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lunes, 31 de diciembre de 2018

THE MONSTER PROJECT

La de los años 10 del presente milenio, será la  década que se recuerde en los estudios sobre cine de terror cuando se haga referencia a ese subgénero que es el “found footage”. Y es que teniendo su auge en aquellos primeros años de la década con los éxitos de “Paranormal Activity” o “The Devil Inside”, en la actualidad estamos viviendo lo que claramente es el declive del género, que habiéndose hecho un hueco  destacable en la industria cinematográfica con películas que llenaban las salas, en pleno 2018 es un subgénero que ha quedado relegado a las plataformas digitales, el pay per view y el mercado del direct to video, o lo que queda de él.  Me atrevo a decir, que lo mejor del “found footage” ya está hecho (incluso ha tenido en la comedia un segundo aliado con films como “Project X” o el cine de acción  con “Sin Tregua”) y que ya lo poco que se haga —porque ya no se va a hacer mucho más—  va a ser material de tercera categoría, carente de interés y de imaginación.  Es el caso de la película que nos ocupa, un coñazo insoportable de buenas intenciones, cuyo principal defecto es el no saber aplicar las leyes no escritas del género, amén de de atormentarnos con una duración de hora y cuarenta minutos que no parece querer acabarse nunca.
 “The Monster Project” cuenta cómo dos Youtubers se ganan su buen dinerito haciendo vídeos “found footage”  falsos para la red. Y con las miras de ampliar el negocio se les ocurre hacer una nueva serie en las que ambos saldrán a entrevistar a monstruos reales, o que al menos, ellos crean serlo. Nuestros protagonistas son escépticos. Para ello, convocan un casting de monstruos on line. Una vez seleccionados los candidatos, los congregarán en un enorme caserón abandonado en medio de la nada y comenzarán las entrevistas a lo que es un hombre lobo nativo americano, o sea, un “Skinwalker”, una demonia y un vampiro. ¿Qué es lo que pasa? Que no se trata de tarados, sino de monstruos reales, por lo que el equipo de filmación se queda atrapado con ellos en el caserón, y mientras lidian con ellos, lo graban todo.
Es imposible hacer esto peor, máxime cuando el clímax de la película dura más de una hora. Quiero decir, que en el momento en el que los monstruos se transforman ante los ojos de los protagonistas, la película ya no da descanso, convirtiéndose la acción en un asedio hacia estos por parte de los monstruos, y por lo tanto el resto de la película se desarrolla a mil por hora  y sin descanso hasta que acaba. El resultado de esto es tan incompetente, que teniendo un escenario cojonudo a tal efecto, y la cámara de vídeo en función  infrarrojos, amén de unos estupendos efectos especiales infográficos, la película se ve truncada por una inapropiada banda sonora y efectos de sonido muy estándar y de película mala de terror, que en todo momento sacan al espectador de situación. No se me ocurre “found footage” peor ambientado que este. Por lo cual, en cuanto el espectador ve que la cosa no funciona a los 10 minutos de comenzar el acoso y derribo por parte de los monstruos, se aburre, se aburre y muere (de aburrimiento). Un absoluto espanto.
Sin embargo “The Monster Project” se me antoja perfecta como muestra de lo que es hoy el “found footage” que no es otra cosa que un género muerto. Todo lo que en sus inicios era innovador y terrorífico, hoy no es más que pura repetición de una formula y una colección de clichés. Sin embargo, se seguirán haciendo algunos “found footage”, sobretodo en los parámetros de la serie B/Z por lo barato que resulta rodar un film de estas características.
Como le pasó al “Slasher”, también a finales de su década de esplendor, los 80,  ya está todo dicho al respecto. Pero fue bonito mientras duró. Como será bonito vivir el revival que a buen seguro recibirá el género dentro de unos 20 años, calculo yo.
Dirige este engendro un tal Victor Mathieu, quien habiendo trabajado de todo en el mundo del cine debuta en el largo con esto, y se pasa a la tele ipsofacto.
Malísima.

lunes, 26 de octubre de 2015

EL SANATORIO

Descubro el cine fantástico de Costa Rica –y el cine costarricense en general, que es una cinematografía aún más nueva que la Dominicana- de la mano de un subgénero al cual  los muchachos que graban este “El Sanatorio” se están tomando por el pito del sereno: El “Found Footage”.
La película se basa en una leyenda urbana real que cuenta que en un viejo sanatorio de la provincia de Cartago, se suceden fenómenos paranormales. Hay apariciones y destaca entre ellas una misteriosa monja. Un grupo de Jóvenes se planta con su equipo de grabación allí, con la idea realizar un documental… que no llegaron a terminar.
Existen dos tipos de “Found Footage”, el que se nos muestra como material encontrado de unos hechos concretos, o el que se nos muestra en forma de falso documental, que a niveles terroríficos es menos efectivo y bastante más coñazo que el anterior. El de material encontrado se presta más a los bajos presupuestos mientras que el del falso documental es propio de producciones más caras. Bien, pues “El Sanatorio” es un “Found Footage” en el que prácticamente se cuenta con lo puesto, pero que opta por la segunda opción. ¿Consecuencias? Un coñazo aberrante y un insulto al género.
Porque estos chavales  tienen en mente lanzarse a hacer una película. Es tal en ansia y tan poco el dinero del que disponen, que siendo conscientes de las bondades que ofrece el subgénero con los bajos presupuestos se abrazan a él sin ganas. Se rueda un “Found Footage” cuando en realidad lo que se quiere hacer es una película de terror de ficción al uso. Entonces cometen el error más grande – y por desgracia, bastante común-  que es tratar un material que ha de ser austero, con todos los efectismos y pantomimas posibles. El “Found  Footage”, cuanto menos muestra, más miedo da, cuanto más  consiga sugestionarnos, mejor, por eso es esencial un look lo más videoaficionado posible, y sin pixelazos. Tiene que ser realista. Miguel Alejandro Gómez, director de la película, defeca en esto que estoy explicando. No solo es incapaz de crear una atmósfera –algo que el género trae consigo sin necesidad de forzarlo artificialmente- sino que la capacidad de dar miedo de esta película no existe. Porque hace precisamente TODO LO QUE NO SE DEBE HACER en un “Found Footage”. Así, aquí no solo vemos todos los pixelazos y fallos de la grabación añadidos a la película en pos producción, también las sombras de los espectros. Hay efectos especiales y sangre y hasta vemos a la monja, que es, prácticamente, alguien disfrazado de tal con una careta monstruosa puesta. Amén de estar montada como una peli estándar y tener banda sonora, que enfatiza los momentos más terroríficos (¿?) ¡¿Pero que mierda es esta?! Todo ello, además, con los medios más cutres y chabacanos que os podáis imaginar. O sea, que se echa a perder el único subgénero que te permite la posibilidad de hacer que te cagues de miedo sin más necesidad que la de una cámara de vídeo. Y estos  se cargan eso con sus efectos especiales de mierda y las ganas de hacer una peli.
No obstante, dudo mucho que si hubieran rodado una peli de ficción estándar con esos mismo medios que contaban, les hubiera salido mejor. Sería, igualmente, una puta mierda. Deberían haberse dejado la caretita y los F/X en la escuela de cine dónde, seguramente, les enseñaron a estos muchachos a hacer este desbarajuste.
Encima, la película es irritantemente posmoderna –porque los artífices son treintañeros posmodernos de los que se la pelan con Tarantino y “Kung-Fury”- y cuando entran en el sanatorio del título, uno de ellos lo hace con una camiseta de “Los Cazafantasmas”. Lo gracioso es que allá en Costa Rica, debe ser difícil hacerse con una camiseta con el logo oficial, así que este chaval luce uno falso muy mal hecho, que provoca hilaridad. Pero la intención sigue siendo la misma ¡Posmodernismo! Aunque probablemente de esto ni ellos mismos sean conscientes. A eso añádanle unas, también, irritantes gotas de humor, que ni vienen a cuento, ni hacen puta la gracia.
Pero al señor director, y eso a pesar de las malas críticas, no le salió mal la carta de presentación que supuso “El Sanatorio” –de la que olvidé decir que está rodada en el sanatorio real de la leyenda urbana- ya que después de esto se ha convertido en el director más taquillero de Costa Rica, con el éxito que supuso su película “Italia 90” y la que es una especie de “8 Apellidos vascos” a la costarricense, “Maikol Yordan de viaje perdido”, que cuenta la historia de un paleto de rulo por Europa, y que en el momento de su estreno superó a cintas como “El Hobbit” o “Noche en el museo III” y es ya la película más taquillera de la historia en Costa Rica. Claro, que al cine en Costa Rica, no van 9 millones de personas como aquí. He consumido el trailer de este “Maikol Yordan” y jamás he visto una comedia con peor pinta en mi vida, y es que si de comedia latinoamericana hablamos, está más que claro que los reyes de la misma son los Dominicanos, quienes la llevan en la sangre.

