Marco Ferreri es un director de los que podríamos considerar clásicos (suyas son “El pisito” o “El cochecito”) con películas académicamente impecables de impepinable prestigio a nivel internacional. A mí, a rasgos generales, me gusta mucho. Sin embargo, se obvia, también internacionalmente, que se trata de un director tan irregular, que, si cogemos la totalidad de su obra, y en una balanza depositamos a un lado las películas buenas y al otro las malas (o rematadamente malas) de su filmografía, van a pesar estas últimas por encima de las obras maestras, lo que numéricamente convierte a Ferreri en un director malo. Sin embargo, el mundo prefiere recordarlo por la docena de películas buenas (muy buenas, intachables) que rodó durante su carrera. Ojito con decir en según qué círculos esto que digo.
Pero, por encima de la calidad de su obra, destaca la personalidad de todas y cada una de sus películas. Las buenas, porque son incuestionablemente buenas, las malas porque, además de ser muy extrañas, son inconfundiblemente “ferrerianas” y, como además nunca se habla de ellas, yo creo que es el momento de reivindicarlas.
Olvidémonos de “La gran comilona” y de los títulos que todos conocemos; “I Love You”, de la más decadente etapa de Ferreri, mediados de los ochenta y primeros noventa, es probablemente su película de la que menos se habla, y, probablemente, también de las peores. Yo la definiría como curiosa. Aunque cuesta entrar al trapo, al final toda esta locura acaba teniendo cierta gracia.
Cuenta la historia de un individuo de clase media francesa que, harto de relacionarse con el sexo femenino de manera un tanto traumática, un buen día se encuentra un llavero con la efigie de una mujer que, cuando él le silba, el llavero dice “I Love You” y eso le encanta, tanto que termina enamorándose del llavero. Las cosas se irán poniendo tensas cuando alguien, de vez en cuando, le silba al llavero y este le responde con otro “I Love You”. Los celos se apoderarán del protagonista hasta conducirle a la locura.
Una película intencionadamente surrealista, pero tonta, rara y especialmente mal rodada y montada. Y con un tono tan europeo que casi parece una parodia. Es el acercamiento de un excéntrico como Ferreri a la modernidad europea de mediados de los ochenta; algo que le queda demasiado lejos.
Lo bueno es que tenemos aquí a un Christopher Lambert recién salido de su debut en Hollywood con “Greystoke, la leyenda de Tarzán, Rey de los monos”, volviendo a la madre patria para rodar una co-producción franco-italiana de presupuesto más bien tirando a bajo. Casi a su vez, rodaba “Los Inmortales”. El caso es que, durante su estrellato en USA, nunca dejó de participar en toda suerte de películas europeas de presupuestos medios, saltando de una a otra y alterando su nombre según nacionalidad del film, era Christopher Lambert en las americanas y Christophe Lambert en las europeas. Y el caso es que, Lambert, espantoso actor donde los haya, mientras que en las yankis acaba siendo resultón, en las europeas, muchas veces dirigido por directores de postín, se evidencia lo malo que era en realidad. En “I Love You” se nota especialmente. Todo un alarde de inexpresividad y atolondramiento interpretativo. Por momentos parece que da vida a un discapacitado.
En el reparto le acompañan actores clásicos del cine franchute como puedan ser el también internacional Jean Reno o Eddy Mitchel ("Frankenstein 90").
Es una película de Ferreri, pero el cutrerío de esta compite con cualquier “serie B” de saldo y, al margen de que en cierto modo “I Love You” es una comedia pretendidamente rara, hay que sumarle las dosis de comedia involuntaria que también la hay. El resultado, en cualquier caso, es desconcertante. Pero, por el motivo que sea, acaba funcionando.
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martes, 4 de noviembre de 2025
miércoles, 21 de diciembre de 2016
LOS FOTOCROMOS DE "LOS INMORTALES III"
Siguiendo un poco la estela comenzada en nuestro podcast, continuamos con el ocaso de Christopher Lambert (O Christophe Lambert), esta vez en forma de fotocromos, y con las secuelas de una película que nunca debió haberlas tenido.
