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sábado, 21 de diciembre de 2024

CREEPSHOW TV (4ª TEMPORADA) 2ª PARTE Y FINAL

Segunda y última dosis de este repaso a la cuarta temporada del "Creepshow" televisivo. Aquí disponen de la primera.

"Meet the Belaskos" nos sitúa en una especie de realidad alternativa en la que los vampiros se consideran algo medianamente normal... aunque no para todo el mundo. Como el tipo que ve instalarse a los Belasko, familia de chupasangres, en la casa contigua. Ahora son sus vecinos y los detesta. Así que imaginaos el percal cuando su hijo y la hija de aquellos se enamoran perdidamente.
Si hay algo que chirría en el "Creepshow televisivo" es cuando les entra la vena panfletera. Y en este capítulo se gastan una evidente metáfora en torno al racismo y la intolerancia. Cambien a judíos o niggas por vampiros y, ¡voilá!. Encima, lo revisten todo de historia de amor trágico. Ugh!!... La culpa la tiene John Esposito. Productor ("Abierto hasta el amanecer", "Policía de acero"), guionista ("La sombra del faraón", otros capítulos de temporadas previas) y, pal caso, director debutante.
En "Cheat Code" un "fricazo" de los videojuegos, ahora papá viudo, localiza un antiguo juego supuestamente maldito. Se lo muestra a su hijo y este comienza a darle al joystick junto a unos amigos. Descubren que existe una clave para lograr terminarlo. Al aplicarla, acaban atrapados entre píxeles, enfrentados al "jefe supremo".
Otro capítulo que me deja algo confundido. Por un lado, la historia de base es interesante, incluso entretenida. Por otro, al final se les va la olla, rozando el ridículo. Pero, así en general, resulta consumible aunque, una vez más, casi sin gota de "creepshowismo". Como ocurre con "Meet the Belaskos", las truculencias y, pal caso, las típicas virguerías visuales propias de la saga, se notan muy muy forzadas. En la peli original estaban perfectamente integradas, formaban parte del pitote. Aquí es solo un adorno más que, si no estuviese, nadie echaría en falta.
Repite Justin G. Dyck en la dirección y el protagonista adulto es un rostro medianamente familiar, Lochlyn Munro, casi especializado en roles de policía de distintos rangos. Lo has visto en un millón de productos televisivos y cinematográficos. Destacan el "Predator" de 2018, "Dance Movie: Despatarre en la pista", "Hack! (Corten!)", "The Tooth Fairy", "Dos rubias de pelo en pecho", "Freddy contra Jason", el primer "Scary Movie" (donde se haría amigo de los Wayans, a tenor de sus siguientes colaboraciones) y... ¡"Sin Perdón"!.

Vale, comencemos la casa por el tejado: Si "
Something Burrowed, Something Blue" destaca por algo, es por la presencia de un grande, uno, además, ligado total y completamente al universo "Creepshow", Tom Atkins (o, dicho de otro modo, el padre que en 1982 abroncaba a su hijo por leer tebeos macabros) Aquí, más mayor, obvio, interpreta a un anciano millonario que, consciente de su final, reclama el amor y las atenciones de una hija que le detesta. Aunque tras todo ello haya algo más: Una bestia innombrable que el tipo esconde en su sótano y a la que debe alimentar cada quince años o saldrá al exterior a liarla. En breve toca proceder, así pues el abuelo intentará convencer a su futuro yerno para que siga la tradición.
Nada nuevo bajo el sol. La verdad es que si algo caracteriza a esta cuarta temporada es la similitud de todos sus capítulos, en lo estético, lo formal y lo narrativo. No maravillan, pero son lo suficientemente amenos como para evitar acabar tirándose de los pelos. Alguien diría que es la peor forma de "arte", la normalidad... aunque a mi, eso de que no me saquen de quicio, me vale. Repite en la dirección John Esposito. El guion lo firman un par de medio-novatillos, Todd Spence y Zak White. Los tres siguientes son también cosa suya.
"Doodles" no se mata mucho y recurre a una idea ya muy explotada, aunque siempre efectiva, el dibujante (aquí LA dibujante) cuyos garabatos se tornan realidad. En este caso para castigar a aquellos que la han tratado malamente. Pero ¡cuidao!, que como no atine la cosa se puede volver en su contra.
Interpreta a la muchacha Anja Savcic, con esa curiosa cara entre angelical y de lerda que me sonaba de algo. Salía en la divertida comedia "Ricky Stanicky". Pero también en otro producto no demasiado alejado de "Creepshow", el "Tales from the darkside" de 2015, o el fracasadísimo intento de Joe Hill por revivir la serie "cult" que George Romero apadrinó en su día. No cuajó, quedando todo en un piloto. Y si no lo digo, reviento: otra de las joyas que la Savcic tiene en su filmografía es "Chupacabras vs. El Álamo" junto a Erik Estrada.
Pero no perdamos los papeles. Regresemos al "Creepshow" televisivo y este "Doodles". Que sí, tiene su coña... un gore llamativo... pero al final te quedas igual que con el resto, bien, del montoncico. Reincide en la dirección P.J. Pesce.
¡Siguiente!

Comentaba antes que, a pesar de su sosería formal, esta cuarta temporada había logrado evitar que me arrancara los ojos de ira. Y que la ausencia de comidas de polla al fandom era algo agradecido y positivo. Pos bien, parece que han esperado a la dosis final para arrasar con todo ello. Y, además, por obra y gracia de Greg Nicotero, que no dirigía desde el primer capítulo -en esta cuarta temporada, digo-. Claro que, pal caso, le toca muy directo, al corazón, porque la cosa, la historia, gira en torno a George A. Romero himself. Tanto como para titularla "George Romero in 3D".
En una vieja librería apunto de chapar encuentran una misteriosa caja. Y no, no hay monstruos dentro, sino añejos tebeos en tres dimensiones sobre zombies, apadrinados por el director de "La noche de los muertos vivientes" in person. En eso que el hijo de la dueña se pone las gafas rojiazules para verlos y, pumba!!, uno de los zombies cobra vida. ¿Cómo solucionarlo? pidiendo ayuda al mismo señor Romero, versión dibujada.
¡¡Ouch!! ¡¡Ay!!! ¡¡Uf!! El visionado de este capítulo fue doloroso. Pura vergüenza ajena. Evidentemente por la comida de rabo, claro, pero también porque es increíblemente tonto y casi ridículo. E inexacto. Oye, ya que vas a tributar a tío Georgie, y lanzas un montón de coñetas que solo el fan reconocerá (como la insistencia del cineasta en llamar "ghouls" a sus criaturas en lugar de zombies) y recrear, sin florituras, momentos icónicos de "Dawn of the dead" (el zombie / ghoul con la cabeza partida por una hélice), al menos se más cuidadoso con otros detalles. No me cuela que, en los tiempos de "Image Ten" -la primera productora de Romero, a la que se alude alegremente, y época en la que sitúan la confección de los tebeos-, se hubiese pensado en facturar comics de zombies / ghouls de aspecto tan moderno y referencia equivocada (el uso de la palabra "Brains" retrotrae más a la competencia) Por entonces Romero solo buscaba un éxito financiero, y robó la esencia de la novela "Soy Leyenda" para realizar su primer legendario largometraje. Dudo mucho que se planteara a los muertos revividos como estrella de la función, ni el convertirse en un especialista del género. Así pues, asumir todo ello me suena más a insulto que tributo. ¡¡Ya, ya, lo sé, son chuminadas propias de pajero!! Pero, cojones, eso es justo lo que soy.... Ya que nos ponemos, hagámoslo en serio y bien. ¿Se nota que no disfruté de la experiencia?
Claro, ante semejante panorama, nada de lo que viniese después podía disgustarme. Cualquier cosa sería mejor, incluso este "Baby Teeth" del que apenas entendí un "caralho" (como dicen los brasileños) pero tampoco me desagradó. La cosa va de madre sobreprotectora de una hija adolescente la mar de estúpida y detestable. Dicha sobreprotección viene justificada por la existencia de una especie de hada de los dientes con muy mala gaita y que, aprovechando que a la chavala le han extraído sus últimos piños de leche, aparecerá dispuesta a reclamarlos.
Mmmmh... cómo lo digo... "Baby Teeth" es un caos, pero tiene algunas cosas chulas. El look del hada diabólica mola, resulta casi aterradora -ver imagen-. Y los toques truculentos son bastante sabrosos. Amena, sin más. Reincide en la dirección John Harrison.

Recapitulemos: Tono general tirando a soso, pocos nombres "cult", escasa comida de polla al fandom, Greg Nicotero menos activo y "creepshowismo" prácticamente nulo. Procediendo de ese modo, el "Creepshow TV" va perdiendo su identidad para convertirse en otra serie más de historias de terror. ¿Contradicción por mi parte, considerando lo mucho que he rajado de todo ello? Pos no, porque casi que lo prefiero así, oiga (aunque, puestos a soñar, lo ideal sería que jamás hubiese existido). Ahora bien, la cuestión es ¿¿seguirán por esos derroteros, la desprenderán todavía más de su esencia en la quinta temporada?? Pues tal vez nunca lo sepamos, porque de momento no hay nada anunciado y abundan los rumores de una cancelación. Veremos.

Y por si quieren empaparse con el resto de temporadas, ya saben....
PRIMERA, SEGUNDA y TERCERA.