viernes, 16 de junio de 2023

DEATH OF A VLOGGER

Se generó cierta expectación en torno a este found footage británico por parte del fandom, que por una parte decía que se trataba de una película que daba mucho miedo, y por otra, que era el equivalente actual a “Paranormal Activity”. Ni tanto ni tan calvo.
En realidad se trata de un found footage muy del montón que, efectivamente, tiene momentos de terror que funcionan (cosa esta que es más una cuestión de lo sensible que sea el espectador al formato, que de la destreza del director a la hora de generar terror. Quiero decir, que yo con el found footage he pasado miedo incluso con las muestras más mierdosas del subgénero…), pero que al final es más de lo mismo y servido exactamente igual que en otros títulos. Y, por supuesto, no le llega ni a la suela del zapato a “Paranormal Activity”. Lo único que salva de la quema a “Death of a vlogger” es cierta originalidad en el argumento.
Un Youtuber que hace vídeos misceláneos y humorísticos, en una de sus emisiones en directo hace testigo a sus espectadores de una contundente actividad paranormal. Una taza que hay en su mesa se mueve sola. A partir de ahí el tipo se obsesiona, se junta con otro youtuber especializado en la detección de fantasmas y emiten una sesión de ouija. Lógicamente los fenómenos extraños se disparan y, en consecuencia, lo hacen también las visitas. Lo bueno del asunto es que hay otra blogera que no se cree nada de lo que estos individuos hacen, investiga, descubre que están falseando los vídeos y los destapa ante su audiencia, quedando estos como unos farsantes. Sin embargo, tras el fiasco, la actividad paranormal parece continuar.
“Death of a vlogger” está montada a modo de falso documental, con entrevistas a los implicados en este caso y se va combinando con la inserción de los vídeos que los protagonistas graban, por lo que la cosa resulta un pelín más dinámica que en cualquier found footage actual al uso, menos aburrido. Y esto es de agradecer porque, dentro del género, ya está todo dicho y contado. Por otro lado es evidente que la película está hecha con palos y piedras, rodada con toda suerte de webcams —en una secuencia se usa una de esas cámaras con grabación 360º— y cámaras de vídeo intuyo que baratas, y eso genera que cuando la cosa tiene que dar miedo, lo de, solo que son momentos escasos y contados. De hecho, hay instantes que no da el pego y eso jode al espectador sobre manera… pero que no de el pego casa estupendamente con la idea de que nuestros protagonistas son unos farsantes y tienen todos los vídeos falseados.
Resumiendo, “Death of a vlogger” es un pequeño soplo de aire fresco dentro del género, pero eso no es suficiente. Da igual el empeño de su director en ofrecer algo distinto, porque estamos del found footage hasta los mismísimos cojones y esta no deja de ser una más entre miles de mediocridades. Ya pasó el momento de found footage —que tuvo 5 años estupendos entre 2008 y 2013—, sin embargo, como es una manera de proceder cómoda y barata, los cineastas independientes (y amateurs) siguen erre que erre, aburriéndonos solemnemente y buscando nuevas maneras de asustarnos utilizando toda la tecnología audiovisual posible al alcance de nuestras manos.
Dirige (e interpreta) Graham Hughes, que proviene del cortometraje y que, con un par de largos de bajo presupuesto bajo el brazo, tiene en esta película su mayor baza. Después, ha seguido con los cortos, pero dudo que, más allá de la película que nos ocupa, nada de lo que ha hecho (o vaya a hacer) pueda despertar mi interés.

viernes, 21 de febrero de 2014

EQUIPO PARANORMAL

No entiendo por qué han tenido que esperar a que pasen cuatro entregas de la saga “Paranormal Activity” para que los “spoofeadores” de turno decidan pasarle factura al “Found Footage”… porque es que en cosa de dos años, tenemos –que yo sepa- esa del título largo, “Paranormal Movie” ,”Scary Movie V” y ahora, esta “Equipo Paranormal”, que, sin ser una cosa del otro mundo, si que es, no ya la mejor comedia “Found Footage”, sino también, la mejor parodia de “Paranormal Activity”.
Ya les hablé de que el “Found Footage”, aplicado a un género contrario al de terror, no funcionaba en absoluto, y una prueba de ello, era la comedia “Project X”. Bien, pues los artífices de “Equipo Paranormal” lo saben y aprovechan lo mal que se lleva con otros géneros para llevarlo a su terreno ¿Y que hacen?  Pues hacer, más que un “Spoof”, un “Paranormal Activity” cómico, esto es, utilizar el ritmo, estructura y maneras de rodar un “P.A.” al uso. Que el bla, bla, bla, característico de los “Found Footages” les sirva para meter todos los gags soeces propios de una “Teen Movie”, y encima,  hacer que la parte de terror, aunque  muy escasa, funcione, quizás tan solo porque no te la esperas. Vamos, que algún sustillo te llevas.
Así tenemos, visto siempre a través del metraje de una cámara de vídeo (hay un personaje al que no vemos nunca y que es el que lleva la cámara) a unos latinos que comparten casa, y en una fiesta salvaje, cuando uno de los protagonistas está tan borracho que no puede ni con su alma, cree que ve el fantasma de una joven Asiática.
Cuando comprueban el material grabado (el chico lleva una cámara-casco) ven que efectivamente, hay un fantasma en esa casa, por lo que llaman a un médium que les explica que esa casa es un antiguo burdel, y que por ahí pulula el fantasma de  la “Madame” Lady Azalea, por lo que, sin querer, uno de los chicos se acaba follando al espíritu y  uno de los compañeros acaba poseído por esta “Madame”.
Bien, pues digamos que al final, la cosa funciona… o al menos durante la primera hora, ya que en el spring final, en el que el compañero de piso poseído por la puta empieza a comportarse como tal y el exorcismo al que le someten, la cosa pierde enteros en pro del humor más chabacano y poco eficaz, con la cámara  grabando de un lado a otro, sin orden ni concierto, mientras se suceden los chistes con bastante poca gracia, y se pone a la altura de cualquier “Spoof” de los hermanos Wayans, convirtiéndose en una mediocridad más de tantas que hay. Ahora, esa primera hora, merece verdaderamente la pena, como película, algún gag y algún susto.
Dirigen la cosa, y casi la llevan a buen puerto Ben Peyser y Scout Rutherfor.
Conclusión; el “Found Footage” si que puede funcionar en una comedia, siempre que esta coqueteé con el terror o el género fantástico. Y al final, “Equipo Paranormal” es mejor “Found Footage” que “Teen Movie”.

miércoles, 2 de julio de 2014

WILLOW CREEK

Ganas tenía yo de ver el debut en el “Found Footage” y, por ende, en el terror de Bobcat Goldthwait. Aunque después de ver la hipócrita “Armados y cabreados” se me borró de la cabeza la sensación de que todo lo que “Zed” toca se convierte en oro. Y no se si me he enfrentado a “Willow Creek” con esperanza o con prejuicios. El caso es que no me ha gustado demasiado la película.
Apoyándose –tanto que por momentos, diría que roza el plagio- en “El proyecto de la bruja de Blair”, Goldthwait nos presenta la historia filmada en  vídeo (sin filtro ninguno, único punto  a favor de la película) de una parejita que se adentra en las profundidades del bosque de Willow Creek, donde se rumorea que  está el Bigfoot, donde años atrás se filmaron aquellas famosas imágenes, supuestamente reales (de hecho todo el pueblo tiene establecimientos que giran en torno a este mitológico personaje como atracción), con la sana intención de, cámara de vídeo y micrófono en ristre, entrevistar a los habitantes del pueblo, quienes aseguran no haber visto nunca un Bigfoot por allí, y comprobar por sus propios medios si existe o no. Una vez acampados, se dan cuenta de que si existe tal bicho. O quizás sea otra cosa más paranormal y aterradora. Que el espectador interprete.
Bobcat Goldthwait es un tío pretencioso que va de innovador por la vida, va de autor del cine de género y aunque empezó bien, a veces no atina. Y “Willow Creek”, es un buen ejemplo de ello. Entonces, la película tiene ese tufo asqueroso de “Yo voy a hacer el mejor “Found Footage” hecho hasta ahora”. Y para ello se apoya en el de mayor prestigio. Con lo que nos cuela un plano fijo de 20 minutos de luz de cámara alumbrando a los protagonistas, cagados de miedo escuchando los ruidos que emite Bigfoot, y viendo como este menea la tienda de campaña. Lo que se traduce en coñazo.
Y no estando mal planificada del todo la película, esta no funciona por dos factores vitales. Bigfoot, tal y como la cultura popular nos lo vende, no da miedo. Brujas, demonios o fantasmas, si, pero Bigfoot, no, ergo, por mucho que gruña, menee la tienda de campaña o tire piedras a los protagonistas, el espectador no entra nunca en situación y no se asusta, ergo, se aburre. Que las escenas de mayor clímax sucedan de día, tampoco ayuda mucho a que pasemos miedo.
Pero independientemente de eso, porque podría estar bien en otros aspectos, el principal problema de la película radica en que para cuando viene lo bueno, en la recta final de la película, estamos ya hasta los cojones de la parejita, pija a más no poder, y de las escenas de transición y bla, bla, bla, a las que hay que saber coger  el punto para que luego el terror funcione. Es, probablemente lo más difícil de conseguir en un “Found Footage”, y en ese sentido, Bobcat Goldthwait, no es Oren Peli, ni ninguno de sus pupilos posteriores a los que él supervisa.
Otro problema que tiene, es que la película no se aclara. Hay dos tipos de películas de “metraje encontrado”: Las que retratan lo que vemos en una serie de cintas que se han encontrado (lo que con la era digital, esto puede ser un lío en lo sucesivo) y las que se amparan en el falso documental. Pues Bobcat nos pone todo el material de una cinta de unos niñatos que están haciendo un documental… pero que entre medias graban todo. Digamos que lo que el espectador ve, es la cinta sin editar. O sea, que en  unos momentos los actores se dirigen al espectador y entrevistan a los habitantes del pueblo, y en otros, vemos lo que les pasa entre medias, que tampoco es muy interesante, y no se puede mezclar ambos códigos del sub-género porque si. Por lo tanto, la película hace aguas por los cuatro costados.
Y es que, entre eso, el aire independiente que tiene la película (que prescinde, por ejemplo, de esos falsos errores propios del “Found Footage”) en pro de algo palomitero para público no palomitero, y que Bobcat es un director limitado si le sacamos de los palos que habitualmente toca –básicamente, la comedia indie-  esto resulta, en resumidas cuentas, un truñito.
El gachó se quería tirar el pisto, y lo que ha conseguido es uno de los “Found Footage” más aburridos, sosos y poco terroríficos que se han rodado. Y es que. moraleja: no es lo mismo un demonio o un espíritu, que un sasquatch.