Les dejo con los fotocromos de "Los Inmortales III".
Les dejo con los fotocromos de "Los Inmortales III".
jueves, 23 de enero de 2014
BLOOD SHOT
Un grupo terrorista islámico, planea un ataque mortal contra
los estados unidos, con una especie de bomba que acabará con el país entero.
Una organización Gubernamental, tiene contratado a el ultimo vampiro vivo (que
luce exactamente igual que el “Nosferatu” de Murnau) para luchar, con bastante
éxito, contra las amenazas terroristas. Cuando es enviado a combatir esta nueva
amenaza islámica, este es interrumpido por un poli atormentado que sabe de la
existencia de este vampiro, y lo único que quiere es matarlo. Por mucho que
este “Nosferatu” le explica que está de parte de los buenos y que nunca va a
morder a nadie porque él es el ultimo vampiro y no quiere convertir a ningún
humano, el poli no se lo cree, y comienza la pelea del gato y el ratón.
Mientras veía “Blood Shot”, con todo ese rollo “chaning” de “Vampiros contra Talibanes” y demás, por
un lado me repugnaba el rollo “cool” que destilaba la película, y por otro,
viendo lo absolutamente comiquera que es, pensé, que igual estaba basada en
algún cómic, y buscando info, descubrí que hay uno titulado “Bloodshot” y cuyo
protagonista es una suerte de humanoide con aspecto extraño y que porta sendas
pistolas en las manos, igual que nuestro “Nosferatu”, pero no tiene nada que
ver con la película, más allá de la inspiración o, yo diría, el posible plagio.
Se trata –una vez más- de una película cuyo director se ha
basado en su propio cortometraje. El director Dietrich Johnson, rodó en 2002,
un corto con la misma premisa y tras conseguir algo de dinero, tres
millones de dólares (lo que para una producción yankie es una mierda), decidió
rodar a lo grande el largometraje. Una cantidad que no está mal para una
película independiente que tras ser estrenada en un par de festivales, acabará
en las estanterías de los video clubs (que en USA, todavía de usan (ja!)), pero
que me hace pensar lo muy en crisis que está el sector cinematográfico en
general, cuando en una película, más o menos barata, se cuenta con la presencia
de viejas glorias (como pasaba en “Sanitarium”) y lo bajos que han de estar sus
caches, porque el resultado final de la película, tampoco dista demasiado de
algo un poco más sofisticado. Aquí tenemos a Brad Dourif, absolutamente
desternillante como lider terrorista Islámico (hay que recordar, que aunque
Dourif se hizo popular poniendo la voz a un muñeco, iba para actor de carácter
tras “Alguien voló sobre el nido del cuco”), tenemos a Lance Henricksen como
jefe de la organización Gubernamental
anti-terrorista, y tenemos a Christopher Lambert como Presidente de los
estados unidos.
Lo primero que destaca de la película es el ritmo. Muy
dinámica, no en el sentido “Videoclipero” de la palabra, aquí hay pocos planos,
no como esas cosas que te meten 100 planos por segundo y no te enteras de nada.
Es arrolladora, empieza con acción, sigue con acción y termina con acción, y
aunque entre escena y escena hay otras tantas con diálogos, estos no son
eternos como suele pasar en las películas de
presupuestos similares. Eso sí, la sangre, que hay mucha y muy fluída,
es en C.G.I. barato, y yo odio el C.G.I., y más aún si este es barato.
Por otro lado, eso de “Nosferatu” cargándose a terroristas,
es demasiado postmoderno para mi gusto, muy de “Grindhouse” (de este pasa
subnormales), y el visionado lo comencé con asco, pero según avanzaba la
película, por el estilo, me di cuenta de
que el director no trataba se ser tan chanante como Robert Rodríguez y demás,
si no que estaba haciendo una película totalmente comiquera, como ya he dicho
antes. A parte de ser completamente deudora de la “Acción fantástica” de los
noventa. No hay mucha diferencia entre “Blood Shot” y el primer “Blade”.