Creepshow TV (4ª temporada)

sábado, 30 de agosto de 2014

LOS OJOS DEL DIABLO

Aunque ya en 1978 Dario Argento y George A. Romero compartieron créditos en la mítica "Dawn of the dead" original, no sería hasta el año 1990 cuando realmente se repartirían -creativamente hablando- la paternidad de una película, este "Los ojos del diablo", "Two Evil Eyes", "Due occhi diabolici" (originalmente bautizada como "Poe", tal y como demuestra el pre-cartel que les dejo por ahí abajo, o "Metropolitan Horrors"), producción italo-yankee que jugaba con una premisa a priori atractivísima para cualquier aficionado medio, dos maestros del género unían fuerzas para adaptar sendos relatos de un titán de la literatura macabra, Edgar Allan Poe. Lástima que pal cambio de década Argento y Romero habían perdido ya un poco su "punch" (aunque nada comparado a lo que vendría después), algo que a mí no me importó ni un pimiento, que corrí al cine para ver la película resultante el día de su estreno. Es interesante señalar que, en principio, los directores no iban a ser únicamente el italiano y el de Pittsburgh, también querían liar a gente como John Carpenter, Wes Craven, Stuart Gordon o Clive Barker, aunque lo problemático de aunar calendarios convenció a sus perpetradores (los Argentos, Claudio y Dario) de que lo más fácil era contar con aquel al que ya conocían y con quién habían currado previamente de manera harto satisfactoria. De haberse materializado el pifostio tal y como se quería en un principio, hablaríamos ahora de todo un hito en el género.
Puesto que se trata de la unión de un par de mediometrajes, bastante diferentes a pesar de churrupetear del mismo escritor, me permitirán que anal-ice cada uno como si de dos títulos totalmente independientes se tratara. Y si no les gusta, que les den.
LA DE ROMERALES: El viejo Georgie se encargó de adaptar mi relato favorito de don Poe, "La verdad sobre el caso del señor Valdemar". Evidentemente, y dado el nivel de paletismo que acarreo, no he leído el texto original, pero sí vi en su día las versiones que firmaron Roger Corman y Narciso Ibáñez Serrador y en ambos casos (pero sobre todo el segundo) me cagué de miedo. Su concepto siempre me pareció genuinamente aterrador. Un tipo que fallece mientras se encuentra en estado de hipnosis, lo que lo mantiene atrapado en el limbo. Su cadáver se marchita, pero su mente aúlla agónicamente con un "¡Estoy mueeeerto!". Uf, escalofriante.
El caso es que George Romero lo pilla y lo lleva a su terreno, el del director de cine de horror cansado ya de la puta etiqueta y de tener que estar siempre liado con muertos vivientes y bichos apestados. La suya es una versión muy culebronesca, que hace más hincapié en el drama y el suspense que en el terror puro. La esposa de un millonario al pie de la tumba anda liada con el médico de este. Juntos planean aprovechar hasta el último halo de vida que le queda al viejo para que, mediante hipnosis, firme todos los documentos posibles y les ceda sus riquezas. Pero el tipo la palma en pleno subidón, lo que impedirá cruzar el portal del más allá y se montará un cristo de órdago, volviendo de la pre-muerte para cometer venganza.
Contaba don Romero que en aquellos tiempos andaba de bajona por el fracaso en taquilla de "Atracción Diabólica" y que aceptó el proyecto porque no requería una gran implicación emocional por sus partes. Y se nota, ya que le quedó muy fría, sosa, plana y -decían en la época- telefílmica. Él mismo así lo reconoció poco después, confesando que se sintió fatal después de ver el despliegue de imaginación que invirtió Dario Argento en su propuesta. Y hasta el italiano comentaría por ahí que en aquella ocasión la inspiración de Georgie anduvo bajo mínimos. Yo mismo me aburrí mortalmente cuando la consumí y durante mucho tiempo tuve un concepto muy pobre de ella, seguramente por su casi ausencia de gore, algo por entonces muy ligado a la obra del padre del zombie moderno. Pero el otro día, y como suele pasar, me pareció bastante mejor de lo que la recordaba. Sí, es cierto que no transpira ni mucha pasión ni mucha vida, que Romero puso el automático y tiró millas, pero aún así, su sobriedad, su saber hacer, su acabado más que solvente y su guión, bien parido y estructurado, la convierten en un producto bastante digno.
Contribuyen a ello sus actores, especialmente cuatro que ya habían currado previamente con
Romero en otra antología, la maravillosa "Creepshow", es decir, una ya avejentada Adrienne Barbeau (que lo hace muy bien, la verdad), Bingo O'Malley, E.G.Marshall y el bueno de Tom Atkins. Completan el cuadro Ramy Zada, muy popular en mi tierra durante inicios de los 90 a raíz de su protagonismo en una serie co-producida por la televisión de Cataluña sobre un justiciero titulada "Dark Justice" ("Quan es fa fosc", "Cuando se hace oscuro", aquí) y Christine Romero, la "esposa de", que pal caso interpreta un personaje idéntico al que diera vida, justamente, en la anterior "Atracción Diabólica", enfermera/cuidadora borde.
LA DE ARGENTALES: El caso de Argento es diametralmente opuesto al de Romero. Se nota que él fue uno de los instigadores del proyecto, que le pirra Poe y que comparte intereses con él y su universo. Su mediometraje es pura pasión... lo que no significa necesariamente que sea la repolla, pero sí que al menos viene plagado de guiños, tributos y homenajes al autor y su obra. Oficialmente adapta "El gato negro", aunque solo es una excusa pa salpicar la movida con referencias a "El pozo y el péndulo", "La caída de la casa Usher", "Ligeia" o "El corazón delator", entre otras.
Rod Usher (bingo!) es un fotógrafo especializado en sacar instantáneas de crímenes cruentos. Vive con una pava súper-lerda y espiritual que adora los/as gatos/as, como una de bien negra que ha traído a casa y que, ya de entrada, se lleva fatal con el maromo. Además, su vida conyugal cada vez anda peor y al parecer ella se ha buscado un amante (o uno en ciernes) joven y bien mono. Borrachuzo, celoso y rabioso, el muy hijo de puta de Rod decide pagarla matando al felino, no sin antes sacar fotos del proceso para ilustrar un libro recopilatorio de su macabra obra (titulado, justamente, "Metropolitan Horrors" -ver más arriba-). Cuando ella lo descubra, se liará parda, aparecerá un nuevo gato negro -que se parece mucho al anterior (lo que tampoco es nada nuevo porque todos los gatines niggas son cagaos entre ellos, yo fui poseedor de uno la mar de majo-) que él querrá aniquilar convencido de que acarrea una maldición. Cuando ella intenta salvarlo, él la mata y oculta su cuerpo tras una pared falsa. No hace falta decir que lo tendrá jodido para salirse con la suya... gracias en parte al enigmático black cat... o a su prole.

A nivel visual y narrativo, como decía, es lo opuesto a Romero, un despliegue de ideas, dinamismo, truculencia, locura y flipadas totalmente ausentes en la historia del Sr.Valdemar. La mayor diferencia es la duración (la del italiano es más larga) y el guión, bastante peor estructurado y con peor ritmo. Nada nuevo bajo el sol, ya que esa es una constante en el director de "Suspiria", "Phenomena" y "Tenebre". Y como en esos mismos títulos, la falta de dominio narrativo queda compensada por el desmadre visual, la cámara apañándose movimientos imposibles (en un momento dado adopta el punto de vista del péndulo de la muerte), el gore (gráficas cuchilladas, empalamientos...) y las típicas "argentadas" tan irritantes como entrañables. Esas salidas de tono en las que exclamas un "Anda yaaaa, no me jodas!". Antes solía preguntarme cómo era posible que Argento no se diera cuenta de lo tontunas y ridículas que eran, pero hoy considero que ya las hacía aposta como elemento  epatante, como parte de su estilo. En este caso no hablamos ni de asesinas esculturas punzantes ni de absurdas vagonetas-extermina-ratas, sino de cierto muñeco económicamente confeccionado para lograrse una coartada y.... en fin, no recuerdo la otra, pero eran dos de esas que dolían, y más con la sombra de Edgar Allan Poe detrás. Naturalmente, Argento se pasa un poco por el forro de lírica del escritor y -como Romero- se lo lleva totalmente a su terreno, exagerando sus ideas hasta el desquicie (esos gatitos mutantes devorando la carne de un cadáver). Pero ya mola, que pa algo es quien es, ¡carayo!.
"El gato negro" la protagonizan Harvey Keitel, un poco antes de su redescubrimiento de la mano de Tarantonto y pasando una etapa algo oscurilla, Madeleine Potter, una actriz que venía de cierto cine cultureta y se supone que despierta pasiones a pesar de lo poco agraciada que resulta (esa boquita suya en perenne estado de "piñonismo" dan ganas de soltarte una yoya) y algunos veteranos, entre los que destacan John Amos, Sally Kirklan, Kim Hunter y Martin Balsam en el inevitable guiño a Hitchcock.

Añadir como colofón que fue la primera película rodada en terreno yankee por el italiano (que cada vez que se va para allá, la verdad es que le salen mejor) y que la versión que vi hace unas noches (descargada de ese demonio llamado emule) incluía una escena cortada de la versión estrenada en España, una pesadilla en la que Keitel viaja a la época medieval para recibir doloroso y rectal castigo. No deja de ser gracioso tener en cuenta que los Argentos impidieron a Romero adaptar "La máscara de la Muerte Roja" porque no querían nada con ambientación "de época" en su producto, pa luego incluirla ellos en "El gato negro". ¡¡Malditos fetuccinis!!.
PLUS: De los notables efectos especiales se encargó, cómo no, Tom Savini, quien se reserva un papel como el demente que desentierra un cadáver para extraerle los dientes, idea esta sacada también del universo Poe (concretamente de su cuento "Berenice"). Hacer notar que tío Tom va ataviado con ropas victorianas.
La banda sonora es del siempre genial Pino Donaggio, que a la hora de poner música al capítulo de Dario se adapta a sus habituales partituras rimbombantes y semi-electrónicas, más propias de unos "Goblin"/Claudio Simonetti o un Keith Emerson.
Aunque el ayudante de dirección del italiano era en un principio Michele Soavi, fue al poco sustituido por el bueno de Luigi Cozzi cuando el otro cayó enfermo.
RESUMIENDO (ya tocaba): Aunque la historia de Argento es mucho más viva, colorista y apasionada, se me hizo un pelín pesada (tal vez por esa falta de capacidad de construcción narrativa -parece que no, pero a la larga es algo que se nota- o tal vez por extensión). Creo que esta vez me moló más la de Romero, a pesar de los pesares. Puede ser mi vejez, puede ser culpa de las expectativas, puede ser por ir la primera o el signo del cambio de los tiempos. Sea como sea, ambas se complementan bien y esputan un film bastante majo, sobre todo ahora que han pasado ya más de dos décadas, que sus autores andan en horas bajísimas y que el cine de terror, en general, va como va.

miércoles, 20 de marzo de 2024

"CREEPSHOW", A DOS GRADOS DE SEPARACIÓN

Desde los albores de este blog, escribir maravillas con respecto a "Creepshow" ha sido una obsesiva constante. Hasta hartar. Bien, lo que igual desconocen es que el clásico de George A. Romero guarda una serie de conexiones muy particulares con otros asuntos de índole igualmente apasionante, al menos para el que suscribe.
Tan apasionantes como mi otra película favorita (y que cae un puesto por delante de "Creepshow"), "Posesión Infernal". Ambas vienen emparentadas por un mismo nombre, el del agente Irvin Shapiro y, más gracioso aún, un pedazo de tema musical "vintage" de naturaleza "stock". Concretamente "Jazz Traditional - Charleston" de Erik Markman.
Se puede oír en los créditos finales de "Posesión Infernal" (o cuando el personaje de Bruce Campbell corre al sótano a por munición) y en una escena de la de George A. Romero. Mientras aquí tiene toda la lógica del mundo, sonando jukebox mediante junto a otras partituras del mismo periodo, en la previa... ¿por qué? Lo tenemos tan asumido que no vemos extrañeza en ello, ¿decantarse por un tema tan alegre y dicharachero al final de un film de horror tan intenso y más después de ver morir a su héroe? Bien, según se dice por ahí, consciente Sam Raimi de lo crudo, sangriento y oscuro del film, quiso compensarlo finalizando con semejante pieza. Tiene sentido. Sonaba tal que asín...