viernes, 30 de diciembre de 2022

SESIÓN 1.16

“Sesión 1.16” es una más de ese tipo de películas españolas rodadas en plan semi amateur pero que se presentan al mundo queriendo aparentar ser cine de verdad. Y claro, se quedan en una medianía de escaso interés para el público en general. Porque a parte de no poseer una infraestructura mínima para llegar al público, además, por norma, suelen ser todas películas muy malas. Películas de estas, buenas, no he visto ninguna, y “Sesión 1. 16”, por supuesto, no puede ser menos.
El found footage, por otro lado, suele ser un formato cómodo y fácil a la hora de abordar una película de terror de carácter amateur porque, claro, se tira de la estética vídeo y tan solo hacen falta unos buenos infrarrojos para ambientar una secuencia en un lugar oscuro. Pero no es tan sencillo recrear un vídeo casero. Hay que tener mucho talento para que un found footage funcione y aquí el artífice de esto, Hernán Cabo, típico cortometrajista surgido de alguna escuela de audiovisuales y galardonado en secciones menores —como pueda ser el Brigadoon de Sitges, por ejemplo— de festivales de cine, de talento anda más bien justo. Tiene el suficiente, no va sobrado.
Algunos títulos americanos del género funcionaron porque, amén de simular bien el vídeo casero, había algo pasta para echarle a la producción; en “Sesión 1.16” no tendrían ni un puto duro, por lo que tenemos un vídeo casero intentando emular un vídeo casero. Esto no sería lo peor de todo en esta película.
“Sesión 1.16” nos presenta a un cura que ha tenido en el pasado malas experiencias con la ouija, así que, para alentar al espectador de que es mejor no jugar con esas cosas, nos pone unas cintas encontradas que contienen la sesión de ouija  que graban unos chavales que quieren documentarla. Obviamente algo sale mal, un espíritu (o demonio) acaba poseyendo a una de las protagonistas y se da así el festival de gritos, chavales corriendo, traqueteos de cámara e infrarrojos que son ya cliché en cualquier found footage. Además tiene un final estúpido [SPOILER] porque uno de los últimos en morir descubre en una estantería una cinta mini-DV, la pone y se da cuenta que una de sus amigas ya había hecho una sesión de ouija con anterioridad ella sola, registrando esa cinta una posesión previa…
Claro, la cinta que encuentra está etiquetada y en ella pone “Sesión 1”. O sea ¿Se supone que la chica poseída después de pasarlas putas coge la cinta en la que ha registrado la sesión, se molesta en etiquetarla a rotulador y la deja en una estantería? ¿Y que luego anima a su novio y amigos a participar en una nueva sesión? ¿Estando poseída? A lo mejor el espíritu sale del cuerpo de la chica eventualmente, me podrían decir. Y entonces vuelvo yo a preguntarme ¿Y cuando la chica no está endemoniada no hace todo lo posible para hacerle saber lo sucedido a alguien? Se ve que no, que coge la cinta en la que ha grabado su posesión y escribe en ella “Sesión 1”. Y la guarda. En fin… [FIN DEL SPOILER].
Todo esto daría lo mismo si la película fuera efectiva en algún sentido y el espectador estuviera tan cagado de miedo que no le diera tiempo a pensar en estas cosas. Pero no.
Y es que yo creo que la idea de “Sesión 1.16” es buena, es un buen material para un found footage. Y no creo que Hernán Cabo no ruede bien, al contrario, se ha pispado completamente de la fórmula del subgénero y la desarrolla punto por punto. Pero tiene un lastre muy grande que hace que una película que podía estar medianamente bien sea un bodrio de los gordos que abraza inevitablemente la comedia involuntaria: Los actores. Los actores son tan REMATADAMENTE MALOS que echan la película entera a perder. No solo porque en un intento de parecer naturales lo hagan tan mal que se note demasiado que están actuando, sino por las expresiones que utilizan o, en el caso de alguna, la obsesión por vocalizar perfectamente. Eso por no hablar de las contorsiones de la chica poseída, que claro, el cuerpo humano tiene un límite y no puede descoyuntarse… debería aterrorizarnos, pero no. O sea, que la película no se soporta por culpa de los espantosos actores. Dan grima.
Por lo demás, sería una muestra patria del género a la que le queda el canto de un duro para llegar al aprobado, no se hace especialmente aburrida y, una vez vista, se olvida para siempre, y pasará a ser una gota más en un mar de mediocridades semi amateur del puñado que se estrenan desde la entrada y aceptación del cine digital, y que pasados unos años (tal vez unos meses) no son más que una anécdota.
Eso sí, tan solo dura una hora y diez.

jueves, 18 de octubre de 2012

V/H/S

El “found footage”, tan amado por unos (me incluyo) y tan odiado por otros, factura títulos a una velocidad de vértigo, tanto para su estreno en salas como para su explotación en dvd. Ya hay una cantidad suficiente como para ser selectivo a la hora de elegir cual queremos ver, y como en todo subgénero, la cosa se llena de roñas.
Sin embargo, a título personal, no se que tendrá dicho subgénero que independientemente de la calidad y/o el tamaño de los ya de por sí baratos productos, siempre me funciona, a todos los niveles, en formas y maneras. Pero, sobretodo, es de lo poquito del terror actual que consigue ponerme los pelos de punta.
Y el fandom habla y habla de este “V/H/S”. No paro de leer tanto opiniones entusiastas, como totalmente destructivas. A mí, siendo fan incondicional del “found footage”, pues me ha gustado. Moderadamente, no me despierta pasiones como la saga creada por Oren Peli, pero lo suficiente como para tenerla muy en cuenta. Y es que estamos ante una especie de “Creepshow” del “found footage”, con su hilo conductor y episodios que se van desarrollando a lo largo de este. La película le pasa factura a cámaras espía, las típicas mini-dv, teléfonos móviles, y lo más efectivo de todo, la webcam.
Unos individuos a los cuales contratan para grabar salvajadas en vídeo, acuden a una casa dispuestos a robar una cinta VHS. Allí, descubren a un señor muerto delante de unas televisiones con niebla, y montones de cintas a su alrededor. Los vándalos deciden verlas. Cada una de ellas contiene grabaciones caseras que recogen desde asesinatos (en plan “slasher” o en plan “serial killer”), pasando por una especie de vampira hambrienta, hasta a una fiesta de Halloween en la que unos tipos son testigos de un aquelarre satánico y sus consecuencias.
Bien, está muy acertado el homenaje que se le da a las distintas tendencias narrativas del cine de terror. Me parece muy original y divertido, así como que se utilice para ello todos los formatos de vídeo casero disponibles en la actualidad. Aunque también se les puede dar una colleja a los artífices por tirar de nostalgia, y hacer que las cintas en las que somos testigos de todas estas grabaciones, sean VHS… aunque claro, para el negocio, quizás se trate de la mejor opción.
El caso es que me quedo a gusto con todos los capítulos, aunque, como siempre suele ocurrir, unos sean mejores que otros. Absolutamente con todos permanezco en tensión, y no solo disfruto de los momentos aterradores, que los hay y muchos, si no también del paliqueo y representación del vídeo casero, que es la parte que menos suele gustar a los fans, pero a mí me parece súper importante para disfrutar del terror que se nos ofrece después, pues son estas escenas y no los golpes de efecto los que contribuyen a que te lo creas.
Los capítulos se los reparten la flor y nata del cine de terror (independiente) actual, encargándose del que sirve de hilo conductor el colectivo “Radio Silence” y del resto, directores como Ti West, David Bruckner, Glen McQuaid (que dedica su particular homenaje “found footage” a la saga de “Viernes 13” cuyo segmento titula “Tuesday the 17th”), Joe Swanberg y Adam Wingard. Así, apúntese un tanto la peli, al tratarse, también, de una de amigotes para grupos de amigotes.
Curiosamente, Joe Swanberg interviene en el mejor capítulo de la película, y también en el peor. Como director es responsable de aquel contado a través de una webcam -el mejor-, y como actor, protagoniza el más flojo, dirigido por un cineasta normalmente más inspirado como es Ti West. 
Pero en general está muy bien la cosa, oigan.

