuar para otros directores, como Steve Latshaw (justo en dos películas producidas por su pupilo, Mister Olen Ray) o James Balsamo -si a este podemos llamarle director-.
¡Ah! William es el papá de Melanie Grefe, la gorda y malcarada "Big Edna" de "Porky´s 2".
viernes, 19 de junio de 2020
I WANT MORE
Sexploitation de finales de los sesenta en plan falso
documental con ciertas trazas de mondo sexual (trazas estas, probablemente
inintencionadas), que en poco más de media hora nos muestra una serie de
comportamientos sexuales depravados en la ciudad de Los Angeles, supuestamente
inspirados en los anuncios clasificados reales que se publicaban en unos
periódicos que se estilaban mucho en los sesenta y que ofrecían a los usuarios
contactos sexuales. Así, un individuo, micrófono en ristre, se dirige a cámara para,
en tono paternalista, hablar de la gran ciudad, denunciar la depravación sexual
que hay en ella, y el tipo de relaciones carnales que solían mantener los
anunciantes de estos periódicos. A partir de ahí, la película está compuesta de
segmentos que nos muestran dichos comportamientos sexuales, mientras escuchamos
voces en off que comentan las imágenes que vemos en pantalla, conversando entre
ellos y escandalizándose con lo que ven.martes, 19 de abril de 2011
PLACER SANGRIENTO
Película Argentina, tan sesentera que solo faltan los "Beatles" por ahí haciendo el imbécil, concebida para ser explotada en el extranjero y conocida en los países anglo parlantes como "Feast of Flesh", entre otros muchos títulos. Nos encontramos ante un “nudie” aderezado con unas gotitas de thriller, agradables dosis de misoginia, y un pelín de terror, que podría haber estado muy bien, pero al que hacen polvo las ingentes dosis de aburrimiento que posee.Un medico, completamente resentido porque la zorra de su mujer le ha puesto los cuernos, decide vengarse de las mujeres, para lo que se disfraza con una mascara y manos de goma monstruosas. Tras seducirlas y penetrarlas, les inyecta una dosis letal de heroína y mueren. La policía, entre tanto, investiga el caso.
Lo positivo es que el blanco y negro en el que está rodada, en según que casos, resulta visualmente atractivo, y el uso de esa textura dota el producto de sordidez y belleza, puesto que la careta y manos de nuestro protagonista -que en color hubieran sido un cantazo- parecen el aspecto real del individuo y quedan muy bien. Un poco ridículo en todo caso, pero no siendo idiotas y disfrutando del cine como cada momento requiere, la verdad que el look del resentido doctor es de lo más chulo.
La trama que, en principio, parece interesante, va perdiendo fuerza a medida que comienza la investigación policial, y al final lo único decente son el puñado de escenas en las que aparece el doctor con las muchachas, o tocando el órgano, o simplemente abriendo una chirriante puerta. El resto, nada más que paliqueo y paliqueo. Merece la pena destacar también los fabulosos títulos de crédito iniciales, de una naturaleza “pop” que tiran de espaladas, a base de animar una serie de fotografías e ilustraciones.
Aunque todo eso da igual, porque la película entera es una mera excusa para mostrarnos una serie de desnudos que, mucho me temo, en la versión consumida por un servidor están ligeramente amputados.
El director, Emilio Vieyra, fue detenido junto con una de las actrices porque los pillaron “in situ” filmando una de estas escenas de desnudos en una Argentina en la que todavía no se podían mostrar “mamellas”.
Vieyra permaneció en activo, dirigiendo títulos de variado pelaje, hasta su fallecimiento en 2010.
"Placer Sangriento" tiene ¿la suerte? de ser una de tantas películas de las que Quentin Tarantino ha copiado; en este caso, la imagen de Uma Thurman con una jeringuilla en el pecho de "Pulp Fiction". En la peli reseñada, es una especie de firma que usa el asesino.
"Something Weird video" la editó en programa doble junto con "La horripilante bestia humana", siendo esta la de relleno.
Bastante malilla.
lunes, 15 de noviembre de 2010
AL FILO DEL TERROR
Esta ha sido la “big surprise” de las mierdas Mexicanas de los años 90 por lo que a mi respecta, no en balde "Something Weird Video”, distribuidora yanqui que aboga por lo bizarro y lo exótico, tiene una edición de esta peli… eso sí, en dvd-r (es largo de contar).