Habrá quien diga "También las dos películas comparten año de producción". Vale, pero eso creo que es más circunstancial, teniendo en cuenta que “Posesión…” tardó varios en completarse. Todo ello -y la presencia de Shapiro, supongo- permitió que ambas joyas acudiesen al festival de Cannes de aquel año mano con mano, dejando para la posteridad imágenes tan legendarias como las respectivas pancartas promocionales, una al lado de la otra, o la instantánea histórica de Sam y George juntos en el balcón de un hotel de la población franchute. Irrepetible.


Pero no acaba aquí la cosa.
¿Cómo se quedan si les digo que existe otro hilo conector entre "Creepshow" y.... mi héroe, George Kuchar? ¿Y qué tiene ello de extraño? Hombre, lo del clásico de Sam Raimi dispone de cierta lógica por año de producción, género y naturaleza... pero Kuchar pertenece a otro universo, otro nivel -uno más subterráneo-, y por ello la movida se torna exótica y marciana. Eso sí, para nada es una cuestión directa, que los dos Georges se conocieran y fuesen de cañas. En realidad, se debe a una tercera persona, Peggy Ahwesh.
En los ochenta Peggy era una punkilla que, además de ir a conciertos, pillaba una cámara de súper 8 y confeccionaba cortos con los colegas. Algunos de orden seudofeminista (al menos procedía en una época que eran poco comunes, ahora es feminista hasta el anuncio de cocacola). Un día, organiza una serie de proyecciones y, puesto que su hábitat natural resulta ser Pittsburgh, invita al cineasta más relevante del lugar, Don Romero. Se hacen amigos y, para cuando este arranca con "Creepshow", enchufa a la muchacha en funciones de asistente de algunos actores, entre ellos Ed Harris, quien se unió a ella, y su pandi, para terminar bailando pogo en algún concierto punk. Mítico. Ya puestos, fue la niñera de Joe King (hijo de Stephen, el niño del vudú/lector del tebeo y actual reputado escritor de terrores por... ¿cuenta propia?) y ayudó a ensuciar de verde el decorado de "La solitaria muerte de Jordy Verrill". ¡¡Vaya suertuda!!. Si se fijan bien en los títulos de crédito finales, la localizarán con la versión "seria" de su nombre, Margaret. 
Conclusa esta etapa (de la que aprendió tanto como para reconocer la gran influencia que tuvo en su cine el director de "La noche de los muertos vivientes", junto a otros ilustres: Dario Argento, Mario Bava y Lucio Fulci), Peggy, más en consonancia con su naturaleza “underground”, termina metida en los caóticos y alocados rodajes que el gran George Kuchar se marca como profesor en el "San Francisco Art Institute". 
Concretamente, sale caracterizada con un atuendo extravagante -algo muy propio de las Kucharadas- y haciendo el ridículo -algo muy propio de las Kucharadas- en una de las epopeyas más demenciales, extrañas y escatológicas del Maestro, "Evangelust", un palo desalmado a los tele predicadores que Kuchar grabó vídeo mediante a finales de los ochenta a base de caca y vómitos. Ahí va imagen del histórico encuentro...

Paralelamente, Peggy Ahwesh también se dejó ver en algunos video-diarios de Kuchar (concretamente: "Rainy Season", "Return to the House of Pain", "Fill Thy Crack with Whiteness" y "Munchies of Melody Manor"), pero esa es otra historia. En cuanto a su propia carrera, pues siguió pariendo cortos raros, dio el salto a los 16mm, luego al vídeo y finalmente las imágenes generadas por ordenador. Se hizo profa de bellas artes y hoy rula por Vimeo publicado las cosicas que inmortaliza mediante celular. Nada, todo muy aburrido y pretencioso... lo realmente interesante acá era contar su apasionante vínculo directo con sendas apasionantes movidas.
La próxima vez que entren en este blog y se encuentren con la enésima entrada dedicada al clásico de Romero (o al de Raimi), conténganse las ganas de destruir el ordenador. Como ven, hay motivos de sobras para amar a la(s) jodida(s).

sábado, 9 de marzo de 2024

LA TIERRA DE LOS MUERTOS VIVIENTES

Y seguimos con Romero, Romerito, Romerales. Guardo un grato recuerdo de "La tierra de los muertos vivientes" ("Land of the dead" en v.o.). No tanto por ella misma como por el contexto en el que la vi. Aquel fin de semana estrenaba pisito (o mini-pisito). Uno situado en el centro de la ciudad. Así, decidí celebrarlo acudiendo a las pinículas (solo, como siempre)... dos veces, ya que tenía las respectivas salas más o menos próximas. Primero fui a ver la reseñada. Terminó y corrí hasta la segunda sesión de la otra, "The Descent". Una jornada intensa, feliz y muy satisfactoria. Ya adelanto que ambas me gustaron. ¿Influyó el mentado contexto en ello?. Es probable... aunque, a estas alturas, pasados tantos años, las he revisionado suficientes veces como para poder afirmar que, sí, en general, y sin deslumbrar, mantengo esas buenas impresiones primigenias. En este caso, referidas al film de George A. Romero.
El mundo sigue infestado de zombies y los humanos han tenido que adaptarse. Aquellos con mayor poder adquisitivo viven en un edificio convertido en una especie de paraíso de cristal. El resto, pues ejerce de su servidumbre, saliendo al exterior con un macro-camión armado dispuestos a localizar víveres, exterminar revividos y lo que haga falta. Así van las cosas, más o menos bien, hasta que, por un lado, los explotados se hartan de serlo y, por otro, los zombies o, mejor, uno de ellos comienza a demostrar ciertos signos de inteligencia, tanta como para acudir al edificio fortificado en busca de alimento, bien acompañado por los de su prole.
Es un dato bien conocido que con "El día de los muertos" (supuesto cierre oficial de la trilogía zombie Romeriana original y, a mi gusto, broche de oro) George A. tenía en mente algo mucho más espectacular. Su guion chorreaba acción, explosiones, etc. Pero la panoja que le entregaron no daba para tanto, así que, muy frustrado, se vio obligado a reducir los elementos hasta lo clásico, pocos personajes encerrados y asediados por zombies. Bien, a la hora de enfrentarse a "La tierra de los muertos vivientes", desempolvó aquel libreto inproducible, rescatando algunas ideas y lanzándose, por fin, a rodar su aparatosa película de acción. Todo ello gracias al "boom" del cine de muertos vivientes que, por entonces, aún se encontraba en pleno despegue. Era, pues, lógico rescatar al padre de la criatura, al iniciador de todo ello, y darle la oportunidad de situarse de nuevo en primera fila, tras años de cierto olvido. Fue la última ocasión que tuvo George A. Romero de recuperar el brillo perdido. Más teniendo en cuenta que se le consideró para dirigir la primera entrega de "Resident Evil", finalmente descartado al juzgar sus maneras demasiado clásicas y "viejunas" para la platea moderna. Y algo de razón tendrían, porque, finalmente, "La tierra de los muertos vivientes" fue el inevitable fracaso taquillero que fue. Aquello terminó de matar al cineasta, quien acabó sus días -muy a su pesar- rodeado de zombies, contando con mucho menos presupuesto y pariendo películas entre la mediocridad y el horror absoluto. Luego, palmó. Y lo hizo frustrado. Jamás logró despegarse del terror (cada vez que lo intentaba se pegaba unos hostiacos gordos, viéndose obligado a regresar con el rabo entre las piernas) y nunca pudo rodar aquel drama victoriano con el que pretendía debutar a finales de los sesenta pero aparcó, consciente que recaudaría escaso montante en taquilla. No puedo evitar pensar en él, u otros de idéntico calibre como Wes Craven o Tobe Hooper, y sentir cierta lástima. Todos parieron grandes obras, pero ¿a qué precio?.
Perdonen el lapsus. Volvamos a "La tierra de los muertos vivientes" y confirmemos que, yes!, sigue siendo un film muy entretenido, de buen ritmo y que pasa bastante rápido. En ese sentido, es uno de los más llevaderos de Don Romerales. La historia resulta interesante, los personajes carismáticos y la supuesta morralla "social" habitual del cineasta prácticamente desaparece (o es tan evidente y trillada, que ni se nota ni traspasa). Hay las esperadas secuencias de truculencia chorreante, aunque sin llegar -obvio, estaba "Universal" detrás- a la crudeza y brutalidad de "El día de los muertos". No obstante, se agradece (a pesar de fugaces feos destellos de CGI) porque somos testigos de una práctica que, lentamente, y a medida que el "boom" zombie crecía y se asentaba, iba desapareciendo: el efecto de los ataques de revividos sobre los humanos. Se ha convertido ya en norma cebarse con los zombies, que son quienes sufren la inmensa ristra de mutilaciones y barbaridades. Pero ya resulta raro ver a una persona con la panza abierta y las tripas siendo devoradas. Eso todavía se da en "La tierra de los muertos vivientes" y, aunque suene enfermizo, uno lo celebra.
En el reparto, unas cuantas caras interesantes. Simon "El mentalista" Baker, el todoterreno pero eficiente Dennis Hopper, un macarra John Leguizamo, el habitual del género Robert Joy y la nota sentimental con el fichaje de la bambina de Dario Argento, Asia (no hace falta hablar a estas alturas de la más que notable relación creativa que Romero y el italiano mantuvieron en el pasado). Todo ello coronado por tres cameos de lujo: Tom Savini retomando su personaje de "Dawn of the dead" (ahora, lógicamente, zombificado) y Simon Pegg + Edgar Wright, por entonces frescos del éxito obtenido con "Shaun of the dead", de la que George A. Romero era fan.