lunes, 25 de febrero de 2013

30 NIGHTS OF PARANORMAL ACTIVITY WITH THE DEVIL INSIDE THE GIRL WITH THE DRAGON TATTOO

Mucho se estaba tardando, tras el incuestionable éxito del “Found footage”, incluso más allá del género fantástico (caso de “Project X”), en realizar algún “Spoof” de este, podíamos decir, nuevo sub-género. Lo chungo es que cuando se le ocurre la idea a alguno, se les ocurre a los demás de golpe, y claro, tenemos las consiguientes aglomeraciones y /o equívocos por parte del respetable a la hora de ver  la parodia de “Paranormal activity”.
Por un lado, tenemos a los "padres del género" con “Scary Movie 5”, saga creada por los hermanos Wayans, a la que a posteriori se les unió David Zucker. En esta quinta entrega, centrándose sobretodo en “Paranormal Activity”, contamos con el guión de David Zucker + Pat Proft y Malcolm D. Lee (“Todo el mundo odia a Chris”) a la dirección.
La película actualmente está en fase de post-producción.
Curiosamente, a uno de los Wayans se le atribuye el guión de la recién estrenada en USA “A haunted House” dirigida Michael Tiddes. Y a la vez que se lanza esta en salas, en video clubs lo hace “30 Nights of paranormal activity with the devil inside the girl with the dragon tattoo” de Craig Moss.
Moss es habitual de este blog. Su especialidad es sacar “Spoofs” de tercera para su explotación en vídeo (¡son “Spoofs” de “Spoofs” prácticamente!) como “Breaking wild”, película consecuencia de “Híncame el diente” que se choteaban de la saga “Crepúsculo”, o “Virgen y culpable a los 41”. Pero también ha tenido un estimable debut en la pantalla grande con “Tipo Duro”.
Igualmente, la película de imposible título que nos atañe no podía ser más oportuna.
Tomando como hilo conductor la saga de “Paranormal Activity” mezclándolo todo con “The devil inside”, le pasa factura a otras tantas ajenas al “Found Footage” como puedan ser “Batman se Alza” o “Abraham Lincolm cazador de vampiros” e incorporando al personaje principal de la saga “Millenium”.
Un par de mujeres se encuentran una cinta VHS en el garaje de su casa cuya etiqueta reza “Found Footage”, así que se ponen a verla. Su contenido muestra a una pava que dice que su padre está poseído por un demonio y va con su cámara a hacer un documental sobre el tema al hospital psiquiátrico en el que anda ingresado. Por otro  lado, como estrenan casa, su marido graba en vídeo todo el respectivo trajín. Cuando se dan cuenta de que está infestada de fantasmas.
Y la cosa empieza terriblemente bien…
Se trata de recrear las escenas más celebres de estas películas, pero llevándolo todo al terreno del “Spoof”, consiguiendo por momentos ambientar el asunto y acojonar al espectador, para que al hacer acto de presencia el fantasma, este les haga putaditas del tipo pintarle unos bigotes de gato con un rotulador,  sentarse a ver la tele y hacer zapping, para acabar el ente fumando porros y masturbándose viendo porno. Y resulta harto divertido. ¿Qué es lo que pasa? Que por cada dos gags potentes te vienen diez sin ninguna gracia, siendo el resultado final una montaña rusa con un comienzo acojonante, para que los altibajos constantes te suman en el más insoportable sopor. Y es una autentica lástima, porque a priori prometía mucho.
Luego, filmada en video como está, se pasan por los huevos las reglas del “Found Footage”, es decir, que se sirve del look de estas películas, pero está montada de manera estándar, con sus planos contra planos y demás parafernalias, sin importar un carajo ser fiel o no al espíritu del subgénero.
En definitiva, es comedia y se deja ver, pero es floja, floja, floja.
Esperaremos a ver las otras parodias paridas por elementos versados en la materia, aunque tampoco confío mucho en que sus resultados disten mucho de la explotación videoclubera, decantándome, eso sí, por la aportación de Marlon Wayans.

viernes, 10 de enero de 2020

THE LOCK IN

Una liga cristiana anti pornografía denominada a sí misma The Holy Moly, decide que una buena forma de concienciar a sus feligreses puede ser a través del cine de terror. Y como el subgénero del found footage es tomado por el pito del sereno, a la hora de abordar una película de estas características abogan por esta vía, porque es fácil, barato y si me apuran, es muy fácil hacer al espectador entrar en ambiente.
Entonces, y teniendo siempre como máxima influencia a “Paranormal Activity”,  The Holy Moly ruedan una película con la premisa de que un buen cristiano ha encontrado la grabación de  unos jóvenes que murieron en extrañas circunstancias por culpa del demonio. Y se nos muestran las imágenes de ese material encontrado. Así, vemos como un grupo de jóvenes se encuentran en una iglesia una revista porno. Al ojearla, esta deja escapar al demonio que les acosará durante su estancia en esa iglesia de la que no pueden salir.
Entonces aquí está el quiz de la cuestión; todo en torno a esta “The Lock In” apesta a basura, no solo por el mensaje anti porno tan deficiente que pretende trasmitir, sino también en el resultado de la película, un rollazo de tres pares de cojones, con unos chavales hablando entre sí mientras se recorren una iglesia y dos o tres momentos de terror. ¿Funcionan esos dos o tres momentos? Quizás yo me sugestiono demasiado a la hora de ver un found footage, porque lo cierto es que, conmigo, estos momentos han funcionado. El vídeo es un formato maravilloso para este tipo de películas y a nada que tengas un buen foco, una oscuridad total y un par de ruidos bien metidos en momentos determinados, es muy fácil conseguir cierto suspense cuando estás haciendo un found footage. Y eso es exactamente lo que le ocurre a esta “The Lock In”, que determinados momentos funcionan. Logran crear cierta atmósfera en algunos momentos (no en todos, en otros detectamos perfectamente cómo han sustraído algunos sonidos de otras películas existentes. Y se nota porque al introducir esos sonidos, la mezcla es de lo más chabacana) y entonces, con un par de golpes en el momento preciso, consiguen asustarnos, al igual que lo logran con la imagen de un niño supuestamente poseído y cuya cara, a base de CGI, austero, pero resultón, también resulta acongojante. Pero quizás es una cuestión más personal que otra cosa, porque lo cierto es que esta película sirve para que medio fandom americano y medio fandon inglés, se mofen de manera despiadada de ella.
Y es que al margen del miedo que me puedan dar a mí determinadas situaciones filmadas en vídeo, todo lo demás de “The Lock In” es una basura infecta y pordiosera. No solo por el uso insípido que se le da a la cámara de vídeo, sino porque contiene todos los clichés del género introducidos a destiempo, quiero decir, que los pixelazos, los fallos del vídeo, (fallos estos típicos de found footage, pero que en la vida real no suelen suceder) están metidos con calzador incluso en momentos que no vienen a cuento, como al principio, que un muchacho pone a grabar la cámara y la deja sobre la mesa. Ahí se ven unos cuantos drops que no deberían estar en absoluto. Continuarán apareciendo  cuando al editor mejor le convengan.
Pero sobre todo, y al margen de estas chapuzas habituales en las películas de poquísimo presupuesto, lo que es verdaderamente intolerable, es lo aburridísima que es la cosa, insoportable, ergo, si es cierto que el terror de esta película funciona en general, esto tampoco compensaría el soportar todo el coñazo de antes, durante y después.
Pero no deja de tener cierta gracia que el desencadenante de todo el mal sea una revista porno en el interior de una iglesia. Desde luego, el mensaje nos queda claro.
Dirige esta cosa un tal Rich Praytor que previamente había dirigido otra ponzoña de carácter cristiano y después un par de documentales.
Es tan mala que a su lado, el primer exploit de “Paranormal Activity” made in The Asylum, “Paranormal Entity” es una gran película entretenida de pelotas.
Caca de la vaca. Pero de la vaca loca.

viernes, 19 de febrero de 2021

LA VISITA

“La Visita” es, tras los fracasos de las últimas películas de M. Night Shyamalan, un bote salvavidas para el director que le ha permitido ganar un buen dinero y permanecer en el candelero, a pesar de que para entonces, 2015, su reputación estaba por los suelos. Luego retomaría su carrera con “Multiple” y “Glass”, pero, para cuando rodó esto estaba en las últimas. Es por eso que tuvo que financiar esta película con 5 millones de dólares que conseguiría pidiendo una hipoteca sobre su casa y, así, adscribiendo su film al género de los pobres, que es el
found footage, se embarca en una producción pequeña e independiente que, luego, para su regocijo, distribuiría la Blumhouse haciéndole ganar con su exhibición 5 veces lo invertido.
Shyamalan reconoce que le costó horrores encontrarle el punto en el montaje y que, mientras que le daba vueltas al asunto, el primer corte que realizó parecía un film de arte y ensayo. Realizó un segundo y, de este, el director aseguraba que parecía una comedia. Y cuando ya encontró una cosa medio decente, lo puso en las salas; el corte de “La Visita” que todos conocemos que tampoco le quedó muy fino, la verdad.
La cosa va de un par de críos que, aprovechando que su madre se va una semana de viaje con el novio, se van a pasar una semana a casa de sus abuelos. Una vez allí,  los abuelos se comportarán de forma cada vez más extraña y diabólica, hasta que llega un momento que los dos hermanos temen por sus vidas. Para justificar el formato found footage, uno de los dos hermanos, la niña, será una aspirante a cineasta que irá todo el rato con la cámara grabando lo que pasa. Y punto pelota.
El found footage por lo que sea, es muy efectivo y en este caso no podía ser menos, así que, con los primeros desmanes raros que se marca la abuela, lo cierto es que el espectador siente escalofríos. Parece que va a ser una película aterradora, sin embargo, después del primer comportamiento extraño de la abuela, viene otro más. Después de ese,  otro, y otro… y por repetición, el miedo que en un principio se nos ha metido en el cuerpo, acaba desapareciendo. Y cuando sucede algo realmente trascendente, esto, tiene más que ver con la escatología que con el terror. Después se acaba la película… y te deja frío.
Shyamalan, tratando de quitarse el San Benito de tramposo se marca una película donde, por no hacer el típico girito de guion propio de su cine, se despoja de todo atisbo  de imaginación y nos da una película plana, sosa y tontorrona sobre la demencia senil, amén de contar con los dos niños protagonistas más repelentes de la historia del cine. Cuando uno de ellos se pone a rapear dan ganas de meterle una hostia. Y lo hace varias veces durante toda la película.
Muy mala.
Yo tengo mucha predisposición a acojonarme con los found footage, funcionan conmigo, me autosugestiono y las paso canutas. Con “La Visita”, también… pero sólo durante 5 minutos —aprovecho para recomendar, en las antípodas de esto, la estupenda “Host” con la que sí que pasas miedo casi desde el minuto uno, porque se deja de chorradas y va al grano de la manera clásica—.
El resto de “La visita” lo domina la comedia involuntaria, sin que, encima, lleguemos nunca a reírnos del todo.

