lunes, 15 de noviembre de 2010

AL FILO DEL TERROR

Griego es un ventrílocuo venido a menos. Se ensaña con sus muñecos cuando fracasa en una actuación. De hecho, a uno en concreto, “Sonrisas”, lo descuartiza con un hacha ante la mirada de su hija de cuatro años, amiga de los muñecos ya que, de noche, cobran vida para jugar con ella. Un día Griego descubre que lo de hacer voces no se le da mal a la pequeña, así que planea un maquiavélico plan para volver a obtener fama y dinero; usará a su propia hija como muñeco, y acabará con todo aquel que descubra el secreto, pero, ¿podrá con unos muñecos que están vivos?
Esta ha sido la “big surprise” de las mierdas Mexicanas de los años 90 por lo que a mi respecta, no en balde "Something Weird Video”, distribuidora yanqui que aboga por lo bizarro y lo exótico, tiene una edición de esta peli… eso sí, en dvd-r (es largo de contar).
Se trata de una película retorcida y perturbadora, cuya cutrez ayuda, de modo involuntario, a que sea aún mas sórdida si cabe. Por ejemplo, sin venir demasiado a cuento, en la escena que Griego descuartiza a un muñeco, este sangra a lo burro. Bien, he visto muchos descuartizamientos en el cine, de todas las maneras y tamaños, de niños y mayores, de chicas guapas y también feas… pero pocas me han producido tan mal rollo como esta.
Claro que por otro lado, si hay un par de escenas de mal rollo, rápido aparece otra de diálogo con unas frases tan tontas y ridículas que te tienes que reír a la fuerza. Se alcanza ese tono festivo de las películas malas, y mientras esperas el siguiente despropósito divertido, aparece otra escena en la que Griego golpea a su hija con el cinturón y te vuelve a entrar el mal cuerpo. Toda una montaña rusa de sensaciones.
Los muñecos que el ventrílocuo usa son unas réplicas casi exactas de los actores enanos que les interpretan cuando cobran vida. El hecho de que sean réplicas no deja de parecerme acertado, porque se logra que cuando los muñecos aparecen en escena, cueste diferenciar los de verdad de los de mentira, cosa que también ayuda a todo lo perturbador del asunto.
Insisto en lo de “perturbador” del asunto, porque las intenciones de este villano que es Griego son de lo más retorcido: como calibra que, al ser viudo, nadie piensa que tiene una hija, y para que el mundo no lo sepa, ni sospeche que esta es el muñeco que utiliza, la secuestra en su casona de campo, con su cuñado como cariñoso y cobarde guardián, al que se le dará muerte por permitir que la niña reciba la visita de una amiguita suya. Amiguita que, por otro lado, acabará encerrada en el sótano junto a la propia hija de Griego, y junto a los muñecos. Una crueldad con la infancia que si un juez español supiera de la existencia de esta película, mandaba encerrar a su director, aunque para ello tuviera que sacarle de la tumba.
Obviando algunas chabacanerías normales dentro del cine de serie Z, no es de extrañar que "Al filo del terror" sea del todo efectiva, entretenida y con un buen sentido del ritmo. Más si tenemos en cuenta que su director, Alfredo B. Crevenna, empezó a hacer cine prácticamente en la adolescencia durante los años 30 y dejó de hacerlo en los 90 a los ochenta y tantos, y no siguió porque se murió. Esta, sin ir más lejos, es una de sus últimas películas, pero en esos sesenta años dedicados a hacerlas dejó algunos títulos muy populares como "La mano que aprieta", "Los asesinos del karate"
, así como muchos de los mejores títulos de “El Santo” o “Blue Demon”.
En el reparto tenemos a un clásico del cine mexicano como es Fernando Almada, al que pudimos ver en algún espagueti western, e incluso en películas Españolas como "Perros Callejeros 2" de José Antonio de la Loma. Almada cuenta también con una extensísima filmografía en cine y en “Home vídeo” al cual dedicó los últimos años de su carrera, y en ello sigue. En "Al filo del terror" demuestra ser un actor sobradamente solvente.
Muy recomendable, divertida, rara y malsana.