sábado, 2 de marzo de 2024

LA MITAD OSCURA

Thad Beaumont es un escritor la mar de intelectual con un pasado sórdido y, sobre todo, bien secreto. Buscando dinero fácil, ocultó su identidad tras el nombre de George Stark y comenzó a escribir novelas ultra-comerciales repletas de sexo y violencia. Todo iba de maravilla hasta que un tipo que conoce la verdad le chantajea, pidiéndole guita a cambio de no chivarse. Thad decide hacerlo público protagonizando un reportaje en una popular revista, coronado por una foto en la que posa junto a una supuesta lápida del escritor ficticio. ¿Ficticio?. Justo entonces, alguien comienza a asesinar brutalmente a aquellos que intentaron hacer desaparecer a George Stark.
"La mitad oscura" suponía algo así como un acontecimiento. Todos conocíamos y, con mayor o menor intensidad, amábamos a George A. Romero y Stephen King. Juntos habían colaborado previamente, por supuesto... ¡y de qué manera!, pero Romero jamás llegó a adaptar oficialmente una novela del escritor. ¿Qué podía salir mal?. Pues, básicamente, que estábamos en los noventa. El género del terror comenzaba su peculiar descenso a los infiernos, uno del que nunca se recuperó del todo. Tampoco las inspiraciones y trayectorias de esos dos titanes vivían momentos de gloria (aunque ambos hicieron cosas mucho peores a posteriori) ¿Resultado? sigan leyendo... 
La vi en el Festival de Sitges. Y las expectativas hicieron su agosto. El público allí congregado aplaudió los respectivos nombres de Romero y King cuando aparecieron en pantalla. Era un ritual bastante común que también se dio con John Carpenter y una de sus películas más flojitas, "El pueblo de los malditos". En cualquier caso, la audiencia Sitgetana llegaba tarde. Es decir, pillaba a todos estos autores a los que tanto habían admirado y amado en el inicio de sus respectivas decadencias. Para cuando "La mitad oscura" terminó, el entusiasmo inicial se había desvanecido. No convenció.
Se decía -injustamente- que George A. Romero contaba por primera vez con un actor "de verdad" al fichar a Timothy Hutton como protagonista. También asomaban Michael Rooker y dos más acostumbrados a aquel tipo de verbenas, Robert Joy y Rutanya Alda quienes, by the way, en su día formaron parte de la saga "Amityville". Aunque el nivel de truculencia era muy escaso, iba incluida una escena hacia el final -que no desvelaré- bastante cañera y muy bien acabada en cuanto a trucajes (si se lo preguntan, sí, Tom Savini anda por ahí metido, pero en un plano mucho más segundón de lo habitual).
El verdadero problema con "La mitad oscura" es que, siendo correcta como es, acaba resultado aburridilla. Sosa. Desapasionada. Desangelada. No deja ninguna huella. De hecho, en mi más reciente visionado caí rendido de sueño antes de llegar al final. Y, créanme, fue una de esas sobadas intensas y babeantes.

martes, 15 de noviembre de 2011

DAY OF THE DEAD (2008)

En plena fiebre de los zombies, llegó esta peli de Steve Miner, director de un par de secuelas de VIERNES 13, de HALLOWEEN H2O y de alguna cosilla más, de escaso interés.
Se supone que es un remake de EL DIA DE LOS MUERTOS de Romero, pero olvidaos totalmente porque no tiene absolutamente nada que ver, salvo que los zombies, tienen atisbos de lo que fueron en vida, cosa esta que mencionan muy por encima en esta nueva ¿versión?
Sin ser quisquillosos, y olvidándonos un poco de todo este rollo zombie, que dicho sea de paso, comienza a colear, DAY OF THE DEAD (2008) es una gran película de zombies (o infectados de esos) donde estos, van a toda hostia, mas que nunca, y están mas enloquecidos de lo normal. De hecho, estos hasta corren a cuatro patas por el techo.
El caso es que la película, a pesar de que carece de un guión interesante ( llega una epidemia, pues han estado experimentando con productos químicos, que infecta a toda la población y los inmunes al virus intentan escapar, eliminando por el camino a todos los infectados que pueden) es altamente entretenida y va a mil por hora. Vamos, un alarde de ritmo cinematográfico. Miner, nos regala la peli (nunca mejor dicho, porque como es descargada) que es un festival de vísceras y sangre, muy de agradecer.
Mena Suvari encabeza el reparto, secundada por Ving Rhames, como brutal capitán del ejército que pronto pasa a convertirse en brutal zombie sin piernas.
Mejor de lo que me esperaba, no entiendo como en los USA, esta película no se ha estrenado en cines.
Claro, que hay que disfrutar de esta película, olvidándose de que existe la de Romero, o las comparaciones siempre serán odiosas, a pesar de que la peli es lo que es; una puesta al día del universo Romeriano, pasándose a Romero por el forro de los mismísimos, y que en mi opinión, para nada purista, y aunque les pese a ustedes, la de Romero se ha quedado un pelín (un pelín nada más) vieja y desfasada. George Romero, además, es ya un puto dinosaurio.
De lo mejorcito que en los últimos años nos ha ofrecido la plaga zombie.
100% recomendable.

sábado, 2 de enero de 2021

EL ROSTRO DE LA VENGANZA (BRUISER)

Ya podía el bueno de George A. Romero estar agradecido a la apestosa, cansina y doliente moda zombie que se produjo a inicios de los 2000, porque si no llega a ser por ella, que fue lo que provocó su recuperación para el cine con la simpática "La tierra de los muertos vivientes", la carrera del magno cineasta hubiese terminado con el cambio de siglo. Su largometraje previo, la sosita "La mitad oscura", sumaba ya siete años y fue un fracaso. Pasado ese tiempo, Romero lo intenta con "Bruiser", en la que se aleja un poquito del terror puro y duro para adentrarse en algo así como un thriller con sutiles tintes sobrenaturales centrado en la historia de Henry, un aspirante a yuppie que no consigue escalar puestos en la vida a pesar de disponer de todas las herramientas para lograrlo. Su mujer se folla al cansino del jefe, su mejor amigo le roba y, en general, la gente le ignora. En sus fantasías, Henry se toma la revancha con violencia, pero solo son eso, fantasías (aspecto este que conecta con los momentos de "Creepshow" en los que Hal Holbrook imagina que se carga a su irritante esposa. Por cierto, aquel personaje también se llamaba Henry). Hasta que un día, tras sufrir la humillación final, despierta con el rostro borrado, sin expresión, blanco como la lefa y, ya puestos, muchas ganas de llevar acabo todo aquello que antes no podía por cuestiones morales, lo que incluye cargarse a todos los que le hicieron un feo.
Cuando, pocos años antes de su muerte, George Romero hablaba de esta película, se refería a ella como algo tan pequeño e insignificante que nadie la habría visto. Y no me sorprende nada. Aquí llegó directamente en vídeo. Bien mirado, fue el modo más efectivo de evitar que el personal se percatara del mojón que había producido, un auténtico borrón en su curriculum. Cierto que no he visto sus películas "invisibles" previas ("La estación de la bruja" o "There's Always Vanilla"). Que "Martin / El regreso de los vampiros vivientes" me parece un coñazo. Que luego haría la mucho más espantosa "El diario de los muertos". Y, bueno, joder, si es que a la misma "Noche de los muertos vivientes" me aburre desesperadamente. Pero "Bruiser" tiene el problema de que arranca bien, con un inicio interesante, y podría haber sido una buena película. Sin embargo, ver cómo se va desmoronando a medida que avanza, con esa segunda mitad increíblemente aburrida y, sobre todo, un desenlace carnavalesco absolutamente patético, incluidos toques de humor irritantes y unos "Misfits" de segunda mano dando el cante, se convierte casi en una tragedia. No, no es de extrañar que nadie recuerde "Bruiser", por mucho que a los pimpollos de "Bloody Disgusting", defensores-poseur de todas las causas perdidas, les de por proclamar a los cuatro vientos que en realidad es una obra maestra infravalorada.
El reparto depara algunas agradables sorpresas, como Peter Stormare y el gran Tom Atkins.