sábado, 25 de marzo de 2017

CREEP

No sé ustedes, pero yo comienzo a estar un poco hasta las napias del "found footage". Me cansan sus estrategias, me aburren sus resoluciones argumentales y ya no me trago sus excusas. "Area 51" de Oren Peli es el mayor rollazo que me he zampado en años. Y "Blair Witch" me defraudó profundamente porque... no me dio ni pizca de miedo. Por eso, cuando presioné el "Play" para ver "Creep" y me percaté de que, desconociéndolo a priori, era un "found footage", me dije "No!". Se me quitaron las ganas. Pero, superado el susto inicial, días después decidí darle una oportunidad. Total, no llegaba a los 80 minutos de duración... ¡¿qué podría ir mal?!.
Un individuo acude a casa de otro para ganarse lo que de entrada parece dinero fácil. Únicamente tendrá que estar 24 horas con él y grabarle con una cámara de vídeo. En cuanto se encuentran, este se comporta de un modo un tanto raruno. Muy empalagoso y cansino. Pero, oye, tira millas. Le cuenta al de la cámara que va a morir de cáncer y quiere registrar sus últimos momentos. Pero hay algo raro. Sospecha esta que, inevitablemente, irá en aumento a medida que avance la peli, ¿justificadamente?, ¡podría ser!.
Patrick Brice y Mark Duplass son los máximos responsables de "Creep", producción de la estimable factoría "Blumhouse". Brice dirige e interpreta al aspirante al curro. Duplass es el tipo raro y escribe el guión. Esencialmente son los únicos rostros que vemos a lo largo de la peli. Se nota que Duplass tiene más tablas en esto de actuar porque hace muy bien lo suyo... realmente termina resultando zozobrante y odioso. Con casi NADA (¿cuánto habrá costado hacerla?, sospecho que muy muy poco), este par logran una peli bastante entretenida y, aunque no da miedo (sí algún susto), funciona a la hora de inquietarnos. "Creep" hace honor a su título. Es un "found footage" algo diferente, sin fantasmas ni nada por el estilo. Básicamente basa todo su qué en la relación de dos personas. Y es verdad que tiene momentos para la risa, pero son muy pocos. También depende de cómo te tomes lo que estás viendo y el yuyu que te puedan dar cierto tipo de comportamientos. A algunos, el personaje de Duplass les parecerá un gilipollas gracioso. A otros -como yo- les recordará a amigos raros del pasado, obsesivos y taladrantes y, en fin, le dará bastante mal rollo.
¿Que si ahora ya no le tengo tanta manía al "found footage"?... hombre, tampoco es que "Creep" me haya curado, pero sí me ha dado un poco de esperanzas para seguir intentándolo con otros que vengan. Incluida "Creep 2", en la que tanto Brice como Duplass ya están currando.

sábado, 24 de enero de 2026

ÁREA 51

Siempre he creído que los devotos del fenómeno Ovni, esos convencidos de que existen los alienígenas y nos visitan con regularidad o lo han hecho en el pasado ("los partidarios de la teoría de los antiguos astronautas" según "DMAX".... me encanta el término, si militase en una banda de punk rock nos llamaríamos así), tienen muy poca fe en la raza humana, porque, según ellos, todos los grandes logros perpetrados por los habitantes del planeta tierra desde que salimos de las grutas no son cosa nuestra, son los marcianos que nos echaron un cable (e incluyo a inventores visionarios de esos de peso. En tal caso, significa que eran unos personajes muy poco honestos, bastante jetas, atribuyéndose las respectivas invenciones en lugar de reconocer su origen intergaláctico). Vamos, que sin ellos no habríamos hecho la O con un canuto y, supongo, todavía viviríamos en las grutas sacándonos piojos y comiéndolos con delectación. Ahora imagínense que a tres de estos elementos les dan un equipo de cámaras de vídeo y los mandan a la famosa Área 51, allá en el desierto de los USA, una base secreta inexpugnable (a menos que seas el protagonista de una película llamada, errrr, "Área 51") que los "partidarios de la teoría de los antiguos astronautas" están convencidos oculta platillos volantes, marcianos en tarros y mil movidas más.
De eso va esto de lo que les estoy hablando, y digo "esto" con total consciencia del término.
Lo de Oren Peli es un caso peculiar. Alguien que nunca se había planteado hacer cine como una prioridad o pasión en su vida -a pesar de lo premonitorio de semejante apellido, ¡chas-pun!-, simplemente un día agarra varias vídeo-cámaras y decide currarse un largometraje sobre una pareja atusada por un fantasma diabólico invirtiendo poco montante y sacándole chorreante partido a las maneras del "found footage". Luego lo estrena y resulta un bombazo tremendo que acumula un montón de pasta y genera secuelas e imitaciones hasta nuestros días (justo, ya tenemos nueva dosis en camino). Estoy hablando de "Paranormal Activity", claro. Lo curioso del caso es que, no fue ni mucho menos la primera muestra de "material encontrado", antes estuvo la cacareada "The Blair witch project" (y antes "The last boradcast", pero esa es otra historia), sin embargo, se considera la de Oren Peli tan esencial, tan iniciadora, como aquella. Pasa un poco como con.... mmmmh, Bruce Lee y Jackie Chan. No, no desvarío. Tras la muerte de Lee hubo chorromil intentos de buscarle un sustituto. Sin éxito. El problema era que todos los aspirantes se limitaban a imitarle, y mal. No fue hasta que apareció uno con personalidad propia, y maneras propias, que comenzó a existir la posibilidad de considerarlo un sucesor. Hablo de Jackie Chan, por supuesto. Pues aquí pasa lo mismo. "Blair witch..." generó un montón de imitaciones. Ninguna cuajó hasta que llegó "Paranormal Activity" con un enfoque un pelo distinto, un punto de vista algo original, ni que fuesen esos ya clásicos planos eternos de la pareja durmiente mientras a su alrededor se producen toda una serie de fenómenos paranormales. O el hecho de no tener que sufrir al grupito de adolescentes irritantes hacer toda una serie de mongoladas frente a sus cámaras antes de entrar en materia.
Como decía, a Oren Peli "Paranormal Activity" le salió un poco de chiripa. Seguramente por eso, cuando cegados por el éxito, los señores del dinero le encargaron un nuevo "found footage", el recién estrenado director supongo que lo abordó sin mucha convicción. Quizás jamás hubiese dirigido una segunda película porque, aliviada la curiosidad, ¿pa qué reincidir? Pero claro, casi sin quererlo aquella fue un pepinazo y ahora le ofrecían mucho montante para "repetir" la jugada. Y a lo mejor, por eso el resultado, este "Área 51", es tan, tan lamentable.
Sí, amigos, si nunca han oído hablar demasiado de ella es porque estamos ante un auténtico chuzo inaguantable. ¿Cómo decirlo? Para comenzar Oren Peli echa mano de todas aquellas convenciones del "found footage" ausentes en su debut y por lo que terminó resultando medianamente novedoso. Es decir, incontables minutos de jovenzuelos irritantes haciendo el subnormal en espera del arranque del verdadero mondongo. Y una vez este comienza, resulta que carece de suspense, misterio, progresión, interés... ni tan siquiera incorpora sobresaltos... y mira que lo intentan. Amigos, no he presenciado una película más MUERTA, más inútil. Aburre desde el minuto uno. Y no deja de hacerlo hasta su conclusión.
¿Exagero? Díganselo a los distribuidores, que la situaron en un estante nomás verla y ahí anduvo SEIS años, esperando, hasta que tragaron saliva y osaron lanzarla... eso sí, en plan estreno ultra-limitado y directa a mercados menores. O, mejor aún, díganselo a Oren Peli, que desde entonces no ha vuelto a dirigir, limitando su presencia a la de productor ejecutivo de las entregas consiguientes a "Paranormal Activity", claro, pero también de "Insidious" (y secuelas), "The Lords of Salem" de Rob Zombie o aquella curiosidad titulada "The Bay", en la que un director de prestigio como Barry Levinson probaba esa cosa nueva del "found footage". Y, oiga, me parece un gesto sabio. Honesto. Sobre todo considerando que, igualmente, se habrá llenado los bolsillos y, esta vez, sin tener que dar la cara ni pasar la vergüenza que genera algo como "Área 51".