Se trata de una película retorcida y perturbadora, cuya cutrez ayuda, de modo involuntario, a que sea aún mas sórdida si cabe. Por ejemplo, sin venir demasiado a cuento, en la escena que Griego descuartiza a un muñeco, este sangra a lo burro. Bien, he visto muchos descuartizamientos en el cine, de todas las maneras y tamaños, de niños y mayores, de chicas guapas y también feas… pero pocas me han producido tan mal rollo como esta.
Claro que por otro lado, si hay un par de escenas de mal rollo, rápido aparece otra de diálogo con unas frases tan tontas y ridículas que te tienes que reír a la fuerza. Se alcanza ese tono festivo de las películas malas, y mientras esperas el siguiente despropósito divertido, aparece otra escena en la que Griego golpea a su hija con el cinturón y te vuelve a entrar el mal cuerpo. Toda una montaña rusa de sensaciones.
Los muñecos que el ventrílocuo usa son unas réplicas casi exactas de los actores enanos que les interpretan cuando cobran vida. El hecho de que sean réplicas no deja de parecerme acertado, porque se logra que cuando los muñecos aparecen en escena, cueste diferenciar los de verdad de los de mentira, cosa que también ayuda a todo lo perturbador del asunto.
Insisto en lo de “perturbador” del asunto, porque las intenciones de este villano que es Griego son de lo más retorcido: como calibra que, al ser viudo, nadie piensa que tiene una hija, y para que el mundo no lo sepa, ni sospeche que esta es el muñeco que utiliza, la secuestra en su casona de campo, con su cuñado como cariñoso y cobarde guardián, al que se le dará muerte por permitir que la niña reciba la visita de una amiguita suya. Amiguita que, por otro lado, acabará encerrada en el sótano junto a la propia hija de Griego, y junto a los muñecos. Una crueldad con la infancia que si un juez español supiera de la existencia de esta película, mandaba encerrar a su director, aunque para ello tuviera que sacarle de la tumba.
Obviando algunas chabacanerías normales dentro del cine de serie Z, no es de extrañar que "Al filo del terror" sea del todo efectiva, entretenida y con un buen sentido del ritmo. Más si tenemos en cuenta que su director, Alfredo B. Crevenna, empezó a hacer cine prácticamente en la adolescencia durante los años 30 y dejó de hacerlo en los 90 a los ochenta y tantos, y no siguió porque se murió. Esta, sin ir más lejos, es una de sus últimas películas, pero en esos sesenta años dedicados a hacerlas dejó algunos títulos muy populares como "La mano que aprieta", "Los asesinos del karate", así como muchos de los mejores títulos de “El Santo” o “Blue Demon”.
Muy recomendable, divertida, rara y malsana.
martes, 31 de diciembre de 2024
CHAINED GIRLS
Producida por el inefable George Weiss, uno de los gerifaltes de cine de explotación y serie Z más relevantes de los años 50 y 60 —cuyas artimañas se encargó de mostrar al mundo convencional Tim Burton en su master piece “Ed Wood”—, mentor y padre espiritual del matrimonio formado por Michael y Roberta Findlay y popular por producir nada menos que “Glen or Glenda” entre otras cintas del considerado peor director de la historia, “Chained Girls” se sirve del falso documental (y la falsa cámara oculta) para mostrar el decadente y oscuro mundo del lesbianismo, pintando esta tendencia sexual poco menos que como una enfermedad mental. Su intención es aleccionar al respetable sobre lo perniciosas que pueden llegar a ser las prácticas sexuales entre mujeres, comparándolas con las ya de por sí aberrantes prácticas homosexuales entre caballeros, y situándolas un peldaño por encima en el escalafón de lo aberrante. Según el fuero de “Chained Girls”, si lo de los maricas clama al cielo, lo de las lesbianas es ya directamente obra del mismísimo diablo.
Por supuesto, con esta ideología conservadora por bandera, en realidad la película no tiene ninguna moralidad y cualquier acusación no sirve más que para filmar toda suerte de situaciones sexuales entre señoritas, con fragmentos que rozan la ciencia ficción como aquellos en los que un grupo de lesbianas viola a otra pobrecilla que se está iniciando en esta inclinación sexual. Todo ello visto hoy resulta muy naif, inocente y tontorrón, consiguiendo, al menos por la parte que me toca, una buena ristra de risotadas. Pero en plenos años 60 este era material bien duro. La voz en off se encarga de explicarnos lo que estamos viendo, o de exponer una suerte de estadísticas —afirmando cosas como que el 90% de las lesbianas mayores de 40 practica el sexo más veces a la semana que las lesbianas de 20— que más que escandalizarnos provocan nuestra hilaridad.