sábado, 28 de diciembre de 2013

TRAS LA MEDIANOCHE

A John Russo todos le conocéis. Básicamente fue co-guionista de "La noche de los muertos vivientes" original y, desde entonces, vive del cuento. Siempre lo consideré una pequeña rémora de George A. Romero, y su jugarreta más sucia fue parir aquella cosa insufrible y espantosa con motivo del 30 aniversario del mentado film. A mediados de los 70 decide estrenarse como escritor especializado en terrores (debutando, cómo no, con la adaptación de "La noche de los muertos vivientes"), permitiendo que algunas de sus obras fueran llevadas a la pantalla, con mejor o peor suerte. Un par de años después, se desvirga también como director con una comedia picante de la que muy pocos han oído hablar ("The Booby Hatch"). Consciente del género al que su nombre iba ligado, el siguiente intento -facturado en 1982- entra de lleno en el terror. Y lo hace auto-adaptándose una novela de mismo nombre publicada dos años antes, "Midnight". Pero John Russo es John Russo, e igual que exprimió a los muertos vivientes de Romero cuanto pudo, o intentó sacar partido -literario- al boom "slasher" en 1979 con "Majorettes" (llevada a la pantalla unos años después), con "Midnight" se apunta al rollo de "La matanza de Texas" o "Las colinas tienen ojos", más unas goticas de satanismo por aquello de marcar la diferencia (y porque en 1980, que es cuando se publicó el libro, estaba de moda en el cine... lo que yo os digo, Russo es Russo), y lo hace con un presupuesto ultra-reducido y la ayuda en tareas de producción del legendario Sam Sherman, viejo aliado de Al Adamson y patriarca de "Independent-International Pictures" (quien se encargó de distribuir la peli en las salas de América).
"Tras la medianoche" (o "Medianoche" a secas, según el doblaje) narra los avatares de cuatro hermanos, todos ellos psicópatas/satanistas, que conservan el cadáver momificado de su madre al que hablan como si estuviera viva (y en un momento dado les contesta, no sé si es un toque sobrenatural de la peli o es que ellos lo imaginan) y cuyo plan es secuestrar y sacrificar a tres chicas para... la verdad, no me acuerdo. Por otro lado, una jovenzuela de la que su padrastro abusa, escapa de casa, se sube a la furgo de unos estudiantes y, juntos y revueltos, terminarán en las garras del psycho-clan. Todo parece que va a acabar mu malamente, hasta que el padrastro violador decide ir a salvar a la moza pistola en ristre. Este último punto me pareció chocante y a la vez sorprendente y edificante, que el "héroe" de la historia sea lo que es, un alcohólico que se tira a su hijastra y miente a la madre de esta, tiene su coña.
Si es cierto que la influencia del clásico de Tobe Hooper está bien presente, también lo es que, pasado los años, se dio la vuelta a la tortilla. El remake de Marcus Nispel presenta una idea que ya desarrolla John Russo en su película, según la cual un par de los integrantes de la familia de asesinos se disfrazan de policía rural para detener y cazar a jóvenes excursionistas. Uno de estos lo interpreta alguien que, por aquel entonces, anduvo muy unido al universo de George Romero, John Amplas, le has visto como prota absoluto de la aburrida "Martin" (o "El regreso de los vampiros vivientes", según el irritante título patrio), como el cadáver que quiere su tarta en "Creepshow" o como uno de los científicos en "El día de los muertos". Otro rostro bien reconocible en "Tras la medianoche" es el de Lawrence Tirney, carismático actor con una larguísima y lustrosa carrera iniciada a mediados de los años 40 (!) y que reconocerás por "El asesino de Rosemary", "Miedo azul", "La ley de Murphy", "Agárralo como puedas", "House 3" o "Reservoir dogs". Falleció el año 2002. En este caso interpreta a un personaje que encaja muy bien con su aspecto, el del padrastro vicioso.
Otro nombre bien reconocido ligado a la peli es el de Tom Savini, que se encarga de -únicamente- una parte de los efectos especiales, aunque por su acabado resultan muy fácilmente reconocibles, como son los impactos de bala, las degollaciones o el cuerpo putrefacto de la madre. Y es que, ahí donde la ven, la película de John Russo se suma al lado más "hardcore" del horror (tal y como dictaban los cánones de la época, Russo es Russo), mostrando todo el gore que sus limitados recursos le permite (que no es mucho, pero sí bien resultón, ahí está la famosa secuencia en la que uno de lo malos decapita a una víctima atada y amordazada) y recreándose en secuencias intensas, como cuando los dos chavales que acompañan a la chica son asesinados despiadadamente por los falsos policías o el inicio, donde una niña recibe un certero mazazo en toda la cabeza (menos chanante es el que la chica prota le propina con ayuda de una radio a su papá de mentirijilla, de tan cutre que termina siendo bien descojonable).
"Tras la medianoche" es muy de su época. O no, en realidad apesta más a setentera, no únicamente por su trama satanista y su intencionada crudeza, también por el acabado, algo tosco y cutrón, la ambientación (esa américa profunda repleta de paletos racistas) y su tempo tranquilico. Sí, es un poco chapas, hay que tener paciencia con ella, pero a la larga resulta que no está tan mal. Tiene su encanto, especialmente con todo el clímax final, en el que buenos, medio-buenos y malos se enfrentan unos a otros (destaca aquí el asesinato de uno de los psicópatas especialmente cargante porque no para de reír todo el rato, ver cómo un balazo en la cabeza le calla la boca mola mucho). También es verdad que esta peli la vi -por segunda vez y en VHS- el pasado día 24, después de una lustrosa cena y unas cuantas copitas de champagne. No sé si eso ayudó o no, el caso es que no me disgustó especialmente, ni me aburrió criminalmente (al contrario de lo que ocurrió en el ya lejano primer intento).
¿Y qué fue de John Russo?, pues miren, resulta que la cosa tiene chicha. El tio siguió a lo suyo, haciendo películas que prácticamente no se estrenaban (como ese ignoto "Heartstopper", con papel gordo para Savini, de cuando no era tan habitual verle frente a una cámara), escribiendo libros que nadie leía (sobre todo unos cuantos de rollo didáctico, dedicados a los sinsabores de la realización de cine fantástico desde la independencia) y churrupeteando del rollo muertos vivientes (más novelas, guiones para remakes, pseudo-remakes, secuelas, reediciones, comics, bla, bla, bla). No debía de irle demasiado bien cuando en 1993 se junta con el temible J.R.Bookwalter y lanza su primera peli rodada directamente en vídeo y que, tela marinera, resulta ser la secuela de la reseñada, "Midnight 2: sex, death & videotape" (en la que, eso sí, no intenta sustituir al celuloide por la cinta magnética, sino que juega con la estética de las grabaciones caseras a base de crímenes registrados por uno de los supuestos psychos supervivientes del film original, del que incluye un montón de material a modo de flashback). Seguidamente, Russo lanza una revista dedicada al universo de las "scream queens" (llamada, sí amigos, "Scream Queen"), que era algo así como el sueño pajero de todo "nerd" del horror, un especie de "Playboy" dedicado a mostrar en tetas (y en coño) a todas las actrices habituales del cine fantástico más beoso y zetoso (yo solía ojearlo gustosamente y recuerdo un especial en el que se recuperaban las fotos más "hard" de la primera época de Michelle Bauer, cuando intervino en algunos films porno. Realmente fascinante y excitante). De esta empresa surgen dos productos paridos directamente en vídeo bajo mandato de Russo, el documental "Scream Queens' Naked Christmas" y el cutre-"slasher" "Santa Claws". Después de dar unos cuantos tumbos más, rodar una comedia gangsteril titulada "Saloonatics" e intentar exprimir a tope el reciente zombie-boom, el cineasta/escritor/rémora/oportunista anuncia nueva película para el 2014... ¿adivinan cual?, ¡el remake de "Midnight"!, justo cuando los remakes de clásicos setenteros y ochenteros del horror están de moda... Russo es y siempre será Russo.

jueves, 9 de febrero de 2012

"CREEPSHOW" EDICIÓN ESPECIAL DVD

Hace unos días estuve en casa de mi buen amigo el Dr.Chainsaw. Mirando su interesante colección de dvd´s, localicé la edición especial de "Creepshow". La americana, digo, que en España solo existen dos mierdas y, encima, piratas. A pesar de que la peli de Romero es la número dos en mi "top ten" personal, jamás compré dicho dvd porque siempre creí que como edición especial ofrecía poco, y que una pedazo de peli como esa merecía más, mucho más. Así que me dije "Pues nada, me espero a que salga la definitiva". Pero claro, una cosa es comprarla, y otra muy diferente es que tu amigo te la preste.
Vista ahora de cabo a rabo (son dos discos), puedo decir que no está tan mal. Los menús son un poco mierdas, y hubiera preferido una caja más chula, incluso una chuchería interior como un tebeo o algo así... pero en cuanto a contenidos, satisface bastante al fan. Lo más destacado, obviamente, es el documental del "cómo se hizo" titulado "Just Desserts: The making of Creepshow" que dura lo mismo que un largometraje. Así que hay chicha. Está muy entretenido y completo, aunque se echa en falta a Stephen King. De hecho es el gran ausente en todo el dvd, no aparece por ningún lado (salvo en la peli, claro). Tenemos a George Romero y Tom Savini como maestros de ceremonias, pero también estan Tom Atkins, Ed Harris en una aparición breve pero muy simpática hablando de su famosa escena del "baile hortera", Adrienne Barbeau (muy guapa), Bernie Wrightson (que, como sabéis, dibujó la adaptación posterior del film a las viñetas), Richard P. Rubinstein o el responsable de la maravillosa banda sonora, John Harrison. Justamente, a esta se le dedica un capítulo íntegro, igual que a las animaciones (hay imágenes del comic real utilizado en la peli!!), a todas las deliciosas pijadas estéticas que imitan el lenguaje del noveno arte, a los problemas que dieron las cucarachas y bueno... a los actores y demás. Muy jugoso. Merece la mitad del precio.
Otros extras son las famosas grabaciones en vídeo que Tom Savini hizo del rodaje (y que rulaban completas por la red hace unos años, en el dvd van agradecidamente resumidas), material eliminado (el más destacable es la escena que estaba en el comic de Wrightson, pero fue extirpada de la película, en la que Bedelia va al hospital a reconocer el cadaver de su enamorado al que le falta un cacho de cara por efecto de un disparo), fotos y el genial trailer.
Eso en el disco de extras. En el otro tenemos la peli, que se ve estupendamente bien (la verdad es que, a pesar de adorar mi edición "Polygram" en vhs, reconozco que el dvd gana en colorido y detalles) y el comentario de Romero y Savini, bastante normalico... no te descubren gran cosa y, sobre todo, como decía antes... se echa de menos a Stephen King (no es que sea fan suyo, pero no se puede negar que él es una parte super-importante de "Creepshow").
Sigo pensando que esta obra de arte desbordante en creatividad y pasión (mientras la veía comentada perdía el hilo de las explicaciones, totalmente fascinado y abrumado por sus imágenes y su música... creo que, aunque la historia de "El día del padre" me encanta, "La caja" es la mejor del pack) merece una edición más lujosa y completa. Solo que de momento y para pasar el ratico, esta ya vale. ¡¡Me la copio!!.