Por otro lado, habrá quien detecte, en su visionado, sutiles
toques de comedia negra, y más en lo concerniente a las escenas de los
terroristas. Y es que en realidad, la película trata de ser una comedia, discreta,
pero comedia al fin de al cabo, Y creo que el director, consigue todos sus
propósitos.
Lo bueno es que la película, es lo que es, no pretende ser
algo que no le corresponde, y encima hay
que reconocerle a la autoría cierta originalidad.
Lo malo es que no es ni entretenida del todo, ni aburrida
como para desecharla. Dejémoslo en interesante. Y en “fast food”.
Así mismo, mientras escribo esto, yo no se si la película me
ha gustado o no. La vi, la seguí con interés, acabó y me quedé igual.
Pero desde luego, no es una mierda infecta como cabía
esperar.
Mi veredicto es que es rara e interesante, y que no pasa
nada por que la descubran.
jueves, 1 de marzo de 2012
GHOST RIDER, ESPÍRITU DE VENGANZA
Jamás pensé que iba a ver en el cine una película del universo Marvel tan espantosa. Porque GHOST RIDER, ESPÍRITU DE VENGANZA es con mucho, la película más cutre, chabacana, aburrida y cenutria, no ya de las películas de Súper héroes, si no de todas las que produce Columbia.Han tenido que pasar dos días de reflexión tras verla, para llegar a la conclusión de que si, es mala de pelotas, pero también es una regresión al cine de Serie B en pantalla grande. Me explico: GHOST RIDER 2, a pesar de haber sido estrenada con todos los honores, está planificada y rodada como si fuera un producto directo para video club, solo que sale Nicolas Cage.
La primera era más o menos un producto mainstream, que te puede gustar más o menos, pero un producto comercial al fin de al acabo. La secuela, salvo por la presencia de Cage, ha prescindido de estrellas, traslada la acción a Europa del Este, y hace que Johny Blaze pierda sus poderes, reduciendo así las apariciones del Motorista Fantasma, solo para reducir costes. Recuerda mogollón al rollo “Cannon”. Es más, la persona que vino conmigo a verla, me aseguró que le recordaba al CAPITAN AMÉRICA de Albert Pyum, y no iba mal encaminado.
Pues que quieren que les diga, a mí todo ese rollo, me parece maravilloso. Y me lo parecería aún más, si no fuera porque la película es tan coñazo…pero, gracias a Nicolas Cage, su rostro hinchado, y su ausencia de bisoñé, sumado a la aparición estelar de Christopher Lambert con la cara toda tatuada y las sobreactuaciones de ambos, me eché unas risas de las que hacen época. Y esa sensación de “no me puedo creer que esté viendo una mierda tan grande” durante todo el metraje, hacen que GHOST RIDER 2, no sea una película que yo me compre en DVD como si que hice con la primera, pero si que sea una película a la que cogerle cariño, porque en si misma, es un regreso al cine de bajo presupuesto de los ochenta. Ni “Nu image”, ni “Milleniun Films” ni pollas, GHOST RIDER 2, consigue ser el equivalente a las pelis de Chuck Norris en la época actual, y sin pretenderlo.
Risibles, sobretodo: A) El par de chistes metidos con calzador – El motorista meando fuego, girándose para mirar a cámara y sonreír al espectador, es de vergüenza ajena- B) El malo de la función en particular, y sobretodo, haciendo crítica velada de los pastelitos Bimbo. C) La cantidad de dibujitos con voz en off que cuelan para rellenar metraje. D) el repelente niño, y E) Los escenarios naturales para ahorrarse pasta.