jueves, 19 de septiembre de 2013

HOUSE HUNTING

Hay en venta una casa en medio del bosque, dos familias acuden allí con la intención de quedársela, pero en el camino atropellan a una muchacha que, por el golpe, parece ser que se ha cortado la lengua. Tras un par de disputas, llegan a la casa y pronto tendrán problemas con unas latas de sopa y con el abandonar el domicilio, que no pueden puesto que la casa no les deja irse de allí. Está encantada, y esto afectará al comportamiento de nuestros protagonistas.
Una solemne mamarrachada, aburrida como una carta de ajuste, en la que te tienes que esperar  al final para que pase algo y cuando pasa, lo que pasa es una puta mierda.
Una de las más grandes basuras video cluberas que he tenido la desgracia, la vergüenza y la pena de echarme a los ojos, de la que lo único bueno que puedo decir, es que se trata de una película de terror seria, pero es que ni eso, porque se supone que es una película de terror sobre casa encantada… y  ese terror que se nos sirve tan crudo, no logra asustarnos jamás. Intenta ser un “Amytiville”, pero se queda solo en, eso, el intento… y que conste que la saga de “Amytiville” era también maluca la jodida.
Una película que tras verla, me quedo igual, no me dice absolutamente nada, y, para colmo, me he aburrido hasta la prohibición. Y aquí terminaría mi reseña.
Pero es que resulta que leo por ahí, y he aquí el motivo de mi tamaña indignación hoy, y también, el motivo por el que esta reseña existe: en un portal de enteradillos de esos que solo ven cine de terror y que, por consiguiente, no tienen ni puta idea de cine y mucho menos del único género que devoran, con lo cual no distinguen lo bueno de lo malo ni aunque sea tan obvio que como en este caso. Entonces, sus escritos, evidencian un retraso mental de nacimiento, que les hace decir chorradas solemnes, de pena de muerte, o al menos de polizón  con saña. Que estamos ante, creo que decía, “Un soplo de aire fresco” entre tanta basura que se hace ahora, decía y, básicamente, justificaba sus palabras alegando que la película no era un “found footage”. Y se queda tan ancho el pavo, diciendo que es una peli cojonuda… ¿ESTO? ¿HEMOS VISTO LA MISMA PELÍCULA? Está claro que si, pero la ignorancia (porque no creo que su cerebro llege al mínimo para querer ser snob) les hace, a estos personajillos, ver cosas donde no las hay. O quizás, directamente es que quieren llamar la atención y no saben como,o simplemente que el entusiasmo ante un producto de horror les ciegue, porque, no ya es solamente que esta película sea una absoluta basura, es que cualquier “Found Footage”, repito, cualquiera, es infinitamente mejor que este pedazo de mierda, que a priori se las promete engañosa, pero en definitiva es que es mala de cojones. Y en cuanto al que la puso bien justificando su buena crítica en que esto no es un “Found Footage”, con ese argumento lo único que justifica es que es un rematado gilipollas.
Para finalizar, decir que la película, al menos, tiene la gracia de contar con Marc Singer de protagonista,  en boga actualmente gracias a la relevancia de las series de televisión, y con Art LaFleur, secundario en películas mainstream, que le da a la serie B de vez en cuando en roles más importantes en cosas como “Dahmer Vs. Gacy  y similares.
El director Eric Hurt, debuta en el largo tras haber rodado unos cuantos cortos. Espero que deje las cámaras en paz, como espero que los retrasados mentales dejen de escribir reseñas.

sábado, 18 de abril de 2015

DIGGING UP THE MARROW

¿Nunca te has preguntado donde van a ir a parar los recién nacidos deformes?. William Dekker, detective retirado, lleva años investigando y lo sabe. Habitan bajo tierra y tiene localizada la entrada de su escondrijo situada en un viejo cementerio. Para documentar la terrible verdad se pone en contacto con el cineasta "cult" especializado en terrores Adam Green, autor de pelis como "Frozen" o la saga "Hatchet", quien decide apuntarse al sarao, sobre todo a partir de la noche en la que ve con sus propios ojos una de esas criaturas. La cosa se va convirtiendo en obsesión, a pesar de que su mujer no anda nada contenta y su equipo le recrimina que pierda el tiempo con chorradas, hasta que un día comienza a sospechar que todo es una estafa, una tomadura de pelo, por lo que decide visitar él solo (y su cámara) la siniestra fosa supuestamente habitada por monstruos. Mala idea.
"Digging up the marrow" es la más reciente película de, sí, ese Adam Green del que hablaba más arriba. Y, como veis, se trata de un concepto muy interesante que recuerda vagamente al de "La nueva pesadilla" de Wes Craven. Cine dentro del cine. Es por ello que Green se interpreta a sí mismo, algo que también hace su (ex) mujer (que pa algo es actriz), el cámara, el montador y algunos rostros populares en sendos cameos muy agradecidos. Por ejemplo, están Don Coscarelli (el otro amigo de Víctor), el inevitable Lloyd Kaufman, Tony Todd y en apartados más destacados Kane Hodder (gracioso verle no-reaccionar frente a las imágenes del primer monstruo. Muy en su línea) y especialmente Tom "Noche de miedo" Holland y Mick "unpocodetodo" Garris, que son quienes más se prestan a la broma. Si algo te preguntas durante el visionado de la película es "¿Por qué el detective no recurre a un director más famoso que Adam Green?". Y ahí está la coña, cuando el cineasta lo comenta con Holland y Garris, estos le tratan de idiota y le cuentan que el tipo ya les vino a ellos (y a Landis, y Carpenter, y Del Toro...) con la misma historia, solo que no le hicieron ni puto caso. Un gag que parece un corto de colegas improvisado (ejem...), algo que me moló mucho, ¿pa qué negarlo?. Por lo demás, y sin salirnos de terreno puramente friquista, tenemos un auténtico festival de camisetas ("Phantasma", "Evil Dead" y muchas de las pelis del mismo Green) y toda la saga de "Viernes 13" en vhs asentada en una estantería.
Cabe decir que estamos ante una combinación bastante curiosa de "found footage" y "mockumentary". Incluso se permiten unas cuantas coñas al respecto, como cuando Adam Green exclama: "¡Esto no es un found footage, es un... footage footage!". O la fobia a los infrarrojos del cámara, que evita usarlos a lo largo de la peli, aunque la oscuridad sea total y absoluta.
La trama se va desarrollando básicamente a base de diálogos y diálogos, centrándose en la relación de Green y el detective, interpretado por el carismático y veterano Ray Wise (especialmente famoso por la serie "Twin Peaks"). Y dadas las circunstancias, no se hace la cosa demasiado pesada, la pareja tiene feeling y se tira bastante del humor sin resultar demasiado cafre. Cuando llegan las pinceladas de terror y monstruosidades, pues bueno, no funcionan demasiado en el apartado miedo/sustos. En cuanto a los efectos especiales, se agradece que tiren más de látex que de CGI, reducido este último a lo mínimo, aunque los monstruos se ven igualmente bastantes cutres. Esto no debería importar por el rollo nostálgico, de que sean trucos físicos y no píxeles, pero el supuesto realismo pseudo-documentalista de la propuesta no casa bien con todo ello. Tal vez el más efectivo sea el "cabeza de payaso", pero pa entender esta parte de la reseña tendréis que ver la película.
El desenlace está a la altura de la mayoría de found footages... te deja un poco en plan "po fale".
En fin, no es una mierda, se aguanta bien y tiene su gracejo, sin ser nada del otro jueves... algo que, a la larga, tampoco es tan malo.

lunes, 28 de febrero de 2022

THE MEDIUM

Un grupo de documentalistas realizando un documental sobre chamanismo acuden a entrevistar a una popular chamana que, invocando a no se cual diosa, es capaz de curar cualquier tipo de enfermedad acarreada por el uso de la magia o el ocultismo. Durante la confección del mismo, los documentalistas comenzarán a seguir con su cámara a la sobrina de la chamana, porque se empieza a acusar cierto comportamiento extraño y sospechan que, igual, está poseída por una diosa. Con lo que no contaban es con que, efectivamente, la muchacha está poseída, pero no por la diosa que creen… si no por ciento y la madre de espíritus que están ahí dentro para todo tipo de cosas y ninguna buena.
Tailandia en co-producción con Corea del Sur, se marca una suerte de found footage exótico con los campos tailandeses y todo el folclore de la zona como telón de fondo, único y excelso motivo por el que, de primeras, llama la atención la película. Toman el formato de falso documental para contarnos esta historia, y montan como si se tratara de una película de ficción, cosa que a estas alturas no nos importa porque el subgénero está emitiendo sus últimos estertores.
Pasa una cosa —no precisamente buena— con esta película que la hace destacar de entre el resto de found footages de las últimas hornadas, y es que, siendo estos orientales buenos creando atmósferas y dando miedo, se toman la película entera con tanta calma que, cuando una situación está a punto de aterrar al espectador, la alargan tanto que para cuando esta acaba, al espectador ya se le ha pasado el miedo. Y eso es un auténtico latazo porque la película está a punto de molar mucho en más de 10 ocasiones… pero luego se va todo a tomar por el culo.
Le daremos, a rasgos generales, un aprobadillo porque sí que hay momentos en los que el canguelo y el acojone es mucho.
Pensando en la película tras haberla reposado, llego a la conclusión de que, además de alargar las escenas de suspense, lo que le pasa a “The Medium” es que es demasiado larga y lenta. Dos horas y diez de película  con casi 40 minutos de clímax final.
Por lo demás, la originalidad brilla por su ausencia en este refrito; “The Medium” se alimenta de las cosas que funcionaron en otros found footage de las décadas pasadas, tomando prestado un poquito de “Rec”, otro poquito de “Paranormal Activity”, otro poquito de “The Devil Inside”… con mucho infrarrojo, mucho poseído y mucha parafernalia que, a estas alturas, si algo no hace, desde luego es sorprendernos. Pero con paciencia, se deja ver.
Los primeros 20 minutos, cojonudos. El resto ya…
Carne de festivales de cine fantástico universales —fue a concurso la pasada edición de Sitges—, “The Medium” está dirigida por un muchacho de ojos rasgados con cierto nombre en el cine de terror de su país: Banjong Pisanthanakun, que ya se tomó su tiempo en 2004, justo cuando la moda del cine asiático de terror daba sus últimos coletazos, con la película “Shutter” ¿La recuerdan?