jueves, 13 de octubre de 2011

ATRACCIÓN DIABÓLICA

Durante mucho tiempo, viví convencido de que "Atracción Diabólica" era la última película realmente buena de George A. Romero. Hasta ayer noche, que la vi -en VHS- y cambié sutilmente de opinión. En su época, fue la primera "peli de estudio" del papá del zombie moderno... pero no se saldó con demasiados buenos resultados. Por un lado, el estudio hizo el montaje final. Por otro, le impuso a Romero un susto que no cuadraba con el tono y la trama general. Y en última instancia, no funcionó en taquilla. Amarga experiencia esta para el amigo Georgie... poco sabía él que aún le esperaba una peor, "La mitad oscura". Pero esa es otra historia.
La que ahora nos ocupa narra los avatares de un ex-atleta condenado a una silla de ruedas por culpa de un accidente. Toda su vida se desmorona hasta que entra en acción Ella, una monita entrenada para ayudarle en las tareas más básicas. Lo que él no sabe, es que el animal está siendo sometido a un experimento que creará una conexión mental muy fuerte entre ambos, llegando este a cometer los crímenes sobre los que el minusválido fantasea en sus numerosos momentos de odio.
A ver, la peli está muy correcta... bastante bien hecha, bastante entretenida... es un producto digno. Pero visto ayer noche, encontré que hacia aguas por algunos lados. Para empezar, lo más molesto de todo, su actor protagonista, Jason Beghe. Resulta genuinamente irritante cuando hace de tio cabreado... incluso un poco ridículo. Tampoco funcionan del todo algunas de las acciones supuestamente inteligentes de la mona. Y ya puestos, el clímax final se alarga excesivamente. En realidad, lo mejor de todo es el animal, logra algunos momentos francamente simpáticos e incluso tiernos (el abrazo que dedica a su dueño)... y cuando se cabrea, también da el pego. Por cierto, que en la vida real semejante monada se llamaba Boo.
El reparto es un tanto desconocido, destacando únicamente la presencia del hoy más reputado Stanley Tucci. Bueno, y la señora Romero, haciendo de enfermera amargada. Los efectos especiales corren a cargo de Tom Savini, que disfrutaría como una mona (je!) al salirse de su truculenta especialidad habitual.
No digo que sea una caca evitable... "Atracción Diabólica" funciona si no eres demasiado exigente... solo que ahora opino que la última peli realmente buena de George A. Romero fue la que iba justamente antes, la estupenda "El día de los muertos".

miércoles, 13 de octubre de 2010

STAUNTON HILL

Cuando el mayor aliciente de una peli es que su director es hijo de otro director famoso y respetado, vamos mal. En el caso de "Staunton Hill" tenemos a Cameron Romero, cachorro de George A. No es este su film de debut, pero por lo visto sí el que ha hecho "más ruido" (entre muchas comillas, se comprende). Lo de poner el apellido -pero no su nombre- por encima del título, probablemente sea una sucia estratagema del productor y/o distribuidor.
¿Y de qué va?, pues básicamente es la enésima vuelta de tuerca a "La matanza de Texas" con toques de "Hostel". Digo yo que, puestos a copiar, le hubiese salido más a cuenta hacerlo de su padre... entre otras cosas, por el buen momento que pasan los zombies (aunque aplaudo el que lo haya evitado... de momento, al menos).
Unos chavales jóvenes y guapos (entre ellos la moza de rigor con el top ajustado por encima del ombligo... de rigor) van de excursión. Un tipo los sube a su furgoneta, se estropea a medio camino y recalan en una casa en la que vive una familia retrógrada que, aunque no come carne humana, sí la utiliza para otros fines. Que la madre de este clan no sea otra que Kathy Lamkin, la gorda de la nueva "Matanza de Texas, incrementa el ya cantoso parecido.
Sí es cierto que Romero Junior, consciente de lo trillado de su argumento, intenta contarlo de modo distinto, "enrarecerlo" mediante montaje, mostrando las acciones de sus personajes sin enfocarlos a ellos, y con sus diálogos de fondo. Se agradece el intento.
El gore es llamativo, gráfico y bien parido. Hay la inevitable cita a "La noche de los muertos vivientes" y, curiosamente, una de las chicas lleva consigo una cámara de 16 u 8mm en lugar de una de vídeo.
Bien pensado, debe de ser un palo arrastrar un nombre como el de George A. Romero y pensar que cada vez que ruedes una peli nueva, esta tenga que ser una maravilla. Al no serlo, te caerán palos y sufrirás las odiosas comparaciones de rigor, algo que puede resultar harto frustrante. Pues yo, desde este humilde blog, rompo una lanza en favor de Cameron Romero. Tío, tu a tú rollo, ya mola que el hijo del padre de los zombies se dedique al cine, y también que sea un muy digno modesto artesano (¿Cuántos querrían de esos que rajan por ahí?). "Staunton Hill" no es ninguna maravilla, pero se deja ver. Hay cosas mucho peores en su categoría.
¡Go, Cameron, Go!.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

INTERVIEW: FEDE TARÁNTOLA

Un buen día, buscando por la red cine exótico y/raro, me topo de bruces y de casualidad con una película titulada “The Froggy Snuff Movie Zero”, que es en realidad un recopilatorio de piezas –animadas unas, de imagen real otras- de tirón claramente experimental, de un argentino llamado Fede Tarántola. Lo que veo me gusta, y me gusta bastante. Destaca, sobretodo, su manera de hacer cine vanguardista pero desde la óptica de un consumidor de referencias populares, con lo que la pedantería  y el intelectualismo, se queda de momento a un lado. Aflora por momentos (innato de los argentinos) pero la mayoría del tiempo se queda en un limbo.
Contacto con el director de marras, y me envía su más reciente película “Mad-Ddre”, un ¡musical de corte experimental que homenajea a “Psicosis”! y me gusta más que su largometraje anterior. Así pues, con esta excusa y con la de que Fede lleva más de 100 cortometrajes grabados desde 1996, con que hace fanzines y “Gacetillas”, ha publicado un libro, y que como no tiene un duro no puede pagar el alquiler y va a acabar en la calle, antes de que le quiten Internet, decido entrevistarle, para que ustedes, lectores amados y queridos, descubran algo interesante del underground que puede ofrecernos Argentina.
Les presento a Fede James Tarántola.


 Haces cómics, Fanzines, cortometrajes… A grandes rasgos; ¿Quién vendría a ser Fede Tarántola?

Que buena pregunta ¡porque siempre me la pregunto! Principalmente porque paso diariamente por variados cambios en rubros artísticos. Generalmente pienso: "el Fede debe ser ese chaval que cuenta que desde su mesita con lamparita esas Historias de Tammerlane en las muchas maneras que el arte lo permite" En el fondo sé que estoy para eso, porque eso es lo único que hice de mi vida: dibujar, filmar, actuar, musiquear, etc.

Desde 1996 hasta la actualidad has realizado más de 100 trabajos entre cortos y largos. ¿Por qué esa actividad tan frenética?

Básicamente arranqué como narrador, periodista de cine e ilustrador, y al poco tiempo (1995) estaba editando mi revista "El Gato Negro", un delirio que se instaló en la demencia del under de los 90s. Creo que ese suceso, sumado a una inmensa bola de ideas en la cabeza, me hizo surfear en un "trip-du-art" donde el que más frecuenté fue el de filmar: en un principio lanzando los 5 VHS de la revista "El Gato Negro", y enseguida ese sinfín de videos, cortos, clips, y largos, actuados o animados.

Te descubrí casi por casualidad navegando por Internet, y me llamó poderosamente la atención, por una parte, tu estilo, claramente experimental, pero siempre con un ojo puesto en el cine de género y, sobretodo, en el humor. ¿Por qué crees que, por lo general, quienes cultivan el cine experimental son unos pedantes?

Me ha pasado que mi escuela fue el cine, libros y cómics: es decir. Creo que estudié un par de cosillas con titulillos post colegio secundario, pero sobre todo investigué libremente, por placer y donde aprendí demasiado. Fue ahí cuando me detuve en los magos de la historia del cine, que quizá hasta hace unos años estaban perdidos en la nebulosa y porque era difícil hallar material. Aprender de esa manera e interesarme por muchas cosas, previo a internet y esquivando tanto colegio-de-moda-de-cine que hubo, hizo que comprenda quizá aún más el fuego de lo que es quemarse la carne haciendo arte. Eso es algo que sólo los "frikis" podemos saberlo, porque aparte de aprender, nos divertimos. Es decir, eso, soy "friki". Hay muchos genios que me dieron semillas a la mente, y todos fueron de la Comedia y del Terror: los únicos 2 géneros donde podés experimentar, pero también tenés que laburar el triple. Porque en esos géneros reside la escencia humana: la risa y el horror, o el drama torpe de la vida. Y las buenas ideas nacen del cine experimental, por más que muchas veces son productos aburridos o brodios imbancables sin onda y ritmillo. Ahora... sí ha pasado que en las últimas décadas, el tiempo industrializó al "cine experimental", casi como si fuese una moda o circo. Y todo eso hace que veas filas de tipos que se creen artistas por comprar tickets de moda para ver un director de moda, y luego esnobear pelotudeces a la salida de la facu. Creo que este sistema nuevo de digerir y vender arte, hizo que lo experimental sea cada día más pedante.

¿Está reñido el cine experimental con el humor y el género?

Me molesta quizá que mucho de lo experimental sea simple, chato, sin gracia, y hasta le pifie muchas veces en divertir con lo bizarro. Pero en gran parte, justamente creo que la comedia y el terror nacen en el cine experimental. Tomá un ejemplo en cuenta: hace 30 años nadie daba 2 centavos por tipos como George Romero, John Carpenter, Tobe Hooper, o un poco más cerca, con tipos como Peter Jackson o chavales Españoles fuera de serie en su género, como Alex de la Iglesia.  Cuando los "frikis" comenzamos a tomar riendas, nació un experimento copado, y eso empezó a marcar tendencia.  Pero una vez más, el Sistema lo convirtió en Escuela, y le puso vallas color alfombra-roja, para mantener del otro lado, consumiendo flashes, estudiando cine como si fuese la moda de "Mi hijo el Do´tor" y hasta comprando palomitas, en super promos americanizadas. Creo que en algún sentido el tiempo hizo de las buenas "frikeadas" (empezando con tipos como Meliés) un negocio para pocos, y donde lo que circula, en un 90% es sin identidad. Por ende, lo experimental (la base) se ha ido convirtiendo en algo aburrido, y hasta estúpido, y con el correr de los años, cada vez más ha perdido esa magia que tenía para con el humor y terror.

¿Cuáles serían tus máximas influencias a la hora de llevar a cabo cualquiera de tus actividades?

Es una lista de gente: te la paso?... Creando Cine son: George Meliés, Tod Browning, Carl Leamme, Alfred Hitchcock, Luis Buñuel, Clint Eastwood, Brian De Palma, MartinScorsese, John Carpenter, George Romero, Tobe Hooper, Wes Craven, Clive Barker, Peter Jackson, Blake Edwards, Los Hermanos Farrelly, Joe Dante, Steven Spielberg, George Lucas, Robert Zemeckis, Javier Fesser, Tarantino, Robert Rodriguez y miles más. Actores: Lon Chaney, Buster Keaton, Chaplin, PeterSellers, Benny Hill, Los Hermanos Marx, Jim Carrey. De literatura fueron unos pocos principales, que justamente me llevaron a hacer arte en sí: Edgar Allan Poe, Marco Denevi, Ernesto Sábato, Ray Bradbury y Stephen King. En la pintura: Dalí, Klimt y Modiglianni. En comics: Berni Whirghtson, John Byrne, Alan Moore, Stan Lee, Richard Corben... y uf... muchos más. Y en el dibujo de humor: los argentos Caloi, Quino, Fontanarrosa y el Ibañez español!