Por lo demás, El C.G.I es pasable (mola mucho que cuando el motorista está en llamas, la chupa de cuero burbujea por el calor… aunque cuando coge a un ñiño en brazos y se lo acerca al rostro, este ni se queme), el montaje dinámico, y nada más.
¿La sinopsis? Buuuuf¡¡ no me apetece contar de que va la peli, pero el argumento es estúpido a más no poder.
¿Seguro que en USA esto no ha salido directamente en DVD?
Dirigen el despropósito Neveldine /Taylor, tanden que dirigiera también las dos pelis de CRANK y GAMER.
Seguramente la peor película de la década, y dudo que alguien lo pueda superar, al menos en circuitos mainstream. Y eso “Es bueno”.
martes, 9 de abril de 2013
ALIEN NACIÓN
Con toda la nostalgia ochentera que hoy día impregna hasta las putas piedras, y lo que mola reivindicar todo "blockbuster" de la década calificándolo casi de arte a pesar de que en su estreno no recibiera más que palos por parte de la miserable crítica, resulta extraño que "Alien Nación" siga estando tan olvidada. Fue un éxito (aunque no sé si modesto o no) y en general no especialmente mal tratada por los gacetilleros de siempre. Sin embargo, nadie parece recordarla, ¿tal vez por pertenecer a la segunda mitad de la década de oro (concretamente 1988)?, ¿tal vez porque su reparto no tiene ningún actor realmente característico de aquellos entonces?. Ni idea. Pero así es.
Estamos en 1991. Hace tres años que los extraterrestres llegaron a la tierra y desde entonces que luchan por integrarse, a pesar de que el 90% de los humanos los tratan con desprecio (y los llaman "escorias"). El prota es un poli que una noche se cruza en un tiroteo entre marcianos, en el que fallece su negro compañero. Decidido a hacerle justicia, y convencido de que la movida no es un crimen casual y que hay algo más oculto en la inaccesible sociedad alienígena, se junta con el primer detective venido del espacio muy a su pesar (porque no hace falta decir que los odia a muerte). Obviamente, a medida que van investigando y descubriendo, nace entre ellos una fuerte amistad. La cosa gira en torno a una droga super-chunga a la que los visitantes fueron adictos en el pasado y que un empresario de renombre intenta recuperar para lucrarse. Algún crítico sesudo dirá que la peli es una metáfora sobre el racismo y la integración... y sin duda, lo es... pero vamos, no creo que ello sea muy importante ni aporte nada.
"Alien Nación" entra de lleno en la lista de "películas que funcionan incondicionalmente". Da igual cuando las ves, a qué hora y en qué condiciones... nunca aburren, siempre entretienen. Vamos, son muy agradecidas. Están bien hechas y entran con facilidad, combinan géneros alegremente y con ingenio, incluidas las nunca irritantes gotas de comedia. En fin, que sí, coño, que la puta peli está muy bien... no saltarás en la silla, pero tampoco bostezarás. Es infaliblemente correcta y está trufada de detalles para el recuerdo.
Naturalmente, si no fuera por el "elemento marciano", en esencia se trataría de otra "buddy movie" más, con sus tópicos y sus fórmulas: el poli duro y el poli correcto que primero chocan, pero luego se hacen super-amigos tras una charla íntima que, gracias al alcohol, sirve para que uno se abra al otro y crezca el afecto mutuo. Al final, habrá sacrificio por parte de uno de los dos, y a partir de ahí, pues como decía la canción, amigos para siempre. Si esto ya sienta bien, más lo hace cuando surgen las típicas, curiosas y divertidas diferencias culturales y las fricadas, por ejemplo: Los marcianos se emborrachan con leche agria, comen carne de castor cruda, al parecer tienen los testículos en un costado, el agua de mar es como ácido para ellos (mi favorita), etc, etc. La guinda la pone el temible efecto de la droga que consumen y, claro está, el clímax final, con el malo recibiendo una sobredosis que lo muta en un monstruo de fuerza tremebunda.