La película sería exhibida en cines de tercera regional donde la visionarían el público de pajilleros habitual de estos subproductos, para pronto ser olvidada y, ya en los 90, rescatada en formato doméstico para los coleccionistas y cinéfilos inquietos por parte de "Something Weird Video".
“Chained Girls” es una de tantas películas que se estrenaron en su momento del mismo rollo, pero tiene especial gracia, porque se recrea en actitudes totalmente inventadas que muestra como reales. Y puesto que el visionado apenas dura una hora, no se hace cuesta arriba.
El director, Joseph P. Mawra, tiene una escueta filmografía, con films al servicio de Weiss, en los que prácticamente no se sale de los parámetros marcados por “Chained Girls”, dejando para la posteridad clásicos como “White Slaves in Chinatown” o algunos títulos de la célebre saga de films sobre bailarinas "burlesque" “Olga”. Vista una vistas todas.
sábado, 4 de mayo de 2013
LA IGLESIA DE SATÁN
Que gran sorpresa me llevé, en uno de esos establecimientos
que venden dvd´s tiradísimos de precio, cuando vi que el documental “Satanis,
the devil´s mass”, un documental de culto sobre la famosa Iglesia de Satán,
engañabobos creación del llamado “Papa negro” Antón Lavey, que incluso logró
tener como miembros a entes influyentes
de la farándula Hollywoodiense, estaba editado en nuestro país, en su versión
doblada. La gracia está en que venía dentro de una colección de documentales
sobre “lo desconocido”, bajo el título de “La Iglesia de Satán”, vendiéndonoslo
como un documental respetable de esos de la BBC.lunes, 20 de enero de 2020
MY BABY IS BLACK
Una joven estudiante blanca da a luz un niño negro. De esta
forma la acción nos trasladará tiempo atrás y veremos cómo la chica conoce a un
estudiante negro en la facultad de medicina, cómo se enamora de él y tienen
relaciones sexuales (mostradas de manera figurada enseñándonos, el encuadre,
unas fruslerías como pueda ser un cañito de agua que se derrama sobre el
asfalto, el vaivén de unas llavecitas, para sugerir al espectador que los
protagonistas están follando). Por supuesto, estamos a principios de los años
60 y esta relación traerá cola en el entorno social y familiar de la chica, que
no ve con buenos ojos que esta salga con un negro.
La gracia está en que la película pasó sin pena ni gloria
por salas francesas, pero fue adquirida en algún mercado de cine por
despiadados distribuidores americanos que operaban mayormente en autocines y salas de mal vivir. La película
sufrió un nuevo montaje, fue doblada, se le puso un nuevo y más explícito
título, “My baby is black”, y se convirtió en una pieza exploit que se vendía alterada, como si fuera una película terrible
sobre una mujer que tiene un niño negro no deseado. Y eso se consigue tan solo
haciendo que la escena final, en la que la mujer blanca trae un niño negro, sea
colocada al principio a modo de prólogo, dando lugar este nacimiento a unos
títulos de crédito un tanto inquietantes. Después de eso, la película
transcurre con normalidad. El resultado de este desbarajuste es que la película
se estrenó y pasó aún más inadvertida en el circuito de autocines que en las
salas de arte y ensayo francesas, puesto que se trataba de una película
demasiado light y convencional para lo que el público del Drive in demandaba.sábado, 12 de diciembre de 2020
I WAS FLESH GORDON
Sí, Williams es el rubiales que dio vida a la parodia sexy del famoso personaje de comics en "Las aventuras de Flesh Gordon", uno de esos supervivientes de la meca del cine que hacen de todo con tal de pagar las facturas sin tener que abandonar el "show business", y a los que ya mencioné en la reseña de este otro libro (en el que, por cierto, se comenta que Williams acabó convertido al cristianismo, cosa que el actor no toca en ningún momento en su obra ¿?). Nos cuenta sus primeros pasos en la vida, su llegada a la meca del cine, repleto de sueños, y cómo se metió en las mallas de "Flesh Gordon", detallando el rodaje y las consabidas anécdotas. Cuesta creer que recuerde tanto tan bien, pero habrá que confiar en su palabra (y la de Derek McCaw, uno de esos gurús del frikismo online que le echa un cable en la empresa).