viernes, 14 de noviembre de 2014

THE ST. FRANCISVILLE EXPERIMENT

Es curioso el caso de esta “The St. Francisville experiment”.
Las leyendas populares estadounidenses, cuentan que en 1834 se cometió una masacre con esclavos negros, en la mansión de St. Francisville. El tema salió a la luz tras un incendio en esa casa, dónde aparecieron restos de cadáveres con signos de tortura y encarcelamiento.
Bien, pues en un principio, un productorcito con poco dinero en los bolsillos, quería grabar un documental sobre la casa y estos hechos, pero mira tú por donde, durante la pre-producción de este documental, “El proyecto de la bruja de Blair” se estrenaba,  se convertía en fenómeno social, y el invento llenó, a sus responsables, los bolsillos de dinero. Así que pensando en el vil metal, el productorcito, mutó su proyecto de documental, en un descarado “Exploitation” del por muchos considerado primer “Found Fotage” de la era moderna. Así que, con esa idea, contactó con varios socios que pusieran algo de capital, entre ellos Charles Band, y logró reunir los míseros 250.000 dólares, que con suerte se convertirían en millones. Y por sugerencia de Band, se contrató a un experimentado director de cine, acostumbrado a rodar con presupuestos ínfimos: El pobrecillo de  Ted Nicolaou (“Terrorvision”, “Puppet Master vs. Demonic Toys”).
Así,  plagiaron plano por plano la estructura de falso documental de “El proyecto de la bruja de Blair”, con una primera parte con cabezotes parlantes y  cambiando el bosque en el que se desarrolla la original, por la mansión de St. Francisville, y a la bruja, por los espíritus de los esclavos encadenados que murieron torturados allí. Pero un plagio tan descarado, que aquí también tenemos un plano de una de las protagonistas aterrada ante la magnitud de los paranormales acontecimientos, que llora desconsolada. Claro que todo esto rodado en mini-dv, sin brío, sin gracia, y con tanta luz en los momentos de terror, que no da miedo en absoluto. Con lo difícil que es que un “found footage” no de miedo.
La peli cuenta como un grupo de estudiantes de cine interesados por los hechos paranormales, se adentran con sus cámaras de vídeo en la susodicha mansión con el objetivo de grabar tanta actividad fantasmal como puedan. Y claro, cuando estas hacen acto de presencia, estos se acojonan.
La película es tan incompetente que, llevando toda esta estructura de falso documental, y sin salirse del mismo, una vez se adentran  en la casa, el montaje pasa a ser como el de una película de ficción, viendo la acción a través de las cámaras que portan los protagonistas, por lo que la sensación de realidad, tan importante en este tipo de productos, brilla por su ausencia. Además que vemos planos que, ni de coña, podían pertenecer a esas cámaras, cosa de la que en Estados Unidos, se mofaron especialmente.
Eso por no hablar del soberano aburrimiento que supone el enfrentarse a su hora y media de metraje.
Plagiando, de la misma manera, la campaña publicitaria de “El proyecto de la bruja de Blair”, cuando esta aún estaba calentita en los cines, anunciaron esta película como si fuera totalmente real, y que estas eran las cintas encontradas de este grupo de jóvenes, por lo que se omitió siempre, en la campaña promocional, el nombre de los actores.
La película salió directamente en DVD, fue un fracaso de ventas, y los aficionados se pitorrearon de ella, como era de prever, y los más puristas fans de “La bruja”, se ofendieron y la criticaron en sus blogs, llegando a decir que esto era un insulto y una falta de respeto para con “El proyecto de la bruja de blair”. Vamos, que salió el tiro por la culata, porque la puta película es una vergüenza, la campaña promocional una chufla, y esta gente no ha sabido expoliar como es debido. Además de que salió inmediatamente después de “La bruja de Blair”, y aunque el público es tonto,  no lo es tantísimo.
Así que, con la tontería, esta mierdecilla se ha quedado ahí como una pieza oscura y extraña, que no obstante, y gracias a la visita a mi rastrillo favorito, he podido encontrarla por un euro en DVD, gracias a que, en su momento, “Filmax” la editó, un tanto de tapadillo, en la segunda era dorada del vídeo club. Además, con mala leche, o al menos yo lo interpreto así, pues la frase promocional de la película en españa reza: - Si “El proyecto de la bruja de Blair” te asustó… “The St. Francisville experimente” te aterrorizará”- Desde luego, es una película aterradora…
Un pedazo de mierda, que no deja de ser curiosa, un “Exploitation” que pasó inadvertido, y un nuevo “Found Footage”, esta vez de vergüenza ajena, para la saca.
El pobrecillo de Ted Nicolaou,  todavía anda por ahí, rodando cualquier mierdecilla que le proponen, echando sobre el asador sus huevos y su escaso talento.

lunes, 19 de junio de 2023

BAD JOHNSON

A priori, tras consultar alguna reseña de esta película y comprobar que se trataba del típico producto incorrecto que pone de mala hostia a gacetilleros varios (que juzgan la película a partir de su tono sexista y misógino sin entrar a valorar nada más a parte de eso), me dieron una ganas locas de verla a pesar de la mala pinta que tenía.
Y es que “Bad Johnson” propone una suerte de híbrido, supongo que involuntario, entre la estupenda “Don Jon” y la extraña “Lo mío y yo”. Lamentablemente no se acerca ni a milímetros de ninguna de las dos, ya que esto es una de esas películas independientes a medio camino entre lo amateur y lo profesional, una de esas medianías cuya sola existencia es un lastre para sí misma, a la que hay que sumarle el hecho de que, además, es especialmente mala. Es odiosa.
Un individuo casi adicto al sexo se relaciona con mujeres teniendo siempre experiencias traumáticas. Harto de pensar con la polla, un buen día le explica a un amigo lo harto que está y desea quedarse sin polla para acabar con esa situación. Así, no solo se le caerá el pito, sino que este tomará autonomía propia convirtiéndose en un ser humano de las mismas características que nuestro protagonista, pero más egoísta, más ladino, más follador. Por lo tanto, el individuo se pasará toda la película intentando que su pene vuelva al lugar de proveniencia, mientras este siembra el caos por donde quiera que va.
Suelo ser un gran fan de las películas en las que el pene de una persona cobra vida, pero esto es una tontería como un templo. Mala a rabiar, antipática y aburrida. Y mal rodada. En “Lo mío y yo” Griffin Dunne hablaba telepáticamente con su falo, el espectador escuchaba una voz en off de este y ya con eso bastaba, teníamos película y entretenimiento para un ratillo (y eso que la película, de alguna manera, iba de cultureta por la vida), esta en cambio, con un pene que se transforma en persona humana, tenía el triple de posibilidades de convertirse en algo divertido, pero nada. Es la cosa más insulsa del mundo.
Por otro lado, cuando leí la indignación por parte del público que se ha molestado en publicar entradas en sus medios sobre este engendro haciendo referencia al sexismo y demás, pensé que iba a ver algo realmente desagradable y garrulo, pero no. Pasividad.  La gente también tiene la piel como el papel de fumar y se ofende por el mero hecho de que el protagonista va follando a diestro y siniestro, y por un par de chistes sobre asiáticos sin la más mínima importancia. Lo verdaderamente indignante es que esta medianía infame haya tenido cierta vida comercial. No mucha, eso sí, que en su paso por cines en 2014 apenas logró recaudar 23.000 dólares que, supongo, es una cifra menor a la de su presupuesto. Como sea, pulula por plataformas de streaming digitales de baja estofa, haciendo catálogo con lo más granado del cine insípido, barato y sin alma.
En cuanto al director de eso, Huck Botko, tras tontear en el supuesto underground a base de falsos documentales en los que regalaba a sus familiares dulces previamente babeados o meados por vagabundos callejeros, dirigió en 2010 una mezcla de sex comedy adolescente con found footage —anticipándose así al “Project X” de Nima Nourizadeh— que no estaba mal (o al menos tan mal como esto) titulada “Entérate, soy virgen” y unos cuantos títulos posteriores que carecen de interés alguno para quien esto escribe. Sin embargo, se colgó una medallita por ser el principal guionista del exitoso found footage “El último exorcismo” consiguiéndose, de esta forma, un crédito en cada una de las secuelas por ser el creador de los caracteres.
Y poco más… no se acerquen a esta infamia… por mucho que el argumento gire en torno a un tipo al que se le cae la polla y esta se convierta en humano.

miércoles, 20 de julio de 2011

THE TUNNEL

La idea de que bajo nuestro suelo, por ahí las cloacas y sus interminables redes de pasillos y habitáculos, se haya creado un nuevo tipo de ser vivo a base de mutar humanos (los vagabundos que, dicen, allí habitan) con bacterias, enfermedades o vaya usted a ser qué, es algo que resulta genuinamente fascinante. Por eso el cine se ha encargado de traducirlo a imágenes en más de una ocasión (aunque no suficientes). "Subhumanos" creo que fue el primer intento, y aunque loable por su originalidad, el modo de enfocar la cosa no cuajaba. Después vino la fallida "C.H.U.D.", seguida años después por "Creep", bastante potable, aunque tampoco redonda. La más reciente aportación al asunto se titula "The Tunnel", llega de Australia y se adapta al formato de "falso documental" parido -o perfeccionado- por ese film de indudable importancia histórica que fue "El proyecto de la bruja de Blair". La diferencia con el resto de "found footage" está en que no pretende engañarnos, ni tan siquiera hasta los títulos del final, en "The Tunnel" queda claro que estamos viendo una ficción desde los créditos iniciales. Curioso.
Supongo que a ello contribuyó el hecho de que la creación del film fue seguida desde buen principio por aquellos que visitaban su página web oficial y -creo haberlo entendido así- contribuían a su realización a base de pequeñas aportaciones monetarias... o de ideas... en fin, no se, se trata de una nueva práctica que están comenzando a desarrollar algunos cineastas nóveles. Hay otro aspecto novedoso que acompaña a "The Tunnel": es la primera peli con el sello de una "major" -la Paramount- que se distribuye gratuitamente por internet, al mismo tiempo que sale a la venta en DVD. Curioso también.
Con "The Tunnel" estamos ante un compendio muy completo de todos los tics, virtudes y defectos propios de lo que llamamos "falso documental de terror". La historia se desarrolla en Sydney, donde comienza a escasear el agua. Al gobierno se le ocurre aprovechar el líquido que corre bajo la ciudad, pero de pronto el proyecto se detiene y nadie más habla de el, ni quiere hacerlo. Una periodista, intrigada por tan repentino silencio, decide bajar a investigar y... en fin, comienzan los problemas.
Pues sí, tenemos infrarrojos para parar un tren, carreras a través de angostos pasillos donde la cámara se tambalea sin parar, discusiones de los personajes, momentos de gilipollismo entre ellos (aunque menos de lo habitual ya que, sorprendentemente, son todos adultos)... pero también unas buenas dosis de inquietud y suspense, unas criaturas que, aunque en ningún momento se dejan ver al cien por cien, convencen y, eso sí, una secuencia francamente aterradora en la que una de ellas agrede a un segurata al que previamente ha desprovisto de sus ojos, todo visto a través de los infrarrojos de la cámara y con el más acongojante silencio como única banda sonora.
Si "The Tunnel" hace historia será más por su método de rodaje y de distribución que por sus méritos como película, pero dentro del cada vez más amplio subgénero del "found footage" puede que esté entre lo más potable y bien parido que han visto estos cansados ojos (verdes!).