Uno de los productores es Gale Anne Hurd, de lustroso y espectacular curriculum que, básicamente, incluye todos los clásicos de James Cameron, con quien estaba casada. Ello explica que, por lo visto, el director de "Terminator" metiera mano-no-acreditada en el guión de "Alien Nación". El escribiente oficial es Rockne S. O'Bannon que, a pesar del apellido y de su interés en la ciencia ficción, aparentemente nada le une al mítico Dan O´Bannon. El director, Graham Baker, vivía aquí su momento de gloria tras dirigir la tercera entrega de "La Profecía", luego no pudo mantener el nivel y su carrera se acabó en 1999 con "Beowulf, la leyenda", vehículo para Christopher Lambert con fama de ser un auténtico mojón.
En cuanto al reparto, y junto a los protas, un carismático James Caan y Mandi Patinkin maquillado (en aquella época popular por su papel en "La princesa prometida"), encontramos varios rostros curiosos ocultos tras el látex (cortesía de los chicos de Stan Winston Studios). Es casi como un juego el ir reconociéndolos. Personalmente me quedo con el malote, Terence Stamp, y también con los secundarios, muy de su década, Kevyn Major Howard (el rubito histérico de "Yo soy la justicia", "Impacto Súbito" o "La chaqueta metálica") y Brian Thompson (el psycho de "Cobra" o el "Renfield" de la fallida "Noche de miedo 2", entre muchas otras de segunda y tercera regional). Tampoco podemos ignorar a Leslie Bevis, que tenía un papel tirando a pequeño, pero reconocible por algún mítico chascarrillo, en "Spaceballs, la loca historia de las galaxias". Ya sin maquillaje, localizamos a Peter Jason, habitual en la etapa más actual de John Carpenter. ¡Ah!, en tareas de ayudante de dirección figura el turbio Newt Arnold, futuro responsable de "Contacto Sangriento".
Ojo al gag que nos muestra la marquesina de un cine donde se proyecta "Rambo 6". Hagamos cuentas... ¿"Rambo 6" en 1991?, en lo primero se pasaron (por los pelos, ahora se anuncia un posible "Rambo 5") y en lo segundo, se quedaron cortos.
"Alien Nación" nunca tuvo una secuela cinematográfica, pero sí dio pie a una serie de televisión considerada de culto. Tanto que, cuando la cancelaron, aún esputaría unos cuantos telefilms de bastante renombre. Un caso muy curioso.
En fin, que la recomiendo alegremente.
Estamos en 1991. Hace tres años que los extraterrestres llegaron a la tierra y desde entonces que luchan por integrarse, a pesar de que el 90% de los humanos los tratan con desprecio (y los llaman "escorias"). El prota es un poli que una noche se cruza en un tiroteo entre marcianos, en el que fallece su negro compañero. Decidido a hacerle justicia, y convencido de que la movida no es un crimen casual y que hay algo más oculto en la inaccesible sociedad alienígena, se junta con el primer detective venido del espacio muy a su pesar (porque no hace falta decir que los odia a muerte). Obviamente, a medida que van investigando y descubriendo, nace entre ellos una fuerte amistad. La cosa gira en torno a una droga super-chunga a la que los visitantes fueron adictos en el pasado y que un empresario de renombre intenta recuperar para lucrarse. Algún crítico sesudo dirá que la peli es una metáfora sobre el racismo y la integración... y sin duda, lo es... pero vamos, no creo que ello sea muy importante ni aporte nada.
"Alien Nación" entra de lleno en la lista de "películas que funcionan incondicionalmente". Da igual cuando las ves, a qué hora y en qué condiciones... nunca aburren, siempre entretienen. Vamos, son muy agradecidas. Están bien hechas y entran con facilidad, combinan géneros alegremente y con ingenio, incluidas las nunca irritantes gotas de comedia. En fin, que sí, coño, que la puta peli está muy bien... no saltarás en la silla, pero tampoco bostezarás. Es infaliblemente correcta y está trufada de detalles para el recuerdo.