“The Froggy Snuff Movie Zero” es un largometraje que compila lo más granado de tus cortometrajes, servido todo con las presentaciones de un maestro de ceremonias inspirado en el Dr. Caligari, que va dando paso a las distintas piezas: Hay influencias en esa película desde los vídeo juegos de 8 bits, al cine de terror. Claramente te influencia la cultura popular, pero ¿Qué hay del cine de vanguardia y el Underground primigenio?

Básicamente es un homenaje a todo lo que se te ocurra de formatos y géneros del cine. Es decir: fílmico a video a digital, como del terror y fantástico a la comedia. En millones de fragmentos y personajes de esta peli están escondidos homenajes a genios del cine como del arte en general, incluyendo muchos detalles que sólo un "friki" puede encontrar y disfrutar. Siento que soy y me debo a los artistas, siempre digo. Lo copado fue que después de muchas producciones, con esta saga pude por fin sentarme a unificar todo eso a través de formatos como la tele y el videojuego, y con pixeles, metaforizar sobre el mundo. La "Froggy Zero" fue revelar las acciones de este mundo, justamente de las maneras mas aceleradas (sexo-demencia, música-sonidos y violencia-delirio), a través de medios y cosas como el cine de horror clásico versus el videojuego. De alguna manera, la considero tan metafórica como la Biblia y tan gráfica como mil películas en un segundo. Eso, por supuesto, quizá la haya condenado, por lo menos en Argentina, a considerarse como material bizarro, extremo, incluso a prejuiciarse en Festivales y Ciclos, como una peli que genera locura o que atenta contra la "buena cara" del cine (careta) nacional. Pero justamente desde el Under mismo, desde ese golpe se ha defendido, y ha atravesado barreras en Festivales Nacionales y extranjeros, llegando a la gente sólo para eso, su cometido único: divertir alocadamente sobre este Apocalypsis humano.
Si debo decir básicamente que pelis estuvieron a la hora de la influencia principal fueron los clásicos "El Gato y El Canario", "Psicosis", "El Gabinete del Doctor Caligari", "Viaje a la Luna", "El fantasma del paraíso”, "The Rocky Horror PictureShow", y todo eso fritado a través del videojuego "Frogger" y esa cosa destellante que tienen los (que yo llamo) "programas-cocaína-celu-juegos" de transnoche.



En tus cortometrajes dejas claro, que no solo no hace falta tener un gran equipo detrás, sino que, incluso, puedes hacer películas estando tú solo…

Esa fue una especie de premisa: lo minimalista y solitario, a través  del "lo-fi". Era el 2010, y hacía 7 años que había dejado de filmar: fue por desencuentros con el cine (de verdad, nunca entendí el mercado y la industria nacional), y trasca de que algún que otro proyecto (guiones, básicamente) me habían sido "robados". Cuando empecé con el "One Froggy Snuff", venía muy metido en la pintura, dibujo, gráfica, diseño. Quizá fue eso lo me llevó a que haga el 95% del laburo de los primeros cortos en solitario, donde el poco equipo que habría sería actores filmados o fotografiados en breve tiempo. Luego, vendría el trabajo principal de en meses de encierro transformar eso en un mundo casi virtual y tan imaginariamente-flashero como un viaje de LSD. Ese trabajo llevó meses de salir a sacar fotos a la calle, armar texturas con cartones y fuego y goma y pegamentos, ubicar las cámaras más pedorras y pixeladoras, y mezclarlo todo en una PC tipo Pentium 4 con 64mb de placa de video,  que tiraba lo suficiente para hacer que ese "Smash" (como nombro a las secuencias animadas de los Froggys) en Photoshop 7 y Premiere 6.5. Con el tiempo, he ido incorporando más personas, primariamente en la actuación, generalmente muy cercanos o artistas underground que admiro y respeto, y más adelante músicos y algún pequeño equipo técnico. Esto hizo que la saga vaya tornándose más actuada, más musical, con un equipillo mínimo pero "familia", con los que logramos sacar a los personajes de esas paredes pixeladas y coloreadas, hacia la demente Ciudad de Buenos Aires: el Pueblo de Tammerlane.


Después de ver “The Froggy Snuff Movie Zero”, me sorprendes más todavía con  “Froggy Snuff´s Mad–ddre”, una absoluta locura que yo califico como de película experimental y de guerrilla (Grabáis en la calle sin ningún tipo de vergüenza) que además es un musical cómico terrorífico, con toques de “Torture Porn” y que homenajea a “Psicosis”… ¡Tu estás muy mal de la cabeza! ¿cierto?

¡Así es! Creo que estaba de la cabeza al enfrentar semejante trip, porque realmente, ese largo-clip me la fritó. Pero fue un antojillo que disfruté: "Mad-ddre" fue como decir "Qué coño quedó fuera de esta primera etapa de los Froggys?" ¡y justamente era eso!: calle, violencia urbana, y los homenajes definitivos a Hitchcock y a Blake Edwards, entre otros. Sentía que necesitaba ver a Caligari caminando más allá de lo que fue el clip de "Paseo Violín". Quería ver esa cosa documental, con el tipo armado en pleno Centro de Buenos Aires y sacando a pasear a su madre muerta. De alguna manera, esta Capital viene estando tan alocada e impune como se la ve en el video, donde el programa principal de los Noticieros son los violadores, asesinos, necrofílicos, shooters en la street y muchos monstruos más. "Mad-ddre", en algún sentido, viene a reafirmar lo que la "Froggy Zero" plantea: que está todo podrido, pero para que no sufras del todo, te invita a una alocada canción principal ¡y hasta Tango! Cuando nació el guión en la cabeza, era obvio que no iba a poder dejar de homenajear a Hitchcock, Lon Chaney, Blake Edwards, George Meliés, siempre "presentes" en la saga.

Háblanos del actor que  interpreta a Caligari y de cómo haces para convencer al resto de actores. ¿Suelen ser vocacionales?

Guille era un fan de "El Gato Negro" que en el 2011 se acercó para encargarme unos diseños de logos y arte para su banda, "Bardolino". Automáticamente se convirtió en Caligari. Por esa época yo estaba escribiendo el mediometraje animado "4TH FROGGY SNUFF" y vi que el chaval tenía el "swing" indicado para el personaje, incluyendo el timbre de voz. Básicamente Caligari lo creé como símbolo del mal mismo, pero con un lado seductor, una mezcla de Nino Bravo, Phil Collins, el Detective Marlowe y el Doctor Caligari de la peli muda. Si Guille se convirtió en Caligari fue porque me entendió eso y el concepto de hacia donde iba la saga: de muda a musical, y que ese peso recaía en su personaje. Porque para mí, la primera expresión oral que debía haber en la saga (hasta el momento muda y con esos sonidos 8 biteros) era que, se convierta en musical: camino que ha labrado luego para sus secuelas clips, incluyendo el largo "Mad-ddre" y la peli "Froggy Musical" que estoy pre-produciendo. Como es el caso de Guille, es el caso de casi todo el elenco: casualmente casi ninguno es actor: o son músicos, u oficinistas, o amigos o vecinos. Pero como pasó con Caligari, todos, incluyendo la chica que interpretó al Froggy One, tuvieron que entender la "situation" a contar, más que "ser actor", "hacer de", "estudiar tal guión". Por eso mucho de lo interpretado por ellos nace a partir de esos juegos que planteados en reuniones, y las horas que se han tomado en revisar detalles que tengan que ver con la vida de esos personajes, para luego, exponerse de esa manera en los rodajes, donde yo también siempre lo planteé, ante todo, como un juego, y quizá más cercano a una fiesta de disfraces (a puertas cerradas).


¿Qué puedes decirnos de la escena Underground Argentina? ¿Confunden los espectadores el underground con esas películas, casi siempre de terror  que pretenden imitar con cero medios los resultados del mainstream?

Cuando en los 90 empezó a llegar la tecnología y el nuevo cine independiente Español y Norteamericano, acá en la Argentina creo que sucedió la mayor "desaparición-mental" de artistas después de la Dictadura. Recuerdo que por esa época yo daba mis primeros pasos como director y guionista, y atravesé por cientos de personas, productoras (muchas fantasmas) y personajes del medio, que querían filmar ese tipo de cine. El cine se puso de moda, y había filas de tipos sin arte ni ideas que quería hacer algo, quizás figurar o ser el famoso de la familia, pero de manera trucha. Creo que ya para finales de los 90, en Argentina, el 70% del cine independiente era reinado por seres atentos a realizar copias o intento de peli "mainstream". Aparecieron tipos que luego se impusieron como si fuesen importantes o de alta categoría, que no hacían otra cosa más que robarle a David Lynch, Wes Craven, Peter Jackson, entre otros. Muchos de esos copiones, ladrones y berretas se  inmiscuyeron en el universo del cine "main" argento, y se hicieron de un lugar dominado a su barata manera, y apoyados por ciertos medios, subsidios, under o no, que los tomaba como nuevos genios o talentos. De todas maneras, mucho no pasó, más que pudrir el mercado nacional, haciendo que el público reconsidere que en este país no se puede hacer género sin que te muestren una cosa experimental pedante o un cliché de cliché de cliché de cliché. Me ha pasado que en estos últimos 5 años, vi en Festivales cosas muy mal logradas, o cosas muy prolijamente robadas, factores que generaron desarticulamientos del arte y pérdida de identidad y fomento creativo. Creo que mucho de los verdaderos Undergrounds sobrevivientes y reales de Argentina, están en la Escena Gay: gente que se la tuvo que bancar a los prejuicios y los golpes, y que por suerte, cuando todo se globalizó, no perdieron su identidad creadora, que día a día avanza. Esperemos que tampoco se convierta en una fiesta de pop al pedo, y reinventen o tracen nuevos parámetros para generar esa magia que siempre tuvo Argentina de la de antes: el experimentar y no tener límites a la hora de producir una obra, sea del rubro artístico que sea.