Sin embargo, y contra todo pronóstico, realmente el libro no comienza a disfrutarse hasta que termina el rodaje de "Las aventuras de Flesh Gordon" y Williams se ve obligado a buscarse las habichuelas. Es aquí donde las cosas se ponen interesantes de verdad, narrándonos su paso por el porno pre "chic". Cuando él y Bill Osco visitaban tugurios de dudosa legalidad para entregar sus nuevas producciones, películas guarras de quinta regional, cutres hasta el delirio, que dirigían Howard Ziehm y/o el mismo Jason Williams bajo seudónimo, pero cuya paternidad Osco se atribuía desvergonzadamente. Muchas acabaron en las arcas de "Something Weird Video", como cruda muestra del peor "grindhouse" pajillero de la época.
En esencia, Jason Williams es como todos. Un tipo que ansiaba el éxito, lo intentó innumerables ocasiones, apunto estuvo de alcanzarlo a pesar de las inclemencias (muy dura la anécdota sobre el rodaje de "Deadly Hero", película que iba a co-protagonizar y acabó convertido en el criado de uno de los actores principales) para, finalmente, irse todo al garete... por culpa de los tejemanejes de Bill Osco, que arrasaron con la reputación de ambos.
Luego, ya lejos de su ex-socio y ex-amigo, Williams aún tuvo tiempo de verse inmerso en productos tan singulares como "Time Walker", pero la verdad es que dedica muy poco espacio a esta etapa y es una lástima, habría molado saber más.
Con todo, "I was Flesh Gordon" es un libro la mar de entretenido, no demasiado tocho y que mejora a medida que te acercas al final.
Recomendado.
lunes, 24 de febrero de 2020
BLACK IS BEAUTIFUL, AFRICANUS SEXUALIS
viernes, 24 de junio de 2022
SEX AND THE SINGLE VAMPIRE
La verdad que el soft más tedioso, al igual que nuestras clasificadas “S”, no tienen mucho sentido una vez legalizado el porno hardcore, es decir, sirvieron en su momento para que el público se masturbase viéndolas y con el porno convencional estas pasaron a un segundo plano siendo poco menos que un sucedáneo. Y es que son todas muy malas y con nulo valor cinematográfico más allá del mero hecho de sus existencias. “Sex and The Single Vampire”, también editada en su momento bajo el título de “Dracula, The Dirty Old Man” por la gente de Something Weird Video, no es especial en absoluto y las escenas de folleteo —en las que no hay folleteo— son de lo más aburridas y anti libido que se puede echar uno a los ojos, sin embargo lo que la hace diferente son los toquecitos de comedia, muy dicharachera y simpática —con sus momentos de slapstick incluidos— por parte de John Holmes que en esta película es más actor que follador. Te ríes, sobre todo con las continuas blasfemias que suelta el personaje (acreditado como Conde Spatula) y con sus idas y venidas por la destartalada casa que le sirve de mansión. Más allá de eso, y el chiste final con el que personalmente me muero de risa, nada, únicamente valor antropológico.
Junto a Holmes en el reparto tenemos a Sandy Dempsey, prometedora actriz que hubiera despuntado en el porno legal de no haber fallecido a los 25 años justo antes de que este se legalizara en los USA. Le dio tiempo a hacer unas cuantas películas sucias a medio camino de todo eso.
Dirige Monduck Freezer. Obviamente se trata del seudónimo de alguien, pero al ser “Sex and The Single Vampire” una película prácticamente clandestina de la que apenas hay info, váyanse ustedes a saber quien se ocultaba tras este estupendo nombre.
lunes, 27 de enero de 2020
THE ABNORMAL FEMALE
Clásico “sexploit” de
alto contenido sexual para la época, rozando el “soft”, que con pocos
medios y enfocado como una especie de documental pedagógico, sirve para mostrar
la mayor cantidad de numeritos eróticos posibles. Así, tenemos una voz en off
—la de un psiquiatra— que va narrando las diferentes filias sexuales de algunas
de sus pacientes, dando su punto de vista como médico y dejando a la mujer en
muy mal lugar puesto que, una simple lesbiana, es una mujer completamente
desprovista de sus facultades mentales en esta película. Y a modo de flashback
mientras lo explica, vemos desde mujeres que se excitan dando de hostias a los
hombres, hasta mujeres que optan por los tríos o por el sexo con otras mujeres.
La película se excusa de tanta depravación y el espectador se pone las botas.
Vamos, una estrategia comercial muy de la época
y que bajo un halo de moral, se muestra de todo. Esta en concreto es muy
subidita de tono y, ciertamente, cuenta con señoritas anormales muy jamonas.
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