Naturalmente, si no fuera por el "elemento marciano", en esencia se trataría de otra "buddy movie" más, con sus tópicos y sus fórmulas: el poli duro y el poli correcto que primero chocan, pero luego se hacen super-amigos tras una charla íntima que, gracias al alcohol, sirve para que uno se abra al otro y crezca el afecto mutuo. Al final, habrá sacrificio por parte de uno de los dos, y a partir de ahí, pues como decía la canción, amigos para siempre. Si esto ya sienta bien, más lo hace cuando surgen las típicas, curiosas y divertidas diferencias culturales y las fricadas, por ejemplo: Los marcianos se emborrachan con leche agria, comen carne de castor cruda, al parecer tienen los testículos en un costado, el agua de mar es como ácido para ellos (mi favorita), etc, etc. La guinda la pone el temible efecto de la droga que consumen y, claro está, el clímax final, con el malo recibiendo una sobredosis que lo muta en un monstruo de fuerza tremebunda.
Uno de los productores es Gale Anne Hurd, de lustroso y espectacular curriculum que, básicamente, incluye todos los clásicos de James Cameron, con quien estaba casada. Ello explica que, por lo visto, el director de "Terminator" metiera mano-no-acreditada en el guión de "Alien Nación". El escribiente oficial es Rockne S. O'Bannon que, a pesar del apellido y de su interés en la ciencia ficción, aparentemente nada le une al mítico Dan O´Bannon. El director, Graham Baker, vivía aquí su momento de gloria tras dirigir la tercera entrega de "La Profecía", luego no pudo mantener el nivel y su carrera se acabó en 1999 con "Beowulf, la leyenda", vehículo para Christopher Lambert con fama de ser un auténtico mojón.
En cuanto al reparto, y junto a los protas, un carismático James Caan y Mandi Patinkin maquillado (en aquella época popular por su papel en "La princesa prometida"), encontramos varios rostros curiosos ocultos tras el látex (cortesía de los chicos de Stan Winston Studios). Es casi como un juego el ir reconociéndolos. Personalmente me quedo con el malote, Terence Stamp, y también con los secundarios, muy de su década, Kevyn Major Howard (el rubito histérico de "Yo soy la justicia", "Impacto Súbito" o "La chaqueta metálica") y Brian Thompson (el psycho de "Cobra" o el "Renfield" de la fallida "Noche de miedo 2", entre muchas otras de segunda y tercera regional). Tampoco podemos ignorar a Leslie Bevis, que tenía un papel tirando a pequeño, pero reconocible por algún mítico chascarrillo, en "Spaceballs, la loca historia de las galaxias". Ya sin maquillaje, localizamos a Peter Jason, habitual en la etapa más actual de John Carpenter. ¡Ah!, en tareas de ayudante de dirección figura el turbio Newt Arnold, futuro responsable de "Contacto Sangriento".
Ojo al gag que nos muestra la marquesina de un cine donde se proyecta "Rambo 6". Hagamos cuentas... ¿"Rambo 6" en 1991?, en lo primero se pasaron (por los pelos, ahora se anuncia un posible "Rambo 5") y en lo segundo, se quedaron cortos.
"Alien Nación" nunca tuvo una secuela cinematográfica, pero sí dio pie a una serie de televisión considerada de culto. Tanto que, cuando la cancelaron, aún esputaría unos cuantos telefilms de bastante renombre. Un caso muy curioso.