miércoles, 22 de octubre de 2014

LAKE MUNGO

Mockumentary (o lo que es lo mismo, falso documental) de origen Australiano, que precedido de buenas críticas y con unas pretensiones engañosas a más no poder, finalmente se prodiga como una película sosa, aburrida y que en su afán de sorprender logra el efecto contrario; esto es que intuyes el giro que da el argumento a mitad de la película, mucho antes de que ocurra.
No es exactamente un “Found Footage”, pero si una consecuencia de ellos y con sanas intenciones de dotar al asunto de seriedad. Para que me entiendan, que es un semi “Found Footage” adulto, y destinado a un público adulto, no al adolescente.
Un buen día una señora madre recibe la noticia de que su hija ha desaparecido mientras se bañaba en un lago. Cuando aparece el cuerpo y se la da oficialmente por muerta, la familia comenzará a presenciar a través de sus fotos y sus vídeos caseros, apariciones de esta niña. Un parapsicólogo revela que la chica iba a verle y durante las sesiones avistaba su fallecimiento. Pronto descubrirán –y descubriremos- que es lo que pasa realmente.
A rasgos generales, salvo por la obviedad de algunas resoluciones, no es una mala idea, de hecho está filmada a modo de documental en plan muy serio, con buenos actores y sin que chirríe nada de ello. Incluso, cuando presenciamos esos videos filmados por la familia, o esas fotos, y vemos el supuesto fantasma de la chica, verdaderamente sentimos escalofríos. Lo único que los sentimos las primeras veces, y como no dejamos de ver vídeos en los que la chica aparece, a la cuarta aparición, por repetición, cesamos de sentirlos, por lo que la atmósfera que en un momento se crea, desaparece por mostrarnos demasiado. Conscientes de esto, los responsables tiran por otros derroteros; Craso error, perdemos por completo el interés por la historia, por lo que sucede y tenemos sensación de tomadura de pelo.
Pensando fríamente, porque como ya he dicho, no es en absoluto una mala idea, ni creo que esté en exceso mal ejecutada salvo por lo antes comentado, yo creo que el problema de que esta película no me acabe de enganchar es su procedencia Australiana. Con esto lo que quiero decir, es que no estoy familiarizado con el tempo de esa cinematografía, ni con la concepción de sus terrores y quizás sea su procedencia la que me ha impedido disfrutar totalmente de la película. Quien sabe.
Con todo, véanla. Muchas cosas peores han pasado por estas retinas sin inmutarme, y al fin de al cabo, esta es sosainas, pero no es mala película. Simplemente, no me acaba de convencer.
Técnicamente, de los efectos especiales, sencillos pero en un principio potentes y efectivos, se han encargado los señores de Weta. Efectivamente, los que suelen trabajar siempre con Peter Jackson.
Se trata del debut en el largo del director Joel Anderson, que simplemente por la seriedad con la que se enfrenta al material, aunque este “Lake Mungo” resulte fallido, habrá que tenerle en cuenta.

viernes, 8 de junio de 2018

HISTORIAS DEL KRONEN

En los albores de los 90, en los USA se hablaba de un cambio generacional, o no se que zarandajas, metiendo en un mismo saco a un determinado tipo de jóvenes al que bautizaron como “Generation X”.
A la culturilla española —madrileña más bien— de aquellos años le hizo gracia el término, por lo que no tardaría en dedicarle en gacetas, suplementos dominicales y revistas de tendencias, extensos artículos sobre la “Generation X” y el desencanto que provocaba pertenecer a esa generación desarraigada y en tierra de nadie, bla,bla,ba.
Como en España tampoco se puede decir que la culturilla tenga muchas ideas propias, sí en los 80 copiaron el concepto de la gala de los Oscar haciendo un plagio de la misma en lo que llamaron premios Goya —y encima esa misma culturilla, se tiró ventitantos años despreciando, a posteriori, los Oscar y todo lo americano, manda cojones—, en los 90, como niño con rabieta que anhela el soldadito del otro niño, la culturilla también quiso tener su propia “Generación X”.
Casualmente, un niñato pijo que se dedicaba a salir de copas por ahí y ponerse hasta el culo de todo, José Ángel Mañas, escribe una novela titulada “Historias del Kronen” en la que, inspirándose levemente en sus vivencias, un grupo de jóvenes de entre 20 y 25 años, salen por ahí de fiesta, se ponen hasta el culo de todo y follan. Vamos, una novela que podría escribir cualquiera con unas nociones mínimas de literatura. Pero como la novela habla de drogarse, de follar y de ese tipo de excesos, resulta entretenida.
Entonces, una cosa así viene de perlas para que toda esa culturilla tenga, por fin,  al máximo representante de nuestra patria “Generación X”, y en consecuencia, la novela es promocionada a bombo y platillo, y Mañas comparado con Brett Easton Ellis, e incluso con Hemingway. Ya teníamos a un escritor joven y outsider con el que reivindicar nuestro derecho a tener las mismas etiquetas generacionales que los americanos. Y la flauta sonó para Mañas que desde entonces no ha parado de escribir, si bien es cierto que en los últimos años ha tenido que volver a revisitar el universo “Kronen” para que se le haga algo de caso.
Poco después, como era de prever, se rueda una adaptación al cine. Entonces, qué mejor para que se nos cuente la historia de unos veiteañeros desfasados, que un viejo trasnochado meta sus manos en todo este asunto. Así, Elias Querejeta produce una película en la que Montxo Armendáriz dirige, además de co-escribir el guion junto a José Ángel Mañas.
Entonces tenemos una película con unos jóvenes que no se sabe muy bien a que extracto social pertenecen, porque por un lado parecen pijazos niños de papá, pero asisten a conciertos punk que muy poco (o nada) tienen que ver con su aspecto o maneras, que se divierten bebiendo, esnifando, viendo cine gore —como no…— y follando todo lo que se mueve, mientras se cuestionan sus identidades sexuales constantemente, y un final en el que se recurre a una primigenia estética “Found Footage” (antes del “Found Footage”). Todo esto, con unos diálogos surgidos de la mente de un viejo que imagina como hablan los jóvenes en los 90 y mete expresiones de treinta años atrás, cuando él era joven y usaba jerga. Cosa que no se explica, estando el autor de la novela escribiendo el guion ahí con él (¿o es que, quizás, si hablaban así los jóvenes en los 90?).
Y pasa como con la novela, que como es de drogas y de follar, la película resulta harto entretenida.
En su momento se estrenó, se marcó sus buenos 700. 000 espectadores (aunque se rumorea por ahí que ni por esas recuperaron los 450 millones de pesetas del presupuesto gastado) e incluso tuvo su buen tirón mediático. Ya se consolidaba la tan deseada “Generación X” española. Pero como eso resultó ser una moda, la película se evaporó con ella quedando relegada posteriormente a pases televisivos, si bien, sigue siendo recordada por los jóvenes que la vieron en su momento, pero como una peli entretenida, sin más, no como el símbolo generacional que pretendía ser.
La gracia está en que la película es una puta mierda y casi 25 años después, la manera en la que ha envejecido, los diálogos y las interpretaciones, llevan a uno a hacerse la pregunta de cómo percibiría la cinta en la época del estreno, porque no tiene ningún desperdicio. Por lo que a mí respecta, “Historias del Kronen”, hoy por hoy, es una obra cumbre del “Trash” español. Te descojonas vivo, comedia involuntaria de primer calibre, a la altura de “The Room” por lo menos. O peor.
Tiene primeros papeles para actores que debutaban y que, al menos, si perteneces a una generación; la de la hornada de actores jóvenes de los 90. El enchufado de Juan Diego Botto. Enchufado, no, enchufadísimo, porque si no fuera hijo de quién es ¿A santo de qué un actor tan HORRIBLE iba a hacer carrera en el cine? Claro, luego con los años, a fuerza de hacer muchas películas ha aprendido a actuar algo, pero aquí…. Madre de mi vida ¡verlo para creerlo! Cuando suelta por su boca torcida la frase “La amistad es para débiles, los fuertes no necesitamos amigos”, en un momento en el que el personaje está borracho y puesto de coca, es el bochorno, la vergüenza ajena, el despiporre. ¿Qué opinará Botto de su interpretación en esta película? También decir, que el parecido de Botto con Sylvester Stallone  de joven en esta película, es alarmante.
También están, risibles completamente, Jordi Mollá, Aitor Merino y Armando del Río. ¡Qué panda tan graciosa!
Así pues, recomiendo su visionado, pero como aquél que se va poner una película de serie Z con amigos para echarse unas risas. “Historias del Kronen” no decepciona, así como se trata una obra cumbre del elitismo, estupidez, ignorancia, arrogancia y subnormalismo, de lo que vengo denominando desde el principio de la reseña, “culturilla” española de principios de los 90.
Ah, y Montxo Armendáriz, que mal dirige.