 ¿Conoces a la gente de “5 locos producciones”, allá en Argentina?

No. Los he escuchado nombrar, porque creo que son de Saladillo, una zona que está teniendo mucho cine (mismo como San Nicolás, de donde uno de mis actores fetiche, Juan Carlos Nozzi). Desde ya sería copado conocerlos porque estimo que están haciendo de ese tipo de laburo "de las entrañas" y no con la "careta" de la pantalla de Capital Federal. Acá aún se suceden muchas distancias de artistas. Y en el medio de Festivales y Artistas Cero-Identidad y Oficio, uno se pierde de comunicarse con mucha gente, como esta que me nombrás. Y ya que estoy, los voy a buscar por la web...


¿Qué tal el paso de “Froggy Snuff´s Mad-ddre” por festivales?

Nada. Doloroso. Tan doloroso como una "madre golpeadora", ¡jajaj!... Acá en Argentina, fue completamente abortada. Herida y escondida desde la raíz misma, de ciertos "Festivales Under", cada día más negociados. Lo más triste del mundo fue que como equipo nos abortó un festejo. Contrariamente a los cortos Froggy anteriores, "Mad-ddre" fue un dolor de güevos el parirla. De la misma manera, sucedió al tratar de estrenar decentemente la peli "Froggy Zero". Sucedió mucho quilombo, muchas trabas, mismo desde INCAA TV que "traspapeló" la peli, creo que por prejuicio que era "ultra under" o muy "destellante". Súmale que ciertos Festivales y Ciclos reaccionaron diciendo que la peli era demasiado violenta o que la gente podría ofenderse por semejante lío de montaje y personajes enfermizos. Obviamente, "Mad-ddre" fue guardada, no fue valorada, fue escondida, mismo por gente que luego tomó conceptos y arte para generar fotocopiados videoclips y hasta gráfica misma en sus transados festivales. Con el equipo no nos esperábamos algo así: "una peli maldita", menos, después de la repercusión (incluso viral y mental) que habían causado otros episodios Froggys (como el 3ro) en Festivales Nacionales y Extranjeros, y en proyecciones especiales como fueron e Colegios y Penales. Creo, "Mad-ddre" será un trip que sólo el verdadero "friki-lover" de la Froggy Zero irá a encontrar de casualidad. Quizá eso le de con el tiempo alas, o que se le reconozca su arte. En los copados "frikis" del mundo confío que la descubran y disfruten, y hasta entiendan el por qué no pudo ver del todo la luz del proyector: justamente (como hablamos en la pregunta Nº10), es porque el poco cine que se ve y se hace de género en Argentina, es copiado, imitado, afanado de los clichés del cine de afuera.

¿Verdaderamente existe un público para el cine de Fede Tarántola?

Existen dos públicos muy distintos. Uno: es el público que sigue mis locuras desde mis primeras creaciones, generalmente gente que ha leído la revista o comprado los VHS de "El Gato Negro", o visto la tira de "El Pato Baratucci" que salía en la revista "El Acople"  y "La Bocina" y convertida en una mini serie animada emitida en "MTV". Esa gente es la que de alguna manera siempre está conectada a mi filmografía como también a mis producciones narrativas o con pintura y dibujo. Por otro lado, sí hay un público que es casual y que ése público se divide en dos: el que se horroriza del contenido y/o visual, como el que ve a través de eso, y comprende, como yo lo entiendo cuando me siento en la "mesita", que todo se trata de un cuento más acerca de este mundo, pero explicado de una forma "especialita". Después existe un tercer público, pero ese calculo me debe odiar porque con mis videos "visual-y-metafórica-y-violenta-de-mentes" los pongo de los nervios (y en muchos sentidos).


Aquí en España, a lo largo de los años, han existido varios sellos de DVD que editan películas amateur de variado pelaje. ¿Existe algo similar en Argentina?

Existen sellos, creo, pero de otra manera. Acá el under nunca fue considerado, hasta que ciertos personajes lo llevaron a lo masivo. Luego, con la llegada de los años 2000, muchos de los under que querían seguir viviendo de lo under, justamente negociaron con sistemas comerciales, para hacer producciones comerciales, generalmente copiadas de producciones extranjeras. A ese "cine-loco-prolijo" se lo empezó a llamar Under, y eso desvirtuó mucho todo, convirtiéndolo en una farsa. Principalmente, porque Argentina, gracias a su mercado, ha sido un país de consumo de arte y productos "a medias". Acá no sabíamos lo que se producía afuera, y por muchos años, la gente se obnubilaba con el cine de 100% USA. Y cuando todo se globalizó, muy pocos entendieron la diferencia de lo bueno y lo malo. Se esnobizó mucho todo. Se transó todo. Acá la cultura es gente que se mata por un subsidio, mientras los verdaderos artistas son afanados, censurados, enterrados. En Argentina, tenés buenos actores, pero una película buena cada 5 años por lo menos, y generalmente es de productora. Y después se usa mucho eso de simularla como independiente, y venderla como si fuese Hollywood. Creo que por esas pelis, se puso de moda acá el estudiar "cine". Hasta hace 15 años, si estudiabas cine, eras un "vago hijoputa". Luego de ese cine, si miramos para abajo, lo "under" sería una especie de intención "careta" de lograr eso, y a lo sumo, terminar poniendo en una peli loca a alguien famoso. Entre eso sobreviven productoras, pero como todo lo bueno de este país, cuando es bueno: termina corrompido o en un paredón (metafórica o literalmente hablando).

Si yo quiero ver alguna de  tus películas ¿Qué tengo que hacer? ¿Y si quisiera comprar el DVD?

Hasta donde tengo filmado, casi todo se puede disponer online. Mismo hago ediciones under (desde la era del VHS, pasando por el VCD al DVD) que he comerciado, como también desparramando para que se vayan piratizando. Durante los años 2000 al 2004 manejé la distribución de los (en aquel momento VHS) de "El Gato Negro Videos". La distribución (Aceite De Castor Producciones) abarcaba los principales 30 locales "frikis" de Capital y de ahí al país y limítrofes y mundo. Hasta que un buen día fue cuando empecé a disfrutar que se copiara de video a video expandiera, decidí bajar la persiana y abocarme a filmar. Los Froggys lo consideré como una nueva etapa, donde sería free el verlo, el tenerlo, incluso si me lo piden, se los mando free. Estas cosas nacidas, tan naturales, es siempre un placer el poder llegar, sin barreras comerciales y entretener. Lo que sí he buscado, es maneras de lanzarlas por cable o distribuidoras o en DVD por compañías pequeñas, pero he encontrado trabas como la de los Festivales y ese marcadillo oscuro de cine pedante y copiado. Me la chupa lo que gasté, incluso el equipo que laburó también está a prueba de balas y festivales, pero ese desamparo de estas pelis con aval de distribuidoras o mismo del INCAA, ha hecho que mi producción decaiga, y obviamente este año me encuentre con problemas económicos, como no poder seguir alquilando mi casa (post Navidad tengo que partir y no se donde). Pero no reniego, porque quizá no es época, o es este país malparido. Y tengo la paz, que el verdadero público ha sabido encontrar, comprender y disfrutar, a través de esas copias en disquillos o por la web. Eso mismo es el verdadero soporte que me doy a la cruzada, para seguir teniendo alma y vida, y encontrar la vuelta, donde más allá de las circunstancias, poder seguir creando y produciendo.

¿En qué trabajas actualmente? ¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Como para desprenderme un poco de lo Froggy, este 2014 le di un respiro a la saga y me metí en crear una tira cómica. Empecé a ver de publicarla, pero voy a intentarlo en Europa, ya que aquí el mercado de la ilustración, y aún más de la tira cómica, está paralizado... Y eso que venimos de un país de grandes historietas. Pero lo mismo ha pasado con la narrativa de ficción. En una de esas si me agarra el chifle y la publico gratis en fanzine y/o online. Por otro lado, estoy re prendido de una nueva premisa: una especie de Froggy bueno que es "Tito". Tito es justamente un personaje (del Froggy 3) y que originalmente nació en una de mis tiras perdidas. Actualmente estoy editando el piloto de lo que sería un sketch con un personaje que va más allá de la demencia disléxica. Lo agradable es que pude jugar más con el diseño de producción (la escenografía caricaturesca sumada a las luces teatrales) y darme el lujazo de que esté protagonizado por dos genios de fierro del humor del teatro y tele nacional: Iván Moschner y Gerardo Baamonde.

También escribiste un libro en 1996 ¿verdad?

Justamente ese libro fue una especie de desvirgue: en 1993, en pleno colegio secundario, ya empezaba a asomarme el "indio-creativo" y me planteé publicar un libro. Y me planté en una Editorial con la idea, y rompí las pelotas, hasta que por 1996, (2 años después de terminar colegio secundario, y a un año de haber empezado "El Gato Negro"), el libro "Cómo copiarse en el colegio" se convirtió en mi primer sueldo real en el medio artístico. Lo interesante, es que el libro era una burla, porque en sí no enseñaba más que lo que uno aprende macheteándose, pero fue uno de los primeros experimentos para contar una etapa copada como el colegio (por esa época tenía 17 años cuando lo comencé, y 20 cuando lo publiqué) desde un punto de vista entre delirante, técnico y bizarro. Gracias a ese libro he conocido muchos artistas, escritores y personajes, entre ellos Caloi, Santiago Varela, Ricardo Darín, Luis Brandoni, entre otros, y principalmente al Genio del Doctor Tangalanga (que por esa época sólo era masivo en el under), y quien dio un empuje moral a mis primeros pasos y delirios en el humor & horror plasmados en una obra.

¿Qué pregunta te gustaría que te hubiera hecho y  me ha faltado? Y responde tu mismo, por supuesto.

¡Jajajaaaaaaaaaaaaaaaaaa! Esa es buena... a ver... Yo me hubiese preguntado: "¿Cambiarías algo de tu obra cinematográfica?". A lo que yo respondería: " !No! Siempre me lo pregunto, pero sé que no, porque disfruté mucho creando estas locuras y que no me alcanza el tiempo para tantas más que vendrán."

¿Algo que añadir?

Sí: que siempre duermo con la luz prendida!
Gracias miles por este apoyo y por bailar al ritmillo de los Froggys. ¡Abrazos gigantes Víctor querido!