En fin, que la recomiendo alegremente.
domingo, 11 de septiembre de 2011
AENIGMA
Honestamente, no soy de los que consideran al italiano Lucio Fulci ni un maestro, ni un astro, ni un genio. Creo que los que recurren a tales calificativos se dejan cegar por el único elemento que de verdad ha hecho atractivo alguna vez el cine del caballero: el gore. Sí amigos, pertenezco a esa ralea de chavales que en los 80 fliparon -y mucho- con los desvaríos hiper-truculentos de lo que, a fin de cuentas, es su mejor y más florida etapa: "Nueva York bajo el terror de los zombi", "El Mas Allá", "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes", "Aquella casa al lado del cementerio" y "El destripador de Nueva York". De hecho, entre estas hizo otras dos producciones de horror, "El gato negro" y "Manhattan Baby", pero ninguna de ellas es recordada con fervor. ¿Por qué?, pues porque NO son tan sangrientas como las antes mencionadas."Aenigma" fue, precisamente, el "return" al horror puro de Fulci tras su fallida "Manhattan Baby" y después de probarlo en otros terrenos como la ciencia ficción, el drama, el thriller (que no "el terror" en el sentido estricto y sobrenatural del término) o la espada y brujería. En la prensa especializada franchute se le dio mucho bombo, y las fotos prometían mogollón. Pero, por supuesto, una vez disponible en los video-clubs Españoles y visionada, el hostiazo fue tremendo. De ahí en adelante Fulci no levantaría cabeza.
"Aenigma" es una mezcla de "Carrie" y "Patrick" con gotas de "Suspiria". La chica tontica e introvertida del colegio para señoritas es blanco de una broma exageradamente cruel que, tras un accidente, la lleva directamente a una camilla en el hospital, donde reposará en coma el resto de la peli dispuesta a vengarse desde el mas allá -sin saber muy bien cómo- de los que la llevaron a ese estado. Las muertes se pretenden impactantes, no por su violencia sino por su surrealismo y absurdismo, pero no cuela.
Hace unas noches atrás, y en un burdo ataque de nostalgia, intenté echar un segundo ojo a otro de los films que Fulci facturó en los inicios de su duradera decadencia, "Murderock", pero no pude con el. Seguidamente recordé "Aenigma", y decidí también darle otra oportunidad convencido de que, por mala que fuera, no podía serlo tanto. Y no, TAN MALA no es... pero le queda cerca. Ambas tienen en común una estética monótona y artificial, unos actores nivel "maniquí", horribles bandas sonoras (¿de dónde sacaría Fulci canciones tan espantosas?), gore bajo mínimos (desde luego nada remotamente próximo a sus mejores tiempos) y la habitual ausencia de ritmo que en este caso, y a falta de sangre y tripas, se torna insoportable.
Lo único divertido de "Aenigma" consiste en descubrir con qué posters las escolapias protagonistas adornan sus dormitorios: Tom Cruise en "Top Gun", Sylvester Stallone en "Rocky 3", Christopher Lambert o "Yoda". ¡Vaya tela!.
miércoles, 6 de abril de 2016
LOS FOTOCROMOS DE "UNA PANDILLA DE LUNATICOS"
Hay un tipo de comedia más ligera, más aseptica, que se cultivó a finales de los 80 y principios de los 90 ( "A mí que me registren" con Christopher Lambert, "Dulce Hogar...¡A veces!", esta) que tienen una carácteristica especial. Por un lado, ni dios se acuerda de ellas, por otro, aguantan soberanamente mal el paso del tiempo. No soportan el visionado. Digamos que tuvieron su tironcillo en el momento del estreno, y con las mismas, pasaron a ser ignoradas y olvidadas. Pues a esa hornada de peliculillas pertenece esta "Una pandilla de lunáticos" con un Michael Keaton post "Batman" que bien podía ser un reclamo por aquél entonces.
La película es una especie de parodia amable - e inconfesa- de "Alguien voló sobre el nido del cuco", totalmente respetuosa con la original, que vista hoy es un autentico suplicio. Pero sus fotocromos, están majos...
Doy las gracias por ellos a Ricar, que nunca se las doy.
La película es una especie de parodia amable - e inconfesa- de "Alguien voló sobre el nido del cuco", totalmente respetuosa con la original, que vista hoy es un autentico suplicio. Pero sus fotocromos, están majos...
Doy las gracias por ellos a Ricar, que nunca se las doy.
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